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[EVENTO FASE] Billete a las nubes. - Versión para impresión

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RE: [EVENTO FASE] Billete a las nubes. - Ikirami - 19-02-2024

Cuando lancé aquella al aire la pregunta sobre las Akuma, rápidamente Sephirot intervino restando importancia al asunto, excusándolos con que simplemente no se había dado la oportunidad. Había comentado también que probablemente no era una gallina, pues era capaz de volar. Aquello me dejó algo confusa, pues reflejaba que no sabía que Akuma era, lo cual me parecía extraño cuanto menos. Yo seguía con la mirada fija hacia adelante, poco antes de entrar en el camino, cuando Joe se giró para mirarme algo nervioso, alegando que por supuesto que confiaba en mí, apoyando la reflexión del pelirrojo en que simplemente no se había dado la ocasión. Le devolví la mirada con algo de recelo, aunque parecía sincero con sus palabras. Aun creyendo que fuese así, me parecía un error por su parte no comunicarlo, incluso peligroso. Joe prosiguió hablando con tranquilidad y entre risas de que él había consumido una fruta de serpiente de cascabel.

—Hebi hebi no mi, modelo serpiente de cascabel… —murmuré al escucharlo, recordándolo gracias a las numerosas horas que había dedicado al estudio de estas.

Después habló de la propia de Karl, comentando que era una rara que ni ella sabía cuál era. Curioso, cuanto menos. Aquello llamó realmente mi atención y propuso que la ayudase a descubrirlo. Me emocionó la idea y asentí enérgicamente y con una ligera sonrisa, repitiendo el movimiento de cabeza cuando mencionó que ya no habría más secretos.

—Sobre todo si se trata de algo así. ¿Y si hubieseis caído al mar durante el trayecto? Puede que no hubiese actuado con la suficiente urgencia y podría haber pasado alguna desdicha… —comenté para después sacudirme el pensamiento de la cabeza con un movimiento— Bueno, está bien, no pasa nada. Pero que sepáis que me gusta saber todo lo posible, no solo de los libros. Me gusta tener las cosas bajo control, tener la información necesaria para actuar de la mejor forma posible.

Después de eso, Karl se disculpó también por el malentendido y, cogiéndome por sorpresa, se transformó en su forma híbrida. Yo, que por lo general soy una persona tranquila y meditada, difícil de asustar, pegué un gritito al verla en aquella forma. Su cuerpo, ya de por sí enorme, había aumentado bastante. Todo su cuerpo tenía plumas azules que parecían fuego, su cara ahora tenía un pico, sus piernas se asemejaban a las de un ave y sus brazos eran ahora unas alas enormes. Estaba completamente fascinada y sonreí al darme cuenta de lo más interesante de aquello. ¡NO TENÍA NI IDEA DE QUÉ AKUMA ERA! La rodeé rápidamente, mirando cada detalle sonriendo. Parecía una niña en una tienda de chucherías. No sabía que pensarían los civiles y marines que había en la playa, que seguramente estarían viendo el espectáculo, pero yo estaba feliz y asombrada.

—¡Es increíble! Nunca he leído nada sobre una fruta con estas capacidades. ¡Debe ser muy especial! ¿Y qué más puedes hacer?

Y para más espectacularidad, mientras hablaba de su forma, se convirtió por completo en un ave azul, algo más pequeña, pero mucho más majestuosa. Desprendía calor por todo su cuerpo y preferí no acercarme en exceso, pero era increíble de ver. Era tal mi fascinación que pasé por alto completamente que dos enormes sombras se cernían sobre nosotros. Joe, a su vez, se transformó convirtiéndose en mitad serpiente, haciéndome alucinar y Sonreír de nuevo. Nos advertía del peligro, pero yo estaba demasiado emocionada con ambos como para preocuparme. Una de aquellas aterrizó por delante de nosotros, tapando el camino que íbamos a coger. Eché un vistazo rápido al lugar, donde una mezcla de polvo y arena se había levantado y pude ver un ave de diez metros frente a nosotros con cara de pocos amigos, marrón con unas plumas rojas en su cabeza y haciendo un sonido similar al de una cisterna. Era un Ñordiki.

—Es un Ñordiki, un ave autóctona de la zona. He leído algo sobre ella, hasta sale en un cuento. Decía algo de que los niños skypieans que comen demasiados dulces de noche a espaldas de sus padres se convierten en Ñordikis y que si se portan mal les dejarán una corona de heces en la puerta de casa por la noche… —comenté perdida en mis pensamientos— Obviamente, no tiene ningún rigor y es solo un cuento, pero lo recuerdo con claridad.

No parecía ser hostil y levantó su ala derecha casi como si quisiese comunicarnos algo. Miré en aquella dirección y vi frente otro camino a otra ave haciendo lo mismo con su ala izquierda. Parecían indicarnos por dónde ir. Joe, meditabundo, volvió a su cuerpo normal y accedió a acatar las órdenes de aquellos pájaros y echó una pullita hacia Karl, alegando que no lo íbamos a adoptar. Sonreí imaginando a Joseba intentando “cazar” a uno. Comenzamos a marchar hacia el camino indicado por ellos, acompañados por nuestras tropas y los civiles que nos seguían en la retaguardia, y me mantuve junto a Karl, abriendo mi libreta para anotar lo que podía de su forma y habilidades, haciendo a su vez un esbozo de sus dos formas. El camino era amplio y parecía despejado, asumí que debía ser transitado habitualmente. Además, el sol se filtraba solo ligeramente haciendo que la temperatura fuese perfecta. Era muy bonito y agradable, también debía anotarlo. Por su parte, Joe comentó que le gustaría conseguir por fin un barco para nosotros tras esa misión. Karl quería una habitación con una gran cama para ella y Joseba y muchos juguetes para él.

—Me pido la habitación más grande, tengo muchos libros que acumular y mucha ropa que guardar. Ssshsshshh —dije mientras pasaba la página a la anterior para dibujar un Ñordiki en mi esbozo de la playa.

Al ver la hoja, releí lo que había apuntado sobre el emperador de aquel lugar. “Zarutsuki… Ahora que lo releo, me suena bastante ese nombre… Zarutsuki… Emperador…” medité. Seguimos caminando hasta que Joe rompió el silencio para advertir a todos de que no comiésemos nada, puesto que no eran comestibles, incluso señaló que las setas eran extremadamente venenosas y le dio a una un golpe con el pie. Observé la seta atentamente, para ver si tal vez desprendía esporas con su toque y no fuésemos a respirarlas por error. Karl decidió por su parte alzar el vuelo para avisar a todos de lo que había dicho Joe. Intenté decirle que tal vez asustaba a los civiles, pero era rápida y mi voz no la alcanzó.

Durante las tres horas de trayecto, me mantuve atenta a los alrededores, anotando todo lo que llamase mi atención en la libreta hasta que finalmente el camino se abrió y vi frente a mis ojos un paisaje de ensueño, un lugar mítico del que había leído con anterioridad: La ciudad de oro de Shandora. Joe, al verla también me preguntó si aquello era lo que había divisado desde el barco.

—Seguro, lo que no me había dado cuenta de que era la propia Shandora. Por si no lo sabéis, se trata de una ciudad de leyenda hecha por completo de oro, que en su día supuestamente estaba en el mar. Es mucho más bella de lo que había esperado… —comenté observando con atención el lugar.

Ante nosotros se erguía la esplendorosa ciudad, toda construida con oro, con la mayoría de casas casi idénticas entre ellas. Al este, observé un río que me llamó la atención, pues el mar era de nubes, pero aquello era agua, aunque eso daba sentido a que pudiesen sobrevivir allí. Las calles estaban pobladas en exclusiva por las razas aladas y ante nosotros había lo que parecía un estadio o coliseo rodeado por gradas de madera algo maltrecha pero de apariencia robusta. En la zona noroeste, desde mi perspectiva, se erguía un fantástico palacio dorado de una altura vertiginosa. Sonreí ligeramente mientras revisaba su forma, que parecían bloques de oro amontonados uno tras otro. Me pareció increíblemente ostentoso y me encantaría visitarlo, pero la arquitectura no era del todo de mi agrado. Cuando imaginaba mi palacio en los cielos, me refería a uno algo más clásico, con grandes ventanales, torreones y un hermoso jardín repleto de plantas recortadas con formas de animales. Dorado, sí, pero mi idea distaba bastante de aquello.

Cuando recorría con atención las ventanas del palacio y mis ojos ascendían por su estructura, llegué a divisar un gran balcón casi en su cima, en el centro del cual había un trono. “¿Estará ahí Zarutsuki?” me pregunté afinando la vista para ver si estaba vacío o había alguien en él. En ese momento, a la vez que los demás debatían sobre buscar  alguien que nos informase de nuestro cometido y Karl proponía volar a la cima del palacio para ello, recordé de qué me sonaba tanto aquel nombre.

—No te recomiendo que lo hagas, Karl. Es más… Vuelve a tu forma normal, por precaución. Hay algo que llevaba rondándome la mente desde que escuchamos la voz por las caracolas. El nombre de Zarutsuki. —comenté y di un paso al frente poniéndome delante del grupo para después girarme hacia mis compañeros mirándolos con preocupación en el rostro uno a uno— El emperador de las islas del cielo, Zarutsuki, es uno de los piratas Shichibukais. Y no solo eso, es el más antiguo en su cargo y es famoso por ser increíblemente poderoso, además de sabio. No es alguien a quien debamos molestar, por el bien de todos los presentes…

Dicho esto di la vuelta de nuevo para mirar el estadio, o lo que parecía ser uno, cuyo terreno estaba preparado a conciencia para el evento, al igual que cuatro zonas que había colocadas entre él y nosotros. Mi fascinación por el lugar se veía mitigada ahora que había identificado al organizador de aquello. Me daba igual que fuesen “reconocidos” por el gobierno y la marina, incluso aliados se podría decir. Los piratas eran piratas y nada bueno podía salir de ellos. Estaba totalmente en contra de aliarse con ellos, incluso me parecía una afrenta a la marina. Ahora, con aquello en mente, desconfiaba de que los juegos fueran a ser simplemente juegos. Comencé a darle vueltas a la situación. “Un Shichibukai organiza unos juegos, unos que en teoría según el periódico se hacen cada diez años, haciendo posiblemente un contrato con una gran empresa de transportes para dar acceso a ellos…” cavilé, poniéndome una mano en el mentón y sujetando ese brazo con el contrario. Tal vez me estaba precipitando haciendo conjeturas, pero no iba a fiarme de un pirata y menos de uno con su fama.

¿Qué podría obtener de un evento como aquel un Shichibukai? ¿Dinero? Su ciudad y palacio estaban hechos por completo de oro, tendría que ser alguien extremadamente vanidoso para querer más. ¿Fama? La fama lo precedía al ser un Shichibukai, por lo que dudaba que tuviese que ver con ello. ¿Poder? No creía que pudiese obtener poder exactamente con aquello, aunque unos juegos podrían ser un buen lugar para ver Akumas en acción, y en el periódico mencionaban también que alguien capaz de extirpar demonios estab allí. Lo cual por cierto, me daba ganas indagar en el tema, pues no sabía si se trataba de akumas o de qué. Pero quitándo eso, ¿podría ser que buscase una fruta? Podría ser una posibilidad, no sabía si era usuario o no, pero había más cosas que tener en cuenta todavía. Barcos repletos de a saber qué habían llegado hasta allí sin pasar un control real. El cordón que había formado la marina antes de la Knock up stream únicamente aseguraba que los barcos que llegaban estaban “acreditados”, su contenido era un misterio realmente. ¿Tal vez aprovechaba para traficar con algo? Pero en su ciudad, traficar tal vez no fuese lo que pretendía. ¿Importar algo ilegal como armas? Seguramente un Shichibukai no tendría problemas para conseguirlas, y siendo tan poderoso como se suponía que era no creía que las necesitase, al menos no para él. De momento solo se me ocurría una cosa más que pudiese querer; entretenimiento. Era la opción más agradable de todas las que había pensado, pero una vez más, tratándose de un pirata, seguramente de agradable tenía lo mismo que una puñalada en el corazón. Tal vez había preparado algo con lo que ver a la gente sufrir y gozaría con dicho espectáculo. Pero a todo aquello se sumaba una duda extra: nosotros. Si tenía pensado hacer algo ilegal o malvado, ¿por qué estábamos nosotros allí? Solo se me ocurrían dos opciones: que asumiese que los Marines éramos sus aliados y que haríamos la vista gorda por el acuerdo que tenía con el gobierno mundial o que acallarnos o incluso eliminarnos de ser necesario no tendría ninguna repercusión para él. El poder que ostentaba su cargo era realmente temible. Esperaba que no nos hubiesen enviado a una misión suicida por error, o peor aún, que lo hubiesen hecho a propósito por alguna razón desconocida para mí.

Bajé los brazos, dejando escapar un suspiro. Podía ser que la verdad estuviese entre esas opciones, pero realmente me faltaba mucha información al respecto como para poder comentar algo, por ahora mantendría la calma y observaría. Eché un vistazo a los alrededores y a la gente de la ciudad, intentando ver si parecían asustados, tranquilos o si algo llamaba mi atención. Aun así, mejor descartar opciones.

—Vayamos hacia allí. —dije señalando a la zona rodeada con gradas— Seguramente haya alguien encargado de la organización que nos pueda informar mejor. Y ya que estamos… —murmuré dubitativa y suspiré— ¿Por qué no organizamos a algunas de las tropas para que echen una mano a los civiles descargando y se aseguren de que no haya nada irregular? Será mejor que evitemos que alguien cause problemas en la “casa” de un Shichibukai. ¿Qué te parece, Joe?

Mientras esperaba su respuesta, devolví la mirada al enorme trono cruzándome de brazos. “¿Qué es lo que tramas?” pregunté en mi cabeza, esperando a poder descubrir algo que pudiese esclarecer mi mente.

Aclaraciones



RE: [EVENTO FASE] Billete a las nubes. - Aspros - 19-02-2024

Cuando sentí que el suelo volvía a ser suelo, que mis sesos seguían estando contenidos dentro de mi hermosa cabeza, me vi capaz de alzarme y observar el entorno. Una leve hendidura en el suelo ahí donde había caído me recordaba que, además de que salir disparado de un barco era un peligro la mar de común en el mundo de la piratería, seguía teniendo un peso la mar de envidiable. La frondosa vegetación apaciguaba los sonidos en la distancia, reduciéndolos a ruidos sordos que apenas podía distinguir y a murmullos animales. La luz del sol brillaba con fuerza y la atmósfera era fresca y etérea, me hacía sentir como en un sueño de vegetación con gigantismo. Lo que me había parecido un extraño bulto en primera estancia resultó ser un tipo un tanto peculiar, que ocultaba su identidad tras una horterada de conjunto negro con sudadera desmangada: “gymbro” lo llamaba la juventud. - Bueno, ni que yo tuviese 100 años.

- ¿Guapa? -repetí mentalmente mientras bajaba la mirada y observaba el par de razones que hacían creer al tipo que era una mujer. Y es que en parte lo era, pero parecía que engatusar a babosos iba a ser una mecánica muy recurrente en mis aventuras; que se le iba a hacer, una es esclava de su propia belleza. - Osea, sí, hala (hola)… salí disparada de mi barcah (barco) durante el ascensa (ascenso) y ahora estáh (estoy) totalmente desubicalla (desubicada). - informé al extraño con un deje pijo, arrastrando las palabras como si masticase mantequilla. Aquel “desubicada” fue acompañado por un movimiento consciente de mis senos, enfatizando mis atributos y la posibilidad de que fuese tonta de remate ante los ojos del hombre misterioso de grandes bíceps. Su intento de aproximación hizo que retrocediese medio paso, pero tan rápido como vino se fue, mostrándose ahora reticente hacia mi persona. Encantado ante la idea de no tener que pelearme con aquella mole en medio del bosque y solo, comencé a seguir sus pasos, a una distancia prudencial, tras descubrir un tímido sendero a penas descrito por los grotescos y agigantados contornos de los árboles del lugar.

El entorno no llegaba a ser siniestro o perturbador, pero el hecho de que todo fuese más grande de lo habitual me hacía pensar en criaturas colosales, tales como mosquitos capaces de succionarme la sangre de una sola picadura o gusanos sobre los que pudiese cabalgar. Un molesto tintineo procedente de mi bolsillo trasero me alertaba de que mi querido espejo de mano se había roto tras el duro impacto. Saqué uno de los pedazos de mi fiel compañero caído en batalla y lo coloqué frente a mi rostro para intentar visualizar el estado de mi maqui…- 
AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH
- Ni la peor de las criaturas, ni el más feo de los seres, ni el más profundo terror de aquel reino desconocido habrían superado la horrible visión que el diminuto trozo de cristal me devolvía, cruel y sincero. - ¿Porcá (por qué) no mas avisadah (no me has avisado) de lo mal que está mi maquillaja (maquillaje)? -reproché a aquel tipo de risa extraña que caminaba unos cuantos metros por delante de mí. Dejando de lado los rasguños propios de la caída, la fuerte corriente de viento y las agresivas acometidas del salvaje mar habían malogrado mi maquillaje, haciendo que mi pintalabios se hubiese corrido hacia mi mejilla izquierda, el colorete pareciese una paliza amoratada bajo mis ojos y que una de mis pestañas postizas se balancease desprovista de sujeción. – ¡Soy un monstra! (monstruo)- suspiré derrotado, blandiendo una frágil lágrima.- ¡NA! (no) Deba mantinerma serena (debo mantenerme serena) para no caer en la loquiura (locura).

Abrí mi camisa para liberar los falsos, aunque increíblemente realistas, pechos y me la quité para usarla a modo de toalla y limpiar el estropicio en el que mi maquillaje se había convertido. Arranqué aquellas pestañas postizas, la larga peluca rubia y los senos, quedando ahora con el torso desnudo y el rostro libre de cualquier pintura.- Mucho mejor -dije dedicándole un beso a mi reflejo. En una situación normal seguiría horrorizado por mi look, pero donde fueres haz lo que vieres: nos encontrábamos en una tierra salvaje, así que yo mismo debía ser un salvaje, con mi pelo desaliñado, mis magulladas mejillas y mi torso desnudo.

Tras un buen rato caminando, lo que fueron un par de horas de espantar bichos, esquivar las gigantescas raíces de los árboles y ser testigo del enorme diccionario de insultos del que disponía el hombre misterioso, alcanzamos la orilla de un sinuoso rio. Dicha masa de agua, la cual aproveché para volver a comprobar mi reflejo, nos separaba del primer rastro de civilización que habíamos sido capaces de encontrar en todo el rato que llevábamos en el reino del cielo. Me sorprendí embelesado por las estructuras, las formas y por el posible saber que albergaban aquellos que pudiesen vivir en su interior. Era una estructura colosal, un templo a la majestuosidad y a la riqueza, puesto que parecía que aquel sitio albergaba estructuras hechas de un material similar al oro, ¿o es que era oro de verdad? No me importaba lo más mínimo, había dejado una vida de riquezas atrás para perseguir mi verdadero sueño: dibujar el mundo a través de mi visión artística. A pesar de que a mi reciente compañero le movían otras motivaciones, decidí seguirle igualmente, puesto que más vale mal acompañado que solo, al menos en esta situación.- ¿Crees que vas a poder robar algo de ese oro? -le pregunté curioso y natural, como si fuésemos amigos de toda la vida.

Karmas

Estadísticas

Resumen



RE: [EVENTO FASE] Billete a las nubes. - Kurowashi Sephiroth - 19-02-2024

Fuerza: 52 | Resistencia: 52 | Destreza: 90 | Precisión: 20 | Agilidad: 43

Reflejos: 90 | Inteligencia: 25 | Voluntad: 62 | C. Haki: 30 | C. Akuma: 0
Vitalidad: 1182 | Energía: 635 | Espíritu: 122


Joe y Karl se disculparon con Ikirami, la cual rebatió que en caso de haber caído al agua ella no podría haber actuado con la suficiente eficacia y que le gustaba tener todo controlado. Podía entender su punto, incluso podía darle la razón en cuanto a que una información tan importante dentro del grupo debía saberse, pero el ejemplo hizo que me entrasen ganas de reírme al recordar el trayecto, por suerte pude contenerme. "Hasta yo mismo que no soy usuario habría tenido problemas si me hubiese caído por la borda en el trayecto" Pensé, pues no era un viaje muy seguro que se diga. Karl comenzó a transformarse para enseñarle a Ikirami su forma, por lo que mire a la pelirroja y puse toda mi atención en ella para estar atento a cuanto esta pudiese decir de la fruta de Karl, Ikirami se mostró fascinada con los poderes de la semi oni, pero para mi decepción ella tampoco sabía qué clase de fruta tenía esta. "Vamos a seguir teniendo pollo cósmico para rato".
Todo parecía ir bien cuando unos pájaros marrones, enormes y con cara de pocos amigos, cayeron del cielo y nos obstruyeron el camino mientras graznaban, su canto era horroroso, el sonido que emitían parecía el de el agua al tirar de una cisterna. Joe se transformó y nos dio la orden de quedarnos detrás de él. Yo llevé mi diestra a la empuñadura de la katana, por si acaso esto transcendía en algo más, pero al hacerlo noté un pinchazo en la espalda y realicé el movimiento más lento de lo que estaba acostumbrado, eso me hizo pensar que el golpe no se iba a quedar en solo eso, realmente me iba a molestar para todo.
Ikirami demostrando una vez más su sabiduría y sus conocimientos del mundo, aportó un cuento en el que al parecer los niños, desobedientes y golosos del lugar, acababan transformándose en aquellas aves. Estaba claro que era un cuento para atemorizar a los niños, pero me pareció curioso, además estaba claro que el nombre de estos animales les venía como anillo al dedo.

Los Ñordiquis levantaron sus alas, de tal forma que parecía que querían indicarnos la ruta que debíamos coger, Joe que también lo entendió así, volvió a su forma humana y aceptó las indicaciones de estos. Una vez en marcha, nuestro deber era seguir el camino y asegurarnos de que tanto nosotros como todos los civiles que se nos unieron en la playa llegásemos a salvo al final de la ruta.
Esta era bastante amplia, tanto que aun siendo tanta gente podíamos andar sin problemas por ella e incluso Karl tenía espacio suficiente para ir cubriendo desde el aire a todos. Durante la travesía, Joe mencionó la idea de comprar él con su dinero un barco propio para nosotros, Ikirami se pidió la habitación más grande y Karl pidió que la suya estuviese llena de juguetes para su gato y además añadió que ella podría aportar también para el barco.
- Me parece una grandísima idea Comodoro y mi alcoba no me preocupa mucho, siempre que tenga una zona de entrenamiento con paredes reforzadas donde no tenga que tener miedo de romper nada, pero aunque sea una orden, si me lo permite Dije con un tono alegre Karl tiene razón, yo como tu navegante sé del peligro que podemos tener en estas aguas, un simple ejemplo ha sido esta travesía. Si aportamos todos una cantidad significativa dentro del poder adquisitivo de cada uno, optaremos a poder adjudicarnos un navío mejor y más seguro. Terminé de argumentar mientras le guiñaba el ojo izquierdo.
El camino era largo y Joe hizo hincapié en que no debíamos comer nada de lo que la vegetación del sendero nos blindaba, pues todo era venenoso "Lo que me faltaba comerme algo que me intoxicara" pensé mientras caminaba atento a que ningún civil o soldado, fuesen a comerse nada.

Tres horas de largo camino acabamos saliendo a lo que era la vista más maravillosa que había visto mis ojos, estaba fascinado con la ciudad que se presentaba majestuosa ante nosotros, todas las construcciones estaban hechas de oro, lo que hacía que todo brillase de una forma maravillosa al recibir la luz de un sol que se veía tan cerca que este paisaje parecía ser el paraíso mismo, los edificios, casas, todo tenían una arquitectura tan antigua que me daba la sensación de haber sido trasladado a otro momento de la historia y eso me fascinaba, los lugareños me recordaban a Garnet, por lo que supuse que sería Skypieano, pero tampoco podía asegurarlo al cien por cien, pues también había gente que me recordaban a su compañero abatido en los cabos gemelos. Joe preguntándole a Ikirami hizo que saliese de mi ensimismamiento y tras eso dio la orden de buscar a alguien que nos diese información sobre el trabajo que debíamos realizar, a lo que Karl propuso asegurar el pueblo e ir volando hacia el palacio, a lo que Ikirami rápidamente le instó en no hacer eso, no entendía por qué, pues por una vez Karl estaba siendo racional y su idea era buena, pues en aquel lugar seguramente se encontrase alguien que podría decirnos como actuar. Pero aclaró quela isla se encontraba bajo el dominio del shichibukai Zarutsuki. Mi ceño al escuchar esas palabras se frunció, no aceptaba el trato que tenía el gobierno con los piratas a los que se les llamaba shichibukais, en mi opinión un pirata no dejaba de ser un pirata y aunque en este caso el gobierno saliese beneficiado, los más beneficiados eran aquellos rufianes que seguramente utilizasen su estatus e impunidad para hacer cuanto se les antojasen. Me acerqué a Joe y tras ponerle mi diestra en su hombro izquierdo me acerqué a su oído y le susurré algo que de momento no quería que nadie más supiese. Joe si lo que dice Ikirami es verdad, no me gusta ni un pelo, no me fio de aquellos que reciben el título de Shichibukai, además durante la subida por la Knock Up Stream me golpee la espalda y parece que no puedo moverme con la velocidad con la que estoy acostumbrado, si en algún momento consideras que debemos separarnos sin llamar la atención e investigar algo y dado que no estoy en plenas facultades físicas, me ofrezco voluntario para mediante vía Den Den tenerte al tanto de lo que pudiese averiguar Después de ser sincero con Joe y ofrecerme para investigar si él creyese que fuese oportuno, me separé de él y comencé a contemplar aquella construcción que se erigía delante de nuestra posición, la cual me recordaba a un coliseo o estadio. En ese instante Ikirami le sugirió a Joe acercarnos al lugar para preguntar, pues seguramente allí encontraríamos a alguien que pudiese darnos información, algo que me parecía buena idea, pero me mantuve en silencio esperando que Joe tomase una decisión.


RE: [EVENTO FASE] Billete a las nubes. - Yojimbo - 19-02-2024

Aunque pueda resultar sorprendente, la máscara ejercía una influencia sobre mí, como si estuviera tejida con los hilos de mi propia esencia, moldeando mi alma hacia una nueva forma. Surgía un nuevo ser en mi interior: Yojimbo, el futuro Rey de los Piratas, y Cornell, la bestia.

Triana confirmó mis sospechas, Aspros se había adelantado y había decidido ir por libre, me encantaba su actitud y la visión que tenía del mundo. Era parte de los Alas Negras pero ante todo era alguien libre que tomaba sus propias decisiones, estaba francamente orgulloso de él. La espadachina continuó hablando y comentó que Cornell era un nombre feo y que prefería llamarme Marcus, en cambio a Jolyne si le gustó la idea de que me llamara Cornell, también Triana se tomó la libertad de cambiarse el nombre tanto a ella como a Jolyne. Asentí con la cabeza mientras nos adentrábamos en aquel camino selvático. El sendero que estábamos recorriendo cada vez era más complicado de recorrer, más oscuro y aparentemente más peligroso. La vegetación que nos rodeaba era enorme y los insectos parecían ser más numerosos… Yo seguía teniendo hambre y, tras la primera hora de recorrido Cornell hizo acto de presencia por primera vez.

-Se escuchan bestias constantemente, no saben que soy Cornell, el ángel de la muerte. Hijo de lo salvaje… Ahora mismo sería capaz de comerme… -susurré mientras miraba a través de los ojos de aquella máscara de caballo la cabeza de Triana, ahora apodada Storm. -Kikikiki… si… -reí entre dientes mientras caminaba detrás de Storm.

Aquella selva me recordaba a mi hogar y eso me llevaba a un estado más primitivo, era curioso pero pese a ser un camino desagradable me acompañaba una sensación de nostalgia. Alcé la mirada intentando encontrar el cielo pero cada vez era más complicado, cuanto más nos adentrábamos en aquella selva más oscuro estaba todo, la vegetación era tan espesa que apenas podíamos ver a unos metros de distancia. Sólo nos quedaba seguir el camino y ver dónde acabábamos. Caminamos un par de horas más y por fin salimos de aquel sendero tenebroso dando paso a una ciudad dorada.

Mis ojos, ocultos por la máscara de caballo, se abrieron de par en par, sorprendido por aquella majestuosa vista. Storm preguntó a J.J si todo aquello que relucía era oro, y luego dijo que yo era un genio.

-Yamamura es un nombre precioso, pero llámame Cornell, el hijo de lo salvaje, el ángel de la muerte. La bestia caballo que anunciará el fin de los días. -le repliqué al instante. -Si es cierto que todo es de oro llevarnos un poco no haría daño a nadie… sería un souvenir. -reflexioné mientras estiraba mis brazos hacia delante y crujía ambos hombros con fuerza.

En cambio J.J no parecía sorprendida por aquella ciudad dorada, sino por sus gentes, y ahora que me fijaba… ¡Todos tenían alas! Incluso habían muchos como yo, gente grande, morena, con alas negras y fuego en la espalda.

-¡¿QUÉ!? -grité sorprendido. -¿Todos vienen de la Isla Ramirals? Pero cuantos hijos ha tenido mi padre… no, espera… -decía nervioso mientras caminaba en círculos. -Igual es que yo nací aquí y me llevaron a la Isla Ramirals… ¡NO, ESPERA! -grité de nuevo, imaginando distintos orígenes mientras Jolyne deliraba al mismo tiempo que yo. -Pero si yo nací de las entrañas de una palmera en llamas… no entiendo nada. Vale, Storm, J.J, tenemos plan… debemos reencontrarnos con Aspros, ganar estos juegos, llevarnos algo de oro y descubrir información sobre mi origen.

Resumen

Inventario

Máscara de Yojimbo



RE: [EVENTO FASE] Billete a las nubes. - Pandaman - 19-02-2024

Vuestras ensoñaciones y desvaríos propios del fragor de la aventura debieron de verse interrumpidos de súbito por el drástico zumbido resonante de un estruendoso cuerno de guerra gigante. Un sonido grave, profundo y vibrante, proveniente del mismo palacio que había acaparado vuestras atenciones. Un tono largo, denso y que invadió el ambiente y enmudeció todas las conversaciones durante el lapso de un simple minuto, que bien podría haber parecido eterno. Cuando ese estruendo desapareció un prominente destello surgió frente a cada una de las rutas que cada uno de vosotros, cegándoos temporalmente, y de él surgió una figura casi angelical. Un hombre alto, de aproximadamente tres metros y con una larga melena anaranjada se presentó ante cada ruta. Portaba un cetro dorado, más largo que alto era él, llegando fácilmente a los cinco metros, y vestía unas ropa muy ceñida y cómoda de color blanco níveo. Algunos trapos y telas de color rojizo adornaban y cubrían estratégicamente su figura, así como adornos dorados y baratijas varias aparentemente ceremoniales. De culmen portaba un casco negro que le tapaba los ojos y hasta la nariz. Además, tenía dos grandes alas blancas. Lo suficientemente grandes como para no ser de un Birkaniano, pero algo más pequeñas - y blancas - que las de un Lunarian.

Aquel hombre, era idéntico en todos los aspectos, complementos, ropa y disposición, en todas y cada una de las representaciones del mismo en rutas que llegaban hasta aquel lugar, con una única salvedad. El hombre frente a la ruta de los Alas Negras, tenía una esfera metálica y plateada incrustada en el pecho izquierdo. El que estaba frente a la ruta de los marines, tenía esa esfera y otra más en el bajo abdomen lateral derecho. El que estaba frente a la organización Magna, tenía esas dos esferas y una tercera en el pecho derecho. Aquel que se hallaba frente a los Shogun Gari, portaba aquellas tres esferas y otra más, una cuarta, en el bajo abdomen lateral izquierdo. Y finalmente, el que estaba frente a Zarek y Aspros, tenía aquellas cuatro esferas y una quinta en el esternón, junto a la boca del estómago.

— Bienvenidos a la ciudad de Shandora, sacra capital del imperio celestial del magnánimo Zarutsuki — dijeron los cinco al unísono — Se precisa identificación por parte de todos los asistentes para participar o disfrutar de los juegos — y todos señalaron con su diestra, haciendo un movimiento idéntico de barrido ladeando su cuerpo, hacia la arena custodiada por aquellas gradas — Digan su nombre completo y en caso de formar parte de alguna asociación, empresa, grupo, cooperativa, organización, entidad, federación, comunidad, o comitiva real, por favor, expónganlo claramente y de forma ordenada — y volvió a su posición inicial, recto y sosteniendo aquel báculo en su izquierda.

Las personas del poblado parecían ajenas a aquella interacción, como si fuera lo más común del mundo, y continuaban con sus quehaceres cotidianos. Montaban algunos puestos comerciales a la parte posterior de las gradas: Comida, bebida, juguetes, artesanía... un sin fin de peculiaridades en las que sin duda merecería le pena invertir tiempo y... ¿dinero?. Aun así, había espacio de sobra, más que de sobra, para instalar otros tantos muchos puestos y es que, sin dudas, estaban esperando la llegada de los civiles y quienes quiera que fueran los invitados de estos juegos. Pero era un tema para otro momento.
Ahora, aquellos extraños quintillizos frente a vosotros parecían el problema más importante a tratar.





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RE: [EVENTO FASE] Billete a las nubes. - Karlglass - 19-02-2024

Tras mi sugerencia de plan de acción y de subir a lo más alto de aquel palacio dorado, Ikirami me quiso quitar la idea de la cabeza antes de que Joe nos confirmara sus órdenes. Al parecer el tipo que organizaba esto con el comerciante Jeff Berzas y nuestro anfitrión era otro de los Chichibukais, como el que nos habíamos encontrado en su día en Cabos Gemelos y que nos salvó del cocodrilo y sus secuaces. Estaba confundida, odiaba a todos los piratas y todo lo que hacían, especialmente a los esclavistas, pero realmente, seguramente, el estar allí se debía a que uno de esos Chichibujais nos había salvado en aquella ocasión. Aun así, jamás pensé que trabajaríamos, aunque fuera indirectamente al servicio de uno, no era algo que entrara en mis ideales y mi idea de justicia. ¿Por qué cojones el gobierno permitía a piratas campar a sus anchas? No solo eso, les permitía hacer negocios libremente y al parecer, hasta les protegía. No lo entendía y me cabreaba. Hubiera preferido no conocer esa información. 

No obstante no todas mis sugerencias habían sido erróneas, Ikirami nos propuso ir hacia el estadio o coliseo que había con gradas y en el centro del pueblo, mi compañera estaba demostrando un liderazgo que no parecíamos tener en el resto del grupo aun estando algún escalafón por debajo en la escala de la marina, algo que Joe apreciaba y yo también. Al fin y al cabo, ninguno de nosotros estábamos acostumbrados a dar órdenes y organizar tropas. No obstante, antes de que Joe aceptara o rechazara su plan de acción, un estruendoso sonido desde palacio ensordeció todo, haciendo imposible la comunicación entre nosotros y poniéndome de nuevo alerta. ¿Qué cojones es este estruendoso ruido? Intente gritar, tapándome los oídos para evitar quedarme sorda pero dudaba que alguno de los presentes me pudiera escuchar en este momento.

De repente una luz cegadora rompió nuestra visión y aunque quise taparme los ojos, me dejo completamente cegada, cuando recupere la visión, un extraño ser con un casco negro, una gran melena pelirroja y grandes alas, portando una lanza, como no, dorada, se presento ante nosotros, era más pequeño que yo en altura, pero imponía, cuando era pequeña, alguna vez fui a por alimentos para mí y mi madre a la iglesia, pero debido a mi aspecto de semioni, me fue negada la entra al templo y los alimentos, no obstante, siendo una niña tenía que sobrevivir así que me colé en el templo por la noche y robe oro como el que ahora estaba viendo en aquella isla y demás riquezas, además de vino y pan. En aquel templo había figuras como la que se encontraba ante nosotros.

Aquel ser alado nos preguntó como si no importáramos una mierda o de un trámite burocrático, se tratara por quienes éramos y a que organización pertenecíamos, instintivamente y cabreada le conteste cabreada y de malas formas, tras darme cuenta de que estaba apretando los puños y mordiendo mi labio. Los recuerdos del pasado con la iglesia de mi tierra natal, la información del chichibukai y el hecho de que casi me dejaran sorda y ciega, me habían tocado los ovarios muchísimo, Sin pensar me puse a hablar sin miedo y sin cortarme un pelo.

- Me llamo Karlglass Firebirth, comandante de la  División 21 de la marina al cargo del Comodoro Joe Joestar. Estos de aquí son la teniente  Ikirami y  el comandante Sepihrot, venimos acompañados de doscientos soldados, más otros cincuenta en la playa, estamos escoltando civiles y comerciantes que han venido a este evento .- Me sorprendí a mí misma con la claridad de mi respuesta, pero no había tenido aún la última palabra. - ¡¡¡¿Y tú quién diablos eres y de que va todo esto?!!!

Una vez más mi carácter me había jugado una mala pasada, de estar riendo y alucinando con todo lo que me rodeaba a gritarle a ese asqueroso ser celestial que me traía recuerdos de otra época, pero no solo la grandilocuente presentación me cabreaba, a pesar de todo, la poca información que teníamos la habían obtenido mis compañeros a través de los periódicos, todo estaba siendo muy rápido y con todo el tiempo que habían tenido nuestros superiores para informarnos al detalle de que íbamos a hacer y como proceder en aquella isla, prácticamente no teníamos información ninguna. Cabreada y en guardia me queda mirando hacia el ángel, que estaba posicionado a unos 15 metros de nuestra posición actual, esperando una respuesta por su parte.

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RE: [EVENTO FASE] Billete a las nubes. - Joe - 19-02-2024

Aquel sitio estaba abarrotado de gente por todos lados. Pude llegar a fijarme en algunos puestos de comida gracias al olor que desprendían. Tenía muchísima curiosidad por la gastronomía de este lugar. Mis compañeros me comentaron ciertas cosas, la más llamativa fue como Ikirami reconoció el nombre de Zarutsuki, el encargado de todo este jaleo, pues no era nada más y nada menos que un Shichibukai, un pirata que, en cierta manera, colabora con la Marina. Sabía que existía ese grupo, pero no conocía a sus integrantes. Según mi compañera, era el más veterano en el puesto y alguien muy poderoso al que mejor no tocarle las narices. Me llevé la mano a la barbilla de manera pensativa, pensando en aquello, no me hacen gracia los piratas, y menos que la Marina "colabore" con ellos ¿Colaborar para qué? Era mi duda ahora.

Sephiroth también estaba dudoso de todo esto, no confiaba en Zarutsuki, además me comentó que se encontraba bastante mal debido al viaje en vertical que tuvimos anteriormente, añadiendo que sí era necesario separarnos, él podría sacar información, puesto que no se veía preparado para la acción si era necesario - Si te encuentras mal no es buena idea que vayas solo por lo que pueda pasar. Estate con todos por si acaso y te protegeremos, no te preocupes - Le dije poniéndole la mano con cuidado en la espalda para animarle.

Ikirami de nuevo estableció un plan: Dejar a las tropas ayudando a los civiles y nosotros dirigirnos a la zona que rodeaba las gradas para ver si podíamos encontrar alguna solución - Es lo más sensato, sí. Aquel sitio es enorme y debe de ser de suma importancia. Puede que allí obtengamos información - Dije apoyando la idea de Ikirami. Entre tanta gente sería relativamente fácil, al menos saber un mínimo. Decidimos ir hacia delante cuando, desde aquel gigantesco palacio, sonó una especie de sonido muy agudo, como si fuera el aviso de algo importante. Duró cosa de un minuto, pero parecía que no tuviera fin, pues aquel ruido realmente se te incrustaba en los oídos.

Según terminó, respiré aliviado, pero por apenas milésimas de segundos, pues a continuación, un tremendo destello se plantó delante de nosotros, dificultando la vista - ¡No me jodas, otra vez no! - Dije sin pensar, recordando aquel sitio en Toko con Viktor. Para nuestra suerte, aquella luz cegadora no fue lo suficiente como para dejarnos ciegos temporalmente, y pudimos observar una figura que parecía sacada de algún tipo de cuento. Era alto, no tanto como Karl, pero sí más que yo, con una larga melena de color naranja, con ropas un tanto extrañas, dos esferas incrustadas, una en el pecho izquierdo y otra más abajo, en el abdomen, dos alas blancas como la nieve, un casco bastante elegante y sosteniendo una especie de vara, la cual sí que era mucho más grande que mi compañera. Un poco, con el torso flexionado, observe aquella "cosa", desde luego era impresionante y no todos los días se podía contemplar algo así. Este sitio no para de sorprenderme.

Sin más dilaciones, aquella figura comenzó a hablar. Parece ser que Ikirami estaba en lo cierto, nos encontrábamos en Shandora, ciudad de Zarutsuki, seguido de que deberíamos identificarnos por nombre completo y de qué organización éramos. Levanté una ceja en señal de confusión, pero a su vez, podía ser la oportunidad perfecta para ponernos en contacto con alguien importante y nos pudiera dar la información que necesitábamos - Buenas, soy J... - de repente, Karl me interrumpió, y de qué manera.

Empezó a presentarse tanto ella, como el resto del grupo, dando todos los detalles, desde las tropas y lo que estábamos haciendo y a lo que se nos llamó, para, acto seguido, gritar de malas maneras a aquel extraño ser. Mi acto reflejo fue intervenir ante la situación - ¡Karl! ¡Ha dicho que nos presentemos de uno en uno, así que por favor compórtate! - Dije regañándola. Había perdido los papeles en uno de sus ataques de ira, así que no me quedó más remedio. Dirigí la mirada al extraño ser, y haciendo el saludo militar - Encantado, Mi nombre es Joe 'Joestar', soy Comodoro de la División 21, que actúa bajo el nombre de la Marina - Bajé el brazo de mi frente para cruzar ambos - Ahora el resto, en orden - Dije mirando a Karl con el ceño fruncido. Procedí a acercarme a ella, mientras el resto se presentaba, y hablarla en un tono bajito - No sabemos que nos podemos encontrar aquí, así que canaliza un poco la ira y resérvala para cuando haya que usarla. Vamos a ver donde nos lleva esto, ¿vale? - Dije para calmar un poco el ambiente.

Esperé a que todos se presentaran como es debido y ver donde iba todo esto. Estábamos en territorio de un Shichibukai, alguien que supuestamente "es aliado", pero yo tampoco me fiaba del todo, no dejaba de ser un pirata. Pero sé que perder los estribos ahora mismo nos colocaría en una situación de desventaja. Mejor esperar a que estos seres nos dijeran más información.
Resumen



RE: [EVENTO FASE] Billete a las nubes. - Sasha - 20-02-2024

Sasha se había centrado tanto en su papel de guía del grupo que ignoro los ruidos de su alrededor, debían de ser cuidadosos, pero hubo uno demasiado estruendoso como para ignorarlo. La semioni bajó la cabeza y subió los hombros por el repentino ruido grave, profundo y vibrante. La joven también se llevó ambas manos a los lados de la capucha negra justo donde estaban sus oídos como si se los intentara tapar, era un sonido demasiado fuerte y todavía así resonaba en su cabeza. Se giró hasta el palacio - lugar del que procedía - y lo miró con el ceño fruncido tras sus molonas gafas de sol negras y puntiaguda, se le estaba haciendo eterno el ruido pero simplemente al minuto cesó.
 
La rubia quiso suspirar de alivio al volver el silencio pero no le dio tiempo cuando un destello apareció ante el grupo, cegando temporalmente a Sasha. La semioni cerró los ojos y se puso en guardia adelantando el pie izquierdo, girando ligeramente la cadera a su derecha y subiendo ambos brazos  hasta su cara - el izquierdo liderando y el derecho detrás - para protegerse de la posible amenaza hasta que recuperase la visión. Cuando los abrió tuvo que parpadear algunas veces seguidas para ver bien, había sido tan potente que sus gafas de sol había sido completamente inútiles, la rubia pensó que aquellos minks topo de Toko deberían buscar mejorar la calidad de lo que compraban. La joven por fin pudo ver lo que tenía delante viendo frente de si un cetro dorado. — ¿Un palo? — pensó inclinando ligeramente la cabeza. Entonces bajó la mirada encontrados con un hombre que era un metro más bajo que ella y con una larga melena anaranjada. Era como una fusión de Garnet y Kuraku pero con las alas blancas y no negras como ambos, además iba vestido de forma algo extraña a la que estaba acostumbrada a ver. A la chica le llamó la atención el casco negro que llevaba puesto y que le tapaba los ojos hasta la nariz ¿los venderían durante los juegos? Quería uno, tal vez aquel hombre le podría decir donde comprar uno.
 
Antes de que la rubia pudiera preguntar al extraño con figura casi angelical y cuatro esferas metálicas en el torso - que la joven no entendía como no le molestaba tener esas bolas en ambos pechos y tanto en el abdomen izquierdo como el derecho, pero tampoco se lo cuestionaría ahora - este empezó a hablar. Sasha se relajó cuando escuchó que les estaba dando la bienvenida y decía palabras que no entendía pero sí que captó el nombre del emperador que había escuchado antes. Don Bambú - o Chewbacca como había accedido a llamarse para alegría de la semioni - les había hablado de camino sobre quien era el emperador que habían nombrado a través de las grandes caracolas de la playa y ahora este hombre. Zarutsuki era un shichibukai como el hombre que había controlado a los robots en los Cabos Gemelos, la chica había pensado en ello de camino, eso significaba que ese hombre era muy fuerte y no le tenían que hacer enfadar, la rubia no había entendido una de las palabras del mink pero sí el final de estas, tenían que tener mucho cuidado para no perder a nadie más.
 
Sasha escuchó como el hombre alado les pedía que se identificaran antes de señalar con la mano derecha la arena y las gradas. La semioni también pudo apreciar como las personas que estaban por ahí estaban como si no pasara nada y aquella escena la vieran cada día. Estos estaban montando puestos en la parte posterior de las gradas y la rubia se emocionó por si se podría comprar el casco ahí, había mucho sitio y eso tenía que significar que iba a ser el evento del siglo. Sasha estaba tan emocionada mirando los puestos con los ojos brillantes y con tantas ganas de acercarse que cuando el hombre ángel continuó hablando pidiendo los nombres ella contestó sin pensar. — Me llamo Sasha, no tengo apellido — dijo sin más deseando así recibir el permiso para ir.
 
Entonces la rubia se quedó un segundo en silencio pensando en lo que había dicho y abrió los ojos como platos dándose cuenta de lo que había arruinado el plan por completo. La chica se mordió ambos labios desde dentro de su boca, no quería ver la cara de sus amigos pero para variar le iba a tocar una bronca así que intentó pensar de forma rápida como solucionarlo, con una pose firme y segura decidió abrir la boca decidida. — Hemos venido usando las velas de Nozama y como ha dicho la voz hemos descargado las cajas en la playa — añadió de forma rápida mientras se llevaba la mano derecha a la frente a modo de saludo - por el trabajo realizado - intentando arreglar la situación. Sasha era consciente que no sabía mentir pero creía que lo había arreglado después del patinazo que había tenido. Así que simplemente siguió como si todo estuviera bien mientras se llevaba ambas manos delante de ella hasta ponerlas juntas bajo su barbilla. — ¿Ya podemos ir a jugar? Porfiii… — preguntó con una gran sonrisa lista para comprar el casco, un buen aperitivo y ahora sí, saludar bien a Sohem.
 
 

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RE: [EVENTO FASE] Billete a las nubes. - Garnet D. Matlock - 20-02-2024

Después de que Don Bambú y Garnet estrecharan aún más sus lazos mientras el resto de los Shogun Gari jugaban a contar peces de colores, llegaron a Shandora, la ciudad regentada por el soberano de los cielos Zarutsuki, quién Don Bambú, tiempo atrás, les contó a todos que, al igual que Utakata, la persona detrás del MDU-06, se trataba de uno de los Shichibukais. La ciudad dorada parecía no haber dejado indiferente a nadie y Garnet, quién estaba ensimismado por los skypiean originarios de la isla, escuchó decir a Sasha como había también varios Kurakus y Nekah aparte de personas como el músico. Al mencionar la semioni esto, el pelirrojo se fijó en como, efectivamente, había también un gran puñado de habitantes con unas alas blancas, igual que Garnet, pero con mayor envergadura, los denominados Birkanianos, y, como no, de lunarian. Se había centrado tanto en la existencia de más gente como él y sus padres que no había reparado en ellos y, cuando se vio rodeado de una gran multitud de alados negros, no pudo evitar venirse abajo y que sus flashbacks, aunque ya de alguna manera resueltos, de los Cabos Gemelos, se le vinieran a la mente. Garnet empezó a hiperventilar de repente, llevándose su diestra a su cara, tapando su ojo derecho mientras empezaba a sudar, haciendo que su maquillaje se corriera parcialmente.- Esas malditas y preciosas alas negras... Mierda... Aquí no... ¿Hasta cuando me estarás jodiendo la marrana, Finn?- Pensaba mientras escuchaba un agudo pitido, completamente inaudible para el resto y, por su cerebro, transcurrían imágenes del difunto lunarian, haciendo caso omiso a, como tanto Sasha, como Tobías y Don Bambú reparaban en los sujetos que estaban montando un buen escándalo a su izquierda. La semioni preguntando si ya podían jugar, hizo que el skypiean saliera del trance.- Ufff ¿Cómo? ¿Qué? ¿Qué onda?- Preguntaba el pelirrojo, recomponiéndose, mientras alejaba la mano derecha de su cara y, observaba, como tenía restos de maquillaje blanco y negro.- Mierda, se me habrá quitado y todo el disfraz.-

De repente, la resonancia de un zumbido de un cuerno gigante de guerra proveniente del imponente palacio hizo que Garnet mirara instantáneamente en esa dirección, un zumbido que pareció no cesar en un minuto que parecía hacerse eterno.- Me da que esta vaina va a comenzar, ¿es o no es?- Y justamente cuando finalizó el sonido que parecía dar pie al evento, un destello cegador se presentó frente a la tripulación y al revolucionario, poniendo Garnet, levemente, su mano izquierda entre el haz de luz y sus ojos, los cuáles entrecerró, apareciendo posteriormente un ser, como si de una especie de emisario de dios se tratara. Medía algo menos que el mink, la semioni y el lunarian, pero aún así su tamaño, junto a su larga melena de color naranja y sus grandes y majestuosas alas resultaban completamente imponentes. Su casco negro, que cubría la parte superior de su rostro y sus ropajes, de color blanco inmaculado, adornados con telas rojizas que recubrían gran parte de su cuerpo y adornos, al igual que su resaltable cetro, portaban el mismo dorado que se encontraba en cada rincón de la ciudad, le dotaban de un aire celestial y divino propio del lugar en el que se encontraban. Y para finalizar, aquel ser poseía una especie de esferas, en ambos pectorales y laterales del abdomen inferior, haciendo un total de 4.

El ángel, entonces, les dio la bienvenida a la ciudad cuyo nombre era Shandora, y cuyo soberano se trataba del ya famoso Zarutsuki. El sujeto alado les pidió a todos que se identificaran, dando tanto los nombres reales como el grupo al que pertenecían. Llegados a este punto, ¿qué era lo que debían hacer? ¿Seguir hacia delante con su argucia? ¿O debían cesar con su mentira y ser sinceros sobre su identidad? - Panda antes se coscó de quién era, y siendo Zarutsuki un chochobukake de estos... Habría quedarle un voltio a nuestro siguiente movimiento, ¿es o no es?- Reflexionaba Garnet mientras, la semioni, completamente basada y sin importarle demasiado la situación, le dijo su verdadera identidad, dejando con los ojos abiertos al skypiean durante un par de segundos para, seguidamente, comenzar a reír levemente.- Eres de lo que no hay colegui...- Sin embargo, en un aparente intento de solventar su pequeño desliza, Sasha declaró que habían venido usando las velas de Nozama, y que habían ayudado a descargar la mercancía. Garnet al escuchar esto, se llevó su diestra a la barbilla.- Coño, pues mentira no es, buena salvada, Sasha.- Pensó el pelirrojo, sorprendido, ante la agilidad mental que había tenido la adolescente quien, de forma bastante adorable, pidió al ser celestial si podían ir ya a jugar.

No obstante, y a pesar del esfuerzo de Sasha por ocultar que eran piratas, aún faltaba un tema bastante importante sin resolver: su reputación. Si bien era cierto que Sasha, al carecer de apellido y pudiendo ser un nombre común podría pasar más desapercibida, dentro de lo que cabe, al pedir aquella figura celestial el nombre completo, Garnet debía dar su apellido por narices, si quería ser sincero claro. En el mismo momento en el que el pelirrojo dijera su identidad, automáticamente, y aún más después de haber salido casi en portada del periódico, lo vincularían con los Shogun Gari. Le quedaba, por tanto, o dar su nombre falso, o su verdadero, pero no podía jugársela a que lo descubrieran como hizo Panda hace tres horas.- Sorry, colegui, ya de perdidos al río... .- Musitó el pelirrojo mientras se señalaba con el pulgar derecho hacia él mismo.- El menda es Garnet Matlock, músico de los Shogun Gari, ¿es o no es?- Se presentaba el pelirrojo para, seguidamente, alzar ambas manos, en son de paz.- Pero podéis relajar la raja... Venimos a bichear estos juegos y a dar un buen show, ¿es o no es? Preguntó mirando a todos sus amigos, menos a Kuraku, al que sólo centró su mirada en sus pies, y dándoles paso para que se presentaran también. Mientras, comenzó a observar las gradas y la arena a las que había señalado anteriormente el ángel, viendo cómo había gente que estaban montando una serie de puestos que tenían pinta de ser tiendas de toda índole. Se olía en el ambiente que, el evento del que tanto se había hablado, estaba apunto de dar comienzo.


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RE: [EVENTO FASE] Billete a las nubes. - Kurowashi Sephiroth - 20-02-2024

Fuerza: 52 | Resistencia: 52 | Destreza: 90 | Precisión: 20 | Agilidad: 43
Reflejos: 90 | Inteligencia: 25 | Voluntad: 62 | C. Haki: 30 | C. Akuma: 0
Vitalidad: 1182 | Energía: 635 | Espíritu: 122

Joe puso su mano en la espalda y rechazó mi propuesta alegando que ellos me protegerían en caso de ser necesario y que si iba solo sin saber a qué nos enfrentábamos podría ser mala idea. Sabía que Joe lo decía con buenas palabras para que no me sintiese mal, pero cuando acabó no pude evitar agachar la mirada, cabizbajo comencé a sentirme inútil. "No tengo cuerpo para poder ayudar en caso de que las cosas se pusieran feas y si no puedo desempeñar otro papel, simplemente soy un estorbo, un lastre que sentía que no tiene fuerzas ni capacidades para utilizar su arma con eficacia" Pensaba, a la vez que para colmo la imagen de Karl regodeándose de tener que ayudarme se veía con claridad en mi mente, produciendo en mi rabia y pesadumbre por partes iguales.

Yo seguía pensativo, mientras el comodoro aceptaba la idea de Ikirami, la cual desde que llegamos a la costa estaba demostrando ser capaz y una incorporación muy acertada para el grupo. Nosotros nunca habíamos tenido nadie a nuestro cargo y entre nosotros, aun habiendo diferencias de rango desde que salimos del East Blue, todos nos habíamos tratado con igualdad, pero ella estaba demostrando tener liderazgo e ideas claras y sensatas. De repente un sonido grave y profundo, parecido al de un cuerno de guerra, sonó desde el palacio haciendo que saliese de mi ensimismamiento, duró como un minuto, haciendo que todos nos quedásemos callados durante ese minuto y cuando acabó un destello que me cegó durante un instante apareció en frente nuestra. Puede escuchar como Joe maldecía que ocurriese eso otra vez, no sabía a qué se refería, pero debía ser algo que él experimentase. Una vez el destello desapareció, ante nosotros se presentó una figura alta, vestido de blanco entero, menos algunas partes que vestían con telas rojas. Tenía la cara, hasta la nariz cubierta con un casco negro y de su espalda, salían dos alas blancas, portaba una vara más alta que él, de todas los adornos que usaba con su vestimenta, lo que más me llamó la atención fue las dos esferas que parecía tener incrustadas en su cuerpo, una en el pectoral izquierdo y la otra en la parte baja, derecha del abdomen. Aquel individuo ordenó que nos presentásemos, algo que por algún motivo hizo que Karl explotase y comenzase a mencionar el nombre de todos. Joe la regañó y se presentó el mismo y nos ordenó seguir en orden, era mi turno por lo que mientras veía como este se acercaba a Karl y aun queriendo saber qué le decía continué con las presentaciones, di un paso al frente y aunque Joe había realizado el saludo militar, yo no lo realicé, simplemente me cuadré y procedí a dar a conocer mi nombre al desconocido.
-¡Kurowashi Sephiroth! Comandante de la división 21 de la marina Una vez acabado di un paso atrás, volviendo a mi lugar, esperando a que todos acabásemos y atento de que nos decía aquel que teníamos delante.