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[Presente relativo] Entrenando al rey - Versión para impresión

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[Presente relativo] Entrenando al rey - Triana Tempesta - 24-10-2024

Día 72 de Invierno, Año 13


Desde que habíamos llegado a aquel lugar habíamos tenido tiempo para descansar y sobre todo para pensar en lo que había ocurrido antes de llegar a esta isla. La frustración por los combates perdidos, de ser conscientes de que a partir de ahora los enemigos que nos encontrásemos serían prácticamente unos monstruos y las pérdidas. Por el momento, tan solo contábamos con la de Aspros y no había sido tan trágica. Había decidido por su cuenta quedarse en Momoiro con no sabía qué fin, aunque si él estaba conforme no teníamos nada que objetar. Estaba convencida de que más adelante nuestros caminos se volverían a juntar. Además, no todo era negativo. A pesar de las derrotas, nos fortalecíamos, a pesar de las pérdidas, ganábamos nuevos compañeros.  Aspros era irremplazable, pero habíamos ganado un nuevo compañero. Todavía no le conocía en profundidad, tan solo sabía que era una incorporación bastante curiosa. El joven Kenzo era tan impulsivo como irritante. Sin embargo, no cabía duda de su lealtad por Yamamura y del gran potencial que poco a poco iría despertando.

Aquella isla no me gustaba en absoluto. Teníamos que escondernos bajo tierra como cucarachas para no sufrir las consecuencias de la contaminación del exterior.  El lugar era feo, olía raro, apenas había lugares donde comprar cosas o divertirse, al menos de la manera que a mí me gustaba, y la gente también era de lo más extraña. Había pasado bastante tiempo encerrada entrenando, pero la monotonía y las escasas vistas ya empezaban a deprimirme. Ese día esperaba que fuese algo diferente y qué me aportase algo de entretenimiento. Hablando con Yamamura me había dado cuenta de que yo no era la única que había aprendido que era eso del haki. Mis compañeros y compañeras no se habían quedado de brazos cruzados en nuestro viaje. Cada uno se había ido fortaleciendo por su cuenta, al igual que yo. Me tranquilizaba ver que todos se lo tomaban en serio. Tal y como me había dicho mi maestro en Skypiea, había dos tipos de haki que podían entrenarse, uno era el que él me había enseñado, y el otro el que, por suerte, habían entrenado varios de mis compañeros. No me preocupaba demasiado, sabía que tarde o temprano acabaría encontrando a alguien que pudiese enseñarme, pero quién mejor que mis compañeros. Sin embargo, primero me había ofrecido yo a enseñarles lo que sabía. Sería un intercambio de información. El primero que debía aprender  este poder era nuestro capitán, por supuesto, pero Kenzo se había enterado y había adoptado una actitud extremadamente insistente. No pude rechazar que se uniese nuestro entrenamiento, además de esa forma aprenderíamos de manera más rápida.  De lo que no estaba segura era de poder aguantarles a los dos el suficiente tiempo. Mi paciencia era bastante limitada.

Temprano por la mañana, nada más levantarme, me arreglé y me preparé para acudir al lugar en el que habíamos quedado para entrenar. A pesar de estar bajo tierra, la zona que abarcaba aquella ciudad subterránea era bastante amplia. Por suerte, todavía no me había perdido y me guiaba bastante bien. Me vestí con mi traje, me maquillé, cogí mis dos katanas y caminé hacia una pequeña zona apartada que formaba parte del túnel subterráneo. No sabía que era qué lugar ni a qué estaba destinado, tal vez a posibles ampliaciones, porque no había ninguna puerta ni ningún camino hacia otro túnel, tan solo un espacio abierto de unos 20 metros de largo iluminado pobremente. Nada indicaba que no pudiésemos estar allí, así que les había indicado que sería en ese lugar donde nos veríamos. Abrir el bolsillo de mi chaqueta para sacar mi caja de puros, extraer uno de ellos y encenderlo en mi boca mientras les esperaba.


RE: [Presente absoluto] Entrenando al rey - Kenzo D. Fujiwara - 05-11-2024

Llevabamos mucho tiempo en aquella isla, y realmente tenía unas ganas terriblemente locas de salir a la aventura a encontrarme con bichos raros, pero me avisaron que no era recomendable salir por no se que de la contaminación o toxicidad... Vamos, lo que venían a ser cuentos para tenerme centrado en el barco sin hacer nada. Totalmente castigado. Igualmente, había empezado a escribir mi gran libro pirata, en el que iba contando mis aventuras y mi llegada al Grand Line. Ese libro se llamaría "La aventura del pirata más grande de todos los tiempos". No solo había escrito mis aventuras, sino que había dibujado también algunas ilustraciones que dejaban ver aquellos maravillosos momentos. Iba a ser un gran best seller en todas las librerías del mundo.

Cierto día, mientras desayunábamos, escuché como hablaban de entrenar el haki Triana y el capitán, por lo que si mi capitán iba a llevar a cabo ese entrenamiento, era mi momento para igualarle. No sólo iba a igualarle, sino que iba a entrenar tan duro que iba a vencer a aquel cabeza hueca que tenía como superior. La espadachina, por otro lado, no se veía muy conforme con que yo entrara en el entrenamiento, pero claro... ¡Aquel super entrenamiento de super fuerza y extrema dureza que sólo los grandes guerreros del mar hacían tenía que llevarlo a cabo yo también! Prometí que iba a hacer tantas cosas a cambio de poder asistir, que nadie pudo negarse. 

Antes de que llegara el día de aquel entrenamiento, comencé una nueva rutina. Me levantaba todos los días antes de que amaneciera, para poder llevar a cabo todas las tareas que prometí hacer. Luego iba a una túnel plagado de duras rocas y comenzaba a dar golpes en ellas hasta romperlas, o hasta que el dolor era tan intenso en mis nudillos que se me hinchaban. Después de aquello, comenzaba a hacer complejos ejercicios para mantener mi rapidez, agilidad y resistencia, y por supuesto, para mantener mi forma al mejor nivel posible. Después hacía una pequeña pausa para comer un poco de arroz , echarme una siesta y beber agua. Una vez que me despertaba, hacía estiramientos y volvía a las rocas para seguir golpeandolas hasta que me cansaba e iba de vuelta al barco.

Aquel primer día de entrenamiento con Triana, llegué una vez me desperté de la siestita. Me encontré a la vice capitana fumandose un puro. Le dediqué una sonrisa bobalicona y le hice un gesto con la cabeza, a modo de saludo. Mientras me vendaba las manos para resistir mejor el entrenamiento, le miré a los ojos. -¿Que tal, Triana? ¿Fumando uno de tus míticos puros? Conozco a siete personas que fuman puros, y tu eres seis de ellas. ¿A que saben? ¿Puedo probarlos? Seguro que si me das uno, puedo fumarlo más rápido que tú.- Terminé de vendarme las manos y comencé a dar pequeños saltitos sobre el sitio. Podía verse mi torso completamente desnudo, marcado con mis músculos, y lleno de cicatrices, contusiones leves y completamente sucio. En el cuello reposaba mi diente de dinosaurio que me daba suerte, y vestía simplemente con unos largos pantalones oscuros, rotos por diversos lugares y completamente descalzo. Dejé de dar saltos, y me quedé quieto en el sitio. Cerré los ojos, las palmas e inhalé profundamente, para luego expulsar todo el aire que había retenido. Repetí aquella profunda respiración tres veces más, hasta que abrí los ojos y enfoqué a mi vice capitana. -Estoy listo para convertirme en el guerrero más fuerte de todos los tiempos, vencer a Yojimbo y terminar mi colección de bichos. ¿Qué es lo que hay que hacer?-

Resumen



RE: [Presente absoluto] Entrenando al rey - Garnet D. Matlock - 22-12-2024

No había pasado muchos días desde que Garnet leyó el periódico y se enteró de todo lo que habían difamado la prensa sobre la derrota de los tipos que osaron enfrentarse a ellos y de la situación de Ikirami. El pelirrojo había desistido ya por completo intentar llamarla o localizarla. No lograba entender el por qué de sus acciones, e intentaba lo máximo que podía intentar buscarle alguna explicación lógica por su continua y reciente falta de interés por él, pero era fútil.- No puedo estar así o me volveré majara. - Pensó Garnet, saliendo de la cama y vistiéndose con una camisa top de color rosa y una mallas que transparentaban su tanga de color amarillo y sin coger nada más.

Salió del lugar dónde se estaba hospedando y, para despejar su mente, decidió ir a un sitio apartado para seguir entrenando sus habilidades físicas que la nueva fruta le había otorgado. No era momento para lamentarse por amoríos pues, enemigos cada vez más fuertes, continuarían apareciendo, por lo que era imperativo encontrar sus nuevas flaquezas e intentar o fortalecerlas o cubrirlas de alguna manera. En el caso de Garnet, aún debía acostumbrarse a las altas velocidades que le dotaba la transformación en aquella bestia de largos colmillos. Aún parecía irónico y cosa del destino que, el nuevo poder adquirido le permitiera transformarse, nuevamente, en un felino. Tampoco era cuestión de darles demasiadas vueltas.

Después de varios minutos de paseo, dirigiéndose hacia un lugar desolado donde pudiera desatar toda su fuerza sin captar la atención de algún lugareño, el skypiean acabó llegando a un espacio abierto de unos 20 metros de largo completamente inhabitado. O eso parecía hasta que Garnet vislumbró a dos siluetas que le resultaba, cuanto menos reconocibles.- Espera, ¿esos son...? - Se dijo a sí mismo, empezando a correr hacia los que parecían ser sus coleguis. Conforme se fue acercando, pudo reconocer al mocoso de Kenzo y a la tiarrona de Triana, no pudiendo evitar desviar su mirada hacia su busto y correr hacia ella y los ojos convertidos en corazones.- ¡~TRIANAAAAAA~! - Exclamó, con tono de alegría, olvidándose que, hasta hace un momento, estaba sufriendo de mal de amores. Cuando estuvo a dos metros de los dos integrantes de los Alas Negras, se detuvo ante Triana, mirando aún más descaradamente los pechos de la espadachina.- ¡Buenas tetas! - Saludó, desviando su mirada de los pechos de la doctora para mirarla a los ojos.- Digo, ¡buenos días! - Rectificó, poniendo su mano en su cogote, y mirando a continuación a Kenzo.- ¡Qué pasa, colegui! ¿Cómo va eso? - Asintió levemente con la cabeza, para mirar ahora, intercaladamente, a ambos.- ¿Y que es lo qué tramáis aquí, huh? ¿Algún chanchullo? - Se cruzó de brazos esperando por una respuesta de los dos. Igual incluso podrían los dos unirse a su entrenamiento.

INFO



RE: [Presente absoluto] Entrenando al rey - Triana Tempesta - 23-12-2024

No tuve que esperar demasiado hasta que Kenzo llegó. Era excesivamente enérgico y en muchas ocasiones molesto, pero por lo menos no era demasiado impuntual. Eso sí que me exasperaba. Nada más aproximarse vendo sus manos para comenzar con el entrenamiento de inmediato. También tenía que reconocer a su favor que nunca había conocido a nadie tan motivado. Sonreí levemente mientras expulsaba algo de humo del puro por mi boca. Le escuché atentamente tratando de descifrar lo que me estaba diciendo. ¿Cómo que soy seis personas? Tardé mucho en descubrir que Yamamura no sabía leer y ahora sospechaba que este niño no sabía ni contar. —Por supuesto que no puedes probarlos— le contesté tajantemente ignorando su primera frase y reparando en su aspecto. Parecía bastante desaliñado, como si estuviese viviendo debajo de un puente. Además, también tenía varias heridas leves y marcas que serían fruto de sus entrenamientos o enfrentamientos. Era bastante joven, pero su cuerpo revelaba por todo lo que había pasado hasta llegar hasta aquí.

—Ahora prepárate porque vamos a tener uno de los entrenamientos más desafiantes a los que te hayas podido enfrentar —le dije sabiendo que el entrenamiento del haki sería muy diferente a los que estaba acostumbrado. No sería un entrenamiento puramente físico, sino que la mente jugaría un papel muy importante y estaba convencida de que Kenzo no estaría acostumbrado. Seguramente le costase mucho más concentrarse que partir una roca con la cabeza, pero tenía que aprender que no todo era fortalecer los músculos. Esta era la oportunidad perfecta para que aprendiese esa lección, además, si se esforzaba vería los resultados rápidamente.

Justo en ese instante escuché una voz familiar. Garnet nos había encontrado, seguramente por casualidad. Aquellos túneles eran un entramado complejo, pero si no nos alejábamos de la zona donde nos encontrábamos era relativamente fácil cruzarnos. Fruncí el ceño con desaprobación al ver que no apartaba la vista de mis pechos, aunque ya me había acostumbrado y sabía que era inofensivo, solo un poco baboso. Ya ni siquiera se molestaba en disimular, pero mientras siguiera siendo simpático y no se sobrepasase no habría problemas. —Íbamos a comenzar un entrenamiento de haki con Yamamura, pero creo que nos ha dejado tirados. Si quieres puedes unirte —le propuse esperando poder aprovechar el día. Ya me había mentalizado para realizar aquel entrenamiento y me vendría bien algo de ayuda con Kenzo.


RE: [Presente relativo] Entrenando al rey - Garnet D. Matlock - 27-12-2024

Al ver a sus coleguis de la banda, Garnet no pudo evitar curiosear sobre que hacía aquel dúo en lugar tan intransitado como ese. Además, no es que se imaginara - especialmente - a Triana saliendo de juerga con el mocoso de la tripulación. No tardo la espadachina y doctora de los Alas Negras en afirmar que se habían reunido allí para entrenar, nada más y nada menos que el haki.- Haki, ¿huh? - Se dijo a sí mismo, cerrando los ojos momentáneamente. Si no recordaba mal, Ikirami le dijo que existían dos tipos de haki, el de observación que poseía ahora mismo y... Otro del que ni se acordaba de que le dijo que hacía.

Pero quitando la mención al haki, algo que le había llamado también la atención fue lo que dijo sobre su capitán.- Así que Yoji tenía pensado venir, ¿huh? - Volvió a abrir los ojos, con cierta pena.- Tú que llevas más con él, desde el jaleo de Momoiro, ¿ha estado más a lo suyo o es cosa del menda? - Preguntó, suspirando al momento. Realmente no era cosa suya solamente. Todos los de la banda parecían, en su medida, algo afectados. Habían pasado por demasiadas cosas en un corto periodo de tiempo.- Será también cosa de esta mierda de isla pueje... - Añadió, intentando quitarle importancia al asunto, enfocando su mirada en Kenzo, quién se había mantenido quieto e impasible con la llegada de Garnet.- Hasta el mocoso parece haberse quedado de piedra. - Se puso de cuclillas frente a él, pasándole la mano frente a sus ojos repetidas veces.- Oeeeee, ¿te ha comido la lengua el gato o qué? - Preguntó, sin obtener respuestas.-  Cosas de la edad, ¿es o no es? - Se levantó, encogiéndose de hombros y volviendo a encarar a Triana.- Bueno, el caso, si ibas a enseñar el haki que no es el de observación, ¡cuenta con el menda! - Accedió, finalmente, a su oferta de entrenamiento, extendiendo el pulgar derecho en señal de aprobación.- Y si te falta justamente el de observación, cuando acabemos te lo puedo enseñar... - Comentó, poniendo cara de perversión total.- Y luego el haki pueje pueje... - Le devolvió la oferta. Si bien necesitaban hacerse lo más fuertes posibles, cualquier excusa para estar con Triana y conocerla mejor era más que bienvenida.

OFF



RE: [Presente relativo] Entrenando al rey - Triana Tempesta - 27-12-2024

Garnet tenía toda la razón, desde Momoiro Yamamura había estado bastante ausente.  Tampoco ayudaba la pérdida de Aspros. Hacía tiempo que no veía a aquel capitán lleno de entusiasmo y planes de futuro, pero era necesario continuar avanzando. Desde que había leído las páginas de los periódicos de hacía meses yo tenía mis propias motivaciones y objetivos. Si querían estar a mi lado para ayudarme. A conseguirlos. Me parecía bien y, si no, sabía que eras un domingo y que yo sola podría ocuparme de ello. Iba a ser un largo y complicado viaje, pero tarde o temprano pensaba enfrentarme a mi madre y conocer a mi nuevo hermano y esperaba que mi otro hermano no se interpusiese en mi camino. Me quité rápido de la cabeza este pensamiento para seguir escuchando a Garnet.

—No te preocupes por Yamamura. Cuando se aclare las ideas volverá a ser el de antes. Mientras tanto, tenemos que fortalecernos —le dije para quitarle importancia a la ausencia de nuestro capitán. Kenzo, por su parte, también se había quedado en silencio, algo extraño en él, pero que nos venía bien para descansar nuestros oídos de su acelerado y precipitado discurso. Al final Garnet sí que tendría razón y todo sería culpa de esta maldita isla, que nos estaba afectando a todos. Ya ni recordaba cuánto llevaba sin ir de compras. Lo único positivo que íbamos a sacar de esto era una buena sesión de entrenamiento, por lo visto. Me alegraba comprobar que mis compañeros no habían perdido el tiempo en Skypiea y que además tenían la intención de continuar fortaleciéndose. No pude evitar sonreír y, tas una última calada, tirar el puro al suelo.

—De acuerdo, pues empecemos cuanto antes porque tenemos mucho trabajo por delante. Escucha y aprende rápido, porque me muero de ganas por aprender ese otro haki que conoces —estaba muy motivada, pero ahora que lo pensaba no sabía exactamente cómo podría enseñarle lo que había aprendido en la isla del cielo. Ese entrenamiento fue con mis espadas, y ellos utilizaban sus puños. Además, mi entrenamiento fue con una cascada. Tendría que adaptarme y hacer lo que pudiese con lo que tenía. Afortunadamente, creía que contaba con lo necesario, no hacía falta nada más que las rocas que se encontraban en el suelo. Tal vez les dolería, pero si sus puños eran sus armas era la única manera de fortalecerlos.

—De acuerdo. Kenzo, no sé si esto será demasiado para ti, seguramente no, pero espera a un lado y observa lo que hace Garnet. Una parte importante del entrenamiento también es la observación y él seguro que tiene más experiencia —miré alrededor buscando la roca más gruesa y tosca que encontrase. Por mucha fuerza que tuviese Garnet, no sería capaz de romperla de un puñetazo, y mucho menos sin emplear toda su fuerza. En aquel espacio abierto no tardé en encontrar lo que buscaba. —¿Ves esa roca d de ahí? —le pregunté señalando una de las rocas más grandes que le llegaba a la altura del pecho que abarcaba tres veces su diámetro —pues tu objetivo será partirla de un puñetazo, y no uno normal. Nada de utilizar tu fruta, ni siquiera toda tu fuerza. Tienes que conseguir destrozarla únicamente con el haki.

Desenvainé una de mis dos katanas con mi mano derecha y, tras imbuirla en haki, realicé un rápido movimiento dirigido hacia otra de las rocas para partirla. Aparentemente no había tenido que emplear demasiada fuerza física, pero ese extraño y misterioso poder me daba la fortaleza necesaria, no solo para asestar golpes, sino también para resistirlos. —¿Lo has pillado? ¿Listo para comenzar?


RE: [Presente relativo] Entrenando al rey - Garnet D. Matlock - 27-12-2024

Triana supo calmar las aguas de la mente de Garnet con el tema de Yojimbo. No sólo era la persona que había pasado más tiempo con él, sino que también era la primera a bordo y, por tanto, la vicecapitana de los Alas Negras. Dentro de la banda, había dos personas en las que uno siempre podía fiarse de la seriedad de sus palabras, por muy hirientes y dolientes que fueran, y una de esas personas era, por supuesto, Triana. La confianza con la que dijo que estaría bien, hizo que el pelirrojo pudiera enfocarse plenamente en el entrenamiento que se avecinaba.

Al comentarle a la espadachina el poder enseñarle el haki de observación, en caso de no tenerlo, pudo ver como la rubia se motivaba ante esta idea, y Garnet no podía ser menos. Esto hizo que el skypiean entendiera que, Triana no poseía el Kenbunshoku y, por tanto, el haki que iba a enseñar iba a ser el otro que no tenía el músico.- ¡Soy todo orejas, colegui! En nada de lo que canta un ñordiki te estoy enseñando el haki de observación pueje - Respondió a la pirata, mientras daba pequeños brincos, de un lado a otro, a modo de calentamiento. Parecía que la mujer se tuvo que dar cuenta de las ganas que tenía Garnet de entrenar, hasta el punto que centró el inicio del entrenamiento en él, dejando a Kenzo a un lado para que observara.- Es hora de que aprendas de tu hermano mayor, ¿es o no es? - Le dijo al chiquillo, dirigiendo su mirada hacia él una con sonrisa pícara dibujada en su rostro.- Así que observación, ¿huh? - Musitó, ante las palabras de la vicecapitana, quién dijo que sería una gran parte del entrenamiento.

En ese momento, la mujer rubia señaló a una gran roca que había en el área, una que podía medir cerca del metro y medio, tal vez, y que podía ser tan gruesa como Jimba después de un buen atracón. Garnet asintió ante la pregunta de Triana, quién anunció que, como primera parte del entrenamiento, debería romper la roca con tan sólo un golpe normal imbuido en haki, ni técnicas ni fruta ni leñes.- ¿Y que pinta aquí la observación? - Se preguntaba, confuso, el skypiean. Rápidamente, y a modo de demostración, la profesora puntual de Garnet, con una destreza sin igual, desenvaino una de sus katanas, y en un veloz y limpio corte, rebanó una de las otras rocas que se hallaba en el lugar. Sabía que Triana era una excelente espadachina pero, ¿habría sido eso cosa del haki? - Creo que el menda se ha coscado pueje - Dijo, con una sonrisa socarrona y golpeando la palma de su siniestra con su puño derecho mientras se aproximaba a la roca fruto de su entrenamiento. Sin ni siquiera pensárselo y sin darle ninguna otra vuelta, Garnet echó su cuerpo y su puño derecho hacia atrás, levantando su pierna izquierda en el proceso para, en el momento justo en el que parecía que se iba a caer, pisar con fuerza dicho pie e inclinando el cuerpo hacia delante, al mismo tiempo que extendía su puño derecho con velocidad hacia la roca.- ¡ORYAAAAAAAA! - Gritó a la vez que propinaba el puñetazo al objeto de entreno, con confianza de que lo partiría con absoluta facilidad.

Pero para su sorpresa, la roca seguía ahí, intacta, mientras que su puño estaba rojo del impacto y de la dureza de su objetivo.- ¡AUCHHHHH! ¿Pero de qué cojones? Está hecha esta roca, ¿huh? - Se quejó de dolor al mismo tiempo que miraba su mano, la cual agitaba por el dolor.- Pensé que partiría el pedrolo este... ¿He hecho algo mal, colegui? ¿Y qué pinta aquí el tema de la observación que has largado antes? - Preguntó a Triana con esperanza de que le iluminara y le diera algún consejo. Por algo le estaba enseñando ese haki nuevo, ¿no?


RE: [Presente relativo] Entrenando al rey - Triana Tempesta - 27-12-2024

Garnet hizo exactamente lo que le dije. Se aproximó a la roca y con un potente grito la golpeó. Con su complexión física y las ganas que le ponía cualquiera podría pensar que iba a partir la roca, pero no sucedió. Menos mal que fue así, si no, no sabría cómo explicarle lo del haki. Yo tardé varios días en aprender cómo utilizar este poder, aunque también podía deberse que las enseñanzas del estirado de mi maestro eran largas y tediosas, además, rara vez iban acompañadas de instrucciones claras. Casi parecía que quería fastidiarme a propósito complicando las cosas. Ahora, con el conocimiento que yo tenía, podría ponérselo fácil a mis compañeros. Tan solo tenía que encontrar la manera de explicarlo. Una vez lo dominé, fui capaz de percibirlo, pensé que tal vez Garnet o Kenzo podrían notar algo al concentrarse, pero parecía que no habían notado nada en mi ataque a la piedra. No sería tan sencillo. En ese momento, recordé mi entrenamiento y se me ocurrió una idea para realizar uno similar con Garnet.

—De acuerdo, vas a tener que prestar mucha atención, pero no visual. Incluso puedes cerrar los ojos para que te sea más fácil y te distraigas menos— le dije buscando otra roca. Vi una que era un poco más pequeña, pero serviría igualmente para mi propósito. —Voy a golpear esta roca suavemente con mi katana. Cierra los ojos, pon la mano sobre la roca y siente los golpes. Concéntrate en cada uno de ellos.

Acto seguido, di unos pasos hacia la roca y comencé a darle toques con el filo de mi katana. Al igual que mi maestro me había hecho notar la diferencia entre sentir el agua de la cascada en mi arma sin utilizar el haki y con el haki activado, intentaría que él notase la diferencia entre los toques con haki y sin haki. Esta vez no haría la bruta partiendo la piedra, no era necesario. Además, el músico tenía a su favor que parecía sentir cierta afinidad por la música y los sonidos, tal vez de esa forma le resultase más sencillo y pudiese sentir algo distinto en las vibraciones. Tras dar varios toques, como unos quince, di otro toque empleando la misma fuerza pero con el haki, para después continuar dando golpes de forma normal y tratar de . —¿Has notado algo diferente? ¿Uno de los toques te ha llamado la atención?

Técnica



RE: [Presente relativo] Entrenando al rey - Garnet D. Matlock - 28-12-2024

Inexplicablemente, esa roca, no sólo había aguantado a la perfección el impacto del golpe de Garnet, sino que además, había conseguido dañar su puño dada la dureza que poseía. Como no entendía exactamente que debía hacer para dominar esa variante del haki, el músico decidió preguntar a su maestra que debía hacer y para que le iba a servir exactamente aquello de la observación. No fue hasta que Triana arrojó un poco de luz sobre aquellas incógnitas que Garnet pudo entender a que se estaba refiriendo, aconsejando que pusiera toda su concentración y atención en el entrenamiento, pero con el añadido de que era aconsejable que cerrara los ojos pues, esa focalización no debía ser visual. El pelirrojo, de primeras, inclinó su cabeza hacia la derecha meditativo, cruzándose de brazos, y cerrando los ojos.- Concentrarse sin ver... - Indagó mentalmente, durante un par de segundos.- ¡ESO ES! -  Exclamó en su cabeza el músico, abriendo los ojos de sopetón y chasqueando los dedos de su mano derecha. La respuesta era obvia, debía usar el Kenbunshoku Haki para ayudarse del entrenamiento.

Triana se dirigió hacia otra roca, algo más pequeña que la que era su objeto de estudio para ayudarse de su siguiente ejercicio. La vicecapitana de los Alas Negras, ordenó a Garnet que posara su mano en ella, para así concentrarse en los golpes que ella iba a propinar al pedrusco.- ¡Dicho y hecho, jefa! ¿Es o no es? - Exclamó, con cierta motivación a la par que intriga, por ver cuál era el propósito detrás de aquello. Aunque aquello no importaba, confiaba en Triana y sabía que, si le mandaba hacer eso era por algo y porque le ayudaría.- Está bien Garnet, a poner la carne en el asador - Posó su diestra sobre la roca, en un punto dónde no interfiriera con la katana de la espadachina y cerró los ojos, concentrándose y extendiendo su haki de observación hasta un radio de 10 metros. En ese momento, pudo ver las dos auras de sus dos amigos la de Triana y la de Kenzo. Era increíble como, sólo sintiendo la presencia de la doctora de la banda, podía notar la serenidad, seriedad y a la vez ese aire intimidante que emanaba y que tan a mil ponía a Garnet.- ¡Relaja la raja, Garnet! ¡No es momento de milongas! -

En la plena oscuridad, el pirata tan solo estaba rodeado de las dos presencias que sentía, y de los sonidos frutos de los pasos que dio Triana para aproximarse a la roca. Cuando leyó que su espíritu se detenía, unos sonidos correspondientes a pequeños y suaves choques comenzaron a colarse entre sus oídos. Quitando eso, el alma de Triana parecía que no le decía nada, es más, no parecía haber cambiado en nada.- ¿A dónde quieres llegar, Triana..? - Se le cruzó por su mente ese pensamiento. No obstante, cuando ya había dado varios toques a la piedra, algo nuevo apareció. Como si el aura de Triana fuera capaz de moldearse, éste se extendió, cogiendo la forma de lo que parecía ser un palo, o lo que era en este caso, su katana. Acompañado de esto, Garnet fue capaz de escuchar, levemente, como el sonido producido por aquella colisión era ligeramente más intenso que los anteriores... O al menos eso creía.- ¡Te tengo, ninja! -

Tras ese golpe, ese aura que tenía pinta de envolver la katana de la mujer, desapareció, volviendo a dar varios toques con su filo como los que había dado en un inicio, momento en el que decidió parar y preguntar si había notado algo distinto.- ¡Ya ves que sí! - Dijo entusiasmado, abriendo los ojos y desactivando su haki de observación.- El menda ha podido oír como, después de unos cuantos golpes, entre el número 14 y 17 dabas uno ligeramente más fuerte - Explicó, cruzándose nuevamente de brazos.- Y con el Haki de Observación, he podido oler como en ese golpe metías tu aura en tu espada, o algo así, ¿es o no es? - Añadió, buscando saber si estaba en lo cierto.- Ah, y tengo una duda, colegui, este haki, ¿exactamente para que sirve? - Preguntó, al rondarle por la mente esta duda desde que empezó el entrenamiento.- Algo me dice que potencia ataques sí... Pero de hablarlo con Ikirami al menda le suena que hacía algo más... - Dijo pensativo, sin darse cuenta de que, quizás, había hablado más de la cuenta.
 
HAKI



RE: [Presente relativo] Entrenando al rey - Triana Tempesta - 29-12-2024

No estaba nada convencida de este nuevo método improvisado. Me gustaba entrenar, pero ahora me daba cuenta de que tal vez podía no ser una muy buena maestra. Era mi primera vez entrenando a alguien de esa forma y me sentía perdida. Tenía el conocimiento, pero no sabía cómo transmitirlo correctamente. Esto era lo único que se me había ocurrido y a medida que daba golpes me parecía cada vez más una tontería con bastantes probabilidades de fracaso. Si no funcionaba, ya no tenía ni idea de cómo continuar. De cualquier manera, no pensaba darme por vencida. No iba a permitir que mis compañeros no aprendiesen el haki que yo conocía por mi falta de imaginación para elaborar sesiones de entrenamiento. Garnet iba a aprender hoy sí o sí a asestar golpes más potentes que nunca, como que yo me llamaba Triana Tempesta.

Afortunadamente, aquella idea improvisada de dar toques en la roca funcionó. Estaba convencida de que no había sido por mi pericia enseñando, sino por su habilidad percibiendo sonidos. A pesar de las apariencias, era bastante perspicaz. No esperaba menos de nuestro músico. Totalmente motivado y con la emoción que le caracterizaba me señaló que había sentido un golpe diferente exactamente cuando yo había utilizado el haki. Sonreí de nuevo orgullosa. Si el entrenamiento seguía así Garnet no tardaría en dominar aquel poder. Además, también parecía interesado en la utilidad de aquel haki. Era bastante sencillo, no me costaría explicárselo, pero su último comentario me dejó completamente en silencio. —¿Ikirami? —pregunté extrañada recordando al instante a aquella marine pelirroja con la que nos habíamos cruzado en Skypiea. Sabía que Garnet había estado hablando con ella en la isla, pero me resultaba extraño que en una sola conversación hubiesen tenido tiempo de hablar de tantas cosas. Ahora que estábamos avanzando no quería parar el entrenamiento, pero me parecía bastante preocupante que un miembro de nuestra banda hubiese confraternizado con el enemigo.

—¿Y se puede saber qué tenías que hablar tú con esa? —dije con una actitud hostil, completamente diferente a la de hacía unos segundos. Yo sabía de primera mano que dos tetas tiran más que dos carretas, pero no cuando estaban en juego nuestras vidas. —Espero que ya no tengas nada que ver con ella, a saber qué cosas de las que te contó eran ciertas y cuáles eran viles mentiras para aprovecharse de ti… ¿Por qué narices te estaba explicando lo que era el haki? —no se me ocurrían muchos contextos en los que una marine le diese lecciones a un pirata para mejorar sus habilidades de combate. Seguro que le había comido la cabeza. Así eran los marines, unos rastreros. Eso también lo sabía de primera mano. Además, parecía que la conocía bastante bien por cómo hablaba de ella. Eso era, sin duda, una muy mala señal. —Vamos a continuar con el entrenamiento, pero esto no se ha acabado. No puedes hacerte amigo de nuestros enemigos, sobre todo porque la próxima vez que nos los encontremos pienso partirles a todos en dos. Sobre todo al barbudo ese que les lidera —dije apuntándole con mi katana para que supiese que iba totalmente en serio.

—Bien. Pues con este haki podrás asestar golpes mucho más potentes, pero también protegerte. Es como endurecer una parte de tu cuerpo o incluso tu arma. Es bastante útil, sobre todo si tu oponente también lo usa. Así que céntrate en aprenderlo. Ahora que veo que eres capaz de notarlo tienes que pasar al siguiente nivel. De momento sigue practicando con esta roca pequeña. Para no partirte los nudillos no des golpes fuertes, solo toques, como los que yo daba con mi espada. Utiliza una sola mano para no liarte alternando otras partes del cuerpo. Cierra los ojos, concentra tu energía en tu puño, y dale toques a la piedra intentando replicar lo que has sentido cuando yo le he dado con la espada. Esto puede llevarte un tiempo, pero es lo que hay. ¿Alguna duda más?