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[EVENTO LOCAL - DIVISIÓN 9] - El faro blanco de Mystoria - Versión para impresión +- Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece (https://nakamanomi.com) +-- Foro: Mundo (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=3) +--- Foro: Nuevo Mundo (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=362) +---- Foro: Isla Mystoria (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=380) +---- Tema: [EVENTO LOCAL - DIVISIÓN 9] - El faro blanco de Mystoria (/showthread.php?tid=1930) |
RE: [EVENTO LOCAL - DIVISIÓN 9] - El faro blanco de Mystoria - Karlglass - 26-08-2025 Joe accedió a que pudiera descansar antes de ir a buscar al resto de la división. Charlamos tranquilamente mientras cocinaba la hiena con la que había venido a cuestas. Me costó comer, pero debía hacerlo. La hiena supongo era una carne difícil de tratar y fuerte, demasiado para mi ahora débil estómago, pero a pesar de las arcadas me obligué a comer. También purificamos el agua que había recogido y me hidrate. Seguía enferma, sudando y con retortijones, pero al menos estaba descansada. El descanso me había venido bien. Como prometí, tras comer y descansar, abrí el paso junto con Joe por la orilla oriental del lago y allí nos encontramos con nuestros compañeros perdidos. Se hacía tarde y el sol empezaba a aflojar, pero el calor era más intenso cerca del volcán. Qué putísima locura acercarnos tanto a un lugar así. Fuguwu hizo que posáramos la atención en lo que parecía "el cuerno" de la isla, donde brillaba una luz de color anaranjado. - Tal vez una de las piedras que busquemos este allí, no obstante, lo más sensato sería descansar. Necesitaré de tus cuidados Fuguwu, tengo una cagalera de aúpa. Espera un momento ¿Ya habéis encontrado una piedra? Como de costumbre, me tome aquello como una competición, Joe y yo no podíamos perder contra los nuevos y ahora el partido iba uno a cero a su favor. La próxima piedra la tendríamos que obtener nosotros. Continuamos subiendo por un para mi estrecho sendero debido a mi tamaño hacia el volcán y allí, a la vista de todos, había un gran pedestal con otra de las piedras que supuestamente necesitábamos para el faro, así que la señale antes de que lo hicieran Fuguwu o Apolo. - ¡Mirad allí! ¡Ese pedestal! Parece una de esas cosas que estamos buscando. Me iba a disponer a convertirme en Fenix e ir a por ella cuando un pájaro se acercó a la zona y la montaña, como defendiéndose de cualquier presencia, hizo pájaro al vapor con el. Trague saliva y deseche la idea, era valiente, pero no gilipollas, al menos no tanto. Joe podía convertirse en un bicho enorme y resistente, capaz de resistir el ataque directo de un emperador del mar. Así que le di una palmadita en la espalda y le anime a ir a por la piedra. - Es tu turno jefe, enséñales a los nuevos de que pasta estás hecho. Yo estaré aquí pendiente por si pasa cualquier cosa. Active mi Waki de observación media en esta ocasión, lista para adelantarme a cualquier amenaza que pudiera surgir 15 metros a la redonda.
cajetín de rol
RE: [EVENTO LOCAL - DIVISIÓN 9] - El faro blanco de Mystoria - Apolo Bahía - 26-08-2025 Seguíamos caminando bajo esa noche eterna hasta que, inconscientes del paso del tiempo allí dentro, dimos con la quinta o sexta bifurcación... ya había perdido la cuenta. El único estímulo palpable era notar como cada vez podíamos notar un aire menos cargado y, en cuanto los ecos que se repetían dos veces pasaron a ser tres, empecé a acelerar mi camino hacia la derecha. Pocas veces había estado más agobiado en mi vida, así que con el único instinto de poder ser libre, mis pasos se aceleraban más y más, hasta que al mínimo atisbo de luz que pude ver — ¡AAAAAAAAAAAAAAHHHHH! — Comencé a correr hacia esa luz, la cual iba creciendo a medida que me acercaba. No quería saber nada más de esa cueva. En cuanto por fin alcancé el exterior me dejé caer sobre mis rodillas y comencé a gatear por el camino polvoriento de la isla volcánica. Empezábamos a sentir de nuevo ese calor sofocante e insoportable que, en el fondo, echaba de menos porque al menos podía ver qué estaba pasando a mi alrededor. Tras gatear un par de pasos, me dejé caer sobre mi espalda en el suelo, mirando hacia el cielo para comprobar que aún era de día. Fuguwu salió con más calma, celebrando a su manera el hecho de que por fin éramos libres. — Escucha Fuguwu, estoy muy cansado sin saber por qué — empecé a levantar polvo del suelo con mis manos, ensuciando mis pantalones — y no podemos volver y decir que nos perdimos en una cueva como novatos — rasgué levemente mi capa de comodoro — así que el plan es simple... le diremos a Joe y a Karl que conseguir esta piedra nos ha costado, que hemos tenido que pelear contra seres desconocidos que nos acechaban desde la oscuridad pero que al final la justicia siempre se impone — me manché un poco la cara y me despeiné —. Tú, amigo mío, pensarás que mentirle a los vicealmirantes está mal... pero no. Hay que ver más allá, en esta isla pasan cosas extrañas. Cosas extrañas como la vieja loca alcohólica de Samba, Bruxa A Meiga decía en sus disparates de lunática. Esta pequeña mentirijilla no es nada más y nada menos para que tanto Karl como Joe estén siempre alerta. ¡Les hará mejorar, kakahaha! ¿me sigues? — A medida que hablaba, mi compañero se alarmó como si hubiese visto un fantasma. Me giré para volver a mirar a la entrada — Espera... ¿dónde coño está la cueva?. ¿Sabes qué? Tienes razón, seguro que ellos ya habrán llegado así que será mejor que nos vayamos de aquí. — Y, metiendo la piedra lunar en el interior de mi guante izquierdo, empecé a caminar con prisa, como si no quisiese volver a saber nada más de aquella cordillera. No nos costó encontrarnos por el camino con Karl y Joe, puesto que en esa isla no había nada y el ecosistema volcánico era muy abierto. Lo único preocupante era que el sol iba cayendo sobre el horizonte y no nos quedaban muchas horas de día. La idea de acampar siempre era posible pero visto que al llegar nos atacó una manada de hienas y, que en esa cordillera las cosas se transformaron, no sabía qué más podía ocurrirnos, por lo que no me hacía gracia quedarme allí tirado. A medida que ascendíamos hacia el volcán, Karl confesaba que tenía cagalera. No sé qué podrían haber hecho para haber acabado así, pero también preguntó si habíamos conseguido algo. Metí mis dedos índice y pulgar de la mano derecha dentro de mi guante izquierdo y, sosteniendo la piedra lunar con delicadeza, se la enseñé. — Claro, nos pusieron a prueba pero no hay nada que pueda con Fuguwu y conmigo, ¿verdad amigo? — Miré a mi compañero buscando su apoyo — ¿Acaso los respetados vicealmirantes no consiguieron nada? ¡kakahaha! — Bromeé tomándome la situación como un juego, ahora que por fin no estábamos atrapados dentro de una montaña y podía estar más relajado. A Fuguwu le llamó la atención un destello naranja y nos lo hizo saber para que lo viésemos, el lugar era reconocible — Está cerca del faro. Cuando volé para ver la isla, pude comprobar que tiene una forma bastante reconocible. Podremos echar un ojo a la vuelta, aunque si nos encontramos una cueva, yo no entro sin Karl o sin fuego — Volví a guardar la piedra lunar, esta vez en mi bolsillo del pantalón — Pero tenemos que darnos prisa, falta poco para que se vaya el sol. Finalmente pudimos apreciar como, en lo alto del volcán, se yacía otra piedra con forma y color fuera de lo común. Pude ver como Karl, impulsada por su transformación de fénix, tenía intención de hacerse con ella pero al ver a un pájaro que volaba cerca que terminó convirtiéndose en cenizas, desechó la idea. No obstante quiso envalentonar a Joe para que fuese él, yo caminé y me puse al lado de mi amiga — Eso, Joe, enséñanos lo que vales ¡kakahaha! — La idea de ver a Joe tostándose como una picanha me resultaba graciosa — Sin embargo, escuchadme primero. Estad alerta. La piedra que Fuguwu y yo conseguimos estaba en una cueva y, una vez la sostuve en mis manos, todo se volvió oscuro y el camino de vuelta se convirtió en un laberinto que drenaba nuestra energía — cualquiera que no hubiese estado allí, pensaría que estaba siendo un lunático — Y por si fuera poco... Fuguwu y yo tuvimos que luchar sin cesar contra bestias de la oscuridad, contra fantasmas que no dejaban de salir sin parar, por eso mi capa está rasgada y estoy cansado y sucio, ¿me seguís?. Una vez Joe coja esa piedra, estad alerta por si pasa otra cosa extraña... y más estando dentro de un volcán — me acerqué más a Karl para hablarle con un volumen bajo — Ni se te ocurra meterte ahí, si a Joe le pasa algo puedo sacarlo con arena — Hablaba mientras con mi diestra empezaba a crear una corriente de arena que flotaba y bailaba sobre la palma de mi mano, esperando a ver qué plan tenía nuestro jefe para no acabar carbonizado y volviendo a activar mi waki, por si algo extraño nos volvía a suceder.
Resumen
Bélico
Cambio en atributos
Gastos
Karmas aplicados
RE: [EVENTO LOCAL - DIVISIÓN 9] - El faro blanco de Mystoria - Joe - 28-08-2025 Tras recuperar fuerzas gracias al improvisado festín junto al fuego, Karl y yo retomamos la marcha hacia el volcán. Decidimos bordear la orilla del lago, lo que nos permitió avanzar con relativa facilidad hasta las llanuras abiertas que precedían al volcán. Allí, la ausencia de obstáculos hacía sencillo divisar cualquier silueta a lo lejos, y más pronto que tarde, pude divisar a dos personas que se acercaban también, en la misma dirección, eran Fuguwu y Apolo — ¡EEEEEEEH! — Les grité, para así poder juntarnos y ponernos al día, me alegraba de que estuvieran bien. Parece ser que encontraron una de las piedras, la cual tenía el símbolo de la luna. Me alegré de que al menos ellos hubieran tenido éxito en su búsqueda, mientras Apolo se cachondeaba de que hicieron los vicealmirantes — Pues casi somos alpiste de unos pájaros acuáticos bastante preciosos — Dije mientras me cruzaba de brazos — Cuando volvamos hacía atrás, volveremos a pasar por allí. En aquel lago hay algo, estoy seguro, tengo un presentimiento, y ahí... — señalé rápidamente a Fuguwu — ... te necesitaremos a ti, ya que eres el único que puede nadar. Cuando vayamos te lo explicaré mejor, pero no te preocupes, nosotros te cubriremos las espaldas — Le dije para que no se preocupase. El tiempo jugaba en nuestra contra. El sol, que horas antes había iluminado nuestros pasos, ya comenzaba a esconderse tras las montañas. A medida que subíamos al volcán, la luz menguaba y la silueta de aquella fuerza de la naturaleza se volvía aún más imponente, exhalando un resplandor rojizo desde su interior. Fue entonces cuando, al mirar atrás, Fuguwu notó un extraño destello anaranjado en la punta derecha de la cordillera en forma de colmillo. Todos estábamos de acuerdo en que, mañana, tras acampar, tendríamos que ir allí a investigar y ver que era aquello, pero por el momento, nuestra misión era otra.Tras recuperar fuerzas gracias al improvisado festín junto al fuego, Karl y yo retomamos la marcha hacia el volcán. Decidimos bordear la orilla del lago, lo que nos permitió avanzar con relativa facilidad hasta las llanuras abiertas que precedían al volcán. Un poco más arriba, se podía ver con mucha claridad y facilidad, un pedestal. Otro más. Pero esta vez era distinto, no era parecido al del faro blanco donde estuvimos — ¿Qué es eso?... — Dije acercándome para observarlo mejor, y para mi sorpresa, era una piedra, en forma de llama, totalmente roja como la lava que el volcán echaba. A su paso, una especie de pájaro pasó cerca de ella, con el resultado de que acabó desintegrado. Me quedé serio, mirándola fijamente, había que coger esa piedra, pero estaba claro que no iba a ser fácil, esto tenía un costo, uno muy grande. Es posible que quien se atreviera a intentar cogerla iba a sufrir un duro castigo. Karl fue la primera que habló, creo que inconscientemente, animándome a que metiera la mano y engancharla, para a continuación, siendo Apolo quien bromeara, pidiendo que demostrara lo que valía. Quizás, esta prueba si que estaba hecha para mi. — Yo sacaré la piedra. Fuguwu, como médico, te pido que no intervengas a la primera... Solo en caso extremo donde ya no pueda más, Karl, tu también atenta por si necesito que uses tus llamas sanadoras, Apolo puede ocuparse el solo en caso de que suceda algo alrededor nuestra — Dije mientras me acercaba al pedestal ardiente, a la vez que me transformaba en mi forma híbrida, sin quitar ojo a la piedra fuego — Lo haré, no os preocupéis — Avancé hasta el pedestal, sabiendo que el destino me estaba esperando. Frente a mí, la piedra ardía como si guardara en su interior el corazón mismo del propio volcán. No había atajos, no había truco, debía arrancarla con mis propias manos. El calor era insoportable incluso a distancia. Y aun así, no dudé. Extendí mi mano lentamente, consciente de que ese gesto podía costarme la carne, quizá la vida. Tragué saliva, y sin pensarlo más, lancé mi brazo hacía delante con toda la fuerza posible, como si fuera a golpear a un enemigo incluso, poniendo toda mi fuerza en ello, pero en vez de golpear, agarré la piedra con mi mano derecha. El instante en que mis dedos rozaron la superficie incandescente lo sentí bien. La piel me estaba ardiendo, casi me llegaba a los huesos, como si el fuego hubiera decidido habitar en mí. El ardor empezó a trepar por mi brazo lentamente pero con violencia. Cualquiera habría gritado. Cualquiera habría soltado la piedra para salvarse. Pero yo no. Apreté la mandíbula, cerré los labios, sin apartar la mirada de la piedra y me negué a darle voz al dolor. Solo quedábamos la piedra, el fuego y mi voluntad. La piedra estaba bien sujeta en el pedestal, estaba tirando con todas mis fuerzas. Sentí los músculos tensarse hasta el límite, la piedra resistiendo de manera firme, como si se burlara de mí. El dolor quería quebrarme y romperme por todos lados, pero no lo logré escuchar, no quería que Fuguwu o cualquiera tuviera que intervenir, ellos se la jugaron para conseguir una piedra, así que yo iba a hacer lo mismo. Y entonces, esta vez, si que abrí la boca, tenía que hacerlo de una maldita vez para irnos de allí. Se me entrecortaban las palabras, no quería que tras haber llegado hasta aquí, fuera a quitar mi mano de la piedra sin obtener ningún resultado. Pero me salió del alma, de la rabia, dejé todas mis fuerzas. — Sal... de... una... puta... ¡VEZ, AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHH! —
Y por fin, pude arrancarla de allí, cayendo violentamente hacía atrás, pero sin soltar la piedra, no quería que fuera hacía abajo. Cuando toqué el suelo con mi cuerpo, y pude verlo con mis ojos delante de mí, fue cuando la solté y la deje allí al lado, para que no se perdiera. El mundo se quedó en silencio para mi, esperando a poder sentir o escuchar de alguna manera a mis compañeros. Mi mano ardía, mi cuerpo temblaba, la piel marcada por el fuego, estaba luchando por no perder el conocimiento por estar aguantando el dolor de aquella prueba… pero dentro de mi, había algo más fuerte que lo que este volcán representaba. La certeza de que el valor no significa no sufrir, sino elegir soportarlo hasta el final.
Resumen, bélico y todo en uno
RE: [EVENTO LOCAL - DIVISIÓN 9] - El faro blanco de Mystoria - Voz Seductora - 30-08-2025 La división Marine se reunió de nuevo. Cuando los cuatro integrantes de la División 9 se reunieron cerca del volcán, donde pudieron observar la inmensidad de este. La formación rocosa, que expulsaba ríos de lava y acompañaba sus inmediaciones con chorros potentes de vapor, emanaba un olor a azufre difícil de ignorar para cualquiera de los presentes. Joe, con su olfato privilegiado, debía estar revolviéndose de dolor nasal por la intensidad de este. El Gyojin médico, quien como siempre actuaba como la cabeza pensante del grupo, anotó que a sus espaldas, en la zona meridional de la isla, había avistado una poderosa luz naranja que le llamaba la atención. Fue su compañera Karl la que apuntó que quizás en esa ubicación pudiera haber una piedra más, siendo sus suposiciones las que quizá guiaran al grupo más adelante a encontrar otra de las piedras. Apolo reseñó que si estaba en una cueva, no entraría sin fuego, cuando realmente… nadie les impidió hacerlo antes, fue su osadía la que les empujó a entrar al Sendero desprovistos de luz. Durante el ascenso, los Marines pudieron observar como el paisaje cambiaba drásticamente. Lo que era vegetación terminó dando lugar a una zona casi desértica, donde la piedra y la tierra árida ocupaba casi el cien por cien del terreno. Poca vida podría prosperar en un entorno tan hostil y desagradecido como las inmediaciones del volcán. Tras unos momentos de subida, hallaron el pedestal y Karl sugirió a Joe que cogiera la piedra él mismo. Apolo reforzó la idea pues, parece ser, nadie quería meter la mano en la corriente de vapor que amenazaba con abrasar a quien osara coger la piedra. Lamentablemente, para el cabecilla de la división, sacó el palito más corto y le tocó arremangarse para coger la siguiente piedra del rompecabezas. Lo que no sabían sus compañeros es que no importaba el tamaño del trabuco, sino saber dispararlo, por lo que el Vicealmirante Joestar, transformándose en su forma híbrida del Genbu, la tortuga negra del norte, lanzó un terrible puñetazo, agarrando la piedra con fuerza en su trayectoria. Desde el momento en que su brazo entró en la zona del pedestal, una corriente poderosa de vapor se alzó desde el suelo, golpeando el brazo del marine con violencia. Los segundos se volvieron eras en la tierra mientras Joe sujetaba y tiraba de la piedra ígnea y en esos segundos, el volcán volcó sobre el marine la cólera de Mystoria. El calor sobre su piel, abrasó sus células, deshidratándolas primero y logrando quemarlas hasta la médula misma, mientras el marine ejercía toda la fuerza posible sobre el artefacto. Tras unos instantes, cuando todas sus fuerzas parecían agotarse, la piedra se aflojó, cayendo junto a él al suelo, dentro de su mano chamuscada, y consiguiendo así la segunda piedra del rompecabezas del faro. Joe golpeó el suelo con fuerza y su brazo, que había sido dañado, emanaba humo negro y un olor a chamuscado característico. Dado el esfuerzo del mismo, Joestar se abstrajo de la realidad durante unos segundos, tras los cuales se pudo reponer. Pasados unos instantes, un temblor sacudió Mystoria. Un movimiento sísmico, amenazante y poderoso. Algo había despertado en la isla. Joe había llamado a la superficie a algo quizá más grande y poderoso de lo que jamás habría imaginado. Lamentablemente, no tendrían la suerte de verlo pues, poco a poco, la luz ambiental desaparecía, anunciando la noche y dejando a los Marines a su suerte.
Info
RE: [EVENTO LOCAL - DIVISIÓN 9] - El faro blanco de Mystoria - Karlglass - 01-09-2025 Apolo animó a Joe, después de habernos contado como habían conseguido su primera piedra e historias espeluznantes de lo que se encontraron en la cueva. Me susurro que si algo pasaba, podría sacar a Joe de ahí con su arena. El Héroe estaba decidido, lejos de acobardarse, dio ejemplo, como yo sabría qué haría. Sabía que no le faltaba valor y estaba convencida de que era el quién debía adentrarse en el calor del volcán para sacar la piedra. A pesar del tiempo que había pasado, seguía sin acostumbrarme a la forma majestuosa de la nueva forma de mi camarada, era impresionante. Estando en su forma híbrida se adentró a coger la piedra mientras el vapor quemaba su brazo y hacía que me preocupara, sabía lo que iba a hacer gracias a mi Waki de observación. Y sabía que podría lograrlo. Solo él era capaz de tal hazaña. Con todas sus fuerzas saco la piedra del pedestal para después caer, con la piedra, lo había conseguido, pero su brazo estaba dañado, aunque ya parecía fuera de peligro. Tras esto, todos pudimos notar como la tierra temblaba, como si toda la isla rugiera y una gran criatura hubiese sido liberada, esta maldita tierra baldía y deshabitada aparentemente de humanidad era escalofriante, pero aun así, sabía que todos estábamos dispuestos a domarla y convertirla en nuestra nueva base, desde donde empezar a enfrentarnos a nuestro destino: Impartir la justicia en todo el nuevo mundo. Me acerqué a Joe preocupada. -Joe, ¿puedes levantarte? ¿Necesitas que te cure? Esa quemadura no tiene buen aspecto, puedo calmar tu dolor cuando me digas, no tienes más que pedírmelo, pero no puedo curar la quemadura por completo, solo regenerar un poco la herida. Me entro un nuevo retortijón y me di cuenta de que ya casi había anochecido del todo. - Deberíamos buscar un lugar mas seguro donde pasar la noche, antes de que la luz nos abandone del todo. Allí Fuguwu podrá sanar nuestras heridas. Y me puse en marcha junto al grupo. Bajamos el sinuoso sendero por el que habíamos llegado hasta llegar al lugar donde nos habíamos encontrado, donde no existiera el riesgo de quemarnos ni despeñarnos fácilmente y allí busque lo necesario para poder encender de nuevo una hoguera, si bien la noche no necesitaba más calor, pues este seguía siendo agobiante, si necesitábamos luz para alejar a posibles bestias y estar alerta de cualquier nueva amenaza. Deje que Apolo y Fuguwu preparan algo para no dormir al raso y que Joe organizara las guardias, yo estaría las dos primeras horas en guardia por si algo pasaba, con mi Waki activado, mientras hacía guardia empecé a cantar una canción que había enseñado un soldado con el que salía de copas en Marineford y que me recordaba a las canciones de Apolo - Pero si me dejas esta noche yo te doooy todos los besos que te debooo, ya que siempre te digo que empiezo a partir de hooooy y que luego nunca me atrevoooo El tiempo pasaba y la gente descansaba mientras yo seguía cantando - Pero si me dejas yo te canto una bossanova y no te voy a dejar ni un minutooo solaaa si te dejas llevar como el mar lleva a las olas, hasta las rocaaaaaaas Cantaba para alejar el miedo de una isla desconocida que parecía desafiarnos. Estábamos más cerca de activar el faro, ahora iríamos todos juntos. Y lo conseguiríamos. Pasadas dos horas, despertaría a Fuguwu y él seguiría con la guardia. Despues descansaria hasta por la mañana
cajetín de rol
RE: [EVENTO LOCAL - DIVISIÓN 9] - El faro blanco de Mystoria - Fuguwu - 01-09-2025 El reencuentro con Joe y Karl fue un alivio. Verlos sanos y salvos, especialmente después de nuestra pesadilla en el sendero, me quitó un peso enorme de los hombros. El ascenso por el sendero serpenteante del volcán fue agotador bajo el calor que volvía a castigar nuestros cuerpos sin piedad, pero ver a Joe conseguir la piedra fuego – a pesar de la quemadura que se llevó en el proceso – hizo que el esfuerzo valiera la pena. Como la luz del día comenzó a desvanecerse y decidimos establecer campamento, aproveché que los otros se encargaban de montar todo y preparar el perímetro para hacer lo que mejor sabía hacer: cuidar de mi equipo. Karl se veía pálida y claramente molesta por algo más que el calor. Sus constantes idas y venidas durante el día, junto con su expresión de malestar, me confirmaron lo que sospechaba. Busqué entre mis suministros hasta encontrar las hierbas secas que necesitaba. Mezclé cuidadosamente una combinación de manzanilla y jengibre seco en mi cantimplora con agua fresca, creando una infusión que le ayudaría con la diarrea que estaba convencido había experimentado en algún momento desde nuestra separación hasta que nos volvimos a encontrar. Sin esperar que aceptara o se negara, le acerque la cantimplora a la boca e hice que tomara todo el remedio de un solo golpe. Sirvió tan bien que, tras esto, se puso a cantar. Mientras Karl cantaba, me acerqué a Joe, quien intentaba disimular el dolor de la quemadura en su mano derecha. Incluso en la creciente oscuridad, podía ver cómo evitaba usar esa mano para cualquier tarea del campamento. “Joe, deja que vea esa mano” – le dije con tono firme – “Las quemaduras pueden infectarse fácilmente en este ambiente, y no podemos permitirnos que nuestro líder esté incapacitado.” Me senté en una roca cerca de él y abrí mi kit médico con cuidado, aprovechando que las piedras que habíamos conseguido nos servían de iluminación improvisada para organizar mis suministros. El calor irradiaba desde el suelo volcánico bajo nuestros pies, creando un ambiente que era tanto ventaja como desventaja para el tratamiento pues el calor podía ayudar con la circulación, pero también aumentaba el riesgo de deshidratación y complicaciones. “Extiende la mano hacia mí” – le indiqué, encendiendo una pequeña antorcha improvisada con algunos materiales del campamento para tener mejor visibilidad – “Necesito examinar bien el daño antes de tratarlo.” La quemadura era más seria de lo que Joe había dejado ver. La piel de su palma derecha mostraba enrojecimiento intenso con algunas ampollas formándose en las zonas donde había hecho más presión al arrancar la piedra. Los bordes de la herida tenían ese aspecto blanquecino que indicaba quemadura de segundo grado en algunas áreas. “Esto va a doler un poco, pero necesito limpiarlo primero” – le advertí mientras vertía agua fresca de mi cantimplora sobre la herida – “El vapor del volcán no era solo calor, tenía partículas que podrían causar irritación adicional.” Joe apretó los dientes, pero no se quejó mientras yo trabajaba. El agua corrió por su mano llevándose pequeñas partículas de ceniza y residuos volcánicos que se habían adherido a la herida. Pude ver cómo se relajaba ligeramente cuando el líquido fresco alivió parte del ardor. Saqué uno de los ungüentos que portaba conmigo, y empecé a mejorarlo tal y como había practicada con uno que había preparado personalmente meses atrás mezclando aloe con propiedades antiinflamatorias y algunos extractos que ayudaban con la regeneración de tejidos. El frasco empezaba a arrojar un aroma relativamente fresco en el campamento gracias al uso de la mezcla de hierbas medicinales que estaba juntando para preparar el mismo. “Este ungüento tiene propiedades curativas y antiinflamatorias” – expliqué mientras abría el frasco luego de haber mezclado todo y dejarlo tapado reposando por unos minutos, el aroma familiar y medicinal contrastando con el olor a azufre del ambiente – “Lo preparé yo mismo, así que sé exactamente qué contiene. Va a dar alivio inmediato y acelerar la sanación.” Comencé a aplicar el ungüento con movimientos suaves sobre la mano quemada de Joe, extendiendo una capa generosa sobre toda la superficie afectada. Joe suspiró audiblemente cuando la textura fresca del medicamento hizo contacto con su piel dañada, el alivio evidente en su expresión. Era impresionante la capacidad de resistencia de El Héroe, a cualquier otra persona aquella hazaña le hubiera supuesto un peor desenlace, pero parecía que a Joe bastaría con aplicar este ungüento, y quizás uno extra para terminar de curar aquella quemadura que le ocasiono una roca calentada por las entrañas de un volcán. La pura noción de esa idea perdía toda lógica si era considerada sin el contexto necesario de que Joe era un animal casi mitológico. “La sensación de frescura va a durar unas horas” – continué explicando mientras trabajaba – “Después de eso, la pomada se habrá absorbido y estará trabajando desde adentro para reparar el tejido dañado.” – proseguí explicando pues sabia que a Joe le gustaba entender los procesos – “Luego de que se absorba es probable que haya que aplicarte otro ungüento para terminar de curar por completo.” El proceso requería paciencia y mano firme. Cada aplicación debía ser cuidadosa para no causar más dolor del necesario, pero también completa para asegurar que toda la herida quedara protegida. El calor ambiente hacía que el ungüento se extendiera más fácilmente, pero también significaba que tenía que trabajar rápido antes de que el sudor de ambos complicara el proceso. Una vez que la aplicación estuvo completa, saqué vendas limpias de mi kit. El vendaje en estas condiciones era un arte en sí mismo pues tenía que ser lo suficientemente firme para proteger la herida, pero no tan apretado que cortara la circulación en el calor extremo que haría que sus manos se hincharan. “Voy a vendarte esto para mantener el ungüento en su lugar y proteger la herida del ambiente” – le expliqué mientras comenzaba a enrollar la venda alrededor de la mano de Joe como si se tratara de un boxeador a quien preparan antes de su combate – “Pero necesito que me avises si sientes que la venda se aprieta demasiado durante la noche. El calor puede hacer que tu mano se hinche.” – aseguré el vendaje con un nudo cuidadoso que Joe podría deshacer fácilmente si era necesario – “tendré que revisar la herida a la mañana siguiente antes de partir y revalorar si ha tenido éxito, o no, el tratamiento” – le dije mientras guardaba mis suministros y los volvía a ordenar – “Durante mi guardia estaré pendiente de que tomes el reposo necesario y también aprovechare a verificar que no haya signos de infección. Con este calor y la humedad, las bacterias pueden proliferar rápido, así que no podemos ser descuidados.” – permití que Joe flexionara ligeramente los dedos, probando el rango de movimiento con el vendaje puesto – “El dolor debería disminuir significativamente en las próximas dos horas” – añadí, observando su reacción – “si empeora en lugar de mejorar, o si sientes pulsaciones intensas en la herida, despiértame inmediatamente. No importa la hora.” Me incorporé, limpiándome las manos con agua limpia antes de guardar todo el equipo médico de vuelta en mi mochila. Esperaba que aquel tratamiento le permitiera al Vicealmirante estar en perfectas condiciones a la mañana siguiente pues estaba claro que requeriríamos de su mejor desempeño para terminar de domar a esta isla, el temblor que sentimos al sacar la piedra con forma de llama del volcán me había dejado inquieto sobre la idea de que tendríamos que enfrentarnos a algo mucho peor que un volcán, si es que eso era posible. Una vez terminado con mis deberes médicos, me acerqué al grupo mientras terminaban de organizar las guardias. “Me apunto para la segunda guardia” – anuncié, ajustándome los guantes y manteniendo activo mi Haki de Observación en todo momento como lo hice desde antes de desembarcar permitiéndome familiarizarme con los alrededores nocturnos del volcán – “Después del día que hemos tenido, necesitamos mantenernos alerta, pues no dudo que durante la noche nos vuelvan a intentar asechar la maravillosa fauna de esta isla.” El calor seguía siendo opresivo incluso con el sol ocultándose, pero al menos estábamos todos juntos de nuevo, con dos piedras elementales en nuestro poder y un plan claro para continuar al día siguiente, por lo que procedí a acostarme y descansar lo posible mientras Karl seguía cantando. Parece que la primera guardia incluía canción de cuna.
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RE: [EVENTO LOCAL - DIVISIÓN 9] - El faro blanco de Mystoria - Apolo Bahía - 01-09-2025 Joe parecía decidido a echarle la mano a la piedra de fuego, brillante como si fuese creada de la misma esencia del propio volcán. Fuguwu y yo habíamos sentido en nuestras pieles que la obtención de estas piedras parecía tener algún tipo de trampa, por lo que observaba al vicealmirante atento y mirando a los alrededores por si algo extraño volvía a suceder, manteniéndome en guardia y con arena arremolinándose alrededor de mis manos como si fuesen pequeños tifones. Repitiéndose como en Sabaody cuando se levantó como una muralla protectora, de nuevo Joe tomó la forma de esa inmensa tortuga de los mitos, irguiéndose ante nosotros y con una total convicción para tomar la segunda de las piedras. Y en cuanto tomó contacto con ella, su voz retumbó por el cráter, fruto del esfuerzo y el dolor. Yo no soy médico pero tampoco hacía falta serlo para observar que las secuelas del contacto directo tenían mala pinta pero, por suerte, Fuguwu sí lo era y acudió a atenderle, al igual que Karl que siempre era de gran ayuda por los poderes que le otorgaba el fénix. Mi atención sin embargo se la llevó el terremoto que se originó poco después a que Joe retirase la piedra, como si hubiese activado algo al igual que nosotros activamos aquella cueva con la piedra lunar. Unas gotas de sudor provocadas por la tensión y la preocupación podrían caer por el lateral de mi cara... en caso de que mi cuerpo fuese normal y no de arena. Como yo no sudaba, lo único que podía pensar era en rezar para que ese terremoto no provocase que el volcán erupcionase con nosotros dentro. Karl sugirió que nos moviésemos del lugar, la noche acechaba — Hay algo que no logro entender de esta isla, parece que tiene vida propia, ¿me seguís? — dije en alusión al terremoto que se acababa de provocar, sumado al misterio que envolvió la piedra lunar — me gusta su carácter rebelde, me siento identificado con ella... pero vamos a domarla y a hacerla nuestra ¡kakahaha! Tras ello procedimos a descender por el mismo sendero por el que habíamos llegado, esta vez sin que la oscuridad nos envolviese completamente ni se formase un laberinto en el camino de vuelta. Abandonar el área volcánica antes de que anocheciese completamente para poder establecer un campamento era la opción más segura y necesaria, yo me sentía bastante cansado después del día tan ajetreado. Cuando por fin encontramos un lugar con buena pinta, Fuguwu empezó a tratar los problemas estomacales de Karl, a la vez que las quemaduras de Joe. — Eh, Fuguwu, a mí todavía me quedan mis cantimploras. Si necesitas agua házmelo saber, al fin al cabo yo soy el desierto mismo, yo no me deshidrato, yo deshidrato cosas... yo soy la deshidratación ¡kakahaha! — bromeaba haciéndole saber a mi compañero que teníamos más recursos posibles. Mi experiencia como navegante, guiándome por el propio cielo, me hacía calcular a ojo que nos quedarían ocho horas, más o menos, hasta que la luz del sol volviese a bañar la isla por lo que haciendo guardias de dos horas cada uno podríamos estar seguros. Mientras mi amigo gyojin se ocupaba de los enfermos y los malheridos, comencé a asegurar la zona a nuestro alrededor. A través de mis dos brazos comencé a emitir arena hacia el suelo, rodeándonos para poder dormir al menos con unas paredes y estar simplemente tirados en medio de la nada. Seguí moviéndome en círculos mientras la arena empezó a apilarse como si fuese una especie de muralla o trinchera improvisada, hasta que la acumulé haciendo una fortificación de tres metros de alto — Listo. Así podremos evitar que otro ejército de hienas puedan atacarnos... aunque a mí me da igual que me muerdan. De repente pude oír como Karl empezaba a recuperarse, puesto que se le dio por cantar. Animado, salté subiéndome a mi propia fortificación de arena — Te acompaño, Karl — rápidamente saqué los cordones de mis botas, pisando la punta de ellos contra el suelo y estirándolos hacia arriba para improvisar un instrumento de cuerdas. Acompañé el ritmo haciendo beatbox, comenzando a producir una instrumental de bossa nova, típica de mi isla. La noche nos había envuelto por completo y lo único que podía ver era lo que iluminaba la piedra lunar que tenía conmigo. Tras un rato haciendo una orquesta con Karl, empecé a sentirme cansado — Creo que mejor descansaré un rato, necesito recuperar energía. Tomaré el tercer turno de guardia, estoy acostumbrado a dormir ratos sueltos navegando — Y tras ello, bajé de los muros de arena hacia el interior del círculo, volviendo a poner los cordones en mis botas y quitándome la capa de comodoro para doblarla e improvisar una almohada. En cuanto me despertasen para cubrir el tercer turno de guardia, vigilaría con mi waki de observación, ocultándome en mi forma elemental entre las paredes de la fortificación para estar escondido.
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RE: [EVENTO LOCAL - DIVISIÓN 9] - El faro blanco de Mystoria - Joe - 02-09-2025 Estaba totalmente tendido en el suelo. Había conseguido la piedra, pero, ¿a que costo? No sé si estaba perdiendo la consciencia, o simplemente por el dolor no era capaz de enterarme mucho. Creo que conseguí escuchar a Karl a mi lado prestándome su ayuda, fue un poco lo que hizo que empezase a volver a la realidad — S... si, estoy bien... Gracias... — Dije mientras me miraba mi mano totalmente herida — Tenéis mi voto positivo sobre lo de acampar... necesitamos descansar — Comenté mientras me ponía de pie por mi propia cuenta y volví a mi forma humana. Y así llegó la noche, en la parte más baja de aquel volcán, donde no había peligro real de quemarnos más, y gracias a la fruta de Apolo, se hizo una especie de campamento para poder descansar. Fuguwu pudo atenderme bien, como buen profesional que era. Me limité a escucharle mientras daba algunas instrucciones, e incluso explicaba como tratar una herida así, cosa que agradecía bastante — Hmmm... Estas cosas me sirven mucho, ¿sabes? Estos dos años he estado estudiando para poder saber más sobre medicina... — Dije en un tono alegre y despreocupado, mientras el me aplicaba un ungüento hecho por el mismo y en ese mismo momento, y tras unas ultimas aportaciones sobre que debía de hacer, según tuviera más dolor o menos, empezó a recoger sus cosas — Gracias Fuguwu, cualquier cosa acudiré a ti sin dudarlo — Comenté mientras me sentaba en una pequeña roca con respaldo, estirando las piernas y cruzando los brazos — Ahora voy a descansar un poco... Yo haré la última guardia, antes de que os despertéis vosotros — Comenté mientras pasé a dormir unas pocas horas hasta que me tocase mi turno. Y así pasó hasta que me tocó a mi. Vi a Fuguwu y Karl descansando, así que quien estaba ahora era el joven Apolo. Me levanté y procedí a avisarle para que pudiera descansar un poco más, encargándome yo del resto de guardia hasta que nos fuéramos de allí. Una vez el sol empezó a salir, procedí a despertarlos con cuidado para partir cuanto antes de allí — Es hora de irnos, hoy tenemos que aprovechar el día todo lo que podamos. Vamos a pasar de nuevo por aquel lago donde estuvimos Karl y yo, y después volveremos hacía abajo — Comenté a todos — ¿Cómo ves la herida, Fuguwu? —
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RE: [EVENTO LOCAL - DIVISIÓN 9] - El faro blanco de Mystoria - Voz Seductora - 09-09-2025 La noche alcanzó a la División y con ella, la oscuridad. No fue hasta que el equipo marine descendió de la montaña y Karlglass encendió una hoguera que los demás pudieron ver con claridad cerca de la improvisada lumbre, a unos diez o doce metros de distancia, lo suficiente para montar un campamento digno para descansar una noche que prometía ser más movida de lo esperado. Fuguwu después de dar un remedio natural a Karl para tratar sus problemas estomacales, proporcionó los primeros auxilios a un quemado Joe que se aquejaba de la quemadura en su brazo. Tenía mala pinta y, aunque su capacidad regenerativa era muy superior a lo normal, la marca quedaría en su piel de por vida recordándole que los deseos tienen sacrificios. Tras esto La primera en montar guardia fue la semioni, que no tuvo problemas durante la noche y pudo escuchar animales a lo lejos, así como el rugir del volcán, muy leve y amenazante, como si una bomba de relojería se tratase. Fuguwu fue el siguiente, dando el relevo a su compañera. Su dominio del Kenbunshoku magistral le dio la capacidad de sentir como poco a poco los animales a su alrededor se dispersaban, quizá por el creciente ruido del volcán. El tercero en discordia fue Apolo quien se había encargado de generar alrededor el equipo paredes para poder dormir con ciertas comodidades. Si bien la falta de corriente hacía que el calor no se disipara, al lado del volcán hacía suficiente calor como para que no fuera reseñable. No fue hasta el turno de Apolo que los animales desaparecieron por completo y el navegante pudo detectar una presencia. A unos escasos metros de ellos, de entre la tierra emergió una figura humanoide. Era un ente de dos metros y medio de alto, tremendamente fuerte y musculado. Portaba un calzón con un cinturón y avanzaba rápidamente hacia los marines, que dormían a excepción de Su coloración rojiza general lo hacía parecer hecho de magma y, sus puños envueltos en fuego le daban un aspecto terroríficamente peligroso. Quedaba en manos de Apolo como lidiar con dicho engendro, si fuera en solitario o avisando a sus compañeros. Joe fue el último en vigilar y con su guardia el día llegó, amaneciendo tímidamente por el este de la isla, por donde desembarcaron, y haciendo que poco a poco la iluminación ambiental creciera y permitiera ver a los Marines. El fuego estaba casi apagado y, un nuevo día ponía la oportunidad a los Marines para recopilar las tres piedras restantes. Seguro que algunos tenían claro donde acudir pero… ¿cuál sería el orden?
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RE: [EVENTO LOCAL - DIVISIÓN 9] - El faro blanco de Mystoria - Apolo Bahía - 09-09-2025 Fuguwu me despertó en medio de la madrugada y eso sólo significaba que era mi turno para mantener las dos horas de guardia. Parecía que la noche había estado tranquila ya que los montículos de arena seguían como los había dejado, proporcionándonos algo de protección al ganar tiempo si algo nos atacaba. Era mucho mejor que haber acampado a la intemperie, en medio de vete tú a saber dónde. Sin perder tiempo me transformé en mi forma elemental, desapareciendo a través de partículas de arena que se mezclaban entre la improvisada barricada que había creado horas antes. Como bajo el manto de la penumbra que nos envolvía durante la madrugada no se podía ver nada más allá de lo poco que alumbraba la piedra lunar, activé mi waki de observación cubriendo una distancia de doscientos metros a mi alrededor. Seguía cansado de toda la actividad durante el día y el calor tampoco ayudaba a estar en una situación agradable, no nos daba tregua ni siquiera en horas nocturnas. El aburrimiento era enorme y, para evitar dormirme y al menos estar entretenido con algo, cantaba en voz baja para no despertar a mis compañeros y así estar haciendo algo — Um gnomo estava andando em cima do asfalto, foi pra uma lagoa e encontrou un sapo, depois ele viu um humano e percebeu... — Parecía que no iba a tener la misma suerte que mis compañeros, ya que mi waki me alertó de una presencia que nos acompañaba, con un carácter muy hostil. Maleante brillante
En cuanto noté la presencia dirigí mi mirada hacia ella, notando cómo algo que brillaba con un color rojizo emergía desde el suelo. No podía llegar a ver del todo de qué se trataba pero era extraño ver a un cuerpo brillando de por sí entre la oscuridad de la noche. Sin perder tiempo, mi forma arenosa salió despedida hacia él, desde dentro de las paredes de la barricada, como si yo mismo fuese una trampa. Al máximo de mi velocidad, de entre las partículas de arena comenzó a generarse mi cuerpo de forma automática, a la par que empezaba a girar en el sentido contrario a las agujas del reloj ganando inercia, con mi pierna izquierda estirada. — Sandy Snap — Susurré tras la primera vuelta, evitando alzar la voz para no perturbar el descanso de mis compañeros, y provocando que mis pies empezasen a convertirse en arena compactada. La segunda vuelta se tornó en una premonición rítmica y, con el estilo de la capoeira, el talón y la suela de mi pie izquierdo impactaron en el lateral del cuello del misterioso ser. Tras notar un crujido al impactar, no desaproveché mi ventaja ni la inercia que había cogido, por lo que solté dos arenosas patadas rápidas más a su cabeza: primero con mi pie derecho y luego con mi izquierdo. Tras dejar de sentir la presencia del ser brillante, fruncí el ceño molesto y volví hacia mi posición inicial. Me subí a las paredes de arena y me tumbé sobre ellas — Será estúpido, ya no me acuerdo por dónde iba con mi canción... ah... sí... Que quando ele pisou no sapo, o sapo morreu... — Sin más percances durante mi turno, dejé el tiempo pasar. Cuando las dos horas se cumplieron, desperté a Joe para que me relevase — Karl y Fuguwu tuvieron una guardia tranquila, yo tuve que patear a una cosa que brillaba — Le informé para que supiese cómo fue la noche. Tras ello me fui a descansar, durmiéndome en cuestión de segundos por el cansancio que tenía acumulado. A la mañana siguiente tendríamos que ponernos manos a la obra para conseguir aún tres de las cinco piedras que nos faltaban.
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