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[Auto T5] -El sueño de Gin - Versión para impresión

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[Auto T5] -El sueño de Gin - Rapax Gin - 04-01-2025

Día 11 de Otoño, Año 14
Afueras de la ciudad de Legance
11:00pm

La brisa de la noche me sentaba bien. Estaba sentado afuera de la casa de Rex, mientras reflexionaba un poco en... en todo. Rex era un buen hombre, y le agradecía mucho el que me permitiera quedarme con él. Me había dicho que quería prepararme una cena especial para variar, ya que siempre era yo quien terminaba haciendo ciervo cuando le visitaba. Yo sabía que no era tonto. Sabía que también había recibido un periódico aquel día. Sabía lo que había en la segunda página de aquel periódico, pues yo mismo llevaba un ejemplar en mi mochila justo ahora. El viejo Rex seguía dentro cocinando. Algo me decía que era su forma de agradecerme. 

Cuando fui aquella noche dispuesto a destruír el cuartel de la marina, sí, una parte lo hizo por mi, pero el detonante sin duda había sido la injusticia de ver cómo por capricho de un noble enojado, iban a llevarse al viejo herrero preso sin ninguna razón. Este mundo está lleno de injusticias, pero mi fuerza era para proteger a los que lo necesitaban. A mis amigos, a mi banda, y para enmendarme con quienes no pude proteger. Me había jurado en Kuen que ayudaría al inocente y que no me dejaría nublar por organizaciones, obviamente entendía que el discurso de justicia que muchos habían manchado en la marina, otros tantos sí que lo creían. Entre esos tantos estaba el marine que habíamos derrotado en el cuartel. Su mirada no mentía. No estaba sediento de sangre, como lo estuvo Zarek en su momento. No. En sus ojos ardía el fuego de la justicia y si alguien lo vio fui yo, quien le tuve de cerca en su arremetida. Para él, yo era la injusticia del mundo que había que borrar. Para él los Mushoku éramos la enfermedad.

Pero los Mushoku... ¿Qué mierda somos? una banda de parias y renegados que buscan ¿qué? Ashura quiere quemar el mundo por quién sabe qué motivos. Ben le sigue y ni siquiera sé el por qué. No sé si el mink también lleva odio en su corazón. Kronk y Altur (supongo que se llamaba así por lo alto que había salido) eran un par de prisioneros que se unieron y la verdad es que seguramente tendrán sus motivos. Si de algo he pecado es de no tomarme el tiempo en conocer a mis compañeros más allá del campo de batalla. Y aquí estaba precisamente de nuevo, solo, sentado sin ninguno de ellos reflexionando ¿Qué quería yo en la vida?

Hasta ahora siempre he dicho que quiero ser fuerte para ayudar, pero lo del cuartel se sintió como una victoria agridulce. Siento que en mi intento de acabar el abuso contra un inocente y ayudar a liberar a un hombre que parecía estar atrapado injustamente allí, como seguramente muchos otros, terminé ayudando a apagar otra vida que buscaba luchar por la justicia. No debía dudar si en mi camino el reto amenazaba mi propia existencia, pero sí que pude intentar mediar, al menos. ¿Habría considerado mi enemigo que yo tampoco soy un asesino despiadado, como sí lo es Ashura?... Mierda. Pero qué digo, si antes de eso había termiando con la vida de cientos de marines en las celdas... ¿Quién carajos era yo? de momentos buscaba ir por el camino del justo, pero a veces también buscaba saciar una sed de sangre y furia que surgía dentro de mi. Durante los combates todo se volvía rojo y no distinguía. Mi juicio asumía que todos eran injustos... Y tal vez lo fueran... Tal vez no.

La marina decía ser la justicia del mundo, pero yo sabía que no era así. No en su mayoría, al menos. Yo también decía ser el dueño de mi destino y forjador de mi propia justicia. Ashura también hacía justicia por su mano cuando mataba. Todos somos producto de un sistema que se ha encargado de jodernos la vida, de lavarnos los cerebros. Un sistema tan grande que no hay forma en que mi poder actual pueda cambiar. Maldita sea... Sigo siendo débil.

 Miré mi brazo izquierdo. En donde Sérpico había clavado su último ataque contra mi había una marca. Ben había hecho un excelente trabajo, pero aquella cicatriz quedaría como recuerdo de esa batalla. En mi brazo estaba el último vestigio del deseo de justicia de aquel guerrero. La vida nos había puesto en bandos opuestos, y seguramente esto sería algo que volvería a repetirse. Luego del asalto las cosas van a cambiar y no puedo seguir fingiendo que no será así. Y si las cosas van a cambiar, yo también debo hacerlo. Debo nadar o si no la corriente de este mundo va a dejarme atrás.

Siempre quise ser fuerte y lo estaba logrando. Siempre quiero ser más fuerte, pero ¿para qué?... Mierda... Mira, ayúdame a encontrar el camino... ¿Qué debo hacer?

Nox volvió de su paseo nocturno a mi hombro. Llevaba el pico rojo, o sea que había tenido éxito en su cacería. Le acaricié bajo el ala y sonreí. Recordé entonces a Mandarina y cómo jugaban juntos. Debía sentirse solo el pobre Nox. Mandarina siempre estuvo con Eaa y seguro que estaba bien estando solo ellos dos. Aunque Eaa...

Tomé la carta de mi bolsillo. Aquella carta sobrevivió igual que yo a esa cruda noche de combates. Sabiendo lo que podría depararme el futuro, lo mejor era abrirla antes que algo pudiera ocurrir. Abrí el sobre y saqué el trozo de papel. Era sin duda su letra. Lo que había escrito en aquella hoja será algo que solo vivirá en mi memoria. Solo he de decir que me explicó el motivo de su huída repentina y de su objetivo al hacerlo. Sabía que Maeve le había encargado encontrar a Zorak, y aquello era una de las cosas que le habían llevado a tomar su decisión. También sabía que lo había hecho sin decirme, pues sin duda alguna iría tras ella... Sólo espero que sepa lo que hace y se mantenga fuera del radar.

Pensé entonces que con lo congestionada que estaba la isla tras el asalto al cuartel, los puertos habían reducido su actividad muchísimo, con lo que tal vez aún estuviera en la misma isla. Tomé entonces de mi bolso papel y lápiz y comencé a escribir. Decidí no usar nombres reales en caso de que mi mensaje cayera en manos incorrectas:

Cita:Hola, Mandarina. Espero que estés bien.

Quiero que sepas que he recibido tu mensaje y que las cosas están un poco agitadas por aquí. Imagino ya conoces las noticias. No te preocupes, voy a estar bien. Los muchachos también están bien. Hicimos un par de buenos amigos. Hay un anciano que dice que tiene 28 años que seguro te agradaría. Tiene una personalidad muy curiosa que de momentos me recuerda bastante a ti.

Quiero que sepas que te comprendo y respeto tu decisión de marcharte. Quiero que sepas que aunque estés muy lejos, no me perderás como amigo y compañero y que si algún día nos volvemos a ver, seremos más fuertes para lograr nuestros más grandes sueños. Nuestros sueños y el de ella. Yo también zurcaré el mar y lo buscaré para contarle lo que ocurrió ese día en aquel barco, ¿ok?. Si lo ves antes, avísale de mi. Yo haré lo mismo.

Va a ser muy difícil seguir sin tí, pero lo intentaré. Intentaré que te sientas orgullosa y que quieras volver algún día. Voy a extrañar mucho tu tarta de carne, y verte tararear canciones para tu pequeño desde lo alto de la Rémora. Voy a extrañar tus chistes y cómo molestabas al cornudo con ellos. Por cierto, ¿Sabes por qué los pandas no usan GPS? porque se quedaron en el bosque-jo. ¿Entiendes? ¡vaya! porque son en blanco y negro. Bueno... Supongo que a tí se te daba mucho mejor.

Por favor cuídate mucho. Eres mi mejor amiga y nunca te voy a olvidar. Recuerda peinarte todos los días y que el pequeñín no te vea triste, que se le puede contagiar.

Con cariño,
Nox 

Escribí cada palabra con el cuidado y la esperanza de que no solo mi mensaje le llegara, sino que lo entendiera. Luego enrollé con mucho cuidado el papel y se lo di a Nox, le ordené que buscara a Eaa y Mandarina por toda la ciudad y en un instante, el avechucho echó a volar.

Tras un largo suspiro, miré al cielo y mientras observaba las estrellas, la puerta se abrió y Rex salió.

-Rex, necesito hablar un momento contigo-Gin. No sé si has leído --

-Tranquilo, chico. No pasa nada. Yo jamás te delataría. Sé por qué lo has hecho. Sé que tienes un espíritu justiciero y que quieres hacer del mundo un lugar mejor. Sé que eres mi amigo y que aquella noche saliste a luchar por defenderme. Ahora entra. El ciervo ya casi está listo.

Aquellas palabras me aliviaron un poco. La verdad es que no podía negar la suerte que tenía de cruzarme casi siempre con personas de buen corazón. Arion, Eaa y Maeve, Rex, Kazuya, Ben y Kronk. Ashura no era precisamente puro, pero estar en el mismo bando ciertamente no era una desventaja. Me levanté y entré a la cabaña.

Luego de la suculenta cena, volví afuera, pues quería seguir viendo las estrellas un momento más. Tenía mucho en qué pensar. Saqué entonces el periódico y vi ahora sí en detalle nuestros carteles de recompensa. 350 millones. Ben 160. Ashura 430... Sin duda teníamos una enorme diana sobre nuestras cabezas ahora. Las cosas iban a ponerse muy, pero que muy jodidas. Caí en cuenta entonces en que no había leído nada más y empecé a revisar las páginas del periódico.

Yonkos en guerra en el nuevo mundo, esto era algo que seguro lastimaría a muchas personas, pero era también algo muy ajeno a mis intereses y al camino que seguramente tomaríamos, porque sí, eventualmente pensábamos ir al nuevo mundo, pero dudo que estuviéramos al nivel de alguno de aquellos monstruos. Era impensable luchar contra alguno de esos piratas en igualdad de condiciones. Pasé a la segunda página y ahí vi la noticia del cuartel.

No necesitaba que me dijeran lo que había pasado allí. Sin embargo, decía que a Sérpico le homenajearían con honores. Aquellos significaba que… ¿Habían logrado sacar su cuerpo? o sea que lo que sea que estaban haciendo en ese jodido laboratorio, seguramente también está en sus manos aún. No pudimos detener sus planes al completo. Mierda.

También había un artículo sobre los Mushoku y cómo yo me había unido a Ashura. Eso significa que en el cuartel sí grabaron nuestra incursión, con lo que ahora el mundo conocía mi poder. No tenía caso contenerme y ser evasivo con mis poderes en caso de necesitarlos. Era bueno saberlo. Pasé entonces a la tercera página y encontré algo muy interesante: El almirante Akasaru estaba convocando a los Shichibukai a reunirse en la base de Marineford, en el G-1.

Los Shichibukai... Interesante. Imagino que no solo nosotros hemos asestado un golpe a la marina. No convocarían a tantos peces gordos por un cuartel. No... Algo más había pasado. Seguí leyendo. Unos cazarrecompensas habían entregado a un revolucionario a la marina, una batalla naval. Dos novatos de lo más curiosos, uno era una rana y el otro un guerrero enmascarado con alas, como las de Altur pero blancas. Decía que estaban en el North Blue. Solo espero que no se dejen joder por los marines corruptos de ese mar, ni por lacras como Hannibal Wilson. Noticias de Kamabakka y del Reino Ryugu y otras tantas de economía.

Luego, algo más interesante: Otro almirante, esta vez Tucrow, estaba abriendo audiciones para su grupo de protegidos, tras la muerte y derrota de varios de ellos. Hmm, aquí podía haber algo, sumado al cuartel que justifique el llamado a Marineford. La marina está sufriendo varios golpes de diferentes lados y se están reagrupando para responder. Interesante.
Lo demás eran noticias más locales y de poco interés. Cerré el periódico, guardando también los Wanteds de los dos novatos del North en mi bolso, pues me gustaría seguirles la pista. Algo me decía que tenían potencial. Entonces vi algo que captó mi atención de repente. Entre los wanteds, allí estaba. 476 millones de recompensa: Zorak. ¡Mierda! ahí estaba. era él a quien estábamos buscando. Al fin tenía su cara. Tomé el wanted y esperé que no le capturaran antes de encontrarlo, o antes de que Eaa se cruzara con él. Sé que no soy el mejor para recordar nombres y personas, así que tener este cartel me podría ser de ayuda. Lo enrollé junto a los de los novatos y lo guardé. Caramba, los dos amigos de Eaa éramos tipos buscados Rahahaha.

Pensé por unos minutos en las noticias de la marina. Se preparaban para algo gordo... Y los Shichibukai... Los Shichibukai, aquellos piratas que la marina les había dado una licencia para ejercer a sus anchas y actuar libremente. De pronto, como una llama creciendo, el calor me inundó y por un momento vi claro mi siguiente objetivo. Había estado haciéndome fuerte solo por ser más fuerte. El progreso por el mero acto de progresar no me iba a llevar a ningún lado, pero allí había algo; Si me conseguía convertir en Shichibukai, podría actuar libremente. Es más: Los Mushoku tendrían menos estorbos en su camino y yo podría aplicar verdadera justicia desde el sistema. Podría acabar con cuanto maldito corrupto y pirata malviviente se me cruzara.

Lo malo es que también estaría restringido hasta cierto punto por la marina, pero he de confesar que la idea de ser libre de la presión era muy tentador. Si me convierto en un Shichibukai, puedo ser la espada envenenada dentro de este sistema podrido. No soy un héroe, pero puedo ser el demonio que este mundo necesita. Además, podría intentar proteger algún territorio dado el caso. Un título no significa prácticamente nada para mí. Pero si ser Shichibukai me permite construir un lugar donde los inocentes puedan vivir sin miedo, entonces usaría ese poder hasta que no lo necesite más.

Seguí pensando en la idea y aunque veía pros y contras, lo cierto es que solo me gustaba cada vez más. Ellos creerían que me han domado, que me han comprado con su título. Pero no sería jamás su aliado. Sería un recordatorio de que incluso los más fuertes pueden caer ante aquellos que han sufrido lo suficiente para volverse imparables. Sí. Yo me volvería más fuerte y crecería hasta ser una fuerza imparable. Crecería hasta volverme un Shichibukai y estaría en el siguiente paso en mi meta de crear un cambio en este mundo podrido. Estaba decidido. No sé cuando, ni cómo, pero Algún día sería reconocido como uno de los piratas más importantes de este mundo.

Me levanté nuevamente, miré mi pecho, donde estaba aquella cruz roja en mi pectoral. Miré mi brazo izquierdo, donde un rival quiso hacer su justicia hace no mucho y miré también el collar en mi cuello, que me recordaba que nadie estaba libre de ser víctima de las injusticias de este mundo. Lograría hacerme un lugar y llevaría sus voluntades conmigo. Crearía un mar donde cada vez menos personas sufrieran a manos de los que usan su fuerza para lastimar. Sería el puño de hierro que destroce sus barcos y sus voluntades. Rompería cada obstáculo y cada muro en mi camino hasta ser capaz de ajusticiar a quien vea como criminal. Daría sus vidas al dios de la sangre, y tal vez, algún día yo mismo me llegue a convertir en él.

El camino a la paz es a través la guerra, y yo sería un señor de la guerra. No hay otro camino, y sin dudas yo soy el más apropiado para recorrer ese camino. El mundo conocerá mi nombre y temblará al oirlo, o yo les haré temblar hasta que aprendan. Seré el dueño del trono de craneos y el mar de sangre. Yo seré el puño de hierro del nuevo mundo. Seré el destructor plateado.

Rapax Gin se convertirá en un Shichibukai. Esa era mi meta ahora.


Resumen


Off



RE: [Auto T5] -El sueño de Gin - Sentomaru - 06-01-2025

Aventura Tier 5 Autonarrada Completada
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