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[Presente absoluto] Donde caben tres... - Viktor - 11-09-2024 32 de otoño, año 13
Costa de Báltigo, Corriente Daiya
El ansiado día había llegado por fin. Tras más tiempo del que podía contar, el que podía soportar y el que hubiera esperado pasar en este peñón desolado dejado de la mano de Dios, nos marchábamos. Sohem había dado el aviso noches atrás de que debíamos preparar todo lo necesario para partir. Las órdenes eran claras: a los cinco días, al alba, miraremos al este y partiremos. Bueno, probablemente él fue bastante más conciso, pero creo que es más poético pensar en retomar nuestro viaje así. Yo había pasado los últimos días afilando las armas, dejando todos los materiales de combate listos para marchar y estar preparados para cualquier desenlace, ya que en el mar nunca sabías lo que podía pasar. Pese a que confiaba plenamente en las aptitudes de navegación del jefe del gremio, cada vez nos acercábamos más a zonas conflictivas y poco a poco el peligro en el mar aumentaba. No sabíamos si encontraríamos monstruos, piratas u otros gremios dispuestos a hacer del Parabellum nuestra tumba. Sin embargo, no existe riesgo si la preparación es suficiente, y de paranoicos estaba el barco lleno. — Carmilla, o Shoto, echadme una mano con los cabos. — solicité alzando la voz para que los nuevos tripulantes me escucharan y pudieran asistirme, sosteniendo un grueso cabo con ambas manos. Chloe ya tenía sus tareas aprendidas y no necesitaba de ningún tipo de atención, pero los nuevos tendrían que aprender cómo nos movemos cuando navegamos. Sohem era un navegante experimentado y casi un director de orquesta cuando cogía el timón del velero, así que para llegar a buen puerto solo necesitábamos seguir ciegamente las indicaciones del enmascarado, tirando de los cabos necesarios, atando y asegurando las velas en los momentos precisos y sobre todo, asegurando los pesos y los barriles de cubierta. — ¡Jefe, en unos minutos estamos listos! — anuncié a los cuatro vientos, con entusiasmo. Al fin abandonábamos la isla.
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Viaje
RE: [Presente absoluto] Donde caben tres... - Chloe Dendro - 11-09-2024 Finalmente, después de lo que pareció una eternidad, el día en el que por fin íbamos a dejar la isla había llegado. La espera se había hecho interminable, habíamos pasado tanto tiempo atracados en Báltigo que, en algún momento, perdí la noción de los días, al principio intenté llevar un conteo mental, marcando en mi cabeza las semanas que pasaban sin que nada cambiase, pero después de un tiempo, no solo perdí el rastro de los días, sino que también me di cuenta de que ya había pasado más de un mes, o incluso varios meses, desde que habíamos hecho esta abrupta pausa en nuestro viaje. Báltigo era una isla árida y desprovista de cualquier encanto y me había hecho sentir como si estuviera atrapada en una prisión sin muros, un lugar en el que hasta el viento parecía arrastrar la sensación de monotonía. Esto era aún más difícil de sobrellevar tras toda la emoción que experimentamos en la isla del cielo, un lugar impresionante y exótico que contrastaba profundamente con la nada absoluta que Báltigo ofrecía. Este parón, aunque forzado y frustrante, me había dado algo inesperado: la oportunidad de conocer mejor a Viktor, habíamos pasado algo de tiempo juntos, y también lo había estado observado en silencio, intentando entenderlo más allá de las interacciones superficiales, y a lo largo de estos meses descubrí facetas de él que no había visto antes. Tal vez fue porque las circunstancias nos obligaron a pasar más tiempo juntos, o quizás porque la falta de distracciones me permitió enfocarme en esas pequeñas cosas que suelen pasar desapercibidas. Sea como fuere, empecé a comprenderlo mejor. Así que, después de todo, — No hay mal que por bien no venga. — acabó resonando en mi cabeza con más fuerza de la que jamás hubiera imaginado, se me escapó en voz alta mientras terminaba de asegurar los barriles que habían sido apilados en la cubierta, colocando las cuerdas y atándolas con firmeza para que no salieran despedidos con la primera ola medianamente grande que azotase el barco durante la travesía.
En cuanto al destino, no tenía ni idea de dónde íbamos a terminar esta vez. Era un completo misterio para mí, lo único que sabía era que necesitábamos movernos, dejar atrás este páramo desolado. Mi única petición al cielo era simple: que nuestro próximo destino fuera un lugar civilizado, donde al menos pudiera ver caras nuevas, sentir la vida de nuevo a mi alrededor, algo diferente a este inhóspito yermo que me había devorado el alma durante los últimos meses. Me giré hacia el capitán y alcé la voz, — Todo listo por aquí, jefe. — con Viktor y los nuevos también trabajando las salidas serían mucho más rápidas, ocho manos trabajan mejor que cuatro. En temas de preparar el barco para el viaje ya iba aprendiendo poco a poco los procedimientos, distribuir el peso, manejar las velas cuando fuera necesario para ayudar a corregir el rumbo, eran cosas que iban calando dentro de mí y que nunca pensé que llegaría a tener tan interiorizadas.
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RE: [Presente absoluto] Donde caben tres... - Carmilla Von Nackt - 11-09-2024 Entrar al gremio de Magna no había salido tal y como había imaginado. Si bien les habían prometido un medio de transporte para viajar por diferentes islas, Carmilla no se había parado a pensar en la cantidad de preparativos que conllevaba un viaje en alta mar y el tiempo que pasaría hasta que pudiesen abandonar Báltigo de una vez por todas. En su cabeza, se iba a limitar a tomar el sol en cubierta y a pintar en el camarote, así como a disfrutar de algo de comida decente y de una buena conversación, pero la realidad era ligeramente diferente. Había tenido la oportunidad de conocer por fin al jefe del gremio, Sohem, y de profundizar en su relación con todo el grupo, pero el resto del tiempo había tenido que invertirlo en aprender cosas sobre el dichoso barco y sobre cómo navegar. ¿Por qué tenía una delicada joven como Carmilla dedicarse a tan aburridas tareas? Ella no estaba hecha para trabajos así. Sin embargo, Viktor no le había dejado escaquearse apenas y la mayor parte de los días los habían pasado estudiando cómo funcionaba el velero. Al menos tenía un profesor buenorro que le alegraba la vista y, por suerte para ella, por fin aquel día iban a dejar Báltigo atrás y junto a la isla, las clases de navegación.
— ¡Por fin! Ya era hora de pirarnos de este desierto ¿a que si? — Dijo para nadie en concreto mientras abandonaba su camarote y se dirigía hacia el exterior. La agradable noticia había mejorado su humor notablemente y había pensado que la mejor forma de celebrarlo era tomando el sol mientras se despedía de las horribles vistas que llevaban tanto tiempo divisando. Chloe le había dejado un sencillo bikini azul hacía algún tiempo, puesto que ella no había podido hacerse con ninguno, y en aquellos momentos era lo único que llevaba puesto junto a unas gafas negras con forma de ojo de gato.
El cielo estaba azul, el sol resplandeciente, la brisa marina soplaba con suavidad...Mierda. Viktor y Chloe andaban por la cubierta atando cuerdas por aquí y por allá y justo en esos instantes el peliblanco pedía ayuda para los últimos retoques.
— Qué remedio... — Suspiró con tristeza. Cuanto antes terminaran de preparar todo antes podría echarse al sol. — Espero no distraerte demasiado Jiajijaijia — Le dijo a Viktor mientras se aproximaba hacia él y se disponía a ayudarle con los cabos.
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RE: [Presente absoluto] Donde caben tres... - Shoto Data - 11-09-2024 El sol empezaba a pegar con fuerza en aquella isla, Baltigo, la verdad que es la primera vez en mucho tiempo que tenía ganas de salir de aquella estepa desierta, mi mente seguía intentando recordar que narices pasó con Erika, pero no es que avanzará mucho en ese tema. Me levanté de la cama con bastante calor y no es que fuera una persona calurosa, pero después de tanto tiempo allí no necesitaba llevar mi bata larga. Por suerte tenían algo de ropa en los armarios y pude ponerme la clásica camiseta de tirantes y mis pantalones verdes. Mientras me calzaba las botas escuche la voz singular de Viktor que nos estaba pidiendo ayuda con los cabos. - VOY VOY Un segundoooo!!!! Tras salir a la cubierta del barco pude ver en un primer vistazo a Chloe amarrando los barriles para que no se perdieran en caso de una tempestad - Hey, Buenos días Chole!! - Saludándola con mi siniestra, por otro lado, Carmi se me adelanto para ayudar a Viktor, ahora bien, digamos que su indumentaria no era la más adecuada para ese tipo de labores. Me moví hacia su posición y me coloqué delante de ambos teniendo a mi izquierda a Viktor y a mi derecha a Carmille, extendí mi mano derecha con la palma hacia arriba. - Que hay que hacer, anudar, cortar el cabo, tirar de él. - No he hecho esto en mi vida... - Agache la cabeza en cierta manera, avergonzándome por ser algo tan básico que nunca mostré interés en mi juventud. Quise quitar algo de hierro al asunto y sobre todo el foco sobre mí así que lo tenía algo más fácil viéndola a ella. - ¿Oye Carmi, segura que quieres hacer esto en bikini? - Aparté la mirada sobre Carmi y volví a poner la mirada sobre Viktor. - ¿Qué más cosas hay que hacer después de esto?
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RE: [Presente absoluto] Donde caben tres... - Sohem - 13-09-2024 Los días posteriores a conocer a Lustig fueron tranquilos para mi. Aún seguía algo tocado del encuentro con Tempesta y sumado a que mi nuevo feliforme amigo también se encontraba en un estado deplorable, ambos nos pasamos varias lunas en el camarote, como dirían en algunas jergas "lamiéndonos las heridas". Lustig tenía un cuerpo pequeño - o al menos más pequeño que el resto de los congéneres con los que lo encontré - pero estaba bien formado y se veía que podía tener una condición física suficiente como para poder valerse por si mismo, al menos en un viaje de esta índole: Nos largábamos de Báltigo. Maldije todos y cada uno de los días que estuve en esa isla al saber, de manos de Viktor, que era territorio de los Revolucionarios y obviamente un grupo de cazadores de recompensas no podría moverse con tranquilidad y soltura por la isla. No sin llamar la atención y quizá buscar represalias por parte de los residentes de la misma, así que tuvimos que mantener un perfil bajo por el bien de nuestras circunstancias. Pero por suerte esto acababa de terminar. Pasada la treintena de la estación otoñal nos poníamos en marcha por fin. Días antes Viktor había conseguido nuevos fondos para el gremio, provenientes de dos nuevas incorporaciones que no me quedaba claro si había reclutado o secuestrado en la isla, pero que por algún motivo habían decidido aportar económicamente la tarifa requerida para formar parte de las filas de mi imperio en auge. No iba a ponerme quisquilloso a estas alturas, pues ya había desistido de encontrar potencial militar en nadie que no fuera Viktor y estaba decidido a resolver las cosas sólo con él cuando fueran necesarias, así que todos los demás podrían ser más Chloes si querían, inútiles incapaces de empuñar un arma, y me iba a dar exactamente igual. Sólo con poder aportar económicamente y lo que Vik y yo pudiéramos conseguir, ya era suficiente por el momento para poder ahorrar para contratar un ejército cuando fuera el momento. Y ahí comenzaría nuestra expansión y nuestro negocio prestamista. Para entonces, estos "socios capitalistas" quizá pudieran tener una utilidad o no, pero podrían encargarse de papeleo y gestiones de personal. Escroto era un chaval extraño. Con alas en la espalda pero más grandes que las de la gente del cielo que recordaba. Tenía un peinado la mar de complicado y me suscitaba dudas de cómo podría mantenerlo funcional, pero yo no era quien para juzgar la estética de nadie en ningún aspecto. De nuevo, mientras pagase y no gastase mucho, por mi genial. Por su parte, Carmencita parecía alguien ligeramente más interesante, y nuestra interacción previa al día de hoy me había generado una mayor conexión que con Chloe, esa vieja interesada, pero tampoco algo como para tirar cohetes. Si de primeras impresiones se trataba, ninguno de los cuatro especímenes que iban en mi barco había conseguido siquiera acercarse a la impresión que me había generado Lustig. Este sí que era un buen chico. Miré en su dirección. Era bastante feo y parecía retrasado, pero me caía muy simpático — Buen chico — dije asintiendo con la cabeza mientras veía como él, jadeando con la lengua por fuera del hocico hacia un lado, babeaba sin importarle nada más — Vamos a salir de este peñasco — dije mientras me ponía en pie. Salí a cubierta abriendo con energía la puerta y dejando pasar a Lustig delante de mi, olfateando el suelo y moviendo ligeramente la cola. Vestía únicamente mi pantalón clásico color verde oliva y mis botas altas hasta las espinillas del uniforme que usualmente solía ostentar. En el tren superior, una camiseta sin mangas, blanca, metida por dentro de la cintura del pantalón y sujeta por el cinturón, a juego con dos vendas que cubrían mis manos y mis antebrazos, aun terminando de sanar unas heridas, con las cuales sujetaba mi yelmo. Al salir y observar la luz del día inspiré profundamente cerrando los ojos y exhalé con determinación mientras me colocaba el casco en la cabeza, volviendo a la tenue penumbra que acostumbraba y empezando a caminar. — ¡Oe oe! ¡Dejad de hacer el subnormal! — grité señalando en dirección al timón — Sólo necesito tomar ese timón y que soltéis las velas ¡el resto no importa! — añadí, pasando al lado de Chloe quien decía que todo estaba listo, asintiendo con la cabeza para responderla y fijándome ahora en la tríada restante. Escroto y Carmencita estaban ayudando a Viktor con unos cabos — Seis manos para un nudo... — susurré entrecerrando los ojos ligeramente — ¡Ponte algo de ropa, so marrana! — grité a Carmencita señalándola mientras desviaba la mirada hacia Lustig que escarbaba una de las tablas de la cubierta y obligaba a salir a un pequeño ratón a la luz... que vería poco tiempo — Wryyy ha ha ha ha... — reí con calma, sin dejar de caminar viendo como mi mascota devoraba el roedor — Bien, bien — asentí, complacido de ver el buen estado de mi nuevo compañero mientras llegaba al timón y lo tomaba con ambas manos, haciendo crujir levemente la madera del mismo por el agarre, y mirando en derredor observando la embarcación — Quiero algo más grande — sentencié, y di un manotazo al timón haciendo que girase a toda velocidad hacia la derecha — Despedíos de esta puta roca — añadí riendo bajo el yelmo, entornando la vista hacia el horizonte y dejando que mis habilidades de navegante y timonel - ninguna, puro instinto - me llevasen hacia el siguiente puerto y destino.
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RE: [Presente absoluto] Donde caben tres... - Viktor - 13-09-2024 Pese a tener a los nuevos a bordo, era consciente de que los primeros meses serían de aprendizaje. Por mi parte, había tenido la suerte de formar parte de otras tripulaciones, pero… pobre de aquellos grumetes que terminen en su primer barco bajo las órdenes de Ein Hauch. No se me ocurriría contradecirlo. Por suerte, ambos estaban prestos a ayudar cuando se solicitaba. Carmilla fue la primera en acudir con cierta desgana, ataviada únicamente con un bikini que presumiblemente era de Chloe. Tras agarrar los cabos sugirió que su indumentaria podría ser motivo de distracción para mí. Y si hay algo en lo que se equivocaba… no era en esto. — Como miembro más longevo y experimentado del gremio debería mantener cierta profesionalidad — pensaba mientras observaba a la peliblanca. — De ser así, ¿cuál sería el problema? — contesté por lo bajo mirándole directamente a los ojos para después guiñarla el ojo derecho, que portaba la cicatriz. — Dije que debería, pero también debería comer más verdura y ahí voy… — pensé volviendo la mirada hacia Shoto, que acudía segundos después para pedir indicaciones y resaltar lo obvio de lo inadecuado de la vestimenta de Carmilla. Aprovechando que ambos novatos estaban ahí, les expliqué las cuatro cosas necesarias para soltar velas, anudar las cuerdas y que el barco pudiera ser pilotado por nuestro jefe. — Bien, atentos, esto es un ballestrinque, un nudo autoblocante. Coges este cabo, haces un lazo, haces uno idéntico y lo pasas por aquí. Si queréis asegurarlo se hace aquí un nudo y queda fijo. — expliqué mientras realizaba el nudo lentamente para que pudieran aprenderlo. — En cuanto lo hagáis dos o tres veces, sale solo. — dije dejando el nudo fijo y dando una palmada de satisfacción y señalando al mismo. Tras esto, apareció el jefe con su habitual despliegue de modales. Primero llamando subnormal al personal y segundo ordenando a Carmilla vestirse. — Está de buen humor. — dije con tono irónico mientras me dirigía hacia Chloe y le daba con el puño suavemente sobre el hombro derecho para acto seguido subir las escaleras hacia la zona del timón y sentándome en un barril a unos tres o cuatro metros del jefe, que se disponía a sacar el barco de la isla. Cuando dijo que quería algo más grande no pude estar más de acuerdo. Necesitábamos una embarcación más grande, tenía un gran cariño al Parabellum, pero estaba claro que el Gremio crecía y había que obtener más espacio para la tripulación. — Puede que en la próxima isla podamos hacernos con un barco mejor. — dije mientras dejaba la chaqueta sobre mi pierna derecha y sacaba el libro, ahora sí, con el barco en movimiento. — Al menos ahora tenemos fondos para uno en condiciones. — dije mientras comenzaba a pasar páginas buscando donde me había quedado en la última lectura. Nos marchábamos de Báltigo. Adiós, roca del demonio.
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RE: [Presente absoluto] Donde caben tres... - Carmilla Von Nackt - 14-09-2024 Estaba siendo un día maravilloso. Ni si quiera el tener que trabajar (aunque fuese lo mínimo) en vez de tomar el sol había mermado su buen humor. ¿Qué aventuras les depararía su próximo destino? Carmilla no paraba de imaginar diferentes paisajes y enormes ciudades mientras movía y ataba los cabos aquí y allá. Pocas cosas podrían alegrarle aun más la mañana, y trabajar con su compañero peliblanco no solía ser una de ellas, hasta que se detuvo a procesar la respuesta de Viktor. Vaya vaya. Aquel hombre casi siempre andaba a su bola, apenas se dirigía a ellos nada más que para explicarles cosas del gremio y del barco y solía andar con un aire de seriedad que daban pocas ganas de entablar una conversación. Sin embargo, parecía que no era la única que andaba más alegre de lo normal por marchar de una vez por todas de aquella isla.
— Uuuhh ¿quieres problemas? — Respondió Carmilla divertida. Sin embargo, su oportunidad de coqueteo quedó interrumpida con la llegada de Shoto, siempre dispuesto a ayudar. Bueno, al menos había podido vislumbrar una nueva faceta del peliblanco, otro punto positivo para el día. — No te preocupes Shoto, así aprovecho para el tomar el sol jiajiajia — Le dijo al pelinegro.
Viktor recobró su expresión de profesor serio y empezó a enseñarles otro nuevo nudo. No llevaba la cuenta de cuántos se había tenido que aprender hasta el momento, que si nudo de pescador, que si el ocho, el de unión...Habría sido bastante aburrido si no se hubiese imaginado otras formas de usar todos esos nudos, pero por suerte era una chica muy creativa y además se le daba bastante bien. Por muy tedioso que le resultara aprender tantos tecnicismos sobre navegación, tampoco quería que el barco se fuese a la mierda por su culpa, al fin y al cabo (jeje) era su medio de transporte.
Empezó a anudar y asegurar las cuerdas con tranquilidad cuando una estruendosa voz irrumpió sus sucios pensamientos. El jefe había llegado a cubierta. Carmilla frunció el ceño ante el grito que le dirigió, no le veía nada de malo en andar en bikini. Sohem era un tipo bastante peculiar, pero quién era ella para juzgar. Lo había conocido poco después de unirse al gremio, el mismo día que conocieron a Chloe y Viktor, y había tenido que presentarse ante él y contarle qué puñetas hacía en aquel barco. Pese a sus peculiaridades, no había hecho que la peliblanca cambiase de opinión respecto a unirse a Magna y, de hecho, el misterio de su casco le había dado otro motivo de interés para quedarse con ellos. ¿Qué ocultaría debajo de aquella cosa metálica llena de agujeros? Algún día lo averiguaría...
El hombre se dirigió hacia el timón, gritó un par de cosas más y comenzó a llevar el barco hacia la próxima isla. Todos se relajaron, dispuestos a no volver a pisar Báltigo en mucho, mucho tiempo. — Adiós puta roca — Dijo Carmilla por lo bajo, mirando cómo la isla se alejaba poco a poco en el horizonte, apoyada en la barandilla del velero.
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RE: [Presente absoluto] Donde caben tres... - Chloe Dendro - 14-09-2024 Al llamado de Viktor para terminar de atar los cabos acudieron primero Carmilla, que se lució por la cubierta con el bikini que le dejé para tomar el sol en cubierta en los días previos a la partida, contoneándose como si intentase seducir a… Aguanté la risa, pero fue imposible contener la sonrisa que se dibujaba en mi rostro mientras imaginaba a Carmilla intentando ligar con Viktor, tras ella apareció Shoto apresurado por ayudar a Viktor y Carmilla, me saludó mientras terminaba de asegurar los barriles, — Buenos días, Shoto. ~♪ — respondí con tono amable, estaba feliz por dejar esta isla que lo mejor que me había dado era un arma nueva, no es que me quejase, pero tampoco era lo suficientemente buena como para olvidar la cantidad de tiempo que parecíamos haber perdido en una isla vacía. Cuando las cargas estuvieron todas aseguradas me permití relajarme un momento, desde la barandilla intenté afinar el oído y escuchar la conversación que Viktor mantenía con los dos novatos, les estaba explicando cómo hacer un nudo… Apasionante.
De golpe y a gritos, para variar, el jefe entró en escena con la ausencia habitual de buenas palabras, cuando le dije que mi parte estaba completa asintió y continuó de camino al timón junto con su nuevo amigo, cuando le gritó a Carmilla marrana me pregunté seriamente si nuestro jefe sabía la diferencia entre un bikini y la ropa interior, — Debe haberse equivocado. — pensé, ingenua de mi. El sonido de las zarpas del animal contra la madera llamó mi atención, pensé que intentaba enterrar o desenterrar algo como si la madera fuera la tierra árida de la isla, pero no, intentaba atrapar un ratón para… — Eso me va a tocar limpiarlo a mi, seguro… — un escalofrío recorrió mi cuerpo mientras apartaba la mirada, justo a tiempo para ver a Viktor acercarse a mí y darme un suave golpe a la altura del hombro, bromeando sobre que el capitán estaba de buen humor, eso sí me hizo reír de forma suave, cubriendo mi boca con el dorso de la mano derecha, — Fijiji. Si, envidiable. — Tras esto el espadachín fue tras Sohem a la zona del timón, quedando el primero por detrás del segundo, que comandaba el barco. dijo que necesitaríamos un barco más grande, o que le gustaría, y finalmente el barco se puso en marcha, alejándose de Báltigo de forma lenta pero segura.
Aproveché el inicio del viaje para acercarme a Shoto y Carmilla, — ¿Alguno de los dos sabéis a qué isla nos dirigimos? — a cada palabra más se acentuaba la sonrisa que se dibujaba en mis labios, — Os propongo un juego, ¿Apostamos cómo va a ser la próxima isla? El que más cerca esté de la realidad gana, digamos, mil berries de cada perdedor. — el dinero era el dinero, y dejar pasar la oportunidad de ganar un poco sería un despropósito para Chloe.
RE: [Presente absoluto] Donde caben tres... - Shoto Data - 15-09-2024 Estaba prestando atención al manejo de los nudos autoblocantes, la mejor forma de mantener la tensión para amarrar los postes o las velas, al mismo tiempo que veía la forma en la que Viktor realizaba los ejercicios pensaba en un mecanismo de trinquete como punto fijo anclado a alguna zona del barco, en un futuro podría ser una gran idea y una forma aún más rápida de gestionar la tensión de las cuerdas del barco. Asentí con la cabeza tras decir que simplemente era práctica y que lo terminaríamos pillando más pronto que tarde. Mientras seguíamos con la parte práctica apareció el jefe, Sohem con su animelajo, un gato más grande de lo habitual que no tardo en ir tras un roedor que andaba merodeando, el feliforme estaba disfrutando de su desayuno mientras él se dirigía al timón. Sohem mientras tanto, apareció con una vestimenta similar a la mía, salvo por unos vendajes en sus manos y su máscara. Su primera interacción del día con nosotros fue magistral, como de costumbre un par de gritos, un par de faltadas, nada nuevo que no estuviera acostumbrado de Erika. ¿Se calentará de la misma forma que Erika quién sabe?, pensé. Esperábamos un gran discurso para irnos de aquella isla y fue más escueto que otra cosa. Viktor se acercó a su capitán y tomó una posición más retrasada, sentándose en un barril, mientras Chloe se acercó a nosotros dos preguntándonos acerca de la siguiente isla. - Pues no sé cuál será la siguiente, pero ya has escuchado al que maneja el barco. - Algo grande y que no sea una roca. - Puse la mano en forma de jarra y me quede levemente pensando. - La verdad Chloe no tengo ni idea, pero espero que haya algún libro... - Continuamos la conversación mientras el barco zarpaba hacia aguas más profundas. Una vez realizadas mis tareas me acerqué a la barandilla del barco y me coloqué el pelo hacia arriba, ya que el viento me lo estaba despeinando. - Tengo que ponerme a mirar cosas de medicina, esas heridas son algo superficiales, pero tengo la sensación que la próxima vez alguno de estos cuatro puede que necesite algo más... - ¡Chao Peñasco! - Murmure con la boca pequeña.
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RE: [Presente absoluto] Donde caben tres... - Sohem - 16-09-2024 Viktor se colocó a mi diestra, sobre un barril, leyendo el libro ese de tonterías que solía llevar consigo, mientras Lustig llegaba caminando con tranquilidad y paladeando los restos de su desafortunada presa, colocándose a mi siniestra, no sin antes pasar al lado de Viktor y olfatearle con cierto recelo. Cosa de cuadrúpedos, supuse, mientras recordaba la transformación de Viktor con el poder de su akuma no mi. La verdad es que no le había visto hacer mucho uso de esas transformaciones, y era algo que me gustaba y me divertía... y eso me hizo recordar a Sasha y su forma de lagarto gigante. Eso sí que me gustaba. — Quiero ver lagartos gordos — dije en voz alta, con una sonrisa enorme que nadie podría ver tras mi yelmo. Verdaderamente quería ver más criaturas como Sasha, y quería poder enfrentarme a más razas. Humanos, hombres pez y mezclas de onis o gigantes era lo único que me había encontrado hasta el momento. Miré por encima de mi hombro hacia Shoto — Mmm.... — musité y volví a mirar al frente. Chasqueé la lengua. Por más que fuera alado no creía que pudiera soportar lo del tipo aquel de Skypiea como se llamase, el que nadaba por el suelo. Y de hecho, no tenía fuego en sus hombros, así que tendría que vérmelas con otros en otros lugares y momentos. Tenía que medir mis fuerzas con todas las razas del mundo y con todos los poderes de Akuma no mi posibles. Las palabras de Viktor me sacaron de aquella ensoñación — Necesitamos cobrar algo más de dinero aun... — dije con seriedad — No quiero que nos conformemos con cualquier cosa. Tengo algo en mente que me gustaría dirigir — y di dos golpes al timón — Quiero algo cubierto. No quiero olas sorpresa ni trombas de agua inundando todo... tú y yo somos usuarios de Akuma no mi y no me apetece dejar el destino del barco a esos tres si una ola nos deja fuera de combate — dije, señalando hacia atrás con el pulgar, por encima de mi hombro, referenciando a las dos mujeres y el chiquillo que iban ahora en nuestro barco — Lo quiero grande, cubierto, hermético y blindado ¡y que se propulse por un sistema de palas de molino! — sujeté el timón y lo giré levemente — ¡¡ Wryyy ha ha ha ha !! — reí con ganas — ¡Un submarino! Ya sabes, de esos cacharros que van bajo el agua... ¡nuestras presas no nos verán llegar en uno así! Y podemos buscar a alguien listo para que haga los ajustes... ¡y lo quiero verde con rayas aguamarina.! Eso nos camuflará cuando salgamos a la superficie... — divagué, pensando en voz alta los grandes planes que tenía para nuestra siguiente embarcación, compartiendo estas pesquisas con Viktor y Lustig, mis manos derecha e izquierda. — La próxima isla.... — retomé el hilo — No debería tomarnos más de un par de jornadas o tres alcanzarla — añadí con seguridad — El Parabellum es rápido y tenemos el viento a favor... pero no tengo ni puta idea de a donde nos dirigimos ¡¡ wryyy ha ha ha ha !! — finalicé girando la cabeza para mirar hacia Viktor — Sólo quiero llegar pronto al Nuevo Mundo y poder empezar a instalarnos allí.... — finalicé, bajando una mano para acariciar la cabeza de Lustig, quien babeaba mirando al horizonte sin saber que le habíamos sacado de su tierra natal, probablemente para no volver nunca.
Resumen
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