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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 1 (South Blue) - Maki D. Zen'in - 20-10-2025 Era el momento de zarpar, los barcos parecían listos, al menos los que llevaban civiles o algunos de los que solo llevarían provisiones… suponía Maki aunque no era experta reconociéndolos a todos o un tipo de otro. Para eso estaba el capitán. Ella estaba solamente para pegarle a quien el quisiera ver caer… su sonrisa se dibujo en su riostro cuando le encargo el comportamiento de Jensen… era un lunático, como se suponía que le controlaría?... rasgo su guitarra cuando desapareció en busca supuso de Owen. Podían verse algunas trifulcas o problemas en los barcos cuando se fue. Pero sinceramente eran cosas sin importancia de seguro… entonces Maki se inspiró… quiso cantar algo para la pareja… había oído que el pelirrojo estaba detrás de una chica de otra tripulación… un tipo raro… lo cierto es que Maki había tenido contacto con el capitán de ellos, pero no lo recordaba de echo… solo se despidió del capitán con un movimiento de su mentón. Lejos pudo ver a varios animales de compañía siendo conducidos a las bodegas… recordaba que Rochallor, su ave montura descansaba como buen chico en bodega también… afortunadamente era una criatura taciturna y poco problemática… rasgo la guitarra… Sonó una canción… La energía de la canción era todo lo que esperaba que obtuviera el bueno de… espera era un pillo, un bueno para nada y sinceramente sospechaba que se traía algo entre manos, pero no tenia pruebas de ello… sentada ahí en la baranda vio que alguien le saludo en la lejanía… no sabía quién putas era, pero sin duda podía ser una fanática. Entonces cuando estuvo casi todo listo… supo que los muchachos debían volver… maldición… podía ser solo una oportunidad entre un millón… si no volvían pronto… quizás cuando volverían a tener oportunidad. De un gran carruaje salieron cajas que parecían contener… cosas pesadas. Agentes del gobierno con campanas resonantes. Atrpo uno de los periódicos y saludo con dos dedos sobre su frente al que le había lanzado a ella y a todos los barcos… su sonrisa era amplia… —Vaya… así que aun hay cosas gratis en este mundo, quien lo diría… vamos a ver… que…. Jensen… JENSEN… JENSEN CARAJO… mira esto… tenemos una jodida recompensa…— Su rostro se apago y se cayo paras sentarse sobre cubierta para maldecirse a si misma, pero le duro poco por que comenzó a sonreír y a carcajearse con mejor ánimo, si tenía recompensas es que estaba yendo por buen camino como pirata?... pues claro. —Supongo que tu estas conforme no cariño… después de todo, es odio que acumulas… ya que… derrotemos a todos con espadas o con besos… que opinas corazón?...— Su voz melosa, cambiante si que era paradójica pues casi hace un segundo se había quebrado, pero ya no. sentía emoción sin límites en su corazón. —Doc… Rojito… iré a poner a punto las cosas… quizás pueden ayudar a subir algunas provisiones y ayudar cuando vuelva espero… Rack con el revoltoso del pelirrojo… si vuelve claro… no… se besuqueen porfa.— Maki salió disparada… su corazón a mil bajo cubierta comenzó a preparar todo… primero a revisar la despensa. Después bajo cubierta, asegurándose que su amada embarcación rindiera todo lo que se pudiera… al fin… era hermoso irse de aventura… vio entonces sobre la mesa de la cocina algo olvidado. Miro a todos lados como esperando que nadie la viese. Era un pañuelo. Parecía ser uno que podía usarse para limpiarse el sudor cuando cocinaban… seguro era de Uker… lo tomo y sin dudar se lo guardo en el bolsillo.
resumen
Karmas
RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 1 (South Blue) - Owen Yang - 20-10-2025 Cientos de miradas, cientos de ojos clavados en el pelirrojo que, envuelto totalmente en el pánico de la situación, tan solo se quedó petrificado en cuanto su mujer favorita hablaba de viajar con aquella tripulación como si fuese cualquier cosa. No es que no la creyese capaz, es que todo era tan repentino que le resultaba hasta difícil asimilarlo. —Hmm ¿Por qué tan nervioso, pececito? —
![]() -¡No sé, joder! Es que...quiero caerles bien, estoy nervioso, déjame en paz.-
El pelirrojo estaba histérico, mucho, el capitán del barco en el cual la muchachita iba a viajar con ellos le inspeccionaba de arriba a abajo, mientras, a su alrededor, liberaba un intensísimo olor a miel que resultaba tan evidente como característico, siendo abrazado y alzado hacia arriba mientras el rostro del pelirrojo, envuelto en un calor imposible de controlar, miraba en todas direcciones a todos los miembros de la tripulación de Gwen. Qué presentación más...complicada. Owen, un tipo que era profesional en las interacciones sociales...¿Cohibido, típico y nervioso? Sí, eso es lo que provocaba aquella chica que conocía a la perfección; Él, que constantemente decía ser un demonio, parecía tan manso como un niño. — Oh, usted es el hombre que me golpeó ayer —
![]() -...-
![]() -¿¡QUÉ!? ¡CABRONAZO! ¡P-PERO SI FUE SIN QUERER! ¡TAMBIÉN TE GOLPEASTE A TI MISMO!-
Volteó hacia Gwen, nervioso. Era incapaz de tolerar los nervios de quedar mal delante de ella, así, incluso, la muchachita supiese cosas mucho peores que el pillo joven habría hecho. ¡Encima de todo el tipo le daba limosna! Le señaló acusadoramente mientras era aún zamarreado por el capitán simpaticón y lleno de olor a miel del barco, gritando y llamando la atención producto de lo poco que quería dar una mala impresión -¡¿PERO PORQUÉ ME SIGUES REGALANDO COSAS, JODER?!- porque en su primer encuentro le había dado sus zapatos, ahora, ¿Dinero? ![]() -¡Aparte de violento me tratas de mendigo, Post Morten!-
Ahora sí lo usaba de manera despectiva y no para referirse a él como en su primer encuentro debido a esa actitud absolutamente neutral, apagada y con esa mirada envuelta en una tristeza que parecía ser infinita, sino que el caos parecía haber reinado en aquella reunión en cuanto también decidió sumarse una gigantesca mujer de cabellos rojizos que, con un dedo enorme y habiendo hecho un movimiento casi serpenteante para poder liberarse del agarrón del capitán, -¡FIU!- ahora, era increpado por esos cabellos violáceos. —¿conque tú eres el futuro esposo de Gwendy, eh? Qué ternura. Pero déjame decirte una cosa, ella no necesita que nadie la cuide. Es una pirata tan capaz como cualquiera de los Cabaret, y si alguien puede cantar mientras patea traseros, es ella. —
![]() -¿Tú estás loca? Yo no tengo miedo por ella...tengo miedo por quien ose cruzarse con ella.-
Él siempre estuvo orgullosísimo de su compañera; Ella le salvó, le dio un propósito, le quiso sentir querido, amado, protegido y valorado...porque la verdadera fortaleza de Gwen jamás fue su físico, sino, su increíble genio y espectacular dialéctica. Alguien que le llamó poderosamente la atención, también, fue aquel hurón antropomórfico con vestimenta de explorador. Le hizo recordar a su amiga Helena y, automáticamente se mostró tan amable como lo había sido la mujer lobo-albina -...muchas gracias, chicos.- una sonrisa boba se dibujó en su rostro. Su corazón latió con mucha intensidad mientras volteaba hacia su mujer favorita, sabiendo que estaba no solamente a buen recaudo, sino, rodeaba de excelentes personas que harán que su vida sea tan maravillosa como ella lo es. Hasta que llegó él.
- OWEN -
![]() -NO-
¡PAK!, sintió como su cabeza era agarrada con esa gran mano musculada. Incluso con sus palabras sobre que le había dicho que se moviese, Owen interrumpió -Espera, ponte aquí.- atrapó con ambas manos su antebrazo y lo colocó exactamente hasta quedar justo delante de Uker, tapándole casi por completo a excepción del ancho de sus músculos y la cabeza de altura que le sacaba -Ahora sí, prosigue.- ¿Estaba tapándolo del resto? ¿De Gwen? ¡Encima, el descarado, la nombra! -...- se cruzó de brazos, indignado, desviando la mirada hacia un costado -Quí sirprísi encintrirti pir iquí.- imitó sus palabras exactas pero con un tono más agudo, cabreado, todo lo que había querido evitar en su charla alrededor del barril de ron ya había caído en saco roto...aún si ellos ya se hubiesen conocido desde antes y la mujercita del antifaz blanco fuese ciega. El pelirrojo sabía que su capitán, ciertamente, no necesitaba de su aspecto para enamorar -Gilipollas.- lo dijo bajito para que no lo escuchase, pero estaba molesto. Sí, parecía que el muchacho era bastante celoso e inseguro en el fondo. Su mujer favorita sugirió que aquella fiesta sería mejor que la hagamos más adelante -...hm.- y eso le hizo sonreír de forma muy boba, ¡TAK!, golpeando la muñeca de su capitán con una cachetada para que le soltase, más cuando la mujer más hermosa del mundo le abrazó con esa ternura que tanto le caracteriza y él no solamente correspondía el abrazo, sino...que comenzaba a lamentarse otra vez, sintiendo un retorcijón en el centro del estómago que le hizo suspirar de forma muy honda...y más cuando ella le pidió a Uker que le cuidase -...Gwen, eres...- sus ojos se humedecieron. Ella era tan noble, tan maravillosa. Su corazón empezó a latir tan rápido en cuanto le otorgó varios dulces y un papel el cual le explicó de lo que se trataba -...podré hablar contigo en el mar...- su sonrisa, como la de un niño, empezó a agigantarse -¡PODRÉ HABLAR CONTIGO EN EL MAR! ¡JAJAJAJAJA!- se llenó de una dicha absurda que le hizo cerrar los ojos y levantar a la muchacha como si fuese un trofeo, riendo mientras cerraba los ojos, desbordadísimo de todo lo que una muchacha como ella podía provocarle. Pero justo antes de que se terminasen de despedir...Owen apretó aún más la mano de Gwen, mirando a todos y cada uno de los miembros de su tripulación mientras se quedó recto justo frente a todos.
![]() -Yo...no suelo pedir absolutamente nada, pero necesito que protejan a este mujerón que será mi esposa algún día. Ella...ella cambiará el mundo, se los digo a todos. Incluso a ti, Uker, Gwen tiene un poder muy diferente...al que todos pueden tener.-
Quiso explicarse, así estuviesen evidentemente a contrarreloj y mientras solo el brillo de las personas alrededor (Antorchas, luces, reflejos) iluminasen toda la zona debido a lo oscuro producto de las espesas nubes que no permitían el mínimo fulgor, por lo que prosiguió con un aspecto serio y decidido, muy distinto a lo payaso que solía ser -Hace poco me enteré que existen...unas plantas, frutas, no sé qué cojones es, que dan poderes especiales. Gwen tiene algo mejor que eso: Gwen puede cambiar los corazones de las personas.- dio un paso hacia adelante, orgulloso por los locos y tan románticamente "de cuento de hadas" que eran sus sentimientos -Sé que ese poder no lo consiguió con nada raro, lo consiguió ella. Ella es especial, una en un millón me parece demasiada probabilidad, una en infinitas, ella es infinita. Sé que ella cambiará el mundo y el destino de toda la injusticia que el mundo vive, injusticia que yo viví y sé que ustedes también. Ella creará una revolución donde todos cambiarán todos los corazones en búsqueda de ser felices, libres, queridos, yo...yo...- desviaba su mirada, mientras apretaba sus labios, con una pequeña humedad que quería escapar de sus ojos -...la extrañaré mucho...demasiado...yo no soy tan fuerte como ella...pero, ¿Saben qué? ¡LES MULTIPLICO LA APUESTA A TODOS USTEDES!- exclamó con fuerzas, con lágrimas que brotaban de sus ojos sin parar y su voz se quebraba -¡APUESTO QUE LA ENCONTRARÉ, ASÍ ME MATEN, Y APUESTO MIL TRILLONES DE BERRIES! ¡QUÉ COJONES, MI VIDA A QUE LO HARÉ! ¡MI VIDA ES DE TODA ESTA TRIPULACIÓN SI NO LA ENCUENTRO! ¡Si la encuentro...ustedes...ustedes...- parecía un niño, se estaba avergonzando mucho de estar liberando sus sentimientos estando tan nervioso -...tendrán todos que asistir a nuestra boda! ¡¿Está claro?!- y, volviendo a ponerse en una posición más seria, mientras se quitaba las lágrimas de la cara, concluyó -Si yo soy una mejor persona es gracias a ella. Ella rescató a un perro molido a palos y le volvió a hacer creer que merecía algo de cariño. Por eso, Gwen,- se giró, para poner ambas manos en las mejillas de la muchacha y, haciendo mucha fuerza para tratar de sellar ese último beso, se soltó, quedándose justo delante del rostro tan precioso que tiene -te quedaste con mi corazón, es tuyo y ya lo sabes. Te amo.- volvió a besarla -Te amo.- y otra vez -Y te voy a extrañar demasiado. Eres y serás, siempre, mi mujer favorita en todo el planeta.- y, finalmente, decidió soltarla de manera definitiva. Pero no sin antes, dedicarle unas últimas palabras a su tripulación.
![]() -Dile a Dios, Gwen, que me cumplió una vez más otra petición: Rodearte de gente que te merezca. Son gente genial, y nos volveremos a ver. Me levantaré setecientas trillones de veces del suelo hasta que te vuelva a encontrar.-
Para finalmente...aceptar el inminente destino -Vámonos, capitán.- y comenzando a caminar con fuerza, sintió como sus piernas temblaron con una fuerza abrumadora. Su cuerpo gritaba que salga corriendo, que se voltease en ese segundo para irse...hasta que cruzó mirada con...Jin Onizuka, que le recordó todo porqué estaba pasando esto en primer lugar -...tenemos...sueños que cumplir.- su tono se volvió lúgubre, incómodo. A paso firme, raudo y directo, se dirigió directamente hasta el barco donde yacían buena parte de sus compañeros de tripulación y, acompañado de su alto y apuesto capitán, sentenció -¿Hacía falta que aparezcas ahí, haciéndose el guay?- seguía limpiándose algunas lágrimas tontorronas que caían ahí y allá, mientras caminaban juntos a embarcarse a su aventura que sonaba infinita -Cuando llegue al barco regañaré a Maki. Ni una cosa puedo pedirle.-. Llegó a su barco, directo, sincero, mirando a todos sus compañeros -Venga, vámonos.- otra vez, volvía a sonar como un adolescente repelente más que como el adulto que era -...- y fue cuando miró lo que tenía aferrado en su mano, aquel papel que tenía la frecuencia para sintonizar al caracol de su mujer favorita y aquellos dulces que no iban a poder quitarse del bolsillo nunca más, como si tuviese una pequeña y compacta Gwen consigo para siempre. Cuando puso un pie en su barco, automáticamente, observó a parte de su tripulación justo en aquel barril central en el cual todos habían proyectado sus sueños y aspiraciones, pero...allí, ¿Había un periódico? -¿Qué está pasando?- preguntó con curiosidad y cierta angustia, mientras pasaba las páginas con aquello ampliado justo delante de las narices de todos, como si de un mapa que tuviesen que seguir se tratase -¿Alguno tiene buena memoria? Yo es que tengo un cacao en la cabeza que no puedo ni conmigo mismo. A ver...pasamos una...- el sonido de aquel papel tan característico chirriaba, solo iluminado tenuemente por algunas velas, antorchas y farolas que estaban colocadas -...otra...- hasta que...se encontró a si mismo -...- sonriendo. Con una gyoza entre dos palillos -¿¡QUÉ!?- cincuenta y cinco millones de berries. Cincuenta y puto cinco millones de berries -¡MIERDA! ¡GENTE! Oh no...joder-joder-joder...- llevó su mano hacia el rostro, estaba extremadamente inquieto, nervioso -Joder-joder-joder-joder-joder...- parecía la expresión de alguien que había fallado "el tiro de su vida", llevándose ambas manos hacia el cabello para tirarlo hacia atrás mientras caminaba hacia un lado y hacia el otro, una y otra vez. Se había hasta olvidado de regañar a Maki -Ahora también me persigue la putísima marina.- ¡PUMB!, golpeó con fuerza aquel barril con la parte inferior de su puño cerrado, a modo de martillo -¡A LA MIERDA! No pienso flaquear. NO PENSAMOS flaquear.- porque pese a que sus intenciones en ese barco eran nefastas...vio que estaban todos en la misma sintonía -...porque te encontraré, Gwen. Así tenga que barrer el mundo una y otra vez.-.
Resumensín
Karmas negativos activados
RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 1 (South Blue) - Stroud Nanashi - 20-10-2025 Oyendo movimiento, Stroud continuó inmerso en sus cartas náuticas, dándoles un último repaso antes de zarpar. Aquel era un ritual que no podía ser interrumpido. Trazó algunas líneas más entre los puertos de Samba y de Cabos Gemelos, ajustando por mareas y corrientes mientras consultaba un pequeño librillo titulado Grandes corrientes del South Blue y otros fenómenos, una ganga que había encontrado por poco precio durante su paso por Isla del Kárate. Marcó algunos puntos de referencia costeros, islas menores y algunas rutas seguras de viento. Sirviéndose de su brújula, corrigió la declinación magnética y, frenéticamente, una cosa detrás de otra, golpeó ligeramente la esfera del barómetro. La presión parecía estable. Echó un vistazo a su alrededor, asegurándose de que la distribución del peso en la bodega no fuese inapropiada. Encaminándose hacia cubierta, tomó uno de los periódicos que había traído Kibai y se lo guardó en el bolsillo del abrigo, que aún llevaba a modo de capa. "Buen trabajo, Kibai. ¡Partimos! ¡Todos a sus puestos!," exclamó, haciendo un ademán de agradecimiento al mink, viendo cómo ponía a punto las luces del barco. "¡Tripulación, en cubierta! ¡Posiciones de maniobra!," ordenó, con su voz alzada, si bien monótona. Sus ojos oscuros recorrieron las jarcias, comprobando su estado. Comenzó a repasar mentalmente la lista, que, poco a poco, se empezaba a volver un proceso más natural para el joven navegante: "Soltad amarras y recoged las defensas. ¡Foque a media escota, que respire!". Situándose tras el timón del Royal Quiver, y posando una mano sobre el mismo, observó el horizonte, negro como la bandera de un pirata. "¡Revisad tensión de escotas!," continuó ordenando a diestro y siniestro, comenzando a girar lentamente el timón mientras todo el navío crujía y comenzaba a separarse del puerto. Al empezar a moverse, el barco no arrancaba, sino que más bien parecía respirar: un leve balanceo, seguido de un impulso. Las velas se inflaban de golpe. El agua empezaba a golpear contra el casco a un ritmo preciso, con un viento que poco a poco cambiaba de temperatura. Había algo de especial en aquellos instantes en que el barco soltaba amarras y empezaba a separarse del muelle: un momento de tensión, de incertidumbre, arriesgado, en que el navío abandonaba la seguridad de una isla, y el navegante pasaba a ser el único mediador entre la nave y los mares; como un infante empezando a andar a quienes sus padres sueltan la mano. Aquella salida era, sin embargo, innegablemente más tensa que de costumbre. En plena noche, rodeados de otros barcos, y con el Grand Line como destino. Aquello hubiera puesto ligeramente nervioso hasta al más pintado. Las poleas y los cabos se tensaban, el mástil emitió un chasquido. Stroud tragó saliva, ciñéndose bien su gorra. Era adecuado vestir de pleno uniforme cuando se despedían de una isla, ¿qué mejor forma de empezar bien una travesía? Los segundos pasaban, todo iba como debía. "Velas completas," ordenó finalmente, no sin cierta satisfacción, "que tomen viento. Buen trabajo, muchachos." Stroud podía sentir cómo la cubierta vibraba con el movimiento del timón, y las botas del resto de la tripulación resonando contra la madera encerada al correr por el navío. Los ecos del sempiternamente animado puerto del Reino de Samba se iban alejando progresivamente, a medida que pasaban los minutos, y las luces se iban volviendo más y más difusas. Pronto, a su alrededor solo verían el mar, de agua negra como un enorme charco de tinta, y el cielo, escasamente iluminado tras los nubarrones que lo cubrían; con suerte, continuarían vislumbrando las luces de otros navíos a su alrededor. Había emoción, pero también cierta tensión en el aire. Una gaviota se posó en la baranda de estribor sin que nadie la espantase. La bandera de la División 84, junto a la de la Marina, empezaba a ondear con el viento nocturno, que se empezaba a volver frío, insospechadamente frío. Stroud permanecía erguido junto al timón, ambas manos sobre el aro, ojos fijos en el horizonte; solo el viento le levantaba el borde de su abrigo. Suspirando, Stroud sacó el último ejemplar del World Economy News Paper y lo hojeó brevemente. "Vaya, pobre Shichibukai... ¿Quién será ese tip...? ¡Eh, salimos aquí! Alguien nos ha echado el ojo," musitó con una sonrisa. Sin embargo, sus ojos volvían constamentemente al mar, donde debían estar. Dobló de nuevo el periódico y volvió a guardárselo. Respiró hondo, percibiendo cómo disminuía el sonido de las poleas a medida que el Royal Quiver, silencioso e iluminado solo por el vaivén de un par de faroles, entraba en una velocidad más constante, cortando el oleaje. La línea del horizonte desaparecía, cielo y mar uniéndose en un mismo cuerpo líquido. En la popa, el agua rompía como un murmullo plateado. Tras la estela que el Royal Quiver dejaba entre las olas, Samba se volvía una pequeña mancha de luz y color en el horizonte, la única en un mar negro como la misma noche.
Resumen
RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 1 (South Blue) - Moja - 20-10-2025 Desde la cubierta, Moja se mantiene en silencio, con los brazos cruzados detrás de la espalda y la mirada fija en el puerto. Su visión felina capta detalles que otros pasarían por alto, los agentes del Gobierno Mundial se mueven con precisión, despejando las zonas de embarque, cerrando accesos laterales y formando pequeños cordones de control. Todo indica que la salida es inminente. Entre ese movimiento ordenado distingue a Kibai, su compañero Mink leopardo, que avanza ágilmente por el muelle. Sube por la pasarela, recoge los periódicos que habían tirado al barco instantes antes, dejándolos sobre la mesa. Moja lo observa de reojo, pero lo que no es habitual es el entorno en el que ocurre. Desde su posición elevada, Moja barre el horizonte y el puerto con la mirada. Se da cuenta de algo que lo hace fruncir ligeramente el ceño. El Royal Quiver es el único barco de la Marina en disposición de zarpar. No hay otra vela blanca a la vista, ni otra bandera ondeando en espera. Lo normal sería que varios barcos partieran juntos hacia el Grand Line, por seguridad y logística. Pero están solos. Guarda esa observación para sí. No comenta nada, simplemente la registra con atención, como un dato importante que no encaja del todo. Poco después, la voz del Contramaestre Stroud rompe el murmullo de la cubierta. Firme, clara, sin margen para dudas. Moja reacciona de inmediato, sin vacilar. Se dirige primero a babor y libera los cabos de amarre, tirando con precisión para soltarlos y empujándolos de vuelta al muelle. Luego corre a las defensas, recogiéndolas una por una y asegurándolas en la cubierta inferior para que no cuelguen una vez el barco se aleje. A continuación, toma posición cerca de la escota del foque, liberando la mordaza para abrir la vela a media escota, dejando que el viento empiece a llenarla parcialmente. Observa cómo la vela se infla y el barco responde suavemente, comenzando a moverse. Stroud da una última orden de revisad tensión de la escota. Moja vuelve a la línea, siente la cuerda con las manos y la ajusta con precisión hasta que la vela queda estable, sin vibraciones ni holguras. El Royal Quiver comienza a deslizarse fuera del puerto, alejándose lentamente de los muelles vigilados por los agentes. Mientras el Royal Quiver gana distancia del puerto, Stroud hojea uno de los periódicos que Kibai había recogido y comenta en voz alta que salimos en el periódico. Moja, curioso, se acerca y toma el otro ejemplar. Lo abre con cuidado, dejando que el viento no arranque las páginas, y sus ojos se detienen en un recuadro destacado: Nuevos talentos Una nueva División de la Marina aflora en el South Blue y sus superiores dicen que “llegarán muy lejos”. Una unidad compuesta por unos pocos nuevos valientes que han decidido que si el período de dos años de relativa paz que se ha vivido llega a su fin, es hora de pasar a la acción en el Grand Line. Debajo, enmarcado en el centro, aparece el escudo de la División 84 en blanco y negro. Moja observa el artículo con atención, sin cambiar su expresión. No hay información sensible, solo una presentación pública… aunque la mención a “pasar a la acción en el Grand Line” le confirma que su partida está siendo seguida de cerca. Dobla el periódico con precisión militar y lo guarda bajo el brazo, mientras el viento comienza a hinchar con fuerza las velas. Todo en marcha.
Offroll
RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 1 (South Blue) - Fyodor - 20-10-2025 Los segundos pasaron mientras mi mirada se perdía en el horizonte y una pequeña y solitaria lagrima cruzaba mi rostro, oculto tras mi calavérica mascara, mientras una sensacion de nostalgia invadía todo mi cuerpo. El haber tirado esa brújula al mar simbolizaba el dejar atrás una etapa en la que, pese a los largos años como esclavo, había encontrado un auténtico hogar en el orfanato de Kutsukku, donde mi hermano mayor se había quedado para proteger lo que quedaba de nuestra familia y el legado de nuestra madre mientras yo partía en busca de conseguir un mundo mejor. Afortunadamente la grave voz de Krysser y el crujir de la madera con la fuerza de sus garras, consiguió sacarme del trance en el que yo mismo me había metido. Consiguiendo que me girase hacía él, observando con ello como una sonrisa cruzaba su temible rostro, despeinado por la brisa del mar y con los ojos brillando de emocion por lo que nos deparaba el futuro. -Ahora empieza lo divertido. – Contesté a Krysser con un tono seguro pero que no ocultaba mi emoción por dar ese siguiente paso en nuestra aventura, dando la espalda al mar y alejándome del taffrail para volver a centrar mi atención en las personas que estaban terminando de subir a los galeones. -Voy a echar un ojo por ahí. No te metas en líos fyofyofyo. -Me despedí momentáneamente de Krysser antes de dar un potente salto, sintiendo la madera crujir bajo la fuerza de mis piernas, y elevarme en las alturas para aterrizar silenciosamente sobre la punta del palo de mesana, acuclillado cual rapaz en busca de presas mientras colocaba mi mejor arma en un punto inaccesible de mi espalda, justo entre mis alas, a mi reciente rifle colgado al hombro y listo para usarlo y escondía de nuevo a Sekator en su funda, oculta tras mi gabardina. Si algo me había demostrado el salir al mar era la inmensa variedad de razas y gente peculiar que había por el mundo, pero esa noche parecía que todos se habían reunido en Samba para partir al Grand Line. Podría haberme detenido en cada una de las personas que había subido a nuestro barco, pero mis afilados ojos no pudieron evitar centrarse en una preciosa birkaniana de grandes y puras alas blancas que estaba teniendo problemas para poder embarcar y, en esos momentos, estaba siendo empujada por los mismos agentes del Gobierno Mundial con los que había hablado hace escasos minutos. El ver como empujaban a la preciosa y alada joven encendió una chispa dentro de mí, haciendo que saltase desde mi elevado emplazamiento y me precipitase hacía su posición en un silencioso y veloz vuelo que acabó conmigo aterrizando entre la alada damisela en apuros y el barbaro sin educación, dando la espalda a la birkaniana y mirando directamente a los ojos a traves de mi mascara al joven agente mientras su compañero, algo mas alejado, seguía exigiendole a la joven que pagase por el pasaje. -Lamentamos los problemas causados. Aquí está el dinero para su billete y un extra por las molestias. -Me disculpé con tono amistoso en voz alta mientras sacaba 11.000 berries del interior de mi gabardina, agradecido de portar una mascara ya que me había quedado con cara de tonto al saber que los agentes, pese a las terribles formas, tenían la razón. -Solucionado ¿No? -Concluí, calmado y amistoso, con los agentes antes de girarme hacía la alada desconocida, entregandole su billete mientras mi corazón iba a mil y abría levemente mis alas para parecer más grande e imponente ante los ojos de aquella bella birkaniana de altura similar a la mía. -Me llamo Feodor… Digo Fyodor. Si tienes barco estaremos en el mismo problema… Al reves, vamos. Fyofyofyo – Llevaba años sin estar tan nervioso y ni siquiera podía aguantar la mirada de aquella alada preciosidad de ojos verdes y cabello plateado, girando mi cabeza hacía cualquier punto del encapotado cielo mientras me colocaba la capucha de mi gabardina y enseñaba mis grandes alas negras de forma subconsciente, estando tan nervioso que apenas escuchaba lo que me decía. -¡Nos v-vemos! – Me despedí lo más alegra y amigable que pude, notando como mi corazon se me iba a salir del pecho y alzando el vuelo a toda velocidad para reencontrarme de nuevo con Krysser y contarle que había pasado. Pese al gran movimiento que había en cubierta no tarde mucho en encontrar a Krysser, una mole de ese tamaño era difícil de esconder y yo ya estaba habituado a su forma, lo que me facilitaba el reconocerle. -Me he enamorado, colega. Toca otro mes comiendo gusanos, pero ha valido la pena. -Le dije por sorpresa mientras aterrizaba a su lado, con la muletilla pegada del armero tontatta, mucho más tranquilo y notando como los agentes del gobierno mundial estaban recogiendo a los animales que se encontraban en cubierta para llevarlos a la bodega. -Tranquis, aunque hable poco y tenga aspecto de bestia no es un animal. Pero si queréis intentar ponerle un collar os aviso que pega unos zarpazos que dan miedo fyofyofyo. -Expresé de buen humor a los agentes que estaban cerca, llevandose un animal que no había visto en la vida, mientras daba unos golpecitos amistosos en la espalda de Krysser. Después de eso no pasó mucho tiempo hasta que el puerto quedó completamente despejado, revelando la enorme eficiencia y buen trabajo de los agentes del gobierno mundial a la hora de controlar masas, demostrando que no necesitaban a la marina para ello. Aunque al poco tiempo el movimiento volvió al puerto con la llegada con la llegada de 2 carros, con ruidosos chicos jovenes de vestimenta particular que, después de una charla con los agentes, se pusieron a repartir cajas con los periodicos que saldrían el dia 31. Una vez todas esas cajas entregadas y ya con un periodico en la mano, pude notar como los agentes del Gobierno Mundial que quedaban en los barcos se bajaban de los mismos, reuniendose junto a sus compañeros en el puerto donde, el aparente oficial al mando, se encontraba fumando un puro tranquilamente, sentado en una de las cajas con periodicos mientras daba unas últimas ordenes a uno de sus subordinados. Pero había algo que me llamaba más la atencion que esa escena. Los periodicos habían traído noticias de todos los rincones del mundo y, en particular, las recompensas que aparecían en él y que hablaban del South Blue fue lo que mas llamó mi atencion, memorizando todas y cada una de las caras y recompensas con un simple vistazo gracias a mí excelente memoria. De no haber sido por la emoción de esas recompensas, la noticia de la muerte de Ren Watson me habría dejado tirado en la cama todo el dia ,ya que suponía la perdida de uno de mis idolos y mis primeras fantasias cuando aún estaba en el orfanato. Habiendo sido ella una de las mejores tiradoras de todo el mundo y ejemplo a seguir en cuanto a estilo de pelea para todos los tiradores. -Me da que vamos a tener un viaje divertido, Kry. Fyofyofyo -Sabía que mi compañero había llegado a la misma conclusión que yo. Era imposible que todos esos pececitos se quedasen en el South Blue, perdiendo la oportunidad de entrar en el Grand Line y con ello de seguir engordando sus recompensas y ansias de fama. Lo que nos deparaba el destino en ese viaje era incierto, pero lo que si tenía claro es que ahí empezaba nuestra caceria y el primer paso era estudiar a nuestras presas para ver si merecían ser cazadas.
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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 1 (South Blue) - Rackham Uker - 20-10-2025 ![]() ¿Qué es lo que te pasa?
No se esperaba las reacciones de esa tripulación. Algunos ni hacían caso de su presencia ahí, otros que al menos le dirigen la palabra, aún así, la reacción menos común fue la de Owen. Simplemente había ido a buscarlo porque estaba preocupado por él (y por lo que pudiera hacer), no había llegado al barco con otras intenciones. Incluso se puso entre él y el resto de personas ahí, algo que poco a poco comenzaba a darle indicaciones al cocinero sobre lo que pasaba. - Ya, ya, no debes ponerte así -. Apartó su mano de él, separándose un poco para ver esa despedida. Gwen era esa mujer de la que él había hablado, ¿no? Nunca hubiera pensado que esa muchacha que conoció hacía un tiempo estuviera dispuesta a zarpar al mar, mucho menos que tenga una relación de ese estilo con el muchacho que ahora formaba parte de su tripulación. - Claro que sí, prometo cuidarlo, para que puedan verse una vez más -. Mala elección de palabras, pero al menos deja en claro su punto. Increíblemente, fue el propio Owen quien tomó la iniciativa de volver al barco. Uker se despidió rápidamente de la muchacha ciega de su tripulación, esperando que sus destinos los vuelvan a cruzar de forma tan amistosa. La gente ya había comenzado a abordar el barco para pasajeros sin problemas, dejando más o menos libre la zona por la que ahora caminaban ambos piratas. - Te pierdo la pista por un momento y desapareces, ¿Qué esperabas que hiciera? -. No había sido su idea llegar para arruinarle la fiesta, en ningún momento, pero de igual manera se alegraba de haberlo buscado. Ver que Gwendolyn estaba bien lo alegraba, ella había sido muy amable con él cuando se conocieron. ![]() Aún así…
Su voz sonó algo melancólica, mientras que su avance se acercaba a su barco. - Cuídala bien, y apréciala mucho cada momento que pases a su lado. La vida podría quitártela, o quitarte a ti de su lado, de la forma más cruel -. Era claro que todo ese encuentro le había recordado algo, pero se limitó a apoyar su mano en el cabello ajeno y despeinarlo un poco, mientras que subían al Last Whisper. Al llegar, vio el panorama. Algo había pasado, no encontraba a Maki con su mirada, y los otros dos no le daban muchas señales. - ¿Qué sucedió? -. Fue Owen quien se acercó al barril que nunca habían movido de lugar desde que llegaron a esa isla. Había otro periódico aún tirado sobre la madera de la cubierta, por lo que el capitán lo levantó con un movimiento agil de su pie. Al abrirlo, algunos papeles cayeron, y su contenido no podía significar más que problemas. Carteles de recompensa, con sus nombres y rostros en ellos, y números demasiado grandes como para nunca haber visto tantos ceros en toda su vida, incluso en los pagos más grandes que le habían hecho. - Mierda… -. Kiyoshi podría salvarse, tal vez Maki, Owen y Jensen podrían pasar algo desapercibidos, pero su recompensa si lo preocupaba, pues pasar de los 100 millones no era algo que podía dejar pasar. Recolectó los papeles, viendo que incluso había más personas en estos. Miembros de la tripulación de Ashveil, algunos rostros que había visto al visitar el otro barco para buscar a Owen (así que eran otra tripulación pirata, curioso) y algunos que no había visto en su vida. Le mostró la causa de su preocupación a Kiyoshi, Jensen ya parecía estar al tanto, Owen parecía cargarse de motivación y Maki salió del interior del barco con una sonrisa. Verlos también hizo sonreír al novato capitán, agarrando con fuerza los carteles y echando una mirada a cada miembro del grupo. - Bien, entonces zarpemos. No hay tiempo que perder -. Sin dudar más, comenzó a revisar y preguntar si todo estaba en su lugar, solo para ir hacia el timón y analizar la ruta a tomar. El comienzo de una aventura, y ya los recibían de esa manera. Sabía que sus acciones iban a traerle problemas, así como lo hicieron en su niñez, pero por alguna razón ahora sonreía ante el recuerdo de ese cartel de recompensa. Se sentí protegido, se sentía acompañado, se sentía responsable por ellos, por todo lo que hicieron para llegar ahí, y no pensaba defraudarlos. Inmortalidad, ahí voy
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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 1 (South Blue) - Bai Mudan - 20-10-2025 Su rostro ardía como el hierro del herrero, y su corazón temblaba igual que una temula hoja en otoño. Era vergüenza: ese antiguo dios sin nombre, que nace del miedo y hace llorar a la mujer hasta creer que muere. Y es que, la joven loba de cabellos ígneos había puesto sobre la mesa cuestiones de las que no estaba segura si quería hablar. —Oh, no... —musitó al tiempo que en su pecho se enzaraizaba, tan silenciosamente como una serpiente, la vergüenza al tiempo que su sien palpitaba—.No es eso, señorita Lan. ¿Qué debía decir? ¿A casos sus palabras podían disfrazar lo que sentía? Por suerte no haría falta que dijera nada. Bai tomó pipa de su compañera que, entre sus manos, parecía diminuta y ridícula. Y, sin embargo, se había decidido a probar el tabaco que solía fumar su compañera como una muestra de buena fe. Aspiró con fuerza, hasta que en el fondo del hornillo el fuego despertó y encendió pequeñas brasas. El humo ascendió con lentitud, tibio y denso, mientras su lengua se cubría con un sabor terroso, áspero y amaderado que reptaba por la garganta y desgarraba la débil carne a su paso. Y pronto sintió cómo ese aliento extraño descendía hasta sus pulmones, ocupando un espacio que no le pertenecía. Y entonces tosió. Una, dos y tres veces. Después se llevó la mano a la boca, apartando la pipa con torpe prisa, y el aire le volvió en bocanadas irregulares. —Tenga —alcanzó a decir entre toses y espasmos—Creo… creo que no ha sido buena idea. Mientras recuperaba el aliento frente a ella se iba desarrollando una escena entre los tres amigos —si es que les podía llamar amigos— que le quedaban. —Es sólo...—murmuro de repente como si su lengua hubiera recuperado el hilo de sus pensamientos. Entonces, sus hombros se hundieron y sus dedos,aún portadores del relicario, se volvieron torpes de repente. —No es usted —añadió mientras observaba a Dong volver a interactuar con el grupo para luego irse con el mal humor que tanto lo caracterizaba. Después, dejó que el ambiente respirara de sus efervescentes pensamientos y acompañó en el trayecto a su traductora. —¿Alguna vez se ha preguntado qué es lo que le hace ser a usted quien es? —preguntó con total honestidad —Verá, señorita Lan, yo sí. Por eso nunca me permití aprender otra lengua que no fuera la mía. Porque siempre he creído que eso era yo. >Yo era —o creía ser— ese cúmulo de circunstancias y adjetivos nombrables, un reflejo en un espejo con el que me podía identificar. Pero un día salí de mi hogar y ese espejo, lentamente, empezo a resquebrajarse. El tumulto pareció expulsar a una persona a la lejanía y, por un instante, Bai trató de ver qué había pasado. Después, la voz de su compañera —la chica mono— le distrajo y decidió proseguir con su historia. —¿Por dónde...? Ah, sí. Lo que le iba diciendo... Contra más me alejaba menos gente hablaba mi idioma y, al final, comprendí que ese reflejo —el que decía ser yo— ya no el mío. >Y no porque no me esforzara en mantenerlo sino porque, simplemente, en mis interacciones siempre se perdía parte de mí. >Así que creí que bastaba con recordar quién era, con guardar intactas mis formas. Pero el recuerdo también se contaminó. Pues, las voces de otros —así como la suya— se mezclaron con la mía, y el nombre que pronunciaba ya no me pertenecía. En ese punto de la historia Bai se encontraba subiendo junto al grupo por el puente de madera que la llevaría al interior del navío. –Al final, un día intenté repetir mi nombre en voz alta frente a mi reflejo, y sonó extraño, hueco, como si nombrara a un desconocido. >Sentía que me había convertido en la sucesión de rostros de lo que no era. De repente la gente empezó a expandirse como el aire en los pulmones de Bai; sentía el compás de las inhalaciones, respiraba con el gentío como si se tratara de un único ser. De pronto, un calor suave recorrió sus manos y el peso que cargaba —la tristeza y melancolia de su soliloquio— se volvió ligero. —¿Dong?¿Mahou? Su mente, normalmente rápida, empezaba a tropezar con sus propios pensamientos. —¿Vamos todos juntos? Las ideas se deshilacharón para volver a unirse de formas que no esperaba; cada recuerdo, cada sensación parecía más vívido, pero también extraño, como si los conociera por primera vez.
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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 1 (South Blue) - Maria Merlot - 20-10-2025 Narrador / María Merlot
…………………………………….. ¿Qué observaban sus ojos ámbar? El muelle desdibujando el flujo de personas. Por un breve momento su cabeza se silenció, estaba en blanco perdida entre la ausencia del color. Su mano apretó la baranda con inconsciencia mientras las voces a su alrededor murmuraban dejando caer una que otra extraña suposición sobre lo que el futuro inmediato depararía. María llevó sus manos a sus oídos, una en cada uno. No quería escuchar, no quería entrar en el juego de los “supuestos”, aunque sus impulsos la llevaran a desear seguir a aquellos que cotillaban sobre cosas que ella no podía entender…
La voz de Algodón de Azúcar la hizo aterrizar, alejarse de la acción intrusiva de perseguir al grupito que estaba a pocos metros hablando de cosas que no entendía, mejor eran los chismes sobre romances, disputadas familiares, herencias, cosas así sabrosonas. Bajo sus manos y las volvió a colocar en la baranda. ¿Encontrarse con alguien? ¿Acaso era… con el hombre de los ojos sin vida? Desde el crucero se habían topado, parecía ser “conocido” de Hyakinthos, también de Ashveil. A ella la había ayudado hacía mucho tiempo, y considerando que Thrym llevaba sus cosas, seguramente se verían más seguido. Ella no le respondió al objeto de su fanatismo, no sabía qué contestarle… pero si tenia muchas preguntas, demasiadas sobre su relación... pero hasta ella sabía que no era el momento de preguntar, no aun. Y hablando del gigante pelirrojo, verlo abordar el barco la hizo esbozar una sonrisa que se fue ampliando a medida que cada paso lo acercaba más a la cubierta. Poco a poco su mente vacía se fue llenando de grillos, de actividad, que animaba al pelirrojo a no caerse. Si se caía ella saltaría a ayudarlo, aunque… muy probable, el agua a él le llegará por la pantorrilla. Ella estuvo a punto de felicitarlo por su caminata como si hubiera estado en la cuerda floja, cuando se agacho y le susurro algo. Una risita traviesa escapó de sus labios mientras con sus manos sujetaba la capucha ocultando más su cara para que el gigante no la viera burlarse, y más aún porque noto la preocupación en la voz de él — Thrym-sama no seas tontito, no es ese tipo de barco… — le dijo como si fuera obvio, para zanjar ese tema. Después lo vio sacar al pequeño komashika de su enorme bolsillo — ¡Cara Melito! — dijo la celeste con alegría acercándose al animal e intentando abrazarlo por el cuello — ¡¿Quien es la mascota más linda?! ¿Quién es la cosita gigante más linda? Chiiii, tu Cara Melito, eres tu, eres el mejor ¿Verdad que si lo es, Bonita? Es el animal con patas o sin ellas más lindo de todo el mundo marino y terrestre — lo adoro por un rato mientras preguntaba a Odeth (Bonita) para que confirmará lo que ella ya sabía sobre Cara Melo. Luego Thrym le dijo que debía cuidarlo… todo bien, hasta que comentó las palabras que cayeron como un balde de agua fría sobre ella — ¿Venderlo? Thrym-sama no vendes a tus nakamas… — si no tuviera la capucha, el gigante hubiera apreciado la mirada ámbar decepcionada por su comentario, aunque su voz iba bañada de esta. Por supuesto, todo en el mundo era el dinero, nada más y nada menos que los berrys, así que solo suspiro apagandose nuevamente cuando se llevaron a Cara Melo a la bodega, ahí viajarían las mascotas — ¡No tengas miedo, Cara Melito! Iré a verte, te llevaré pepinos. Se valiente... — le animo como una madre cuando despide a su hijo. No sabía como llegar a la bodega, y posiblemente se perdiera por su falta de orientación, pero iría a verlo, aunque fuera una vez. Dio algunos pasos para despedirse más tiempo de la mascota cuando tropezó con alguien y ese alguien dejó caer un peeriodico, que quedó abierto en una página en particular que atrajo por completo la atención de la chica — ¿¡Fantasma!? — susurro agachándose al mismo tiempo que el sujeto para ver la fotografía en el periodico — Wow — pasó su mano por la fotografía de Ashveil y luego por el monto bajo esta. — ¿Te has enamorado? Porque si está muy guapo… — el hombre le habló con una vocecita que decía que él sí lo estaba. — ¡¿Ah?! — parpadeo debajo de la capucha, sin entender nada. ¿Enamorada de Fantasma? No, no, no… solo estaba sorprendida de lo que veía. — Quédatelo, sé dónde encontrar más — dijo, dándose media vuelta para perderse entre la masa. María se levantó y con ella los pliegos de papel, fue cuando reconoció otras caras al tiempo que sonaban las campanas a bordo para que soltaran los cabos, extendieron las velas y comenzaran a navegar… se giró, y rompió la distancia que la había separado brevemente del grupo… — Hay un problema, y es muy grave y catastrófico… — le entrego el periodico a Ashveil mientras volteaba a ver a Hyakinthos — … hay que saltar de este barco y llegar al muelle, buscar donde sea que redacten esta cosa y hacerlos entrar en razón; sí hay que usar la fuerza, la usaremos… ¡¿Cómo creen que Algodón de Azúcar, el tesoro más esponjoso y adorable de todos los mares, vale 52.200.000 Berrys?! Su precio es incalculable… ¡In-cal-cu-la-ble! — empezó a decir en voz baja la chica caminando de un lado a otro entre sus nakamas, en su corazón el hombre de cabello rosado no tenía precio, su sola existencia era un regalo para el mundo…
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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 1 (South Blue) - Kiyoshi Maeda - 20-10-2025 Bien, cuidar a Jensen y que no se meta en problemas... Realmente es una labor complicada para Kiyoshi, pues si su compañero quiere empezar con sus problemas, no hay forma en que el médico pueda detenerlo. Aún así, asiente con la cabeza a su capitán, pues prometió ayudar en lo que pudiera a la tripulación, incluyendo esto, aunque considere que será un fracaso si llega a darse. Afortunadamente el protagonista de los dichos aparece rápido y expone su queja respecto a cómo lo miran sus compañeros. — Eso espero, tonto, porque te necesitamos concentrado. El segundo mejor tirador del grupo debe estar siempre listo para proteger al mejor. — O sea, al propio Kiyoshi. Solo en cuanto a disparar tiene su propio ego, teniendo una pequeña rivalidad sana con su compañero. Aun así, a él lo considera más fuerte en general, ubicándolo a él y a Maki como los principales agentes de protección que tiene. Ojalá no lo decepcionen. Durante el resto del tiempo, se mantiene apartado también, pero poniendo atención a las canciones de Maki. Si bien no es un fan acérrimo de la música, ciertas melodías tocadas por la mujer lograban calmar su mal humor. Esto no significa que no siga maldiciendo a Owen en su mente por haber desaparecido de la nada y obligar a Uker a descender del barco para buscarlo. Quedarse solo tres en el navío habiendo tanto agente del gobierno es... preocupante cuanto menos. — Vuelvan rápido, tontos… En un momento, desde el exterior arrojan dos periódicos, siendo uno tomado por Maki. Kiyoshi es un buen lector y tiene interés en conocer el contenido del papel, pero prefiere esperar mientras un poco. Es mejor ya luego leer tranquilo cuando ya todos hayan revisado lo que dice. Eso sí, imposible que no llame su atención la forma en que llama a Jensen para mostrarle algo. ¿Qué aparece ahí como para que la lagarto se desespere tanto? El médico se pone de pie y comienza a caminar hacia ellos. — Ey, tontos, ¿por qué tanto alboroto? — Sin embargo, un nuevo hecho le interrumpe. De pronto, muchas cosas suceden. La llegada de Uker y Owen le tranquilizan en el fondo, pero exterioriza su molestia. A paso lento va donde el pelirrojo y le da un fuerte zape —la verdad es débil debido a la poca fuerza que tiene, pero su intención es que le duela—. — No vuelvas a irte tanto tiempo sin avisar. ¿Acaso no te dije que debes cuidarme? — Por supuesto que no le dirá que estaba preocupado por él. No es alguien que en general le cueste decir lo que piense, pero ese tipo de cosas así. — Revisen el periódico. Algo vio Maki que la tiene embobada. — Y es el mismo Uker quien, tras revisar, le enseña uno de los carteles, específicamente el que tiene su foto y nombre… — Espera, ¿eso…? — No, no, debe haber un error, piensa. Se lo quita de las manos y lo mira desde muy cerca. — ¿Qué diablos han hecho, tontos?, ¿en qué momento? — Este sí es un problema. Por mucho que haya aceptado unirse a ellos, siempre fue teniendo en mente que es solo otro trabajo como médico, nada más. Traga saliva y arroja su cartel al piso. Procede a bajar su mascarilla para que su tono de voz se escuche más alto. — ¿Son tontos? ¿Qué se supone que significa esto? ¿Qué cliente querrá volver a contratar mis servicios si piensan que soy un criminal? Mi carrera está acabada, y todo gracias a ustedes. — No se le puede culpar mucho la reacción, su vida ha cambiado mucho en muy poco tiempo. Aún hay varias cosas que le cuesta asimilar. Se esforzó tanto en hablar fuerte y rápido, que termina tosiendo, cubriendo su boca con la mano derecha y tapándose luego con la mascarilla de nuevo. — Supongo que ahora estoy obligado a seguir con ustedes sin opción a volver a mi antigua vida. — Básicamente, está firmando una sentencia que le obliga a ser pirata hasta que todo acabe de forma abrupta de una forma que no lo beneficie. Huir ya no es una opción. — Así que será mejor que se acostumbren a ser bien limpios porque me tendrán mucho tiempo en este lugar. — Porque no hay chance que en la actualidad se arriesgue a viajar por su cuenta sabiendo que pueden haber tipos peligrosos tras su cabeza. Tampoco puede regresar a casa porque no tendrá trabajo. En este momento solo tiene un camino a seguir, y en él se encuentran los rostros de estos cuatro tipos con los que comparte barco. El viaje ya comienza, la aventura de conocer nuevos mares, nuevas personas, nuevo todo. ¿Podrá aprender mucho más de medicina? Ojalá que sí. Es un profesional, quiere cuidar a estos tipos, por lo que necesita no ser solo un mejor tirador, sino también un mejor médico. Claro, eso si puede superar cierta debilidad que el resto de los aquí presentes aún no conoce… Bueno, tiempo al tiempo. — Que sepan que intentaré que mi recompensa no suba demasiado. No me interesa llamar la atención. Ustedes pueden llevarse los focos. — Así que el hecho de que todos lo superen demasiado numéricamente en los carteles le da una pequeña esperanza. Significa que primero irán por sus cabezas. Es un pensamiento egoísta, pero práctico. — Andando, Uker. No perdamos el tiempo aquí. Ya no tenemos que mirar atrás. — Porque no existe pasado, solo presente y futuro.
Resumen
RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 1 (South Blue) - Kelvin Einstein Nagumo - 20-10-2025 Tan pronto llega a la cubierta le informan de que no se permiten mascotas en cubierta, por lo que el rebelde, pese a lo incómodo de ello, deja que lleven al pequeño Mdofarak junto con las demás mascotas, al menos informan que estarán bien alimentados y cuidados, y realmente espera sea así, sino, capaz se ve de hundir el barco, o intentarlo, si ha de hacerlo para castigar a quien haya causado daño a su amigo, el pequeño fenek es la única compañía que le acompañó durante mucho tiempo desde que se quedó solo, desde que mataron a todos los que conocía. Hay casos que le causarían duda, pero eso mejor no lo iba a preguntar, pues eso podría hacer que acabaran mirándolo con mala cara, y ya suficiente tentó la suerte por el momento. Empieza el viaje, junto con la llegada de periódicos a bordo, algo que el gigante no suele ver, pues no suele encontrar ninguno cuya letra resulte agradable y cómoda de leer para alguien de su talla. El joven se apoya en un lateral del barco, buscando con cuidado un periódico que intentar leer, para ponerse al día de lo que ocurre, su idea es llegar lo más rápido y entero posible al otro lado, y si puede ahorrarse unos berries para comprarse un barco, lo hará, ya se preocupará de lo demás luego.
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