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[Presente Absoluto] T3 Auto narrada, Kong el rey del bosque - Versión para impresión

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[Presente Absoluto] T3 Auto narrada, Kong el rey del bosque - Zorak - 01-09-2024

Día 1 de Otoño, Año 13
12:36 del medio día, en algún lugar del Bosque Utsukushi

Habían pasado ya unas semanas desde que lleguemos a isla Chisi, por el momento todo había ido bien hasta la noche anterior en la cual no pararon de escucharse ruidos alrededor de nuestro campamento, aunque no fue más allá de ruidos y por ello no quise preocupar a mis compañeros, pues todo eso ocurrió mientras ellos dormían y yo hacía guardia. Ahora mismo me encontraba a unos cien metros de nuestro campamento, intentando encontrar algún rastro de lo que había provocado los ruidos, la profusa vegetación no ayudaba, pues era la primera vez que intentaba seguir un rastro en plena naturaleza, sin contar con la molesta humedad que habia en la isla a la cual no estaba para nada acostumbrado y hacía que todo fuera un nivel más difícil de por sí, aun con todo eso está jungla era el paisaje más hermoso en el que se habían posado mis ojos. Seguía avanzando entre la maleza, lo hacía despacio, pues las posibles huellas que estaba buscando podrían pasar fácilmente desapercibidas.

Un poco más adelante pude ver algo de vegetación aplastada y comencé a correr en esa dirección, cuando estaba a dos metros de esa vegetación aplastada, mi pie derecho no encontró suelo en el que pisar y caí de bruces en un agujero, no había tenido en cuenta posibles desniveles, me levante mientras escupía algo de barro e intentaba quitarme el que tenía en la cara con ambas manos, una vez las aparte y abrí los ojos me quede mudo, pues en lo que había caído no era un desnivel era una maldita huella gigante, fácilmente un metro y medio de largo y unos cincuenta centímetros de profundidad. Gire sobre mí mismo y mire por donde había venido, aunque era incapaz de ver nada por la gran cantidad de vegetación, así que me agache y concentré la fuerza en el tren inferior de mi cuerpo, lanzándome en vertical utilizando una de las técnicas del Ryosuken, Ryu no hikō. Gracias a ella pude alzarme lo suficiente para ver el campamento y mientras descendía me daba cuenta de que en efecto, el sonido provenía de este punto, así que sea lo que fuera el dueño de esa gigantesca pisada, tenía todas las papeletas para ser lo que producía los ruidos la noche anterior, aterricé sobre la huella y comencé a juguetear con el mechón de mi pelo mientras intentaba decidir que hacer al respecto, podría avisar al resto aunque eso hiciera que se desconcentrasen de sus tareas, Panda tenía que poner a punto el Saint Fermín y Kisuke hacía días que estaba entrenando duramente. Comencé a seguir las pisadas casi sin darme cuenta mientras llegaba a la conclusión de que seguir el rastro y observar desde lejos sería la mejor opción. Depende de lo que me encontrase podría tomar una mejor decisión.

Las huellas se encaminaban hacia lo profundo de esa jungla, la vegetación era cada vez más espesa salvo en los puntos en los que el gigantesco monstruo que seguía había pasado, pues en esas zonas estaban incluso algunos árboles caídos, seguí el rastro aproximadamente durante una hora, aún no había encontrado más que ese rastro en el que ya estaba encaminado y decidí sacar mi paquete de tabaco para encenderme un cigarro, pues no sabía cuanto más podría durar este seguimiento y no aguantaba más el mono, tras un par de caladas comencé a sentirme observado, gire sobre mí mismo esperando encontrarme algo tras de mí, pero no había nada. De repente, encima de mí se escuchó el crujir de la madera y logré apartarme justo a tiempo para evitar que una gran rama me cayese encima, alcé la mirada y lo que vi me dejó helado. Un primate inmenso, tan grande que hacía ver a Don Bambú como un niño a su lado, mis ojos se abrieron de par en par y mi respiración paro en seco. El simio saltó desde su posición elevada y mientras caía pude ver sus pies, los cuales eran idénticos a las pisadas que llevaba siguiendo todo este tiempo. El sonido que produjo el gigantesco simio al aterrizar frente a mí fue colosal, incluso la tierra retumbo debido al impacto, me quede tan absorto que mi cigarro cayó de mis labios al suelo.

El gigantesco mono bramó con una ferocidad que helaría la sangre del más valiente, mi instinto gritaba peligro y me suplicaba salir corriendo de allí, el puto mono medía fácilmente doce metros y unos 3 de ancho, mientras bramaba dejaba ver unos dientes casi tan grandes como yo mismo, giré por instinto y comencé a correr mientras escuchaba el suelo retumbar tras de mí violentamente, había sido demasiado descuidado y me había lanzado a seguir a algo que no conocía. "Otra mala decisión en la larga lista de tu vida" dijo la bestia encadenada dentro de mí a modo de burla.

"Mierda!"

Un golpe me alcanzó por mi flanco derecho, haciendo que saliera despedido chocando contra un par de árboles, destrozando el primero e impactando de lleno con la espalda en el segundo, cosa que me hizo expulsar el aire de mis pulmones, traté de levantarme como pude, me temblaban las piernas tras tremendo golpe que me había llevado. Una vez conseguí ponerme de pie el mono estaba frente a mí cargando nuevamente su brazo derecho, no quedaba de otra, tendría que acabar con el puto mono para salir de esta, el simio gigante descargó su puño, mientras su puño acortaba distancia conmigo puse mis antebrazos como guardia y comencé a endurecer todo mi cuerpo. Gracias a la técnica del Ryosuken, Ryū no uroko. Logré aguantar el golpe, el cual retumbo en la profundidad de la selva, incluso el mono de mierda puso una cara de sorpresa al notar el contacto con la dureza de las escamas del dragón, relaje los músculos y salté hacia su brazo subiendo por este utilizando otra de las técnicas del Ryosuken, Ryu no keireki. Avancé los tres metros de brazo en un suspiro, llegando al hombro del monstruoso mono abriendo mis fauces con la intención de arrancarle el ojo derecho, pero en mitad del aire el mal nacido me agarro y me lanzó contra el suelo haciendo que nuevamente el aire de mis pulmones saliera de golpe, por suerte pude reaccionar tras el golpe y caí de pie, a unos diez metros del mono, el cual se lanzó hacia mí con las fauces abiertas casi como si me estuviera imitando.

Había logrado caer de pie, pero esos dos brutales golpes me habían dejado demasiado dolorido, "Mierda Zorak, déjame tomar el control" rugía la bestia de mi interior, parecía que la historia de Zorak el revolucionario llegaba hasta aquí por una mala decisión, cerré los ojos casi dando mi vida por terminada, pero al hacerlo pude ver unos ojos grises con un deje rojizo junto a las caras de Kisuke y Panda. Abrí los ojos, llenos de determinación, pues mi vida ya no solo me pertenecía a mí, no podía rendirme, no tenía derecho alguno para volver a hacer sentir el sentimiento de perdida de un compañero a Don Bambú, le había prometido que todo estaría bien y Zorak Ideale cumple sus promesas, salté seis metros mientras la gigantesca bestia se lanzaba en plancha hacia mí con su boca abierta, el sonido de sus dientes al cerrar la mandíbula sobre el espacio donde había estado hacía apenas un segundo fue cuanto menos terrorífico, aun en el aire, lleve mi puño derecho hasta justo debajo del pecho y estiré mi mano izquierda con la palma abierta, usando el dedo índice de esa misma mano junto al pulgar para apuntar a la sien del monstruoso mono, estaba tan eufórico que por primera vez grite con todo mi ser el nombre de la técnica que estaba por usar, llenando de orgullo y aire mis pulmones, grité como si fuera una bestia como la que tenía frente a mí.

"RYU NO HITOKUCHI!!!!!!!!!!!"

Descargue el puño con toda la fuerza de la que pude hacer acopio, golpeando el aire mismo y mandándolo hacia la sien del puto mono, haciendo que su cabeza chocase contra el suelo y levantase algunas rocas, no pensaba darle tregua, mientras descendía abrí mi mano izquierda y de cada uno de mis dedos nacieron unos hilos finísimos, toque el suelo y descargue un rapidísimo zarpazo en dirección a la pata izquierda trasera del gigantesco mono.

"PANTERA!"

Al impactar contra la misma el mono aulló de dolor mientras comenzaba a sangrarle la pierna, el mono comenzó a golpearse el pecho mientras seguía bramando, aunque ahora era claramente de ira. Aun con el agarre de mis hilos el mono pudo moverse libremente, pues no me quedo más remedio que deshacer los hilos, ya que el malnacido tenía una fuerza increíble y podría atraerme hacia el sí se daba cuenta de lo que estaba pasando, volvió a lanzarse hacia mí esta vez arrancando de cuajo un árbol mientras corría hacia mí, alzándolo por encima de su cabeza y descargándolo hacia mí.

"Ryu no keireki"


Susurré mientras movía mi cuerpo cuatro metros hacia mi izquierda, el árbol se rompió en mil pedazos al golpear contra el suelo y creó una nube de polvo a unos diez metros a la redonda, pero para mala suerte del mono era demasiado grande como para que el humo le cubriese, así que podía ver perfectamente su silueta desde dentro de la misma nube. Comencé a correr hacia su pierna derecha, tenía que reducir su movilidad lo máximo posible y ya me había dado cuenta de que comenzaba a cojear de la pierna izquierda, salí del humo a toda velocidad colocándome a la espalda del mono, una vez alcanzada la posición abrí nuevamente mis fauces y las cerré en el talón de Aquiles del gigantesco primate, el cual al notar el mordisco pateó el aire con tanta fuerza que al tener los dientes clavados en él hicieron que se separasen de mis encías, produciendo que al cortarse ese contacto mi cuerpo volviese a salir despedido, esta vez chocando contra una gran roca y perdiendo el conocimiento durante un segundo, recupere el mismo justo a tiempo para ver como el malnacido caminaba hacia mí con cierta dificultad, aproveche lo que estaba tardando en llegar hacia mí para crear 20 hilos de la mejor calidad de la que era posible de crear, colocándolos frente de mí a modo de cúpula y entrelazándolos para que pudieran aguantar la acometida que se me venía encima, este último golpe con la roca me había hecho daño de verdad, apenas notaba mi hombro derecho, lo tenía totalmente entumecido, pero por suerte no había nada roto, el gigantesco simio consiguió llegar hasta mí, quedándose a unos cómodos tres metros para él y comenzó a golpear el improvisado escudo que había creado con el poder de mi fruta del diablo, comencé a levantarme lentamente apoyando mi espalda contra la roca, el mono no paraba de descargar golpe tras golpe y mi pequeña defensa comenzaba a hacer aguas, pero una cosa estaba clara con solo verle, yo no era el único que estaba en mal estado, el mono estaba sangrando profusamente por ambas piernas y sus golpes eran cada vez más lentos, así como su respiración era cada vez más pesada, estaba claro que el combate no duraría mucho más, pues ambos  estábamos obviamente en nuestro límite, el mono gigante volvió a descargar otro golpe y este destrozo lo que quedaban de mis hilos, levante mi brazo izquierdo a modo de guardia, cruzándolo frente a mi rostro y endurecí mi cuerpo nuevamente usando Ryū no uroko, pude aguantar el golpe sin mucho problema y cuando retiro su brazo me lancé hacia su estómago utilizando nuevamente Ryu no keireki, llegando a su estómago en un suspiro y descargué una potente patada directa hacia la boca de su estómago, mi pierna se hundió en la carne aunque no llego a traspasarla, aun así pude notar como el diafragma del monstruo se destrozaba y usé mi pierna libre para impulsarme hacia atrás, cayendo a siete metros del gigantesco mono, el cual ahora boqueaba intentando buscar un aire del que le había privado, levante mi brazo izquierdo a modo de guardia mientras miraba el desenlace de ese monstruo gigante, sabía que este último golpe había sido mortal, pero no quería bajar la guardia en el estado en el que me encontraba, pues lo que comenzó como un entumecimiento en mi hombro derecho, estaba comenzando a ser un entumecimiento en todo el brazo, el cual no podía levantar.

Para mi suerte, el mono cayó con los ojos en blanco y la cara cada vez más morada e inflada, no fue hasta que dio los espasmos que precedían a la muerte que pude relajarme y caí al suelo, como pude saque el den den mushi del bolsillo del pantalón y llame a Kisuke, informándole de mi posición al oeste del campamento, así como de mi estado actual y del montón de carne que teníamos ahora para poder alimentarnos bien, sonreí mientras perdía el conocimiento aun con la llamada activa, "le prometí a Panda que todo estaría bien y bien está lo que bien acaba", fue el último pensamiento que visito mi mente antes de perder por completo el conocimiento.

Off


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RE: [Presente Absoluto] T3 Auto narrada, Kong el rey del bosque - PX-3 - 01-09-2024

Aventura Tier 3 Autonarrada Completada
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