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[Presente Absoluto - Aventura Tier 9] - Las segundas partes nunca fueran buenas - Versión para impresión

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RE: [Presente Absoluto - Aventura Tier 9] - Las segundas partes nunca fueran buenas - Garnet D. Matlock - 30-05-2026

A pesar de que todos sintieran una repulsión indescriptible al presenciar aquella desagradable escena, cada uno de los protagonistas de esta historia tuvo una reacción cuanto menos, dispar. Apolo, quien parecía adoptar una postura más despreocupada, comenzó a inspeccionar los cuerpos de los marines por si encontraba algo de valor en sus ropajes, al mismo tiempo que iba introduciendo monedas a diestro y siniestro en las distintas máquinas tragaperras por si algo ocurría. Ni encontró nada, ni pasó nada, al menos de momento. Karlglass, quizás la más afectada por ver los cadáveres del centenar de marines, se llenó de una inconmensurable ira, reclamando a viva voz una justicia basada en la venganza y en la sed de sangre, lejos de la justicia a la que podía aspirar su hermano de otra madre y mentor, Joe Joestar. Justamente Fuguwu fue quién, bajo una mentalidad basada en la caridad de su oficio y, ante todo, como marine que alguna vez estuvo bajo las órdenes del vicealmirante de voluminosos pectorales, comenzó a recoger una por una las placas de cada uno de los soldados caídos - mientras revisaba además las heridas que pudieron darles muerte -, dando a lugar a una escena conmovedora a la par que triste.

Viktor, quién presenciaba y juzgaba cada uno de los tres comportamientos, no pudo evitar emocionarse ante la gentil y genuina manera de obrar del gyojin. El Shichibukai, mientras cada uno seguía a lo suyo, aprovechó para ir hacia la jukebox, con la moneda que le había comprado Fuguwu a Jack en mano. Todo mientras todo a su alrededor - a un radio de 10 metros - se sumía en un invierno eterno, al transformarse en la forma híbrida que le dotaba de su zoan mitológica. Una vez se posicionó frente a la máquina tocadiscos, el espadachín introdujo la moneda con grabado de tiburón, a la vez que retrodecía armándose con su más fiel acompañante Shimei Kaeru.


Conforme pronunció la palabra "Jackpot", un disco de la propia Jukebox se seleccionó automáticamente, comenzando a emitirse una melodía y una canción que, si bien parecía sonar alegre, en el contexto bajo el que estaban ahora mismo los marines, hacía que se tornara increíblemente macabra y siniestra. Así mismo, en ese mismo momento, varias explosiones, provenientes desde ambos extremos de la sala se sucedieron de manera simultánea, envolviendo inmediatamente a Apolo y Fuguwu en una nube abrasadora de fuego y es que, Nimda Leyos no había dejado los cadáveres de los marines simplemente para jugar psicológicamente con la División 9. Era una trampa también.

Conociendo la manera en la que solía obrar un marine promedio, el capitán de los piratas Mandíbula, se había cerciorado de incorporar, debajo de los ropajes, un intrincado sistema de explosivos - fabricados por Karabine cuando aún seguía con vida - que se activaba con cierto retraso una vez se había mantenido el más mínimo contacto. Es por ello que, tanto la inspección de Apolo como de Fuguwu, fueron suficientes como para activar dichas bombas, causando una reacción en cadena que hacía que los cadáveres explotaran y se calcinaran consecutivamente uno detrás de otro. Además, la propia explosión hacía detonar las bombas de los soldados muertos que aún no habían sido inspeccionados, haciendo que toda la sala se sumiera en una masiva explosión que hacía destrozar todos los elementos de la sala, además de retumbar sus cimientos. O eso habría pasado de no ser por los poderes gélidos de Vitkor ya que, su propia aura glaciar, consiguió enfriar y congelar los explosivos que yacían en los cuerpos más próximos a él, salvándose tanto él como Karl al encontrarse en la zona más central de la sala.

Una vez que la canción terminó de reproducirse en la máquina tocadiscos, la Jukebox - junto a parte de la pared - comenzó a moverse, desplazándose hacia dentro - introduciéndose en la pared que no estaba en movimiento - para, seguidamente, moverse hacia la izquierda, revelando un pasadizo secreto de unos 5 metros de alto y de ancho. El pasaje - que estaba igual de iluminado que el resto de la guarida - llevaría a los héroes - tras recorrer un pasillo de otros 150 metros - a otra galería circular de 50 metros de radio. En esta ocasión, lejos de parecer un salón de juegos, esta sala cavernaria parecía ser un taller, al haber varios puestos de trabajo - compuestas de 10 filas de mesas, de 10 metro de largo cada fila y separadas a dos metros cada una respecto a la otra - que que parecían recordar a una cadena de montaje humana. Aparte de las mesas de trabajo, en varios puntos de la sala, junto a la pared, había varias cajas de madera grandes dentro de las cuáles se podían apreciar armas y más armas de fuego. Aquello, junto a los materiales y pólvora que descansaban sobre cada mesa de trabajo, daba a entender que ese taller se utilizaba para la fabricación de armas.

Aparte del puesto de trabajo, aquella sala daba a distintos pasillos - excluyendo por el que habían entrado los héroes - y, cada pasillo a una distinta sala. Si Viktor y la División 9 habían entrado por las 6:00 de la sala, en el pasaje de las 9:00 acabarían llegando a una sala que parecía ser la habitación de los distintos forajidos, al haber múltiples camas literas. Por otro lado, se se tomaba el camino de las 3:00, se llegaría a un pequeño recinto en el que se guardaban muchos de los caballos que habían robado pudiendo identificar - gracias a la información recolectada - que se trataban de las monturas de Holly. Todos esos pobres animales, aún con vida, llevaban algún día sin comer ni beber agua, y estaban cercados en una valla de madera, además de encadenados por las patas. A las 10:30 había otro camino pero, a diferencia del resto, este era un camino ascendente que había en el techo, siendo un túnel de 10 metros de ancho y con una longitud indefinida. A las 1:30, y casi del mismo modo que el anterior, había otro camino "menos normativo", un aparente charco de agua - no salada, en esta ocasión - que no dejaba de ser un pasillo acuático hacia otra estancia desconocida.

Y por último, a las 12:00, una puerta con forma de cabeza de tiburón dónde, en lugar de dientes, había rejas de un metal extremadamente duro cuya apertura parecía responder frente a un mecanismo que, por más que buscaran, no encontrarían. Encima de la puerta había, por un lado, un Den Den Visual que os estaba monitorizando y, por otro lado, una frase que rezaba "TÚ, QUE ACABASTE CON LOS DALTON JUNTO AL HÉROE, PASA", nuevamente escrita con sangre. Parecía que habían llegado al final del camino.

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RE: [Presente Absoluto - Aventura Tier 9] - Las segundas partes nunca fueran buenas - Apolo Bahía - 31-05-2026

Por más que introducía monedas en las distintas máquinas tragaperras, nada ocurría. Ni caminos secretos, ni siquiera algo de estímulos con luces y colores para darme más monedas. Qué fácil sería todo si hubiesen escondido un botón secreto detrás de un poster sospechoso o algo así, pero parecía que esta banda trabajaba de otra forma. Sin embargo, en cuanto le eché la mano a uno de los cadáveres de los Marines, un leve ruido seguido de un flash me sorprendió. — ¡AAAAAH! — ese tiburón había sido tan ruin de haber puesto una trampa explosiva utilizando a un muerto. Una llamarada me cubrió entero pero, para desgracia del pirata, lo aguanté de buena manera. Otra victoria había sido concedida al gran Apolo Bahía gracias a lo bien trabajado y tonificado que tenía su cuerpo arenoso... y es que hacía falta mucho más para poder tumbarme. Aunque rezaba que esa llamarada no se hubiese llevado por delante mi ceja izquierda, al mismo tiempo que tosía algo de polvo y me sacudía la chaqueta y el pantalón.

Después del leve susto con la explosión, pude darme cuenta de que estaba sonando una canción demasiado extraña en la sala. La voz era demasiado aguda y temblorosa y me estaba empezando a poner de los nervios, incluso siendo un amante de la música. Parecía que estábamos persiguiendo a un completo tarado. Entre la matanza, el recibimiento y que la música seguía sonando, sólo me entraban ganas de arrancar una de las máquinas para lanzarla contra la jukebox, pero no toqué nada por si otra trampa volvía a activarse. Una vez que la canción dejó de sonar, un mecanismo se activó y la pared se desplazó hasta mostrarnos una pequeña entrada. No sé qué habrían hecho mis compañeros pero habían dado con el truco.

Avancé en silencio por el nuevo pasillo junto al equipo, al contrario de cómo entré por la escalera de la trampilla. Estaba alerta e intentando detectar algo por si nos volvían a dar la bienvenida. Esta vez era una galería circular con diez filas de puestas de trabajo... otra vez diez. ¿Sería ese el número de la suerte de Nimda Leyos?. Caminé por la galería sin tocar nada, echando un vistazo rápido a lo que podíamos encontrarnos pero nada me llamaba especialmente la atención. Tan sólo había cajas llenas de armas, como si ese fuese un taller clandestino además de diversos pasillos. Finalmente pude ver cómo había una puerta con forma de cabeza de tiburón seguido de un mensaje escrito con sangre. — No tengo ni idea de quién son los Dalton, ni tampoco he acabado con nadie... todavía. — susurré mientras seguía caminando por la galería, observando los pasillos. — Creo que no me apetece ver qué hay por aquí. — dije al ver cómo había un charco de agua con cierta profundidad. — Está bien, chicos — señalé a uno de los caminos con mi índice de la mano derecha. — Uni, duni, tê. — iba moviendo mi dedo al ritmo de la canción infantil. — Salame, minguê. Um sorvete colorê, o escolhido foi você! — mi dedo acabó apuntando al lado oeste de la galería. — Iré a echar un ojo por allí... el que me queda, ¿me seguís?. Si algo me pudiese pasar, os lo haré saber... y si veis a alguien, una cabeza servirá por cada cabeza arrebatada.

Comencé a caminar solo por el pasillo que el azar había escogido para mí. Avancé callado, con paso firme y con mi brazo derecho extendido. Tenía el puño cerrado pero con los dedos pulgar y meñique abiertos como si fuesen la mirilla de mi visión. Si alguien intentaba pasarse de listo y asustarme, tan sólo tenía que saludarle de forma cordial. El pasillo finalmente se abrió dando lugar a una sala que parecía de descanso. Alertado por lo ocurrido con los cadáveres de antes, me quedé en la entrada de la habitación emitiendo una corriente de arena por mi mano izquierda que tenía libre. Mi control total sobre mi elemento podría servirme para poder toquetear e investigar todo desde la distancia, sin que me abrazasen explosiones repentinas. Recordaba cómo antes de descubrir la trampilla en la arena le comenté a Viktor que me tocaba convertirme en la Pisadeira, el espíritu de los mitos de mi isla que se colaba por las noches en las casas para sentarse encima de los que dormían y así inmovilizarlos y aterrarlos. Irónicamente, había llegado a una habitación con literas.


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RE: [Presente Absoluto - Aventura Tier 9] - Las segundas partes nunca fueran buenas - Karlglass - 31-05-2026

La furia me consumía. Esa cantidad de camaradas asesinados por aquel monstruo no iba a quedar impune. Quería venganza e iba a obtenerla, pero allí no había nadie. absolutamente nadie, nadie contesto a mis gritos, lo que me enfurecía aún mas, cuando entonces una música empezó a sonar, una música macabra y horrible que me hacia querer reventarlo todo. Y entonces un montón de explosiones desde las maquinas donde estaban nuestros compañeros decapitados.. Obviamente era una trampa, pero usar los cadáveres para intentar acabar con nosotros me hacia enfurecer aún mas. 
. - Malditos cobardes, Fugu, Apolo, Viktor ¿Estáis bien? . Sabia que estaban bien, gracias a mi Waki y una nueva sala se abrió. - Están jugando con nosotros. Se van a arrepentir de todo esto.  .

Pase tras Apolo y el resto a la siguiente galería, volando justo detrás de mi arenoso compañero y pendiente de lo que pudiera pasar. Al fin llegamos a otro punto, donde había varias salas y desde la que parecía que operaban - Armas. Y las han abandonado aquí. Puede que supieran que veníamos, pero que dejen aquí la mercancía me parece raro. Creedme, Unos piratas jamás abandonarían su fuente de ingresos. .

Tambien había ante nosotros una puerta central, con un mensaje que no entendía. - Yo tampoco sé quienes son los Charlon esos ¿Se estarán equivocando de personas?  En fin vamos a...

Pero antes de que pudiera terminar de hablar, Apolo ya estaba decidiendo explorar por su cuenta, diciéndonos que nos llamaría si sucedía algo. - Supongo que no esta de mas explorar antes de llegar al boss final. Si encontráis enemigos no tengáis piedad. Yo no la tendré. No habrá piedad para nadie.

Y cogí otra de los caminos, un poco mas arriba del que había cogido mi compañero, el que estaba a las 10:30 desde donde habíamos entrado. - Os llamaré si encuentro algo útil. Confió en vosotros.. El pasillo daba a un túnel ascendente del cual no se veía salida alguna, tal vez por ahí habían escapado los piratas. No dude ni un momento y empecé a subir volando por el, atenta por si había trampas y con mi Waki activado, pero furiosa aún. Esperaba encontrar a quienes le habían hecho eso a mis compañeros marines y si no había nadie conmigo para ver lo que pretendía hacer con los responsables, mucho mejor. No pretendía ser amable, no pretendía ser delicada, pretendía devolver el daño que habían hecho a esos piratas locos y asesinos. Lo mejor para ellos era que no se cruzaran en mi camino. 

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RE: [Presente Absoluto - Aventura Tier 9] - Las segundas partes nunca fueran buenas - Viktor - 31-05-2026

Odiaba esa puta canción.
La máquina toca discos seleccionó uno de los tantos vinilos que poseía automáticamente y comenzó a reproducirlo. La música, macabra y desconcertante se vio opacada por una serie de explosiones desde mi espalda que envolvieron toda la sala hasta cubrir a Apolo y Fuguwu, que estaban más atrasados. Karl y yo estábamos en una zona relativamente segura. No obstante el susto quedó ahí ya que nuestros compañeros emergieron del fuego sin daños aparentes. Tras finalizar la música, el toca discos se apartó de nuestro camino con un mecanismo que descubría una nueva puerta. Sin pensarlo demasiado, todos cruzamos el umbral y caminamos largo y tendido hasta llegar a una nueva sala, circular y grande, con diversas salidas. Salidas a izquierda y derecha, al frente en diagonal y delante de nosotros en lo que parecía ser un taller de fabricación de armas. Yo sabía un poco sobre esto y observé sin moverme del umbral de la sala las armas. Gruñí entre dientes al entender lo que estábamos viendo. Karl apuntó que ningún pirata dejaría su material solo, y parte de razón tenía, mas no creo que lo hubieran abandonado porque sí.

La salida más llamativa era la que estaba frente a nosotros. Una enorme puerta con forma de tiburón llena de rejas con un Den Den Mushi visual encima, observándonos. Sobre ella, una inscripción que nadie parecía entender allí… nadie además de mí. Entendí perfectamente el llamado de Leyos al que fue el verdugo de su lacayo en Toko. Mis compañeros comenzaron a tomar la iniciativa. Apolo tras decidir aleatoriamente decidió ir hacia la izquierda, a las nueve en punto. Parecía mucho más enfocado que antes y, me sorprendía la seriedad con la que se estaba tomando la misión a pesar de su carácter. Karl por su parte, la cual ya venía sumamente enfadada por las explosiones de los Marines muertos, anunció que no tendría piedad con quienes encontrara y avanzó por un enorme agujero en el techo situado a la izquierda en diagonal. Mantuve mi mirada en el agujero por donde Karl salió volando unos segundos con cierta frustración. Solo el Gyojin y yo restábamos en la sala. — Fuguwu. — reclamé al médico, con tono serio y firme, como el que solía usar mi viejo amigo. — Eres libre de ir donde creas que debas ir. A mi me reclama una deuda de sangre. — espeté mirando hacia la inscripción de la puerta de tiburón. — Pero, cuando salgamos de aquí, hablemos. — finalicé girando hacia la puerta del escualo y me planté frente a sus barrotes, cuyo mecanismo de apertura era ignoto para mí mas conocía la manera exacta de abrirlo sin tocar un solo barrote:


— Soy Viktor. Abre. —

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RE: [Presente Absoluto - Aventura Tier 9] - Las segundas partes nunca fueran buenas - Fuguwu - 31-05-2026

Apenas había iniciado a revisar el primero de los cadáveres cuando una llamarada me envolvió de golpe, violenta y sin aviso. Era una trampa, de la cual había salido ileso por suerte. Me sacudí la gabardina con fuerza apartando los restos de hollín, verificando rápidamente que el maletín médico y el resto del equipaje seguían en su sitio y que las chapas que había recogido seguían guardadas en el bolsillo interior izquierdo junto a los objetos personales de los marines. Me pregunté de forma retórica cuántas veces más caería ante las trampas de este lugar antes de que terminara todo esto. El calor de la explosión había sido intenso, pero había conocido calores más intensos en Sabaody y Marineford, calores que venían de dentro y no de una mecha y pólvora. Este no era más que fuego muerto. Lo que quedaba de los marines en el extremo izquierdo de la sala era difícil de procesar incluso para alguien acostumbrado a ver la muerte tan de cerca cada día. Las explosiones habían destrozado lo que la descomposición había dejado intacto, esparciendo vísceras ennegrecidas y fragmentos de hueso calcinado sobre los asientos y el suelo a varios metros a la redonda, mezclándose con los restos de tela de los uniformes que ardían todavía en algunos puntos. Los que ya estaban decapitados antes de la explosión habían quedado reducidos a torsos irreconocibles, sus heridas de bala ahora irrelevantes frente a lo que las bombas habían hecho con ellos. El olor a carne quemada se sumó al de la descomposición creando un aroma vomitivo.
 
Apreté la mandíbula hasta sentir la tensión propagarse hacia el cuello y cerré los puños a los costados. No era la trampa en sí lo que me revolvía por dentro, sino esto. El usar los cuerpos de estos hombres, hombres que habían venido aquí con la misma misión que nosotros y habían pagado el precio más alto posible, como munición. Como material desechable. Sin ningún tipo de consideración por lo que habían sido, por lo que representaban, por las familias que les esperaban de vuelta en casa. Nimda Leyos no les había matado simplemente, les había quitado toda su humanidad incluso después de muertos, arrancándoles hasta la última dignidad que les quedaba. La furia y rabia que me generaba este pensamiento era inconmensurable. No conocía a Leyos de nada, pero en ese momento supe con una claridad absoluta que no iba a encontrar ninguna consideración de mi parte cuando llegara el momento. Me uní al grupo en silencio para cruzar el pasadizo que se había revelado, un túnel de cinco metros de alto y cinco de ancho que conectaba la galería con lo que hubiera al otro lado. Apolo iba primero, luego Karl, seguidos por Viktor, y yo cerraba la formación a dos metros de distancia de Viktor. El sonido de nuestros pasos el único ruido aparte del goteo constante del agua filtrándose desde el lago por encima de nuestras cabezas.
 
La sala circular que encontramos al final del pasillo se abría en cincuenta metros de radio, perfectamente iluminada, con diez filas de mesas de trabajo de diez metros de largo separadas dos metros cada una ocupando gran parte del espacio central. Cajas de madera junto a las paredes repletas de armas, materiales y pólvora sobre cada mesa. Apolo entró primero y comenzó a moverse hacia la derecha explorando sin tocar nada, Karl voló justo detrás de él antes de desviarse hacia las diez y media. Normalmente les hubiera intentado detener, buscar trazar un plan, no dividirnos sin más. Pero confiaba en ellos, así como ellos en mí, y estaba seguro de que sus sentimientos eran similares a los míos, expresados cada quien, a su manera, mi haki de observación aun expandido en 100 metros me lo confirmaba. Viktor se detuvo en el umbral del lado derecho observando las armas con el ceño fruncido. Rodeé a Viktor por el lado izquierdo del umbral y me posicioné dos metros dentro de la sala desde donde podía ver la distribución completa de los caminos que se abrían desde la sala circular. Karl anunció que tomaría el túnel ascendente de las diez y media y desapareció volando. Apolo eligió al azar con el dedo apuntando a los distintos caminos antes de decidirse el propio y desaparecer también por el pasillo de la izquierda. Viktor se plantó frente a la puerta con forma de cabeza de tiburón que quedaba a unos cincuenta metros de mi posición al fondo de la sala y me llamó con un tono que me recordó al que usaba Joe cuando quería que prestara atención, serio y firme, diciéndome que era libre de ir donde creyera que debía ir, que a él le reclamaba una deuda de sangre, y que cuando saliéramos habláramos. Había algo en esas últimas palabras que me generaba curiosidad, pero simplemente asentí en silencio, ya tendríamos tiempo para hablar si salíamos vivos de esta.
 
Mi haki de observación expandido a cien metros no traía nada consigo. El silencio del haki era absoluto en esta guarida como lo había sido desde que llegamos, como si el lugar mismo resistiera cualquier intento de ser detectado. Recorrí con la vista borrosa los caminos que quedaban disponibles desde mi posición en el lado izquierdo de la entrada y, por descarte, elegí uno que me llevo a donde había un charco de agua. Se trataba de un pasillo acuático el cual, por suerte, no era de más agua salada. Avancé con determinación por el pasillo al igual que lo habían hecho el resto de mis compañeros. Nimda Leyos había preparado esta guarida pensando en todo. Me pregunté si había pensado también en lo que ocurriría cuando un gyojin, un fénix, un lobo y un ser de arena llegaran a su puerta.
 

 
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RE: [Presente Absoluto - Aventura Tier 9] - Las segundas partes nunca fueran buenas - Garnet D. Matlock - 03-06-2026

Una vez que nuestros héroes llegaron a lo que parecía ser el taller de armas de nuevo - y tal y como ya habían hecho en varios puntos de su misión - aplicaron la mítica estrategia basada en "divide y vencerás". De lo contrario - y a juzgar por las indicaciones y condiciones del mensaje aparentemente escrito por Nimda -, era muy posible que no pudieran dar con él. De este modo fue que - a excepción del vicealmirante originario del Reino Samba -, todos escogieron que ruta escoger de la manera más eficiente posible, echando a volar Karlglass hacia el túnel del techo y Fuguwu zambulléndose hacia el pasaje acuático que había tras el charco. Apolo, en cambio, dejaría su elección a la suerte, tocándole inspeccionar la sala que servía de descansa para los integrantes de los piratas Mandíbula. Viktor, como no podía ser de otra manera, entendió al instante el mensaje escrito con sangre sabiendo que, obviamente, iba referido a él, permaneciendo plantado frente a la puerta de rejas y con forma de tiburón.



Situación de Apolo. Sala de las literas

Tras recorrer un pequeño pasillo de no más de 20 metros de largo, Apolo acabaría llegando a una habitación rectangular de 15 metros de profundidad por 10 metros de ancho y alto. Lejos de las paredes rojizas, de las hileras de literas perfectamente apiladas y colocadas, no parecía haber en primera instancia nada fuera de lo normal, dejando claro que ese lugar sólo ofrecía el servicio de poder dormir y descansar, nada más. La iluminación era tenue, sustentándose por un par de farolillos que había colgando mediante unas cadenas, del propio techo de la sala. Cuando Apolo decidió inspeccionar la habitación - con cierta desconfianza - gracias al control que tenía con su fruta el vicealmirante, emitiendo una corriente de arena que revolvería la habitación entera y la pondría patas arriba. Bajo los farolillos que se mecían violentamente ante la sacudida arenosa - no apagándose la llama que iluminaba la habitación gracias al cristal que las protegía -, Apolo pudo ver que no había nada fuera de lo común, ni estrafalario, ni de valor para su misión. ¿Cuál sería el próximo paso del apuesto Apolo Bahía? Lo descubriremos en el próximo desfile.



Situación de Karlglass. Túnel del techo

Determinada y llena con una inconmensurable sed de sangre y venganza, Karlglass voló y se aventuró hacia el agujero que yacía en el techo, un túnel de 10 metros de ancho - lo suficientemente grande para que entrara la semioni -, teniendo un recorrido ascendente de aproximadamente 50 metros de largo. Durante el trayecto, Karl podía observar la existencia de varios postes clavados en distintos puntos de las paredes del túnel.

Conforme Karl se aproximaba más al final del recorrido, la mujer fénix era capaz de sentir gracias a su Kenbunshoku Haki la presencia de cerca de 230 personas, todas con un aura que estaba podrida hasta la médula, destacando por encima de todas el nivel de uno de ellos, pudiendo notar como aquella presencia era mucho más fuerte que cualquiera de las que había podido ver durante su estancia en Ciudad Escarlata.

Al salir del agujero, la vicealmirante llegó a una cámara de sección circular, de 50 metros de diámetro. El techo de la misma, estando parcialmente abombado hacia arriba, tenía una altura máxima de 20 metros, justamente en el centro geométrico de la sala. En el interior de la cámara, no había nada demasiado particular, salvo alguna que otra columna terraformada de manera natural y, sobre todo, varias formaciones cristalinas de color blanquecina cerca de las paredes del habitáculo subterráneo. Alguien con el suficiente conocimiento en geología - y lo suficientemente aventurado para darle un lametón - podía vaticinar que aquellos cristales correspondían a la sal que se formaba gracias a la filtración del lago, debido a su alta concentración. Varias de las personas que había detectado Karl - todos con vestuario de cowboy y llevando un pañuelo atado al cuello y tapándoles la boca -, se encontraban en varios puntos de la sala, repartidos en distintos puntos y picando dichos cristales, dando a entender que ese espacio era una suerte de mina y que, aquello que estuvieran obteniendo, debía ser importante para ellos.

En el centro de la caverna, la persona que había sentido Karl con la mayor presencia se encontraba dando órdenes, dando a entender claramente que era el líder de ese pequeño escuadrón. En cierta manera, físicamente era alguien parecido tanto a Billy como a Holly. Un hombre rubio y guapo, que sacaba partido al lado más salvaje del Oeste. Su sombrero, chaleco y guantes eran de color blanco y manchas negras, simulando el pelaje de una vaca, mientras que las mangas de la camisa que llevaba por debajo era de color amarillo y manchas marrones. Portaba una enorme cuerda en su mano derecha, que usaba a modo de látigo para cerciorarse de que el ritmo de trabajo de sus esbirros no decaía, y una especie de saco a sus espaldas.

JIMMY


No obstante, no pudo pasar desapercibida su presencia ante un enemigo que sabía que, tarde o temprano, alguno/s de los marines que habían invadido la guarida acabaría irrumpiendo allí. Lo que no tenía ni idea es que Jimmy el Ahorcamiento se toparía con una mujer vicealmirante.- ¡Roppopo! Pero qué ven mis ojos, ¿una mujer marine? ¡La cocina queda lejos de aquí! - Chirrió los dientes para, seguidamente, relamerse los labios con la lengua.- Da igual, déjame que satisfaga mi sed apretando ese terso y delicado cuello…¡Kachow! - Dio un chasquido al suelo con su cuerda, haciendo que el resto de sus esbirros se preparan y formaran posiciones sacando sus respectivas armas. 20 metros aproximadamente eran los que le separaba a Karl de Jimmy.



Situación de Fuguwu. Pasaje de agua

De forma paralela que Karl, el vicealmirante caracterizado por ser la calma, tranquilidad y seriedad de la novena división se sumergió en el charco de agua, encontrándose un pasillo de agua que, a diferencia del lago, la concentración salina era mínima, abundando muchos otros minerales en ella, pero no lo suficientemente irritantes como para que el gyojin no pudiera abrir los ojos a través de él. El pasaje acuático estaba ligeramente inclinado hacia abajo de forma que, conforme más avanzaba, más bajo tierra se encontraba el pez globo con esteroides.

Llegando a recorrer cerca de 100 metros de pasaje, Fuguwu terminó por arribar a una zona completamente sumergida, una habitación esférica de 50 metros de radio que, si no fuera porque las paredes eran opacas, podía llegar a confundirse con una pecera. Antes de que llegaras a ella, el vicealmirante pudo sentir la presencia de una única persona, mostrándose mucho más poderosa también que cualquiera de los ciudadanos y residentes de Escarlata. Ubicándose en el centro y de cara a la entrada a la sala, casi como si hubiese estado esperando tu llegada, se ubicaba otro gyojin larguirucho de unos 2 metros de alto, con sus brazos cruzados y de aspecto completamente salvaje. De piel resbaladiza y morada en su casi totalidad - salvo en la zona del pecho, barbilla y antebrazos, que era azulada -, estaba completamente desnudo, mostrando sus monstruosa fisionomía, allá por dónde se mirara. Lejos de contar con cinco dedos, poseía sólo tres en cada una de sus extremidades, sobresaliendo de las muñecas de sus manos una suerte de pequeños pinchos. En su pecho azulado contaba con una serie de membranas, de lo más estrafalarias. Pero sin duda, lo más extravagante de aquel individuo era, no el cuerno que sobresalía de su cabeza, sino su cresta puntiaguda de color azul fluorescente que parecía crepitar y resplandecer con energía eléctrica, hasta el punto de generar una corriente eléctrica a un escaso metro alrededor de él. Zap la Electrocutación era un gyojin anguila eléctrica.

ZAP


- ¡Ya era hora, mangas tristes! - Te llamó la atención Zap, descruzándose de brazos, produciendo burbujas al estar bajo el agua con cada palabra emitida.- Cuando me informaron que había un gyojin marine entre estos mamelucos, sentía que acabarías llegando hasta aquí, ¡y menos mal que lo has hecho! - Exclamó, intensificando la corriente eléctrica de su cresta, haciendo tanto esfuerzo que se le escapó un pedete.- Porque no hay nada que odie más que ver a uno de los míos servir a esos picoletos, ¡prepárate, marine! - Se puso en posición de combate, flexionando ambas piernas hacia delante y extendiendo sus brazos hacia atrás. 45 metros aproximadamente eran los que le separaba a Fuguwu de Zap.



Situación de Viktor. Sala del Tiburón

Una vez que Viktor se quedó solo en el taller ante la puerta de rejas, esta se abrió frente a él, lenta y solemnemente de abajo hacia arriba, permitiéndole pasar al shichibukai hacia lo que debía ser el dominio de Nimda Leyos. El hombre de pelo plateado atravesó el umbral de la puerta para encontrarse con unas escaleras descendentes, parcialmente iluminadas por algunas antorchas que había, a ambos lados, en según que tramos. Cuando el espadachín se dispuso a bajar los primeros peldaños, la puerta de rejas descendió abruptamente, cerrando por completo el paso y dando a entender lo siguiente. No había marcha atrás.

Tras un silenciosa bajada a los infiernos, en los que Viktor tan sólo sería capaz de escuchar los latidos de su corazón y sus pensamientos, después de recorrer unos 50 metros - descendiendo unos 10 metros en total -, terminaría llegando a una sala que cumpliría la función de "despacho del jefazo". Teniendo una sección rectangular de 15 metros de ancho, 70 de profundidad y alto, estaba sorprendentemente vacía a pesar de las grandes dimensiones que poseía aquella cámara. Si se prestaba la suficiente atención, era posible apreciar pequeñas marcas sobre varios puntos de la caverna, como si hasta hace un momento hubiera todo tipo de muebles allí pero se hubieran retirado por algún motivo. Lo único que había era una simple pero enorme mesa de escritorio y una silla de madera. En el techo del propio escritorio, colgaba un Den Den Visual que proyectaba lo que veía el receptor del taller de armas, mostrando la habitación completamente vacía.

Y, como no podía ser de otra manera, sentado sobre el propio escritorio, se ubicaba el propio jefe y capitán de los forajidos y piratas Mandíbula, el cruel y despiadado Nimda Leyos, un gyojin tiburón azul de unos 3 metros de alto. Salvo su sombrero de cowboy, un colgante con forma de diente y su pantalón beige con flecos, Nimda iba completamente desnudo, dejando ver su esculpido y musculoso cuerpo. En su mano derecha, portaba una especie de mando, con varios botones, con el que parecía haber abierto y cerrado la puerta de rejas mientras que, en su siniestra, empuñaba una pistola, de tipo revolver y con un tambor giratorio de 6 cámaras. Al ver que su objetivo, Viktor, llegó ante él, Nimda se levantó de la mesa, quedándose a unos 30 metros del lobo gélido.

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RE: [Presente Absoluto - Aventura Tier 9] - Las segundas partes nunca fueran buenas - Apolo Bahía - 03-06-2026

Desde la lejanía y gracias a mi control sobre la arena, el chorro que salía por mi zurda comenzó a remover cada una de las literas que había en la habitación. Primero me dediqué a arrancar la ropa de cama que cubría cada uno de los colchones, para más adelante hacerlos volar y tirarlos. No encontraba nada destacable, ni nada ocurría, por lo que esa zona estaba a salvo de ser una trampa. Resignado y tras un leve suspiro al no sacar nada de valor de esa zona, me di media vuelta y comencé a caminar por el pasillo por el que había llegado. — Diario de bitácora de la superestrella Bahía — Me llevé mi mano zurda a la oreja, al mismo tiempo que caminaba con mi diestra apuntando al frente, de la misma forma que antes. — Me he despertado de un híper sueño en una isla extraña. — estaba metido en mi película, distrayéndome de forma casi involuntaria al no encontrar estímulos.

Al regresar al taller clandestino del inicio pude comprobar como mis compañeros habían decidido investigar también por su cuenta, ya que no se encontraban en la sala. Gracias a mis habilidades podía colarme en cualquier lado, a excepción de la aventura submarina por la galería acuática, así que atravesé el taller en una línea recta. Saliendo del pasillo del oeste, me introduje por el del este, con un paso casi felino y atento a cualquier estímulo que podría recibir. No quería sorpresas indeseadas. — Estoy rodeado por criaturas extrañas y desconozco sus intenciones. — Hablaba de forma teatral, como si estuviese conectado con alguien y fuese un agente secreto, hasta que llegué al final del pasillo. — ¿Quién anda ahí? ¿Amigo... o enemigo? — Mi mano derecha que funcionaba como una mirilla improvisada, apuntó hacia lo que parecía ser un redil hecho con vallas de madera y que estaba lleno de caballos en un estado que, gracias a mis conocimientos como veterinario, podría catalogarlo como que "no estaban muy bien del todo". Verlos encadenados por las patas tampoco ayudaba a ganarse mi confianza.

De la misma forma que en la anterior habitación, desde la entrada en la lejanía comencé a emitir una corriente de arena con mi mano zurda para poder registrarlo todo, incluso comprobando si lo que mantenía a los animales presos pudiese llegar a ceder para liberarlos. Toda precaución era poca y no me gustaría que los caballos también estuviesen llenos de explosivos.


Resumen

Bélico

Gastos

Karmas aplicados



RE: [Presente Absoluto - Aventura Tier 9] - Las segundas partes nunca fueran buenas - Karlglass - 04-06-2026




Karlglass subió, a toda velocidad, furiosa, desatada, su sangre Oni ardía furiosa buscando venganza. Por todos sus compañeros muertos, por todos sus compañeros a los que no dejaron descansar ni en la muerte. Pocas veces había estado tan furiosa, le ardía la sangre, le ardía todo el cuerpo, sus alas se tensaban, su cuerpo también, todo ardía, su cuerpo parecía mas brillante que nunca, sus llamas parecían de otro color distinto al precioso azul sanador para el que habían nacido. Según se acercaba a la salida, pudo sentir un montón de almas agrupadas, almas malignas, podridas, despreciables, probablemente cómplices en lo que había presenciado la semioni tan solo hace unos minutos, algo que no podía olvidar, ni ignorar. Algo que la enfurecía. 

El fenix era un animal poderoso, un animal concebido para curar, no para dañar, se decía, aunque esto Karlglass por supuesto lo desconocía, que las frutas Zoan elegían a sus usuarios ¿Porque entonces su Akuma no mi había elegido a la semioni? No había ni un ápice de bondad en las acciones que pretendía llevar a cabo Karlglass, no había amor, no había piedad, no había una verdadera justicia. Solo había ganas de venganza, ganas de muerte ¿Esa era la justicia de la usuaria de una fruta tan bondadosa? ¿Ese era el destino de la Fénix?

Karlglass salió del agujero, mirando todo a su alrededor, sintiendo todas las pobres almas que se encontraban ahora a su alrededor, si hubiera estado en su sano juicio habría pensado, habría razonado que tal vez esas personas no estuvieran alli por su propia voluntad, que tal vez esos pobres diablos solo eran victimas de la banda de Nimda Leyos, que una persona con látigo los estaba esclavizando, como ella misma había sido esclava hace ya muchos años. Pero Karlglass no pensaba, o mas bien solo pensaba una cosa. En las cabezas decapitadas de todos sus compañeros en el casino. Y 

La sangre semioni era una condena, su carácter la incapacitaba para pensar en otra cosa que no fuera en hacer sangrar a los responsables de lo ocurrido. Activo su Bushoku "waki" imbuyendo todo su cuerpo. Tambien su Kenbunshoku "Waki" 20 metros a la redonda. No iba a cometer los errores que cometió entrenando contra Fuguwu, no podía guardarse nada, tenia que ir con todo. Con un solo objetivo. MATAR. 

El líder de aquella banda de desgraciados vio llegar a la semioni, mas esta no se detuvo a escuchar sus palabras, empezó a volar por la sala, esquivando las formaciones de sal y golpeando a todos los esclavos o cómplices del rubio que intentaba ofender a Karl. Todo eso le daba igual a la semioni, hambrienta de sangre, que empezaba a arrasar volando el lugar, golpeando con sus garras, con sus alas y con su cabeza todo lo que se encontraba haciendo que las ordenes de aquel apuesto y vil vaquero quedaran sin efecto, pues al chasquido de su látigo ya no podia acudir nadie, nadie mas que la semioni, que estaba a unos 15 metros de el cuando termino con el ultimo de los mas de 200 hombres que habia antes en esa sala. Teniendo ahora al vaquero a su derecha

Llena de sangre por todo su resplandeciente y lleno de llamas cuerpo, se centro ahora en su nuevo objetivo, el vaquero, lamentablemente no era el líder de aquella banda, a Karlglass le habrían encantado arrancarle la cabeza ella misma, pero de momento, se conformaría con la sangre de todos sus aliados, hasta que saliera de su puta madriguera. 

Se lanzó hacia el, con una velocidad a la que jamás habíamos visto a la semioni y le golpeo en el costado, embistiéndole, pero aún no había terminado, tras esto e inmediatamente despues, le siguio golpeando, con sus dos alas a la vez y todas sus fuerzas, esta vez y con el vaquero aturdido, al tenerle tan cerca, en su cabeza. 

Esto no había terminado aún, la furia de Karlglass no se iba a apaciguar, no mientras siguiera pensando en la vida y las familias de aquellos compañeros, para ella no era un acto de venganza, no era un acto cruel, tan solo un acto de amor y justicia, por el amor y por la vida, la maldad de esta banda pirata seria erradicada hoy sin dejar rastro. 


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RE: [Presente Absoluto - Aventura Tier 9] - Las segundas partes nunca fueran buenas - Fuguwu - 05-06-2026

Gratamente descubrí como el agua me recibió de forma completamente diferente al lago pues la concentración salina era mínima y, aunque no era exactamente agua de mar, no era lo suficientemente agresivo como para impedirme abrir los ojos, lo que supuso un alivio considerable después de lo que había pasado arriba. El pasaje descendía ligeramente hacia abajo, lo suficiente para notar la inclinación bajo los pies mientras avanzaba, cada metro llevándome un poco más profundo bajo tierra. El agua era más oscura que el lago pero no impenetrable, las paredes del pasillo eran estrechas y la corriente inexistente, como agua estancada que llevaba mucho tiempo sin moverse. Avancé con determinación, dejando atrás el olor a carne quemada que se había adherido a mi gabardina. Dejando atrás los cadáveres, las chapas guardadas en el bolsillo interior izquierdo como único recordatorio de lo que habíamos encontrado en esa sala. Durante los primeros metros de descenso el pasillo seguía igual, oscuro y silencioso, pero tras recorrer poco menos de cincuenta metros mi haki de observación expandido a cien metros rozó algo que hizo que todo en mi interior se tensara de golpe. Una presencia, una sola, pero poderosa, incomparablemente más que cualquier civil o residente de Ciudad Escarlata que había detectado desde que llegamos a esta isla.
 
Sin detener mi andar empecé a acumular veneno en los nudillos de ambas manos y las envolví en haki de armamento medio, sintiendo la familiar quemazón concentrándose bajo la piel mientras el agua a mi alrededor absorbía parte de la preparación y el negro metálico del haki de armamento envolvía mis manos. Continué avanzando los metros restantes hasta que el pasillo se abrió en una sala esférica de cincuenta metros de radio con paredes opacas que cerraban el espacio como una pecera gigante completamente sumergida. Y en el centro de esa sala, a cuarenta y cinco metros de mi posición en la entrada, estaba aquel ser a quien había sentido con mi haki. Reduje el haki de observación de cien metros a cincuenta, concentrando la expansión para obtener mayor precisión sobre lo que tenía delante. Se trataba de un gyojin, eso era inconfundible, larguirucho y de unos dos metros de altura, con la piel morada casi en su totalidad salvo en el pecho, la barbilla y los antebrazos que viraban hacia un azul intenso. Iba completamente desnudo y tenía tres dedos en cada extremidad, pinchos sobresaliendo de las muñecas, membranas en el pecho y un cuerno en la cabeza. Sobre la cabeza, una cresta puntiaguda de un azul fluorescente que crepitaba y resplandecía adornaban a aquel semejante ejemplar de mi especie. Tenía los brazos cruzados y me miraba con calma.
 
Un gyojin, un desgraciado gyojin más en el bando de los piratas. El intenso coraje que ya estaba ardiendo en mi interior desde la sala de los marines subió varios escalones de golpe hasta empezar a convertirse en rabia. No, no era solo rabia acumulada por los cadáveres usados como munición, ni la determinación nueva que había traído conmigo desde arriba. Era algo más, algo más profundo y antiguo a todo esto, algo que llevaba años guardado en un lugar que raramente tocaba, que prefería olvidar. Yo sabía lo que los piratas le hacían a los gyojin. Lo sabía mejor que nadie en esta guarida tras lo que paso con mi familia.
 
Mientras yo avanzaba hacia el gyojin aquel reduciendo la distancia que nos separa a 40 metros, él descruzó los brazos y habló diciendo que ya era hora, que sabía que habría un gyojin marine entre el grupo, y que menos mal que había llegado hasta aquí. Luego dijo que no había nada que odiara más que ver a uno de los suyos servir a la marina. Uno de los suyos. La frase se quedó suspendida en el agua entre los dos. Este desgraciado, este pretexto de gyojin que había elegido ponerse al servicio de un pirata asesino que usaba cadáveres como bombas, tenía la desfachatez de hablar de lealtad. De hermandad. De los suyos. Como si supiera algo de lo que significaba perder a los suyos de verdad – “Los míos no visten el símbolo de quienes destruyen familias” – le respondí en voz alta – “Pero entiendo que tú no puedas saberlo. No tienes ni para comprarte ropa.” – En cuanto pronunció la palabra "prepárate", y mientras le contestaba a aquel insulto de gyojin, alcé ambos brazos con rapidez sobre el pecho, puños cerrados con el veneno acumulado en los nudillos, y me puse en posición de combate.
 
No iba a contenerme ni por asomo.
 

 
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RE: [Presente Absoluto - Aventura Tier 9] - Las segundas partes nunca fueran buenas - PX-6 - 27-06-2026

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TEMA: CERRADO

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