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T8-P.A. ¿Adónde van los desaparecidos? - Versión para impresión

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RE: T8-P.A. ¿Adónde van los desaparecidos? - Conde Adam - 27-08-2026

En el Sótano
Por la depravada mente de Wiplash habian pasado un sinfín de imágenes cuando se lanzo a por el formidable Max D. Bambú, imágenes donde se veía a sí mismo azotando el pelotudo y desnudo cuerpo del revolucionario con el látigo de su cabeza, aquel regocijo duro tan poco pues todos sus pensamientos (lascivos) fueron cortados en seco por la arremetida violenta del mink Panda, los rumores sobre su ferocidad a la hora de atacar resultaron ser ciertos, pues Wiplash no tuvo oportunidad de defenderse, esto era un cobro del destino en toda regla, karma lo llamarían algunos, pues este hombre látigo, nunca tuvo compasión con las victimas que azoto, vejo y maltrató.   

El cuerpo de Wiplash reposaba en el suelo, pues habia quedado libre del agarre de Bambu y solo alcanzo a decir. – Ma…a…..di…to seas Maa….. – Pero la frase no fue terminada, la voz firme del panda corto la suya y la ultima palabra que entro por lo oídos de Wiplash fue un “todo” antes de que la lanza que el revolucionario portaba consigo se clavara en su cuello.

El haki del mink supo con certeza que la vida si bien no habia abandonado a wiplash si que lo habia hecho la conciencia, el hombre látigo se desmayó, el panda se agacho y rebusco en aquel cuerpo inerte buscando las llaves de la celda y les dirigió unas palabras a las chicas, quienes no podían creer lo que habia pasado, unas de ellas se abrazaron y empezaron a llorar, otras reinan fruto de los nervios y una de ellas que era la que más cordura o calma tenia se acerco a los barrotes y le dijo a Bambú. – Señor Bambú gracias por salvarnos, la llave de la celda el muy degenerado la tiene agarrada de la cintura debajo de su ropa interior, lo sabemos bien porque a veces cuando nos azotaba lo hacia desnudo, por favor sáquenos de aquí, ya no aguantamos más... –

 
En la entrada
Mi ojo bueno ayudado por mi haki de obversación me hizo notar que Kageyama habia aceptado mi reto de seguir peleando, sonreí una vez más, a la espera de su ataque…. Uno que no llegó y mi cara dibujo un gesto de decepción, al escuchar que cuestionaba mi tecnica con escudos. Apreté los dientes, mientras mi haki de observación me permitió ver venir la tecnica que el señor de los maricas estaba conjurando, una esfera negra lo recubría, por mí mente paso un impulso de atacarlo, pero mientras se envolvía en aquella esfera me hablo, me llamo gatito, una frase digna de un muerde almohadas como el y que me iba a vencer porque el peleaba por los indefensos y los abusados y yo… no pude evitar reir. – RARARARARARARARARARARAR…. ¿LUCHAR POR LOS INDEFENSOS? ¿LUCHAR POR LOS ABUSADOS? RARARARARARARARARARARAR, DONDE ESTABAS TU SEÑOR DE LOS MARICAS CUANDO YO. EL GRAN CONDE ADAM, DESPEDACE, ABUSE, TORTURE Y VIOLE A TANTAS CHICAS DE ESTE ASQUEROSO REINO, RARARARARARARARARARARAR… Te demostrare el poder verdadero. – Encorve un poco mi cuerpo, cruce mis brazos haciendo una X, y grite. - ! EMBATE DEL LEON !. Mientras recubría mis brazos en haki de armamento medio y acortaba los 7,5 metros que me separaban de Kageyama en un abrir y cerrar de ojos.

Hice contacto contra la esfera que se rompió al recibir mi ataque y allí a solo 2,5 metros de mí, estaba Kisuke, con los brazos cruzados mientras aferraba sus Katanas, el deseo de arrancarle la vida era muy fuerte, así que con los brazos aun imbuidos en haki, cambié mi postura, dejando de lado la X que hasta hace momento hacia con mis brazos, y desplegué mis garrar de León y lance 2 zarpazos, uno a cada agarre de Kisuke sobre sus katanas, al gripo de. – ¡DESGARRO DEL LEON! . – Mi ataque con la intención de desarmarlo fue efectivo y realice un salto hacia atras de 10 metros, volviendo a mi posición original mientras le decia a Kisuke.- Ni siquiera puedes sostener el agarre sobre tus armas y asi pretendes salvar a todas esas perras que aguardan en el sotano roar, me estas aburriendo Comandante..-
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RE: T8-P.A. ¿Adónde van los desaparecidos? - Max D. Bambú - 27-08-2026

Las últimas palabras de su contrincante no le causaron el menor pudor a la hora de buscar rematarlo en el suelo como la alimaña que era. Aun así demostró cierta resiliencia, porque a pesar de la incesante andanada de puñetazos que Bambú le propinó, sin contención alguna hay que añadir, Wiplash seguía aferrándose a la vida como un insecto desesperado por salir de un charco de agua. No dudó ni un instante en extinguir su vida por completo con un rápido zarpazo en su cuello que terminaría por desangrar al pobre desgraciado en la oscuridad de aquel sótano en el que tanto disfrutó haciendo el mal. Púdrete en el infierno, Wiplash, así no descanses jamás.

Pudo sentir a través de su versión menos avanzada del haki cómo las muchachas experimentaban toda una gama de emociones diferentes, desde nervios hasta quizás alegría por la muerte de aquel degenerado que tanto las torturaba. Una de ellas, que conservaba la calma a pesar de los traumas que había vivido, se aproximó a los barrotes y le indicó a Bambú la localización de las llaves en el cuerpo de aquel hombre látigo. —Lo que me faltaba... —Se dijo a sí mismo con exasperación por lo que tenía que hacer. Sin miramientos desgarró los pantalones y la ropa interior de Wiplash, desvelando el látigo oculto que guardaba entre sus piernas, y extrajo sin cuidado la llave que reposaba a un lado de su flácida herramienta. Bambú tendría que lavarse las manos cien veces después de aquello, y aun así quizás no volviera a sentirse limpio en su vida. Se levantó con la llave entre los índice y pulgar de su mano izquierda, porque incluso las tareas más desagradables han de hacerse con esa mano si se busca hacerlas bien. Se desplazó de un salto a toda velocidad hacia la celda de las muchachas y empezó a trastear con la llave y la cerradura algo encorvado sobre la puerta de la celda. En un abrir y cerrar de ojos la puerta estaba abierta y las muchachas estaban más cerca de la libertad que nunca. —No tenemos mucho tiempo. —Las alertó Bambú. A través de su haki de observación básico podía sentir a Kisuke cerca de la puerta y al Conde Adam desbordando con intenciones hostiles hacia él. No dudaba de la capacidad de su comandante, pero no quería dejarle solo. —He venido en un túnel. Lo que vamos a hacer es lo siguiente. Vais a venir conmigo y voy a extender el túnel hasta el exterior. Una vez fuera, vais a alejaros del castillo todo lo que podáis y yo voy a asistir al Comandante de los Ejércitos del Oeste en la cruenta batalla que está teniendo con el conde de este castillo. —Dicho aquello Bambú se irguió cuan alto era y se dirigió hacia el túnel por el que había llegado. Tenía más o menos claro a partir de qué punto y en qué dirección debía excavar si quería que las muchachas apareciesen sanas y salvas en el exterior del castillo, a unos diez metros por delante del castillo como mínimo. Sin perder el tiempo, pero tampoco a las muchachas de vista con su haki de observación, Bambú empezó a cavar en dirección a la libertad. —Ya casi está, comandante, aguante un poco más... —Le susurró al ratoncillo de hollín en su hombro.

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RE: T8-P.A. ¿Adónde van los desaparecidos? - Kisuke Kageyama - 27-08-2026

Parecía bastante contradictorio. Las palabras del Comandante del Ejército del West Blue de la Armada Revolucionaria, no concordaban con sus acciones, puesto que, tras insultar al mink y mencionar su cobardía de usar escudos, el antiguo pescador había hecho gala de una de sus técnicas defensivas, la más nueva que había desarrollado de hecho. Pero como todo en esta vida, no había ninguna acción que el revolucionario iniciase, que no tuviese un propósito.

"Vamos, cabrón... ven a mi..."

Kisuke sonrió con sarcasmo, al percibir con su haki, puesto que la esfera de hollín ya estaba cerrada, como la ira invadía las emociones del mink león, acompañadas por más despropósitos jactándose de lo que había hecho durante todo aquel tiempo. Pero el plan del comandante, parecía haber funcionado, puesto que, tras soltar todos aquellos improperios y salvajadas, se abalanzó sobre la posición del antiguo pescador.


Eso era lo que Kisuke estaba esperando, en cuanto sintió el aura de Adam, abalanzarse, deshizo la técnica de la esfera de hollín, quitando el color del armamento de sus brazos, pero manteniéndolo en las katanas, mientras adoptaba la postura de su propia técnica, con la imagen de Charlotte y de aquel niño que les había confiado a su hermana a los Toros Negros, estaba dispuesto a sobrepasar cualquier límite que su cuerpo le impusiese, colocando sus dos espadas en horizontal para realizar su técnica insignia:

-Nitoryuu nigiri: Furiko Nage...

Con la maestría que le caracterizaba, realizó un doble corte horizontal, antes de que el león pudiese alcanzarle, a la altura del estómago, que hizo al mink irse hacia atrás estrellándose contra las escaleras. Pero Kisuke no estaba dispuesto a detenerse ahí, tenía demasiada rabia acumulada y aquel tipo le daba realmente más asco que cualquiera de los enemigos que había enfrentado hasta ahora, salvo quizá Dimípalo pero por ser quien era y lo que representaba, no porque hubiese hecho nada especialmente horrible, al contrario que aquel sujeto, por lo que, echó a correr hacia el Conde envainando sus katanas saltó de nuevo hacia el despreciable león, estando a menos de diez metros de él, y agarrando a Yamigiri con las dos manos, realizó otro ataque más:

-Ittoryuu: Sesuprukatto...

Realizó un nuevo corte, al desenvainar de nuevo a Yamigiri, tras lo cual retrocedió cinco metros para guardar la distancia, sin alterar lo más mínimo su percepción ni su armamento y desenvainando de nuevo a Onikiba para estar con ambas katanas en guardia Yamigiri en vertical frente a él y Onikiba en horizontal, cubriendo su pecho en la posición lateralizada que adquiría siempre, frente al enemigo que sangraba profusamente.

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RE: T8-P.A. ¿Adónde van los desaparecidos? - Conde Adam - 01-09-2026

En el sótano
Nuestro comunista y caballero Bambú abrió la puerta con la llave que retiró de los genitales de Wiplash, este le explico a las chicas por donde habia llegado y que lo ideal seria salir por donde mismo entro, con la salvedad de que el túnel las llevaría a la salida.


Las chicas golpeadas se quedaron un segundo mirandolo con cierto recelo y aquella que habia tomado la iniciativa dijo. - Rapido insensatas, denle las gracias a nuestro salvador y salgamos de aquí, ahora mismo. - Con las puertas abiertas, las chicas acataron las ordenes de Bambú y de la líder del grupo, eso sí, cada una salía y le daba un abrazo, otras lo besaban en laS mejillas hasta 3 veces por lado, el haki del panda podia sentir como la gratitud y la tranquilidad las invadía, eran libres gracias a la Armada Revolucionaria.


Ya en el túnel, Bambú iba delante de todas abriendo el camino, la chica que habia tomado la iniciativa, que iba justo detrás de él, se presentó. – Mi nombre es Slavianka, gracias por ayudarnos Mariscal…. No se como dieron con este maldito lugar, pero agradezco a quien los haya guiado aquí….Le confieso que habia perdido la fe, pues yo estoy hace mucho tiempo aquí encerrada….Mariscal…maten a ese cerdo de Adam, prométame que lo harán sufrir. . – Las palabras de Slavianka sonaron cargadas de odio, dolor y resentimiento, mientras una lagrima cargada de gratitud y tristeza, cruzaba su rostro.

En la entrada
Mi embate del león rompió con violencia la esfera del comandante, o eso creí pues al quedar solo a 2,5 metros del Marica de los Ejércitos del Oeste, mi haki de observación medio grito dentro de mí, se venía un ataque uno devastador, apreté los dientes y abri los ojos, aun manteniendo la posición que me requería mi embate del león, baje mi brazo izquierdo   e interpuse mi escudo al ataque violento del Revolucionario , el escudo de mi brazo derecho se rompió, y aun así el recibí daño,  pero la arremetida del  Kageyama no estaba por terminar, mi haki volvio a gritar dentro de mí, otro ataque, pero no me iba a dejar, golpear otra vez, claro que no, así que antepuse mi tecnica a la de Kageyama al grito de. -  ¡ ESTOQUE DEL LEÓN! . -   El escudo de la mano derecha se atravesó al katanazo de Kageyama y sin perder tiempo di un salto hacia atrás de 10 metros hacias cayendo en una de las escaleras que conducian al vestíbulo y mirando a mi rival dije. – Eso estuvo cerca,  no puedo no reconocer tu fuerza comandante de los maricas , me debes un escudo y me lo cobrare con tu vida RARARARARARA…. SIGAMOS  ROAR!! . – Hace mucho no me la estaba pasando tan bien con una pelea, quizás, no lo mate, cuando lo derrote  y me vaya de aquí me abre ganado un contrincante digo.
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RE: T8-P.A. ¿Adónde van los desaparecidos? - Max D. Bambú - 01-09-2026

En un principio, cuando abrió la puerta, las chicas se mostraron recelosas. Evidentemente habían sufrido tanto a lo largo de los últimos meses —¡o incluso años!— y las habrían torturado de tan diversas formas que eran completamente incapaces de depositar su confianza en un desconocido. ¿A qué clase de juegos perversos habrían jugado con ellas? ¿Les habrían ofrecido la libertad alguna vez para luego castigarlas severamente? Sin duda, los juegos a los que jugaban los canallas que habitaban aquel castillo eran de lo más vil y abyecto. A pesar de todo, una de ellas decidió confiar en el panda. Animó a las chicas a seguirle, a aceptar su sincera bondad y a buscar la libertad una vez más. Bambú dirigió la marcha por el túnel que, a pesar de estar oscuro, al ser prácticamente unidireccional no debía suponer el menor de los problemas para las muchachas. La muchacha que tomó la iniciativa se llamaba Slavianka y al parecer llevaba ya un tiempo allí atrapada. Podía sentir todo un repertorio de emociones poderosas pugnando en su interior. Por un lado había una gran cantidad de odio y rencor, sin duda dirigidos hacia el conde Adam. Por otro lado, agradecimiento y esperanza renovada propiciadas por el mariscal revolucionario. —No penséis más en él, porque hoy habrá sido el último día que os haya hecho daño nadie de este castillo. —Prometió Bambú. Mientras el camino del túnel se acercaba a su final, empezó a darles instrucciones a las muchachas que iban con él. —Corred en línea recta y no miréis atrás. Salid de este lugar y seguid el camino que os aleja de las montañas. Tras media hora caminando llegaréis a una casa muy limpia. Ahí vive el camarada Gregory, que os acogerá con los brazos abiertos si le indicáis quiénes sois y de dónde venís. Decidle que nosotros llegaremos pronto. —¿Estaba su hermana entre las chicas que acababa de rescatar o sería la pálida presencia que se encontraba en el vestíbulo cerca de Kisuke y del conde Adam? No podía estar seguro. —Si alguna de vosotras es su hermana Charllote se alegrará de verlas. Si no, la traeremos nosotros. —Concluyó mientras empujaba los últimos metros de tierra hacia delante con los poderes de su fruta.

Finalmente la luz se hizo al otro lado del túnel. Si sus instintos no le habían engañado, y ciertamente no lo hicieron, acababan de aparecer en la entrada misma del castillo. Bambú expandió la boca del túnel hasta los cuatro metros de ancho empleando el largo de sus dos brazos completamente extendidos y salió de la boca de tierra sintiendo cómo la electricidad empezaba a surcar ferozmente su cuerpo. Mientras el chisporroteo de su pelaje se hacía cada vez más visible, el panda se giró brevemente para mirar a las muchachas a la cara. Sus magulladuras, la suciedad de sus ropajes y su mal estado... Era el momento de cobrárselas a alguien. Bambú les sonrió con amabilidad, aunque su puño derecho se encontraba extremadamente tenso. No les dijo nada, porque ya no había nada que decir. En su lugar, se giró hacia la puerta y entró en el vestíbulo, colocándose a un lado de Kisuke mientras el conde Adam se reía y animaba a Kisuke a seguir con el combate. —Aquí estoy, comandante. —Anunció bien alto.

Identificó a simple vista lo que más le llamaba la atención: aquel mink tenía activo su electro, por lo que debía de estar en un estado que le permitía moverse a mayor velocidad igual que Bambú en aquellos momentos. ¿Cómo de rápido podría moverse? Eso era algo que pensaba averiguar muy pronto. Sabía que Kisuke no era tan rápido desplazándose como un mink, pero una vez en rango de ataque era endiabladamente imparable. Sin perder ni un momento de su tiempo, Bambú arrancó a correr en línea recta seis metros de distancia hacia el conde Adam. Mientras realizaba esta carrera, su mano izquierda se tiñó del color negro brillante propio del haki de armadura medio. Una vez a cuatro metros de él, flexionó sus piernas e imprimió en ellas una parte de su fuerza para saltar diez metros de altura y avanzar otros seis metros para aterrizar en las escaleras detrás de él. Su puño izquierdo se iluminó como una bombilla con toda la carga eléctrica que acababa de acumular en él y girándose 180 grados desde su aterrizaje, propinó un potentísimo puñetazo en la cabeza del león al mismo tiempo que liberaba una explosión de haoshoku en un radio de tres metros, buscando empujarle con el impacto hacia el cuerpo a cuerpo de Kisuke para que éste lo deshiciera en pedacitos y quebrar por completo su voluntad leonina.

La postura de Bambú se mantendría estática tras el impacto, con el puño izquierdo extendido a la altura del rostro del león y el derecho tenso con el codo apoyado en su propia cadera, expectante ante la respuesta del conde.

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RE: T8-P.A. ¿Adónde van los desaparecidos? - Kisuke Kageyama - 01-09-2026


El cabrón era rápido. No, no era solo eso. Era rápido y muy hábil, manejando sus puñeteros escudos. Con una destreza increíble que se equiparaba a la del antiguo pescador con sus katanas, interpuso el escudo entre la arremetida con el Furiko Nage de Kisuke, y su propio cuerpo. El ataque fue tan brutal que logró romper el escudo del mink, pero este ya estaba preparando una contraofensiva contra el siguiente ataque de Kisuke, resultando en una colisión brutal, consiguiendo frenar la arremetida del Comandante de los Ejércitos del Oeste, y retrocediendo, poniendo distancia con el revolucionario de nuevo en 10 metros.

"Tche.... vaya mierda..."

No obstante, la táctica que había empleado el Comandante de los Ejércitos del West Blue, había conseguido disminuir la capacidad defensiva del mink león, que era lo que más le estaba molestando al antiguo pescado; más que cualquier cosa que pudiese decir aquel imbécil. Podía percibir con su kenbunshoku como Panda andaba cerca, seguro que ayudando a escapar a las chicas que mantenían en el calabozo, por lo que, no tardaría en unirse a aquella fiestita que el Conde había montado, siguiendo con su discurso homófobo y repugnante, como creyendo que algo así haría que Kisuke se sintiese mal o enfadado. Le hablaba de una deuda por el escudo roto, él, precisamente él, que había sido un cabrón asqueroso y abusivo, quería hablar de deudas.

-No te calientes, gatito... que la cuenta te sale a deber con lo que le has hecho a esas chicas... y vas a acabar de alfombra en mi cagadero...

En el instante en que empezaba a hablar, pudo sentir la presencia de Panda claramente, y como este se ponía a su lado anunciando su llegada. No necesitaban decirse nada, llevaban demasiado tiempo combatiendo juntos y entrenando el uno junto al otro. Podía sentir la tensión del Panda a punto de abalanzarse a atacar al mink, por lo que activo su manto de hollín, que cubrió sus espadas ya imbuidas en el color del armamento.

-Susu no koromo...

Y echó a correr en dirección al mink león, mientras una centella le adelantaba por su lado. Sonrió al sentir a su úrsido amigo arremeter contra el culpable de todo aquello, seguro estaba deseando, tanto o más que él mismo, destrozar a aquel tipo. Poniendo sus espadas en cruz, justo en el momento en el que Panda arremetía contra el Conde, lanzó el su ataque, usando una técnica básica militar, la pinza.

-Nitoryuu: Arashi no nami...

Y se lanzó a hacer aquel corte doble con las katanas al tronco del mink león, con toda la rabia acumulada durante el combate y aquel día en el que habían descubierto todo aquel entramado de abusos. Tras el ataque, retrocedió de nuevo tres metros con las espadas alzadas en su posición de guardia, Yamigiri delante en vertical, y Onikiba en horizontal cubriendo su pecho.

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RE: T8-P.A. ¿Adónde van los desaparecidos? - Conde Adam - 08-09-2026

Mi ojo seguía fijo en Kisuke el comandate de los maricas del Oeste Kageyaba, cuando mi haki, me alerto de otras presencias, sabia muy bien quieres eran…..MIS CHICAS, MI COMIDA, MIS JUGUETES, aquellas que usaba para aplacar mis deseos carnales, estos dos tipos me habían distraído y liberado a las chicas, eso quiere decir que Wiplash habia fallado en su tarea, maldita sea….estoy rodeado de INUTILES....Me estaba quedando solo, El hombre candelabro habia muerto, de eso seguro, pues dio el aviso, El candado yacía en la entrada, Wiplash seguramente estaba muerto, solo me quedaba el cobarde de DonDindin, que no servía para nada.  pero lo peor de esto, era la otra presencia que  estaba con las chicas, un aura llameante de color negro y blanco, sin lugar a duda era el Mink que hizo el agujero hace unos minutos, Max D. Bambú Mariscal del Ejercito y marica segundo. Imbuí mis dos brazos con haki de armamento, pues mi haki de observación me advirtió de lo que se avecinaba, si este par de señoritas cree que me va a ganar, estan muy equivocados.

Pude sentir las intensiones del Mink Panda, una carrera de 6 metros y luego saltar, pues si eso quiere, eso tendrá. – !DESGARRO DEL LEON! . – Grite con todas mis fuerzas al mismo tiempo que saltaba, interceptando al mink panda en el aire y golpeándolo con mi mano derecha en la cara, mientras con la izquierda le asestaba dos puñetazos imbuidos con el Haki de armadura más violento que poseo, en el estómago.

Mi haki me advirtió del ataque del marica mayor, así que imbuí mi tronco en haki de armadura medio y un manto negro cubrió mi tronco, aguantando así el ataque de Kageyama y propinándole tambien un golpe en el pecho con mi mano izquierda que seguía imbuida en haki de armamento avanzado.
Pude sentir como el electro me abandonaba, pero debía continuar la victoria estaba cerca.
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RE: T8-P.A. ¿Adónde van los desaparecidos? - Max D. Bambú - 08-09-2026

El avance de Bambú era imparable, o eso pensaba él en un primer momento. El Conde Adam demostró ser más ágil de lo que uno podría pensar en primer momento. Al fin y a cabo era un mink imbuido con las facultades del electro propias de los de su raza. Mientras Bambú estaba corriendo hacia él, él ya estaba imbuyendo sus brazos en haki armamento. Su derecha se imbuyó en lo que Bambú creía que era la versión definitiva de éste, pero entonces el izquierdo empezó a emitir una energía extraña que no era capaz de identificar correctamente ni con su Kenbunshoku medio activo. —¿Qué es eso? —Sea como fuere, lo averiguaría muy pronto, ya que su haki de observación le alertó con un zumbido por todo su cuerpo de las intenciones hostiles del león. Si no poseyera una visión extrasensorial tan potente, jamás podría haber reaccionado a los movimientos del conde. Fue cuando Bambú saltó que Adam hizo lo mismo, anunciando a viva voz el nombre de una de sus técnicas. El haki le advirtió de que el Desgarro del León iría directo a su cara por el lateral derecho mientras que el puño izquierdo del conde, imbuido en esta extraña energía tan parecida al busoshoku, le golpearía directamente en el torso dos veces. Bambú no podía defenderse activamente de todo al mismo tiempo, pero sí que podía tomar medidas para que los impactos no fueran tan graves. Sin perder un segundo de tiempo, tanto su torso como sus brazos derecho e izquierdo se imbuyeron en su haki de armamento medio. Decidió enfrentarse al Desgarro del León y dejar que los golpes sin nombre del león impactasen con su torso para valorar la gravedad de este poder nuevo en sus carnes, de modo que tensó la musculatura de sus brazos y los cruzó delante de su cara, interponiéndolos entre su rostro y el Desgarro del León del Conde Adam.

El choque entre el ataque del conde y la defensa del panda reverberó por todo el vestíbulo con un sonido seco. Los brazos de Bambú no cedieron ante su brutal ofensiva y no sufrió daño alguno por ella, pero la zurda del león sí que logró impactarle en el torso, justo por encima de la herida que le legó Nottingham. La sensación del impacto fue muy extraña. Pudo sentir cómo la potencia del impacto se amortiguaba gracias a su propia armadura espiritual, pero a pesar de ello empezó a sentir poderosas vibraciones en su torso que le causaban malestar desde dentro, como si la propia energía espiritual del león le estuviera golpeando desde dentro. ¿Qué clase de habilidad era aquella? Sea como fuere, ya habría tiempo para hacerse esa clase de preguntas. Con ambos ataques, el avance de Bambú se interrumpió por completo y éste cayó de pie a un lado del conde. No tenía tiempo de responder a ataque alguno, ya que podía sentir la presencia de Kisuke acercándose con plenas intenciones hostiles hacia el bastardo leonino y no quería que lo pillasen en el fuego cruzado. Por este motivo se apartó tres metros del conde para dejar que el enfrentamiento entre samurái y león tuviese lugar sin interferencias.

Adam acertó a protegerse del ataque de Kisuke con su haki de armamento y a lanzarle un ataque al samurái con aquel extraño poder tan parecido al mismo, sin embargo Bambú pudo apreciar cómo el electro abandonaba el cuerpo del mink, quizás por la potencia del ataque de su comandante. A pesar de esta circunstancia ventajosa, debido al entumecimiento de su torso por el impacto de Adam, Bambú no disponía de las facultades necesarias para maniobrar alrededor de la tormenta afilada en la que iba a convertirse Kisuke ahora que tenía al león en su cuerpo a cuerpo y tan vulnerable. Analizó la situación a su alrededor antes de precipitarse a emplear los poderes de su fruta. Había una presencia muy pálida en una esquina del vestíbulo, a mano derecha con respecto a la entrada del castillo. Estaba a bastantes metros de distancia de Bambú, así que podría emplear sus poderes con total libertad sin temor a dañarla. Flexionando sus brazos hacia atrás e inclinando su torso ligeramente hacia delante, Bambú empezó a golpear el suelo con brutalidad de la misma forma que lo había hecho antes contra la horda de cuchillos, generando un terremoto en un radio de 10 metros a su alrededor que no afectaría a Kisuke al ser usuario de logia pero sí al conde.

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RE: T8-P.A. ¿Adónde van los desaparecidos? - Kisuke Kageyama - 08-09-2026


Las tornas parecían haber cambiado con la llegada de Panda. No obstante, aquel obstinado y degenerado mink, no se iba a rendir tan fácilmente. Y qué aburrido hubiese sido si se hubiera rendido de buenas a primeras. Sin duda, aquella batalla estaba al nivel de las grandes batallas de Kisuke, exceptuando, seguramente, la batalla contra el Almirante Dimípalo. Aquel tipo había conseguido defenderse y contratacar a Panda, y, además, parecía que tenía un poder extraño, que el Comandante Revolucionario no logró entender, ni sabía de que se trataba. Además no contento con eso, había recubierto con haki de armamento su torso, para protegerse del antiguo pescador, y había atacado simultáneamente con ese extraño poder al propio Kisuke.

"¿Qué cojones....?"

Cuando llegó el impacto, algo sacudió por dentro a Kisuke, como si un petardo hubiese estallado en su estómago y hubiese causado un dolor lacerante desde dentro. Como si una onda expansiva hubiese entrado en su cuerpo a través del golpe del mink y se hubiese expandido por todas las células de su cuerpo. Sin lugar a dudas, nunca había sentido nada parecido.

"¿Qué coño ha sido eso...?"

Pero no, ahora no era el momento de ponerse a divagar sobre qué era aquel extraño poder que había manifestado el tipejo aquel y que parecía que podía llegar a ser devastador. No obstante, el daño recibido fue menor de lo que parecía de buenas a primeras, ya que seguía teniendo activos su hakis e incluso el manto de hollín seguía cubriendo sus espadas, por lo que, sin darle tiempo a recomponerse al mink, que había perdido su brillo chispeante indicativo de estar usando el electro, reunió fuerzas de flaqueza, acordándose de Gregory, de la pobre Charlotte, que yacía en un rincón de la sala; de las muchachas que había rescatado Panda; de los infelices que habían muerto por su cobardía siguiendo a este abominable ser. Puso sus dos espadas en horizontal y lanzó su técnica insignia al cuello del león, buscando poner fin a todo aquello.

-Nitoryuu nigiri: Furiko Nage...

Su haki de visión le advirtió que el mink Panda había hecho un ataque, pero no lo suficientemente rápido como para llegar antes que la ofensiva de Kisuke. Impactó ambas katanas en el poderoso cuello del león, lanzándolo hacia atrás, pero eso no iba a quedarse en aquello, porque ese tipo había traspasado todos los límites de lo que cualquier persona podría hacer para tener una redención o un perdón con el tiempo. No había salvación para alguien como él más allá de la muerte, por lo que utilizando la fuerza centrífuga generada en el ataque al cuello del mink, se impulsó hacia adelante con un salto, en el momento en el que llegaba el ataque de Panda, y lanzó otro ataque hacia el cuello, dispuesto a terminar con aquello en ese lugar y en ese mismo momento.

-Nitoryuu: Kurage no hitokuchi...

Girando sobre si mismo con las katanas en posición horizontal respecto a su propio eje vertical, atacó buscando el cuello sin piedad mientras estaban en el aire. El león calló al suelo, y el antiguo pescador, un metro delante de él, resollando fuertemente, sudando a mares, puesto que el esfuerzo de aquel combate estaba siendo titánico, pero alzó una vez más sus katanas dispuesto a seguir si era menester hasta dejar a aquel miserable como un trapo viejo.

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RE: T8-P.A. ¿Adónde van los desaparecidos? - Conde Adam - 10-09-2026

Mi desgarro del león fue soportado por el muerdealmohadas Max D. Bambu, pero eso no importo, pues mis otros dos golpes si calaron sobre su estómago, mi intensión era empujarle, pero esto no fue posible, a pesar de eso sonreí.

Cuando cai al suelo, mi puño encontro a mi otra víctima, el soplanucas de Kageyama, la falta de mi escudo en el brazo derecho me paso factura, pues si bien imbuí mi cuerpo en Busoshoku haki medio, recibí el impacto de la tecnica de aquel marica mayor, aprete los dientes y pude sentir como el electro me abandonaba, un indicio claro que el daño habia calado fuerte en mi ser, pero no podia detenerme, tenía que seguir peleando, esto estaba cerca de terminar.

Mi haki de observación medio seguía activo, así que podia seguir luchando. Este grito dentro de mí, las intensiones de los revolucionarios eran claras, acabar conmigo. El panda iba a realizar alguna tecnica golpeando al piso, y el humano fumador, un espadazo, a este ultimo lo tenia encima.

Kageyama era el más peligroso, comencé a imbuir mi cuerpo en haki y grité. -¡EST…... – No….maldita sea no…. Mi ataque no llego a suceder, recibí el ataque violento del soplanucas y mi mente se vació, al mismo tiempo que la sangra brotaba por mis fauces y salía disparado hacia atrás, estando en el aire, intente activar mis hakis otra vez, intente moverme, intente…defenderme, pero nada de esto fue posible.

Mi cuerpo fue alcanzado una vez más por las espadas de Kageyama, esta vez en el cuello…Mi cuerpo cayo al suelo y yo solo pude llevarme mi mano derecha a mi cogote, podia sentir como este se iba separando de mí, pero antes de que eso sucediera o me ahogara en mi propia sangre, tosí y la sangra me salio por la boca y por el limpio corte que Kageyama me habia propinado, con una sonrisa dije. – NO IMPOR…TA…. QUE GAGARAN….COF COF…. MI LEGAA.. VIVI…EN LAS PERRAS QUE ABUSE ROACOROACOFROACOF. -
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