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[Pr. Rel] - Lo que diga la causalidad - Versión para impresión

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[Pr. Rel] - Lo que diga la causalidad - Joe - 25-07-2024

La noche cayó en Momoiro.

El tiempo era fresco, corría el aire continuamente por la isla, haciendo una corriente bastante agradable. Llevábamos allí mucho tiempo, pasando la mayor parte de este en el barco, entrenando y mejorando. Pocas veces me adentraba a la ciudad, tan solo para comprar alimento y volver rápidamente, para evitar causar algún problema, pues aquel sitio estaba bajo el mando de la Armada Revolucionaria, la cual, tenía poca información de ella, de qué cosas se movían por la isla y todo eso.

Además, mi curioso encuentro con Triana y Jolyne me confirmó que los Alas Negras estaban allí, así que debería de ir todavía con mucho más cuidado. En una de mis compras de alimentos, pasé por una tienda de ropa que había en mi trayecto. En el escaparate había un conjunto de traje negro, muy elegante y precioso, con corbata y guantes oscuros, acompañado de una camisa blanca, me encantó en cuanto lo vi, era sencillo y clásico, nada extravagante, pero era alguien muy sencillo para estas cosas. Me lo compré y esta noche lo iba a estrenar.

Traje

Me vestí y salí con sumo cuidado de mi camarote. Era muy tarde, apenas quedaban un par de cadetes terminando sus tareas y otros que se disponían a empezar el turno de noche para vigilar. Me dirigí esta vez a la pasarela para bajar a la playa tranquilamente, sin usar mi Rokushiki ni nada raro. Saludé a uno de los cadetes que empezaba su ronda — Marcho a dar una vuelta por la ciudad, necesito tomar el aire. Si al amanecer no he vuelto, avisa al resto ¿Vale? — El cadete asintió con la cabeza sin decir palabra, dejándome paso para bajar. Lo cierto es que no avisé a nadie de mis compañeros de mi viaje de investigación y recolección de información interesante, no quería preocuparles.

Una vez ya en la ciudad, me limité a pasear con calma y tranquilidad, sin levantar mucho interés en la poca gente que había allí aún a esas horas, siendo lo que más predominaba, gente de fiesta, de bares, pasando la noche con amigos y compañía, algún que otro rezagado cerrando algún negocio más tarde de lo habitual pero poco más. Era bastante difícil poder encontrar un simple ápice de algo de interés para la Marina, pues todo lo que veía a mi alrededor eran situaciones y gente normal, pero eso puede ser un indicio de que podrían moverse entre las sombras, por eso no bajaba la guardia en ningún momento. Seguí y seguí caminando por las calles de aquella colorida ciudad, hasta que, doblando una esquina, me encontré con un pequeño jardín en forma de plaza, con cuatro bancos, alineados uno enfrente de otro, en una X invisible.

Estaba completamente vacía, no había ni un alma, era como un pequeño oasis de paz y tranquilidad, sin un ruido, tan solo el leve ruido del agua de la fuente caer. Suspiré — Bueno, sentarme unos minutos y fumarme un cigarrillo no me vendrá mal para aliviar tensiones, ¿No crees, Joe? ... Venga, va — Me dije a mí mismo, dirigiéndome al sitio, entrando por la calle de abajo, situada a las 6 en el reloj, para acabar sentándome en el banco superior derecho, cruzando así la plaza, mientras sacaba mi cajetilla metálica del bolsillo de la camisa, sacando a su vez un cigarrillo y poniéndomelo en la boca. Cogí mi Zippo con estampado de pulpo del bolsillo derecho del pantalón y me lo encendí, para volver a guardar de nuevo todo en su sitio. Me limité a mirar aquel lugar, realmente se estaba tranquilo, y aquel tiempo tan fresquito era el acompañante perfecto para tener un momento de disfrute y relajación — Está difícil el poder encontrar información por lo que veo. Esos de la Revolución saben esconderse bien... — Comenté, alzando mi cabeza al cielo, mientras mis brazos se extendían y se apoyaban en el respaldo del banco — ¿Habrá más gente en la isla? Debería de venir más a la ciudad y comprobarlo... — Me cuestioné, mientras llevaba el cigarrillo a la boca para darle una calada.

Volví a mirar al frente, observando el centro de aquella plaza fijamente, calmado y disfrutando del momento. En cuanto acabase el cigarrillo, me pondría de nuevo a investigar.

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