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[P. Relativo]El hombre es un lobo para el hombre - Versión para impresión

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[P. Relativo]El hombre es un lobo para el hombre - Viktor - 22-10-2024

63 de Otoño, Año 13
Costa de Isla Chisi, Corriente Daiya, 8:40 a.m.

Había llegado la hora.
Tres días habían pasado desde que Sohem y yo volvimos de nuestra aventura por el bosque y topamos con los revolucionarios y nos trajimos al mestizo a bordo. Cuando llegamos al Parabellum, aun con él inconsciente, lo llevamos a uno de los cuartos más lejanos del barco y lo encadenamos a conciencia. Anclado por manos, pies y cuello, con un bozal que le impedía hablar y lo que era más importante, morder. Las serpientes muerden incluso sin cabeza, recordaba. — Y los lobos también. — pensaba mientras abandonaba con Yamigiri en la zurda mi camarote en dirección al de Sohem y de camino al prisionero. Caminaba lento y firme por los pasillos. Era la hora de decidir que hacer con el pelopincho inútil que habíamos atrapado para ganarnos el jornal. — Casi da pena. — pensé mientras llegaba al camarote del jefe y paraba delante de él para, acto seguido, golpear con los nudillos tres veces de manera firme y seca sobre la puerta. — Voy a ver cómo está y hacemos esa llamada. Nos vemos en cubierta. — dije para que el jefe supiera mis intenciones. Sin esperar respuesta comencé a caminar directo a la habitación que usábamos como cárcel. Entre como quien entra a su casa, pero para mi sorpresa, no hubo ni una mirada ni un movimiento.

El hombre estaba profundamente dormido. Seguramente el cansancio postural y la falta de tranquilidad le habían llevado a un punto de extenuación extremo y había caído, después de tanto, profundamente dormido. Avance lentamente hasta posicionarme delante de él. Totalmente atado y arrodillado con los brazos en cruz, la figura del revolucionario era casi un símbolo de debilidad y fragilidad absoluta. En cierta parte sentía pena por él, por otra parte, sentía desprecio. Me mantuve a un metro de él, en silencio, y me crucé de brazos, mirándolo fijamente. Durante largo rato mis pensamientos fluctuaron entre la vida y la muerte. La suya. ¿Por qué debíamos mantenerlo vivo? ¿Qué sentido tenía? La duda y la incertidumbre me quemaba como una espada a punto de ser forjada. Ardiendo a cuatro mil grados en mi mente. ¿Qué me impedía terminar con su miseria y entregar simplemente su cadáver frío y rígido ante la Marina si no un código? ¿Había algún sentido? ¿Realmente cambiaría la historia si lo mataba y prescindimos de la vida del rehén? ¿O quizás cambiaría yo y continuara adentrándome en el oscuro sendero que comencé a caminar en la antigua y desolada biblioteca de la isla del cielo? Preguntas en la oscuridad y el silencio. La rabia comenzaba a inundar mi mente. Descrucé mis brazos sujetando la espada del revolucionario envainada con firmeza y sostuve durante varios minutos el impulso de desenvainar el negro filo y bañarlo de la sangre del revolucionario. Un grito hubiera salido de mi tráquea si esto no hubiera alertado a todo el barco. Finalmente, suspiré, relajando mis brazos y hombros para acercar lo que quedaba de distancia hacia él. En ese instante, usando mi diestra, abofeteé al mestizo en su mejilla derecha, haciendo que su cabeza se tambalease y volviese a su posición inicial como si de un péndulo se tratase. — Te quiero despierto. — dije con firmeza — No mato a quien está dormido. — dije girándome y volviendo hacia la puerta para pararme del lado izquierdo, mostrando la espada de su compañero al preso. — Y aún no hemos decidido si vas a morir o no. — sentencié abandonando la habitación para salir a cubierta. — ¿Dónde está el jefe? — pensé sacando el Den Den Mushi de mi chaqueta. Seguía sin fiarme una mierda y querría a alguien sobre él todo el tiempo, aunque no sé que pensaría el Sohem.



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RE: [P. Relativo]El hombre es un lobo para el hombre - Zorak - 23-10-2024

Mi mente danzaba en el reino onírico de los sueños, al igual que cuando acabe inconsciente al enfrentar al gigantesco simio al poco tiempo de llegar a la isla, me encontraba en la base de un valle, el verde se alzaba hasta donde llegaba la vista lo que producía un choque de colores justo donde el verde del pasto se encontraba con el azul celeste del cielo, la cabaña erguida con piedra con mortero quedaba a mi espalda y frente a mí la absoluta tranquilidad de una vida pacifica, inspire mientras movía mi cabeza de izquierda a derecha ojeando el horizonte, podía ver a lo lejos a una figura blanca como la luna llena en el cielo nocturno, a cada paso que daba hacia mí mi entorno se volvía una tonalidad más oscura.

"¿Maeve?", pregunté. "¿Eres tú?"

A mi espalda se abrió paso una potente sensación de calor, comenzaba a respirar con dificultad mientras escuchaba esa risa de maniaco a mis espaldas. -¡¡ WRYYY HA HA HA HA HA HA !!- . Frente a mí el hielo se abría paso de la misma manera que el calor de mi espalda, pero esta incrementaba a cada paso que daba la figura hacia mí. Un gran hombre canido se alzaba ante mí, con una mirada de un azul tan intenso como el mar, tras la maniaca risa proveniente de mi espalda llegó el tañido de la campana, que resonaba en el aire junto con el golpe seco de un cuerpo al caer inerte, un bofetón golpeó mi mejilla derecha haciendo que mi cabeza se balancease y me sacase de esa pesadilla.

Intente moverme, pero mis muñecas estaban engrilletadas, abriendo mis brazos en forma de cruz, mis tobillos estaban de igual manera encadenados dejándome en una posición de sumisión al quedar arrodillado en el suelo y en mi rostro un bozal, antes de ser consciente de que tenía al peliblanco frente a mí un recuerdo fugaz de la infancia voló por mi mente. "¡Que asco, tápate esos dientes aberración! Monstruo!" "Deberían ponerte un bozal para dejarte salir a la calle con la gente normal! JAJAJAJAJAJA".

Fue mientras resonaba la cruel risa de mi pasado cuando realmente caí en quien tenía frente a mí, me quería despierto, pues no mataba a gente dormida, con el cuerpo adolorido medio sonreí mientras este se giraba para encaminarse hacia la puerta, mis ojos se abrieron de par en par cuando vi lo que portaba en su lado izquierdo, mi mirada se afiló mientras le miraba al rostro. Eso que portaba no era nada más ni nada menos que Yamigiri, la espada de Kisuke. ¿Acaso también habían capturado a Don Bambú y Kisuke? El hombre se marchó sentenciando que mi destino aún no estaba escrito, escuche como sus pasos se alejaban de la habitación en la que me encontraba, pero si realmente mis compañeros estaban en este barco como prisioneros debía seguir las enseñanzas de Nilats y mantener la calma, mi cabeza quedó colgando por el cansancio acumulado, acompañado de la frustración por la situación en la que me encontraba, posiblemente junto a mis compañeros. Intente tirar de las cadenas, pero era inútil, "no pude cumplir la promesa que le hice a Panda cuando lleguemos" pensé mientras dejé caer la cabeza, casi como si estuviera rindiéndome a mi destino.

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RE: [P. Relativo]El hombre es un lobo para el hombre - Carmilla Von Nackt - 24-10-2024

El sol brillaba lo suficientemente alto como para despertar a una somnolienta Carmilla. Frunció el ceño y abrió los ojos con desgana. Tras un largo bostezo, se incorporó y estiró los brazos. Odiaba las mañanas, pero no le quedaba más remedio que aprovechar los días si no quería perder la cabeza por completo. El entrenamiento con Chloe no había salido tal y como esperaba y sus opciones de entretenimiento a bordo del Parabellum se habían visto considerablemente reducidas pues, si no podía ni pelear, ¿qué le quedaba? La pintura escaseaba y no parecía que fuesen a encontrar una tienda de suministros de arte pronto, así que debía reservar algo para cuando emprendiesen la marcha hacia un nuevo destino. Quizás había llegado el momento de salir del navío y explorar un poco la isla, ahora que sabía que no había ningún peligro acechando en las profundidades de la selva. No estaba muy informada al respecto, pero parecía que Sohem y Viktor habían tenido un encontronazo con unos tipos que vete a saber quiénes eran y habían traído consigo a uno de ellos, suponía la peliblanca que para cobrar una recompensa por él. ¿Por qué no habían cogido a todos? Ni lo sabía ni le importaba, al fin y al cabo ella no tomaba las decisiones allí, si habían optado por hacer las cosas de aquella manera sus motivos tendrían. De lo que estaba segura era de que no les volverían a molestar. Aún no había tenido la oportunidad de ver con sus propios ojos a aquellos dos peleando, pero no le hacía falta, el incidente que hubo un tiempo atrás, cuando llegaban a la isla de Chisi, le dejó lo suficientemente claro que cuanto más lejos estuviese de esas situaciones en presencia de su jefe, mejor.

Aquel día no tenía demasiadas ganas de trenzarse el pelo, así que dejó la albina melena al aire. Se vistió con su conjunto habitual, cogió su látigo, se lo anudó a la cintura y abandonó el camarote. Era curioso como antes dejaba su arma en la habitación casi siempre, pero había decidido cambiar la mala costumbre ahora que se había unido al gremio y ya, prácticamente de forma automática, lo cogía para llevarlo consigo. Trabajando como cazarrecompensas, mas valía prevenir que curar, especialmente en aquellos momentos en los que tenían un prisionero a bordo. Carmilla desconocía su aspecto y su nivel de peligrosidad, por lo que cualquier precaución era poca. Aún así, más que una sensación de peligro, lo que sentía era curiosidad. No había tenido oportunidad de hablar con los dos responsables del arresto, pero quizás en algún momento le permitieran acercarse al misterioso detenido.

Salió a cubierta, donde una fresca brisa acompañaba al sol mañanero, y allí vio a Viktor sujetando un Den Den Mushi. ¿A quién quería llamar? Cruzó los brazos por detrás y se aproximó a él.

— Buenos días — Dijo con una sonrisa. — Últimamente estáis muy ocupados ¿a que si? — Comentó con intención de enterarse de qué estaba pasando. Al ser una de los miembros más recientes, era consciente de que no tenían por qué informarle de todos los movimientos de Magna, pero ella tan solo buscaba algo de entretenimiento y, en aquel momento y lugar, lo único que tenían era la novedad a bordo. La parte administrativa le daba completamente igual.




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RE: [P. Relativo]El hombre es un lobo para el hombre - Chloe Dendro - 25-10-2024

Otra mañana más en el Parabellum, una nueva mañana de otoño en la que no iba a poder ponerme en cubierta a tomar el sol, atrás quedaron las mañanas veraniegas que compartí con Carmilla, mientras también compartía mis bikinis, ganando bronceado en el barco, ahora si nos poníamos el bikini en cubierta lo único que ganaríamos sería un resfriado. Además nos habían dicho que no saliéramos del barco a explorar la isla por nuestra cuenta, lo entendía, no querían que algo nos atacase y perdieran activos, por débiles que fuéramos al menos podíamos aportar algo en lo económico, y eso parecía suficiente de momento, no podía hablar por Shoto o Carmilla, pero empezaba a tener una sensación como la que tenía en Báltigo, una rutina inamovible y pesada que me engullía y me asfixiaba, una encrucijada que parecía no tener fin ni salida.

A pesar de que habían traído un prisionero a bordo prácticamente nada había cambiado en esa rutina, todo seguía con una pasmosa normalidad, una en la que todos éramos ajenos a lo que pasaba, salvo Viktor, Sohem, el propio prisionero, y, tal vez, Lustig. La intranquilidad de tener en el barco un extraño no me dejaba descansar tanto como quisiera, por eso acababa despertando más temprano de lo habitual, y esa mañana el ruido de unos golpes en una de las puertas, no alcancé a reconocer la de qué camarote sería, y después una voz que estaba demasiado alejada como para reconocerla, y después unos pasos alejándose, volví a cubrirme con las sábanas, no me quería levantar aún. Tiempo después los mismos pasos me hicieron reabrir unos ojos que no habían llegado a cerrarse por el sueño, y al poco unos más escuché pasar, — Todos se han puesto de acuerdo para levantarse a la misma hora..? — suspiré pesadamente y comencé a levantarme. Descolgué el mono verde que ya no usaba para vestirme, pero si usaba para evitar que la luz del exterior entrase a mi camarote, me vestí con prisa, un vestido blanco hasta las rodillas, unos zapatos básicos de color azul cielo y mi rifle. Y con ese conjunto y ya peinada salí del camarote, encontrando en cubierta a Carmilla y Viktor hablando, — Buenos días ~♪ — saludé a mis compañeros.

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RE: [P. Relativo]El hombre es un lobo para el hombre - Sohem - 12-11-2024

Tras los últimos acontecimientos teníamos una nueva boca - con dientes afilados - en el barco. Un trofeo que Viktor había decidido traerse consigo de nuestro encontronazo selvático con aquel trío de supuestos revolucionarios. El cinismo estaba a flor de piel en mi psique, y es que, siendo conocedor de las capacidades, medios y despliegues por parte del Gobierno Mundial, ver a esta panda jugando a ser salvadores del mundo y siendo incapaces de aguantar tan siquiera contra Viktor y contra mi... me dejaba bastante en claro que si esa era la media eran un ejército dispuesto a disolverse o a ser disuelto. O reducido completamente a la nada.

Había tenido una conversación vía Den Den Mushi con el astro más brillante de la nueva generación de Marines, Joe "la estrella " Joestar... aquel simiesco hombre que tan rápido y fácil mordió el polvo en aquella isla... como se llamase... con su compañero aquel quien fuera y alguien que iba conmigo en ese momento. Parecía que el bueno de Joe estaba ascendiendo de forma interesante y activa en la jerarquía de la Marina y tenía el poder suficiente como para poder enviar un barco a nuestras costas a las que entregar a este despojo, que tenía que tener un cargo regalado - porque si no, no se explicaba su debilidad - y que nos iba a financiar los próximos movimientos.

Escuché las palabras de Viktor a través de la puerta informándome de que iba a ver cómo estaba el susodicho, y tras mi reflexión y habiendo guardado el Den Den en el bolsillo, salí de mi camarote en dirección a la cubierta para poder observar que el barco estaba seguro anclado aquí y que no se avecinaba ningún temporal, vi como Chloe y Marmita se reunían para hablar de sus cosas. Qué sabría yo, cosas de mujeres. Negué con la cabeza y bajé de la zona de mando en dirección a la zona en la que Viktor mantenía a aquel tipo cautivo, caminando a paso firme y seguro. Llevaba las manos metidas en los bolsillos, como casi siempre, y vestía sólo mi pantalón y mi casco - de mi indumentaria habitual - y una camiseta interior sin mangas de color blanco. Había dejado la chaqueta y mi arma en mi camarote, pues un depredador no está alerta en su madriguera.

Cuando llegué a la zona en la que Viktor había dejado a aquel tipo, mi mano derecha estaba allí presente junto a nuestro invitado.
— Oe oe... Buenos días Viktor, lamento la espera — dije entrando sin cerrar la puerta — He estado dándole vueltas a unas cuantas cosas en mi cabeza — añadí y señalé a su Den Den Mushi — He hablado con un viejo amigo de la Marina, Joe Joestar. Me ha informado de que este... — y señalé hacia el hombre cautivo — ...esta cosa híbrida — maticé, no sin cierto tono de asco — Es un Mariscal de la Revolución, un cargo relativamente importante — guardé de nuevo mis manos en mis bolsillos y me encogí de hombros mirando hacia el albino — Yo tampoco entiendo por qué tiene ese cargo si ha sido el que peor rendimiento de los tres ha desempeñado, pero, o es nepotismo, o los demás tenían cargos aun más elevados y eso habla muy mal de las condiciones de estos riviliciniris — chasqueé la lengua y di unos pasos hasta situarme delante del susodicho — Es tu presa y tú decides qué hacer con él — y me acuclillé frente al pelirrojo — Yo no cazo conejos que siguen siendo bebés, están enfermos, o son débiles — y agarré con el índice y el pulgar la mandíbula del híbrido de pescado por ambos lados — Pero eso es un estúpido código moral que me he autoimpuesto... ya sabes, sin normas nada nos diferencia de las bestias — solté su rostro y le di dos suaves cachetadas — Pero tenías razón, vale casi doscientos millones — añadí mientras le daba un golpe un poco más fuerte y me levantaba, girándome para ver a Viktor — Tú decides —  dije dejando claro que la toma de la decisión de esta situación, era completamente de mi compañero.



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RE: [P. Relativo]El hombre es un lobo para el hombre - Viktor - 13-11-2024

Cuando salía de la habitación, el jefe hizo su aparición.
Ataviado con un pantalón típico, una camisa blanca sin mangas y su casco, entró directamente a la habitación del recluso, justo cuando me disponía a abandonarla. Comenzó disculpándose por la tardanza, cosa que ya de plano me extrañó. Últimamente, el jefe estaba raro, especialmente relajado. Quizás era la seguridad de estar en el barco y contar con una tripulación más amplia, quizás simplemente no era un ogro día si día también. Para el caso, entró explicando su plan. Al parecer el enmascarado se había tomado la libertad de avisar a mi viejo amigo Joe de que teníamos un alto cargo revolucionario encadenado esperando a que el ortodoncista le arreglara los dientes con su herramienta. Y entiéndase que el profesional era mi jefe y su herramienta Ein Hauch. Al parecer el mestizo se traba ni más ni menos que de un mariscal. Un putísimo mariscal. — Estás de broma… — pensé mientras escuchaba al jefe. Tras unos instantes, se colocó delante del preso, poniéndose de cuclillas y agarrando su cara para decirme que la decisión de qué hacer era mía y solo mía. Que él no iba a mojarse las manos con un conejo encadenado, que nada nos diferenciaría de las bestias sin normas. Tras esto se irguió y se giró a mí, esperando mi respuesta.

Pasé un par de segundos pensando. ¿Bestias? ¿Acaso importa? ¿Es como tal diferencial el hecho de comportarnos como hombres civilizados en un mundo en el que sin el poder necesario para sobrevivir estás destinado a ser la presa? Me hastiaba. Suspiré y me acerqué hacia Zorak lentamente. — Se lo entregaremos a Joe. — decidí a regañadientes. — Nos viene bien el dinero y no soy tan estúpido como para rechazar esa cantidad de oro. — añadí mientras frenaba a medio metro de él. — Aunque — dije seriamente — la única razón por la que te entregamos vivo y no como un puto puzzle de carne es porque quien recoge los trozos es alguien a quien tengo aprecio. — sentencié mientras asía fuertemente a Yamigiri y miraba al mestizo con gesto frío, dirigiéndome directamente hacia él — Y ahora, dulces sueños. — golpeando con la espada de su compañero, enfundada en su sien de lado a lado en diagonal, buscando que el preso quedara totalmente fuera de combate.


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Aclaraciones



RE: [P. Relativo]El hombre es un lobo para el hombre - Zorak - 17-11-2024

Mientras bajaba la cabeza y el hombre de pelo níveo alcanzaba la altura de la puerta otra presencia se hizo notar, el enano enmascarado que poseía ese extraño poder para emanar calor que me dejó a merced de mis enemigos sin poder hacer nada para ayudar a mis compañeros. El hombre comentó sobre mi condición de mestizo con un palpable asco en la voz, cosa a la que desgraciadamente estaba más que acostumbrado, luego se acercó a mi humillándose nuevamente con sus palabras y tres golpes en mi rostro, por otra parte mi destino estaba en manos del espadachín que ensuciaba el honor que guardaba Yamiguiri al tocarla con sus manos, me entregarían a Joe Joestar, el hombre a cargo de la división 21, la misma que hace tiempo vi en el periódico junto a Kisuke, la división fantasma que desapareció un año entero, guardaba la pequeña esperanza de que al solo hablar de mi destino, mis compañeros siguieran libres, si ese era el caso, no tenía duda alguna de que vendrían a buscarme al mismísimo infierno si era necesario, pues los toros negros solo teníamos dos reglas y una de ellas era que nadie se queda atrás, el hombre de pelo plateado alzó a Yamiguiri mientras daba las buenas noches y descargaba un golpe en mi sien, mientras todo se volvía oscuro, el único consuelo que sentía era el hecho de que estaban cometiendo el mismo error que cometió mi maestro hace ya tantos años, dejarme con vida. Mi cabeza cayó hacia adelante y caí en un profundo sueño


RE: [P. Relativo]El hombre es un lobo para el hombre - PX-5 - 20-11-2024

TEMA CERRADO

Al ser Magna un gremio independiente y creado de cero, Viktor se lleva la totalidad de la recompensa de Zorak.

(Según la Guía de Cofres, puedes llevar como máximo un millón de berries, así que el resto del dinero ha ido a parar al Cofre de tu ficha)