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[Pasado] - Sangre en la nieve - Versión para impresión

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[Pasado] - Sangre en la nieve - Maeve Knox - 29-06-2024

Día 12, en algún momento de la tarde, otoño, año 12
Red Line | Cabos Gemelos
Continuación de "[+18] Hunter's Gate"

OST DE LA ESCENA

     La brisa me rozaba el rostro mientras, con los ojos cerrados, surcaba el cielo. ¿Estaba volando? No sentía mis alas. No podía sentirlas, pues ahora eran brazos pobremente cruzados sobre mi abdomen. Un poco más arriba, el pecho me dolía como si perteneciese al averno. Y, sin embargo, volaba. ¿De verdad volaba?
     Luego, un golpe. El parón seco me hizo mucho daño. Dejé escapar un gruñido.
     ¿Qué ocurría?
     Hacía un momento había... El suelo del galeón. Sangre. Hunter Wolf. Más sangre.
     Eaa. Dios mío —el que fuera que me escuchase—, Eaa. Debía, tenía que... ¿Estaba bien? ¡Eaa!
     "Ni se te ocurra volver a hacer eso..."
     Su voz... Era su voz... Estaba bien...
     "No necesito que nadie se pre...o..."
     ¿Qué necesitas, Eaa?
     Entonces, entendí. Estaba conmigo. A pesar de recibir su voz como a través de una neblina, la escuchaba a mi lado. Para verla, necesitaba abrir los ojos. ¿Cuándo los había cerrado? La luz del día incidía sobre esos finos músculos que los cubrían. Fruncí el ceño al intentar abrirlos y el alud de sol los hirió, obligándome a parpadear varias veces para acostumbrarme.
     Lo primero que vi fue su bello rostro. En comparación con el mío, era enorme. Así que estaba en sus brazos. Allí estaba a gusto, me pregunté por qué no le había dejado nunca acogerme de aquella forma, su cuerpo parecía estar concebido para sostener el mío. ¿Por qué me estaba sosteniendo?
     Hunter.
     —¿Qué ha pasado? —conseguí decir. Un nuevo arroyo de sangre abandonó mis labios—. ¿Dónde estamos? —Sobre la cabeza de mi amiga, en lo alto, la bandera de los Piratas del Brillante Infortunio ondeaba bajo los vientos del Grand Line. Boca arriba como estaba, podía verla entre los rayos de sol.—. ¿Hemos vuelto a la Rémora? ¿Dónde está Hunter? ¿Hemos ganado?
     Hay victorias que arrancan lágrimas, pero el rastro carmesí en las mejillas de Eaa se veían más amargas que dulces. Solo entonces sentí las mías, resbalando por mis sienes. ¿Estaba llorando? Nunca me gustó que me viesen llorar, lo aborrecía. Sin embargo, ahora no podía frenarlas, como si una fuerza mayor guiase las gotas teñidas de negro. El dolor podía llegar a ser un acompañante muy cruel, bien lo sabía, pero nunca me había castigado de aquella forma. Y ahora que era más consciente de mi propio cuerpo, notaba cómo la sangre aún lo abandonaba. Ese cabronazo me había jodido pero bien.
     "Permiso para abordar, capi..."
     Otra voz. Otro rostro. Ah, sí, Gin. Rapax Gin, si mi memoria no me fallaba. ¿Por qué estaba en nuestro barco? Tal vez Eaa le hubiese invitado. Su luz siempre me había resultado extraña, pues donde yo veía obstáculos en la gente, ella siempre vio oportunidades. Sin embargo, siempre fue una luz que, sin haberlo planeado cuando la conocí, me guio entre las tinieblas. No me molesta la oscuridad, la prefiero, pero cuando la oscuridad reside en el corazón de una, a veces es más difícil. Eaa siempre hizo fácil lo difícil.
     —Eaa, estás bien. —Traté de esbozar una sonrisa, pero el terrible dolor del pecho las absorbía todas. 
     Todavía podía sentir la espada de Hunter hundirse en mí, cortar mi interior con cada centímetro avanzado. Podía sentirlo derrotarme. Porque, sí, aquello había sido una bochornosa derrota. No sabía lo que había sucedido hasta nuestra presencia en La Rémora Fatua, pero que ese cazador me había cazado era una apabullante evidencia.
     Derrotada como una cualquiera, indigna del cargo que Eaa y Peteiro me habían...
     Peteiro. Oh, Peteiro. Nuestro peculiar amigo cuyo cuerpo había sido mancillado por las perversiones de aquel hijo de puta. ¿Perversiones? Tremenda hipocresía por mi parte considerar el canibalismo como una perversión cuando yo misma había perdido la cuenta de las veces que lo había hecho. La forma de buitre no me excusaba, pues mi alma era humana. O tal vez un demonio, pero ese era otro debate. La cuestión es que el mismo acto no puede ser considerado una cosa u otra solo por quién es la víctima. Lo es o no lo es. Así que, a fin de cuentas, yo no era tan diferente de Hunter como para atreverme a juzgarlo. Por mucho que hubiese asesinado y comido a Peteiro. Por mucho que me hubiese vencido en combate. Yo había sido peor adversaria, punto. La ley del más fuerte. 
     ¿Qué pensaría Zorak? Una punzada de vergüenza atravesó mi pecho maltratado. Pude recrear su rostro en mi mente, dibujando en él una mueca de decepción producto de mi imaginación. ¿Estaría decepcionado si supiese que me habían vencido? De ser así, tan amargo sentimiento no superaría al que yo misma guardaba por haber caído.
     Zorak. Pensar en él, de pronto, me hacía mucho daño. No tardé en averiguar por qué.
     Había conocido a la muerte en numerosas ocasiones siendo yo la que portaba su guadaña. Fueron muchas las veces en las que segué las vidas de mis enemigos o, simplemente, de aquellos que se cruzaron en mi camino, habiendo estado en el lugar inadecuado en el momento más inoportuno. Culpables o inocentes, según mi juicio. Un juicio nada objetivo, pero el único que tengo. Así, demasiados asesinatos bajo mi firma. Tantos que sé reconocer a la Parca cuando la tengo delante.
     Volví a cerrar los ojos. El dolor me consumía. Nuevas lágrimas oscuras abandonaron mis ojos, siguiendo la misma estela que sus predecesoras. El mismo camino. El único posible. Solo entonces pude sonreír.
     Me estaba muriendo.



RE: [Pasado] - Sangre en la nieve - Eaa - 29-06-2024

Leyenda


OST de la escena

- Estamos en casa - hablé, tratando de esbozar una sonrisa a pesar de las incontrolables lágrimas que caían por mis mejillas. - Estamos aquí, así que hemos ganado - respondí. Mi mirada seguía fija en la de Maeve.

- Claro que estoy bien, idiota - respondí. - Eres tú la que no está bien - no tuve el valor de decirlo. Tenía miedo de que el hecho de mencionar el mal estado de la capitana pudiera empeorar su situación. - No hables, ahora te... - había apartado la mirada un instante para tratar de acomodar a esta en cubierta, y cuando volví a mirarla, pude ver a mi amiga, con los ojos cerrados y sonriendo. - ¡No, no, no! - dije, dejando a esta apoyada sobre el palo mayor, mientras trataba de presionar la herida de su pecho para detener la hemorragia. - Esto no puede estar pasando - tenía que ser todo una clase de pesadilla, o tal vez una broma de mal gusto. Buscaba con mi mano izquierda algo con lo que evitar que esta perdiera más sangre. - ¡Maeve! - le llamé. - ¡Maeve, mírame, abre los ojos! - grité, nuevamente. Estaba tan nerviosa que no podía siquiera sostener los objetos que trataba de sacar de la bolsa. - Gin, deja a Peteiro - me dirigí al hombre que nos acompañaba. Tenía tantas cosas que decir a la vez que mi mente trabajaba más rápido de lo que mis labios podían hacerlo - botiquín, hilo, Mandarina, agujas, alcohol... - Tenía que tener un pequeño botiquín en mi bolsa. Me había asegurado de meterlo antes de salir esta mañana. Sin ningún cuidado di vuelta a la esta, vaciando su contenido en el oscuro suelo. Escuché caer mi libreta y la pluma, así como el Den Den Mushi y el brazalete que había cogido de Larian, el cual rebotó tres veces en el suelo. - Eso es - le dije a mi amiga, cuando abrió los ojos - Mira, Maeve. Lo hemos logrado. Estamos por fin en el Grand Line - hablaba, con la voz quebrada. - Ahora vamos a dejar huella, juntas - encontré finalmente las vendas con la mano. - Tengo que quitarte la camisa Maeve - esperé a su respuesta afirmativa. - No mires Gin - le ordené al hombre, antes de quitarle la parte superior de la ropa a la albina, para poder vendarle la herida del pecho. - Hemos recuperado a Peteiro - expliqué - bueno, lo que quedaba de él - como no, mi necesidad de matizar todo - y hemos conseguido salir de esta - seguí hablando, acariciando su mano con suavidad

- Tú ahora recupérate, que yo te voy a preparar una deliciosa lasagna de espinacas para cenar - parecía que la sangre había dejado de salir de su pecho. Suspiré, aliviada. - Te necesitamos al máximo para llevarnos a la próxima isla, capitana - sonreí, sin dejar de acariciar su mano con cariño. - ¿Cómo será la próxima isla? - pregunté. - Igual es como Toroa. Una isla que da mal rollo y es oscura, pero que es acogedora - cerré levemente los ojos, recordando aquel lúgubre pero cálido lugar - O tal vez una isla llena de nieve. Aunque con lo blanca que eres si te pierdes a ver cómo te encontramos - no pude evitar reir. Risa que se vio interrumpida en el momento en que abrí los ojos, pues mi amiga había vuelto a cerrar los suyos y los vendajes volvían a estar empapados de sangre. - No, no - no sabía qué hacer. - ¡No te vayas, Maeve! - le pedí o más bien supliqué. - Tienes que seguir luchando Maeve - no se me ocurría otra cosa que tratar de animar a ésta - Piensa en Mandarina - le dije - me prometiste que cuidarías de él si me pasaba algo - posiblemente en otra situación eso se pudiera considerar alguna especie de chantaje emocional, aunque aquello no me importaba lo más mínimo - Piensa en Zorak - dije después. Apelar a su amor posiblemente tuviera más efecto que hacer lo mismo con su ahijado felino. - Todavía tenemos que encontrarnos con él, y tengo que darle una patada en el culo por haberse ido - traté de reír, sin mucho efecto. Hacía ya un tiempo que los nervios habían tomado el control de mi cuerpo, pero ahora me sumía en un pozo infinito de impotencia y desesperación - Por favor, Maeve - apreté su mano con fuerza, apoyando la frente en los tablones del suelo, junto a mi amiga. - No te vayas - volví a suplicar - Eres mi única amiga, mi ángel de la guarda. Eres la única luz de mi vida - las lágrimas habían dejado de ser rojas, pues de tanto llorar habían disipado el maquillaje de mis ojos - Tienes los ojos más bonitos que he visto nunca. Tanto que ni siquiera puedo mirarte a los ojos - ¿Qué hacía yo diciendo todo eso en aquel momento? No me importaba, al igual que no me importaba lo más mínimo que Gin estuviera ahí al lado escuchando todo - Y te amo Maeve. ¿Qué va a ser de mí sin ti?


RE: [Pasado] - Sangre en la nieve - Rapax Gin - 29-06-2024

OST de la escena (poner en loop)

La escena frente a mi era difícil de digerir. Allí estaba yo de pie en la cubierta de aquel barco, sosteniendo la cabeza del tal Peteiro en mis brazos, mientras la semioni sostenía a su frágil capitana en los suyos. La chica abría los ojos y decía palabras tan suaves que no llegaban a mis odíos. Las lágrimas rojas de la pelirroja no dejaban de brotar, a la vez que sorbía tratando de consolar a su compañera.

¡No, no, no!

La chica empezó a desesperar, mientras la sangre seguía pintando sus manos y el cuerpo de la albina, así como el suelo a sus pies.

¡Maeve, mírame, abre los ojos! Gin, deja a Peteiro. botiquín, hilo, Mandarina, agujas, alcohol...

La capitana perdía la consciencia mientras la chica pelirroja estaba nerviosa, asustada, preocupada y desesperada, pero intentaría hacer lo posible para ayudarla. Me pregunté si sentía culpa por las heridas de su amiga, pero no era el momento. Obedecí y corrí al interior del barco buscando lo que me había indicado. Puse con cuidado la cabeza en una cama y revisé todo el lugar. Mi mente iba a una velocidad dolorosa, mientras rebuscaba las repisas y rincones de aquel barco, a la vez que una imagen vino a mi mente. Mira pidiéndome que huyera, mientras yo, en mi impotencia la dejé allí, sabiendo el destino que le esperaba. La explosión a lo lejos mientras subía al bote. Las rojas columnas de humo de lo que fuera nuestro hogar. El dolor de que alguien de su vida por amor y no poder corresponderle...

Con lágrimas en mis ojos conseguí casi todo y corrí de vuelta a la cubierta "Aquí tienes. No encontré mandarinas, pero creo que esto servirá-Gin" La chica tomó los suministros. La albina sonreía con los ojos cerrados. No. Me dispuse a ayudar, pero la semioni me pidió que me diera vuelta, pues iba a atender a su capitana. Iba a protestar y ayudar. pero vi a la capitana: Ya pensaba que era bastante blanca, pero ahora mismo el único color en su cuerpo era el de la sangre mezclada con las rojas lágrimas de su amiga. Sabía que no debía disuadir a la chica. Era el último esfuerzo de una amiga desesperada. Yo mismo daría mi vida por traer a mi madre de vuelta aunque fuera solo un día. Ella merecía intentarlo. Este momento era suyo. Obedecí.

Me di la vuelta y caminé hacia la cubierta, tratando de limpiar mis lágrimas, mientras veía al cielo. -Una bandera hermosa- pensé mientras me acercaba a la borda. No había notado el frío que hacía hasta entonces. Había escuchado que las islas del Grand Line tienen sus propios climas. Tal vez estábamos cerca de un clima invernal. Odiaba el frío. Entonces pensé en lo que había pasado. Finalmente estaba en el Grand Line. La hermosa bienvenida que me dio aquel mar ahora era una dolorosa despedida -Vaya mar de maravillas- me dije en tono quejumbroso, sorbiendo y enjugándome.

El frío abrazo del Grand Line. Las cosas iban a complicarse a partir de ahora, y tal vez, la soledad no sea la mejor compañera para alguien como yo...

El llanto de la chica me devolvió a la realidad. Ya no quedaba en su cara maquillaje que sus lágrimas pudieran lavar. abrazaba desconsolada a su capitana. En aquel abrazo helado, la semioni irradiaba tristeza, miedo y dolor, aunque también irradiaba respeto, amistad, alegría hacia la mujer albina... Incluso algo más... Las lágrimas volvían a correr, y miré de nuevo al cielo, esperando alguna señal, pero algo entró en mi ojo. agachando la mirada traté de frotarme, pero volvió a pasar, ahora en mi hombro, mi nariz y mi mano. Pequeñas luciérnagas blancas caían del cielo, cubriéndo toda la extensión del barco. 

El cielo también lloraba con nosotros.

Había empezado a nevar...


RE: [Pasado] - Sangre en la nieve - Maeve Knox - 30-06-2024

OST DE LA ESCENA

     Ensanché mi sonrisa. Habíamos ganado. ¡Habíamos ganado! Yo había caído derrotada, sí, pero Hunter no se había salido con la suya. Eaa y Gin habían terminado lo que yo no pude. Me sentí bien.
     —Estoy... orgullosa de ti, Eaa... —Miré de reojo a Gin, aunque apenas nada me unía a él, salvo una emboscada y una nota escrita con la sangre de Peteiro—. De vosotros...
     Solemos dar por sentados estos mensajes, no transmitirlos a las personas que nos importan por pudor u orgullo. Pero las palabras portan la magia de dañar, pero también de sanar, de hundir, pero también de salvar. De odiar. También de amar. 
     Al parecer, Eaa también se había dado cuenta de lo que estaba sucediendo. Intentaba salvaguardar mi energía ahorrándome las palabras. Trataba de que no cerrase los ojos por si acaso no volvía a abrirlos. Pidió materiales, creyendo que suturando mis heridas conseguiría retenerme allí, en el barco. Pero cuando la vida se escapa, cuando se escurre entre los dedos como la arena en un reloj, no hay aguja e hilo que pueda remediar lo irreversible. Y ver a Eaa tan rota quebraba mi huidiza alma.
     Volví a derramar lágrimas negras.
     —El Grand Line... —repetí al escucharla.
     Cuna de promesas, territorio de gestas, morada de sueños.
     "¿Y tú, Maeve, qué quieres hacer?", me había preguntado Eaa en aquella taberna, junto a Peteiro, hacía lo que parecía eones. "Dejar huella. Que mi paso por este mundo no sea fútil, que signifique algo", le hube respondido entonces. Mi sueño, truncado. ¿Qué huella había dejado más allá de mi sangre en el barco de aquel cazador? ¿Habría dejado, al menos, huella en Eaa, en Peteiro? ¿En Zorak? Quería pensar que sí, aunque mi crítica voz interior intentara convencerme de que no la suficiente. Una huella que se borraría del mundo demasiado pronto, pues las aguas del Grand Line apenas me habían recibido y ya iba a abandonarlas sin la oportunidad de conocerlas mejor. Tal vez fuese mejor así, o así pensarían todas aquellas familias que habían perdido algún miembro bajo mis manos. Esas huellas sí serían permanentes.
     Que no haya confusión, no me estoy arrepintiendo de mis crímenes para que algún dios benévolo tenga a bien considerarme para su paraíso. Tengo bien claro que serán los infiernos quienes me acojan entre su fuego o lo que demonios encuentre allí, pues de allí ningún testigo ha vuelto para contar lo que aguarda en tan aciago lugar. No espero otra cosa, es lo que merezco y recibiré mi castigo con dignidad, asumiendo mis actos. Los volvería a repetir si pudiera, pues esa fue mi vida, una vida pirata de saqueos y asesinatos, de atrocidades sin remordimientos. Allí me esperarán todos aquellos que quieran saldar cuentas conmigo, y yo aceptaré esas cuentas con gusto.
     Eaa habló de mi plato favorito, de la próxima isla. No habría próxima parada para mí salvo la desconocida eternidad. ¿Cómo podía decirle eso? ¿Cómo, si mi corazón sangraba, y no por las estocadas de Hunter? Eaa, mi Eaa, demasiado buena para este mundo, cuyo caos es lo único que la protege de este. 
     "No te vayas". 
     Eaa... Mi pobre Eaa... Me habló de Mandarina. Me habló de Zorak. Pero se le olvidó mencionarse a ella. Hizo que mi llanto encontrase la forma de abrirse paso a través de la sonrisa que aún mis labios vestían. 
     "Mi única amiga. Mi ángel de la guarda. La única luz de mi vida. Te amo".
     Nunca le he tenido miedo a la muerte, pues me parece un precio justo por el tipo de vida que había escogido. Porque nunca consideré que tenía algo que perder. Solo ahora me daba cuenta de que quería quedarme allí un poquito más, una última cerveza, un último abrazo, una última confidencia. Solo una.
     Mi expresión se quebró debido al dolor de las heridas y de mi alma. Pero volví a sonreír. Sería muy egoísta si no lo hiciese.


     —Eaa —comencé con dificultad—, mis ojos no son tan bonitos, siempre fueron los tuyos... que me miraban. Gracias por tanto y... perdón por tan poco... Escúchame... Vas a... viajar por todas... esas islas, que dejarán... de ser un sueño para... ser tu realidad. Vas a... acabar con cualquiera que intente... evitarlo... Vas a ser... la Reina de los Piratas y... tu nombre será temido en cualquier... lugar del mundo. Te quiero, amiga mía... Siento no haber sido... podido... Mi preciosa Eaa... tendrás... el mundo a tus pies... 
     ¿Había comenzado a nevar? Pero si el sol... Vaya, parecía que era verdad aquello que decían del Grand Line, de la volatilidad de su clima. Quedaban tantas cosas por descubrir...
     Me costó un mundo girar la cabeza para poder mirar a Gin. Poco me importaba que Eaa me hubiese despojado de mi ropa de cintura para arriba y el hombre pudiese ver lo que se encontraba debajo.
     —Me habría gustado... conocerte en otras circunstancias, pareces.... buen tipo —le dije a duras penas—. Protégela. Por favor.
     Se acababa el tiempo. Volví a mirar a la pelirroja que me acunaba. Desde mi posición, la veía como una deidad.
     —Zorak... Díselo a Zorak... Dile que lo esperaré... al otro lado...
     El frío por fin se llevó cualquier rastro de dolor en mi cuerpo. Cerré los ojos, pesaban como toda una vida. 
     Me embriagó una dulce sensación de felicidad al pensar en que tuve la oportunidad de ver a Zorak por última vez. En el infierno habría otro lugar para él, pues nuestros monstruos allí pertenecen. Reclamaríamos nuestros tronos cuando el tiempo nos volviese a unir.
     —Eaa...
     Sentía los copos de nieve sobre mi piel.
     Mi querida amiga sería una buena capitana, la mejor. Llevaría nuestra bandera a lo más alto, nuestro barco al mar más lejan


LA RÉMORA FATUA
OFF



RE: [Pasado] - Sangre en la nieve - Eaa - 30-06-2024

Leyenda


Mantengo la misma OST

- No hace falta que te disculpes - no quería que Maeve hablara. Tenía miedo. Estaba aterrada. Sus palabras sonaban a una despedida. Tal vez si no se despedía algo o alguien decidiera que no era el momento del adiós, y pudiera seguir a mi lado más tiempo. Un día, una hora, un minuto... lo único que me importaba era poder tener a Maeve a mi lado, poder molestarla con mis bromas, ponerme nerviosa con sus insinuaciones, anotar en la libreta su creciente lista de crímenes, verla disfrutar cuando comía lo que le cocinaba, ver cómo se enfadaba por dormirme tras convencerla de que me dejara leerle los libros que me regaló, hablar de mil y unas cosas estúpidas, ponerme roja como un tomate por cruzar miradas con ella.

Pero no podía pedirle que dejara de hablar, pues en el fondo, yo también lo sabía. Sabía que no habría más bromas ni insinuaciones. Que la lista de crímenes no iba a crecer más ni iba a volver a enfadarse por dormirme, pues no iba a leerle más libros. Sabía que no habría más ojos de panda, que no volvería a tener problemas por mirarle a los ojos. Esos ojos grises, tan claros como la nieve de invierno. Un leve tono rojizo, una mancha de sangre en la nieve. Una mancha de sangre y una nieve que perdían su brillo a cada segundo que pasaba. Por mucho que me aterrara, yo también sabía que este era el final.

A pesar del infinito dolor, las palabras de mi amiga hicieron que en mi rostro se dibujara una ancha sonrisa. Afirmó que sería la Reina de los Piratas, que mi nombre sería temido en cualquier lugar del mundo - Ya me llaman Demonio Comeniños en Ballywood - murmuré, soltando una amarga risita. Me dijo que me quería - Ya lo sé tonta, me lo demuestras todo el rato - Una mota blanca se posó sobre el rostro de Maeve. No era una de mis lágrimas, si no... ¿nieve? Había comenzado a nevar. Los copos blancos caían sobre la negra cubierta de la Rémora, sobre nosotras. Me pidió que le contara a Zorak lo ocurriodo. Que le diera un mensaje de su parte - No hace falta que me lo pidas, ya iba a hacerlo

Los ojos de mi amada amiga volvieron a cerrarse. Sentí algo pasar rozando mi costado. Un leve maullido y se tumbó junto a Maeve, hecho una bolita apoyado sobre el costado derecho de la albina. No podía siquiera llegar a imaginarme el dolor que estaba sintiendo mi pequeñín.

Escuché cómo mi amiga me llamaba - Maeve - respondí a su llamada, pero no obtuve más que silencio como respuesta. Había dejado de respirar y su corazón de latir. Me acerqué lentamente, sin soltar su mano ni un instante. Acerqué mi rostro al suyo, el cual mostraba una sonrisa que irradiaba una inmensa paz - Te voy a amar por siempre, Maeve - susurré - Muchas gracias por todo - le di un suave beso en la frente, antes de abrazar el cuerpo sin vida de mi amiga y romper a llorar desconsoladamente.

Referencias


Off



RE: [Pasado] - Sangre en la nieve - Rapax Gin - 01-07-2024

OST de la escena

Me habría gustado... conocerte en otras circunstancias, pareces.... buen tipo. Protégela. Por favor.

Caminé lentamente hacia las dos mujeres y me arrodillé ante la agonizante doncella. Era como una escultura hecha en la más fina porcelana. Ni la grieta en sus labios, ni los agujeros de su pecho podrían soñar con arruinar su hermosura. Extendí mi mano y al principio quise tomar su mano, pero entonces toqué su sangre en el suelo. Seguía tibia. Recordé a Alfred decir que “un hombre promete con su palabra y cumple con su corazón”. Con mi pulgar derecho manchado en rojo dibujé una cruz sobre mi corazón, mientras volví a levantarme y respondí:

“Puedes contar conmigo. Prometo protegerla con toda mi fuerza-Gin”

Respondí sin dudar. ¿Por qué obedecía a esta persona? A mi también me habría gustado conocerla más. Tal vez en un lugar y un momento donde la vida no nos doliera tanto. Por un momento deseé que sencillamente hubiéramos asistido a un banquete. Me pregunté qué tipo de comida disfrutaba. Me pregunté si hubiera podido entender el lazo tan grande que le une a su compañera. Me pregunté si ella le correspondía y si alguna vez habría podido ser su amigo. Quise saber qué cosas deseaba, cuáles eran sus sueños, qué cosas le daban tristeza y qué cosas alegría. Me pregunté si alguna vez reía, o si lloraba en privado. ¿Alguna vez mostró debilidad o se mantuvo firme para inspirar a las personas? ¿Sintió temor en su vida o se rió siempre a la cara del peligro sin contemplación alguna? Sin duda quise conocerla más, pero los minutos que compartí en aquel desdichado galeón me hicieron ver que de haber sobrevivido, habría volado más alto que ningún ave, habría hecho temblar el mundo a sus pies y habría sido la causante y la causa de incontables guerras.

Había mirado al cielo hace un instante buscando una señal, y allí estaba. Una petición convertida en promesa.

El mundo se congeló de pronto. En aquel instante el mar calló por completo y todo alrededor pareció perder su color y su brillo, mientras las nubes en el cielo se arremolinaban sobre nosotros, a la vez que la nevada pintaba de blanco la cubierta de aquel barco. Por un momento el tiempo dejó de soplar y allí tenía ante mí una visión que quedaría grabada en mi memoria por siempre: La blanca capitana de los Piratas del Brillante Infortunio había muerto. Su compañera la sostenía en brazos, sollozando, mientras del cielo un único rayo de luz les alumbraba. Aquella mujer sin duda era hermosa, incluso en la muerte, y la escena aunque triste, era hermosa a su lúgubre manera.Todo era gris, salvo el cabello de la semioni y la sangre de aquella valiente pirata. La pelirroja lloraba, mientras un pequeño gato negro se unió a la despedida, sorprendiéndome y haciéndome retroceder nuevamente. Mis ojos ardían y mis mejillas eran acariciadas por las frías lágrimas.

Tras un eterno momento, el mundo volvió a existir, y el barco se movía, la nevada se hacía más fuerte y, aunque el mundo aún no tenía color, todo lo demás volvió de golpe. Me acerqué hacia la doliente chica pelirroja y agachado puse mi mano en su hombro.

“Ya no siente dolor-Gin. Ha partido en paz y en los brazos de su camarada.” La chica seguía sollozando y no respondía aunque sabía que me oía “Hay que llevarla dentro. El clima está empeorando y no sabemos si estamos fuera de peligro-Gin” El llanto amainaba. Le tendí la mano ofreciéndole mi ayuda. Ella era mi compañera ahora. Mi promesa a cumplir. La muerte me había unido a ella, y ahora entendía que los sueños y los propósitos a veces encontraban una curiosa manera de encajar.



Off



RE: [Pasado] - Sangre en la nieve - Eaa - 01-07-2024

Leyenda


Gin me habló. No hice caso a sus palabras, ya que me encontraba sumida en una espiral de llantos y dolor. - Dame un momento - le pedí, sin siquiera mirarle - Cuida de Mandarina no vaya a coger frío - le hice un gesto a mi pequeñín para que fuera junto al hombre

Una vez este se apartó volví a romper a llorar. Se suponía que este día iba a ser especial, un día para recordar. Habíamos entrado al Grand Line por fin, después de tanto tiempo, exactamente un año después de aparecer en el periódico por primera vez. Nos esperaba un banquete y luego podríamos seguir nuestras aventuras. Incluso Larian parecía ser una chica muy agradable.

Desde entonces todo había ido de mal en peor. El grupo de babosos, esa sucia rata pija y repelente de Hunter, descubrir que Peteiro había muerto... Habíamos conseguido escapar de aquel galeón y estábamos de vuelta en la Rémora, en casa. Incluso habíamos recuperado a Peteiro. Pero parecía que el destino no había dicho su última palabra. Y me encontraba ahí, abrazada al cuerpo muerto de Maeve, sin ganas de nada más que llorar.



Abrí nuevamente los ojos. Estaba congelada, y estábamos las dos rodeadas de nieve. ¿Cuánto tiempo había estado llorando? Suponía que mucho, pues había dejado de nevar y mis lágrimas habían dejado de brotar hacía tiempo, y no porque no tuviera ganas de llorar. No pude evitar fijarme en lo fría que estaba mi amiga. El tacto con su piel siempre había sido frío. Frío y suave, como si fuera una muñeca de porcelana. Pero ahora el poco calor que hubiera habido ya no estaba, y junto al frío derivado del contacto con la nieve causaban una sensación terrorífica.

Tapé con mi abrigo a mi capitana y amiga, antes de cogerla en brazos y ponerme de pie. - Gin, echa el ancla y prepara la mesa - le dije, señalando a los barriles que utilizábamos como mesa improvisada - Saca también la cerveza y la yesca - me dirigí entonces hacia la bodega. - Si necesitas cualquier cosa llama a la puerta o pregunta. Pero no se entra

Una vez dentro de la bodega cerré la puerta. Dejé a Maeve tumbada sobre su cama. No pude evitar recordar la fiesta de año nuevo, y cómo se quedó dormida mientras mirábamos las estrellas.

Me aparté de la cama, agachándome para poder peinarme. Separé los mechones carmesíes, quitando los pocos copos de nieve que todavía quedaban entre estos. - Bueno, toca ponerse manos a la obra - hablé - Voy a preparar la mejor lasagna de espinacas que haya hecho nunca



Off


Referencia



RE: [Pasado] - Sangre en la nieve - Rapax Gin - 01-07-2024

El gato se llamaba Mandarina. Claro. Soy un idiota. Si la situación hubiera sido otra habría reído seguramente. En lugar de eso cargué al gato, sentí que estaba tibio. Era lindo que un animal no quisiera matarme, para variar. Caí en cuenta que era el primer animal con el que interactuaba desde que salí de la jungla de aquella isla. Un amargo encuentro, pero un lindo animal era aquel. Le acaricié la cabeza mientras me daba la vuelta, regresando a la proa del barco.

Era un navío hermoso. Su madera oscura no le restaba calidez. Sus velas hinchadas también estaban bien cuidadas. Era un lugar digno de llamar hogar, pero ¿siquiera era bienvenido aquí? La capitana me pidió proteger a su amiga pero ¿acaso ella aceptaría mi compañía? No pretendía ser un reemplazo de nadie, pero luego de lo vivido, sabía que la semioni era de confianza. Su valor no tenía nada que envidiarle al de la mujer en sus brazos. Era fuerte a su manera y me constaba que no huía del peligro. Luchaba por lo que creía valía la pena (un poco imprudente quizás, pero no la puedo culpar). Creo que hasta cierto punto, aquella mujer no necesitaba que la protegieran, pero una promesa debe cumplirse y una persona puede sufrir por distintas razones. Me encargaría de cuidarle. Una banda de dos. Supongo que todas las grandes historias tienen un principio y este sería el mío.

La mujer me pidió echar el ancla y me señaló un gran barril para que lo preparara a modo de mesa. Bajé al felino y seguí la orden. Busqué la cerveza y la yesca como indicó y empecé a preparar todo. Entró a la bodega y entendí que algo prepararía. La debilidad se había ido, ahora era pura determinación. Seguí sus indicaciones.

Al cabo de un momento me decidí y toqué aquella puerta. La enorme pelirroja estaba frente a mi y me atreví a hablarle. Entonces pensé que en toda su altura era realmente imponente.

“ Sé que casi no nos conocemos y que estoy aquí por un giro de las circunstancias. Pudiste dejarme en aquel galeón, pero confiaste en mí los restos de tu amigo… Hice una promesa y tengo intención de cumplirla-Gin. Si me permites, te aseguro que no estarás sola. Sé que no puedo sustituir a quien se ha ido, y no pretendo hacerlo, pero también conozco el dolor y la soledad no es la respuesta-Gin” -Si no lo sabría yo- Mi mano derecha en mi pecho recordando la marca de mi promesa. Con mi mirada baja proseguí “Cuenta conmigo y seré tu escudo y tu ariete. El mundo temblará a nuestro paso y llevaremos el nombre de tu amiga como estandarte-Gin” La mujer ante mi había mostrado ser un demonio y un ángel en el poco tiempo que llevaba conociéndola. Mis puños temblaban y mi corazón se aceleró por lo que estaba podría venir. No sé si ella era la mejor elección, pero estaba seguro de que la aventura sería increíble. 

Le sonreí y la miré a los ojos. Esos ojos llenos de tantas cosas, pero sobre todo de valor.

“Ahora, sus órdenes… Capitana”


RE: [Pasado] - Sangre en la nieve - Sentomaru - 09-07-2024

TEMA CERRADO
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