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[Pasado] Heredando voluntades: La gran Anexión Pirata - Versión para impresión

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[Pasado] Heredando voluntades: La gran Anexión Pirata - Yojimbo - 03-06-2024

Día 42 del año 11, Invierno - 19:45 p.m.
Skypiea - Shandora - En una taberna casi a las afueras

Pese a estar hospedados en el mismo palacio que Zarutstuki hablar con el era realmente complicado, por más que lo intentara no era posible mantener una conversación de ninguna de las maneras así decidí hacer las cosas a mi manera. Los guardias que vigilaban cada rincón del palacio no querían ser cómplices de lo que fuera a hacer y ponían las cosas muy difíciles por lo que lo mejor era salir fuera. Mis nakamas y yo abandonamos el palacio en busca de un lugar acogedor en el que montar una fiesta, ya que por lo visto era “Una locura invitar a todo el mundo, cazadores y Marines incluidos al palacio para comer y beber en armonía” porque según uno de los tipejos poderosos que había por ahí: “Se desataría una guerra”. Pff, que estupidez.

A mi paso la gente se apartaba a un lado, como si les diera miedo estar cerca de mí. Ya estaba acostumbrado a eso, en los blues las personas se hacían a un lado porque no querían cruzarse conmigo por mis pintas, que eran muy diferentes, pero ahora… ahora éramos todos iguales. El primero que lo hizo lo dejé pasar, al segundo también, pero al tercero…

-Oye tú, levantate. -le ordené. -Ven con nosotros que nos vamos a montar una buena fiesta.

Aquel Lunarian asintió con la cabeza y nos comenzó a seguir, y a partir de ese momento a todo el que me cruzaba le decía lo mismo, al poco tiempo éramos una procesión de Skypieanos, Lunarians y Birkanianos. Continuamos caminando hasta llegar a una casa de comidas gigantesca, era una gran construcción de madera con troncos de roble gruesos, tallados con runas, o quizá eran dibujos sin sentido. Cada uno de los troncos medía varios metros de diámetro y las juntas entre ellos estaban reforzadas con gruesas vigas de hierro forjado.

-Este es el sitio. -dije decidido justo antes de cruzar la robusta puerta de madera.

Una vez dentro estábamos ante un inmenso salón iluminado por enormes candelabros de hierro que colgaban del techo. Las paredes del interior estaban adornadas con cabezas de bestias de la zona, seguramente trofeos de caza.  Todo estaba repleto de mesas de madera con largos bancos para que la gente pudiera sentarse en ellos. Pese a lo grande que era el lugar parecía estar todo relativamente vacío. En cuanto crucé el umbral de la puerta se hizo el silencio y la banda que tocaba en el extremo de la taberna, en una especie de estrado elevado que servía como escenario, paró de cantar.

-Aquí no entran esos. -dijo un tabernero Lunarian con más años que un bosque señalando a los birkanianos que venían con nosotros.

-Estos son invitados míos. Soy Yojimbo Lemarcus Cornell Yamamura Tercero, capitán de los Alas Negras y futuro Rey de los Piratas. Venimos a comer y a beber todo lo que pidamos así que ve preparando la cocina porque de aquí no nos vamos hasta que se haga de día. ¡Invita Zarutsuki! -grité con energía mientras alzaba el puño izquierdo y todos nuestros invitados entraban corriendo dentro, sentándose en las mesas y comenzando a pedir. Mientras ocurría eso la banda de músico volvió a tocar.





-Kikikikiki. -reí contento.


RE: [Pasado] Heredando voluntades: La gran Anexión Pirata - Garnet D. Matlock - 03-06-2024

Casi anochecía en la casi desorbitada ciudad de Shandora. Aquel día, como casi ya iba siendo habitual, Garnet estaba entrando en una espiral autodestructiva de ansías y ganas de ser más fuerte. Daba igual cuánto entrenara, ni cuántos utensilios y armas nuevas consiguiera, parecía que para el skypiean nunca era suficiente, aún menos sabiendo los peligrosos que acechaban fuera. Pero no era plan carcomerse todo el día y a todas horas la cabeza, al igual que con su - improvista - cita con Ikirami días atrás, el pelirrojo necesitaba desconectar y es por esto que, los Shogun Gari, salieron a tomar algo y despejarse. Bueno, todos menos Kuraku. Con todo el dolor del corazón, el Lunarian decidió despedirse de la tripulación pirata y quedarse allí para intentar cambiar desde dentro la sociedad de la ciudad dorada y, aunque era triste despedirse de un amigo, el pelirrojo sabía que la diferencia de clase de Shandora había sido algo que había impactado por completo al hombre magmático, razón por la que entendió por completo, no su adiós, si no un posible futuro "hasta luego".- Al menos ya no estarás más en peligro, ¿es o no es?- Le gustaba pensar al músico.

Garnet se vistió con una camisa de color azul abierta con estampados de almohadillas de gato mientras que, como pantalones, había decidido ir con unos vaqueros cortos y agujereados y llevar su Fallen Sound encima. Los piratas decidieron ir a una gran edificación de madera que, casi parecía una casa de celebraciones y ceremonias del tamaño que poseía y las runas que se encontraban talladas en la madera de la construcción, como si hubieran inscrito un ritual. Cuando el pelirrojo fue a la barra a pedir una buena jarra de cerveza, vio que el mismo se trataba de un curtido lunarian que, al hacer contacto visual con él, sintió un gran malestar mientras le recorrían numerosas imágenes de todo el incidente de los Cabos Gemelos. Intentó mantener la compostura, como pudo y, entre jadeos, pidió su refrigerio cachondo y, seguidamente, se sentó en una de las grandes mesas que había dispuesta por todo el salón, justo en una que se encontraba en el extremo opuesto a una banda que tocaba música de ambiente en el bar.- Pfff, seguro que si me daba por ahí tocaba algo mejor que esos noobs, ¿es o no es?- Soltaba al aire, con cierto aire desafiante.

Varios minutos pasaron en los que Garnet iba bebiendo de su brebaje mágico cuando, de repente,  sintió como el suelo comenzaba a temblar.- ¿Pero qué cojones?- Se frotaba los ojos con su siniestra, cerrada en un puño, y miraba luego a su jarra de cristal casi vacía, por si lo que había notado era fruto del alcohol. Pero cuando vio como una gran marabunta de lunarian, skypiean y birkanian entraron en el recinto, a la vez que la banda dejaba de tocar, el músico lo entendió todo. Al ver tantas alas negras al mismo tiempo, y de improvisto, la cabeza empezó a pincharle como si le fuera a explotar, doliéndole hasta el punto que, cuando parpadeaba, las imágenes de todos esos lunarian se distorsionaban, volviéndose todos y cada uno de ellos el cuerpo sin vida de su amigo Nekah.- Joder... Estoy hasta la polla... De esta mierda...- Se llevó su zurda a su cabeza, agarrándose con ella su rojizo cabello con fuerza. Estuvo a punto de levantarse e irse cuando, después de que el mismo tabernero dijera que esos no entraban, señalando a los birkanianos, una voz que le resultó completamente familiar a Garnet, se presentó con un nombre que si conocía.- ¿YOJIMBO?- Se levantó con dificultad e intentó buscarle entre todo el gentío. Mientras tanto, el capitán de los Alas Negras, aclaraba que, todos los que se habían presentado en el local eran invitados suyos, y que iban con la intención de comer y beber todo lo que pidieran, invitando a la casa el emperador Zarutsuki, alzando su brazo izquierdo y haciendo que le fuera más fácil ubicarlo entre la multitud.

El pelirrojo se levantó de su sitio, con algo de dificultad y con su jarra de cristal vacía en su diestra, y se dirigió hacia Yojimbo a la par que sorteaba residentes de la isla del cielo sentándose, pidiendo comida o bebidas. Cada vez que se le cruzaban esas enormes alas negras y se fijaba en ellas por más de un segundo, sus dolores se intensificaban, pero estaba ya harto de ese handicap suyo, así que en vez de apartar la mirada seguía hacia delante hasta el punto que, cuando se halló frente a Yojimbo, le miró de cara a cara, aunque casi partiéndose el cuello de lo alto que era.- Yo-¡YOJIMBO! N-no te veía desde los juegos estos, ¿es o no es?- Dijo entre pequeños espasmos y una sonrisa temblorosa. Miró entonces su jarra, y se la extendió hacia el grandullón, mirándole nuevamente a él.- ¿Te hace algo de bebercio o qué?- Intentaba disimular como podía su condición mental actual, aunque ver que Yojimbo se encontraba bien después de todo lo ocurrido le generó una genuina alegría.

KARMA


INVENTARIO


VOLUNTAD



RE: [Pasado] Heredando voluntades: La gran Anexión Pirata - Triana Tempesta - 03-06-2024

Creí que tras un periodo en cama Yamamura estaría más relajado y solo querría continuar descansando o, tal vez, conocer algo más del lugar en el que nos encontrábamos o por qué nos daban un trato preferente, pero rápidamente me di cuenta de mi error. Sus ánimos estaban por las nubes, apenas se le había pasado por la cabeza que resultaba extraño que aquel mono emperador nos diese todo lo que pedíamos o, si se le había ocurrido pensarlo, no parecía darle importancia. Se había empeñado en montar una fiesta en aquel palacio e invitar a todo el mundo, incluidos los marines y los cazadores, además de los civiles y el resto de piratas. No sabía de dónde había sacado una idea tan estúpida. Tenía que ser cosa de la dolencia por la que acababa de pasar, tal vez se hubiese dado un golpe en la cabeza o la fiebre le hubiese afectado más de lo que parecía. Por si acaso, decidí vigilarle de cerca para que no hiciese ninguna tontería.

Le seguí por las calles de la ciudad, aunque manteniendo las distancias. Mientras caminaba iba invitando a varias personas para que le siguiesen y, por algún motivo, todos le hacían caso. Por el momento, no me parecía algo completamente descabellado, así que me limité a acompañarles a un par de metros de distancia hasta que la comitiva adquirió un tamaño considerable. Estaba a punto de pararle los pies cuando pareció encontrar el lugar que estaba buscando, una especie de bar o taberna. La turba de skypieanos, lunarians y birkanianos entraron de golpe tras Yamamura y yo tras ellos. El interior era casi tan cutre como el exterior, candelabros colgantes, cabezas de animales, olor a alcohol barato, música estruendosa y mesas alargadas de madera que parecían más pegajosas que las manos de un niño comiendo algodón de azúcar.

Yamamura estaba más animado que nunca, se opuso a que el dueño echase a algunos de los que venían con nosotros y nos invitó en nombre de Zarutsuki. Estaba convencida de que el emperador no había tenido nada que ver en esto. —¡Oye! —le grité esperando que me escuchase para frenar aquella locura, pero el capitán estaba a varios metros. Además, parecía que otra persona que se encontraba más cercana a él también estaba intentando llamar su atención. Al fijarme, me percaté de que se trataba del pirata de los juegos, Garnet, el compañero de Sasha. Iba vestido diferente, pero su aspecto era inconfundible.

Me acerqué a ellos para saludar, pero primero agarré a Yamamura de la manga de su camiseta y pegué un tirón hacia abajo para captar su atención. No quería interrumpirle, pero era un asunto urgente. —Una ronda y nos vamos. Como el mono se enfade y nos quiera cobrar por todo lo que hemos gastado estamos jodidos —le dije para fuese consciente de que el emperador ya se había gastado en nosotros mucho más dinero del que tendríamos en nuestra vida —. Hola —le dije al pelirrojo para saludarle, buscando con la mirada alrededor para comprobar si reconocía alguna cara más.


RE: [Pasado] Heredando voluntades: La gran Anexión Pirata - Sasha - 23-06-2024

Sasha iba refunfuñando cosas inteligibles con sus mofletes inflados y sus labios sobresaliendo. Odiaba perder a sus amigos pero había descubierto que dolía prácticamente igual ver como sus caminos se separaban, como había sido el caso con Kuraku. El lunarian se iba a quedar en Skypiea para combatir la desigualdad - cosas de adultos según la semioni - y le costaba entenderlo, porque si le gustaba estar con ellos podía seguir su aventura con los Shogun Gari. La rubia iba con su habitual chaqueta negra y su camiseta básica blanca bajo esta, llevaba ambas manos en los bolsillos de la prenda que la abrigaba el tren superior de su cuerpo, ya que estaban a las puertas de la noche. La adolescente no podía evitar dar exagerados movimientos con las piernas - como si le diera patadas a un balón imaginario - ante la impotencia de la situación. Cada vez eran menos en su tripulación pirata y temía que en cualquier momento Tobías y Garnet decidieran hacer lo mismo, abandonarla.
      
Sin que la joven se diera cuenta, llegaron hasta una casa enorme de madera con troncos. Por fin en todo el trayecto había levantado la cabeza y solo para encontrarse con dibujos raros, eso solo significaba una cosa, era el sitio perfecto para ellos. No tardaron en entrar, haciendo que Sasha se quedara mirando todo su alrededor, parecía bastante animado y eso le mejoró ligeramente el humor mientras se dirigía a la barra. — Quiero un batido de chocolate con una caña que tenga muchos giros — dijo de forma segura, porque si iban a intentar pasar buen rato, pues, tenía que ser en condiciones. La bebida no tardó en llegar, tanto la cerveza de Garnet como su batido con una pajita de color azul que daba loopings vertiginosos antes de que el consumidor pueda degustar su bebida. La semioni bebió el batido con una sonrisa en su rostro mientras movía los pies de la felicidad en su asiento, aquello ya era otra cosa. El skypiean se quejó por la música que tocaba la banda y la sonrisa de la semioni se intensificó, cambiando su semblante al típico de sus travesuras. — No tienes huevos a subir y tocar algo — le retó la rubia una vez separó sus labios de la caña sabiendo la poca mecha que tenía el músico.
  
De repente, una gran cantidad de gente entró al lugar haciendo que la joven se girase hacia la puerta - todavía quedándose sentada en su sitio - pero cogiendo su batido de chocolate con ambas manos y lo iba bebiendo con lentitud para no perderse lo que estaba pasando. Aquel sitio de comida era muy popular o se iba a organizar una buena pelea y cualquiera de las dos opciones era bien recibida por la chica mitad oni. El pelirrojo se había puesto muy nervioso, así que Sasha llevó su mano derecha hacia la cabeza de Garnet palpándola un par de veces esperando que así se tranquilizara. Parecía que iba a ser una pelea por el intercambio de palabras, pero al escuchar el nombre de Yojimbo, la rubia escupió parte de su batido en la camisa de Garnet. — ¡Es Yamamura! ¡Y seguro que también están Triana, Jolyne y Aspros! — gritó emocionada la semioni antes de levantarse para ir a verles. El lunarian había dicho que el mono les iba a invitar a todos los que habían llegado con ellos y eso le dio mucha envidia a la joven, pero enseguida lo olvidó al darle otro sorbo a su achocolatada bebida mientras se encogía los hombros.
 
El músico de los Shogun Gari no tardó en ponerse a hablar con Yojimbo, parecía que se habían hecho grandes amigos al compartir equipo en los juegos y eso alegraba a la adolescente, sobre todo por lo mal que lo pasó Garnet con la muerte de Nekah. Sasha volvió a dirigir sus labios a la pajita para seguir bebiendo, pero paró en seco cuando escuchó la voz de Triana y vio como miraba a su alrededor. — ¡Triana! — gritó emocionada al ver a su compañera de equipo, y que efectivamente, había ido con Yojimbo. La semioni fue corriendo hasta quedar delante de la mujer - a dos metros - arrollando al pobre Garnet por el camino. — ¿Todavía estáis en la isla? ¡Nosotros hemos venido a beber! — hablaba de forma rápida la adolescente - por lo contenta que estaba de verles - antes de enseñarle su jarra, a la que apenas le quedan dos dedos de batido de chocolate en ella. La noche prometía mucho ahora que habían llegado los Alas Negras.



RE: [Pasado] Heredando voluntades: La gran Anexión Pirata - Aspros - 08-07-2024

Los hechos ocurridos tras el torneo se me antojaban ajenos y distantes: la visita a palacio, el exorcismo de Yojimbo, la toma de conciencia de Jolyne y Triana después de caer inconscientes a manos de un poder que no llegaba a comprender del todo… La visita al reino del cielo había sido más extraña de lo esperado, más seguir de una pieza era algo que, pasase lo que pasase, agradecía. Blandiendo mi pequeño y resquebrajado espejo de mano, observaba decenas de diminutos reflejos de mi rostro, cada cual más bello que el anterior, para comprobar el estado de mi peinado. En el palacio había tenido tiempo suficiente para adecentarme y relajarme, pero uno debía estar siempre preparado para robarle el corazón a cualquier ser que osase no rendirse frente a mi arrolladora belleza.

- Pasooooo -exclamé perezoso mientras entrábamos en una enorme taberna de aspecto rústico. El capitán había ido invitando a toda persona y criatura que se cruzase en su camino a nuestra celebración, por lo que al llegar al local parecíamos una especie de cabalgata de feria-. Paso al rey del universoooooo, ¡HE DICHO PASO, MARICHOCHOS!

Al entrar en el local no pude evitar mostrar una mueca de asco ante lo desmadejado del sitio, su estética excesivamente masculina y el aroma a rancio. La música no mejoraba la sensación de embotamiento, más bien todo lo contrario, te sumergía en un estado de pesadez alarmante. Metí la mano en uno de los bolsillos de mi pantalón cargo y extraje una pequeña botella de colonia en spray, que no dudé en emplear sutilmente para no morir por la fuerte peste, fuese en los rincones de la taberna o en la axila de un despistado lunarian sudoroso. Tras la promesa de Yojimbo de una invitación masiva a cuenta de Zarutsuki y el consecuente enfado de Triana, que hacía las veces del cerebro que le faltaba al capitán, me percaté de la presencia de Garnet. Llevaba una camisa estampada de lo más peculiar, pasando de todo menos inadvertido.

- Hablando de pasar inadvertido… -pensé al ver a la gigantesca Sasha avanzar a trompicones hasta la posición de Triana, dejando tras de si un remarcable reguero de destrucción y confusión. Me aproximé para unirme a la conversación y alejarme de un borracho especialmente pesado que me guiñaba el ojo como si se le hubiese metido una mosca entre las pestañas. Le sonreí vagamente, me volteé y puse la mirada en blanco hasta llegar a donde se encontraban la espadachina y la niña demonio-. Aquí la gente es muy rara, aunque no les culpo, debo ser lo más hermoso que han visto desde…nunca, tal vez.