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[Presente Absoluto - Aventura Tier 9] - Las segundas partes nunca fueran buenas - Versión para impresión

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RE: [Presente Absoluto - Aventura Tier 9] - Las segundas partes nunca fueran buenas - Garnet D. Matlock - 19-05-2026

Billy aceptó con ganas la propuesta de Karlglass - a cambio de los 50.000 berries - y la iniciativa de Overqwil por usar su cocina, asegurándose de esta manera que las provisiones de la división no faltarán durante tan ardúa misión. Seguidamente, y ya vinculados cada uno junto a su fiel corcel, los marines en compañía de Viktor salieron rumbo hacia su destino, en una estampa que, cuanto menos, parecía ser sacada de una película de temática Western - o en el caso de Apolo, de la perspectiva del villano Canonpork, de aquellos videojuegos relacionados con las leyendas de la Cerda -.

Nada más llegar al variopinto lago, y de cerciorarse de que no había nada a sus alrededores, aproximándose a las dos antorchas que se erguían próximas al agua estancada con alta concentración salina, Karl empezó a buscar entre la arena ubicada entre los dos pequeños pilares en combustión si había algo oculto y sepultado bajo toda esa capa de arcilla y arena. Sin embargo, tal fue su desgana y falta de atención que, lo que podría haber sido una vía rápida hacia la guarida de Nimda Leyos, pareció convertirse demasiado rápido en una opción descartada, haciendo que lo héroes, a su vez, perdieran algo más el tiempo

Con la noche caída, y gracias a haber recolectado un montón de leña usando las ramas secas de los pocos restos de vegetación que podía haber en la zona, Viktor y los miembros de la novena división se sentaron alrededor de las crepitantes y calidas llamas que, al regularse temperaturas por la llegada de la luna, resultaban reconfortantes. La sabiduría del hombre pelos blanquecinos, pues, inundó aquella reunión en petit-comité, narrando una historia popular sobre un flautista que, tras ayudar a un pueblo a exterminar una plaga de ratas y no recibir su correspondiente recompensa, lo paga con los hijos de los corruptos ciudadanos. Aquella historia, que hizo recordar a la leyenda del río Estigia y Caronte, iluminó la bombilla del espadachín que, tras recibir la moneda por parte de su compañero Fuguwu, la lanzó al agua, a unos 10 metros de profundidad respecto a la orilla... Y por más que pasaba el tiempo... Nada ocurría. Y es que, aunque la teoría de Viktor era completamente plausible y, de hecho, muy bien traída, lo cierto es que la respuesta era más simple, mucho más.

Para su fortuna, la alta densidad del agua gracias a la concentración salina, hizo que la moneda lanzada al agua no sé hundiera, manteniéndose a flote en la superficie mientras creaba pequeñas ondas en el agua. La zona bajo la superficie en la que se encontraba la moneda, tenía una profundidad de hasta 5 metros, no pudiendo cualquiera hacer pie y, por tanto, no pudiendo zambullirse los usuarios de Akuma no Mi con tanta libertad. Deberían coger la moneda y, también, encontrar otra manera de adentrarse en las fauces de Nimda.

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RE: [Presente Absoluto - Aventura Tier 9] - Las segundas partes nunca fueran buenas - Karlglass - 21-05-2026

Mi idea de montar un campamento fue bien recibida por los chicos. Montaron rápidamente una hoguera y juntos bebimos agua y comimos todos juntos, recuperando fuerzas, ademas, en la noche, el calor nos dio por fin un respiro. Estando todos en la hoguera Viktor nos empezó a contar una historia a todos.

Le escuchaba con los ojos como platos diciendo -ooooooh de vez en cuando con los giros de la historia, aunque el final fue horrible - ¿Siempre tienes que ser tan taciturno Viktor? Tienes que aprender a disfrutar un poco hombre..

No obstante Viktor ignoro mi comentario sumido en sus pensamientos y nos contó otra historia mas apasionante, dandole esto una idea de como posiblemente podiamos acceder a la guarida de nuestro objetivo, la idea parecia buena y la historia encajaba, me levante como un resorte siguiendo los movimientos de mis compañeros emocionada ante la idea de haber encontrado al fin la manera correcta de conseguir entrar en la guarida del lobo, o mas bien en las fauces del tiburón, Viktor tiro la moneda al agua y...no paso nada.

Mi decepcion fue absoluta, pero luego, pensando me entro la risa floja.

- PUAAAAAJAJAJAJAJAJAA COÑO VIKTOR TUS HISTORIAS SON LA POLLA TIO PERO COMO PENSABAS QUE IBA A APARECER DE REPENTE UN BARQUERO DE LA NADA ¡¡ SI LLEGA A APARECER UN ESPIRITU O ALGO ASI ME DA UN PARRAQUE !! PUAAAAAAAAAJAJAJAJAA Y AHORA EL POBRE FUGUWU TENDRA QUE IR A POR LA MONEDA PORQUE YO NO PIENSO ENTRAR AHI PUAAAAAAAAAAAAAJAJAJAJA ME EQUIVOCABA CONTIGO MACHO, ERES UN CACHONDO, AHORA ENTIENDO PORQUE JOE TE TIENE TANTO APRECIO JJAJAJAJA

Me estire y seque las lagrimas de risa del momento, que bien lo pasaba con este grupo, pero antes me despedí de todos y di un par de ordenes

- En fin caballeros, yo me voy a la piltra, tendremos que hacer guardias, Apolo, te dejo a ti la primera, si pasa algo despiertanos como sea. Fugu, recoge la moneda anda, no sabemos si nos servira para algo ¡ Y TEN CUIDAO CON EL BARQUERO Y CON LOS NIÑOS MUERTOS ! JAAAAAAAAAAAAAAJAJAJAJA PERDON VIKTOR PERDON. YA PARO, LO SIENTO


Dicho lo cual, me fui de nuevo hacia la hoguera y me tumbe hacia arriba con los brazos en jarra mirando las estrellas. Había quedado una bonita noche despejada. Sonreí, había sido un dia largo, me puse el sombrero tapando mi cara y no tarde ni cinco minutos en empezar a roncar escuchando el crepitar de la hoguera.

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RE: [Presente Absoluto - Aventura Tier 9] - Las segundas partes nunca fueran buenas - Apolo Bahía - 21-05-2026

En el lago dejamos el tiempo correr hasta que el sol se ocultó y llegó la noche. La zona estaba demasiada tranquila y no vimos actividad alguna, pese a que el sheriff con las palabras que me dedicó apuntase a ello. Como si de un campamento de verano fuese, reunimos los pocos materiales que había por la zona para encender una hoguera en el lugar y reunirnos alrededor de ella. Tampoco podíamos hacer mucho más, ya que no veíamos nada más sospechoso ni conocíamos esa isla. Tras haber comido y bebido, me tumbé en el terreno utilizando mis manos entrelazadas como una almohada improvisada, colocándolas debajo de mi cabeza a la vez que mi sombrero tapaba gran parte de mi cara. Abrazados por la oscuridad de la noche y arropados por el manto celestial, Viktor se animó a contarnos una historia. Realmente era un tipo interesante y tenerlo entre nosotros nos estaba aportando muchas cosas nuevas.



No tenía instrumentos a mano, pero si juntando ambas y soplando entre ellas a la vez que movía los dedos, pude improvisar una melodía para acompañar el relato que Viktor narraba y hacer más amena la noche. Un relato que hablaba de una plaga de ratas en un reino y cuyo héroe fue un flautista que se las llevó. Un héroe que pronto se tornó en villano al llevarse a los niños del reino cuando éste se negó a recompensar al músico. ¿Era el flautista el villano? ¿O el reino? Quizás ambos. Lo misterioso fue cuando Viktor llegó a una conclusión al relacionar esos conceptos con un mito que relacionaba a un rio y los muertos, mito que me recordaba al folclore que oía de niño en el Reino de Samba a través de las historias que los más ancianos contaban. Cuando el Shichibukai terminó, la risa de Karl me dio a entender que ella no creía en este tipo de mitos. — Pues a mí me ha gustado oír esa historia. — dije irguiéndome del suelo, apoyando mi brazo sobre mi rodilla izquierda flexionada.

En cuanto la semioni me dio la orden de hacer la primera guardia y que Fuguwu recogiese la moneda del lago, me puse en pie sacudiendo mis pantalones con ligeros golpes para quitarle el polvo de la arena y la arcilla que había por el terreno. — No sé si nos encontraremos con ese tal Caronte, o con el Sací Pererê... pero ahora que Viktor lo menciona, a los muertos se les entierra, ¿me seguís? — arrojé mi chaqueta y mi sombrero a un lado, para quedarme únicamente con mi máscara, mis guantes, mi pantalón y mis botas. Me alejé de la hoguera y me separé unos metros respecto a la zona que había entre las antorchas para comenzar la ginga, balanceándome de un lado a otro semiagachado. — No soy cerrajero pero quizás esta noche sí pueda ser la Pisadeira ¡kakahaha! — Tras una breve danza con la ginga, cogí velocidad para apoyar las manos en el suelo y hacer una voltereta lateral haciendo el paso del Aú, enlazándola con una segunda sin apoyar las manos con el paso del Aú sem mão y finalizando con una tercera voltereta, esta vez hacia atrás, impulsándome verticalmente al lanzar una patada ascendente y ganar altura con una Folha Seca. Ascendí boca abajo gracias a la potencia, agilidad e inercia de mis movimientos hasta alcanzar diez metros. En esa posición podría haber aprovechado el giro para intentar romper el terreno con un rankyaku pero, como no sabía qué podría ocurrir, mi cuerpo estalló en el aire deshaciéndose en una nube de arena que, a la máxima velocidad que podía, descendió de golpe al terreno que marcaban las dos antorchas, levantando una nube de polvo al chocar de forma violenta mi arena contra la del suelo. En esa forma podría mezclarme con la arena del terreno ya que mi plan era remover el lugar de forma subterránea, buscando algo que pudiese ser sospechoso. Quizás una entrada o algo que nos pudiese ayudar a hacer un trato con Caronte.

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Enciclopedia de la capoeira



RE: [Presente Absoluto - Aventura Tier 9] - Las segundas partes nunca fueran buenas - Viktor - 22-05-2026

Lamentablemente no pasó nada. Parte de frustración y parte de lástima. Me inundó al ver que la moneda golpeaba el agua a diez metros de la orilla y salía a flote. Seguramente por culpa de la cantidad de sal que también sería la causante de que no hubiera vida en el lago. Era una historia que encajaba y tenía cierto sentido, pero a veces las cosas no son tan complejas. Mis compañeros, que habían salido corriendo detrás de mí hacia el lago, observaron mi fracaso a mis espaldas. Karl fue la primera en pronunciarse riéndose a carcajadas. No me molestaba. Tenía bastante claro que Karl era el músculo de la división, y no el cerebro ni por asomo, así que su burla no tenía efecto en mí. Estoy seguro que alguien como ella se hubiera limitado a golpear las rocas aledañas hasta dar con una entrada. Tras esto, ordenó a Apolo hacer la primera guardia, a Fuguwu coger la moneda y volvió a reírse antes de irse a dormir. Hasta donde sabía los tres miembros de la división tenían el mismo rango, por lo que no entendía muy bien la dinámica por la cual la semioni tenía la capacidad de ordenar en esta situación. Me encogí de hombros y observé cómo se marchaba, cerrando y abriendo el mechero de Joe una última vez antes de guardarlo en mi bolsillo interior. — Yo haré la primera guardia, Apolo. — dije con tono seco, invalidando la orden de Karl. — Tengo que digerir el grosso de mi fracaso. — aseveré guiñando un ojo hacia el rubio.

Acto seguido miré al hombre pez con cara de circunstancia. — ¿Sería posible? — pregunté cortésmente para luego mirar a la moneda — No creo que la trampa como tal esté en el agua, pero desconozco si sería perjudicial para ti. — dije esperando tranquilizar al médico de la división — Sigo pensando que la moneda es la clave. Y la necesitamos todavía. — afirmé mientras Apolo estaba bailando para buscar una posición de ventaja. Yo por mi parte me limité a observar las antorchas. Creo que Apolo tenía claro que podía usar su fruta en la arena de lo que parecía ser la entrada y yo solo podía ayudar intentando investigar las antorchas. Cuando el rubio tomó altura, y tras observar varias veces los dos palos en llamas, me aparte para permitir que Apolo golpeara el suelo con su forma de arena. A veces la solución es la más simple. A veces solo hay que recurrir a la navaja de Occam.


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RE: [Presente Absoluto - Aventura Tier 9] - Las segundas partes nunca fueran buenas - Fuguwu - 23-05-2026

La historia que Viktor comenzó a contar captó mi atención desde el primer momento gracias al tono misterioso de su voz que me remontaba a mi niñez. Un flautista que salvó un pueblo de una plaga de ratas solo para ser traicionado cuando llegó el momento de cobrar su recompensa. La venganza del músico, llevándose a los niños al mismo destino que las ratas, era brutal pero tenía una lógica implacable. Me resultaba interesante escuchar ese tipo de relatos porque en la Isla Gyojin las historias que nos contaban de niños eran diferentes. Hablaban del océano, de promesas rotas entre humanos y gyojin, de salvadores traicionados cuando llegaba el momento de pagar lo debido. Pero la esencia era similar: las deudas se pagan, siempre. Viktor continuó con una segunda historia sobre el río Estigia, Caronte el barquero, el paso al inframundo. Me tenía completamente cautivado. Una moneda como pago para cruzar el río de los muertos y un lago sin vida como el que teníamos frente a nosotros eran una conexión clara y elegante, así que me incliné ligeramente hacia adelante mientras Viktor hablaba, deseando que tuviera razón. Sería una entrada perfecta, épica y simbólica, protegida por el folclore local que mantendría a los curiosos alejados. Luego de que le pasara la moneda sin vacilar, Viktor se levantó entre las antorchas con la moneda en la mano derecha y la lanzó con el pulgar hacia el agua, aproximadamente diez metros de distancia desde la orilla. Contuve la respiración y esperamos pero, tras varios segundos, nada pasó. La moneda golpeó la superficie del agua y flotó creando pequeñas ondas que se expandieron desde el punto de impacto. Ningún barquero, ninguna puerta abriéndose. Solo el silencio del desierto nocturno y el crepitar de la hoguera a nuestras espaldas.
 
Sentí una punzada de decepción porque la teoría de Viktor había sido sólida y bien construida, pero a veces las respuestas simples son las correctas y las historias solo son historias. Entonces Karl estalló en carcajadas, sin malicia, tan a su forma que rompió la tensión del momento. No pude evitar que se me escapara una sonrisa mientras la decepción se disolvía. Habíamos intentado algo creativo y no había funcionado, pero no nos quedaríamos con la curiosidad de saber si funcionaria. Karl siguió riéndose mientras daba órdenes diciendo a Apolo que haría la primera guardia y yo debía recoger la moneda porque ella no pensaba entrar al agua seguida de más risas sobre barqueros y niños muertos antes de irse hacia la hoguera, tumbarse mirando las estrellas con el sombrero tapando su cara. Me levanté antes de que alguien más dijera nada. Yo había conseguido esa moneda de Jack y había pagado cuatrocientos mil berries por el saco completo, así que sabía que era importante aunque no entendiéramos exactamente cómo. Viktor me miró con expresión cortés preguntando si sería posible, diciendo que no creía que la trampa estuviera en el agua pero que desconocía si sería perjudicial para mí – “Voy por ella” – dije simplemente, pues igualmente lo iba a hacer.
 
Me quité la gabardina verde esmeralda con cuidado, la doblé y la dejé junto a Spirit que descansaba tumbado a unos cinco metros de la hoguera junto con el maletín médico, las pistolas que nunca había usado, y el cinturón con las herramientas de carpintero. Solo me quedé con los pantalones y las botas antes de caminar los veinte metros desde la hoguera hasta la orilla del lago, pasando entre las dos antorchas que ardían silenciosas. La moneda seguía flotando a aproximadamente diez metros de distancia mientras Apolo se preparaba para su secuencia de capoeira, bailando la ginga a unos metros de mi posición. Mantuve mi haki de observación expandido a cien metros como lo había estado desde que llegamos al lago, cubriendo toda el área sin detectar nada. Ni vida ni presencias extrañas, solo nosotros y el vacío salino. Entré al agua y el primer paso confirmó lo que ya sospechaba. El agua era más densa que el mar normal porque la alta concentración salina hacía que flotara más de lo habitual y ofrecía una resistencia al avanzar que se sentía incómoda. Cada movimiento requería más esfuerzo del necesario, como nadar a través de jarabe espeso, pero avancé los diez metros hasta la moneda. Llegué al punto donde flotaba la moneda y me sumergí cinco metros de profundidad verticalmente manteniendo los ojos abiertos a pesar de que la visibilidad limitada por el agua turbia. La moneda había empezado a hundirse lentamente, más pesada que el agua a pesar de la densidad, pero la alcancé a tres metros de profundidad. Cerré mi mano derecha alrededor de ella y ascendí, saliendo a la superficie para nadar de regreso a la orilla.
 
El agua escurría de mi cuerpo mientras salía dejando rastros de cristales blancos de sal sobre mi piel oscura. Caminé de regreso hasta donde había dejado mi equipaje junto a Spirit y me sequé con una toalla que había guardado en el maletín médico, pasándola rápidamente por brazos, torso y piernas mientras los cristales de sal se desprendían con facilidad. Me volví a poner la gabardina verde esmeralda, ajusté el cinturón y verifiqué que todo estuviera en su lugar antes de caminar los cinco metros hasta donde Viktor observaba las antorchas – “La tengo” – dije mostrándole la moneda en mi palma derecha abierta.
 

 
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Haki

Calor y Deshidratación



RE: [Presente Absoluto - Aventura Tier 9] - Las segundas partes nunca fueran buenas - Garnet D. Matlock - 25-05-2026

Una sonora y jocosa risa por parte de Karl inundó la orilla del lago al ver el fracaso del Shichibukai ordenando - a pesar de compartir jerarquía con los otros dos miembros de la División 9 - a qué Apolo montara la primera guardia y a qué Fuguwu fuera el que recogiera la moneda que Viktor acababa de lanzar - con un buen fundamento a sus espaldas - al lago. Parecía que el propósito de aquellos gallardos y pintorescos héroes era el de hacer una acampada y dormir, tal vez para recuperar fuerzas. No obstante, el navegante y timonel de la división, lejos de seguir las indicaciones de Karl, hizo caso al espadachín plateado, dirigiéndose el hombre de cabellos rubios hacia el lugar en el que reposaban las dos antorchas.

Al mismo tiempo, Fuguwu decidió zambullirse en las aguas inertes del Lago Rubí, sintiendo como la elevada concentración salina de adentraba en sus dos ojos - al sumergirse en las aguas y mantenerlos abiertos -, pudiendo sentir como sus órganos visuales se les irritaban y escocían hasta el punto de dificultarle la vista. Aún con ese hándicap, gracias a la propia luz de las antorchas y del propio ambiente, el gyojin pudo ser capaz de volver a atrapar la moneda que seguía flotando sobre la superficie acuática. Pero a qué costo.

Mientras tanto, Apolo, en un alarde de su basto conocimientos en los artes de la capoeira, tras un “pequeño calentamiento”, comenzó a girar sobre sí mismo a gran velocidad, quedando completamente boca abajo y saliendo volando hacia los aires por la propia fuerza centrífuga de su rotación. Seguidamente, descendió en picado, a la par que todo su cuerpo se transfiguraba en átomos y moléculas de arena, introduciéndose en el suelo que había entre las dos antorchas - cuyas llamas se extinguieron al momento debido al viento arenoso levantado -. Mientras el cuerpo transformado de Apolo se hundía en el suelo, la propia fuerza de rotación anteriormente originada, hizo que toda la capa de un metro y medio de arena y arcilla que cubría en 10 metros a la redonda, y la zona entre las antorchas se levantara abruptamente, revelando algo que haría a todos los presentes abrir sus ojos de par en par.


Después de que el “Apolo-Torbellino” terminara de levantar toda la arena y tierra suelta, bajo esta se revelaría una puerta de madera, o más bien, una trampilla de sección cuadrada de 4 metros de lado teniendo, en el lado opuesto que miraba hacia la orilla del lago, una aldaba de metal que serviría para poder abrir la puerta que serviría de puerta hacia el mismísimo infierno.

Si decidían adentrarse a través de aquella trampilla, se encontrarían unas escalera de mano, completamente descendente - desde su perspectiva, por supuesto -, que alcanzaría un recorrido de hasta 150 metros bajo tierra, bajando a través de un agujero de unos 4 metros de diámetro de paredes rojizas debido al propio material de aquella corteza terrestre. Por su parte, una vez acabadas las escaleras y llegados al suelo, encontrarían frente a ellos un enorme pasillo subterráneo, de unos 20 metros de largo, además de 10 metros de alto y ancho. Pasillo en el cuál, durante su transcurso, no harían otra cosa que escuchar el mismísimo silencio, salvo el sonido del agua goteando y precipitándose desde el techo abisal. Por otro lado, en cuanto a la iluminación, tanto en la bajada como en el propio pasillo, había pequeñas antorchas colocadas de forma estratégica para que en ningún punto no hubiera ninguna ausencia de luz.

Habiendo terminado de recorrer dicho pasillo, los héroes acabarían llegando a una galería completamente cerrada - a excepción de la entrada por el pasillo - que, tal y como podrían comprobar, había sido adaptada para ser una especie de salón de juegos. Teniendo una sección rectangular de 20 metros de profundidad por 30 metros de ancho, y poseyendo la misma altura que el pasillo anterior, aquella sala roja perfectamente iluminada poseía 10 filas con 10 máquinas tragaperras cada una - es decir, que en la sala había 100 máquinas en total - colocadas en una separación de un metro cada una. Por las paredes de lo que parecía ser la guarida de Nimda Leyos, brotaban varias plantas enredaderas y algas saladas, que se alimentaban de la humedad y el agua proveniente del lago que quedaba por encima de la guarida. Por otro lado, al fondo y, por tanto, en el lado contrario del que entrarían los marines y el Shichibukai, había varias mesas de billar y de cartas, además de una máquina Jukebox - una máquina de discos retro - con forma de tiburón y pegada a la pared y, a su derecha, una barra en la que parecía haber una especie de minibar.

Sin embargo, nada de esto llamaría vuestra atención en un primer momento pues, dos detalles serían los que harían que sintieran como algo se revolviera en sus estómagos. Por un lado, sobre cada uno de los asientos correspondientes a cada una de las máquinas tragaperras, yacían los cadáveres de todos los marines que sabían que habían aceptado esta misión previamente a la División 9 - siendo identificable ya que todos portaban sus uniformes - con el añadido de, que cada uno de ellos, se encontraba decapitado y un estado de descomposición avanzado, impregnando el área de una pestilencia intensa, y teniendo muchos de ellos múltiples insectos recorriendo y revoloteando por su cuerpo. Todos y cada uno de ellos presentaban heridas correspondientes a balazos, además de tener la sangre ya plenamente seca.

Por el otro lado, en la pared opuesta a la entrada a la sala, sobre la misma Jukebox, había un mensaje pintado en sangre que citaba lo siguiente “JAW ALL ARE WELCOME”. Por alguna razón, parecía que Nimda Leyos sabía a la perfección que estaban en Risky Red, que acabarían llegando a su guarida y, por ello mismo, se había tomado la molestia de hacerles reverenda bienvenida. Los piratas de la novena división no estaban jugando con un pirata cualquiera.

Contenido Oculto


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RE: [Presente Absoluto - Aventura Tier 9] - Las segundas partes nunca fueran buenas - Apolo Bahía - 26-05-2026

En cuanto la masa de arena en la que me convertí chocó de forma sonora contra el terreno, pude sentir como la velocidad de mi embestida y su giro provocó una nube de polvo que cubrió la zona. Mientras se disipaba, mi arena se arremolinó sobre una superficie de madera reconstruyendo una vez más mi cuerpo. Una aldaba metálica me daba a entender que esas tablas daban forma a una puerta y, tras agarrarla y dar un tirón, ésta comenzó a ceder. — ¡Premio! — Alcé la voz para que el grupo se acercase. Mientras venían, tomé una roca del terreno del tamaño de mi mano y la dejé caer por el agujero, asomando mi oreja funcional para oír la caída. Los segundos que tardé en percibir el retorno del golpe me dieron a entender que la escalera llegaba hasta un lugar muy profundo y, por cómo sonaba, que la roca había caído sobre un terreno firme y seco. — No me hizo falta secar la puerta y convertirla en polvo, estaba abierta y la escalera baja a un lugar profundo. — Me puse en pie refiriéndome al grupo, mientras un chorro de arena salía de mi mano izquierda en dirección a la hoguera, para recoger mi sombrero y mi chaqueta. — Así que o esta banda es muy torpe, o aquí alguien trama algo, ¿me seguís? — Me puse la ropa y di un paso al frente hacia el vacío, dejándome caer por el hueco. — ¡Cowabunga!

Tras unos segundos de caída libre me estampé contra el suelo, provocando que arena saliese por los aires como si de una explosión se tratase, para luego retroceder y generar mi cuerpo. Ventajas de ser un logia, la gravedad funcionaba de forma diferente conmigo y poder tirarme desde dónde quisiese aceleraba los descensos. Ojeé el lugar en el tiempo en el que mis compañeros bajaban por la escalera. El lugar estaba en completa tranquilidad pero que hubiese tantas antorchas colocadas y encendidas de forma estratégica, era una clara evidencia de que ese pasillo escondía algo sospechoso. Una vez nos reagrupamos, todos seguimos avanzando hasta llegar a una galería subterránea con mala pinta.



Me llevé las manos a los bolsillos de mi pantalón, a la vez que observaba de forma serena los resultados de un cuadro difícil de poder olvidar. Compañeros de nuestra organización habían sido masacrados previamente. — Lobo — dije de forma serena pero firme, evitando pronunciar ningún nombre pero dirigiéndome a Viktor mientras ojeaba en la lejanía los cuerpos decapitados. — Diviértete. — Mi actitud había cambiado de golpe abandonando cualquier reacción festiva y jocosa. — Para bien o para mal, no soy como el Héroe. — afirmé en referencia a las palabras que Viktor nos dedicó horas antes, cuando nos disponíamos a recoger los caballos. — Justicia retributiva, ¿me sigues? — No hacía falta decir mucho más. Con pocas palabras le di a entender al Shichibukai que pese a ser un vicealmirante de la Marina, yo no iba a ser quién intentase frenarle si él estaba dispuesto a cruzar cualquier tipo de línea. Muchos marines yacían muertos en la galería y había una deuda que cobrar para equilibrar mi balanza.

Había un ciento de máquinas y cuerpos, por lo que me dirigí al extremo derecho de la galería, empezando a registrar los cadáveres de mis compañeros en la búsqueda de quizás encontrar algo de interés, valor, o identificación. La descomposición era evidente, por lo que en esa situación daba gracias a ser incapaz de poder percibir ningún olor. Cada vez que registraba un cuerpo, me llevaba la mano al bolsillo de la chaqueta para sacar una moneda e introducirla en cada máquina para ver qué ocurría. Ya había escapado de las manos de la muerte de un yonko y ese tiburoncillo no iba a convertir ese casino en nuestra tumba.

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Bélico

Gastos

Karmas aplicados



RE: [Presente Absoluto - Aventura Tier 9] - Las segundas partes nunca fueran buenas - Karlglass - 27-05-2026


No me dio tiempo a dormir mucho, pues pronto la voz de Apolo me despertó. Mi sueño era ligero. Mi compañero había dado por fín con la guarida de los piratas. No estaba cerrada, según Apolo, parecía una invitación. - Pues habrá que ser educados y aceptar la invitación, aunque sea una trampa- . . Mi compañero comprobó con una piedra lo profundo de la guarida enemiga y descendio, yo decidí no convertirme todavia y bajar normalmente por las escaleras, con mucho cuidado. Estaba descansada gracias a la pequeña cabezadita y que ya no hacia tanto calor.

AL descender llegamos a una gran galería - Es lo suficientemente grande para que pueda usar mis habilidades, menos mal...aún así tendremos que tener cuidado, estamos encima de un lago y no queremos que este sitio se nos caiga encima. . El lugar estaba iluminado artificialmente mediante antorchas, por lo que no estaba vacío. Avanzamos lentamente por el pasillo hasta llegar a una sala de juegos, una especie de casino ilegal, todo el aura del lugar cambio, nuestros semblantes tambien, ante lo que estabamos contemplando, el mensaje de Viktor habia sido sin lugar a dudas recibidos, pues ahí estaban los marines que estabamos buscando, con sus uniformes, sin cabeza y siendo comidos por los gusanos.

Avance al centro de la sala y me transformé en fenix, la sala era lo suficientemente grande para hacerlo,tambien active mi Waki medio de observación, totalmente fuera de mi, nosotros habiamos enviado un mensaje y ellos habian respondido. Asesinos. La justicia llegaria a ellos y la sentencia estaba dada: MUERTE. Ojo por ojo, diente por diente. No habrá paz para los malvados, dejariamos esta isla libre de piratas y todos saldrian con los pies por delante. Asi lo habia decidido. Primero me dirigi a Viktor.

- Viktor, con las cabezas te vale para recibir la recompensa ¿verdad? Parece que recibieron tu mensaje


Después, al resto de mis compañeros.

- Sangre y muerte compañeros. Hoy se hará justicia y la dictaremos nosotros. MUERTE.

Y pegué un grito que se pudo escuchar por todo el lugar.

- JUSTICIA Y MUERTEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE


De nada servía ya el sigilo. Los piratas nos estaban esperando. Y Yo estaba deseando que vinieran a por nosotros. Jamás había estado tan furiosa, jamás había tenido tantas ganas de matar, de abrir tripas, de pegar puñetazos, de destrozar cabezas. Mi sangre ardía. Clamando justicia. Clamando venganza.

Acabar con la maldad usando para ello todos los métodos necesarios. Por eso seguía siendo marine. Alce el vuelo un par de metros y medio, quedando dos metros y medio por debajo del techo y dos metros y medio por encima. Esperaba cualquier cosa, no sentia a nadie alli, pero estaba segura de que nos tenian vigilados.
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BELICO

karma



RE: [Presente Absoluto - Aventura Tier 9] - Las segundas partes nunca fueran buenas - Fuguwu - 27-05-2026

Salí del agua con la moneda apretada en la mano derecha y los ojos ardiendo de una manera que no había experimentado antes, la concentración salina demasiado agresiva para haberlos mantenido abiertos bajo la superficie. Caminé los cinco metros hasta donde había dejado mi equipaje junto a Spirit y busqué la cantimplora de agua potable del bolsillo lateral del maletín médico, inclinándome hacia adelante para echarme agua directamente sobre los ojos varias veces y parpadear con fuerza intentando arrastrar los restos de sal. La visión mejoró ligeramente pero el daño ya estaba hecho, los bordes de todo lo que me rodeaba seguían difusos y la luz de las antorchas más intensa de lo normal, casi dolorosa. Me sequé el rostro con la manga interior de la camisa y procedí a ponerme la gabardina verde esmeralda, revisando antes de abrocharla que todo estuviera en orden y en su lugar: maletín médico cerrado y en buen estado, pistolas a la espalda, cinturón con herramientas de carpintero bien ajustado, saco con las monedas de Jack en el bolsillo interior. Caminé los cinco metros hasta donde Viktor se encontraba y le extendí la mano derecha abierta con la moneda en la palma sin decir nada. Fue entonces cuando Apolo, a unos veinte metros de nuestra posición, gritó que había encontrado algo.
 
Me acerqué a Spirit, que seguía en el mismo sitio donde lo había dejado, y saqué una manzana de las provisiones que quedaban en la bolsa de tela junto al maletín. Se la ofrecí en la palma abierta y el caballo la tomó con calma, como hacía todo, sin prisa ni aspavientos. Le acaricié el cuello un momento antes de darme la vuelta – “Espera aquí y prometo darte un festín de manzanas a mi vuelta.” – le dije en voz baja esperando que me entendiera. De camino hacia la trampilla pasé junto a la hoguera y vi que Karl ya estaba incorporada, despertada por la voz de Apolo antes de que yo pudiera llegar hasta ella. Se la veía descansada a pesar de las pocas horas que había dormido. La trampilla era una sección cuadrada de cuatro metros de lado con una aldaba de metal en el lado opuesto a la orilla del lago, las antorchas que habían ardido junto a ella apagadas por el viento arenoso que levantó Apolo al impactar. Me asomé al agujero desde el borde donde me recibieron cuatro metros de diámetro, paredes rojizas de tierra arcillosa, una escalera de mano que descendía iluminada por pequeñas antorchas colocadas a intervalos regulares en las paredes. La profundidad era considerable y con la visión que tenía no podía estimarla a simple vista, por lo que me concentré en mantener el haki de observación activo a 100 metros.
 
Bajé por la escalera con más cuidado del que hubiera necesitado en condiciones normales, verificando cada peldaño antes de apoyar el peso mientras las paredes rojizas de cuatro metros de diámetro me rodeaban y el ruido del exterior desaparecía gradualmente, reemplazado por el silencio profundo del subsuelo roto únicamente por el goteo intermitente del agua filtrándose desde el lago por encima de nuestras cabezas. Ciento cincuenta metros de descenso con las pequeñas antorchas iluminando cada tramo sin dejar puntos ciegos hasta llegar al suelo, donde un pasillo de diez metros de alto y diez de ancho se extendía veinte metros frente a mí. Lo recorrí en silencio junto a los demás, Apolo y Karl delante de mí manteniendo cada quien dos metros de separación entre nosotros, escuchando solo el agua precipitándose desde el techo y nuestros propios pasos. Lo primero que notamos al entrar a la galería fue el inconfundible olor para cualquier médico que hubiera trabajado con cadáveres, descomposición avanzada impregnando el aire de una manera que se adhería a la ropa y a la piel. La sala se abría en veinte metros de profundidad por treinta de ancho y diez de alto, perfectamente iluminada, con varios otros elementos que ignore en un primer instante puesto que el olor a putrefacción me hacía enfocar mis sentidos hacia encontrar la razón de este olor. Apolo estaba en el extremo derecho de la sala registrando en silencio con una actitud completamente diferente a la de hace unas horas, y Karl flotaba a dos metros y medio de altura en el centro de la sala, y sobre cada asiento frente a unas máquinas tragaperras, un marine.
 
Me moví directamente hacia el extremo izquierdo de la galería sin desviarme, alejándome 25 metros de Apolo y 15 metros de Karl, acercándome con cuidado antes de arrodillarme junto al primer cuerpo. Uniforme de marina, identificable sin necesidad de buscar más. Decapitado, con heridas de bala y un estado de descomposición avanzado, múltiples insectos recorriendo el cuerpo y la sangre completamente seca. La visión parcial me obligaba a acercarme más de lo habitual a cada detalle, lo que en otras circunstancias hubiera podido procesar desde mayor distancia ahora requería una proximidad física que en cualquier otro momento hubiera evitado. Retiré la chapa de identificación de cada marine con cuidado, las limpié brevemente y las guardé en el bolsillo interior izquierdo de la gabardina antes de registrar metódicamente cada cuerpo buscando documentos, armas u objetos personales que pudieran ser relevantes para la misión o para sus familias de vuelta al cuartel, guardando todo con el mismo cuidado que las chapas.
 

 
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RE: [Presente Absoluto - Aventura Tier 9] - Las segundas partes nunca fueran buenas - Viktor - 28-05-2026

Apolo estaba en lo cierto. Su arremetida contra la arena destapó una trampilla que permitía acceder a lo que presuponíamos la guarida de Leyos. Miré al rubio y asentí con una media sonrisa, alegre por su descubrimiento. Fuguwu volvía del agua pude notar que no estaba bien. Parecía molesto de sus ojos y, aunque me extrañaba porque era un Gyojin, simplemente se plantó delante de mi, extendió su mano con la moneda en ella y esperó a que la cogiera. Tardé un instante, mirándole a los ojos, enrojecidos, y después la tomé conmigo, metiéndola en mi bolsillo del pantalón. Karl parecía estar de nuevo despierta pues los gritos de Apolo llamaron su atención. El rubio tuvo a bien decir que esta guarida tenía poca seguridad y en algo no se equivocaba, parecía que no importaba que entráramos ahí. Tras la comprobación de Apolo de la profundidad del agujero que descendía a la guarida del tiburón y su apunte, decidimos bajar. El se lanzó aprovechando sus cualidades de Logia y nosotros bajamos en silencio los seguramente más de cien metros de escalera. Cuando llegamos al final, un pasillo nos recibió y yo saqué el mechero de Joe y lo encendí. No era necesaria mucha luz pero aun así lo hice para poder iluminar un poco mejor. Lo recorrimos juntos, iluminados solo por las antorchas de los laterales y las gotas de agua que parecían filtrar desde el techo. Karl apuntaba que podía transformarse ahí ya que ella crecía bastante más que yo, que de por sí soy más pequeño.  Finalmente llegamos a lo que parecía un salón de juegos. Más lo que vimos no era un juego.

El lugar, de decenas de metros de largo y ancho, con un techo alto como el pasillo, era de color rojo y estaba iluminada al detalle. En sus paredes las algas y plantas brotaban por doquier y al final del todo parecía haber mesas de juego. En la habitación, o más bien el salón de recreo de Leyos, las máquinas tragaperras ubicadas en hileras de diez eran “manipuladas” por los cadáveres de los evidentes Marines que vinieron a por Leyos anteriormente. La visión nos congeló a los cuatro. Cerré el mechero de un plumazo y lo guardé en mi bolsillo. Los cadáveres, decapitados y enfrentados a las máquinas todavía portaban su uniforme reglamentario y estaban en un evidente estado de descomposición. La escena era dantesca. Al fondo, sobre una jukebox con forma de tiburón una inscripción de sangre nos daba la bienvenida, haciéndonos saber de manera tácita que no habíamos logrado el factor sorpresa. Posiblemente algún informador llegara a tiempo o nos hubieran visto. Quizás hasta el puto Sheriff Colt fuera el topo. Quizás a eso se refería cuando decía que le sonaba mi cara. Era el momento de cambiar la estrategia y activé mi haki de observación. No había vida alrededor más que nosotros. Nadie en metros a la redonda. Estaba claro que los Marines llevaban muertos días. Desde que llegamos a la isla, fácilmente, pues la Vibre Card ya se había quemado. Además el estado de descomposición no se lograba en horas. Otra cosa es la decapitación y quizá Fuguwu pudiera saber si era post o ante mortem. Sin embargo estaba claro que nos habían detectado y por eso no había nadie.

Apolo, quien era un circo ambulante con sombrero y capa, calmó su carácter y se refirió a mi como “Lobo”, dándome rienda suelta diciendo “Diviértete” y aseverando que él no es el “Héroe”. Gruñí ligeramente para después escuchar a Karl volverse loca dirigirse a mi diciendo que si con sus cabezas me sirve para la recompensa y después proclamaba muerte mientras volaba transformada. Mi rabia se transformó en algo más triste y entonces, miré a Fuguwu. En silencio, el Gyojin se había movido al extremo contrario a Apolo -el izquierdo- ambos revisaban las tragaperras mas Fuguwu estaba recolectando todas las chapas militares de los Marines. No quería que sus nombres cayeran en el olvido. Aquella visión detonó una lágrima que no pude evitar dejar salir. Centré mi vista de nuevo en el tiburón, al fondo de la sala y comencé a caminar, lento y decidido, apretando los carrillos y haciendo rechinar mis dientes mientras poco a poco, mis instintos afloraban. El ambiente a alrededor colapsó y el invierno colmó la sala. Los gusanos y putrefacción a mi alrededor se congeló mientras el animal en mi afloraba. Mi cuerpo cambió lentamente, desde mis pies hasta mis manos y creció asumiendo el manto del lobo blanco mientras mi iris platinado se rasgaba hacia una pupila lupina que perforaba con la mirada y mis colmillos asomaban de mi boca, acompañados de una aliento como una niebla espesa. Avancé hasta parar frente a la máquina tocadiscos con forma de tiburón y saqué de mi bolsillo la moneda, introduciéndola en la máquina y pulsando el play para finalmente retroceder un paso y observar con toda mi atención la máquina, con la zurda sobre la funda de Shimei Kaeru y la diestra sobre el mango.
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— Jackpot. — 

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