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RE: [T4 - Pr Rel] Casino Pegaso ft Sepultura - Fuguwu - 10-03-2026 Pegasus regresa a su posición como Maestro del duelo mientras saca del bolsillo interior de su chaqueta una pequeña botella de cristal que contiene un líquido verde brillante. La abre y bebe todo el contenido de un trago, luego utiliza unas vendas para curarse el espadazo que le había pegado Uker ayudándole a estabilizar su respiración y a que el temblor de las piernas desaparezca – “Activo mi carta mágica: Poción de la Sabiduría.” – sonríe una vez de vuelta en su lugar, dirigiéndose a todos los presentes en la cubierta del barco – “Me permite usar objetos curativos durante el turno.” – guarda la botella vacía y se limpia la sangre de la boca con la manga. Kiyoshi, por su parte, haciendo gala del uso de sus poderes legendarios del mundo en el que habita, se seca la cara mientras las burbujas de la Awa Awa no Mi desaparecen en el aire helado. La borrachera, al igual que las burbujas, se disipa por completo y su cabeza vuelve a estar clara y plena. Levanta su rifle con seguridad y apunta directo al pecho de Pegasus. Cuando dispara, la bala perforante vuela en línea recta atravesando los veinte metros que los separan hasta impactar en el esternón del dueño del casino, exactamente donde él disparó a Kiyoshi momentos antes. Eros avanza con paso tambaleante por culpa del alcohol, pero certero, baja a Varo de sus hombros con cuidado y se posiciona al costado de Pegasus. Finta con la zurda para distraerlo, aunque es completamente innecesario pues Pegasus no se mueve de su lugar respetando sus propias reglas, y detona todos los dedos de la derecha contra el pecho del dueño del casino. Uker salta cerrando la distancia en un instante y aterriza frente a Pegasus con la katana ya en movimiento. La hoja se mueve de izquierda a derecha en un parpadeo, el corte horizontal atraviesa el torso bajo los hombros. Pegasus sonríe con esa misma expresión de diversión real que ha mantenido toda la noche antes de dirigir su mirada hacia Kiyoshi y decirle – “Admiro su comprensión del juego, doctor Maeda. La Awa Awa no Mi como carta de campo. Brillante. Verdaderamente una caricatura de genialidad.” – aplaude dos veces con lentitud, cada palmada resonando sobre la cubierta nevada. Kiyoshi y Varo intercambian posiciones según la mecánica de Sacrificio de Monstruos, el mink camina hacia donde estaba el médico y se coloca a dos metros del borde de la cubierta mientras levanta los brazos como columnas frente a su rostro y tensa todo el cuerpo preparándose para recibir el contraataque. Kiyoshi retrocede hacia donde estaban los monstruos dejando que Varo tome su lugar como blanco. Pegasus saca sus dados del bolsillo y los lanza sobre la nieve. Ruedan y se detienen mostrando dos, dos y uno – “Mi turno. Primero también utilizo despolimerización en Joe y Tristan para luego atacar.” – señala a Varo con el dedo extendido – “Joe, Tristan, Mai, ataquen sin piedad a nuestro peludo sacrificio Mink.” – Mai se incorpora con dificultad mientras los espasmos musculares de la Maldición Lamia todavía la sacuden. La sangre empapa completamente su vestido morado y toma el látigo con mano temblorosa pero determinada a cobrarse venganza contra uno de los tres culpables de su estado actual. Avanza hacia Varo antes de que el látigo vuele horizontal golpeando el brazo izquierdo del mink con un ataque simple. Joe y Tristan se separan deshaciendo la polimerización de Tris Ton. Joe camina hacia Varo y levanta el hacha con ambas manos por encima de su cabeza y la baja en diagonal buscando el hombro derecho del mink con toda su fuerza. Tristan toma su arco y coloca una flecha en la cuerda lanzándola de tal forma que traza un arco perfecto hacia Varo. Pegasus observa desde el fondo de la cubierta con la sangre todavía goteando de sus múltiples heridas, pero mantiene esa sonrisa perpetua en el rostro – “Su turno, doctor Maeda.” – mientras en su mano muestra 5 cartas del casino Pegasus y su diminuto den den mushi busca conexión.
Resumen
Duelo de Monstruos (Belico)
Monstruos
Pegasus
Off
RE: [T4 - Pr Rel] Casino Pegaso ft Sepultura - Kiyoshi Maeda - 10-03-2026 Respira, cierra los ojos. Varo es atacado y Kiyoshi se niega a observarlo. Muerde su labio con fuerza, el mismo está pronto a sangrar, pero entiende cuándo detenerse. Le fastidia que sus compañeros, y pacientes, resulten heridos por su culpa. No puede obviar que la decisión de cambiar sitios ha sido suya, de nadie más. Sin embargo, haber recibido esa ofensiva probablemente habría puesto su vida en riesgo. No, hasta podríamos asegurarlo. — Con el cambio de turno, retomo mi lugar como maestro. Varo, regresa a la zona de monstruos. — Tras tomar sus dados, camina a paso lento y pasa por el costado del Mink, al cual le dedica unas breves pero sinceras palabras con una voz lo suficientemente baja como para que únicamente él, y aquellos con una capacidad auditiva superior, le escuchen. — Lo lamento. Ya puesto en su nueva ubicación, clava la mirada fijamente en los ojos de Pegasus. Luego de todos los turnos que se han enfrentado en esta apuesta, Kiyoshi entiende perfectamente la diferencia entre ellos y por qué un bando se llevará la victoria frente al otro. El magnate tiene de su lado a tipos que le sirven por obligación, a personas que consientes son que su única vida junto a él es ser tratados como basura desechable. En cambio, los Piratas de la Sepultura no poseen ese tipo de trato. Poseen una conexión diferente que se ha forjado y fortalecido en base a la supervivencia, en base al trabajo en equipo y al cuidar mutuamente sus espaldas con tal de seguir avanzando en este camino lleno de espinas. Quizás Pegasus, con su dinero, vive en un mundo inventado color de rosas, pero está podrido. Podrido como puede estar un cadáver tras días de haber sido despojado de su alma. Y, casualmente, hoy se encuentra frente a sepultureros. No pudo toparse con mejor rival.
Soundtrack
— Aquí vamos, tontos. — Arroja los dados al suelo, utilizando la mano diestra, con mucho más ímpetu que antes. Se nota que quiere que todo esto termine, y con un resultado favorable para los suyos. El pensamiento es claro: no le entregará a Uker. Ni a nadie. — Perfecto. — Nuevamente el corazón de las cartas o, en este caso, de los dados, se pone de su lado. Un triple dos que es la crónica de una muerte anunciada, pues significa que aquellos liderados hoy por Kiyoshi pueden demostrar el máximo de su capacidad. Aun así, Kiyoshi tambalea y cae. El alcohol nuevamente hace de las suyas en su cuerpo, pues la ayuda de las burbujas ya ha cesado. Una leve risita se le escapa, y con mucho cuidado se levanta. No hay una regla que indique un límite de tiempo para jugar su turno, así que no se apura. — Esta vez irán los tres juntos, Tontopo, Tontoker, Tontoro. Somos piratas, ¿no es así? Entonces hagamos lo que los piratas deben hacer: actuar con libertad y no permitir que nadie nos reprima. Estira la diestra hacia el frente, como ya varias veces lo ha hecho en esta velada. — La Epidemia, Guerrero Marcado y Hombre Topo, alinéense para ir todos juntos con un ataque grupal. — Esta vez, sin temor alguno, da pasos hacia el frente, asegurándose de no entrar en la zona de monstruos, pero sí para sentirse más cerca de los suyos. Porque en este lado de la plataforma, no hay un maestro y sus sirvientes, hay compañeros, situación muy distante del lado opuesto. — Ahora, que conozca la temible formación de los Piratas de la Sepultura. Utilicen el ataque “Mundo Pandémico: funeral de cortes”. Acaben con él y llevémonos ese dinero con nosotros. — Por mucho que producto de su borrachera que cada segundo parece que lo lanzará al piso o se orinará encima, por lo mucho que frota sus piernas la una contra la otra, y su imaginación, hable sobre un ataque en conjunto, la realidad significa en todos irán a la vez, pero cada uno realizará su propio ataque. Básicamente, todo es teatralidad por parte de un humilde borracho. De hecho, en medio de los ataques de sus compañeros, Kiyoshi experimenta el temblor en sus piernas que termina por derribarlo. Cae de espaldas, con su cabeza dando vueltas, está mareado. Los ojos no son capaces de enfocar el cielo, pero tanto el cerebro como su corazón sienten que ha ganado, que han ganado, todos los suyos. En caso de que esto no sea así, el infierno lo sufrirá en carne propia como otra oleada de ataques venga en su contra. Pero no le importa, confía en los suyos, en aquellos que tiene a su lado. Por algo sigue con ellos, por algo busca ser más fuerte tras cada día que pasa. El individualista del pasado ya no está, pues ha evolucionado hasta ser capaz de fiarle su espalda al resto. Tan solo alza el brazo izquierdo hacia arriba, quedando perpendicular a su cuerpo. Estira el pulgar en señal de que todo está bien, y en señal de que ellos han sido los victoriosos. Porque lo serán, ¿verdad? ¿O es que Pegasus tiene otra carta boca abajo aún? El duelo ha llegado a su clímax.
OFF ROL
RE: [T4 - Pr Rel] Casino Pegaso ft Sepultura - Rackham Uker - 10-03-2026 El pobre Varo había tenido que soportar el ataque en este turno, pero al menos Kiyoshi se había evitado un daño más, que viendo su estado cualquiera podría decir que sería peligroso seguir recibiendo golpes así como así. - Bien Varo, lo hiciste genial -. Sonrió y levantó el pulgar de su mano no hábil en dirección al mink, en cuanto este se les acercó para volver a su puesto. - ¿Qué te parece si tú eres quien da el golpe final? -. Aunque diga eso, era Kiyoshi quien debía lanzar los dados y decidir quién atacaría en qué momento. Increíble fue ver que la suerte volvió a sonreírles de nuevo, Kiyoshi parecía tener manos mágicas para este juego. El cocinero sonrió en cuanto su compañero comenzó a hablar, pues sabía que el juego no tardaría en llegar a un final. Si tuviera que ser él quien creara una estrategia, habría mandado a algunas de las dos “piezas” sin daños a cubrir el lugar mientras el líder se unía al ataque de los “monstruos”, pero entendía que hacer todo el daño posible también era una opción más que razonable. - Bien, vamos por esos millones -. ¿Un ataque combinado? Se preguntó a sí mismo si acaso alguna vez habían pensado algo así, pero la respuesta era que no. Como sea, de igual manera solo debían acercarse y atacar de nuevo, ¿no es así? Sus pies volvieron a impulsarlo, corriendo en dirección al hombre de traje rojo, otro salto, uno que esperaba ser el último y aterrizó frente a él. - Roux -. A diferencia de antes, sonreía al lanzar el ataque, como si el teatro que sus compañeros se montaron dejara de ser una molestia y comenzara a disfrutar del momento. La palabra que soltó fue suficiente para describir lo que hizo. Su brazo se echó para atrás al aterrizar, para luego lanzarse hacia adelante como si un resorte se lo hubiera ordenado. La espada buscó el hombro ajeno, el izquierdo para ser precisos, queriendo atravesarlo con la potente estocada que lanzó. - Su turno… -. Aún con esa sonrisa en su rostro, su mano movió un poco la hoja para conseguir quitarla del cuerpo del hombre, moviéndose hacia la izquierda al lograrlo para no interferir en el ataque de sus compañeros. ¿Se iba a terminar ahí? No, seguramente no. Pegasus debe tener otra regla bajo su manga, como hizo en cada turno desde que empezaron. Incluso si no tenía un plan de resguardo, seguí sin creer que alguien como él les fuera a entregar esa cantidad de dinero así. Aunque, si lo pensaba, tal vez atacar los 3 de nuevo era demasiado excesivo viendo el estado de Pegasus. ¿Y si lo mataban por error? No hablaba de él mismo, para nada, sino de Eros o Varo, capaz no podían medir su fuerza y terminaban el juego en una nota negativa, pues difícil sería conseguir su parte del trato si la otra persona ya no existía.
Libro de recetas
RE: [T4 - Pr Rel] Casino Pegaso ft Sepultura - Eros Focalor - 11-03-2026 La suerte parecía estar del lado de los oriundos del sur que venían dispuestos a pisar fuerte y dejar su marca en la Grand Line, de decirle a cualquiera de éstos cuatro que eran suertudos seguramente se reirían en la cara de cualquiera pero esa noche los dados estaban de su lado así como la determinación para aguantar los embates de los adversarios. Esto podía ser un juego, ¿Pero por qué jugar si no iban a darlo todo para ganar? Eros tensó los músculos de su pecho y sus brazos, sintiendo como el calor de su interior ardía con cada golpe que daba y por encima de todo, con cada golpe que sus aliados recibían por parte del bando contrario. Podía ser una apuesta consensuada entre partes, podían haber estado de acuerdo ¿Pero eso calmaba al capitán? Su sonrisa desencajada mostraba sus dos hileras de dientes mientras jadeaba ebrio, y colmado de la adrenalina del combate. — ¡NO VAS A VOLVER A PONER UNA MANO POR ENCIMA DE MIS COMPAÑEROS NUNCA MÁS! —Uker había enunciado unas palabras sobre dejar el último golpe, o algo por el estilo pero... Su mente no lo registró. Eros saltó con la efervescencia del volcán de la hora en plena erupción cerrando su puño derecho a la par que éste se extendía rotando para darle inercia desde la cadera. Avanzó hasta posicionarse a un metro por detrás de Pegasus ¿Había fallado? No. Con la misma inercia del salto, giró por descargando toda la potencia del impacto contra la espalda del multimillonario aunque midiéndose para evitar una desgracia desafortunada. Cuando hubo asestado la Tercer elegía, dejó escapar un grito que parecía un rugido capaz. — ¡TOMA SEPULCRO! —Sentenció ahora llevando una mirada casi desafiante hacia los tres peones del dueño de la casa ¿Sería un buen perdedor? Porque ellos, nuevamente, habían venido a ganar así eso implicase ganarlo todo. Todo.
Ataúd
RE: [T4 - Pr Rel] Casino Pegaso ft Sepultura - Varoganchin - 11-03-2026 Era el momento del enemigo. El dueño del casino dio la orden. Los tres secuaces avanzaron. Yo era el objetivo. Observé su carrera escondido tras mis brazos. Di un paso hacia atrás. Estaba dispuesto a huir. Levanté el pie que tenía al frente. Sería muy fácil echar a correr. Tal vez, podría alcanzar el puerto de un buen salto. No tardaría en alcanzar la ciudad. Si me ocultaba, quizá podría intentar hacer una vida normal, como la que llevaba en mi tienda del anticuario. Una vida lejos de tanta violencia, donde me mantendría a salvo y podría...
No. Ya no soy ese mismo cobarde. Ellos confían en mi. No puedo fallarles. Pisé firme hacia delante. No iba a recibir el ataque de una manera tan honorable como lo había hecho Kiyoshi. Yo no era tan valiente. Sin embargo, no iba a dejarme llevar por el miedo. No esta vez. Tensé todo mi cuerpo. Tal vez creí que de aquella manera, los golpes de nuestros enemigos resultarían menos dolorosos. No fue así.
Mis ojos estaban ya cerrados cuando escuché es restallido. Un ardor potente recorrió mi brazo izquierdo. Abrí los ojos deseando que todo se hubiera acabado. El chico rubio se dirigía hacía mi con un hacha en alto. Antes de poder si quiera pensar en apartarme, ya me había impactado en el hombro derecho. Esto causó un dolor diferente. Menos ácido, pero más intenso. Por último, sin saber de donde venía, noté un último impacto; una flecha. Los ataques de los enemigos me habían causado bastante daño, pero no el suficiente como para dejarme fuera de combate. Era la primera vez que me herían de esta forma desde aquel incidente en los Cabos Gemelos. Empezaba a pensar que debía acostumbrarme a sufrir ahora que me había convertido en un pirata de renombre. Como fuera, había cumplido con mi parte en esta batalla. Ahora era nuestro turno.
Kiyoshi recuperó su posición. Se disculpó. Algo dentro de mi me pedía a gritos increparle por haberme hecho ocupar su situación. Sin embargo, al ver su maltrecho cuerpo, esa idea se desvaneció. Él había sufrido mucho más daño que yo. Todos teníamos un papel en aquella disputa. Juntos conseguiríamos ganar aquella apuesta. No supe pronunciar ninguna palabra. Tan solo, así el ala de mi sombrero y asentí. Las palabras de Uker me reconfortaron. Si lo había hecho bien a ojos del hombre más buscado del South Blue es que habría servido de algo. Imité con torpeza su gesto, mi pulgar hacia arriba. —¿Yo? ¿El último golpe?—. Sonreí ante la idea, aunque en el fondo sabía que si alguien era capaz de tumbar a nuestros enemigos era cualquiera de ellos. El doctor volvió a darnos indicaciones. Esta vez ser trataría de un ataque al unísono. ¿Habría alguna manera de que pudiera combinar mis habilidades con las de mis compañeros? Sin duda esa era una idea que me hubiera gustado explorar más a fondo. Sin embargo, en aquel momento, no tenía nada parecido a aquello. Puede que ni siquiera fuera capaz de dañar a nuestro enemigo, pero debía ir con todo. Junto a mis compañeros. Mi compañeros se lanzaron al ataque. Yo no me iba a quedar atrás. Mientras ellos se desplazaban, yo levanté mi rifle. Tensé mis manos sobre el arma. No apretaría el gatillo. Ni siquiera me resultaba necesario para acertar mi ataque. Solamente me dejé llevar por el momento. Por la lluvia de berries que nos esperaba tras aquel ataque. Por la satisfacción de haber ganado una buena apuesta. Nuestros problemas económicos se acabarían esa noche. Solo un golpe más. —Maldición Balor. Dejé fluir los poderes de mi akuma no mi. Me separaba una gran distancia de mi enemigo, pero había adaptado mis habilidades a mi estilo de combate, al estilo de un tirador. Para mi, aquella separación no era nada más que la manera de mantenerme a salvo mientras alcanzaba a mi objetivo. A esta distancia, me sentía como un cazador en las sombras. Era visible, sí, pero inalcanzable. —¡Vamos! Escribamos una nueva página de nuestra historia.
INFO
RE: [T4 - Pr Rel] Casino Pegaso ft Sepultura - Fuguwu - 13-03-2026 Los tres Sepultura se lanzan al ataque simultáneamente. Uker corre once metros en línea recta hacia Pegasus con la katana en alto, salta y aterriza frente al dueño del casino mientras pronuncia "Roux" con una sonrisa que no había mostrado en toda la noche. Eros salta desde su posición con el puño derecho cerrado y extendido, rotando desde la cadera para darle inercia mientras grita con voz que resuena sobre toda la cubierta. Se posiciona a un metro por detrás de Pegasus y gira descargando toda la potencia del impacto contra la espalda del multimillonario. Varo levanta su rifle desde su posición a veinte metros de distancia, la Maldición Balor viaja invisible a través del aire helado. Los tres ataques convergen sobre Pegasus en el mismo instante. Es el fin, los Sepultura han ganado… “¡Invoco a Exodia, el prohibido!” – grita Pegasus lanzando aquellas cinco cartas al aire, al a vez que una figura masiva aparece entre los Sepultura y el dueño del casino. Mide aproximadamente tres metros y medio de altura con complexión que parece tallada en roca viva. Es un gyojin de piel azul oscura con escamas que brillan bajo la luz de la luna, el cual viste una armadura dorada que cubre su torso, brazos y piernas, diseñada con placas que se solapan formando patrones geométricos pintados con jeroglíficos, un casco del mismo material dorado cubre su cabeza dejando solo visible una mandíbula cuadrada y dos ojos amarillos que evalúan la situación. La estocada de Uker impacta contra el antebrazo derecho del gyojin, la katana impacta sin dejar marca. El ataque de Eros golpea la espalda, el impacto resuena como campana, pero no pasa nada. La Maldición Balor de Varo envuelve al gyojin por un momento antes de disiparse sin efecto visible. Se trata del jefe de seguridad del Casino Pegasus. Ha estado en el salón principal toda la noche vigilando desde la esquina inferior izquierda del establecimiento. Subió a cubierta en cuanto recibió la llamada de Pegasus quien activó el Den Den Mushi antes de que los Sepultura empezaran su ataque. Pegasus sonríe con esa misma expresión de diversión genuina que ha mantenido toda la noche. Camina alrededor de Exodia hasta quedar frente a los cuatro Sepultura con Mai, Joe y Tristan detrás de él en diversos estados de deterioro – “Doctor Maeda. Capitán Focalor. Señor Rackham. Amigo Varo.” – inclina la cabeza en reverencia profunda – “Les agradezco sinceramente por esta caricatura de espectáculo. Ha sido la noche más entretenida que he tenido en meses.” – toma las cartas del piso y guarda las cinco cartas del Casino Pegasus en el bolsillo interior de su chaqueta – “Lamentablemente debo retirarme. Mi posición como dueño de este establecimiento me demanda atender ciertos asuntos que no pueden esperar.” – Hace un gesto hacia Exodia y el gyojin asiente – “Exodia les escoltará de vuelta al salón principal si así lo desean. Las puertas del Casino Pegasus siempre estarán abiertas para ustedes.” – camina hacia la puerta que da al interior del galeón y, tras detenerse en el umbral de la misma, gira la cabeza hacia Kiyoshi agregando – “Cuide a sus monstruos, doctor Maeda. Son extraordinarios.” – y desaparece por la puerta seguido de Joe, Mai y Tristan que cojean detrás de él.
Resumen
Belico
Monstruos
Pegasus
Off
RE: [T4 - Pr Rel] Casino Pegaso ft Sepultura - Kiyoshi Maeda - 13-03-2026 Ahí, tirado en el suelo, Kiyoshi solo espera el tan ansiado momento del fin. ¿Serán capaces los Piratas de la Sepultura de llevarse el gran botín de la apuesta? O, por el contrario, ¿Uker será entregado como un vil esclavo, sumiéndose en funciones tan dudosas como las de los monstruos que ha usado Pegasus a lo largo de este intenso duelo? Sea cual sea el desenlace de esta historia, la batuta ya ha sido entregada a sus compañeros. Son ellos los encargados de tomar el pincel y escribir con su valor las palabras que le darán fin a la aventura. — ¿Q-qué dice ese tonto…? — Apenas se le escucha, y muy apenas logra levantar la cabeza para mirar hacia el frente a identificar la ostentosa mole que detiene cada uno de las ofensivas de sus cartas. — ¿Y ese random? — Pues tan azaroso no es si ha logrado imponerse como una defensa férrea ante todos. ¿Será que es un nuevo monstruo al que deberán hacerle frente? Si su primer movimiento, el de presentación, ha sido capaz de intimidarlos dándoles a conocer una defensa tan intimidante, quién sabe qué más puede mostrarles a lo largo del juego. Sin embargo, Pegasus aclara las ideas del mundo y les hace saber que el duelo ha finalizado. Ok, ok, pero ¿quién ganó? — Nosotros, ¿no? — Y parece que no… ¿O sea que casi muere para irse con las manos vacías? ¿Qué se supone que le dirá a Varo Ganchin ahora, a quien usó casi que como pieza de sacrificio para recibir los golpes de la ronda pasada, a cambio de prometerle una victoria y un monto bastante jugoso en berries? — N-no huyas, ¡cobarde! — Pero nada puede hacer, Pegasus simplemente se retira. Frustrado y molesto, mordiéndose con fuerza el labio para así evitar soltar cada puteada que se le venga a la cabeza. Además, sumémosle el hecho de que no puede moverse porque ya le duele el cuerpo. Solo alcanza a estirar el brazo diestro hacia el cielo, queriendo captar la atención de aquel que siempre le hace de taxi cuando suceden estas cosas. — Eh, topo, ven. Cárgame. — Para peor, Eros no es de los más delicados al momento de tomar a otros. Podemos recordar la primera vez, aquella en los Cabos Gemelos donde lo llevó colgando de un pie como si se tratase de cualquier cosa. Independiente de cómo lo sujete, mientras lo lleve, le vale. Además, aprovechando el momento de cercanía, le susurrará al oído para asegurarse de que ni Exodia ni nadie le escuche. — No seas tonto. Apenas pueda, róbale a alguien y salgamos corriendo como si no hubiese un mañana. Me molieron a goles, así que me niego a irme con las manos vacías. — Parece que le han dado un golpe en el orgullo más que otra cosa. — Así que ya sabes. Cualquier tonto que se despiste, estiras la mano, tomas los billetes y corres. El tonto de la entrada era un enano cualquiera, no será capaz de detenerte. Y si tiras la copa de alguien al piso, mejor. Malditos borrachos. — No es como que él pueda tener cara para criticarlos en este momento, pero lo hace igual, a lo maldito. A pesar de lo que le indique a Eros, el capitán es él. Además, recién ahora se percata de que está tan o más borracho que él. Quizás no piense, o quizás esté de acuerdo con al alocada idea de ebrio que le da Kiyoshi. Este no es un fan de los robos, pero ¿quién puede juzgar a un pobre borrachito? Él solo quiere irse contento a casa (barco), nada más. Y no se le va de la cabeza que gastó su querido botiquín.
OFF ROL
RE: [T4 - Pr Rel] Casino Pegaso ft Sepultura - Eros Focalor - 14-03-2026 Entonces todo parecía decantarse a favor de los Sepultura, la justicia se estaba tornando del lado de los piratas por muy irónico que sonase pero esa sensación de satisfacción no duraría. Eros ya estaba pensando la cantidad de barcos, comida y sepulcros que podía comprar con 250 millones pero... Lo que fácil viene, fácil se va. Cuando su golpe impactó contra la espalda maciza del seguridad, entonces sus palmas tocaron la misma solo para poder confirmar que no estaba efectivamente golpeando una pared ni mucho menos, era una persona. — ¿Qué le dieron de comer de pequeño? —Bromeó el sepulturero para con el jefe de seguridad del establecimiento comprendiendo que, pese a todo, eso había terminado en un incómodo empate aunque la victoria moral había sido la de ellos. Si bien no habían ganado el dinero, tampoco habían perdido a Uker y eso era más que suficiente para él. Kiyoshi no parecía satisfecho, pero a diferencia del médico el no era un borracho gruñón. Escuchó los reclamos de su amigo con atención, y finalmente le palmeo la cabeza un par de veces. — Ya, ya, si te ganaste el respeto del dueño del lugar no lo pierdas por un poco de codicia. Lo importante es que Uker está bien, hemos ganado su libertad —Si bien Kiyoshi pidió que lo cargase, Eros entendió que la mejor manera era cargárselo al hombro como un costal de papas. Y así fue, pues sin esfuerzo podría cargar inclusive al resto de la tripulación en simultaneo tambien. — Voy a prepararle un café a Kiyoshi, estamos ebrios y eso puede terminar con un tiroteo si nos quedamos... El que quiera quedarse jugando es más que bienvenido a hacerlo siempre y cuando vuelva con plata, y te estoy mirando a tí Varo —Aclaró el jefe de la manada antes de comenzar a andar. No obstante había algo que todavía hacía ruido en la cabeza del topo, saber que en estado de ebriedad era incapaz de transformarse era algo nuevo ¿Acaso había empeorado su manejo de su fruta del diablo? ¿O su alcoholismo quizás? Solo tal vez era hora de empezar a moderarse con las bebidas, pues nunca sabían los Sepultura cuando deberían pararse de manos contra el mundo. — De ahora en más solo jugo, y nada de apostarnos entre nosotros Pidió el topo a sus compañeros al regresar al interior del casino, y así había sido el paso de los Sepultura por el Cyndia Crawford, si volverían a cruzar sus caminos con las apuestas eso estaba por verse pero nuevamente habían demostrado que sin importar lo que estuviese en frente, con determinación y vulgaridad se antepondrían sin dudar.
Off
RE: [T4 - Pr Rel] Casino Pegaso ft Sepultura - Rackham Uker - 14-03-2026 Una bestia apareció, intimidante a primera vista para cualquiera. La espada del cocinero se detuvo al chocar con su piel, impidiéndole seguir avanzando pese a que su movimiento no había completado su trayectoria. Todo lo contrario, en verdad, pues la fuerza aplicada en la estocada no hizo más que empujarlo hacia el lado contrario en cuanto la hoja fue detenida de su avance. Fue obligado a separarse de su objetivo, sus pies se arrastraron por un segundo por el suelo hasta detenerse. Miró al recién llegado, sonrió, el agarre en la katana volvió a ser tan firme como cuando apuntó al hombro de Pegasus, preparado para volver a luchar. No hubo reacción ante su ataque, un esfuerzo inútil e irrelevante, pero eso generó algo en él, una llama que solo se encendió cuando tuvo de frente a ese otro gyojin que intentó acabar con él. - Bien, será interesante -. Su katana giró en sus dedos un par de veces mientras la colocaba frente a su cuerpo, adoptando una postura de combate. - ¡Entonces veamos como…! -. Pero no, no iba a haber combate. Pegasus simplemente les dedicó unas palabras de agradecimiento, pero si el juego terminaba ahí significa que había hecho trampa, que deberían haber ganado. - Maldito hijo de… -. Observó a “Exodia”, como si quisiera analizar una forma de tumbarlo para llegar a Pegasus y obligarlo a entregarles el dinero. No podía visualizar eso, no veía una forma de luchar y salir victorioso. Pegasus se marcharía y ellos simplemente habían perdido el tiempo. Fue Kiyoshi quien animó al capitán a cometer una locura, parecía más enfadado incluso que el tipo al que habían apostado en ese juego. Uker simplemente lo escuchó y suspiró, guardó la katana en su funda y caminó hacia el resto de la tripulación. - Tal vez deberías cargarlo con más cuidado -. No fue un reclamo lo que mencionó hacia el capitán, quien se llevaba al médico herido en su hombro, sino más bien un comentario. ¿Quedarse a jugar? No era de su estilo, apostar no estaba en su sangre. Además, aún se sentía algo robado por la forma en que Pegasus se alejó de la apuesta que tenían. - Prefiero marcharme antes de dañar a Pegasus por alguna razón -. Eros tenía razón, habían ganado algo del respeto de ese hombre, lo cual era mucho mejor que como habían ingresado al lugar. Al menos ahora no tendrían que esconderse para ingresar si se les ocurría volver, ¿verdad? - ¿Y tú qué harás Varo? -. Se giró hacia el mink, intentando entablar conversación con él. - Tengo pensado cocinar algo para todos ahora que volvemos al barco, pero si te quedas puedo dejarte preparado algo para cuando regreses -. Conocía a Kiyoshi de antes, con Eros había llegado a coincidir en momentos cruciales para formar una alianza y llegar a ser compañeros, pero a Varo no lo conocía en profundidad, por lo que pensó que sería bueno hablar más con él. - De cualquier forma, deberían dejar de beber si vamos a una misión importante -. Ahora hablaba en general, pero sobre todo para los dos que ahora se encontraban borrachos.
Libro de recetas
RE: [T4 - Pr Rel] Casino Pegaso ft Sepultura - Varoganchin - 16-03-2026 MI enfermedad salió disparada, no por mi rifle, pero sí certera. Los ataques de mis compañeros fueron potentes. Sin embargo, nuestro objetivo no fue alcanzado. Como si de una invocación arcana se tratase, de esas que solo existen en mis libros de leyendas, uno de los guardias del casino apareció para sufrir el impacto de todos nuestros golpes. Aquel gigante dorado, con una apariencia salida de cualquier mitología ancestral, no se vio apenas afectado. Su fuerza estaba muy lejos de nuestras capacidades. Eso si que era un monstruo, uno que debería estar prohibido.
Tras eso, el dueño del casino nos agradeció el espectáculo y se marchó, no sin antes decirle al doctor que debía cuidar de sus monstruos. Empezaba a resultarme irritante aquella manera de referirse a mi. Bien sabía que no tenía nada que ver con el con las palabras que utilizaban los secuaces del jefe Reena para humillarme, pero aún así, no me sentía nada cómodo con la idea de que la gente me considerase una calamidad. No aún. Mis sueños de salir victorioso de aquel casino se esfumaron tan pronto lo hizo el dueño del casino. Aquel cobarde había huido sin cumplir con su parte del trato. Nos habíamos quedado sin aquella jugosa cantidad de berries que nos había prometido Kiyoshi. Bien es cierto, que de haber participado aquella bestia que apareció en el último momento, ahora estaríamos despidiéndonos de Uker. Tal vez, debíamos sentirnos afortunados. Una noche más, volveríamos a nuestro barco con aquello que nos hacía más valiosos; toda la tripulación al completo. —Yo... Me quedé sin blanca —dije palpando los últimos berries de mi bolsillo—. Creo que lo mejor sería dejar las apuestas por un tiempo —me mentí. El cocinero era el más desconocido para mi de entre los Sepultura. Eso, unido a la decepción por sentirme estafado y mi habitual reticencia hacia los extraños, me hizo no ser capaz de mantenerle la mirada. Sin embargo, sentía dentro de mi que poco a poco se iban escribiendo las líneas de una nueva amistad. —Volveré con vosotros. Espero que cocines algo rico, pero por favor, nada de animales con pelaje —dije acompañando mis palabras de mi mejor cara de asco. Seguí a mis compañeros cabizbajo. Saqué una de las monedas en mi bolsillo. La rodé cogida por el canto, los números girando ante mi cara. Había sentido que aquella sería mi noche de suerte, que ese día saldría de allí con algo que me haría tener una gran vida. Dudé si debía volver al barco con mis compañeros o agotar mi suerte —y mi dinero— en el casino. Lancé la moneda al aire con un golpe de mi pulgar. Cara, rumbo al Black Widow. Cruz, la ruleta. Atrapé la moneda al vuelo, mi mano cerrada. Mis ojos se quedaron unos instantes mirando mi puño prieto. Guardé la mano en el bolsillo sin dejar ver la moneda. Apreté el paso detrás de mis compañeros, pues, aquella noche, sí que había ganado.
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