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[Pasado] Despedida - Versión para impresión

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[Pasado] Despedida - Eaa - 04-07-2024

Leyenda


Otoño, Año 12
A bordo de la Rémora Fatua, Grand Line
Día 12, poco antes del ocaso

El olor de la lasagna recién preparada y de la tarta que había dentro del horno rellenaban cada hueco de la bodega. Me agaché, con los ojos todavía cerrados, sentada sobre mi cama. Separé mi pelo en tres mechones después de peinarme, antes de comenzar a trenzarlo lentamente. Inconscientemente comencé a tararear la canción que mamá me cantaba de pequeña. Era igual que en la fiesta de año nuevo, pero todo era diferente. Abrí los ojos una vez até el extremo de mi trenza con la tira de encaje. Tira de encaje que mi amiga había arrancado del vestido que ahora llevaba puesto, y que había conservado desde entonces. - Ahora sí que estás divina - no pude evitar recordar las palabras que Maeve me dedicó después de hacerme aquella trenza. Al igual que aquella noche, rompí a llorar desconsoladamente cuando me vi en el espejo. Pero no eran lágrimas de felicidad las que caían por mis mejillas en esta ocasión, si no unas llenas de dolor y tristeza. Sequé mis lágrimas como pude, antes de comenzar a maquillarme. Sombreé mis ojos despacio, con extremo cuidado. Puse el mismo cuidado en pintar mis labios. Todo tenía que ser perfecto. - Vamos Eaa, tú puedes - hablaba para tratar de animarme. Mis manos temblaban, pues se me hacía imposible quitarme de la cabeza el frío sepulcral del cuerpo de mi amiga, a quién había cambiado de ropa y maquillado hacía unos minutos - Parece obra del destino - no pude evitar soltar una risita al pensar en que durante el concierto tuvimos una conversación acerca de cómo nos gustaría que fuera nuestro último adiós. Para mi sorpresa, ambas teníamos los mismos gustos en ese tema: arder en una pira con nuestras mejores galas y después una fiesta con nuestras comidas favoritas y todo el alcohol que se pudiera aguantar. También me habló sobre lo importante que era la gema que guardaba en el arcón. Esa gema mitad turquesa y mitad rubí que Zorak le regaló el día que desapareció, la cual pertenecía a su madre. Cogí uno de mis colgantes y la puse en su cuello. - Si Zorak se queja de algo cuando le de el mensaje, le diré que estás esperándole al otro lado con la gema - una amarga sonrisa se dibujó en mi rostro cuando miré al lugar en el que descansaba el cuerpo de mi amiga, el cual era su cama.

- Bueno, ha llegado la hora, capitana - dije y saqué la tarta del horno para que no se quemara - Estaba esperando a una ocasión realmente especial para preparar una tarta de mandarinas. Como que conocieras a mamá, o algo así - me quedé en silencio unos instantes, mirando al suelo - Tendría que habértela preparado antes, te hubiera encantado - cogí con suavidad el cuerpo de la mujer en brazos - ¿No quieres perderte un precioso atardecer, no? - me dirigí hacia la puerta que daba a la cubierta y la abrí.  - Siento mucho la tardanza, había muchos preparativos que hacer - me dirigí al hombre de pelo blanco, quien se encontraba en el suelo de cubierta jugando con Mandarina y la poca nieve que quedaba. Había hecho lo que le había pedido - ¿Gin, puedes sacar la comida y la bebida mientras yo les coloco? - le pedí, agradeciéndole cuando se levantó para entrar - Cuidado no te quemes, que acaba de salir del horno - le expliqué y coloqué el cuerpo de Maeve sobre la improvisada pira, donde ya descansaba la cabeza de Peteiro.



Outfits



RE: [Pasado] Despedida - Rapax Gin - 05-07-2024

A la capitana seguro que le gustaban las mandarinas. Mandarina era el nombre del gato y de mandarinas era la tarta que estaba preparando allí adentro. No hacía falta tener el olfato tan desarrollado para notarlo, pues toda la Rémora Fatua (así me dijo que se llamaba el navío en que viajábamos) tenía un olor frutal y dulzón inconfundible. La verdad las mandarinas no eran mi fruta favorita, pero era agradable oler comida caliente, preparada con cariño y que no fuera ni un señuelo para engañarme o un potingue innombrable de algún posadero de pueblo. Olía muy bien...

Mandarina se entretenía jugueteando con mis dedos (supongo que la diferencia de tamaño los convertía en algo entretenido de cazar), mientras yo reflexionaba todo lo que había pasado. Mientras el felino más pequeño que me enfrentó en años se divertía, recordé nuevamente nuestro combate con Gunther Fox. Había salido herido, pero victorioso. Eso sí, la próxima vez que lo viera, me encargaría de romperle cada hueso y que lamentara lo que hizo. De haber tenido un mejor control de mis poderes, habría hecho las cosas diferente, pero este poder es un arma de doble filo...

La capitana salió finalmente y volví al presente, levantándome y ayudándola a preparar la comida y la mesa, mientras ella se encargaba de la pira donde la albina y el gyojin descansarían. Noté que no solo la antigua capitana estaba arreglada con un lujoso vestido y perfectamente peinada, sino que la semioni también había arreglado su peinado y maquillaje, se había limpiado y maquillado e incluso parte del olor frutal se había impregnado a ella, con lo que podría decirse que estaba vestida de gala. La ocasión era triste, sí, pero no por eso menos formal. Saqué la comida y luego entré a buscar los tarros para la cerveza, cuando me detuve y miré hacia abajo. Mis pies tenían aún rastros de la extraña cosa que usó Gunther para atarnos, mis pantalones estaban rotos a la altura de las rodillas, mi torso descubierto estaba lleno de sudor, trozos de comida, nieve y sangre. Levanté los brazos y casi no resistí mi propio olor. Mi cuerpo entero estaba hecho un asco. Me di cuenta de que hacía al menos 4 o 5 días que no me había pegado un baño, al menos no desde que me despedí de Arion en Minion.

"Capitana, si me permite, yo también quisiera arreglarme un poco para la ocasión. Habré vivido en la selva, pero no soy ningún salvaje-Gin. ¿Podría usar el baño?" Pregunté a la pelirroja y esta me indicó el camino.

Entré al baño y por todos los cielos, esa debió ser la mejor ducha de mi vida. Tuve cuidado de no limpiar la zona de mi pecho en donde la X roja estaba. La promesa que le hice a la chica albina seguía en mi piel, mientras mi cuerpo agradecía aquel gesto de limpieza tan merecido. Allí, frente al espejo, lo primero que vi fue un beso a un costado del cristal marcado con lapiz labial. Claramente era un forastero en aquella historia y supe que si ese beso estaba allí, no era mío el derecho a borrarlo.

Y entonces vi mi rostro. Si Mira me viera no me reconocería. Vamos, si ni yo mismo sabía quién era aquel sujeto al otro lado del cristal devolviéndome la mirada. Mis ojos estaban allí, pero el rostro era el de un completo extraño. Tenía barba, eso lo sabía, pero parecía un pordiosero. Mi cabello ahora mismo estaba limpio y goteando, pero era una maraña extraña y sin forma. Tenía que hacer algo al respecto. Parecía que aún vivía en la jungla, y hacía ya unas semanas que no. Esto no era digno de un hombre honorable. Goteante y desnudo me apresuré a la cocina, aprovechando que no había nadie y busque un cuchillo pequeño y viejo, algo que seguramente nadie extrañaría y volví, no sin antes pasar también por un montón de ropa amontonada y tomar lo que alcanzó con mis manos. Mis prendas olían a tigre y parecían haber sido atacadas por un tigre.

De regreso al baño empecé a quitarme la barba y poco a poco el Gin que había huído aquella fatídica noche volvió a surgir. En un momento me topé con un corte en mi rostro - Había olvidado eso- Era una herida que sufrí la primera vez que me crucé con Goopaw en la jungla de Kuen. Recordé a mi amiga y entonces apreté con fuerza el colgante en mi pecho hecho con su colmillo. Aquellos años fueron difíciles, pero no todo era malo. Seguí cortando mis mechones de pelo, que fue tomando su forma natural. Al momento de cortar el largo mechón de mi frente, decidí dejarlo. Me gustaba esa extraña asimetría. Recordé que por alguna razón, siempre que cortaba mi cabello, las puntas tomaban un tono azulado. Alfred siempre hizo mofa de esto, pero la verdad me gustaba esa peculiaridad de mí. Quizás fuera algo genético.

Miré al montón de ropa y revisando un poco de todo, conseguí un pantalón que me quedaba (asumí que sería un pantalón viejo de la capitana, pues no creo que el gyojin tuviera el tamaño para cubrir mis piernas. Como fuera, estaba en mejor estado que el mío) Lo apreté con mi cinturón azul y vi entonces una chaqueta de cuero bastante larga y sin mangas. tenía un patrón interesante y aunque también se veía como algo que alguien había abandonado, comparado con la chaqueta hecha con el lobo hacía tantos años, esto era una prenda digna de la realeza. Me vestí con eso y mis botas, volví a vendar mi hombro y salí.

Allí estaba la capitana y por suerte la comida seguía caliente. Todo parecía estar listo y en cuanto salí, la pelirroja me miró. Antes de que dijera cualquier cosa le interrumpí.

-"S-sé que no debía tomar ninguna prenda sin permiso-Gin" le dije mientras rascaba mi mejilla un tanto apenado. -Qué sensación tan rara- "pero no podía despedirme vestido como estaba...No es justo para ella"



off


Nuevo Look de Gin



RE: [Pasado] Despedida - Eaa - 06-07-2024

Leyenda


- Claro, estamos en casa - respondí a la pregunta del hombre sin hacerle mucho caso. - ¡No me llames capitana! - me quejé cuando me di cuenta. Tan pronto como este se fue, me puse a mirar a los alrededores de la improvisada pira. Había seguido mis instrucciones a la perfección, recogiendo las velas para evitar cualquier tipo de imprevisto. Me senté frente a la pira, a un par de metros de esta. Mandarina no tardó en venir y sentarse sobre mis piernas - Mi pequeñín - le dije, acariciando suavemente su cabeza - Va a ser muy duro, pero tenemos que ser fuertes - le levanté suavemente para darle un besito en la cabeza antes de volver a dejarle sobre mis piernas. Estuve un rato rememorando los buenos momentos junto a Maeve y Peteiro. Hablaba en alto, comentando el día que nos conocimos, o lo mal que lo pasé la mañana anterior. Leí incluso parte de las cosas que tenía anotadas en mi libreta.

Cuando escuché salir al hombre me puse de pie y me giré, mientras Mandarina aprovechaba para subirse hasta mi hombro derecho. Me quedé un rato en silencio, analizando el nuevo aspecto de este. Parecía haber rejuvenecido un par de años incluso después de afeitarse - No te preocupes, Peteiro no creo que se vaya a quejar de que hayas cogido su ropa - respondí. No había visto aquellas prendas nunca, por lo que a juzgar por el tamaño de estas, la única opción viable era nuestro amigo marítimo - Aunque juraría que Peteiro utilizaba únicamente trajes en muy mal estado - pensé - Bueno, no tiene importancia. Vamos a empezar - hablé y comencé con los preparativos. Encendí una pequeña antorcha, manteniéndome de pie cerca de la pira. - Peteiro Gorgullo Boquerone, Justiciero Picuda - hablé, seria - Al final no nos presentaste a tu amigo Balban. Por lo que contabas... - me quedé unos segundos en silencio, conteniendo las lágrimas que trataban de salir de mis mejillas - parecía alguien de lo más interesante. Voy a intentar... - suspiré - Si algún día me le encuentro, me voy a asegurar de tomarme una cerveza con él en tu honor. Lo prometo. - dije - Aunque la cerveza sea para los salvajes, ¿me entiendes? - cerré levemente los ojos - Eras un poco raro, y olías mucho a pescado, pero la verdad es que contigo siempre nos divertíamos mucho y siempre tenías cosas interesantes que decir - me acerqué un poco más a la pira - Ahora vas a poder nadar todo lo que quieras, amigo - aparté la mirada de la cabeza del gyojin, llevándola a la cara de mi albina amiga - Los días van a ser mucho más largos sin ti Maeve - hablé con voz entrecortada - Voy a echar mucho de menos tus bromas e insinuaciones que no entendía, cómo disfrutabas de la comida que te preparaba, o las locuras que hacíamos... como aquella vez en el Dream Coffee - expliqué. No sabía qué decir. ¿Por qué tenía que quedarme en blanco en aquella situación en concreto? - Muchas gracias por haber aparecido en mi vida en la taberna de La Viuda Tuerta. Por guiñarme el ojo como hiciste, por casi matarme de un infarto por tocarme la pierna con la mano - no pude evitar sonrojarme al recordar aquello - Por casi matarme de un infarto a la mañana siguiente cuando nos despertamos en esa cama del Arte por Amor - continué hablando - También te tengo que agradecer todo lo que has hecho por mí. Has sido la mejor amiga que he podido desear. Has sido quien ha traído la luz a mi vida llena de oscuridad, la que me hizo ver que no tengo que esconderme y que tengo que luchar por mi libertad. Y has querido al pequeño Mandarina como si fuera tu propio hijo, y sé que él te va a echar muchísimo de menos - miré al suelo, triste - Yo también te voy a echar mucho de menos Maeve - negué con la cabeza pues no era el momento de ponerme triste. - Voy a darlo todo para cumplir tu deseo - me agaché lentamente, acercando mi rostro al suyo - Vuela sin miedo Maeve - susurré - Que las nubes ni la altura te supongan un impedimento para alcanzar el cielo, pues eres finalmente libre - tras esas palabras le di un último beso en la frente, antes de apartarme levemente y prender la pira funeraria. Me mantuve a cierta distancia de esta, sin apartar un instante la mirada de las llamas.



Me mantuve de pie, mirando las llamas de la pira fijamente. Crucé los brazos sin importarme el enorme calor que desprendía aquel fuego. Mandarina se alejó debido al enorme calor. Era lo normal, pero yo sabía que aquellos serían mis últimos momentos junto a los que habían sido mis primeros y únicos amigos, y no quería perder un instante. El sudor de mi frente se juntaba con las lágrimas carmesíes de mis mejillas, cayendo sobre el suelo de la rémora.

El fuego tardó aproximadamente una hora en extinguirse, dejando un pequeño montón de cenizas sobre la plataforma que habíamos preparado para evitar quemar el suelo de la cubierta. - Bueno, parece que todo ha terminado - suspiré con un enorme vacío en mi interior. Me iba a acercar a aquellas cenizas cuando una ráfaga de aire hizo que estas salieran volando con el viento, abandonando la Rémora en dirección a algún lugar - Es cierto, ya nadie puede deteneros - afirmé, con una ancha sonrisa. Un destello captó entonces mi atención. Sobre la plataforma, donde hasta ahora únicamente se podía ver un montón de cenizas, se encontraba una gema. Aquella gema bicolor brillaba en destellos rojos y azules, seguramente a causa del calor.


RE: [Pasado] Despedida - Rapax Gin - 08-07-2024

Me dijo que no le llamara capitana. Tal vez la capitana no se hacía a la idea, pero la realidad era que luego de los eventos vividos, ella era la nueva capitana de los Piratas del Brillante Infortunio. Incluso si yo no estuviera, la antorcha era suya ahora y mal que le pesara, así sería en adelante. Me dijo que aquellas ropas pertenecían a Peteiro. Por un momento me sentí raro de saber que llevaba las ropas de alguien fallecido, pero al fin y al cabo, tampoco es como si hubiera muerto con ellas.

OST DE LA ESCENA

El funeral fue un momento extraño. Tanto el cuerpo de la dama albina, como la cabeza de su compañero gyojin quedaron envueltos en llamas y mientras ardían, la semioni pelirroja se despedía y hablaba con ellos (o sus memorias más bien). Sus palabras estaban cargadas de emoción y sin temor a equivocarme puedo decir que había un fuerte amor entre ambas. Yo por mi parte permanecí allí, de pie junto a ella mientras sus lágrimas corrían por sus mejillas. Me pregunté si alguna vez alguien pensaría de mi con tan buena estima. Si alguna vez llegaría a tener lazos tan fuertes con personas, además de Mira, Alfred y Gonjo. Sabía que ellos no estarían en mi funeral, pero de tener la oportunidad de se honrado así, ¿Quién querría despedirse de mi?

La mujer buitre era hermosa incluso ardiendo. Por un momento sus cabellos se veían rojos, como los de la capitana, quien ahora hablaba de cumplir el sueño de la mujer. Luego de un instante todo fue silencio, y mientras esperábamos a que las llams hicieran lo suyo, no pude contener la duda y le dije finalmente:

"Capitana Meif, antes mencionó usted el deseo de su amiga-Gin" Tragué profundo. "¿Puedo preguntarle de qué se trata ese deseo? La verdad creo que todos los que salimos al mar lo hacemos buscando un sueño. Yo busco algo... a alguien, pero no sé si eso es un sueño..." proseguí "Los últimos años de mi vida los pasé oculto en una jungla remota del North Blue, ¿sabe? entrenando para ser lo bastante fuerte como para proteger a quien lo necesite-Gin" vi por un instante aquella hoguera. Tal vez la estaba conociendo, pero su muerte era el fracaso de aquel objetivo. Bajé la mirada "Lo hice por miedo a volver a perder a quienes me importan. Además de eso, salí al mar huyendo de la marina y buscando... bueno ahora mismo puede esperar-Gin... Lo cierto es que no sé si yo mismo tengo un sueño que cumplir." Un pequeño bufido simuló ser una risa y escapó de mi boca "Qué ironía. Este mar permitió que alguien sin un sueño como yo viva e incluso saliera ileso, mientras le arrebata la vida a alguien con sueños y ambiciones-Gin. No veo por qué le llaman Paraíso" Seguí "No tengo un sueño. No sé si no merezco tenerlo, o tal vez mi objetivo sea entonces encontrarlo. No lo sé-Gin. Lo que" tartamudeé "Lo que quiero decir es que, aunque haya sido en esta situación tan triste, me alegra mucho haberme cruzado con ustedes-Gin" volteéa mirar a la semioni y le sonreí. Mis palabras eran genuinas. Realmente agradecía el poder estar en un barco con alguien de tan buen corazón, incluso si en ese momento ee corazón estuviera roto.

Los minutos pasaron y el fuego menguaba. La capitana se acercó y entonces el viento se llevó a sus compañeros a seguir zurcando los mares, ahora en paz, pues la capitana preservaría sus voluntades. Entre los restos un curioso brillo apareció, y la pelirroja entonces se acercó a la pira funeraria.


RE: [Pasado] Despedida - Eaa - 11-07-2024

Leyenda


Acerqué la mano a aquella solitaria gema. Me paré cuando estaba a escasos centímetros de tocarla. Decidí utilizar un paño, y menos mal, pues a pesar de ello seguía expulsando un calor infernal. - Así que al final no te la llevas - pensé mientras admiraba aquella piedra. Mirando con más detenimiento, los brillos rojos y azules se entremezclaban como si se tratara de un baile - Tranquila, me encargaré de dársela cuando le vea - me alejé entonces de lo que quedaba de la pira, en dirección a la improvisada mesa que contenía la comida. Me senté a un lado, antes de hacer un gesto a Gin para que se sentara también - Perdón, no te he respondido. Es que estaba algo distraída - me disculpé, sirviendo dos porciones de lasagna mientras agarraba al pequeño Mandarina y le ponía frente a su plato de pollo. - No hace falta que me llames capitana, con que me llames Eaa está bien - recordé que me había preguntado acerca del sueño de mi amiga. - No sé si debería decirlo, porque era algo muy importante para ella - miré al cielo, pensativa. - Su sueño era dejar huella, que su paso por este mundo significara algo - hablé mientras recordaba nuevamente aquella charla en la taberna. - Y en verdad lo ha conseguido - Había pasado más de un año, pero aquella conversación se me había quedado grabada en la memoria, al igual que quedaría grabado el día 12 de otoño. Un día que había comenzado como un cuento de hadas, y había terminado en una completa tragedia. Parecía que el nombre de Brillante Infortunio nos iba que ni pintado.

Probé la lasagna de espinacas. Estaba realmente deliciosa. Era posiblemente la vez que mejor me había salido, y Maeve no iba a estar para poder degustarla, al igual que la tarta de mandarinas que había de postre. Cogí mi jarra, la cual estaba llena de cerveza - Hoy toca ser una salvaje - le di un largo trago - Puaj - dije, con notable desagrado - Sigo sin saber cómo podía gustarle tanto esto

- Por cierto, Gin, ¿cuál es tu comida favorita? - pregunté con interés. Si iba a viajar en la Rémora, tenía que saber qué cocinar - Espero que no sea marisco, porque aquí no se come de eso - me reí mientras esperaba a su respuesta


RE: [Pasado] Despedida - Rapax Gin - 11-07-2024

Vi a la semioni caminar hacia los restos de la pira funeraria y coger algo. Preferí respetar su privacidad, además, la tristeza y la frustración seguían allí conmigo. Durante aquella hora que estuvo ardiendo la hoguera, mis manos no paraban de temblar, mientras estaba allí en pie. La pelirroja se sentó entonces junto al barril que había preparado y me invitó a unirme.

Me acerqué a la improvisada mesa y acompañé a la capitana. Respondió entonces a todo lo que había dicho. Dejar huella. Un sueño un tanto abstracto, pero que irónicamente llegó a cumplir. La chica buitre había dejado huella en la capitana semioni y aunque solo estuve con ella en sus últimos momentos, he de decir que nunca olvidaría aquel encuentro. La fiereza de su lucha y la determinación con que defendía a los suyos era algo que nunca olvidaría. Me pidió que le llamara por su nombre, y entendí que seguramente le sonaba raro ser llamada así tan repentinamente, pero lo cierto es que la llamase como la llamase, era la capitana de este barco y eso no iba a cambiar.

"Estoy seguro que se fue sabiendo que había cumplido su sueño-Gin. Dejó huella en quien más importaba" le respondí "Podría haber dicho que su intención era dejar huella en este mundo, pero las vi en aquel galeón-Gin. Esa mujer habría renunciado al mundo entero si eso significaba tu seguridad, Heyy" Le dije con una cálida sonrisa, mientras saboreaba un pedazo de aquella lasagna de espinacas "¡Heyy! esto está delicioso. Yo soy más de carne y esas cosas, ya sabes, cazar en la jungla y todo eso pero... ¡carajo! Tienes un don para la cocina-Gin" dije mientras probaba otro bocado, deleitado con aquella deliciosa comida. Habíamos pasado por un infierno, pero al final sí que tuvimos un banquete. Dijo que tocaba ser salvaje y reí "Pues soy la mejor compañía si necesitas ser salvaje-Gin. Creo que soy más bestia que hombre Rahahahaha!" respondí mientras tomaba de un solo golpe la mitad de aquella cerveza.

Me preguntó por mi comida favorita y entonces pensé "¿Mi comida favorita? hmm en la jungla solo cazaba y comía carne de algún animal, o pescaba-Gin. También comía frutas--" entonces recordé. Mi mirada parecía ver en aquel tarro de cerveza mi infancia "Mi madre, Mira... Ella siempre me preparaba tarta de carne-Gin" dije entonces "De chico tenía un puesto de venta de pescados, y a veces no me iba tan bien. Los días que casi no vendía nada eran difíciles-Gin, pero al volver a casa, siempre estaba ella con su tarta de carne-Gin. Podía olerla desde antes de doblar la esquina... Y al comerla, sabía que al siguiente día todo sería mejor"


RE: [Pasado] Despedida - Eaa - 14-07-2024

Leyenda


- Yo hubiera hecho lo mismo por ella - Noté una gran punzada en el pecho cuando el hombre dijo que Maeve habría renunciado al mundo entero por mi seguridad - No es momento, Eaa - me dije a mí misma mientras usaba todas mis fuerzas para contener las lágrimas que amenazaban con brotar de mis ojos. Por suerte para mí, su comentario acerca de que era más hombre que bestia me hizo gracia. Me hizo bastante más gracia de la que debería, sobre todo porque éste no había entendido a qué me refería. Me reí, me reí mucho, dejando escapar varias lágrimas mientras él hablaba acerca de su comida favorita. Recuperé la compostura, sacando mi libreta para anotar su nombre, junto a su comida favorita.

- Sí, a mí me pasaba algo parecido con la tarta de mandarina. Aunque ahora prefiero la pechuga empanada - sonreí, acariciando al pequeño Mandarina, quien se había acercado a que le diera mimos. - ¡Por cierto! - exclamé, mirando al hombre - Se me había olvidado - continué, antes de buscar la mejor forma de decirlo - Vale. Estamos en medio del Grand Line, y tengo entendido que en este mar coger un bote e ir por tu cuenta es un suicidio - comencé a hablar, algo nerviosa por miedo a que no se entendiera bien lo que quería decir - Así que supongo que como mínimo hasta que lleguemos a la siguiente isla viajarás en la Rémora. Luego si quieres eres libre de irte - expliqué - Y la verdad, no creo que pueda manejar yo sola la Rémora. Tampoco soy tan buena navegante como la capitana, pero haré lo que pueda por llevarnos a la siguiente isla - sonreí, pensativa, mientras llevaba la mirada al cielo estrellado - Cierto, que ya me iba otra vez por las ramas. Vale, si quieres quedarte hay unas reglas que tienes que cumplir - hablé, disponiéndome a enumerarlas - Primera: Mandarina es sagrado. Punto. Él manda - dije firmemente, mostrándole al pequeño felino - Segundo: No se entra a la bodega mientras estoy cocinando. Y se llama antes de entrar si hay alguien durmiendo - le miré, seria - Esto último es muy importante - hice énfasis para que entendiera bien - Tercero: Ni se te ocurra tocar el espejo de la habitación. Como le pase algo te atizo - miré a otro lado, suspirando levemente - Y la última, nada de peleas en la Rémora. No se pelea en casa, así de sencillo - volví a mirar a este con una sonrisa. - Bueno,  y esto es todo. Siéntete como en casa. Mañana intentaré hacer una tarta de carne para comer - finalicé, antes de coger la jarra de cerveza nuevamente. Me la acerqué a los labios, antes de volver a dejarla sobre la improvisada mesa, cerrando brevemente los ojos


RE: [Pasado] Despedida - Rapax Gin - 15-07-2024

El ofrecimiento me tomó por sorpresa. Especialmente la forma en que lo hizo. Se notaba que no le era fácil proponerme aquello. No es para menos, si en un día toda su vida había cambiado, no es sorpresa que le costara aquello y ciertamente era difícil confiarle un espacio en su hogar a alguien que acababa de conocer. Perfectamente podría ser un malviviente más de estos mares esperando a la menos oportunidad para robarle o algo peor. Sin embargo allí estaba, permitiéndome quedar en la Rémora.

"Agradezco muchísimo tu oferta, Heyy" Le dije, mientras bajaba la mirada hacia sus manos "Gracias por no pedirme que salte al mar y me vaya así sin más-Gin" titubeé "No sobreviviría si lo hiciera" Le dije mirándole a los ojos, suponiendo que entendería a lo que me refería "Quiero que sepas que no estaba en mis planes viajar con alguien-Gin... pero le hice una promesa a tu capitana. En el galeón me pidió mantenerte a salvo y eso pienso hacer" Por un instante respiré ordenando mis ideas. No quería que pensara mal de mi. Sabía que era alguien muy fuerte y capaz "Te he llamado capitana antes porque, quieras o no, eres quien dirige esta nave y su destino" tomé un sorbo de aquella cerveza "Si tu lo ordenas, yo abandonaré este barco al instante, pero me gustaría que me permitieras seguir prote--" Me corregí "cubriendo tu espalda-Gin. Si luego de la siguiente isla necesitas ayuda para que La Rémora siga navegando..." dije mientras daba un par de pisadas a aquella cubierta con una sonrisa "cuenta conmigo-Gin. No te preocupes por ser o no buena navegante. Ya nos las apañaremos"

Luego escuché sus reglas Primera: Mandarina es sagrado. Punto. Él manda. "No me atrevería a llevarle la contraria a Mandarina" dije mientras extendía mi mano, para permitir que el felino captara mi aroma. Segundo: No se entra a la bodega mientras estoy cocinando. Y se llama antes de entrar si hay alguien durmiendo . Asentí sin objeción alguna. No sé dónde dormiría yo, pero la verdad es que cualquier lugar de aquel barco era preferible a los lugares donde había estado antes. Tercero: Ni se te ocurra tocar el espejo de la habitación. Como le pase algo te atizo. "Estoy seguro que es un espejo muy importante-Gin" le dije, recordando aquel beso marcado en labial en el cristal. "Solo espero que no se rompa por mi reflejo Rahahahaha!" agregué para tratar de alegrarle así fuera un poco. Y la última, nada de peleas en la Rémora.No se pelea en casa, así de sencillo. Casa. La Rémora es más que un simple barco. Eso es lo que hacía que me sintiera tan a gusto y con tanta calidez. Eso hacía que me sintiera bienvenido y no en peligro. La capitana me estaba abriendo las puertas de su casa. Acepté sin objeción. Si tenía que defender el barco lo haría, pero no sería yo quien comenzara un conflicto en el lugar que ella consideraba su casa. 

Me dijo que prepararía tarta de carne. Imagino que mi expresión fue evidente, porque abrí los ojos como platos de pura ilusión, mientras la capitana daba un sorbo más a su cerveza. La acompañé con un trago y seguimos disfrutando de aquel cálido banquete que había servido como un cierre, pero también como el principio de un nuevo capítulo en este mar.


RE: [Pasado] Despedida - Eaa - 17-07-2024

Leyenda


El hombre parecía bastante gracioso, o tal vez era cosa de que el alcohol estaba empezando a hacer efecto en mí - En medio del mar como mucho sobreviviría Peteiro - pensé. De repente me entró curiosidad acerca de si nuestro amigo gyojin había nacido cerca de Murkhold o si por el contrario había llegado nadando hasta allí. Sentí una repentina tristeza, pues no iba a tener ocasión de preguntarle. Me mantuve en silencio, jugando con Mandarina, mientras el hombre hablaba. Comentó algo acerca de una promesa que le hizo a Maeve y por la que iba a mantenerme a salvo. No me gustaba el hecho de que la gente se esforzara por protegerme. Se suponía que era yo quien iba a proteger a mis amigos. Y no solo habían muerto los dos, si no que la capitana lo había hecho por protegerme a mí. Suspiré, mirando hacia abajo, a lo poco que quedaba de mi porción de lasagna. Continué comiendo tras poner al pequeño Mandarina sobre mi hombro derecho. No tardamos mucho en terminar el primer plato.

Como de costumbre me mantuve alerta. Estaba en casa, sí, pero me encontraba compartiendo cena con un hombre desconocido. Después de lo sucedido en aquel galeón no podía arriesgarme a que fuera todo una trampa, otra vez. Por ello, me iba a limitar a comer y no beber más que aquel primer sorbo que había dado a mi jarra de cerveza. Procedí entonces a servir el postre. Aquella tarta de mandarinas me estaba llamando, incitándome a darle un bocado. Acerqué el cuchillo despacio, el cual se deslizó sin ningún problema por la superficie. Recordaba a la perfección aquella sensación, a pesar de todo el tiempo que había pasado. Serví dos porciones, dejando un plato junto a Gin. Cogí un trozo de mi porción y me lo acerqué a la boca, despacio. Me temblaba la mano. Tenía miedo de que la tarta me hubiera salido mal. Cerré los ojos y la probé. Se me cayó la cuchara de la impresión. Sabía exactamente igual a cómo la recordaba de mi infancia. No tardé mucho en devorar el trozo y partirme otro - Por cierto, Gin ¿Cuándo es tu cumpleaños? - pregunté, con curiosidad - Me gusta conocer la fecha de cumpleaños de la gente que conozco. El mío es el catorce de invierno, y el de Mandarina el cuarenta y uno de otoño - expliqué - Bueno, técnicamente no es su cumpleaños, pero es el día que me lo encontré, ¿a que sí pequeñín? - el pequeño animal se puso a ronronear, tumbado sobre mi hombro. En verdad quería conocer mejor a aquel hombre, sobre todo ahora que iba a viajar con nosotros en la Rémora. Una idea pasó por mi cabeza. Di un trago a mi jarra de cerveza, terminando su contenido  - Bueno, si tengo que morirme aquí Maeve tendrá todo el tiempo del mundo para echarme la bronca por no poder cumplir su deseo. Y podré molestarla dándole un abrazo - solté una risita, antes de mirar a mi nuevo compañero.

- ¿Oye Gin, te apetece jugar a un juego? - propuse - Es sencillo. Tienes que decir una frase empezando con "Yo nunca he", y luego algo que puedes haber hecho o no. Si lo has hecho bebes, y si no no - expliqué el funcionamiento tal y como lo recordaba - Por ejemplo. Si yo dijera algo como "Yo nunca he estado en el galeón de un pijo repelente", tendríamos que beber los dos. ¿Y bien, qué me dices? - Rellené ambas jarras, echando vino en la mía, antes de tumbarme en el suelo, admirando las estrellas.



Info



RE: [Pasado] Despedida - Rapax Gin - 19-07-2024

[OST]

Ante la pregunta de mi cumpleaños, me detuve un momento. Hacía casi 8 años que no celebraba mi cumpleaños. Lo cierto es que no sabía cuándo era mi cumpleaños, pero Mira y Alfred decidieron atribuir la fecha al día en que me encontraron y recibieron como su hijo. Le expliqué a la capitana esto y le dije la fecha: día 26 del Invierno. Además de preguntarle el suyo.

"Pues yo estuve no solo en el barco de un pijo repelente, sino también de un malnacido cobarde y rastrero-Gin" le dije a la semioni al momento que bebía y me sentaba junto a ella en el suelo, llevando conmigo mi trozo de aquella deliciosa tarta de mandarinas a contemplar el paisaje. Era un juego interesante, la compañía agradable y el momento era muy tranquilo. La verdad entendí al mirar a mi alrededor por qué la capitana llamaba "casa" a la Rémora. Ese era el clima que se respiraba. "Un día nos sentaremos y vamos a brindar por un 'yo nunca maté a un pijo repelente' "

Allí sentado extendí mi jarra de cerveza y la choqué en brindis con la pelirroja. Se quedó mirándome y entendí que esperaba una pregunta para su curioso juego. Muchas dudas me pasaron por la mente. Quería que me conociera y conocer mejor a la persona a quien estaba decidido a proteger. Había muchas cosas que preguntar y lo cierto es que ninguna pregunta parecía ser la correcta.

Mientras pensaba un poco en esto y en aquello y meditaba mi respuesta, sentí que el viento cambiaba y de pronto noté un pequeño puntito blanco en el cielo estrellado. Enfocando mi vista lo más que pude. Era una pequeña ave. Debía de estar perdida, porque no era normal que aves tan chicas volaran de noche en altamar. Recordando los silbidos de algunas aves de aquella jungla, comencé a imitarlas y para mi sorpresa, el sonido sirvió. El puntito blanco comenzó a dibujar círculos sobre nosotros y luego se dejó caer en picado. Era un ave cazadora, claramente. En cuestión de segundos se acercó y antes de que me intentara atacar, le extendí mi mano con un trocito de la tarta de mandarinas. Era un pequeño azor, una especie de halcón pequeño. Su plumaje era completamente blanco. Un azor albino. Quizás hubiera sido exiliado de su nido por su apariencia. Algunas aves eran bastante puristas, pensé. El pequeño ser comía apresuradamente de mi mano, como si hubiera pasado días sin probar bocado. Le di un poco más y luego se dejó acariciar. Aquel plumaje me recordó a la difunta capitana transformada en su forma híbrida combatiendo en el galeón.

"¿Sabes? toda la vida en la jungla y no me lo vas a creer-Gin" dije, mientras acariciaba al azor que ahora estaba en mis piernas comiendo algunas migas de tarta "pero yo nunca he tenido una mascota. Rahahahaha" reí por la ironía de aquella revelación y alcé mi cerveza para tomar, pues aquella ave tenía algo que me hacía sentir familiar, y parecía que el también sentía lo mismo. "Sé que acabo de llegar a tu barco y que ahora mismo son... un montón de cambios, pero me gustaría pedir asilo para este amiguito también-Gin"

Sonreí y mirando a las estrellas pensé en un nombre adecuado para mi nuevo amigo. "Ya sé" dije, mirando a mi capitana con una sonrisa en el rostro. "¿Qué te parece si le llamamos Knox?"

Knox