Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece
[FIC - Pasado] Trabajo de investigación - Versión para impresión

+- Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece (https://nakamanomi.com)
+-- Foro: Mundo (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=3)
+--- Foro: West Blue (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=5)
+---- Foro: Toroa (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=232)
+----- Foro: Ciudad Murkhold (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=248)
+----- Tema: [FIC - Pasado] Trabajo de investigación (/showthread.php?tid=1041)



[FIC - Pasado] Trabajo de investigación - Eaa - 14-05-2024

Leyenda


Otoño, Año 12
Cantina del Hostal "La viuda tuerta", Ciudad Murkhold, Toroa
Día 8, 22:22h

- Ya te he dicho que no. Que solo somos amigas - suspiré, abriendo levemente los ojos. Levanté la mirada, manteniendo la cabeza apoyada sobre las manos, y las manos apoyadas sobre la barra del bar. - No sé ni para qué vengo a verte - la anciana señora se rio ante mi comentario, como era de esperar. - Además, ella está enamorada de alguien más. Ya te lo dije - me quedé unos instantes en silencio. - O tal vez no... Yo que sé, me pones nerviosa - suspiré, cerrando nuevamente los ojos, pues seguía con las manos bajo mi cabeza. - Bueno, da igual si lo dije o no. Lo único que importa es que somos amigas, y que si ella es feliz yo soy feliz. Y punto - levanté bruscamente la cabeza, lo cual asustó inevitablemente a la mujer. - Bueno, yo creo que vienes de visita porque buscas a alguien que te de consejos para conquistar a tu amada - habló con su mismo tono de siempre. me pregunté, llevándome las manos a la cabeza mientras me echaba hacia atrás. - Todo el mundo sabe que a la gente se la conquista por el estómago. Así es como yo conquisté a mi... - la mujer se quedó callada. - Olvídalo, si alguien dice que le encanta tu comida y te pide que os caséis, le mandas a la mierda - habló, haciendo gestos de negación con las manos - Ay madre, ¿por qué me pasa esto a mí? - Debido a la situación, no medí del todo bien la fuerza, lo cual hizo que las patas delanteras del taburete se levantaran, haciéndome perder el equilibrio. Impulsándome hacia delante conseguí evitar caerme de espaldas, aunque mis acciones casi terminan con la anciana tuerta (y también viuda) mujer infartada en el suelo

- Dios, tengo el pelo fatal. Un momento, que voy a peinarme - me excusé, mientras me levantaba del taburete y me giraba, dando la espalda a la barra, para agacharme y comenzar a separar con cuidado los diferentes mechones - ¿En serio te peinas siempre así? - me preguntó la mujer, supongo que extrañada. Asentí, aunque seguramente por mi posición esta no pudiera verme. - Sí. La cosa es que es la mejor forma que he encontrado para peinarme. Al final tener el pelo tan largo pues es bastante complicado - sonreí, levantándome bruscamente para que el pelo volviera a su sitio. - Bueno, ¿de qué estábamos hablando? - pregunté mientras me sentaba nuevamente en el taburete. La mujer puso un vaso sobre la mesa. - ¿Whisky? - preguntó. Negué con la cabeza. - Yo no bebo whisky, eso es de salvajes - pensé - No bebo whisky. Solo cuando no quiero pensar, o la vez aquella que me apuñalaron en la espalda y mi amiga me tuvo que coser la herida. Fue en Ballywood. Fui a la biblioteca, y me encontré con dos chavales indeseables. Les partí la cara, luego llegaron los marines, una loca me llamó comeniños, y luego tuve que esperar en un dudoso local hasta que viniera a coserme las heridas...  - la mujer fue a preguntar. Se le notaba en la cara que se moría de ganas por conocer aquella historia. - No, no vamos a hablar de eso ahora. Que yo venía a preguntarte algo pero has empezado a preguntarme cosas de las que no quería hablar y me has entretenido - me quejé, lo cual hizo que esta se echara a reir. - Bueno, pues para no querer hablar de ello llevas hablando más de una hora. Y encima todavía no has pedido nada - La señora tenía razón, aunque eso solo hizo que me pusiera roja de la vergüenza. - Bueno, a lo que iba. Venía a preguntar a ver si has escuchado los nombres de lo Alas Negras, o Y.L.C.Y. 3 - pregunté, en bajo, pues no quería llamar mucho la atención. - Es que me suenan de algo, pero no sé de qué - La mujer arqueó una ceja y se me quedó mirando extrañada - No voy a preguntar para qué quieres saber eso. Bastantes líos tengo, pero te recomiendo que te mantengas alejada. Es un pirata buscado - se acercó entonces al tablón que tenía detrás de la barra, descolgando de él un cartel y se volvió a acercar. - El más buscado del East - Dejó el cartel frente a mí, posado sobre la barra. Me quedé mirándolo y recordé al instante de dónde me sonaba. ¡Había visto esa misma foto en el periódico! El periódico en el que habíamos aparecido los tres.

- Muchas gracias. Era justo lo que necesitaba saber - me levanté, apurada. Tenía que buscar algún ejemplar de ese periódico. Por fin tenía un hilo del que tirar. Vi entonces el reloj. - Estará todo cerrado ya - pensé mientras volvía a sentarme y a apoyar los brazos sobre la barra. - ¿Tienes algo para picar? Tengo algo de hambre - seguramente la mujer pensaba que estaba loca, pero me importaba poco. - Claro, pero vas a tener que terminar de contarme esa historia, que parecía interesante - me reí. No me iba a librar de contar la historia. - Vale, pero lo hago porque me has ayudado con lo de antes, y por la comida - asentí, mientras una sonrisa se dibujaba en mi rostro. En el fondo, me moría de ganas de contar aquella historia. Esperé, pensando en cómo formularlo, mientras la mujer entraba a la cocina a por algo de comida. - Bien, pues estaba por la zona alta de Ballywood. No vayas, está llena de ricos repelentes. Iba buscando la biblioteca, y cuando por fin la encuentro, aparecen dos babosos a molestar - suspiré, mientras comenzaba a comer despacio. - Les partí la cara, pero cuando fui donde la bibliotecaria se puso como loca y aparecieron los marines - no iba a entrar en detalles con la pelea. - Después, una de esas asquerosas me apuñaló en la espalda, y bueno, no llego yo misma a curarme, así que acabé en un hotel... extraño, hasta que mi amiga vino a curarme - entonces, el momento en que Maeve apareció en aquella habitación se pasó por mi mente. - Fue como ver un ángel entrar por la ventana - me quedé unos instantes en silencio, mientras procesaba que acababa de decir eso en voz alta. - No, no, no. No he dicho nada. Vino y me ayudó con la herida, y luego me hizo compañía mientras descansaba.




Info



RE: [FIC - Pasado] Trabajo de investigación - Eaa - 17-05-2024

Leyenda


Otoño, Año 12
Ciudad Murkhold, Toroa
Día 9, 11:40h

Tras unas cuantas horas de charla y algo más de vino del que me gustaría admitir, terminé quedándome a dormir en La Viuda Tuerta. A pesar de mis numerosas negativas, la señora, afectada por el alcohol, se empeñó en cumplir la promesa que me hizo hacía más de un año. Conseguí convencerle de que no tenía que darme nada, que yo no había matado al desgraciado de su marido. Le hice entrar en razón para que comprendiera que aunque quisiera cederme la mitad del bar, yo no iba a quedarme allí trabajando, pero no hubo manera con la habitación. Parecía que al final iba a tener una habitación de mi propiedad en aquel hostal. Me esperaba una habitación bastante normalita, pues, al fin y al cabo, no dejaba de ser un regalo, pero supongo que le caería extremadamente bien a la mujer, ya que me cedió una suite maravillosa.

Avisé a Maeve de que no iba a volver a la Rémora hasta el día siguiente, pero le prometí compensarle aquello con una maravillosa comida, y con una sorpresa.

Tras dormir placenteramente y sin interrupciones, me levanté, como siempre, con las primeras luces de la mañana. No podía entrenar en la ciudad, por lo que fui al bosque, revisitando el claro en el que una vez estuvimos charlando la albina y yo. La mañana de nuestra visita al Dream Cofee. Tras entrenar, volver al hostal para lavarme y desayunar, me encontraba caminando por las lúgubres y estrechas calles de Ciudad Murkhold. Caminaba, con la capucha puesta, mientras las cálidas gotas de lluvia mojaban mis mejillas. Parecía cierto eso que me dijo la señora acerca de que la forma de diferenciar el invierno del verano era que en verano el agua de lluvia estaba caliente. A decir verdad, ya no estábamos en verano, pero acabábamos de comenzar el otoño, por lo que posiblemente. - Y pensar que antes odiaba este sitio - me quedé parada, pensativa, mientras alzaba levemente la mirada. Era cierto que el clima era un asco, las calles estaban llenas de barro, y todo era oscuro y deprimente. Pero, en el fondo, esta ciudad tenía un encanto especial. Obviamente no me refería a lo que este lugar significaba para mí, pues, después de todo lo que aquí había vivido, era normal que le tuviera cierto aprecio. Me recordaba en cierto modo a la Rémora, nuestro hogar. Posiblemente tampoco fuera un buen ejemplo, pero, la Rémora también era un lugar oscuro. La madera, las velas... todo  en el barco excepto el mascarón de proa era color negro azabache. Eso le daba un aura oscura, pero era un lugar que me generaba una excepcional calidez.

Tras unos minutos de reflexión, continué caminando. Había visitado un par de lugares, tratando de obtener una copia de la última edición del periódico. Seguía buscando información acerca de los Alas Negras, y de ese tal Y.L.C.Y 3. No quería ir a la biblioteca, ya que esta vez iba a ser imposible colarme sin armar un escándalo. Por ello pregunté en varios comercios hasta que un tendero bastante agradable me recomendó ir a la Hemeroteca. Tras descubrir qué era una hemeroteca, tuve que seguir preguntando, para obtener esta vez la ubicación de ésta. Me costó, mucho, pero finalmente me encontraba frente a sus puertas.

- Hola, venía buscando una copia de la última edición del periódico - saludé al joven que se encontraba en la improvisada recepción, quien ni siquiera me miró. En su lugar, dio un par de golpecitos a un letrero que tenía a su lado.

"Coge un número y espera en la sala de espera a que te llamen " decía


Info



RE: [FIC - Pasado] Trabajo de investigación - Eaa - 21-05-2024

Leyenda


Tal y como indicaba el cartel, cogí un número y me dirigí en silencio hacia la sala del final del pasillo. Me quedé sorprendida de la longitud de este. Desde fuera el edificio no parecía tan grande. Caminaba despacio, algo preocupada por el crujido de la madera bajo mis pies. Cada paso que daba me hacía pensar en que el suelo cedería. No quería tener que dar explicaciones, pero menos todavía quería descubrir si bajo aquel estrecho pasillo había un sótano, o a juzgar por el deplorable aspecto del lugar, unas catacumbas.

Llegué finalmente a una pequeña sala. Esta estaba llena de polvo y telarañas. En el centro de esta se encontraba una pequeña mesa cuadrada de madera, rodeada por tres sillas, también de madera. Era evidente que faltaba una silla en uno de los lados de la mesa. Busqué levemente por la habitación. Me costó, debido a la pésima iluminación de la estancia, la cual dependía de la escasa luz que se colaba por unas pequeñas ventanas casi a la altura del techo. La silla se encontraba apoyada estratégicamente contra la pared del fondo, pues le faltaban las dos patas de atrás. - Que desgracia - me acerqué a la mesa despacio. Iba a quitar un poco el polvo de la mesa, para sentarme a leer y esperar, pero tan pronto la toqué esta se desmoronó. Cayó con un gran estruendo y levantó una enorme nube de polvo. Me giré, pero eso no evitó que me pusiera a toser y estornudar.

- Pensaba que me moría - hablé, respirando con dificultad, acercándome a la puerta del pasillo. Saqué la cabeza para respirar. Apoyé instintivamente la mano en el marco, lo que hizo que la pared sonara como si estuviera a punto de venirse abajo. Aparté la mano al instante y me senté en el suelo, asegurándome de no tocar nada. - Como venga el listo a decirme algo le parto la cara - murmuré mientras abría mi pequeña bolsa. Cogí algo de picar, mientras seguía rebuscando. Sonreí tan pronto reconocí el pequeño cilindro a través del tacto. No iba a sacarlo, pues no quería que su contenido se manchara. Continué rebuscando, sacando después el sobre que había recibido hacía un par de días. Lo abrí, y volví a analizar la carta. La principal causante de que me encontrara en esta situación.

Carta


Analicé con detenimiento la nota, como si buscando alguna especie de mensaje secreto. Por muchas vueltas que le diera, no parecía haber nada extraño en el contenido de la nota. La caligrafía era digna de admiración, tanto que incluso me daba cierta envidia por no poder escribir así. - Puedo intentar escribir así y escribirle una notita a Maeve - no pude evitar soltar una risita. Saqué de la bolsa mi pluma, así como la libreta, y comencé a practicar. Intenté imitar aquella forma de escribir, lo cual se me hizo enormemente complicado. Pasé aproximadamente una media hora intentándolo, hasta que desistí. Levanté la mirada, molesta, pues no me había venido nadie a avisar, y había pasado bastante tiempo.

Me puse de pie y fui hasta la recepción, para exigirle a aquel joven que me hiciera caso. Cuando llegué me encontré el lugar completamente vacío. - Yo a este lo mato - dije, dando un puñetazo sobre el escritorio, tras leer el cartel que decía que estaba almorzando y volvería en un rato.


Info



RE: [FIC - Pasado] Trabajo de investigación - Eaa - 25-05-2024

Leyenda


Tras más de media hora de espera, la idea de tirar abajo la puerta del archivo y buscar yo misma los periódicos no sonaba tan descabellada. No sabía qué hacer. Por un lado quería salir de allí, dar un paseo o aprovechar para comprar algo, pero estaba completamente segura de que en el momento en que me fuera aquel desgraciado volvería y seguro que se iría antes de que yo estuviera de vuelta. Por ello, necesitaba alguna forma de entretenerme y amenizar la espera. No fue la primera idea que se me ocurrió, pero tras un breve debate interno me colé detrás de la recepción y comencé a cotillear entre las cosas que había sobre el escritorio. No había nada realmente interesante, por lo que comencé a abrir uno a uno los diferentes cajones. Encontré un pequeño libro que estaba lleno de crucigramas. Me senté en la silla del escritorio. Era extremadamente cómoda - Y luego la "sala de espera" se cae a pedazos - pensé y saqué mi pluma. Comencé a hacer los distintos crucigramas. Levanté las piernas, apoyándolas sobre el escritorio sin ningún cuidado. Me dio tiempo a terminar todos los crucigramas de aquel libro antes de que el hombre apareciera por la puerta portando en la mano una magdalena de color rosa con una ingente cantidad de azúcar y trocitos de chocolate. No me hizo falta pensar mucho para reconocer aquel postre. - Ni me sorprende - murmuré, bajando el libro de crucigramas que sostenía en las manos para mirar por encima de este - Pues sí, la verdad es que hoy es un día too boring, no tengo nada de trabajo. Y eso a un workaholic como yo le sienta fatal, ya sabes... - hablaba por denden mushi el hombre, mientras se quedaba en el umbral, mirando hacia afuera. - Yo que pensaba que esto de ser funcionario iba a ser amazing. Creo que yo también me voy a montar mi propio coffee como tú - no entendía lo que decía la voz al otro lado del caracol, pero era imposible no reconocer aquella irritante voz. Di un golpecito en la mesa con mi mano derecha, llamando de esa forma la atención del joven. Este se giró, asustándose al verme sentada en su sitio. Comenzó a gritar palabras que no entendía, pero se calló tan pronto el libro de crucigramas golpeó el marco de la puerta, a escasos centímetros de su cabeza. - Me trae sin cuidado lo que digas - hablé, incorporándome levemente, sin bajar los pies del escritorio - Me has tenido más de una hora esperando en una sala de mierda llena de polvo y muebles que se caen a pedazos - apreté el puño derecho llena de ira. - Ahora tengo el pelo lleno de mierda y voy a tener que volver a lavármelo - Me levanté y de un salto pasé por encima de la recepción, quedando frente a este - Gigante, con cuernos, pelo rojo... Tú eres la del tablón... - se comenzó a girar con intención de salir por la puerta, la cual cerré de golpe - No, tú no te vas. Tú vas a darme lo que he venido a buscar - le amenacé, apuntándole con la pluma - ¿O acaso quieres llamar a los guardias? - pregunté - Puedes preguntarle a tu amiga qué pasó la otra vez. ¿No crees, Diana? Por cierto, Maeve te manda recuerdos - una sonrisa se dibujó en mi rostro, mientras colgaba antes de darle tiempo a la mujer a responder. - Quiero los dos últimos periódicos. ¡Ya! - volví a amenazarle para que se diera prisa. No tenía tiempo que perder, pues, cuanto más tiempo pasara más probabilidades había de que sucediera alguna complicación más. Me comí aquella llamativa magdalena mientras el hombre buscaba en el archivo. - Oh, bueno, supongo que qué menos que un autógrafo, ¿no? - dije con burla mientras arrancaba mi cartel de se busca del tablón de la pared izquierda. Lo firmé, dejándolo sobre el escritorio antes de coger los dos periódicos y salir de aquel destartalado edificio. Me puse la capucha, cerrando la puerta con un portazo que juraría que había estado cerca de arrancar esta del marco.

Guardé ambos periódicos en la bolsa, pues el tiempo no favorecía lo más mínimo el hecho de leer por la calle.


Info