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[Pasado] Cita y compras - Zorak - 29-04-2024 Día 56, primavera año 12. 13:15 Pueblo Engan Las cosas se habían calmado entre Maeve y yo desde la otra noche en el bosque, se calmaron tanto que ahora caminábamos como cualquier pareja normal por las calles del pequeño Pueblo Engan, Las polvorientas calles del pueblo estaban algo mas vacías de lo que recordaba, mire a Maeve y recordé que en el bosque comentó que era la mujer mas buscada de todo el West Blue, aunque no se lo admitiría jamás, me llenaba de orgullo que la mujer mas problemática de este mar fuera mi chica. "¿Que te apetece hacer?" Dije mientras caminaba a su lado, sosteniendo una sombrilla para el sol, no quería que se quemase y sabia lo frágil que era su piel ante los rayos solares, por mi parte volvía a llevar mi atuendo característico, esta vez solo faltaba la mascara que solía llevar, no es que me apeteciera salir a dar vueltas por un polvoriento pueblo, pero tras el enfrentamiento con Kisuke, Maeve se mosqueó conmigo y decidió, que no pidió, que pasaríamos el día los dos en el pueblo, en fin, las cosas que hace uno por amor. Lo que me tranquilizaba es que estaba seguro de que a Köri no le iba el rollo parejita empalagosa, por lo menos no delante de la gente y eso me reconfortaba, aunque había dejado bastante claro y tajantemente que este era "su" día. RE: [Pasado] Cita y compras - Maeve Knox - 02-05-2024 Caminar con Zorak por el pueblo era... extraño. Demasiado pronto desde nuestra reconciliación, demasiado pronto desde que lo viera actuar como un loco contra Kisuke en la playa. Se atrevió a sugerir mi temeridad en nuestra discusión, pero luego él pareció ser precisamente un demente al lanzarse con la boca contra las dos espadas del antiguo pescador. Desde luego, aquella confrontación amistosa sirvió para darme cuenta de lo que Zorak era capaz de hacer ahora y, por supuesto, para guardarme lo que vi para echárselo en cara si alguna vez se dedicaba a poner en duda mi comportamiento.
La cuestión es que ahora, en Pueblo Engan, no me acostumbraba a caminar junto a él como una... pareja... normal. ¿Pareja? Era raro asimilar esa palabra, pues en ningún momento habíamos acordado nada. ¿Normal? Gente como él y como yo jamás podríamos ser denominados normales. Así que decidí dejarme llevar, a ver a dónde nos llevaba aquello. Porque, por supuesto, le había reclamado un día para nosotros dos solos. Después de todo aquel tiempo, después de haber entendido por fin su conducta de hacía cuatro años, y después de haber armado aquel escándalo en el bosque en nuestra reconciliación... qué menos por su parte que dedicarme unas pocas horas de su vida para compartir conmigo, en paz, sin rencores. Por supuesto, no reconocería ante él nada de esto. No reconocería que me encantaba pasear a su lado, volver a sentir aquello que experimenté aquella vez cuando huimos de los guardias y los días posteriores. No reconocería que me encantaba que mirase por mi piel bajo los inclementes rayos del sol, sujetando una sombrilla para que no me convirtiese en una parrillada andante. No, jamás le diría cuánto me gustaba que se preocupase por mí. Caminábamos delante de los escaparates de Ohara, tal y como había estado haciendo yo antes de que esos dos apareciesen ante mis ojos. La mayoría de tiendas eran librerías, que me hacían acordarme de Eaa inevitablemente, pero de vez en cuando podíamos encontrar otra clase de establecimientos, unos que no esperaría hallar en un lugar orientado a la erudición como lo era aquella isla. Por ejemplo, una armería. Pequeña, pero armería al fin y al cabo. Supuse que hasta en un sitio como Ohara la gente querría defenderse de vez en cuando, incluso cuando sus defensores apenas portaban un palo como arma. —Me apetece... —comencé respondiendo a la pregunta de Zorak.
Sin embargo, lo que vi en aquel escaparate enamoró mis ojos sin pedir permiso antes: un látigo. Tal y como me sucediera en Ballywood hacía no tanto, aquellas sinuosas curvas captaron mi atención irremediablemente. Cuero negro era lo que conformaba el cuerpo del arma, así como ciertos eslabones carmesí, mientras que el mango se veía confeccionado en plata, con varios ornamentos puntiagudos que se disponían de tal forma que se adivinaba un agarre ergonómico. Esos tres colores sedujeron mi mente y, cuando me di cuenta, encontré las palmas de mis dos manos apoyadas sobre el cristal del escaparate. Me faltó babear al darme cuenta de que, en el extremo del mango, se podía vislumbrar una calavera, también de plata, con dos rubíes rellenando las cuencas de los perdidos ojos.
—Su puta madre —dejé escapar en un susurro.
RE: [Pasado] Cita y compras - Zorak - 02-05-2024 Estaba claro por la mirada que tenía Maeve que algo había llamado su atención, la mire buscando donde posaba su mirada y al girar sobre la cristalera en la dirección en la que miraba ella entonces lo vi mientras ella dejaba escapar un susurro que me confirmaba que le había gustado el látigo que exponían, el que tenía una calavera en la empuñadura, no dude ni un segundo en entregarle la sombrilla a Köri y darle un beso en la frente para luego abrir la puerta de la armería y mientras entraba decirle como quien no quiere la cosa. "¿Puedes esperarme aquí un segundo Köri? Kisuke quería que le mirase una cosita aquí." Entré en la armería y me fui directo al hombre que estaba trabajando con su yunque, este arqueo una ceja al verme y saludo preguntando si podía ayudar en algo, cosa a la que conteste. "Me gustaría comprar un artículo que he visto desde la cristalera" señale en dirección hacia el escaparate. "Cuero negro, eslabones, carmesí, mango de plata, con agarre ergonómico..." El hombre asintió y fue en camino hacia el látigo, recogiéndolo y moviéndose hacia el mostrador tras haber mirado a Maeve. "Esa es tu chica, joven?" La pregunta hizo que una sonrisa se dibujara en mi rostro mientras le contestaba. "Parece que soy un tipo con suerte" Luego el hombre comenzó a explicarme sobre el látigo, cosa que sabía bien que era para inflar el precio, así que le corte en seco. "Solo dime cuanto, viejo." El hombre tras una pausa en la que miraba el látigo dijo. "que te parece 80.000?" El látigo parecía de primera, buenos materiales y buena mano de obra sobre él, puede que de normal buscase regatear al tipo o incluso robarle, pero si era algo que valdría para que Maeve se defendiera no pensaba escatimar en gastos, ni mucho menos robarlo. "Me parece perfecto." Dije mientras sacaba la cartera y le entregaba al hombre el dinero, a su vez el hombre me entrego una bolsa que contenía el látigo, me despedí de él mientras salía por la puerta y cogía de nuevo la sombrilla de manos de Maeve, mientras le ofrecía la bolsa. "Sorpresa!" No había podido regalarle nada por su cumpleaños en estos cuatro años que pasemos separados, no era lo mismo, pero hacía que me sintiera algo mejor, solo con verle la cara se le notaba que estaba encantada con el látigo y ese simple detalle ya valió el dinero pagado.
Resumen
RE: [Pasado] Cita y compras - Maeve Knox - 04-05-2024 Zorak puso la sombrilla en mis manos, me besó la frente y se adentró en la armería. Sentí cierto calor en el cuello, no estaba acostumbrada a esas muestras de cariño por su parte desde el reencuentro, la reconciliación. Iba a por una cosa para Kisuke, dijo. Me encogí de hombros, no era tan maleducada como para irme sin él. Bueno, así aprovecharía para seguir admirando el látigo desde mi posición. ¿Cuánto podía costar? Una vez sola, intenté hacer cálculos aun sin saberlo. Pensé en mi parte del botín recopilado durante los últimos meses. ¿Me alcanzaría el dinero para comprarlo? O mejor: ¿tendría la ocasión de robarlo? Así no necesitaría gastar nada. No creí que fuese fácil llevarme a hurtadillas algo de un escaparate, incluso cuando las medidas de seguridad de aquel lugar eran bastante pobres.
Entonces, el que debía de ser el dependiente apareció frente a mí tras el cristal. No lo esperaba, así que di un pequeño respingo en mi sitio. Fue como si me hubiese leído la mente, si no supiese que aquello era imposible. ¿O no? ¿Habría alguien en el mundo con poderes demoníacos que le permitiesen leer pensamientos? Si existía, dudaba que se tratase de un dependiente aleatorio de Ohara. ¿Pero y si...? Su acción cortó de raíz mi ridículo hilo de pensamientos: se llevó el látigo. Precisamente el látigo. ¿Por qué...? No. No sería capaz... ¿no? No podía ver lo que ocurría en el interior de la tienda, pero una idea comenzó a formarse en mi mente. Demasiada casualidad. ¿Acaso Zorak...? No necesité esperar mucho para averiguarlo. Pronto, el pelirrojo salió de la tienda con una bolsa en la mano. Me la ofreció a la vez que me quitaba la sombrilla. "Sorpresa". El látigo. Por supuesto que era el látigo. ¿Cómo había sabido...? ¿Por qué se había molestado...? Joder, me hacía mucha ilusión. Y era ese tipo de emociones las que ese hombre provocaba en mí, incluso si no hubiese comprado nada. Saqué el arma de la bolsa y la admiré, acariciando la superficie como si de algo muy delicado se tratase. Cuando lo sujeté por el mango, mi mano encajó a la perfección entre sus formas, como si hubiese sido fabricado solo para mí. Dios, era perfecto. Levanté la mirada hasta encontrarme con la suya azul. A pesar de los fuegos artificiales que sentía por dentro, mi semblante permanecía serio.
—No creas que puedes comprarme con este tipo de cosas.
Ahhh... ¿a quién quería engañar?
Una pequeña sonrisa inclinada hacia la derecha se dibujó en mis labios. Luego, esta se ensanchó cada vez más hasta hacer una sonrisa completa, sin sarcasmos, intenciones ocultas ni mierdas similares. Una sonrisa real, de esas que no acostumbro a vestir.
Mi primer impulso fue pensar en lanzarme a besarle, pero me daba mucha vergüenza que alguien me viese comportarme así, así que, en su lugar, le dije:
—Gracias, Zorak.
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