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[EVENTO LOCAL - MAGNA] - El camino a ser el más fuerte del mundo - Versión para impresión +- Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece (https://nakamanomi.com) +-- Foro: Mundo (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=3) +--- Foro: Nuevo Mundo (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=362) +---- Foro: Foodvalten (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=363) +---- Tema: [EVENTO LOCAL - MAGNA] - El camino a ser el más fuerte del mundo (/showthread.php?tid=1908) |
RE: [EVENTO LOCAL - MAGNA] - El camino a ser el más fuerte del mundo - Voz Seductora - 09-10-2025 El líder de Magna no se andaba con medias tintas. Conforme Nitobo le daba indicaciones sobre cómo llegar a su despacho para realizar los trámites necesarios - debido a su estado de parálisis -, Sohem se negó rotundamente en tomarlas en consideración y ser él el que tomara la voz cantante, empujando o pisoteando - de forma poco brusca - al Emperador para que fuera él mismo el que los llevara al lugar dónde formularían el contrato de cesión de bienes.- ¿Piccolo? ¡Me llamo Nitobo-yen! - Bramaba su nombre, extendiendo ambas manos a sus lados para percatarse, en ese entonces, que ya no estaba bajos los efectos del Haoshoku del hombre de cabellos rosados.- Puedo moverme. - Miraba sus propias manos, asombrado de poder desplazar a voluntad cada parte de su cuerpo, aliviado como aquel que puede volver a respirar apropiadamente después de un buen catarro.- Parece que ella sigue sin poder moverse, patético-yen. - Juzgaba con la mirada a la Shichibukai, quién estaba agarrada por su melena en ese momento, aún indefensa e inmóvil.- Vayamos hacía allí, pues. - Volvió a mirar a Sohem, antes de darse la media vuelta y comenzar a caminar hacia su ostentoso, extravagante y barroco despacho. En no más de dos minutos, los dos implicados en el futuro de Foodvalten y la Shichibukai, habrían cruzado longitudinalmente la mansión hasta llegar al lugar indicado, causando, en su gran mayoría, un enorme rechazo con el innecesario gasto de bienes y riquezas que se reunía en aquel despilfarro de habitación. Nitobo, en cambio, miraba con cierta nostalgia y melancolía cada rincón de la sala, tomando en consideración que podría ser la última vez que lo viera. Echaría de menos, sobre todo, el hecho de estar sentado en su mesa para, poder darse la media vuelta, y encontrarse a esas dos maravillosas estatuas que magnificaban su presencia. Al recorrer ese pensamiento por su mente, suspiró, al mismo tiempo que lo hacía Sohem, aunque por el motivo justamente opuesto. Entonces, con una brutalidad aterradora, el cazarrecompensas tiró a Ren sobre la cristalina y diamantada mesa, causando que Nitobo se tensara.- Me pongo a ello, pero ¡con cuidado! ¡Que los diamantes son frágiles! ¡A ver si te vas a cargar la mesa-yen! - Se llevaba las manos a la cabeza, al mismo tiempo que bordeaba el escritorio - manteniendo una distancia prudencial con Sohem para no verse bajo los efectos del Haoshoku. Sin embargo, no había Haoshoku lo suficientemente fuerte como para alterarle tanto como hizo escuchar la cantidad de dinero que tendría permitido llevarse.- ¿100 millones de berries sólo? - Preguntó, exaltado, pensando en que eso suponía algo menos de un 10% de los bienes que poseía sólo en Foodvalten, obviamente, sin contar todo el patrimonio de Red Nanas ni los beneficios que le daban toda su red de contactos y comercial. No obstante, también era cierto que era su única forma de salir con vida.-Está bien-yen… - Suspiró, derrotado, sentándose en su sillón conforme agarraba con su diestra una de sus plumas y mojaba la punta en el tintero, comenzando a escribir a gran velocidad sobre un trozo de papel en blanco, pasando olímpicamente del desnudo cuerpo de la tiradora, inclusive después de la propuesta de Sohem.- ¿Un Den Den Visual te refieres? - Preguntó, sin desviar su mirada de la hoja de papel, cada vez más llena.- Solía usarlos cuando requería de contacto visual con algunos de mis mejores clientes-yen. - Cesó de escribir - pero porque había empleado toda la tinta de la pluma -, fijando sus pupilas en Sohem, quién reía como un verdadero maníaco.- En uno de los cajones de mi escritorio deberías encontrar algunos Den Den Mushi junto a varias ediciones del World Economy News. - Informó, conforme mojaba la punta de la pluma en el tintero.- Si no te fías de un anciano desvalido, siempre puedes cogerlo por tu cuenta, o viceversa-yen. -Añadió, sin inmutarse, continuando la escritura del documento que acreditaría el ascenso meteórico del Dragón Celestial. Gracias a la increíble velocidad y soltura que había desarrollado Nitobo a la hora de elaborar contratos y documentos, el Señor de la Moneda, en algo menos de un minuto, consiguió terminar de formular el papeleo necesario.- Aquí tienes, señor Burnedead. - Se apartó de la silla, levantándose de ella y quedándose frente al trozo de papel.- Solo tienes que poner rellenar los datos correspondientes, poner tu nombre y firmar aquí y… - Señalaba las zonas de la hoja correspondientes, dándose su tiempo para procesar el final de la frase.- Todo mi Imperio será suyo-yen. - Finalizó y, se desplazó un paso hacia atrás, para dejarle el espacio pertinente para que pudiera leer y firmar todo apropiadamente. Cita: Mientras tanto, en la otra punta de la planta baja de la Mansión del Botín, un ofendido y enfurruñado Shoto daba con Viktor en los aseos del edificio, a quién pillaba con la guardia baja e impregnando su esencia en los lujosos váteres de los baños, tal y como si estuviera empezando a marcar su territorio. Una vez vaciado su depósito, el peliblanco cedió el botiquín, que bien anteriormente había hallado en uno de los armarios, al ingeniero del gremio dado a sus amplios conocimientos en el campo de la medicina. Tras eso, los dos, buscando algo a lo que llevarse a la boca para saciar su hambre y reponer fuerzas, justamente frente a las puertas de los aseos, darían con un amplio comedor, de unos 25 metros de largo y 5 de ancho. A sus pies, sobre el suelo, se extenderían baldosas de mármol que relucían como los chorros del oro, siendo posible hasta ver su propio reflejo debido a la pulcritud de la superficie. A lo largo y ancho de la habitación, se extendían un total de cuatro mesas, de 7 metros de largo por 1 metro de ancho. Las mesas se disponían, visto desde arriba, en una matriz de 2x2, siendo el largo de las mesas paralelo al largo del comedor. Perfectamente, entre las cuatro mesas, podría haber espacio para que entraran 200 personas al mismo tiempo. Se situaban junto a la pared más orientada al oeste, dejando un espacio de algo más de 10 metros en la otra mitad del comedor, lugar dónde se ubicaban las cocinas que, lejos de estar ocultas tras un tabique, estaban a la vista de aquellos que se sentaran en las mesas pues, algo que era bastante habitual era, antes de degustar la apetitosa comida del lugar, era entretenerse y divertirse viendo a los chefs cocinar con sus increíbles artes culinarias, como si de un show se tratara, algo que llamaban como “show-cooking”. Se decía que incluso, de forma eventual, el famoso cocinero Jordan “The Bad” Cross, visitaba la residencia para ofrecer algunos de sus platos de degustación. La cocina, incluso para aquel que no fuera un entendido en gastronomía, era fácil de entender el nivel de complejidad y calidad que este poseía. Fogones, hornos, campanas extractoras, utensilios, cuchillos y cuberterías de toda clase. No obstante, la cereza sobre el pastel se hallaba en lo que había justamente en una de las encimeras ubicadas en la cocina y es que, en la despensa situada al fondo de la cocina, se hallaba, en un estado de perfecta conservación, un plato de carne de Aqualope asado relleno de flora directamente exportada de Chisi y macerado en verde, habiendo suficiente ración para dejar a dos personas saciadas.
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RE: [EVENTO LOCAL - MAGNA] - El camino a ser el más fuerte del mundo - Ren Wansot - 09-10-2025 Y allí que íbamos hacia la boca del lobo. Completamente paranoico de que el inútil de mi jefe le estuviera tendiendo una especie de trampa, el tenryuubito pasó a agarrarme de mi melena con fuerza, instándole a Nitobo que moviera el culo y que fuera él mismo el que nos llevara hacia su propio despacho. Al verme moverse, deduje que habría dejado de emitir aquellos pulsos de Haoshoku pero, para mi desgracia, yo aún seguía sin poder moverme. Simplemente había atenuado el rango de acción de su Color del Conquistador, ese maldito desgraciado. No pudiendo hacer otra cosa que fuera dejarme arrastrar por el cazarrecompensas, mi mente siguió enfrascada en un duelo imaginario entre mi agresor y yo, en un combate entre media y cercana distancia. Como primer movimiento, desenfundaba rápidamente mis dos pistolas para realizar dos disparos simultáneos y letales hacia su figura. Supuse que, si poseía el Haoshoku y el haki de armamento, también debía tener el Kenbunshoku, por lo que imaginé que usaba esa extensión de su haki para, preveer mis movimientos y desviar las balas de mis dos pistolas con su negruzco garrote. Pero era algo con lo que ya contaba por lo que, aprovechando su atención a las balas, ya me estaba dirigiendo hacia él a toda velocidad, gracias a los poderes de la Moa Moa, con el torso adelantado mientras enfundaba mis pistolas para, acto seguido, desenvainar la daga que guardaba en mi trasero para en ese momento ¡zash! propinarle un terrorífico corte en diagonal que recordaría durante toda su vida. Quedando latente en mi psique ese sentimiento de guerra, fruto de mi imaginación, pude sentir, a continuación, como mi espalda chocaba contra algo rígido y frío, percatándome de que estábamos ya en el despacho de Nitobo. Mi hermoso y curtido cuerpo, se extendía boca arriba sobre la que debía ser la costosa mesa de mi jefe. Tenía las piernas completamente estiradas, sobresaliendo parte de mis pies un poco sobre el filo de la mesa y, la propia gravedad, hacia que mis brazos y manos se cayeran por inercia, siendo frenados por la superficie del mueble quedando, de esta manera, tanto los codos, como las palmas y yemas de los dedos de mis manos en contacto con esta. Visualmente, tan sólo podía admirar lo aburrido que era el techo de la habitación pudiendo permitirme - si miraba de reojo - observar medianamente el rostro de Sohem y el de Nitobo, quién estaba ya redactando el documento que le llevaría hacia una tortura y muerte espantosa, seguramente. Para más inri, el cazarrecompensas preguntó, tras mirar detenidamente mi cuerpo y sin soltar su agarre de mi pelo, si le podía dar un Den Den Visual, a saber que clase de guarradas tenía pensado hacer. Desde luego, este tío podía superarme perfectamente en cuanto sadismo se refería. Ahí tenía que darle la enhorabuena, pero no pensaba exteriorizarlo. Ahora, tan sólo restaba ver en el baño de sangre que se convertiría esto después de que Sohem firmara el contrato de Nitobo.
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RE: [EVENTO LOCAL - MAGNA] - El camino a ser el más fuerte del mundo - Sohem - 09-10-2025 El anciano, primero sorprendido y molesto por "sólo" poder llevarse cien millones de berries, pareció ignorar el cuerpo de la mujer desnuda que tenía sobre la mesa. No me cabía duda de que había podido hacer lo que quisiera con la mujer que quisiera con esa cantidad de dinero, o quizá era más de hombres, pero yo no le había planteado la situación como un acto de satisfacción sexual, si no más bien como una degradante oportunidad para la vejación y la dominación, una venganza por la soberbia y la altanería. Parecía igualmente que la Shichibukai había entendido que no había que abrir la boca si yo no se lo decía, pero aun la veía especialmente fresca - considerando la cantidad de golpes que la había dado - y para nada notaba el brillo de la desesperación en sus ojos. Pero eso era algo que tendría que cambiar. Mibobo redactó el contrato rápido y con soltura, lo que me hizo pensar que necesitaría a alguien que me llevase las cuentas de ahora en adelante y se encargase de esta serie de papeleos. Una persona que fuera capaz de organizar estas gestiones con la misma soltura que el viejo, pero siguiendo mis indicaciones y mis órdenes y no sus despilfarrantes deseos... Otra cosa más en la lista de tareas pendientes. Enderezar este sitio me iba a costar más que enderezarle la polla a ese magnate palurdo. Se venían tiempos duros, pero Foodvalten prosperaría. Aquel hombre me indicó donde estaba el Den Den Mushi Visual que estaba pidiendo, y soltando el cabello de la Shichibukai - mientras la miraba fijamente a los ojos - grité a pleno pulmón — ¡Señor Evans! ¡Le necesito aquí! — para después llevar mi mano hacia el cajón abriéndolo — ¡Señor Data! ¡Traiga los enseres que dejé en la habitación anterior! — volví a gritar, refiriéndome a tanto mi casco como el equipo de la Shichibukai, sacando el Den Den Mushi de vídeo después de revolver ligeramente el contenido del cajón y encontrarlo, dejándolo sobre la mesa. Chasqueé la lengua y miré en derredor la habitación, antes de posar mis ojos sobre el papel que el anciano expedía. Lo leí de una pasada y por encima, no me importaba la cantidad que realmente figurase, sólo quería su firma y un documento que alegase que yo era el dueño de sus filiales. Tras acabar, lo guardé en el bolsillo izquierdo de mi chaqueta y me dirigí hacia el Señor de la Moneda — Es un placer hacer negocios con usted, señor Mibobo. Gracias por su colaboración y su buen hacer — dije sonriendo, y señalé con la cabeza el lado izquierdo de la habitación — Ahora póngase ahí y no moleste. Hay algo que la señorita Granshow tiene que hacer antes de... — paré un momento y la miré a ella, fijamente unos segundos — ¿Al final va a querer follársela? — le pregunté directamente — Si es su deseo, debería hacerlo cuanto antes, pues cuando salgamos de este lugar, yo mismo le escoltaré hasta el puerto y esperaremos ahí a que vengan por usted. Para que esté seguro — maticé y entonces bajé el cuerpo de la mujer al suelo de un manotazo, trayéndola hacia mi, quedando a mis pies y rodando un poco quedando separada ligeramente de la mesa de diamantes — Mientras llegan mis compañeros vamos a ir preparando esto... — dije, chasqueando la lengua de nuevo, al final de la frase apoyando la mano en el borde de la mesa y empujando ligeramente hacia abajo para inclinarla y pasar a tumbarla delicadamente, quedando el canto de la mesa apoyado en el suelo y la parte superior de la misma, sobre la que estaba apoyada antes Ren y escribía el propio Nitobo, apuntando esta directamente hacia la puerta de la sala en la que estábamos — Honestamente ha tenido usted mucha suerte ¿sabe? Quién sabe lo que hubiese pasado si un psicópata desalmado hubiera querido venir a por usted, y no un hombre razonable y de negocios como yo... — decía mientras levantaba el cuerpo de la Shichibukai y apoyaba su espalda contra la superficie de la mesa, cerciorándome de que apartaba correctamente su pelo para dejar al descubierto su pecho y su rostro, con una expresión seria y sin ningún tipo de disfrute en mi rostro. Al terminar me giré sin apartarme de la mujer, para mirar hacia el ahora acabado y jubilado Emperador del Bajo Mundo — ¿Tiene usted constancia de si nuestra bien dispuesta amiga aquí presente tiene... algo así como una tripulación, grupo, banda... ya sabe, amigos, gente a la que llamar a los que pudiera interesarle su estado actual? — pregunté directamente, y volví a sonreír exageradamente al hacerlo. Estábamos a un par de frases de que el mundo cambiase radicalmente. En cuanto Viktor y Shoto llegasen, el show estaría listo para poder comenzar.
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RE: [EVENTO LOCAL - MAGNA] - El camino a ser el más fuerte del mundo - Viktor - 09-10-2025 Entramos a una nueva habitación mientras Shoto bramaba algo sobre si yo tenía algún tipo de miedo a las agujas. — ¿Qué voy a tener miedo? Tengo un hambre que me CAGO de miedo. — dije mientras empujaba con la mano la puerta del comedor, descubriendo así la opulenta habitación. — ¡LA HOSTIA! — dije con tono incrédulo al ver aquel lugar. Una sala, llena de riquezas, preparada para albergar a al menos doscientas personas o más y con su propio servicio de catering. No jodas, conocía ciudades más pequeñas que este sitio. Sosteniendo la puerta con la diestra y echándome un poco al lado para permitir el paso a Shoto, empujé un poco más para abrirla — Compañero, con permiso… — dije con tono rimbombante mientras me reunía con Shoto y avanzábamos ahora sí a la misma altura. Silbé largo y agudo, muestra de mi asombro. El lugar estaba repleto de mesas y, llegando a la zona de la cocina, pudimos observar como un animal ya cocinado y preparado para consumir esperaba las bocas de los Lobos de Foodvalten, mas solo encontraron a los miembros de Magna. Miré al enorme plato con hambre voraz y después miré a Shoto con esa mirada de quien sabe que compartirá el plato pero se pregunta por qué cojones Dios no puso otro igual al lado. Fue entonces cuando, escuchamos a Sohem gritar nuestros nombres y supimos que la acción se retomaría en el despacho de Ilime. — No hay tiempo para remilgos. Me como la mitad en lo que me apañas las heridas que puedas y vamos donde el jefe. — dije con cierta camaradería, como quien expone un plan y no un mandato, mas no esperé a la aprobación de mi compañero y comencé a devorar parte del plato, dejando la mitad de este para que el birkaniano pudiera al menos degustarlo. En condiciones normales hubiera degustado y examinado el sabor del exquisito plato pero, el tiempo apremia y casi engullí como un pato el plato de carne asada sin saborearlo. — A veces comes y otras te nutres… — pensaba mientras Shoto me seguía aplicando primeros auxilios mientras comía. Finalmente, y cuando Shoto comenzó a comer sobre la marcha, pasamos por la habitación donde Sohem desnudó a Ren y cogimos sus cosas, yo el casco y Shoto el resto de cosas de la Sichibukai, para finalmente dirigirnos al despacho que yo ya sabía donde se encontraba. — Oye Shoto… — dije mientras caminábamos por el pasillo de camino al despacho — Sé que te importa más la ciencia que otra cosa, y normalmente no te afecta la influencia del jefe, pero… — elevé el casco, con los agujeros de la cara hacia mí — esto va a ser sonado. Si te sientes mal, déjame a mi el trabajo sucio, ¿vale? — finalicé mientras trataba de evitar la mirada del inventor, pues su intelecto sería capaz de decirle que no lo hacía por mera camaradería, si no porque ya consideraba que parte de mi alma estaba manchada por todos los actos de mi vida y prefería terminar de hundirla que dejar que él lo hiciera. Cuando arribamos al despacho, Ren estaba en el suelo, apoyada sobre el escritorio de Ilime tumbado sobre el suelo, desnuda y con su torso y cara a la vista. Sohem estaba cerca y se dirigía hacia el ahora probablemente ex-magnate. Cuando entramos, lo hice en silencio absoluto y con el semblante serio. Sabía que el momento ameritaba de mi concentración absoluta. Me acerqué a Sohem por el lado contrario al que estaba Ren y, extendiendo mi mano izquierda, mostré su casco, que asía desde la base, orientado directamente hacia el jefe. — It’s showtime. — dije al jefe, con mirada demi perversa, esperando que comenzara lo que estaba claro que estaba cocinando a fuego lento, a muy baja temperatura… pero esos eran los mejores platos.
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RE: [EVENTO LOCAL - MAGNA] - El camino a ser el más fuerte del mundo - Shoto Data - 11-10-2025 Al entrar en aquel comedor, pudimos seguir contemplando toda la jodida opulencia de Nitobo, una sala ya no solo llena grandes ornamentos, y unas lámparas de araña de flipar, sino que además, el comedor era inmenso - Aquí como mínimo entran entre doscientas y trescientas personas. - dije con cara de alucinación. Además que no solo había mesas, sino que también estaba perfectamente adecuado para que las labores de los camareros, chefs y sommeliers, trabajaran totalmente inmersos en una perfección. Digamos como si se tratara de un laboratorio experimental de comida muy rica. Una pena que sea lo más soso en este campo, no tengo ni puta idea de cocinar casi, como para preparar alguno de los platos que tenemos delante. Avanzamos los dos hacia la zona de la cocina, esto era una locura, muebles de máximo nivel, todas las herramientas de la cocina impolutas. A los dos nos llamó la atención, bueno más bien su olor nos atrajo totalmente hacia el final de aquella encimera de mármol. Un plato de carne para dos personas que literalmente tenía una pinta bestial. - Amigo, nos vamos a poner las botas. Si señor. - dije mientras frotaba mis manos y empezaba a salivar como cuál niño a punto de comerse un caramelo. Nuestro momento de paz se vio interrumpido por la llamada a gritos de Sohem. Al escuchar sus órdenes claras y concisas no pude repetir. - Señor, sí señor. - dije con cierto tono de desgana... A continuación Viktor empezó a comer mientras me comentaba que necesitaba que le terminara de repasar sus heridas, toco apartar la mitad de aquel plato, para poder observar con claridad la otra herida principal. Mientras estaba comiendo, le pedí amablemente que se subiera la parte de la camisa donde había recibido el otro impacto de bala, al igual que antes no había rastro de ninguna perforación ni hemorragia, así que simplemente era una dolencia física de grado alto con probabilidad de rotura de alguna de sus costillas, pero no teníamos tiempo para comprobar si era necesario o no unas pruebas médicas más avanzadas. Abrí el botiquín encima de la encimera y lo esparcí para poder trabajar mejor, no necesitaba mucho más que un apósito grande que le cubriera la zona del lomo y una pomada tradicional para hematomas, compuesta por antiinflamatorio y toques hiérbales. - Desde luego no va a notar nada en su nariz, ni va a poder degustarlo bien.... Pobre... - Dije mientras me colocaba los guantes médicos y empezaba la aplicación de la medicina suavemente. Una vez que había acabado recogí todo y lo volví a guardar en la gabardina. - Bueno, vamos para allá, pero me llevo esto que me lo he ganado. -dije mientras cogía con mi diestra el pedazo de carne que me había dejado mi compañero y me lo llevaba a la boca, se nota que nuestra complicidad ha aumentado a lo largo de todos estos años. Al llegar a la habitación con donde estaba la sichibukai, Sohem y Nitobo. Viktor se encargó de recoger el casco del jefe y yo simplemente me dispuse a apilar todas las cosas, empezando por los jirones de la ropa, continuado con sus armas y sus municiones, además de una especie de bolas y semillas. Por último, recogí un papel en blanco, un par de Den Den Mushi. Una vez que todo estaba apilado, busque algo que me fuera cómodo para transportarlo, y estando en una mansión de riqueza absoluta, una bandeja de oro me parecía la mejor opción. Coloque todo encima de la bandeja de forma ordenada y con la yema de mis dedos la toque. - Pointo Zip! - dije mientras la bandeja de oro con todos los enseres de Ren se convertía en una canica totalmente dorada y reluciente. - La verdad es que es preciosa. - dije mientras la sostenía con mis dedos, después de eso la guarde y nos pusimos en dirección a donde estaba Sohem. Mientras caminábamos al despacho, una preocupación despertó en Viktor, ya que reflexionaba y me aseguraba que no era necesario que me involucrara, que él haría el trabajo sucio. Seguí caminando sin abrir la boca, reflexionando que tipo de persona era Sohem y esa ira y ambición desmedida. - Que pretendes hacer Sohem, para que Viktor se cuestione esto.... - pensé mientras me agarraba el mentón. - Es necesaria la violencia una vez que has despojado a tus enemigos de todo... - Vik si Sohem hace de jurado, juez y verdugo. Muy probablemente abandone la sala... - Como dices, no es necesaria mi presencia en esa situación. - dije en un tono serio y comedido. Al llegar al despacho, la imagen de la mujer en el suelo y humillada de tal forma ante Ilime me dejo a cuadros, además que lo poco que pude ver del viejo, solo le importaba salvarse el culo a él mismo. Viktor se acercó a Sohem y le mostró su casco, por mi parte me puse a su lado contrario y extendí la mano donde estaba la canica con las cosas de Ren. Mi cuerpo por dentro estaba temblando de miedo, ya que no sé si estaba mentalmente preparado para soportar lo que iba a venir.
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RE: [EVENTO LOCAL - MAGNA] - El camino a ser el más fuerte del mundo - Voz Seductora - 11-10-2025 Con el acuerdo contractual de cesión de bienes redactado a una velocidad de vértigo y teniendo localizado dónde dar con un Den Den Visual, Sohem, que parecía tener todo listo para hacerse con su nuevo y emergente Imperio, vociferó a los cuatro vientos los nombres de Viktor y Shoto, reverberando en cada rincón y pared de la lujosa edificación, y siendo escuchados los reclamos del líder de Magna. La mano derecha e ingeniero y científico del gremio, quienes se encontraban en el gran comedor y cocina, tratando de degustar el plato de cuatro estrellas resha que se encontraba en la despensa. Tras aquello, el noble perteneciente a una de las 20 familias fundadoras del Gobierno Mundial, agarró el documento elaborado por el Emperador Emérito, leyéndolo rápidamente para, acto seguido, guardarlo en el bolsillo de su chaqueta. Nitobo, ante esta acción, arqueó su ceja izquierda de la confusión.- ¿Se ha guardado el contrato sin llegar a completarlo ni firmarlo-yen? - Se cuestionaba el modus operandi de Sohem, quién agradecía la colaboración del ahora “cienmillonario”, para después indicarle con la cabeza que se desplazara hacia el lateral izquierdo del despacho, declarando que la Shichibukai, aún tendría algo más que ofrecer, llegando a incluso a insistirle al antiguo Señor de la Moneda si tenía la intención de desahogarse sexualmente con ella. Sin mediar una palabra de primeras, Nitobo comenzó a dirigirse hacia el lugar que le había indicado el que, a todas leguas, era el nuevo soberano del Distrito de las Finanzas. Mientras tanto, Nitobo miraba, con una mezcla de frustración y pena a su guardaespaldas. Por mucho que él fuera un ser huraño y tacaño, y por mucho que ella, de vez en cuando le hubiera faltado al respeto, a excepción de ese mismo día, las labores que había logrado cumplir la Shichibukai, no merecían tal humillación.- Lo siento y gracias, señor Burnedead. - Terminó de colocarse junto a la estantería de la pared izquierda del despacho, dándose la media vuelta y dándole la espalda a esta.- Pero lo único que me da placer y deseo es el dinero, y nada más-yen. - Se negó firmemente a aceptar la sugerencia de Sohem, quién bajó de la mesad a Ren de un manotazo, hasta quedar a los pies del hombre con la cicatriz transversal. Consecutivamente, y en lo que sus dos subalternos de Magna terminaban en alcanzar la sala, el líder del gremio agarró la mesa con su única mano para tirarla al suelo, apoyando el canto sobre este, de forma que la parte alta del mueble diamantado, cumplía la función de respaldo al apoyar el cuerpo tendido de Ren sobre esta, a la par que afirmaba lo afortunado que había sido el antiguo gobernador de Foodvalten, al ser invadido por alguien tan diplomático como él.- Y tan afortunado… - Suspiraba Nitobo, sin saber precisamente que era lo que estaba tramando el tenryuubito, quién, en un último lugar, pasó a preguntar a Nitobo si conocía a alguien cercano a Ren con el que pudieran contactar y hacerles saber el estado actual en el que se encontraba. El señor Ilime, le dedicó una mirada fugaz a la desnuda y expuesta tiradora, desviándola inmediatamente para volver a fijarse en Sohem.- Lo más cercano que tiene a seres queridos esa mujer es su banda de piratas mercenarios-yen. - Explicó, intentando no mirar la expresión que podría estar poniendo la Shichibukai en esos momentos.- Se alojan en la Isla Broc Coli, localizada no muy lejos de aquí. El grupo 66 es como se hacen llamar-yen. - Terminó de dar las explicaciones pertinentes, justo en el instante en que llegaban tanto Viktor como Shoto, para entregar a Sohem sus pertenencias.- ¿Qué es lo que tienes pensado hacer exactamente-yen? - Preguntó, observando a la triada que cazarrecompensas invadir el que otrora fue su despacho, con una mezcla de miedo y curiosidad por lo que se iba a acontecer.
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RE: [EVENTO LOCAL - MAGNA] - El camino a ser el más fuerte del mundo - Ren Wansot - 11-10-2025 Con el contrato y la firma de Nitobo sobre él, mi jefe y yo éramos hombres muertos, lo único que él aún no lo sabía. ¿Para que iba a mantener ese tal Sohem su promesa de dejarlo ir con vida cuando podría machacarle todos los huesos, uno por uno, tal y como había dicho que podría haber hecho en un primer momento? Con ese papel, que le acreditaba la pertenencia del imperio de Nitobo, en sus manos, poco había que hacer ya más que esperar. Puñetero Haoshoku de los cojones. En algún punto en el que tanto el señor Ilime como el Tenryuubito seguían hablando sobre si el vejestorio me iba a follar, Sohem, de un manotazo con su único brazo, me echó de la mesa, haciéndome caer y rodar hasta quedar a sus pies. Lo que me faltaba ya. Al menos Nitobo se había dignado en negar rotundamente el hecho de profanar mi cuerpo. Parecía que tenía algo de principios y todo, sorprendentemente. Mientras mi cabeza divagaba sobre la integridad de mi jefe, el miembro de la familia Saint O’Hail, volcó la mesa en 90º, de forma que, tras colocarme correctamente, pude apoyar mi espalda sobre la superficie de esta. A saber que era lo que estaba tramando, aunque no podía evitar reconocer que sentía algo de curiosidad. Igual hasta era divertido. Aunque las risas duraron poco cuando, aquel psicópata, pasó a preguntar sobre sí conocía a alguien cercano, amigos o banda, que le interesaran saber sobre mi estado actual.- Hijo de puta-bang… - Si pudiera gesticular alguna expresión facial, ahora mismo debería tener el ceño fruncido mientras esbozaba una sonrisa molesta. Para más inri, el gilipollas de Nitobo no supo quedarse con la boca cerrada, y decidió hablar más de la cuenta, contándoles, no sólo, quiénes podían ser lo más interesados en conocer mi estado actual, sino que también les dijo dónde se encontraba nuestra base. No sabía a ciencia cierta para que necesitaba esa información Sohem. No tenía ni idea de por qué quería saber la gente cercana que me rodeaba. Pensé en que quizás usaba mi desnudez para publicarla y enseñársela a mis subalternos a modo de humillación pero, afortunadamente, no sería la primera vez que me verían en bolas, teniendo en consideración que es habitual que nos bañemos todos juntos después de un asalto agrupal. También se me pasó por la cabeza que intentara, quizás, incitarles a venir aquí, para rescatarme, y acabar con todos delante de mis narices. No obstante, teniendo la certeza y sabiendo que, lo más probable era que viera morir a ellos en algún momento en el que campo de batalla, eso no era algo que me afectara en lo más mínimo. Sin embargo, se me pasó una última opción por la cabeza, algo que si que hizo que mi cuerpo, ya estremecido, lo hiciera aún más.- No irá a… - Me dije a mi misma, sintiendo en esos mismos instantes, como mi cuerpo se chutaba y fortalecía por toda la adrenalina y experiencia bélica recolectada y reprimida en mi imaginación hace momentos atrás, de sólo pensar en el peor escenario posible. Era irónico, como uno se podía sentir más poderoso que nunca y, al mismo tiempo, tan impotente al mismo tiempo.
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RE: [EVENTO LOCAL - MAGNA] - El camino a ser el más fuerte del mundo - Sohem - 11-10-2025 Lirrobo rechazó mi oferta abiertamente, con más clase que vergüenza - lo que me sorprendió - diciendo que lo único que le producía a él excitación era el dinero. Seguramente el viejo creía que le iba a obligar a grabar un vídeo porno con la Shichibukai o algo así, o quizá tenía miedo de lo que ella - aun estando paralizada - pudiera hacerle si se acercaba... pobre diablo. O qué demonios, a lo mejor ni se le levantaba y nos estaba ahorrando pasar por ese espectáculo. Fuera como fuere, su respuesta había sido dada y eso agilizaba muchísimo las cosas para nosotros — ¡Estupendo! — dije con alegría mirándole sin apartarme del lado de Feng — Si quisiera usted hacerlo debía ser ahora, porque dudo que la señorita Chen vaya a estar capacitada para cumplir con su papel satisfactoriamente después de desempeñar su papel en todo esto — añadí, girándome a mirarla ahora mientras el anciano parecía responder a mi pregunta sobre los seres queridos de la Shichibukai, diciéndome que tenía un grupo pirata llamado Grumo GG o algo así, y que estaban en la isla Broc Coli, lugar al que podía llamar directamente desde el Den Den Mushi visual que me había cedido — Muchas gracias señor Kimono, ahora mantenga la distancia por favor — le sugerí mientras la puerta se abría y aparecían Viktor y Shoto, uno delante del otro, avanzando hacia la habitación. El espadachín se colocó a mi lado tendiéndome el yelmo que él mismo me había fabricado, diciéndome que era hora del show. Peiné mi cabello rosado hacia atrás y extendí la mano para sujetar mi casco, colocándomelo de nuevo en la cabeza con un hábil movimiento volviendo a sentir la protección y la tranquilidad que sólo ahí dentro se encontraba — Gracias amigo — le dije a mi mano derecha, al mismo tiempo que me giraba para tomar el Den Den Mushi visual vi a Shoto con una canica de oro cerca de mi. Supuse que se tratarían de las cosas de la mujer aquí presente, y me quedé mirándole unos segundos. — Será mejor que esperes fuera, Shoto — le dije con sincera preocupación por él — Aprecio la iniciativa de la canica, tan práctico como siempre... Pero necesito que me des una de las pistolas blancas que había ahí. Vuelve a guardar el resto cuando termines y espera que salgamos de la habitación — le ordené y le puse la mano en el hombro con calidez — No tardaremos mucho. Están cooperando muy bien — añadí, y continué con mi movimiento inicial: agarrar el Den Den Mushi Visual. Nunca había sabido bien cómo funcionaban esos cacharros, pero, por algún motivo siempre conseguía que funcionasen, así que completamente ajeno a si Shoto saldría de la habitación o no, toqueteé la caracola hasta que esta pareció despertar haciendo el sonido de estar llamado — ¡Empezamooos! Por favor, enfoca para que se la vea entera, Vik — dije algo nervioso, sonriendo, dándole el caracol a Viktor para que apuntase hacia nosotros: La Shichibukai y yo mismo. Cuando surgió una voz desde detrás de aquel artefacto chasqueé la lengua y comencé con la idea que había tenido en mente desde que habíamos derrotado a la Shichibukai. — ¡Oe oe! — dije riendo, empuñando mi kanabo con la mano a modo de saludo hacia el Den Den Mushi, y entonces me giré hacia Ren directamente, agachándome de cuclillas para estar cerca de su cara. Ella podría ver mis ojos por los agujeros de mi máscara — Honestamente me esperaba más de una Shichibukai, pero, vas a cumplir una noble tarea en todo esto. Vas a ser la primera pieza del nuevo orden mundial que voy a establecer con mi nuevo imperio — dije en un susurro a la mujer, y chasqueé la lengua de nuevo poniéndome en pie junto a ella mirándola por diez largos y tensos segundos. — Hells Bells — dije con tono solemne, calmado y decidido mientras mis músculos se tensaban al máximo y mi cuerpo se preparaba para dar el golpe más fuerte que era capaz de propiciar, potenciado con mi Busoshoku que envolvía el arma, y echando toda la carne en el asador mientras movía la mano a toda velocidad bombeando el arma directamente hacia el frontal de su rostro, impactando en la zona de los ojos y la nariz. El impacto fue tan potente que estampó la cabeza contra la mesa de diamantes que tenía detrás, agrietándola y fracturándola, y haciendo que la sangre brotase de los ojos, la nariz y los oídos de la desnuda Shichibukai en finos hilos como si hubiera explotado algo dentro de su cráneo, tras lo cual cayó tendida al suelo, aun consciente y despierta. Sonreí enormemente de la forma más sádica y retorcida que había hecho jamás y, como siempre, ocultando esto al mundo por mi inexpresivo yelmo blanco agujereado, mientras alzaba el kanabo por encima de mi cabeza y me disponía a dar un segundo y último golpe — Grave of braves — dije con la misma tranquilidad, clavando mi mirada en la de la mujer mientras descendía mi acero negro hacia su cráneo nuevamente, destrozando este en mil pedazos y dispersando por la habitación los sesos, trozos de cráneo, carne y sangre de la - ahora descansando en paz - Ex-miembro de los Shichibukai. Tras el impacto me erguí lentamente y miré hacia el Den Den Mushi, alzando a Ein Hauch y colocándolo encima de mi hombro. Entonces, tomé aire por las fosas nasales y me dirigí hacia el Den Den. — Soy Sohem Burnedead. Estoy en la isla de Foodvalten. Tenéis tres días para venir a vengar a vuestra jefa, o nosotros iremos a Broc Coli a por vosotros. Buen viaje — y tras esas palabras, recorrí los pocos pasos que me separaban del cuerpo sin vida y desnudo de Pen, del caracol, y lo apagué, mirando a Viktor mientras guardaba mi arma a mi espalda como siempre — Una llamada más, por favor — le pedí a mi compañero agarrando yo el Den Den Mushi y marcando a conciencia el número que tenía ya memorizado del Vicealmirante Papachi que me dio dos años atrás llamando al anciano hombre. Extendí el brazo para apuntar con el Den Den hacia mi y Viktor y esperé a que descolgasen para hablar directamente — ¡Saludos anciano! — grité con energía y hablando con relativa velocidad pero sin sonar atropellado ni nervioso, simplemente, como si no me importasen las respuestas que fueran a darme desde el otro lado de la línea — Seguro que se acuerda de mi aunque han pasado ya un par de años desde la última vez que hablamos... — dije a modo de presentación sabiendo que con ese tipo de Den Den me debían estar viendo perfectamente — Le llamo porque quiero recomendarle a Viktor Evans aquí presente para el puesto de Shichibukai. Es un hombre recto, capaz, con fama suficiente en todo el mundo y sin una recompensa por su cabeza. Buena imagen, buena reputación, honradez, habilidad... ¡toda una ganga! — dije enfocándole, y me giré para que el plano nos mostrase a mi y a Ren tendida muerta en el suelo — Lo digo porque parece que su pistolera a sueldo favorita ha dejado una vacante disponible, si usted me entiende — añadí aguantándome la risa mientras volvía a girar la cámara hacia Viktor — Estaremos encantados de entregarle su cuerpo y recibir la documentación necesaria para el procedimiento, nos vamos a hospedar de ahora en adelante en la isla de Foodvalten, así que ya sabe donde encontrarnos en... ¿digamos dos días? — pregunté retóricamente, y volví a girar la cámara, esta vez sin salir yo en ella para apuntar a Bibobo — ¡Y por cierto! El señor Endongo ha accedido a legarme voluntariamente su imperio como Señor de la Moneda — dije girando la cámara tras mostrar al anciano — Así que ¿recuerda lo que me prometió tras derrotar a sus muchachos? Es el momento de oficializar las cosas. Nuestra impunidad se hace efectiva hoy mismo — le dije al anciano, casi de forma imperativa más que informativa y agachándome dejé el Den Den Mushi en el suelo, enfocando hacia Ren — Nos vemos en dos días Vicealmirante ¡que tenga un buen viaje! — y corté la comunicación, volviendo a erguirme en completo silencio. Pasé mi mirada de Nitoco a Viktor, dos veces, dejando esta fija en mi mejor amigo. Chasqueé la lengua. — Vaya. ¿Shichibukai, eh? — dije dándole un codazo suave amistoso, y reí abiertamente. — ¡¡ WRYYYY HA HA HA HA !! —
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RE: [EVENTO LOCAL - MAGNA] - El camino a ser el más fuerte del mundo - Viktor - 11-10-2025 Primero un flash iluminó todo a mi alrededor. Después, un trueno estremeció la estancia. Me senté de golpe en la cama mientras miraba a mi alrededor. Las sombras retorcidas de mi habitación, exacervadas por la iluminación de los relámpagos en la distancia, me producían una sensación de desasosiego que erizaba mi piel y ponía mis pelos de punta. Me senté en el borde de la cama, con la cabeza embotada de sueños inconexos y pesadillas sin fin, observando con la mirada perdida la cama de enfrente. Aún faltaban veinte inviernos para los hechos que acontecieron en Foodvalten pero al contrario que allí, las voces en mi cabeza parecían ser más reales de lo que parecían. En dirección a la puerta de mi habitación, entreabierta y dejando entrar un fino hilo de luz naranja que tintineaba y procedía de una lámpara de aceite. Las voces, junto a la luz, asomaban tímidamente y eran inteligibles desde la distancia de mi cama. Quizá desde la otra… pero no había nadie. No había nadie en la cama de ******. Estaba vacía y me extrañó. Me levanté con sumo cuidado, apoyando mis pequeños pies en el suelo de madera intentando que las viejas tablas que formaban el suelo de mi habitación no chirriaran por descuido y delataran mi consciencia. Me agaché levemente, llevando sin quitar ojo de la puerta, la mano por debajo de la cama buscando mi wakizashi de entrenamiento y levantándolo con cuidado lo posicioné detrás de mi mientras me acercaba a la puerta sin levantar los pies del suelo apenas un milímetro. Este arma, que encontré perdida en la calle no estaba muy afilada, y tenía óxido por todos lados, pero pinchaba y pesaba lo ideal para aprender a manejar un arma y entrenar mis brazos. Las voces, que parecían discutir la una con la otra, se iban intensificando conforme me acercaba al umbral. Aprovechando el ángulo de la puerta, mirando por la pequeña abertura del umbral entrecerrado, pude observar el origen de la discusión. Las voces eran de madre… y de padre. Padre estaba tratando de mantener la calma mientras, progresivamente, se descontrolaba como siempre hasta terminar golpeando todo lo que había a su alcance. Madre estaba asustada intentando evitar la conversación. — Lena, dime dónde la has escondido… No me hagas repetírtelo más veces... — dijo padre con un tono de voz grave y que conforme avanzaba parecía ir cambiando a un gruñido animal más que a una voz de hombre civilizado. — No te lo diré jamás. No volverás a acercarte a ella. — respondía madre mientras retrocedía hacia la encima de la cocina dando pasos hacia atrás, en un vago intento de alejarse de padre quien la seguía lentamente. El hombre que era mi padre, más por sangre que por costumbre, medía dos metros y medio y pesaba alrededor de doscientos kilos de músculo y grasa. Antaño fue un guerrero en el mar, y con los años dorados de la piratería amasó riquezas que perdió por confiar en quien no debía. Esto le hizo dudar de todo y de todos, aunque no comprendería esto hasta muchos años más tarde y en ese instante para mí, padre solo era un borracho enfermizo y un maltratador que repudiaba. Mientras avanzaba de manera maltrecha hacia madre, su barba blanca y descuidada se movía de lado a lado mientras su mano derecha comenzaba a cerrarse con fuerza y a rechinar. Madre, quien medía apenas metro sesenta y era delgada y esbelta no podía hacer frente a la bestia que era padre. — Dime donde la has llevado, Lena, NO TE LO VOY A REPETIR. — gritó el antiguo pirata mientras madre asía un cuchillo de cocina y lo ponía de manera tosca entre su agresor y ella. — Me cortaré la garganta antes de decírtelo, Raze. — contestaba la mujer con todo el valor que una madre puede tener para proteger a su prole. Aunque la muerte estuviera delante y la voz le temblara por el miedo, ella plantaría cara a lo que fuera por defender a su sangre. — ¡QUE TE CALLES! — vociferó el animal mientras desarmaba a su esposa de un manotazo en el dorso de la mano que asía el cuchillo. — No volveré a emitir un sonido si así está a salvo… — balbuceó madre mientras padre elevaba su mano con furia. Llegado a este punto no pude más y por primera vez al ver a padre golpearla, salí corriendo hacia él gritando como un poseso con el viejo y oxidado wakizashi sujeto con la diestra hasta henderlo en su rodilla izquierda, haciendo que el hombre gritara y redirigiera su furia contra mí, agarrándome de la cabeza y lanzándome contra el otro lado de la cocina para posteriormente sacar el arma de su pierna y lanzarlo a los pies de mi madre, que lo cogió en el acto. Mi padre me persiguió y comenzó a golpearme en la cabeza repetidas veces. La fuerza de aquel animal era imparable par un niño de mi edad y desde mi perspectiva solo veía a un lobo atacando a una presa. Un lobo de largas y blancas barbas babeando rabioso por no conseguir su premio. La paliza se frenó con un grito ahogado de madre que nos estremeció a ambos e hizo detenerse a padre en seco para volverse a mirar a su esposa. Madre, estaba sentada en el suelo con la espalda apoyada en la encimera. Su largo pelo negro estaba por delante de su cara y tiritaba. Con las últimas fuerzas que me quedaban, gateé a toda velocidad hasta ella, descubriendo en su mano derecha mi wakizashi lleno de sangre, así como en sus ropas. Al apartar con lágrimas en los ojos su pelo de la cara, descubrí su boca manchada de sangre y goteando. Ella simplemente me devolvió una mirada de cariño, intentando sonreírme como lo hacía antaño y acarició mi cara en la mejilla con su zurda. Su caricia fue lo último que recuerdo de aquel fatídico día pues Raze había descubierto que Lena, en un acto desesperado por proteger lo que sabía que Raze más quería, se había cortado la lengua para no poder decírselo jamás. Jamás volvería a emitir un sonido si eso significaba que padre perdiera. Y con un último golpe en mi sien, todo se fundió en negro. Pasaron días para despertar y recordar lo sucedido. Al ver a mi madre, solo me inundaba la rabia por el ansia de mi padre de conseguir lo que quería por encima de todo y, quizás en la mente de un niño las asociaciones eran más lógicas. Un pirata que hacía cualquier cosa, incluso maltratar a sus seres queridos por lograr su objetivo. Un pirata era una mala persona. Y esa asociación de conceptos llevó a un joven Viktor a entrenar y prometer que sería cazador de piratas y libraría al mundo de aquellos que fueran como su padre. Vuelta al presente
— ¿Un qué? — pregunté internamente, atónico mirando a mi jefe, quien había destruido a la sichibukai en un suspiro, mandando un mensaje que yo mismo grababa para su gente y después llamaba al vicealmirante Nanashi para solicitar mi inclusión en el sistema de Sichibukais — Un depredador. — respondió el lobo en mi cabeza, causando inmediatamente que sonriera. — Sí… un depredador. — respondí yo. Si eso se hiciera realidad, pasaría a formar parte de un grupo hecho por y para controlar a los piratas de manera pagada. Se acabaron las recompensas, los carteles en tablones y las investigaciones. Sería un cazador a otro nivel y tendría vía libre para hacer cuanto fuera necesario por una presa. Era, definitivamente un trato que nos iba como anillo al dedo. Sohem ganaría un puesto importante como mano derecha y yo, el campo abierto para cazar… Finalmente devolví la mirada a Sohem, tras su codazo para asentir con una mirada decidida. — Un sichibukai... — repiqué, aceptando su idea con agrado, para finalmente acompañar su risa con la mía. Ahora, solo había que seguir las instrucciones y comenzar a organizar nuestra nueva residencia. Sohem tenía razón. Íbamos a cambiar el mundo. Para siempre.
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RE: [EVENTO LOCAL - MAGNA] - El camino a ser el más fuerte del mundo - Shoto Data - 12-10-2025 Después de escuchar las indicaciones de Sohem hice un movimiento de ola sobre la mano que tenía la canica dorada hasta que finalmente la agarre con la totalidad de la palma y lo cerré en forma de puño, busque una superficie que estuviera libre entre el caos desatado en el despacho, una especie de mesa supletoria me valía para dicho cometido. Camine hacia ella y con delicadeza puse la canica a pesar de que seguía recorriéndome una sensación de miedo y parálisis. Una vez que la canica estaba dispuesta, chasqueé mis dedos de mi zurda para que apareciera la bandeja perfectamente colocada con las cosas de la Sichibukai. Al haber ordenado las pertenencias, no tardé mucho, en recoger las pistolas blancas que reclamaba el jefe. No sabía muy bien para qué las quería, pero no necesita saber más. Cogí ambas pistolas con cada una de mis manos y se las acerqué a Sohem. Volví a recoger la bandeja de oro con el resto de pertenencias para volverlos a reconvertir en otra canica dorada, en esta ocasión apoyé ambas palmas de la mano en cada extremo de la bandeja y con un simple movimiento de compresión di forma a la canica dorada. - Pointo Zip. - dije sin ningún tipo de entusiasmo. Una vez hecha mi tarea podía dar por concluida mi presencia en la sala. Antes de irme repasé con mi mirada a cada uno de los que estábamos en la sala. Tanto Sohem como Viktor me estaban dando la espalda, pero me pude fijar por última vez en Nitobo y su compañera. Aquella mirada se me clavo en el pecho, era una mirada de resignación como si ya supiera lo que iba a ocurrir posteriormente. En cierta manera me daba pena ya qué, alguien como ella nos hubiera sido bastante útil dentro del gremio. Pero esto va de apuestas y afinidades... Ella apostó todo por un tipo acomplejado y poco disciplinado, con otro tipo de tareas ajenas al dinero, una persona con tanta fama e importancia no puede dejar de lado su capacidad de supervivencia y por lo que hemos visto aquí ha sido pobre sabiendo lo que hay en el mundo... - Fin de la partida. - pensé mientras me dirigía hacia la puerta y cerraba la misma tras atravesarla. Apoye mi espalda junto con mis alas en la puerta, tras cerrarla, empecé a escuchar todo aquello que realizaban dentro del despacho. Soehm empezó a retransmitir algo a través de un Den Den Visual. No pude escuchar mucho más hasta que de golpe escuche el nombre de uno de sus movimientos más significativos. Sabía perfectamente que ese golpe implicaba el uso del kanabo, así que deje de estar apoyado en aquellas puertas y me dispuse a vagar sin rumbo por aquella mansión. Tardarían un rato en hacer lo que tuvieran que hacer ahí dentro, además no creo que tardaran mucho en encontrarme, ya que Viktor tiene una capacidad extraordinaria para encontrar personas. Después de toda esta conquista necesitaba alguna forma de resarcirme y creo que parte de esta isla tendrá inversión en la ciencia y en la ciudadanía del pueblo de Foodvalten. - Tenemos mucho que hacer Shoto. - dije de forma autoconcluyente.
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