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[Pasado] Con alas y a lo loco - Aspros - 11-08-2023 East Blue, hace aproximadamente 5 años
- Bueno, no me cuentes tu vida, ¡los queremos aquí y los queremos YA!
De forma tajante, cortó la comunicación por den den mushi. El pobre caracol respiraba agitado, buscando con su saltona mirada algún tipo de compasión por parte del tipo que lo sujetaba. Había sido una conversación acalorada entre mi manager y vete tú a saber quién, sobre un tema que ni me iba ni venía y que implicaba a personas que más bien me importaban poco. Frente a él me encontraba sentado yo, Aspros, con las piernas cruzadas y la vista puesta en el pequeño ventanuco del carromato. El camino de tierra y grava hacía que el pequeño vehículo traquetease como si estuviese helado de frío; las cosas por aquí no habían cambiado en absoluto. - Aspros. Hacía ya dos años que había dejado atrás aquella pequeña isla, con la intención de cosechar fama y fortuna. Ahora, volvía a Syrup con mucha más experiencia, gente de apoyo y un muy sonado renombre. La vida había puesto en mi camino la oportunidad de elegir algunos de los puntos de la gira en la que estaba participando, y de forma indudable señalé con el dedo la isla que me vio crecer. Lejos de basar mis motivaciones en sentimentalismos y añoranza, debía encargarme de ciertos asuntos antes de partir definitivamente del East blue. - ¡Aspros! - Eh, sí, ¿qué ocurre? -su molesta voz me arrancó de la ensoñación en la que me había sumergido. Había escuchado toda la conversación y era totalmente consciente de lo que me estaba diciendo, pero gustaba de hacerme el tonto para sacarle un poco de quicio. - Los carteles están preparados y listos para su distribución. Dentro de unas horas, tu pequeña villa será empapelada con tu cara. Mi apariencia había cambiado tanto durante mi ausencia, que dudaba que alguien pudiese relacionarme con aquel niño cargado de maletas que se marchó de la isla sin despedirse de nadie; y es que la única persona de la que podría haberme despedido, se despidió antes de mí. Al igual que yo, mis padres nunca habían estrechado lazos con nadie de la isla, ya que nunca estaban allí- Qué bien -contesté, de nuevo entrando en un estado ensimismado. Había sido un viaje muy largo y no había podido gozar de silencio y tranquilidad desde el último puerto en el que actuamos, hace ya dos semanas. Por ello, rasgaba con uñas y dientes todos aquellos momentos en los que pudiese alejarme, aunque fuese mentalmente, de la gente que me rodeaba. Tras 15 minutos más de traqueteo, llegamos a la antigua mansión de los Kudo. Bajé del carro de un salto, protegiendo mis ojos del sol con la mano derecha, mientras que con la izquierda cargaba en el hombro un pequeño petate. De nuevo, tenía la sensación de que el tiempo no había transcurrido en aquel apartado lugar de la mano de dios. - ¿Estarás bien aquí, tu solo? - Te recuerdo que es mi casa -contesté, sin siquiera girarme a mirar a mi manager, Frank. Mi relación con él no era mala, pero me gustaba delimitarla a lo más estrictamente profesional posible. No obstante, para mi gusto era demasiado entrometido. Al menos era guapo- En un rato bajaré al pueblo a dar una vuelta, ya nos veremos por ahí. Esperé a que el carro atravesase la verja de hierro y el ruido del empedrado se ahogase en la distancia. Lejos de entrar en casa y acomodarme, dejé el ligero equipaje en una de las sillas del porche y retomé el camino de tierra a pie, ascendiendo por la colina hasta la villa vecina; quería comprobar algo. RE: [Pasado] Con alas y a lo loco - Jolyne Jones - 12-08-2023 Era una mañana como otra cualquiera. Me levanté temprano sintiendo un pequeño mordisco en el pie; el Capitán Barks ya había estado haciendo de las suyas. El perro movió la cola satisfecho de haber cumplido su cometido y le acaricié la cabeza como recompensa. Su pelaje era espeso y áspero, resultando una armadura natural contra cualquier clima. Su rutina de mañana consistía en despertarnos a todos para después comer, acechar presas invisibles entre los hierbajos, perseguir mariposas o rastrear pistas en la tierra húmeda.
Por mi parte me esperaba otro día duro y gratificante de trabajo. Comencé dando de comer a todos los animales y, una vez estuvieran bien atendidos, me puse manos a la obra con la cosecha. El aroma de la tierra recién movida siempre me había resultado agradable y familiar. La rutina en la granja por las mañanas se convertía en una danza coordinada entre el esfuerzo humano y la fuerza de la naturaleza, una coreografía que se repetía día tras día.
Para variar, esa mañana mi madre me pidió que le llevara un poco de leche al vecino a cambio de la cesta de huevos que nos dio el día anterior. Con una botella de leche recién ordeñada fui a hacerle una pequeña visita a uno de los pocos vecinos que aún me caía en gracia. En el largo camino pude notar algo fuera de lo común que me llamó la atención; jóvenes y no tan jóvenes correteaban emocionados de casa en casa con lo que parecía ser un papel en la mano.
Cuando llegué a mi destino, el viejo me recibió secándose la frente del sudor.
- ¿Qué hay Jolyne, otra vez de recados?
Su cara estaba roja como un tomate, no sabía si del calor o del esfuerzo. Tal vez ambos.
Tras asentir amistosamente y entregarle la botella, el viejo se tomó su tiempo en dar un trago a la velocidad que lo haría un caracol, totalmente ajeno a mis prisas. Me ofreció una sonrisa de gratitud y yo se la devolví lo más rápido que pude. Después de despedirme con total impaciencia, salí de allí sedienta de cotilleos. Ya era hora de enterarme de lo verdaderamente importante. Obviando todos mis quehaceres me acerqué al primer grupo de personas que encontré y, como quien no quiere la cosa, me puse a silbar al mismo tiempo que intentaba oírles.
Al parecer era la llegada de un joven que, habiendo partido de villa Syrup, regresaba a su tierra natal como uno de los destinos de su gira. Tras su marcha hace 2 años comenzaron los rumores y hoy, la noticia de su retorno se extendió por parte de la isla como el viento llevando semillas de orgullo.
Mientras escuchaba “discretamente” su conversación, uno de esos papeles llegó volando hasta mis manos y por fin pude contemplarlo. RE: [Pasado] Con alas y a lo loco - Aspros - 12-08-2023 Al tratarse de una de las zonas más apartadas del “núcleo urbano” de la isla, a duras penas me crucé que algún viandante absorto en sus tareas de labranza, ajeno a cualquier cosa que pudiese existir fuera de los límites de su pequeña y limitada porción de tierra emergente. Aunque mi vida en aquellos momentos fuese frenética, hecho hacia el cual me sentía profundamente agradecido, era de envidiar la inmensa tranquilidad de la gente de campo; vivir sin pretensiones tenía que tener algo bueno. Seguí ascendiendo por el sinuoso camino de tierra hasta alcanzar la última de las fincas. Imponente, coronaba una de las elevaciones más destacadas de la isla, como si de un faro se tratase. La verja era de hierro rosado y los gigantescos setos gritaban al curioso que se marchase por donde hubiese venido. Fue fácil entrar. Recordaba aquella villa como si hubiese ido el día de antes, pero su aspecto denotaba que nadie se había ocupado de su mantenimiento desde hacía ya mucho tiempo.
- Desde que me fui -me contesté a mi mismo. Apoyé la mano sobre la verja que, a pesar del quejoso chirrido, no ofreció resistencia a ser abierta. A pesar de a ver logrado entrar, un simple vistazo a la maleza, a las ventanas tapiadas y al correo acumulado, era prueba suficiente para saber que allí no vivía nadie; más bien, que nadie había regresado- ¿Dónde leches te has metido? - Tal vez la gente del pueblo, ya sea por la lejanía o por la escasez de cotilleos, no soliese aproximarse a fincas tan alejadas como aquella, pero el correo continuaba llegando religiosamente. Y es que, entre los sobres acumulados y la propaganda desmedida, uno de los folletos vomitados frente al saturado buzón llamó mi atención.
- No está bien que yo lo diga, pero parezco un príncipe -sujetaba mi folleto con la mano izquierda, inclinándolo para observar mi figura desde todos los ángulos posibles- Es imposible encontrar a un hombre o mujer que no caiga ante esta belleza impactante, juuuuujujujuju -acostumbraba a reír tapándome levemente la boca con la mano derecha, mientras extendía firmemente el meñique. Tras un par de segundos manteniendo dicha postura, aclaré mi garganta y continué con lo que atañía. Era evidente que el anuncio había llegado a la finca ese mismo día, tal vez unos minutos antes de mi llegada. Miré de reojo hacia la verja, ubicada a mi espalda, para cerciorarme de que, por muy improbable que fuese, no hubiese nadie observándome. La comprobación dio paso a mi pequeño acto delictivo del día: coger todo el correo de Caroline y llevármelo conmigo. No sabía si eso me iba a ayudar a localizar a aquella persona, pero desde luego no perdía nada por comprobar cualquier detalle que pudiese darme información sobre su posible paradero. Cuando fui consciente de la hora, regresé rápidamente a la mansión de mis padres, guardé las cartas de Caroline en mi pequeño petate y me permití una jabonosa ducha rápida. Una hora más tarde me encontraba de nuevo en el camino de tierra, ahora en sentido contrario, para dirigirme a la zona más céntrica de la isla, en villa Syrup. No había contado con el tiempo suficiente para echarle un ojo al correo de Caroline, pero bajar al pueblo era una muy buena oportunidad para descubrir si alguno de sus habitantes sabía algo sobre mi antigua mentora, una pista de su paradero o sobre lo que ocurrió aquella noche. Poco a poco, las casas y las personas iban siendo cada vez más y más frecuentes, y con ellas, los murmullos.
RE: [Pasado] Con alas y a lo loco - Jolyne Jones - 12-08-2023 En el cartel pude ver a un muchacho de ojos verdes y pelo rosa con una mirada cautivadora. Era bastante joven, debía tener más o menos mi edad. Su cara y su cuerpo parecían tallados a propósito para crear una armonía perfecta. Desprendía una elegancia que no estaba acostumbrada a ver entre los tipos de por aquí, parecía mentira que todos viniéramos del mismo sitio.
-Así que Aspros – murmuré. No me sonaba ese nombre, aunque no me culpo. Pese a lo que pueda parecer, la isla era bastante grande y una no puede estar atenta a todo. Además, ya bastante tenía con mis problemas que me mantenían alejada de todo lo ajeno al pueblo. Pero ahora que había regresado, se podría decir que se encontraba dentro de mi jurisdicción, por lo que empecé con mis preguntas.
Aprovechando mi pequeño descanso, me dirigí a un grupito de personas que estaban tomando el fresco con el cartel de Aspros en la mano. Les pregunté si le habían llegado a conocer en persona o si sabían más acerca de su pasado. Pese a que estaban muy orgullosos y se les veía muy emocionados con su regreso, su respuesta negativa me decepcionó. No obstante, me contaron todo tipo de rumores que se comentan por la isla. Por ejemplo, su supuesto ritual para mantenerse siempre joven y bello o para conseguir fama inmediata. El caso es que Aspros seguía siendo todo un misterio para mí.
No saqué nada en claro de las conversaciones, aunque realmente no sabía qué era exactamente lo que estaba buscando. Tal vez lo que me llamara de él fuera el deseo de conocer o de entender su motivación para dejar su tierra natal y aventurarse en un mundo desconocido. Pero nunca sería capaz de reconocerlo, o al menos en voz alta.
Esa tarde tenía pensado pasarme por la plaza, no solo por la curiosidad de ver a Aspros en su gira, sino también por las manzanas de caramelo que seguramente podría conseguir; no me lo perdería por nada. Pero para poder asistir, primero tendría que terminar todas mis tareas pendientes.
Me di cuenta de que ya llevaba mucho tiempo ganduleando y las cosas no se iban a hacer solas, así que tomé el camino de vuelta. - Si tan solo me funcionaran estas alas todo sería más fácil - volví a recordar una de las decepciones de mi vida. A medida que dejaba atrás la zona principal del pueblo, el ambiente se volvía más relajado y tranquilo.
Antes de que pudiera acercarme a la entrada de la granja, me recibió el Capitán Barks, que había estado esperando pacientemente mi llegada. -Buen chico- dije orgullosa. La lealtad de ese perro era una de las cosas que más admiraba -Puede ser que hoy tenga una sorpresa para ti. RE: [Pasado] Con alas y a lo loco - Aspros - 13-08-2023 El abrupto relieve de la isla hacía que desplazarse por ella a pie fuese un verdadero suplicio. Tras varias zonas escarpadas y frondosas zonas de vegetación, había llegado a las primeras casas que delataban la proximidad de villa Syrup. Habían sido contadas las ocasiones en las que había bajado de la mansión hasta allí, produciéndose la mayoría de ellas cuando era un niño muy pequeño y acompañaba a mi madre al mercado local. Ella era una persona demasiado entrometida, así que no era descabellado pensar que los descensos al pueblo tenían motivos puramente sociales; el cotorreo, como dicen en algunos sitios. Por mi parte, yo era como mi padre en ese sentido, una persona a la que la vida de los demás le importaba más bien poco.
- Qué ven mis cansados ojos, el pequeño Kudo. Esas palabras fueron suficientes como para hacerme parar en seco. Era consciente de que, a pesar de ser un pueblo apartado, la fama de Aspros había llegado hasta aquel recóndito rincón del East Blue. Lo que no esperaba era que alguien pudiese relacionar a Aspros con la familia Kudo, a la obra con el autor. - Ho…hola -era difícil dejarme sin palabras, pero en aquella situación me quedé bastante perplejo. Al dar media vuelta para descubrir la identidad de la persona que me había hablado, me topé con una pequeña señora que apenas superaba la altura de mi cintura. Sus pequeñas cagas de montura metálica brillaban junto al sol, y enmarcaban un rostro arrugado pero feliz, digno de alguien en paz con su vida. - Teníamos muchas ganas de volver a verte -su voz vibraba, seguramente por su avanzada edad. Se mantenía encorvada, con las manos entrelazadas sobre la baja espalda y el mentón levemente levantado hacia mí- ¿Por qué has tardado tanto en volver? - Ah… -por mucho que intentase tirar de memoria, no lograba encontrar ni un ápice de información sobre la identidad de aquella señora. En estas circunstancias, lo mejor que se puede hacer es seguir el rollo a la otra persona- Sí, he estado mucho tiempo fuera, ¿eh? Es lo que tiene el trabajo. Por cierto… - Marta -replicó al instante. - Marta, usted lleva toda la vida viviendo aquí, ¿me equivoco? - Exactamente querido, llevo aquí toda una vida -contestó, alzando los brazos de forma solemne. - ¿Y usted recuerda la última villa de la colina? Más allá de donde yo vivía, una enorme casa con un vasto jardín, parterres… - Ay, esa casa lleva abandonada tanto tiempo. Qué lástima, con lo bonita que es. - Si, super bonita, el caso -quería llevar la conversación hasta un punto en el que pudiese aportarme algo de información- ¿Usted recuerda a la persona que vivía allí? - ¿Allí dónde? - En la última villa del sendero de tierra. - Ay, que bonita que es esa casa. Si no fuese por lo lejos que está, iría más a menudo a cuidar de las flores del jardín. - Si… claro -comenzaba a sospechar que aquello no iba a ir a ninguna parte- ¿Y quién vivía allí? - Creo recordar que una mujer un poco rara, no se dejaba ver mucho. - Bien, ¿y sabe dónde vive ahora esa mujer? - ¿Qué mujer? - ¡La mujer rara! - Ah, a veces la veo haciendo recados por el pueblo. La verdad es que no sé de dónde sale, pero siempre va con un perro la mar de salado. Como imaginaba que seguir aquella conversación era como intentar arar el campo con una cuchara, me despedí formalmente de la anciana y continué mi pequeña travesía hacia villa Syrup. Aquella señora era capaz de recordar a alguien que había cambiado tanto físicamente pero olvidar lo que ha dicho diez segundos antes - Qué mala es la edad -pensé, echando la vista atrás para descubrir que la abuela seguía plantada en la misma posición, haciéndome pensar que pudiese ser fruto de mi imaginación o una especie de robot camuflado como humano. No podía contar con la veracidad de los hechos que me había contado Marta, si es que ese era su verdadero nombre, pero menos da una piedra; pensaba aferrarme a esas pequeñas migajas con tal de saber algo de Caroline. RE: [Pasado] Con alas y a lo loco - Jolyne Jones - 14-08-2023 Entré en casa acompañada del Capitán Barks y caminaba hacia mi habitación cuando mi madre apareció de forma abrupta con un cuchillo en la mano, agitándolo de forma casual como si no hubiese ningún peligro en ello. - ¿Se puede saber qué estabas haciendo? Y no me vengas con que te has perdido -. Mi mente tuvo que tomarse un segundo para procesar lo que estaba sucediendo. La había pillado deshuesando la carne y su aspecto era realmente aterrador.
- Es que me dio pena el viejo y estaba haciéndole un poco de compañía – mentí piadosamente.
El Capitán Barks empezó a mover la cola y a dar vueltas a su alrededor como si se tratara de un aliado intentando apaciguar a la bestia, pero aceptó rápidamente mi respuesta sin ponerla en duda -Eso está bien, yo te he criado para respetar a los mayores -dijo satisfecha. Me sentí un poco culpable de que fuera tan fácil engañar a mi madre, pero así era yo; humilde y caritativa. Por eso el argumento fue tan verídico.
Aproveché que se había quedado hablando sola sobre lo bien que me había criado para ir a mi habitación. Saqué el cartel de Aspros del bolsillo y, con unos clavos que tenía en un cajón, lo fijé a la pared. Después me quedé mirándolo por unos segundos para asegurarme de que estaba recto.
Me asomé por la ventana y vi que mi padre estaba ocupado reparando la cerca en la parte trasera, así que salí por la puerta de atrás para comprobar si necesitaba ayuda. Estaba tan concentrado que no se dio cuenta de mi presencia hasta que le toqué el hombro. – Qué susto me has dado Jolyne, te pareces a tu madre- se puso dramáticamente una mano en el pecho y no pude evitar soltar una carcajada. -He venido a ver si necesitas ayuda.
-Ya he terminado, pero aún hay que pintarla – se puso en pie y se sacudió el polvo de las rodillas-. Te lo agradezco, ¿irás después a la plaza?
-Sí, y había pensado en llevarme también al Capitan Barks
- Ah pues estupendo, divertíos – dijo entre risas -. Yo me voy antes de que tu madre me deshuese a mí también -me guiñó el ojo y entre más risas se llevó sus herramientas y entró en casa.
El aroma de la madera junto con el de la pintura se volvía demasiado adictivo. Cuando terminé de darle la última pasada a la cerca ya se había hecho bastante tarde. A penas me dio tiempo de prepararme y llamar al Capitán Barks de un silbido. -¡Me marcho, volveré tarde! - con ese grito di por avisados a mis padres y empecé la caminata hasta la plaza del pueblo.
RE: [Pasado] Con alas y a lo loco - Aspros - 14-08-2023 Existía la palabra perfecta para describir Villa Syrup, un termino preciso que aunaba todas y cada una de sus características: campestre. Además de por el abrupto paisaje, los frondosos bosques y los caminos de tierra, daba la sensación de que, en comparación con otras islas en las que había estado, a penas estaba habitada. Tras pasar por un aserradero en activo, una pequeña granja y diversas casas desperdigadas por el campo, logré llegar a una de las calles principales de la villa. Debido a la avanzada hora, los mercaderes se encontraban desmontando sus puestos, dando por finalizada su jornada laboral. Los niños jugaban con la pelota, sorteando a duras penas a las ancianas que los miraban con una perfecta mezcla de desaprobación y alegría. Había bastante gente por la calle y, ya fuese algo habitual o debido al inminente espectáculo, iba a intentar obtener algo de información.
- ¿Una mujer extraña? Ahora mismo no sé a quién te refieres, joven -pregunté a un anciano sentado en uno de los bancos del parque, próximos a la zona del mercado. El señor gustaba de mirar cómo montaban y desmontaban los puestos cada día, como si fuese la cosa más entretenida del mundo- Uy, ¿no eres el de los carteles?
- Sí, hay una chica un poco extraña que pasa todos los días por aquí. Creo que su nombre empieza por "J"-replicó uno de los mercaderes, ya con todas sus pertenencias empaquetadas y dispuesto a volver a casa- Es un pueblo pequeño, pero veo a tanta gente a lo largo del día que me cuesta recordar a todas las personas.
- Parece un pajarito -dijo una niña reprendida por su madre ante tal extraño comentario- No le hagas caso, los niños tienen demasiada imaginación -acto seguido, extrajo un pequeño trozo de hoja de la pequeña mochila de su hija y un bolígrafo- ¿Podrías firmarme un autógrafo?
- Lo siento, es que llevo poco tiempo viviendo aquí -respondió una chica bastante joven, con su rizado pelo embutido dentro de un sombrero de paja desgastado- Aunque ahora que lo mencionas, nunca había visto a una chica… así, ¿sabes?
- Siempre va con ese perro. Parece adorable, pero es acercarle la mano y morderte -farfulló un señor que paseaba por la zona. Señalaba su antebrazo, cómo si aquel perro le hubiese mordido segundos antes- Ese condenado chucho.
Todo el mundo parecía referirse a la misma persona, a una chica de apariencia poco común y a un perro con malas pulgas, pero nada de eso encajaba con el perfil de Caroline. Habían pasado ya un par de años desde su desaparición, pero la presencia de cartas en su buzón me daba a entender que la gente del pueblo podría haber llegado a conocerla. ¿Se trataría de ella? ¿Tal vez hubiese cambiado de apariencia para vivir en el anonimato? Nada de todo aquello encajaba, y sentía que estaba dando vueltas sin encontrar un camino fijo por el que avanzar; al fin y al cabo, no era detective y pretendía seguir un rastro diluido por el tiempo.- Por ahora no puedo hacer nada más -pensé mientras miraba hacia el sol. Sus rayos se estaban extinguiendo y eso solo podía significar una cosa: debía acudir a la plaza y prepararme, puesto que el espectáculo estaba a punto de comenzar. Con paso acelerado y frente a la mirada de decenas de curiosos, bajé por la calle de los puestos hasta alcanzar la plaza, punto en el cual habían alzado el escenario que aquella noche me vería brillar. En la parte trasera, una improvisada caseta hacia de las de camerino y, en su interior, un impaciente Frank esperaba ansioso la llegada de su artista.
RE: [Pasado] Con alas y a lo loco - Jolyne Jones - 15-08-2023 De camino a la plaza del pueblo pude darme cuenta de que la luz del sol ya había perdido mucha fuerza. Las sombras se alargaban gradualmente envolviendo los árboles y las casas que me iba encontrando. El Capitan Barks no perdía la ocasión de olfatear el camino y marcar territorios. De vez en cuando me buscaba con la mirada para asegurarse de que no me había perdido.
A medida que me acercaba a la zona más concurrida del pueblo la oscuridad cedía ante la luz y, poco a poco, los contornos del paisaje se volvían más definidos dando una sensación acogedora. El silencio se transformó en murmullos, risas y música que flotaba en el aire. Familia, amigos y vecinos se juntaban y charlaban alegremente. En uno de estos grupos pude ver a Helen, que se acercó para saludarme.
- Oh, vaya, a quién tenemos por aquí, si es Jolyne. Imagino que lo de hoy es nuevo para ti, no te agobies si te ves abrumada con tanto glamour a tu alrededor.
Recibir sus comentarios siempre era tan agradable como una coz en el estómago. -He venido porque había mucho revuelo y quería conocer a ese tal Aspros.
- ¿Conocerle? Ni en tus mejores sueños. Yo soy la presidenta de su club de fans en la isla, así que ponte a la cola.
Helen no tenía remedio. Siempre había sido muy infantil, desde que éramos pequeñas. – ¿Sí? pues una cabra tendría más glamour que tú – bromee entre risas.
Se hizo un poco la ofendida pero pronto dio paso a una de sus sonrisas burlonas que tanto me sacaban de quicio. Aunque fuera una persona presuntuosa y vanidosa, yo sabía que también tenía su lado vulnerable; ya se había mostrado así ante mí, pero no le gusta parecer débil ante de la gente. Se parecía bastante a mí en ese sentido.
-Como tú digas, la semana que viene habrá competición de lanzamiento de herradura y carrera con piernas atadas, te estaré esperando-. Disfrutaba de las competiciones con Helen, era la única que me seguía el juego hasta el punto de parecer que solo participábamos nosotras. -Te estaré esperando yo a ti-. Nos dimos la mano a modo de confirmación y me despedí de ella.
Ahora mi principal preocupación era el perro, que había estado sin hacer ruido durante mucho tiempo. Eché un vistazo rápido entre la gente y lo encontré al lado de un puesto de salchichas. Su mirada era fija, como un depredador con su presa. Conocía lo suficientemente bien los intereses del Capitan Barks como para saber que podría pasar una desgracia, así que fui a buscarle para luego acercarnos a la zona del escenario. Quería una noche tranquila y sin problemas.
RE: [Pasado] Con alas y a lo loco - Aspros - 15-08-2023 Brocha en mano, oscurecía mis párpados ante la cegadora luz del tocador. El espejo me devolvía una imagen confiada y tenaz, aunque demasiado pensativa para el momento en el que me encontraba; un artista, antes de una actuación, debe de estar focalizado en su trabajo, en nada más. Pero estar allí, recordar el pasado, hacía que inevitablemente me sumergiese en mis pensamientos. Ya me había cambiado de ropa, me habían peinado y estaba ultimando los últimos detalles de mi maquillaje. A un par de metros tras de mí, Frank ojeaba unos papeles relacionados con el resto de ciudades que visitaríamos durante la gira, buscando como siempre un motivo para alterarse a él mismo y a los demás.
- Me han comentado -hablaba sin despegar la vista de los papeles, como queriendo aparentar desinterés- que has estado dando una vuelta por el pueblo, hablando con la gente. Has causado una gran conmoción jajaja -ahora sí, tras depositar los papeles sobre una de las maletas, se aproximó y colocó su mano derecha sobre mi hombro, manteniendo ahora la mirada clavada sobre mí a través del espejo- Deberías tener más cuidado, a veces no eres del todo consciente de tu condición de artista.
- Es un pueblo muy pequeño, aquí nunca pasa… - callé durante un par de segundos, recordando que el motivo principal por el que había escogido villa Syrup como pueblo inicial de la gira era que precisamente algo había pasado hacía dos años. Tal vez estas cosas ocurran cuando y donde menos te lo esperas.- ... nada. De todas formas, lo tendré en cuenta.
- Eso espero. La fama no solo transforma al que la tiene, también a los que tiene alrededor. -tras un par de palmaditas más sobre mi hombro, salió del camerino.
Un solemne “prevenidos” del técnico me alertó de que en cinco minutos debía estar preparado en la zona frontal. Hasta ese momento, no había escuchado el jolgorio de la gente apostada frente al escenario, ni la música campesina, ni el olor a manzana bañada en caramelo. Podía escuchar con total claridad mi nombre, vociferado por un coro de voces femeninas al borde del colapso. Dejé las brochas dentro de uno de mis estuches, me recoloqué la camisa y me dirigí hacia uno de los laterales del escenario. La espera del público se veía amenizada por un espectáculo de luces acompasadas por una neblina fantasmagórica, pero estas cesaron su actividad para dar paso a un breve discurso del alcalde de villa Syrup.
- Estamos todos muy emocionados de poder contar en nuestras fiestas con uno de los artistas del momento -solemne, mantenía su mano derecha firmemente colocada sobre su pecho, a la altura del corazón- ¡Aspros!, que nació y creció entre nosotros, en nuestra comunidad. Espero que todos sepamos apreciar su arte y le acojamos una vez más en la tierra que le vio nacer.
La eufórica respuesta del público, más del que esperaba de aquella pequeña y rural población, sirvió como escopetazo de salida para comenzar a ascender por las escaleras y posicionarme en el centro del escenario, dando la espalda a todas aquellas personas que ansiaban verme allí. Aunque llevase poco tiempo, ya me había acostumbrado a aquella situación, a verme expuesto a todos esos ojos fijados en mí, y debía reconocer que la fama era una droga de la que uno fácilmente se vuelve adicto. Por ello, siempre intentaba mantener los pies en la tierra, aunque el miedo a caer siempre estaba presente. De pronto, un silencio sepulcral, a veces roto por los ladridos de un travieso perro presente en el público, se apoderó de la escena. Reí para mis adentros, los animales me parecían una forma de belleza superior a la de los humanos y que, además, poseían una pureza interna que ninguno de nuestra raza podría igualar jamás -Aunque son un poco sucios- sentencié. Las luces se encendieron, la música comenzó a sonar y mi cuerpo estaba listo para darlo todo; que comience el espectáculo.
Actuación de Aspros
Canción: Love Me If You Can RE: [Pasado] Con alas y a lo loco - Jolyne Jones - 16-08-2023 Antes de que pudiera atrapar al Capitan Barks, la gente comenzó a moverse en masa hacia el escenario, lo que hizo que le perdiera la pista de nuevo. Luces de colores empezaron a parpadear y se fusionaron con una neblina llenando el escenario de un resplandor mágico. La energía y el nerviosismo eran cada vez más palpables, podía incluso distinguir indudablemente la voz de Helen llamando a Aspros junto con su séquito (imagino que también de su club de fans).
En ese momento subió el alcalde a dar la chapa con sus formalidades como de costumbre. Yo seguía buscando al condenado perro teniendo tan solo de referencia sus ladridos hasta que finalmente pasó la desgracia que me temía - ¡Ay!, ¡este perro me ha mordido! ¿se puede saber de quién es?
-Cómo no, es el perro de Jolyne. Cuando encuentre a esa cría se va a enterar. ¡Este perro es un peligro público! - No podía negar que muy amigable no era, aunque, en su defensa, era su manera de relacionarse y no lo hacía con maldad. - ¡Eh, que se lleva una de mis salchichas! ¡Atrapadle! – Iba dejando una pila de afectados a su paso, por lo que tenía que darme prisa.
Como no quería reprimendas me tapé con un mantel oscuro que había en una mesa y me lo puse a modo de capa cubriéndome también la cabeza. Cuando finalmente lo encontré, el Capitán Barks empezó a dar saltos como si de un juego se tratara y acabó escabulléndose entre los pies del público. Me metí entre la multitud a buscar al indeseable, pero fue entonces cuando Aspros se mostró en el escenario y comenzó su actuación. Me quedé completamente tiesa; el juego de luces, la música e incluso los movimientos eran completamente hipnóticos. Nunca había visto nada parecido. Me habría quedado ahí toda la actuación, pero tenía que atrapar a un perro ladrón.
Empecé a zigzaguear lentamente entre los espectadores que estaban demasiado ocupados en ver la actuación como para darse cuenta de lo que pasaba. Milagrosamente me volví a topar con él y, una vez lo tuve entre mis manos, lo escondí como pude dentro de la capa improvisada y me dispuse a salir del lugar. No quería cruzarme con los damnificados, pero tampoco sabía por dónde escapar. En ese momento me habló una voz familiar, apenas audible por el ruido.
- ¿Ya la ha vuelto a liar el perro? Vete por ese lado. Yo los distraigo, pero me debes una- Era Helen. Fue capaz de adivinar lo que había pasado en tan solo un momento. Sin dudarlo mucho fui en la dirección que me había indicado dejando atrás el tumulto de gente y pude dar por concluida mi salida. Yo solo quería una noche agradable con mi perro, no una persecución pública.
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