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[Presente Relativo] Una noche en el Parabellum - Chloe Dendro - 07-01-2025 Día 64 de otoño. Año 13
Isla Chisi ~ 10:45 p.m.
La vida del bosque era demasiado para mí, no me acababa de acostumbrar a que los altos arboles con copas gigantes me taparan el sol en algunos momentos del día. Por suerte, ya estaban en otoño y el tiempo no acompañaba para realizar dicha acción, así que solo podía quedarme en el barco encontrando cualquier cosa para hacer como limpiar el rifle, hacer ricos platos o simplemente leer alguna revista. El día había pasado sin ninguna incidencia así que ahora, solo me quedaba descansar en mi camarote dando por finalizado la larga jornada. Ya con la llegada de la noche con sus increíbles estrellas – porque si había algo bueno tenía la isla era su hermoso cielo sin ningún tipo de contaminación lumínica – una escena que pocas personas podían apreciar.
Actualmente me encontraba tomando de un largo y caliente baño nocturno en la bañera que teníamos en el baño del Parabellum, me relaje durante una media hora aproximadamente dentro de la bañera llena de espuma con un trozo de pepino en cada uno de mis ojos. No estaba nada mal vivir con el par de bestias de Sohem y Viktor viendo aquella calidad de vida que tenían, en su contraparte estaban Carmilla y Shoto así que eran un grupo bastante equilibrado tanto en tema bélico como en tema de relaciones sociales. El agua empezaba a enfriarse así que me quité los dos trozos de pepino que tenía en los ojos y me levanté buscando mi mullido albornoz de color violeta que era marca. Una vez puesto, me empecé a secar el cuerpo para, de forma seguida, ponerme un ligero pijama de manga larga. No hacía el suficiente calor como para ir con pantalones y camisetas cortas, ni el frío suficiente como para llevan un pijama que abrigara más que el que estaba usando, así que aquel era perfecto para el clima actual de la isla.
Una vez estuve lista con mi pijama de color lila claro, me dirigí a mi camarote lista para descansar mis ocho horas diarias como mínimo. Entré cerrando la puerta de forma suave y me senté delante del tocador mientras abría un bote de crema facial reparadora de noche. La fui extendiendo bien por toda la piel hasta eliminar cualquier rastro de ella mientras me masajeaba la cara. Aquellos momentos de calma eran mis favoritos, así que seguí disfrutando de mi tranquilidad mientras me seguía dando ligeros masajes con las yemas de los dedos a mis pómulos.
RE: [Presente Relativo] Una noche en el Parabellum - Sohem - 09-01-2025 Vengo de aquí Ataviado aun únicamente por mis botas y pantalón característico y una camiseta interior de color blanca, a juego con unas vendas en las manos que llegaban hasta la mitad de los antebrazos, estaba apoyado con ambas manos a los lados de la pila del lavabo de mi camarote, lleno de agua, y mirando mi reflejo en este. Estaba impertérrito, viendo como las olas que mecían el casco de nuestro barco hacían ondular levemente el agua frente a mi rostro. Mis ojos estaban clavados en los de mi propio reflejo, y sentía que estaba mirando a un abismo oscuro. Un abismo al que ni yo mismo me atrevería a entrar, por más que lo sintiera familiar o pensase que conocía el camino o la forma de desplazarme ahí. Con ambas manos recogí agua y las llevé gentilmente hacia mi rostro, frotando con las palmas de las manos el mismo, tratando de despejarme y concentrarme, para, tras separar estas de mi cara, agarrar una toalla pequeña y colocarla al rededor de mi cuello, dejando que las gotas cayesen por mi rostro, refrescándolo. Tras la conversación en cubierta con Viktor, me había quedado más claro que nunca que el camino que habíamos decidido recorrer no albergaba espacio para los pusilánimes ni los cobardes, y mis preocupaciones sobre la posible complicidad y estrechamiento de lazos de los dos miembros originales de mi gremio, se hacían más que palpables. Viktor era un hombre fuerte. Suponía que podría vencerlo en un combate, pero no las tenía todas conmigo. Y sumado a eso, si recibía el apoyo o la ayuda de alguien más, seguramente tuviera la ventaja sobre mi para arrebatarme el mando de todo el imperio que íbamos a crear. Por supuesto, no ahora, pero tarde o temprano podría hacerlo. Y si bien hasta día de hoy me había demostrado ser alguien confiable y leal, sabía perfectamente cuán envenenadas podían estar las palabras de una mujer y cómo podía esto transformar a un hombre. Así pues, sumado a su comentario de preocupación o su sugerencia para que tratase de no dañar a su 'amiga' fueron suficiente detonante para reactivar la paranoia de Skypiea: Si les permitía seguir estrechando lazos, sería un problema. Bien Chloe podría poner a Viktor en mi contra, bien Viktor podría ponerse en peligro por ella, o bien ambos podría priorizar la integridad del otro antes que el beneficio del gremio. Y puestos a romper una pareja de cartas, siempre era mejor deshacerse de la que tenía menos valor, o la que era más sencilla de descartar. Salí de mi camarote dejando la puerta del mismo abierta, sin objetos o armas encima, sólo con la toalla sobre ambos hombros rodeando mi nuca y parte de mi cuello, y me dirigí hacia el camarote de Chloe, a tiempo de ver su puerta cerrarse desde dentro: acababa de entrar en él. Pero no detuve mis pasos y llegué pocos segundos más tarde que ella al umbral de su puerta. Paré frente a ella, agarré el pomo con la mano derecha y respiré hondo, tocando con las falanges de los dedos índice y corazón de mi mano izquierda — Oe oe — dije con un tono suave y bajo, tras lo que chasqueé la lengua y giré el pomo para abrir la puerta, entrando en la habitación y viendo a Chloe sentada en su escritorio aplicando unas cremas, empujando la puerta sin llegar a cerrarla del todo, tras de mi. Mis ojos estaban clavados en Chloe, libres de mi máscara y de todo el anonimato o aura que ella me transfería. — ¿Conoces la canción del Sake de Binks? — pregunté nada mas entrar — Una de las criadas del palacio del Mar Azul me la cantaba cuando era niño y quería acallar el ruido de los gritos de otros esclavos siendo azotados por los capataces — expliqué sin más, revelando parte importante de mi pasado — Es una melodía que tenían prohibido cantar... eso lo supe algunos años más tarde cuando mi abuelo la ahorcó y desentrañó por escuchar que la cantaba en las labores de lavandería. Pero es una canción que me ayuda en situaciones... diferentes — expliqué y caminé hacia su mesa con calma — Siento como que vuelvo a estar protegido y que el mal ahí afuera no va conmigo, ni puede dañarme, ni existe realmente — argumenté llegando a su lado y mirando el bote de crema que estaba usando — Lo cual es un poco irónico, pues es una canción de esclavos, que una esclava me cantaba arriesgando su vida para que no escuchara a los suyos languidecer de dolor, tratando de proteger a un joven e inocente niño de la crueldad que mi propia sangre inculcaba a los de su calaña — metí un dedo en el bote y lo saqué lleno de crema, llevándolo hacia mi rostro y olfateándolo dos veces — Con el tiempo imaginé que lo que trataba era de generar una empatía en mi hacia ella, o hacia ellos, intentando que uno de nosotros... mis hermanos y yo, se posicionase de su parte llegado el momento de necesidad. Creo que estaba tratando de generar un vínculo conmigo — dije, argumentando mi razonamiento y llevando el dedo hacia su hombro para limpiar la crema en la tela de su fino pijama de manga larga de color lila. — Seguramente esa nodriza no sabía que un Tenryuubito es un Tenryuubito aunque no quiera serlo, y a los Tenryuubitos sólo les importan los de su propia sangre... siempre que no esté en peligro su propia vida, obviamente y por supuesto — terminé de limpiar y entonces pasé a mirarla fijamente — Yo mismo tardé algún tiempo en darme cuenta y dejar de luchar contracorriente, contra mi propia naturaleza y contra la esencia de mi propio linaje — entonces me di la vuelta y caminé de nuevo hacia la puerta parándome en seco al llegar a esta. — Nos conocimos hace un par de años, en la isla Toko, ¿lo recuerdas? — pregunté, de una forma claramente retórica — Cerramos un trato por cuatrocientos mil berries a cambio de entrar a formar parte de esto — añadí y empecé a caminar hacia su escritorio despacio, por su flanco derecho — Y desde entonces he cubierto tus gastos y te he dotado de techo, cama, comida y protección... — chasqueé la lengua dos veces — Sobre todo, protección — afirmé, llegando a su costado y mirándola desde mi posición más elevada, al estar ella sentada. Suspiré pesadamente y apoyé la mano derecha en su escritorio. — Y estaba dispuesto a seguir proporcionando esos servicios aunque tú no fueras de ningún tipo de utilidad imperiosa, simplemente porque teníamos un trato — sentencié, y tamborileé sobre la mesa con los mismos dos dedos con los que toqué a la puerta para entrar, mientras apoyaba la mano izquierda en su hombro derecho y giraba mi rostro para mirar fijamente el suyo, clavando mis ojos dorados en sus ojos morados — Pero tu debilidad, falta de talentos especiales y los sentimientos que estás forjando en Viktor, y con él... especialmente con él, empiezan a ser un problema para la estabilidad de nuestra sociedad y la credibilidad de la jerarquía establecida por mi — ahí, apreté un poco la mano que reposaba sobre su hombro — Y lo único que tenías que hacer era no traicionar mi confianza... — dije aflojando la mano de su hombro y llevándola a apoyarla a la parte alta del respaldo de la silla — Así que me temo que nuestro contrato rescinde esta misma noche. Por el bien de la integridad de mi nuevo imperio, estás despedida — aseveré con firmeza, apartando la mirada de ella un par de segundos, mirando el bote de crema que había sobre la mesa — Pero dos años son muchos años, y tienes mucha información personal sobre mi, y sobre nuestras actividades y planes a futuro — dije casi suspirando, como reflexionando sobre mis propias palabras, y volví a clavar mis ojos en los suyos — Supongo que entenderás que no puedo arriesgarme a que nos traiciones — y negué con la cabeza, chasqueando de nuevo la lengua — Adiós Chloe — dije finalmente con un tono severo y serio guardando silencio por unos largos segundos. Tras mis palabras, la mano que reposaba sobre el alto del respaldo de la silla se movió violentamente hacia la nuca de la mujer y obligó a su rostro a estamparse contra la mesa que tenía enfrente, rompiendo el frasco de crema con su cara y rajando esta con los cristales del recipiente fragmentado, repitiendo este movimiento por tres veces en total, haciendo que la sangre brotase de sus heridas. Sangre que mostraba al haber rebotado por el impacto y haberse recolocado en la misma posición de antes. El impacto agrietó la mesa y sonó escandalosamente en la quietud y calma de la noche y para evitar mayores exabruptos, la mano que estaba apoyada en la mesa se dirigió al cuello de Chloe y girando la cadera y agachando el cuerpo, estampé su cuerpo de espaldas al suelo del camarote, apretando las yemas de mis dedos en su gaznate con fuerza, tratando de cortar por completo el flujo de aire hacia su rostro. — 'Ven y brinda junto a mi, con el buen Sake de Binks...' — canturreé en un susurro mientras mi mano libre se unía a la que estaba apretando el cuello de Chloe buscando acabar con su vida — 'Qué también lo beba el viento y las olas del mar...' — continué, apretando los dientes y el ceño, arrugando la nariz y marcándose las venas de mi cuello y de mis antebrazos mientras aplicaba toda la fuerza que podía en apagar la luz de los ojos de aquella mujer... ex-compañera — 'Más allá del ancho mar, al ocaso brama el sol, y en el cielo cantan aves notas de cristal'... — seguí cantando, en un susurro, como mi nodriza hacia conmigo cuando era un niño pequeño, acallando el ruido de la garganta de Chloe, de sus bocanadas de aire infructíferas y de los movimientos o el pataleo de su cuerpo. Estaba en mi zona segura y nadie podía hacerme daño. No había nada más que el cálido abrazo de la infancia y una melodía de libertad.
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RE: [Presente Relativo] Una noche en el Parabellum - Chloe Dendro - 10-01-2025 Unos golpes en la puerta del camarote junto a un muy conocido oe oe llamaron mi atención, me sorprendió el tono que usaba el líder de Magna porque estaba acostumbrada a lo escandaloso que era siempre. Aquella actitud me tenía muy confusa por su parte, Viktor sí que solía ser de esa forma conmigo ¿Pero Sohem? Me parece muy raro. Pero no se quedó todo ahí pues el hombre – en esta ocasión sin máscara – me había preguntado si conocía la canción del Sake de Binks y sin esperar una respuesta siguió hablando contándome su vida. Nunca habría dicho que Sohem fuera de buena familia viendo lo bestia que podía llegar a ser, así que al decirme que había vivido en un palacio, tenía criadas e incluso esclavos me sorprendió ¿Qué clase de familia era esa? No hablé, simplemente bajé las manos de mis pómulos para escuchar con cara de incertidumbre lo que me estaba contando. No tenía sentido ir al camarote de alguien a casi las once de la noche para contarle – literalmente – su vida. Tal vez estaba dando el paso para mejorar la relación entre nosotros, si tenían que convivir juntos lo mejor sería llevarse bien, no era mala idea ese acercamiento y por primera vez podría contarle algo de mi pasado, para devolverle la confianza.
Cuando Sohem me contó lo que hizo su abuelo con la criada que le cantó la canción supe que el carácter del líder de Magna le venía de familia, pero él nunca había llegado a tanto delante de ella así que sabía que había un poco más de humanidad en él, por muy cascarrabias que pudiera llegar a ser. Gracias al reflejo del espejo que tenía delante podía ver los movimientos de Sohem, no paró de contarme la historia mientras metía el dedo en mi bote de crema facial. No sabía que le gustaban ese tipo de cosas, pero ahora que parecía que estábamos en confianza no le iba a negar un poco de la reparadora crema. El color se fue ligeramente de mi rostro al escuchar la palabra Tenryuubito ¿Cómo que su familia eran Tenryuubitos? ¿Quién se suponía que era Sohem, el líder del gremio de cazarrecompensas Magna? Tragué de forma sonora mientras seguía escuchando su historia, no me salían las palabras y solo quería seguir escuchando lo que me decía. Pero no ayudaba el hecho de que se dedicara a limpiar la crema de su dedo en mi pijama. Quise suspirar al pensar que ahora iba a atrasar mi hora de dormir, ya no solo por la charla íntima, sino por tener que cambiarme el pijama.
De la nada me preguntó si recordaba nuestro encuentro, para no recordar a un hombre lobo y un hombre con máscara hablar en una taberna, supongo que de ahí vino esa pregunta retorica. De repente puso la mano en mi hombro derecho consiguiendo que me tensara, el ambiente se podía cortar con un cuchillo, no entendía ese contacto que nunca había salido de él antes. Cosa que empeoró por las palabras del líder del gremio, tenía razón en decir que era débil y no tenía talento, pero no sabía a qué se refería con los sentimientos que estaba forjando con Viktor, solo se acercó a mí en Skypiea y cuando estuvimos entrenando, no sabía que sentimientos podían salir de ahí, por lo menos no por mi parte. En el momento que noté como Sohem apretaba su mano en mi hombro, no pude evitar mostrar una cara de pánico, no me gustaba como se estaba poniendo la situación acompañada del tono y las palabras. Las cuales a continuación solo hicieron que perdiera todo el color en mi rostro, estaba despedida pero nos encontrábamos en una isla sin civilización por lo que no tendría a donde ir. Sohem no lo quiso dejar ahí pues dijo que no se iba a arriesgar a que los traicione. — ¡Espera! No lo haré. No voy a decirle nada a nadie, por fav… — no pude acabar de hablar cuando se despidió de mí. Tenía que salir de ahí y buscar la ayuda de mis compañeros, pero ¿Podría confiar en ellos? Mis pupilas se contrajeron del pánico y mi corazón bombeaba a toda velocidad, tenía que huir de ahí.
Quise intentar salir corriendo, pero la mano de Sohem - que estaba sobre el respaldo de la silla - se movió de forma ágil hasta mi nuca, estampando mi cabeza sobre la mesa hasta tres veces. — Sohem, por favor. No voy a decir nada, me puedo quedar en esta isla ¡No hay nadie! — supliqué con la sangre bajando desde la herida de mi frente y con lagrimas en los ojos, intentando liberarme – sin éxito – del agarre. El hombre parecía no entrar en razón y yo cada vez caía más en la desesperación de ver como mi vida peligraba a cada segundo que pasaba. — Sigo teniendo dinero de la herencia de mi exmarido ¡Es todo tuyo! Pero para por favor, ten piedad… aarg.. arrgh... — volvía a suplicar llorando por mi libertad, pero siendo interrumpida tanto por su mano en mi garganta como el fuerte impacto que recibí al estamparme Sohem contra el suelo. La mesa también parecía llorar por el sonido que había salido de ella después del impacto que había provocado Sohem, parecía que ninguna de las dos íbamos a ser escuchadas esa noche. Como último recurso intenté seguir peleando por mi vida llevando mis manos a la de Sohem, en un intentó desesperado para apartarla, a la vez que movía sin parar mis piernas, dando patadas al hombre. Tantas eran mis ganas de vivir que me arañé el cuello dejando líneas de sangre además de arañar también a mi antiguo jefe. — N-no.. S-So.. hem… — mi último suspiro de aire fue suplicando porque el hombre me soltara, al igual que hice con Viktor. Cuando la oscuridad me empezó a abrazar supe que no me iba a soltar, mis lagrimas no cesaron de salir de mis ojos rojos por la falta de oxigeno y mis pulmones se iban vaciando por momentos. Apenas entraba aire por mi boca o mi nariz aunque intentara dar grandes bocanadas, todo se volvió negro a mi alrededor, haciendo que poco a poco fuera llegando al centro de mi visión y solo pude escuchar una canción cada vez más lejana hasta que dejé de oírla ¿Aquel había sido mi castigo por ser una cazafortunas? Me había gustado mucho convivir con el grmio, solo esperaba que allá donde vaya ahora, sea igual de bonito que aquella isla del cielo a la que fuimos justo después de conocernos. Pero sobre todo que mis compañeros no contaran con la misma suerte que yo, porque Viktor, Carmilla y Shoto había demostrado ser buenas personas con ella.
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RE: [Presente Relativo] Una noche en el Parabellum - Viktor - 10-01-2025 La noche estaba en calma. El otoño, que en esta isla parecía un plácido entretiempo entre el frío invierno y el, relativamente apacible verano, permitía dormir con la ventana semiabierta sin mucho problema. El tiempo que habíamos pasado en Chisi era lo suficiente como para percatarme de que la paz era una cuestión de actitud y que con la meditación adecuada, podría ser un lugar de retiro espiritual si un día tuviéramos el dinero suficiente como para jubilarnos. Tal vez podríamos construir una cabaña en el bosque, junto a aquel río, y sobrevivir pescando y cultivando. No sería una mala vida si no fuera una vida aburrida. Aburrida pero tranquila al fin y al cabo. — Pero… ¿a quién le gusta lo aburrido? — pensaba mientras pasaba páginas en el libro. Era tarde, no demasiado, pero si lo suficiente como para que la luz se hubiera apagado en el horizonte y fuera necesario la luz de un candil al lado de la cama, donde yacía tumbado leyendo, para poder diferenciar las palabras, cada vez más emborronadas por el paso del tiempo y la humedad de mi libro. Aunque era difícil concentrarse en la lectura, incluso en el perturbador silencio del barco que parecía dormir extremadamente prematuro hoy. Solo el crepitar de la madera acompañaba junto al tenue oleaje los suaves sonidos de mi propia respiración y los incesantes gritos en mi cabeza. No podía sacarme de la mente la conversación con Sohem sobre la cubierta del Parabellum. Yo mismo había manifestado que nuestros compañeros no estaban preparados. Chloe, para comenzar, parecía haber comenzado a entrenar desde hace un tiempo. Pero si capacidad bélica estaba terriblemente reducida y truncada por una inutilidad patológica que parecía inhabilitarla para el combate. Incluso después del entrenamiento conmigo, de haber intentado despertar su instinto de combate, parecía no ser capaz de valerse por sí misma en una pelea de nivel bajo. Eso la exponía automáticamente como posible baja en una ofensiva de la talla del jefe y la mía. Carmilla era muy similar. Tenía buena actitud, pero no tenía poder de combate. Sus habilidades eran el engaño y la seducción, además del arte. Pero no duraría minutos en un combate de nuestra escala. Shoto, finalmente, no era distinto, pero Shoto contaba con habilidades muy útiles en el apoyo a la ofensiva y esto había quedado patente con su predisposición a mejorar el barco y nuestro equipamiento. Aun así, era un lastre de pelea que, con total y absoluta certeza, necesitaría protección en un combate masivo. Suspiré y dejé caer mi libro sobre mi cara. — ¿Y si no hay manera de hacerlo realmente? — murmuré entre las páginas casi en blanco del libro mientras llevaba mis manos entrelazadas detrás de mi nuca. — Quizá no hay manera de salvar algunos abismos. — Fue entonces cuando un seco golpe resonó en el barco. Un golpe seco y violento que bien podía indicar un ataque o, una situación comprometida. Ese sonido despertó mi instinto de combate y reaccioné buscando con mi zurda a Saba para automáticamente salir a buscar la causa y origen del sonido. Aún no había logrado interiorizar mis nuevas habilidades de Skypiea, por lo que, frené un segundo y cerré mis ojos, llevando mi aura y mi Haki de observación hacia todo el barco, emanándolo a máxima potencia. No había ningún aura que no pudiera identificar; sin embargo, el ruido parecía provenir de la habitación de Chloe donde, una figura de aura rosa y llameante se abalanzaba sobre otra morada mucho más débil. No necesité más que un instante para comprender lo que estaba ocurriendo y mi cuerpo se paralizó. Ningún pensamiento asomó por mi mente mientras observaba, irónicamente con los ojos cerrados, desde la distancia como Sohem arremetía contra Chloe. Poco a poco la llama de la vida en el aura de Chloe se fue disipando, empequeñeciendo como un fuego en mitad de un glaciar que lucha por una combustible al que aferrarse para no desaparecer. Tras unos instantes de turbio silencio, su aura se fue desperdigando como si el viento se llevara las cenizas de un fuego extinto y ahora imposible de reavivar. Fue entonces cuando abrí los ojos y miré mi siniestra: había cogido a Shimei Kaeru. Había elegido mi oscuridad cuando buscaba mi luz. Me erguí lentamente abandonando la pose de alerta y retorné a mi cama con una tranquilidad pasmosa y casi incomprensible. Solté a Shimei Kaeru en su estante junto a su hermana y me tumbé de nuevo, posicionando el libro en la misma y exacta posición que tenía antes del estremecedor golpe. Sonreí.
Resumen
Aclaraciones
RE: [Presente Relativo] Una noche en el Parabellum - Sentomaru - 16-01-2025 Según la guía de Reputación al matar Sohem a Chloe, éste obtiene una reputación igual al nivel de su adversario x6. Cita:Sohem Obtiene: |