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[FIC- Pasado] Origen Pt 2: Maestra. Heroína. Madre - Apolo Bahía - 04-08-2024 REINO DE SAMBA, SOUTH BLUE
HACE 10 AÑOS El tiempo pasó volando en un suspiro y ya habían pasado cinco años desde que Apolo decidió entrenar con su madre. Lejos empezaba a quedar el rastro de aquel niño inocente y risueño y ya se empezaba a ver cómo la adolescencia le desarrollaba a una velocidad más rápida que la del resto de adolescentes de su isla, tanto en carácter como en físico, todo gracias a los entrenamientos y enseñanzas de Tainara. Pero el tiempo no pasaba solamente invertido en practicar artes marciales, también ambos compartían hobbies, el que más les gustaba era patinar pero también solían surfear en la costa de Samba, pescar o simplemente tumbarse al sol en la playa. Todo eso sí, durante el tiempo en el que Tainara podía estar por casa, ya que tras estos años los trabajos en la Marina le requerían más tiempo y a veces incluso tenía que viajar durante días.
Ese día era muy importante para Apolo, se estaba celebrando un importante torneo de skate en su isla natal, pero lo mejor, es que ese día también volvía su madre a casa después de haber estado unas semanas fuera de misión con la marina. El joven se encontraba concentrado deslizando su tabla suavemente hacia adelante y hacia atrás con su pie izquierdo, esperando a que la bocina le diese la señal. Era el último turno y necesitaba hacerlo muy bien si quería aspirar a ganar. La condición de ser el patinador local le jugaba a su favor, la gente hacía mucho ruido apoyándole y entre el público estaban sus amigos, no sólo Thiago y Bruno, también Giulia, Camila y Luana pues ya atrás había quedado esa rivalidad infante en la que el mundo se veía como una guerra entre chicos y chicas, con el paso de los años se había formado un grupo entre los seis. Al fondo del escenario, Apolo agudizó la vista y consiguió otear una silueta que se le hacía familiar, su madre había llegado a la isla junto a João y Leandro, sus dos compañeros marines más cercanos a los que el joven ya estaba acostumbrado a ver durante estos años.
Tainara gesticulaba con la mano derecha, saludando a su hijo y eso fue motivación suficiente. Una mirada felina junto a una sonrisa pícara se dibujó en la cara de Apolo, éste se acomodó la gorra hacia atrás y en cuanto sonó la bocina, se impulsó enérgicamente rampa abajo. Sólo necesitaba un buen truco final para rematar la contienda ya que en la ronda de minuto libre, consiguió una buena puntuación. Apolo llevaba una buena velocidad sobre la tabla e iba acercándose hacia las escaleras de bajada de la pista. En cuanto llegó al límite, Apolo saltó con el skate, giró 180º en el aire, cayó con la parte delantera de la tabla sobre la barandilla grindándola y, antes de llegar al final, volvió a saltar para girar otros 180º en el aire y hacer un imposible: que la tabla diese una vuelta completa alrededor de su pie trasero antes de caer al suelo. Apolo celebraba con alegría apretando y levantando al puño mientras miraba a sus amigos entre el público, había arriesgado con el truco pero le había salido la moneda de cara. Al conocerse los resultados del torneo, la gente estalló en una celebración pues su patinador local había conseguido el primer puesto
Tras la ceremonia de entrega de premios, Apolo fue a celebrarlo con su grupo con un abrazo entre los seis. Estuvieron minutos charlando y, antes de irse a reunirse con su madre, el joven partió la medalla que había ganado, dándole la mitad a Giulia, una muchacha de su edad de tez morena, piel castaño y ojos color café la cual era la mejor amiga de Apolo. Éste se guardó la otra mitad, se despidió de todos y fue a buscar a su madre. Tras una conversación casual en la que también participaron los compañeros de Tainara, ambos volvieron a casa. Allí se acomodaron en el jardín para ponerse al día, estaba atardeciendo y el clima era muy agradable, todo estaba tranquilo y la luz del sol tan abajo teñía la isla de un color anaranjado. Tainara abrió una cerveza, se dejó caer sobre el césped y suspirando le pasó un zumo de piña a Apolo. Tras la misión y el cansancio del viaje, ella necesitaba desconectar
- Y dime... ¿qué me perdí respecto a Giulia? - preguntó Tainara con una sonrisa, mirando de reojo a su hijo- ¿qué te perdiste de qué? - continuó el joven
- He visto cómo le dabas la mitad de tu medalla, algo me tendré que haber perdido
- Bueno... se podría decir que soy un rompecorazones y a veces tengo que cargar con las consecuencias de tener esta cara bonita, ¿me sigues? – dijo Apolo con demasiada confianza, vacilando a su madre
- Qué creído te lo tienes, yo más bien diría que es al revés. Y ya puedes darme las gracias, querido, que esa carita de la que hablas la has heredado gracias a mí
- Yo lo que creo es que estás celosa mamá... tienes miedo de que llegue el día en el que me vaya, ¿verdad? Al fin y al cabo estaré muy solicitado! ¡kakahahaha!
- Oh no... para nada. Más bien creo que Giulia te haría bien, siempre ha sido mucho más inteligente que tú y quizás podrías aprender más cosas con ella de las que yo pude enseñarte, cabeza hueca – Tainara rio y pegó un trago a su cerveza- Y mientras no aparezcas por esta puerta con un bebé... a mí me sirve -vaciló
- Apolo se atragantó con su zumo y empezó a toser, avergonzado al escuchar las palabras de su madre. ¿Q-Qué dices? ... tan sólo somos buenos amigos, mamá – Apolo empezó a hurgar en su bolsillo y sacó la otra mitad de la medalla, dándosela a Tainara- Ten, la otra mitad era para ti
Ambos rieron y Tainara abrazó con su brazo izquierdo a su hijo, besándole en la cabeza mientras ojeaba la medalla
- Yo también tengo un regalo para ti – Tainara se levantó y entró en la casa, saliendo un minuto después con una caja de cartón. Ábrela
Apolo con gran curiosidad se acercó rápidamente a ella, la abrió, miró dentro y se le dibujó una gran sonrisa en la cara. Metió las manos y de ella sacó un skate nuevo
- ¿Y bien? ¿Qué te parece?
- ¡Está super guay, mamá! ¿Dónde la has comprado?
- ¿Comprado? Perdona, querido, pero la he hecho yo con mis propias manitas – dijo Tainara con una mirada de orgullo por encima del hombro y una sonrisa confidente
Apolo le dio la vuelta a la tabla y vio la parte inferior, estaba personalizada con un dibujo de unas olas y palmeras, todo con tonos azules, aguamarina y blanco.
- hasta la he pintado yo, quizás no lo sabes pero tu madre tiene un montón de habilidades
Apolo no apartaba la mirada de la tabla, mientras sonreía y escuchaba de fondo a su madre. Ella había tenido el detalle incluso de usar sus tonos de color favoritos. Finalmente le dio un abrazo
- Con esto ganaré todos los torneos del mundo, ¿me sigues?. Te prometo que cuidaré esta tabla como si fuese mi propia vida, ¡al que se pase de listo con ella lo dormiré si hace falta! ¡kakahahaha!
La tarde pasó y madre e hijo siguieron hablando y riendo juntos. Aprovecharon el tiempo al máximo e incluso salieron a patinar de noche ya que llevaban semanas sin verse y la vida de marine de Tainara era ajetreada. Los días pasaron con total normalidad en el Reino de Samba hasta que, una madrugada una semana después, llegó un punto de inflexión
- ¡Apolo!, ¡Apolo despierta! ¡Mete cosas importantes en una mochila y sígueme! -Tainara sacudió a su hijo el cual estaba durmiendo en su cama
- ¿...hm...? - Apolo estaba desorientado al despertarse de esa forma tan repentina y brusca
- ¡Obedece! - gritó Tainara nerviosa
Apolo al percatarse de que su madre no estaba de broma saltó de la cama, se vistió con lo primero que pilló, llenó su mochila con la ropa que pudo coger y acopló su skate a ella. Salió corriendo de su habitación y se reunió con su madre, la cual esperaba en la puerta de la casa. Acto seguido, comenzó a correr por la calle y Apolo le seguía
- ¿qué ha pasado? ¿por qué tenemos que salir corriendo? - Apolo preguntó nervioso al verse de lleno en una situación tan extraña. Tampoco era habitual ver a su madre tan seria
- ¿Recuerdas estas últimas misiones en las que tuve que ausentarme algunas semanas? João, Leandro y yo estábamos en una operación confidencial. Seguíamos unas pistas para darle un golpe al contrabando de los Bajos Fondos y parece que nos han descubierto, me ha llamado Leandro hace unos minutos, nos espera en el puerto ya que ha movido hilos para que un barco nos desplace
Apolo miraba a su madre con cara de preocupación, no estaba entendiendo bien la situación y la idea de tener que irse no le gustaba
- ¡Pero estaremos bien! Leandro es un marine muy capaz y nunca falla, además, sigo estando aquí y ya sabes que peleando nadie puede pararme – Tainara reía para intentar que su hijo no se preocupase
- ¡Eso es! Y además también estoy yo preparado para defenderte. He entrenado mucho estos cinco años y con todo lo que me has enseñado sé que soy imparable – Las palabras de Tainara habían funcionado y la moral de Apolo se había disparado, tenía una mirada muy confidente
Ambos siguieron corriendo durante unos minutos, callejeaban y se metían por lugares raros para evitar que alguien pudiese seguirles la pista. Alejado del puerto se encontraba un barco pequeño, parecía un barco de pesca, sutil, ya que un barco de la marina podría llamar demasiado la atención. Dentro esperaba el capitán del navío, era el enlace que Leandro había conseguido. Tainara y Apolo se subieron
- Oye mamá, ¿Leandro no tenía que esperarnos aquí? - Apolo preguntó tranquilo, sin ser consciente realmente de la situación
- Eso me dijo – Tainara preocupada buscaba con la mirada por todos lados, hasta que tras ver unas siluetas lejanas en el puerto, su rostro cambió a uno serio - ¡Capitán, pon en marcha el barco, salimos ya! - Tainara agarró la cara de su hijo con ambas manos y le besó la frente, le miraba con una sonrisa cálida mientras peinaba su pelo con los dedos hacia atrás- Recuerda que te quiero mucho, con todo mi corazón
Con un movimiento preciso y veloz, acto seguido Tainara sacó sus esposas de Marine, esposó una parte de ellas a la muñeca derecho de Apolo y la otra a una tubería de la proa del barco. Acto seguido, saltó de la nave y salió corriendo hacia el puerto. Apolo nervioso sin entender esa reacción, siguió la imagen de su madre con la mirada hasta que ésta llegó hacia siluetas que se veían a lo lejos, en el suelo se encontraba Leandro y a su alrededor, siete agentes del gobierno
Tainara empezó a combatir ella sola contra los agentes y Apolo al verlo, intentó ponerse en movimiento también. Al notar un tirón se dio cuenta de que su madre le había esposado al barco. Tainara era una maestra en muchos tipos de artes marciales, golpeaba con las piernas duro, desplazándose con gráciles movimientos y bailes de capoeira, así cuando un agente se le abalanzaba, ella se lo quitaba de encima golpeando con las piernas. Apolo nervioso comenzó a dar tirones intentando romper las esposas a la vez que veía la escena, estaba nervioso pero le tranquilizaba ver que no podían con Tainara. Su madre seguía combatiendo, consiguió con un movimiento ágil trepar por el lateral de un agente, sentándose sobre su hombro y cayendo estirando su brazo rompiéndoselo con un armbar de jiu-jitsu. El barco se estaba separando de la costa, pero Apolo sabía que le daría tiempo a llegar a nado y más cuando cada vez había menos agentes en pie. Tainara luchaba ella sola como una guerrera hasta que, cuando quedaban dos, un sonoro disparo se escuchó en la costa, cayendo ella de rodillas. A Apolo se le heló la sangre y entró en shock por un momento
-- ¿Mamá? - Apolo comenzó a tirar con fuerza de las esposas como si fuese un animal acorralado y en peligro sin perder de ojo la escena
Una tercera silueta apareció por la espalda de Tainara a la par que ésta caía desplomada al suelo. Esa silueta era João, el tercer marine del grupo, el cual había dado el chivatazo a los Bajos Fondos de la operación y en la que el Gobierno Mundial estaba metido. Aquel Marine en el que Tainara y Leandro confiaban, resultaba ser un traidor. Una persona que incluso Apolo vio con asiduidad y que conocía desde pequeño, hasta había estado comiendo en su propia casa
-- ¿¡MAMÁ!? - Apolo había perdido la razón, después del shock y de la impotencia al no poder moverse tenía la pulsaciones disparadas y el corazón a punto de explotar. No paraba de dar tirones intentando romper las cadenas y lo único que estaba logrando era hacerse daño. Pero ni teniendo la muñeca derecha ensangrentada por el roce del metal podía parar. Apolo veía como João y los dos agentes del gobierno que quedaban golpeaban y pateaban a su madre en el suelo. Apolo lloraba de rabia. De rabia y de dolor. La persona que más quería en el mundo, la cual, además de ser su maestra y heroína era su madre, estaba en un serio peligro. El barco seguía alejándose y lo único que se podía escuchar en esa costa de madrugada, eran los golpes metálicos de las esposas contra la tubería y el llanto y los gritos desgarrados de Apolo
Ballywood Beach, West Blue
Pasado cercano Empapado en sudor y sobresaltado, Apolo se despertó desorientado. Se encontraba en Ballywood Beach de nuevo y estaba atardeciendo. Se había quedado dormido y estaba volviendo a tener esa pesadilla que se repetía eventualmente, pesadilla que fue real hace ya una década. Se levantó temblando y se sacudió su uniforme de Marine, el cual estaba un poco roto y manchado, como de costumbre. Recogió sus cosas y notó que dos niños pequeños estaban mirándole y cuchicheando entre ellos. Se colocó su mochila y su skate y se acercó a los infantes
-- ¡Kakahaha! Recordad decirle a vuestras madres que les queréis, ¿me seguís, mocosos?
Apolo les regaló la bolsa de bollitos de crema que no llegó a comerse del todo y siguió su rumbo. Al haberse quedado dormido había faltado al turno de tarde en el cuartel de la Marina y eso le llevaría a recibir otra sanción. Pero siendo honestos, le daba completamente igual. |