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[EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 2] - Versión para impresión

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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 2] - Kayseira Ashter - 14-11-2025

-...Aun tengo tiempo de congelarte el trasero Jin, y aunque se que te gastaría, te prometo que el desmayo de después no sería tan entretenido.-Atrevesé el hielo sin problema, caminando por este para lanzarle una mirada de advertencia, que claramente perdió todo el respeto cuando refunfuñe.

No estoy ahora mismo de humor para esto, pero es algo que tengo que intentar hacer.

-Si se pueden separar no me importa compartirlo, si no, se los daría a Lan…Parece que a los anillos les gusto su cara.- Una sonrisa traviesa pinta mis labios, ya que ahora que todo ha terminado es gracioso. Cuando Lan estaba tirada en el suelo, no, ahora que está feliz de nuevo puedo tomármelo con más humor.

-Si te quieres quedar con el dinero a mi me da igual, Kelvin, y el tema de la akuma igual.-Me encogí suavemente de hombros, mi gestión con las finanzas era horrible y ya teníamos suficientes problemas con el diablo en nuestra banda.

-Te juro Lan que un día de estos descubriremos que mi pelo natural no es blanco, si no canas.- Intente sobarme la frente, pero preferí no darle demasiadas vuelta a su ungüento y todo lo demás.- Estoy bien cariño, y no te preocupes, no tengo cuerpo para fumar nada…Luego tengo que contarte algo.-Y por el tono con el que baja mi voz ella debe saber que no es bueno. Joder, que de todos seguramente Lan es de las que más me puede leer como un libro abierto.

Llegué finalmente hasta donde estaba el cuerpo y empecé a examinarlo de forma tranquila, primero los anillos y las cosas a la vista.

-Mujer, comprende que tengo que revisar entre partes quemadas y congeladas, revisarle va a ser un dolor en los huevos.-Suspiré con algo de queja, antes de mirarla, dudando un momento ante todo aquello.- Si, pude escucharle y no me gusta, si le mandaron a matarnos por ser piratas, o por lo que mierdas sea, no se si quiero saber quien esta implicado.-Había gente que tenía recompensas, algo había visto ella pero seguramente a este punto estaba por olvidársele.

Pero ella y Lan no tenían nada de eso, eso quería decir que no se habían centrado en los barcos o pasaba algo.

-Pero no tiene sentido, vosotros ibais en un barco de civiles.-Después de todo, Lan se había subido con Dong y el resto al barco de transporte por no entrar en el barco.

OFF



RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 2] - Onizuka Jin - 14-11-2025

Jin seguía rebuscando en el cuerpo de aquella criatura, cualquier cosa más útil que solo aquello. Sus manos se pasearon entre la tela del individuo, incluso los bolsillos, fuera lo que fuere a encontrar. Lo que sí tuvo en cuenta era lo más visible; las anillas de su cola. ¿Podrían siquiera cambiar de tamaño? ¿El veneno seguiría activo? Tocarlo directamente dudaba que fuera una buena idea, pero quién sabe, investigar no costaba nada. Fuera lo que fuere que encontrase, si es que había algo, lo mejor era revisarlo. Nunca se sabía.

[Imagen: 3UGCYLx.png]
—Es una oferta, cuanto menos, tentadora, señorita Kaysera.

Sonreía con esa malicia característica, sin apartarse del cuerpo, sin dejar de rebuscar en lo que pudiera encontrar, incluso con la presencia de la mujer delante. Si hubiera algo útil, ya lo estaría revisando. Sintió al gigante inútil tras sus espaldas, revisando de reojo lo que trataba de hablarle. Ya solo la cuarta parte de sus labios ya era más grande que su propio tamaño. Solo lo observó, arqueando una ceja a sus palabras, ahora sí, sin comprender qué diablos estaba diciendo el gigante pelirrojo.

[Imagen: 6Hw0yDc.jpg]
—¿Miedo? ¿De qué hablas?

Claramente no captó con claridad los verdaderos pensamientos de Thrym. Había salido herido, sus heridas obviamente dolían, no era de piedra, pero no captó la confusión del gigante. Por otro lado, si realmente había una fruta Akuma cerca, no iba a compartirla con la tripulación. ¿Quién sabe por cuánto la podría vender él en el mercado negro? Siendo que ahora buscaban su cabeza, algo tenía que llevarle a su jefe para apaciguar una posible ira. Aún con ese pensamiento, sus palabras salieron con convicción, como si no fuera el caso.

[Imagen: QeMtjgq.jpg]
—Lo tendré en cuenta, Thrym.

Lo pronunció en voz baja, ignorando lo demás, al menos hasta que vio a Lan, aquella mujer de lava, acercarse a él. La miró, ahora apreciando mejor su altura. De hecho él mismo la superaba por algunos centímetros. Sus ojos, de todos modos, descendieron cuando vio que la mujer colocó su mano entre sus senos. Vamos, seamos realistas, ¿qué hombre no las miraría cuando se las estaban poniendo en la cara? Solo pudo ver que de entre esas dos gigantes maravillas salía algo. Un ungüento. Sacudió su propia cabeza, elevándola, ahora sí, a la voz de la mujer. Estiró la mano, ahora con una sonrisa pícara, una comprensión que silenciosamente él correspondía. Sí, también había apreciado la mancha entre las piernas ajenas, y el gesto lo estaba incitando. Si no fuera por la situación en la que se encontraban, probablemente habría lanzado más que solo un cortejo a Kaysera. Esa mujer sí parecía comprender mejor.

[Imagen: Vy3RFPN.png]
—Gracias señorita, me viene fantástico.

Y tan buen día que estaba siendo. Sus pantalones ya estaban volviendo a apretar por semejantes vistas. Carraspeó, elevando ligeramente la mirada en otra dirección. Ah, mierda, ahora tenía ganas de nuevo. Se suponía que antes de partir había estado con una mujer, una camarera… Quizás el combate lo dejó de nuevo con la ansiedad de deseo. Lo mejor, al menos hasta que salieran de allí, era mantener el control. Prestó atención a la invitación de Kelvin, elevando su cabeza. Como siguiera así se acabaría dislocando el condenado cuello. —Podría improvisar algo, pero no tan grande como para que os llegue a vosotros. — Ahora sí, retiró el cigarrillo de entre sus labios, elevando la cabeza, soplando el humo en el aire y cerrando los ojos, escuchando a ambas mujeres.

[Imagen: nfHLsWJ.png]
—No me suena que específicamente dijera que viniera a matarnos precisamente.

Abrió los ojos, descendiéndolos hacia ellas, descendiendo su mano, sacudiendo el cigarrillo con el pulgar para dejar caer el exceso de ceniza, agachándose, colocando su corbata a un lado y elevando su zona inferior del pantalón para aplicar el ungüento en las quemaduras. El alivio de dolor lo invadió lentamente, el escozor característico que lo había hecho terminar en el estado de sus pantalones. Una lástima pero, por supuesto, no era tan estúpido para dejarse llevar por el placer. —Solo despotricó estupideces sobre belleza y luego que nos iba a matar porque nos aburrimos. — el cigarrillo se mantenía entre sus labios mientras terminaba de retirarse los zapatos y aplicar el resto del ungüento por completo en las quemaduras. No restaba importancia al Wanted que tenía en su cabeza, pero tampoco podía asegurarse de que tuviera algo que ver al cien por ciento. ¿Siquiera lo sabrían las chicas? ¿O lo estarían reconociendo? O siquiera el otro gigante... Se lamentó internamente no haber podido pedirle previamente a Hyákinthos un kit de primeros auxilios extra, algo que tendría en cuenta la próxima vez. 

Al terminar, se puso de nuevo los zapatos, se reacomodó los pantalones y, cuando escuchó a Lan preguntar, se reacomodaba la corbata.

[Imagen: 4xLXeH7.png]
—¿Además de los anillos? Hmm…




OFF



RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 2] - Kelvin Einstein Nagumo - 14-11-2025

[personajeinvalido=2283]
Los gigantes como de costumbre, sin mostrar un ápice de problemas con el enfrentamiento brutal que han tenido, enorme el come back de ese grupo tan variado como coordinado asombrosamente. Cada pieza del equipo, cada mente usó sus conocimientos para moverse como es debido, sin saber mucho de los poderes ajenos, más que lo visto, se coordinaron en movimiento y colocación, centrando el daño en el engendro que tenían delante con aires de adonis.

La tónica del lado social en aquel lugar es el reparto de bienes adquiridos, robados, y el motivo por el cual se encuentran en una especie de caja de roca con un loco psicótico que buscaba matarlos.

⏵ Kelvin Smash ⏴ Maldita coletilla, parece ser que cada vez que el gigante abre la boca suelta esa barbarie, lo que podrá generar situaciones muy entretenidas y divertidas, en cuanto a contarlas obviamente, pues vivirlas será otro manjar. ⏵ Por sus palabras deduzco que a nosotros dos. ⏴ Señalando a sí mismo y a Thrym. ⏵ Nos quería matar meramente por ser gigantes, parecía tener especial odio, más bien desprecio, hacia nosotros. Quizás por eso no te atacó directamente a ti, teniendo a dos de nosotros, lo que me extraña es que no nos golpeara más a nosotros, considerando su desprecio por los de nuestra raza. ⏴

Sus palabras resuenan con fuerza, aunque cargadas con cierto dolor de los golpes recibidos, le hace falta algo de suerte al pequeño gigante. ⏵ La fruta no es algo que me interese per sé, pero el dinero sí me vendría bien, estoy en la misma situación, necesito un barco. ⏴ Y para él encontrar un barco no será tan fácil como para gente de la talla de Jin o Kayseira, aunque teniendo en cuenta que Jin va con Thrym, estaría en la misma situación que el rebelde. ⏵ Yo puedo beber de la petaca, así que sería haceros a vosotros si queréis beber. Thrym creo que igual tiene poco problema en usar la petaca. ⏴ Comenta.

⏵ Creo sí se pueden separar, no parecen tener una unión como tal. Deja les echo un vistazo. ⏴ El rebelde comienza a mirar los anillos, buscando entender qué son o cómo funcionan, quizás gracias a eso pueda encontrar la forma de repartirlos y saber si tienen algún valor, mientras trata de encontrar cualquier cosa de valor en el cuerpo de Uoichi. ⏵ Pues deberíamos de buscar una forma de salir de aquí, aunque sin barco, creo que más de uno aquí no llegaría lejos. ⏴ Incluido el propio Kelvin.

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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 2] - Voz Seductora - 17-11-2025

Desde sus privilegiados palcos, los seis Tenryuubitos observaban la situación a través de sus prismáticos y catalejos de lujo, mirando directamente hacia el espejo de la parte superior de cada cubículo que estaba colocado estratégicamente para mostrar el interior de estos a los benefactores de el macabro torneo improvisado. Ciertamente, los Sakana eran una familia conocida por su eficiencia y su capacidad de cazar presas en los Blues sin ningún tipo de dificultad... pero parecía que eran peces grandes en estanques pequeños, y ahora... se habían topado con demasiados peces al mismo tiempo. Se habían formado un nombre desde años atrás, desde que su padre Uouo Sakana había conseguido cierta fama con una técnica cegadora usando el cristal de su cráneo... el Uoflash, y sus hijos habían heredado tanto su legado como su movimiento insignia aunque sólo uno de ellos lo había usado en esta noche. Y ninguno iba a tener oportunidad de volver a usarlo.

En un lapso corto de tiempo, pero una a una, las frutas que habían en una de las cajas de provisiones de los Dragones Celestiales se fueron transformando, convirtiéndose en una forma retorcida y malograda de estas, llenas de espirales y hasta cambiando su color. Una sandía, que además de las espirales se estiró volviéndose gris. Un racimo de plátanos que adquirieron un tono marrón además de ganar aquellas formas curvas en su piel. Una manzana azul cuya hoja se cuadruplicó formando una hélice en su tallo, con las espirales igual que las demás. Una pera que se tornó negra y del tallo brotó una pua cónica torcida, también con sus espirales. Una naranja compuesta por dos cuerpos ovalados conexos de color rosa claro, con remolinos característicos en su piel. Y una maracuyá que se tornó azul y su tallo se convirtió en un relámpago, además de adquirir la diferencia característica de todas las anteriores en la piel.

Los Tenyuubitos tuvieron que observar como uno por uno sus campeones iban cayendo, haciendo que sus reacciones y su interpretación de los acontecimientos fuera dispar. El hombre obeso y rubio que no había dejado de comer croissants no cabía en sí de la incredulidad — ¡Imposible, imposible, imposible, imposible, imposibleeee! ¡IMPOSIBLEEE-EH! — vociferaba Saint Voltòir mientras golpeaba con su mano libre de croissant el reposabrazos de su silla, tras dejar caer sus binoculares. A su lado, el también grotescamente pasado de peso y con mal disimulada alopecia en su cabello castaño, Saint Vangelis, sorbía la cabeza de un bogavante — ¡Greeeekekekeke! ¡Menudo inútil-eh! No entiendo su fama si unos cualquiera los derrotan así... — haciendo que su risa se mezclase con su tono de indiferencia, completamente entregado a la comida.
— ¡Ese idiota! ¡Tanto músculo y fama para nada! ¿Cazadores temidos? ¡Y un cuerno! ¡Como el suyo! ¡Os dije que los gyojin son idiotas sin cerebro! — dijo la mujer presente, de la familia Saint Byrne, con su cabello rojo peinado a la moda Tenryuubito, quejándose de la elección de los luchadores y agitando su copa de vino haciendo que esta salpicase un poco — Qué decepción... ¡qué decepción! Esperaba una masacre, un entretenimiento digno de ser contemplado por dioses no... eso — respondió el Lunarian presente, miembro de la familia de los Saint Tsvetnik que seguía mirando con su catalejo de oro atentamente — Vaya pérdida de tiempo... Os dije que teníamos que haber comprado gigantes ¡por eso el mío se hacía grande! ¡Gigantes! Son la clave para los torneos de este estilo-eh  — masculló el también obeso y pelirosa de cabello rizado y prominentes patillas, miembro de los Saint O'Heil, mientras chasqueaba los dedos hacia los criados — Lo... lo han... lo han vencido... Ese monstruo no se podía matar, y lo han vencido... — el anciano presente, de los Saint Wisniewski, no daba crédito a lo que habían visto sus ojos. Su campeón era posiblemente capaz de matar a la vez a varios de sus hermanos... ¿como era posible que estuviera ahora muerto?

— ¡Y tu haz algo! ¡Cierra esas paredes y aplástalos! ¡Lo que sea! — vociferó la mujer de los Saint Byrne levantándose de su sillón y dándole una patada al esclavo arrodillado con las manos metidas en la tierra que tenían frente a ellos — Lo que debemos hacer es marcharnos ya-eh  — dijo el Saint O'Heil — ¡Como salgan de esas cárceles podrían darnos problemas!  — añadió levantándose del sillón con la ayuda de dos esclavos que ahora le limpiaban la boca y las migas de la comida de la barriga — ¡Guardias! — gritó el rubio — ¡¡GUARDIAS!! — repitió sin éxito — Idiota no hemos traído guardias — le respondió su congénere — Mi padre ni si quiera sabe que estoy aquí apostando — matizó tratando de levantarse torpemente del asiento — Recoged todo ¡nos largamos de aquí-eh! — dijo ordenando a sus esclavos que empezasen a movilizarse. El rubio asintió y sus criados comenzaron a hacer lo mismo, y junto con el Saint O'Heil eran tres.
La señorita Saint Byrne se resignó y dejó de dar patadas al esclavo que tenía que ver con las prisiones de tierra y se marchó caminando hacia el barco que había en la parte trasera de ese peñasco, un galeón de oro del Gobierno Mundial que los había traído hasta aquí — ¡No pienso quedarme ni un minuto más! ¡Más os vale recoger todo en cinco minutos u os mataré yo misma! — gritó, tirando su copa de vino y sacando una flintlock de su faja, caminando hacia el barco.

Los esclavos de estas cuatro casas, los Saint Voltòir, los Saint Vangelis, los Saint O'Heil, y los Saint Byrne se dispusieron a recoger todo, empaquetando la comida en las cajas y llevándosela corriendo a los barcos mientras sus cuatro amos se dirigían caminando hacia los barcos discutiendo entre ellos de quién sería el premio. Entonces, el miembro de los Saint Tsvetnik, que había continuado mirando desde la distancia con su catalejo, abrió mucho los ojos — ¡Esa fealdad! No puede ser... — masculló entre dientes, atónito. Entonces un disparo mudo por el oleaje desencadenó una explosión lumínica sobre una de las torres de piedra, haciendo que el lunarian observador se cegase momentaneamente — ¡¡Argh!! — gritó apartando la mirada y cubriéndose el rostro con la mano y levantándose — ¡Vámonos! ¡Saint Wisniewski levántese! — exigió el Lunarian al anciano, ayudándole a levantarse y con una expresión de preocupación en su rostro — Pero... ¡la recaudación! ¡No seas insensato! — recriminó el anciano refiriéndose al cofre, recibiendo la negativa de su aliado celestial — No hay tiempo ¡hay que hacer caso a los presagios! ¡Es demasiada casualidad! ¡Algo malo va a pasar! — contestó el alado de piel oscura — Los muertos no viajan al Grand Line... — masculló entre dientes. Los esclavos a su alrededor empezaron a recoger con prisa y torpemente lo que aun quedaba — ¡Protegednos! ¡Cucarachas insolentes tenéis que protegernos! — gritó el anciano asustado por las palabras del Lunarian — ¡¡Dejad todo eso y llevarnos a salvo hasta el barco!! — ordenó finalmente, y ambos Tenryuubitos acompañados de su séquito de esclavos salieron corriendo - los trabajadores cargando algunas pertenencias más - hacia el navío, dejando atrás dos cajas de comida, un cofre, y los seis sillones de lujo junto con la carpa.

El último de todos ellos, el esclavo arrodillado con las manos metidas en el suelo los observaba con pavor y alternaba su mirada entre los que huían y las cárceles. Sabía que si los liberaba muy pronto, podrían atacarlos a todos y los matarían, pero si los liberaba muy tarde lo dejarían aquí y él sería la presa de esos salvajes. Él mismo había visto a los Sakana... y esos monstruos no eran fáciles de derrotar, así que fuera lo que fuera que saliese de aquellos cubículos, no era un enemigo que quisiera tener. Así que esperó pacientemente un par de minutos y... sacó sus manos del suelo.
En el momento en el que estas abandonaron la superficie, echó a correr como un diablo, torpe y a traspiés hacia el navío en el que todos habían llegado. Y al mismo tiempo, los cubículos comenzaron a agrietarse con un enorme chasquido generalizado.



Tras la muerte de Uoichi, la conversación se tornó en el lugar. Kelvin y Thrym llegaban a la conclusión del racismo de Uoichi, Kayseira, Lan y Jin establecían una conversación propia, y este último se dispuso a saquear el cuerpo del gyojin muerto, obteniendo un millón de berries, mientras Giyuu permanecía pasmado. Pero esa felicidad duró poco, ya que el crujido de la roca sentenció todo el lugar, dando a entender a los ocupantes del cubículo que estas paredes se iban a venir abajo y que su estructura ahora era débil.
Un crujido más y los desprendimientos comenzaron en aquel lugar, asegurando que las paredes de roca desaparecerían tras desmoronarse así, pero amenazando con aplastar a todos en su interior... una especie de regalo de despedida improvisado de los Sakana... o de sus contratistas.

Tras el derrumbe, mirando en derredor se podría apreciar a los otros cinco grupos en sendas plataformas de roca iguales, dispuestos en una fila separadas cada plataforma de la siguiente por veinte metros de distancia. El primero por la derecha era el grupo que había derrotado a Uosan, seguido a su izquierda del grupo que había enfrentado a Uoichi, y a su izquierda el grupo que había enfrentado a Uoni. A la izquierda de este, siendo la cuarta plataforma, estaba el grupo que había peleado contra Uogo, a su izquierda el grupo que había peleado contra Uoyon, y el último de todos y el que más a la izquierda estaba era el grupo que había peleado con Uoroku.
Frente a ellos, algunas rocas apiladas de forma inestable creaban un reguero sutil que conducía hacia la torre donde habían estado los Tenryuubito, aun iluminada por algún farolillo, a una distancia de varios cientos de metros. A su espalda, estaban los barcos encallados y frenados, pero en buen estado.
El qué hacer ahora era algo que sólo dependía de ellos.





Resumen

Felicitaciones

Saqueo

Próximo turno

Derrumbe

Torre Tenryuubito



RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 2] - Onizuka Jin - 18-11-2025

Arqueó ligeramente la ceja cuando sus manos dieron con lo que parecían… Berries. Los guardó sin siquiera contarlos, aprovechando el momento, en los bolsillos de el abrigo de su propio traje, esperando a ver qué más lograban las chicas, si es que así era el caso. Se enfocó en el cigarrillo entre sus labios, dando una larga calada. Sí, apreció claramente el “pequeño” tamaño de donde había conseguido el dinero. Seguramente sería más pasivo que activo. Qué desperdicio de hombre, hubiera preferido divertirse. Se puso en pie, ahora acercándose a las paredes e investigar alguna forma de salir de allí. No había encontrado nada más que fuera útil. Había pensado en algún tipo de mapa que pudiera guiarlos o cualquier estupidez, pero ni para eso parecía haber podido hacer mucho más. Iba a responder a Lan respecto a lo encontrado… si no fuera por una interrupción inesperada.

[Imagen: sc78rDI.png]
—¿Qué es eso…?

Sus ojos ahora observaban los muros de piedra. Escuchó algo, muy leve, sonidos de rocas resquebrajándose… ¿Quizás fuera…? Elevó una de sus manos, con el cigarrillo todavía entre sus labios, pudiendo apreciar una grieta en la pared en la que se encontraba. El sonido no cesaba… Y su instinto se disparó. Sus pupilas se delataron, las cejas se elevaron ligeramente y la sorpresa se dibujaba claramente en su rostro.

[Imagen: 7TuPVCp.png]
—¡CORRED!

No, no había tiempo, por algún motivo lo sabía. Esos sonidos no eran casualidad, estaba seguro de que esos muros estarían por caer en cualquier momento y… no estuvo mal encaminado. Una de las piedras cayó sobre un lateral de su cabeza. Por fortunas del destino, no había sido en el lado de su cicatriz, pero sí sintió el dolor. Ya ni tiempo de poder sentir el placer tuvo, solo se dio cuenta de los temblores que lo tenían atrapado, y cómo las rocas ahora iban cayendo uno a uno. Sin embargo, el lado donde se encontraba estaba dibujando la libertad del exterior. Se planteó la idea de gritar a Thrym que los sacara a todos de allí… ¿siquiera tendría tiempo a reaccionar ese gigante inútil? Al final no se lo planteó, solo echó a correr a toda prisa, con ambas manos en alto para evitar que las piedras le dieran en la zona de la cicatriz. Si perdía el conocimiento allí mismo no sabía si siquiera sería capaz de salir.

No miró atrás, solo siguió los pasos, tratando de esquivar a duras penas las rocas más grandes, viéndose obligado a veces a tener que frenar para que ninguna lo llegara a aplastar. Chasqueó la lengua en la última, volteándola a toda prisa, saliendo a todo correr de allí a duras penas. Jadeaba mientras seguía el camino, ahora bajo la libertad de no estar bajo esas cuatro paredes, sus ojos podían apreciar en la distancia algunas personas más. ¿De dónde salían? ¿Serían enemigos? Solo pudo reconocer siluetas. A la izquierda, reconoció a duras penas la figura de Kiyoshi y, a la derecha, la característica figura de Owen. ¿Iba a parar a saludarles? No era tan estúpido como para hacerlo a estas alturas. Sí se llegó a preguntar a sí mismo qué hacían allí, y de dónde habían salido. Claro... si es que eran ellos. 

Suspiró a duras penas, viendo ahora que se acercaba a algunos de los barcos. ¿Siquiera estarían funcionales? Tenía que comprobar de algún modo que todo estuviera bien, aunque tuviera que partir con el escaso conocimiento que tenía. Thrym sería más útil siendo que conocía más, pero no sabía si siquiera lo había seguido. Sus pasos siguieron acelerándose, ahora viendo a más personas cerca de él y… uno concreto. Uno que quizás lo haría sentir un poco de alivio después de toda aquella situación.

[Imagen: CrfqpDT.jpg]
—¿Hyak?

Tenía que asegurarse, solo por si acaso. Parecía… ¿Asustado? No sabía distinguirlo bien, solo se fue acercando, tenían que salir de allí cuanto antes. ¿Siquiera seguiría la tormenta? Por ahora, se acercaría a él, solo para asegurarse que era quien aparentaba ser. No olvidaba el momento que Hyákinthos, en el caos antes de que se viera en aquellas cuatro paredes, lo había intentado ayudar incluso con el caos de la tormenta.

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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 2] - Lan Caihe - 18-11-2025

[personajeinvalido=2283]

Asentí a Kayseira cuando me dijo que debía decirme algo después. Recordé la sensación que tuve al abrazarla antes de toparnos con el gyojin, y por alguna razón no me gustó nada la sensación que tuve sobre lo que podría decirme. Decidí no pensar en nada mientras me acercaba a ella, pero mientras más hablaba, más extraña se me hacía toda la situación.
Desde la partida en el muelle, rodeados de elementos de la Marina y agentes del Gobierno, el encuentro con este gyojin, que claramente había dicho que lo contrataron para matarnos, y además, la caja enorme de piedra en la que estábamos. No podía ser solo casualidad. Sentí hervir la sangre. Di un golpe en el piso con mi pie.

—...Será mejor andarnos con cuidado —dije a Kayseira, aunque era más una advertencia para mí misma.
Fue imposible quitarle aquellos anillos a la bicho, por más que jalara o intentara desprenderlos de su frío cadáver, así que simplemente asentí cuando Jin se quedó con el dinero del pez a la par en la que daba una calada de mis hierbas perfumadas. Esbocé una sonrisa mientras estiraba un poco los músculos, siendo plenamente consciente de la jaqueca que estaba llegando a mi cabeza por aquellos golpes propiciados dos veces en el mismo lugar.

—Paciencia en la forja, hijo de puta… —susurré, calmando mi mente por fin, enfriándola, cerrando un poco los ojos en el segundo que tuve para despejar. Me parecía poco creíble que hubiera aguantado esos dos golpes, pero aun así, ahí estaba vivita y coleando.
De repente, un sonido. Un crujido profundo de roca partiéndose. Flexioné las piernas y me puse en posición de alerta. En cuanto me di cuenta y escuchaba a Jin gritar, salí corriendo para alejarme de las rocas que caían, pero a donde quiera que mirara todo parecía perdido.

Las paredes se cayeron, desvelándome lo que teníamos a nuestro alrededor, pero no pude ver más allá de lo que tenía enfrente. Una piedra cayó sobre mi hombro, golpeándome con ferocidad, pero ni por eso me detuvo, aunque el dolor me hizo apretar el paso. Corría en dirección a los barcos que se veían completamente enteros.
Corrí y salté hacia donde hubiera tierra firme, saltando sobre rocas que aún estaban por hundirse y cayendo sobre otras plataformas antes de que estas terminaran de colapsar por completo. A mi alrededor, ahora no solo nosotros seis tratábamos de huir de todo aquel desastre, sino que los pedazos de tierra en los que caía también habían sido cajas para otras personas, atrapados como nosotros. No había tiempo para pensar. Me acerqué todo lo posible a los barcos.

—¡Kay, subamos al barco! —le grité mientras trataba de identificar el barco en el que había partido en este viaje, necesitaba ir por Coatl y por Larry, no me lo perdonaría si no los volvía a ver. —¡Coatl y Larry se quedaron en el barco! —le dije, buscando y subiendome al barco.

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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 2] - Kelvin Einstein Nagumo - 18-11-2025

[personajeinvalido=2283]
Kelvin no consigue nada, y al parecer, los anillos no son divisibles ni se pueden separar de ninguna forma, por lo que, el único que logra algo de ese bastardo, es el fumador, quien se lleva un buen monto de dinero, eso le jode un poco al rebelde, pues le hubiera venido perfecto tener algo de dinero extra para hacerse con un barco, pero bueno, a lo hecho pecho y ya no hay forma de deshacer o rehacer lo pasado. El gigante se yergue nuevamente, en su esplendorosa altura mientras todo lo que le rodea cambia, siendo que poco a poco aquella situación se ve más problemática y peligrosa, al parecer la derrota de ese pescado no estaba en los planes de quien fuera que los reunió allí, y eso parece ser que desata una reacción en cadena que hace que la situación se vuelva peligrosa para ellos, pues ante la voz de alarma del afortunado fumador, el gigante percibe como todo aquello se viene abajo, como si la fuerza que mantenía toda la estructura estable se hubiera desvanecido, lo que refuerza aún más la idea de que aquello fuera obra de una akuma no mi.

El joven rebelde observa todo a su alrededor, diversas estructuras de roca similares a la que se encuentra bajo los pies del gigante se disponen en línea, al parecer los separaron en grupos para que cada uno se enfrentara a un enemigo en concreto, y por lo que se puede deducir de la situación, ninguno de esos parece haber tenido éxito en sus intenciones. La mirada del gigante se encarga de buscar a su camarada en la multitud, Einarr, quizás él pueda acercarse rápidamente a la torre y ver que puede pillar, en lo que el gigante comprueba la mascota y prepara todo para partir.

⏵ Kelvin Smash ⏴ Su potente voz se proyecta lejos, con un tremendo grito. ⏵ Einarr, ve si puedes ir a la torre y ver que queda en ella, quizás consigamos lo suficiente para un barco nuestro. Yo iré al barco a ver al pequeño que me dejé allí y preparar todo por si puedo usarlo para irnos de aquí. ⏴ Su voz proyectada con toda la potencia y fuerza que es capaz de reunir, su vista es capaz de ver que Einarr está en una de las plataformas colindantes, así que espera que sea capaz de escucharle y pueda ir a por las cosas en la torre, y tras eso, sale corriendo hacia la zona de los barcos, su cuerpo adolorido por una de las rocas del derrumbe golpearlo. Nada más llegar buscaría a su mascota, y de ahí buscaría ponerse a indagar si es necesario que tome el control o si el navegante del barco comercial sigue disponible para llevarlos.

OFF



RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 2] - Giyuu Ramhorn - 18-11-2025

No pude hacer nada más que quedarme ahí, atontado, como un completo estúpido ante la demostración de poder de esas dos chicas. Mi cuerpo simplemente se congeló. Aquello no era humano, Roosevelt podía convertirse en luz, sí, pero lo que ellas hicieron, lava y hielo, juntos, chocando, moldeando la destrucción, era otra liga. Era naturaleza desatada con forma humana. Y aunque en esta ocasión estaban de mi lado, luchando contra la bestia rosada, mi cuerpo dejó de responderme; mis piernas ya no avanzaban, mis manos temblaban sin permiso, y lo único que podía hacer era mirar, incapaz de comprender cómo dos personas podían cargar tal fuerza sin quebrarse ellas mismas.

No sé cuánto tiempo estuve ahí, paralizado dentro de mi propia cabeza, sudando frío por un miedo que me mordía por dentro. En mi mente caí directo al infierno de siempre: ese pensamiento asqueroso, repetitivo, que me dice que soy débil que siempre lo he sido. Incluso me quemé con los restos de uno de sus ataques, sentí la piel chisporrotear y aun así mi cuerpo se negó a moverse del lugar. Una locura total, como si mis piernas hubieran decidido traicionarme justo cuando más necesitaba de ellas.

Solo salí de mi trance cuando una roca del techo se desprendió y me golpeó la cabeza, abriéndome una herida pequeña pero lo bastante punzante como para devolverme al mundo real. Me llevé la mano a la zona, sentí la sangre tibia correr, y levanté la mirada justo para ver cómo todo comenzaba a venirse abajo. Las paredes, que antes parecían extenderse hacia una altura imposible, ahora se despedazaban como si hubieran sido de barro. Trozos de piedra caían por todas partes y ya varios estaban huyendo hacia la salida, corriendo para salvar la vida antes de quedar enterrados. 

Miré a todos lados, aturdido, y parecía que los demás estaban igual de perdidos que yo, atrapados entre el miedo, el caos y el derrumbe, pero aun así, no podía hacer nada por nadie, no ahora. Una punzada amarga me atravesó el pecho al reconocerlo, soy un cobarde y ese pensamiento, en lugar de detenerme, me empujó a moverme. Apenas vi el barco a lo lejos, corrí tanto como mis piernas me lo permitieron, esquivando como podía los pedazos de roca que caían al mar. Salté de un lado al otro, resbalé, casi me caigo, pero seguí avanzando, con el corazón golpeándome las costillas y los pulmones ardiendo, necesitaba volver al barco, necesitaba ponerme a salvo.

Porque estaba rodeado de monstruos criaturas que podrían acabar conmigo con una sola movida de sus dedos. Sí, hoy esas mujeres estaban de mi lado, pero mañana, mañana quién sabe, no soy como ellos, no tengo sus dones, ni su fuerza, ni su sangre de acero, soy un cobarde, lo admito y por eso corrí sin mirar atrás, corrí hasta llegar al barco, casi tropezando al subir la rampa, con las manos temblándome y la respiración hecha un nudo en la garganta. Apenas puse un pie en la cubierta, ni siquiera me detuve a mirar alrededor, me lancé directo hacia los pasillos, abrí la primera puerta que encontré y entré de golpe, cerrando detrás de mí como si algo pudiera seguirme.

Me apoyé contra la pared, deslizando la espalda hasta sentarme en el suelo, y ahí,  ahí lo sentí todo. Todo el miedo que un hombre puede sentir cuando entiende que no es invencible, ni fuerte, ni especial. Un miedo que cala en los huesos, que pone el pecho pesado y la vista borrosa. Me quedé ahí, inmóvil, dejando que el temblor bajara por mis brazos y que la habitación silenciosa, pequeña y segura me tragara por un momento, como si pudiera protegerme del mundo de monstruos al que había estado a punto de pertenecer.

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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 2] - Kayseira Ashter - 18-11-2025

Cuidado…Tal vez era demasiado tarde a estas alturas, una parte de mi siente que ya ha dejado algo atrás en los Blue que nunca volverá. No es solo mi hermano, mi gente, es todo, ahora no hay manera de regresar.

Me levanté del suelo, sin encontrar nada interesante, el dinero nunca había sido algo que me importara demasiado.

Pase los dedos por mis cabellos blancos con algo de frustración, tenemos demasiadas dudas, pocas respuestas, no me gusta sentir que no se nada. Mirando hacia arriba, como si de pronto alguien pudiera escuchar mis plegarias, escucho un crujido y luego un grito.

El grito de Jin me alerta por completo, mientras apenas atino a girarme, mientras una de las piedra me golpea la espalda al caerme encima. Ahogó un quejido de dolor mientras salgo corriendo detrás de Lan, maldiciendo todo lo que atino a pensar.

Mis pies se convierten en hielo, para de esa manera poder correr más, no tener que preocuparme del agua y de todo lo demás.

-¡Tengo que ver si nuestro barco está bien y asegurarme que Silencio está arriba o no podré ver a Zhang a la cara! -Decir que no podré mirarle a la cara se queda corto, no sé si podría compartir el mismo barco que él tras haber perdido a su hijo cuando me pidió que cuidara de él.

Cuando alzo la mirada puedo ver al resto, Dong y Bai son los más fáciles de divisar, por claras razones, Han está corriendo también y yo siento las lágrimas quemarme los ojos en aquel momento. Apreté los dientes, centrándose, también puedo ver a Mahou, se que Zhang no debe de andar muy lejos.

-¡MAHOU POR AQUÍ!- Grité hacia ella, alzando ambos brazos para que supiera donde tenía que venir. Me limpie los ojos con la manga de mi chaqueta, más que saltar de piedra en piedra, fui congelando el agua entre ellas, creando un camino a medida que pasaba para poder subir al barco.

Lo importante era ver que no hubiera daños en la estructura, en alguna parte que hiciera que no pudiéramos movernos. Me late el corazón por hora, todas las emociones que he estado sujetando con una mano, apretando para que no salgan amenazan por salir, mientras miro aquel lugar.

-¡¿Silencio?! ¡¿Estás aquí?!- Otro grito, mientras busco al pequeño mono con la mirada, entre las cajas, la madera, no me importa.

No quiero perder a nadie más, estoy cansada, la gente se escapa entre los dedos de mis manos y tener poder no sirve de nada.

Si hubiera sido más fuerte, si a lo mejor hubiera podido resistir agarrada al barco, si Han no hubiera tenido que moverse. Todo da vueltas en la cabeza, y las palabras suenan cada vez más peligrosas, más cercanas a la culpa.

Dije que quería hacer de aquellas personas mi hogar, y estaba descubriendo lo horrible que era ver como se los llevaban ladrillo a ladrillo.

Hasta que no estuviéramos todos juntos, hasta que no pudiera asegurarme de que todos estamos bien, no podría calmarme.

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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 2] - Thrym - 18-11-2025

Todavía estaba de cuclillas, observando cómo Jin guardaba los berrys del cadáver del gyojin con esa seriedad propia de quien sabe que cada moneda puede significar un futuro más largo, cuando algo me golpeó la cabeza. Algo pequeño… bueno, pequeño para mí. Para cualquier otra persona, aquel pedazo de roca habría sido una sentencia de muerte inmediata. Me quedé quieto un segundo, parpadeando, sintiendo el tuc seco sobre mi cráneo, y alcé la mirada apenas, con esa sensación instintiva de que algo no estaba bien. Las paredes del pozo… respiraban. Se agrietaban. Se quejaban. Un sonido débil primero y, luego un estruendo tan brutal que se me metió en los huesos.

No lo pensé. Mi cuerpo se lanzó hacia Jin antes de que mi mente pudiera razonar nada. Extendí mi brazo sobre él como una muralla, cubriéndole el cuerpo, mientras con mi otra mano me cubría la nuca. Sentí cómo un pedazo enorme de roca se estrellaba contra mi espalda; la piedra se partió, mi piel ardió un segundo y mis dientes crujieron por la fuerza del impacto… pero no importaba. Lo único que quería era que Jin estuviera a salvo. Todo lo demás era ruido. Mis ojos se cerraron por reflejo mientras las piedras caían a nuestro alrededor con una furia aplastadora

Cuando al fin abrí los ojos, respiré hondo, listo para decirle que ya había pasado… pero mi corazón se congeló. Jin no estaba bajo mi brazo. No estaba en ningún lado. —¿J-Jin?— Mi voz salió quebrada. Mire a mi derecha. A mi izquierda. Sentí cómo mi garganta se cerraba. —¡Jin! ¡Dime que no…!— El miedo me tomó con una fuerza que pocas veces me golpeó en la vida. Creí… creí que lo había aplastado yo mismo. Que mis manos, intentando protegerlo, lo habían convertido en papilla. Me quedé paralizado, sintiendo un hueco frío abrirse en mi pecho.

Segundos después, entre la nube de polvo, un pequeño destello moviéndose llamó mi atención. Al principio pensé que eran restos brillando por el impacto… hasta que esa figura tomó forma. Era Jin. Vivo. Corriendo con sus piernas diminutas hacia la salida recién abierta. Sentí que el alma regresaba a mi cuerpo de golpe, como si alguien la hubiera empujado de vuelta a mi pecho. Tragué aire con fuerza, mis rodillas temblaron, y cuando levanté la vista… ahí, más allá de la luz del exterior, vi el mar. Azul y real. Y sobre la costa, entre barcos comerciales que no deberían estar ahí, distinguí siluetas. No podía creerlo. Hyak. MM. Odeth. Todos ellos. Todos. Mis compañeros. Mis amigos. Mis tripulantes. Mi familia. VIVOS. Los que lloré. Los que pensé muertos mientras golpeaba las paredes hasta arrancarme la piel. Verlos ahí, moviéndose, respirando… me destrozó el pecho en una oleada de alivio tan fuerte que casi me dobló.

No recuerdo haber decidido correr. Mis piernas simplemente se lanzaron hacia adelante, movidas por una mezcla de alegría salvaje y un llanto que ya no podía contener. Era como si la sangre me hirviera, como si mi corazón intentara salir de mi cuerpo para alcanzarlos primero. Corrí con los brazos en alto, gritando sin vergüenza, riendo y sollozando al mismo tiempo. Cada cascote gigante que caía del cielo lo partía con la frente o el hombro, como si el mundo no pudiera detenerme. Me ardían los ojos, se me hacía un nudo en la garganta, pero nada importaba. Nada. Solo llegar. Solo tocar lo que pensé perdido para siempre.

—¡¡¡CHICOOOOSSS!!!—

Cuando los barcos estuvieron lo suficientemente cerca, no pude frenar. Mi cuerpo siguió moviéndose por pura necesidad, por impulso emocional. Salté hacia ellos como quien se arroja de clavado a una piscina. El impacto levantó una enorme nube de polvo y un estruendo que retumbó por toda la costa; sentí cómo la madera vibraba bajo mí, pero ni siquiera eso logró sacarme del trance. Me incorporé de inmediato, respirando entrecortado, con las lágrimas cayéndome en ríos, sin poder ocultar nada. Y entonces los vi de cerca. Todo lo que pensé que jamás volvería a ver. 

Mis manos se movieron solas. Los abracé. Los junté contra mi pecho con una delicadeza desesperada, como si temiera que se desvanecieran si no los tenía cerca. Eran tan pequeños entre mis brazos que parecían figuras de juguete; figuras preciosas, frágiles, irremplazables. Mi cuerpo entero temblaba. Mis sollozos retumbaban desde el estómago hasta la garganta, sin control. Les apreté contra mí, dejando que mis lágrimas cayeran sobre ellos como lluvia, mientras la voz se me quebraba del todo.

—¡WUAAAAHH...P..p..p..ensé… pensé que estaban muertos!— 

Logré gritar, aunque apenas era un sonido entrecortado.

No me importaba quién me escuchara, ni cómo se veía la escena. En ese instante, solo existía ese abrazo desesperado y el alivio más puro que había sentido en toda mi vida. Mis compañeros. Mi gente. Mi familia. Vivos. Y en mis brazos otra vez.

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