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[EVENTO FASE 2] El mismo infierno - Manglar 49 - Buque Acorazado. - Versión para impresión

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[EVENTO FASE 2] El mismo infierno - Manglar 49 - Buque Acorazado. - Voz Seductora - 12-01-2025

[Imagen: 7LyhSvn.png]


En el manglar número cuarenta y nueve, un número previo al meridiano exacto, un Buque Acorazado de la Marina lanzaba sus anclas al fondo del mar. Comandados por el ahora ausente Joe 'El Héroe' Joestar, Comodoro de la Marina famoso y reputado como pocos otros, seguían las órdenes de Karlglass Firebirth, otra Comodoro casi tan famosa pero menos condecorada que su compañero, y superior. A sus órdenes estaban grandes promesas como Ryze 'Toxic' Tengen, otra Comodoro más entre las filas, menos reputada aun que sus compañeros de similar rango, pero igualmente con un nombre ya resonado entre las tropas de la Justicia. También contaban el Comandante Apolo 'Sandy' Bahía quien ascendía tan rápido en la jerarquía como su mentor, El Héroe, así como el Contramaestre Fuguwu y el Sargento James Brando, dos jóvenes promesas aun por explotar, además de una tropa de doscientos cincuenta Marines.
Este grupo designado especialmente por el Cuartel General de la Marina era el destacamento principal y a cargo de la correcta aplicación de la justicia en conjunto con las fuerzas del orden ya destinadas en el archipiélago, en este preciso momento de la historia.



Todos y cada uno de los presentes, los protagonistas de sus propias historias y extras en la historia de los demás, se amontonaban en aquel simbólico lugar para representar el acto final de una función que daría paso a un número teatral sin parangón y que sacudiría los cimientos de la misma historia. Ellos y ellas, dispuestos a grabar su nombre a fuego en la historia, y volverse leyendas.

Ninguno sabía que acababan de llegar al mismo infierno.



División 21

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RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno - Manglar 49 - Buque Acorazado. - James Brando - 12-01-2025

Las noches ya no son las mismas para mí. Desde mi paso por la isla Chika y lo acontecido aquella tarde de primavera, me han dejado una herida en la memoria que no soy capaz de cerrar. Es cierto que durante los días, soy capaz de sonreír, de participar y de aprender. Pero cuando cae la luna y me encuentro en la soledad de mi camarote, los pensamientos intrusivos me invaden y me hacen cuestionarme un millar de cosas. ¿Acaso la justicia está funcionando?¿Acaso se me está escapando información y solo me he montado películas? Ya no puedo dormir. No con tranquilidad, como hacía hasta ahora. Supongo que es por esa misma razón por la que ya no me pego a las sábanas y me levanto el primero. Porque ya no soy capaz de conciliar el sueño en este buque.
Recién levantado, me coloco el uniforme con pulcritud y elegancia. Desde mi gorra a mi capa ondeante. Orgulloso del símbolo que representan y los valores que defienden. Pero frustrado, por entender que no todo el mundo los respetan. Apenas desayuno de pie. Una galleta salada y seca que esta por la mesa, ya mordida, de alguna comida anterior. Para lo que si gasto más tiempo, es para llevar todo el equipo de trabajo. Desde los equipos de información hasta los militares. Y por supuesto, el último periódico. Ya me lo he releído cien veces, escudriñando detalles, pero si algo he aprendido en este lugar, es que la información es poder. Y ya no estamos de vacaciones en la isla fétida... Ahora estamos en Sabaody, y aquí huele a crimen que te cagas.
Salgo de mi estancia. Por suerte, aquí si se puede respirar. Las luces se filtran ya por el pasillo desde el exterior, pero el movimiento de tropas es mínimo. Parece demasiado temprano aún o esta gente cree que tiene día libre. -Voy a encargarme personalmente ...- Austero y decidido, recorro el pasillo de habitaciones hasta llegar al exterior, por la amura de babor. Desde ahí puedo ver Sabaody por completo. El paisaje es, sin duda, de fantasía. Ver esos arboles gigantes con esas raíces tan gruesas y como la civilización ha conquistado este páramo, da fé en que la vida puede con todo, como ha de ser. Pero entendiendo que esta es la puerta al mundo de la pirateria y el terrorismo más extremo, solo puedo reflexionar en que la vida, merece ser controlada. Como un padre cuida a sus hijos. No hay de otra. Prosigo con mi camino, pues ya solo con dos minutos de pausa, vuelvo a joderme la cabeza con ideales de justicia que no se cumplen. Me llego a quedar un tercero y me creo capaz de vencer Yonkos a puñetazos. O que 5 marines pueden contra un Shichibukai. Subo unas escaleras hasta la central de comunicaciones del barco. Esta la resguarda un marine raso, que se interpone en la puerta:
-Disculpe señor. ¿Necesita algo en Comunicaciones?-
-Soy el Sargento James Brando. Vengo a dar un comunicado.-
-¿James Brando? Tengo entendido que la División 21 se va a encargar de un pelotón para el refue...-
-Pues eso, aparta.- le interrumpo mientras lo muevo con el brazo y empiezo a acceder. -Ya has hecho suficiente, deja la pala, ahora me encargo yo...- termino, ya entrando y sin mirarle.
Una vez dentro, la sala está poco iluminada. Solo una bombilla tenue y el brillo de las pantallas y lucecitas de paneles de control. Desde aquí se comunica al resto de Den Den Mushi del navío para dar avisos o información. Y también tiene acceso a las cámaras de los Den Den mushi Visuales. El operario del interior, entendiendo ya por la conversación con el segurata que voy a comunicar, simplemente me señala un botón rojo, grande para su mano pequeño para mí dedo, para poder comunicar por todo el buque.
- Vamos allá... Yare yare daze...- cojo aire y, con un pensamiento fugaz de servir con rectitud al Gobierno Mundial y mi impulso animal de ascender a lo más alto, pulso el botón.
Din Din Din... Din Din Din...
-Buenos días soldados. Se comunica el Sargento James Brando, para todo el Buque Acorazado. Todos aquellos asignados a los refuerzos y defensa del archipiélago, bajo la supervisión de la División 21, desembarquen de inmediato y formen filas a la espera de nuevas órdenes. Repito, asignados a la defensa del archipiélago, desembarquen y formen frente al buque a la espera de nuevas órdenes. ¡Levántense! Es hora de impartir justícia...-
Din Din Din... Din Din Din...

Con el mensaje enviado, ahora solo toca que la División al completo nos presentemos frente a las tropas. Yo salgo de la sala de comunicaciones. Bajo las escaleras y, sin querer prestar mucha atención, se nota ya el movimiento temprano de reclutas de un lado al otro. Se ven movilizándose, se les huele el sudor de ir con prisas, se les escucha murmurar y trabajar. -Bien, vamos allá...- Me dirijo a unas escaleras que permiten el desembarco. Las bajo, acompañado por decenas de soldados que también bajan conmigo. Al llegar a tierra, veo como van formando todos, en filas largas de decenas y decenas. Aún no están todos, pero están en ello sin mucha demora. Mis compañeros deben de estar al caer. Pero está vez, yo soy el primero. Ventajas o desventajas de dormir lo justo y pensar demasiado.


Aclaraciones

Militar



RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno - Manglar 49 - Buque Acorazado. - Apolo Bahía - 12-01-2025

Por fin. Por fin habíamos dejado atrás aquellos días eternos y aburridos encerrados en los túneles de Isla Chika. Por irónico que fuese, a pesar de habernos establecido durante semanas en un ambiente tan tóxico, parte del grupo conseguimos limar algunas asperezas entrenando juntos. Ahora, por fin podíamos respirar aire limpio y ver la luz del sol puesto que nos encontrábamos navegando hacia nuestro siguiente destino. El mismísimo Cuartel General de la Marina nos había nombrado como destacamento principal, proporcionándonos un buque acorazado acompañado de doscientos cincuenta Marines y con ello nos dirigíamos hacia el Archipiélago Sabaody. Desconocía del lugar, no tenía información de cómo serían esas islas pero me encargué de dirigir la nave y el timón. Siguiendo el log pose del barco no sería muy complicado llegar.

La última noche navegando la había pasado casi en vela, pude pegar un par de cabezadas durante el trayecto debido a que fue un tramo bastante apacible pero tampoco quise irme a mi dormitorio y relegar mi cargo en otro Marine, uno nunca sabía cuando se podían complicar las cosas y yo era la persona mejor capacitada para navegar. Literalmente en ese momento la vida de todo el mundo dependía de mi capacidad, tenía demasiada responsabilidad en mis manos.

Era temprano por la mañana y ya hacía un par de horas que había salido el sol. Me encontraba en la sala de navegación del buque, en lo más alto de la parte central del navío, el timón no podía estar en la proa debido a que unos inmensos cañones tapaban todo tipo de visibilidad. Manteniendo el barco en línea recta, me senté en una silla junto a una mesa para repasar la última edición del periódico y no olvidarme de nada. A los minutos un soldado raso me trajo el desayuno: un café para mantenerme espabilado junto a un par de tostadas. Empecé a darle mordiscos a éstas, hasta que por el rabillo del ojo contemplé que estaba ocurriendo un extraño suceso que nunca me había ocurrido como navegante: a medida que avanzábamos, la brújula del log pose iba inclinándose más y más, apuntando hacia abajo. — ...¿qué cojones? — Salí de la sala y abordé al primer recluta que me encontré cerca — Es tu día de suerte, tienes una misión, ¿sabes lo que es un timón, verdad? Bien, pues cada palo alrededor de la rueda se llama cabilla, una de esas cabillas está marcada con un aro dorado, mantenlo hacia arriba, eso quiere decir que vamos en línea recta. ¿Facilito, me sigues? Ahora vengo — procedí a finalizar la orden dándole un par de palmaditas con la mano derecha en su mejilla y salí al exterior.

Impulsado por mi propia arena, subí hasta la cofa del palo mayor del buque en la que se encontraba el vigía. Apoyé mi mano izquierda sobre su hombro derecho, afinando la vista oteando el horizonte — Comandante, parece que estamos llegando a tierra — me comunicó mientras yo intentaba ver algo. Cogí el catalejo de sus manos y efectivamente, se veía tierra. La silueta del destino daba la sensación de que estábamos llegando a un extraño bosque con árboles inmensos situados en medio del mar, como si flotasen. Pese a que el log pose me había indicado que el destino estaba bajo el mar, sin duda parecía que lo que mis ojos estaban viendo era el Archipiélago Sabaody al que nos dirigíamos.

Me quedé un rato en la cofa junto al vigía, esperando a que cada vez estuviésemos más cerca para poder observar mejor el lugar. De pronto pude comprobar como una silueta se iba haciendo más nítida en el tronco de uno de esos árboles, era el número cuarenta y nueve. Por más que observaba el lugar, no encontraba ningún tipo de muelle o puerto en el que dejar el barco. Todo era una especie de inmensas raíces y un tipo de ecosistema que no había visto en mi vida. Dejándome caer amortiguando mi caída con mi arena, descendí hacia la cubierta del barco para volver a dirigirme hacia la sala de navegación — ¡Preparaos para atracar, plegad la vela mayor y a medida que nos acerquemos a tierra seguid con las demás! ¡Echad el ancla cuando estemos junto a tierra, ya sabéis cómo funciona ésto! ¡Va, va, va! — acompañé la orden con golpes con mis palmas entrando en la sala de navegación, mientras los reclutas comenzaban a moverse para iniciar el clásico protocolo.

Volví a tomar control del timón — buen trabajo chavalote, ahora vete a ayudar fuera — ordené al recluta que se había ocupado de la sala en mi pequeña ausencia y llevé mis ojos hacia el log pose. Estaba todavía más inclinado hacia abajo. — ... la isla no tiene campo magnético. Eso quiere decir que en realidad Sabaody no está formado por islas — hablaba para mí mismo en voz baja, llegando a conclusiones propias debido mis conocimientos sobre el funcionamiento de los log pose — y por lo tanto el campo magnético que el log pose está detectando es una isla submarina. Seguro que Fuguwu sabe algo

Empecé a abrir los cajones y puertas de los muebles que en la sala de navegación se encontraban. Viajábamos en un barco de la Marina y en Sabaody había un cuartel, por lo que sí o sí tendría que encontrar un mapa del lugar por allí. En uno de los armarios encontré un tubo hueco con una tapa, tiré de ella para abrirlo y del interior saqué un enorme papel enrollado — Bingo — Extendí el papel por encima de la mesa y pude comprobar como ese mapa era, en efecto, del archipiélago al que nos dirigíamos. El dibujo estaba formado por un conjunto de círculos entrelazados entre sí por una especie de puentes y todos estaban marcados a través de una numerología. Apoyando el dedo índice sobre el papel, mientras me terminaba mi café (el cual ahora estaba frío), iba de un lugar a otro observando los números y la leyenda del mapa — Cuarteles de la Marina... manglares del sesenta al sesenta y nueve — desplacé mi dedo por el mapa — aquí... el sur del archipiélago. Y nosotros estamos... — volví a desplazar el dedo buscando el número cuarenta y nueve — aquí, al noreste. Zona turística — El mapa indicaba también que estábamos muy cerca de los astilleros, los cuales iban del número cincuenta al cincuenta y nueve, y al oeste teníamos un centro comercial y el parque de atracciones— ¡Ni tan mal! — dije con una enorme sonrisa — ¡por fin algo de diversión y actividades! ¡nos ha sonreído la suerte! — después de habernos pasado tantas semanas bajo tierra y sin poder hacer nada más que esperar y entrenar, la idea de disponer de una zona turística, de centros comerciales y de un parque de atracciones sonaba demasiado bien. El resto del archipiélago se organizaba con una zona de hoteles desde los manglares del setenta al setenta y nueve, y una zona sin ley la cuál iba desde el uno al veintinueve.

Adquirida esta información, comencé a enrollar de nuevo el mapa para guardarlo hasta que empecé a escuchar la voz de James por megafonía. De una forma demasiado seria, comenzó a dar la orden a todos los reclutas de desembarcar y formar filas esperando a las órdenes de nuestra división — ¡Kakahaha! Parece que hoy se ha levantado demasiado motivado — Reí para mí mismo, con un brillo en los ojos al saber que por fin habíamos llegado a un lugar que parecía mucho más interesante y divertido que el anterior. Por lo visto ya habíamos llegado a tierra, ya que se empezaba a escuchar mucho movimiento por los pasillos debido a que los reclutas habían acatado la orden de James.

Salí de la sala de navegación dando voces — ¡Reclutas, hemos llegado por fin a tierra, comienza la excursión de quinto de primaria, agarrad la mano de un compañero y formad grupos de dos para no perderos, cuidad los unos de los otros — Bromeé como siempre mientras me dirigía hacia mi dormitorio, capaz más de uno se habría tomado estas bromas en serio. Dentro del dormitorio me miré al espejo y me peiné las cejas con los dedos índice y pulgar de la mano derecha. A continuación hice lo propio con mi pelo, echándomelo hacia atrás para colocarme la gorra de Marine al revés. Me cambié el uniforme para llevar uno limpio, llevando mi camisa blanca desabrochada, me estiré bostezando sonoramente para quitarme la pereza de encima, cogí mi mochila con mi skate echándomelos al hombro y me puse de camino al exterior para reunirme con mis compañeros.

Ya en la cubierta del barco observaba con una sonrisa todo el ambiente. Se escuchaba el bullicio de los reclutas dirigirse hacia tierra, el sonido de las botas pisar continuamente la madera de la cubierta y poder respirar un aire limpio bajo un sol agradable me ponía de buen humor. El barco lucía impoluto, intocable. Había sido un gustazo poder navegar con ese titán de unos sesenta metros de eslora, acorazado por todas partes y lleno de decenas de cañones. La impecable obra de ingeniería naval sobre la que íbamos montado sumado a mis grandes dotes de navegante y timonel, hacía que pudiésemos llegar muy lejos montados en ese buque.

Los reclutas ya se encontraban en tierra formados en filas, yo por otra parte, separé el skate de mi mochila, lo deslicé por el suelo cogiendo carrerilla, me monté en él y salté hacia el exterior del barco para caer sobre tierra. ¡Por fin después de tanto tiempo podría patinar un rato!. Decidido y alegre me agaché sobre la tabla en el aire para aterrizar en la isla sin perder el equilibrio... pero para mi sorpresa, la tabla al tocar el suelo no rodó — ¡Otra vez, no me lo puedo creer! —. La última vez mi skate había quedado enterrado en aquella especie de playa rosa. En esta ocasión, se había quedado casi pegado a un suelo extrañísimo, como si estuviese cubierto de una resina pegajosa. — Mi gozo en un pozo... ¡kakahaha! — reí y agarré la tabla, acoplándola nuevamente a la mochila mientras observaba el lugar. Estábamos debajo de unos árboles inmensos, como si una civilización se hubiese construido en las propias raíces de ellos. Era un lugar extraño pero por fin comenzaba una nueva aventura.



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RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno - Manglar 49 - Buque Acorazado. - Fuguwu - 12-01-2025

Las noches son un mar de oleaje turbio que a veces me traen recuerdos. Y que recuerdos los que llegan esta noche que donde hace tantos años se habían quedado durmiendo. Recuerdos que me van llegando a oleadas y sugieren otros tiempos, tiempos de paz.

Mientras más nos acercábamos a nuestro destino, tan cerca de la isla que me vio crecer, siento surgir en mi un vago sentimentalismo, dulce y triste pero viejo. Viejo como el viejo sabor de viejas lagrimas y viejo como aquel recuerdo amargo de cuando la vida te arrebato de mí.

Bajo esta tormenta de emociones pase las últimas horas de la noche antes de caer rendido en mi camarote. A la mañana siguiente la luz de un nuevo día, ajena a mis miedos y esperanzas, me despertó como el cantar de aquel gallo hacía en la ahora lejana base del G-22 de la marina.

Por fin habíamos dejado aquella horrenda isla toxica y habíamos llegado a nuestro siguiente destino, el archipiélago Sabaody. La isla Gyojin se situaba a escasos 10 mil metros bajo el mar, muy cerca de este archipiélago, se nutría de luz por arboles de la misma especie que los que dotaban de vida este manglar, los árboles Yarukiman.

Agradecería a Apolo una vez que le viera pues el fue el responsable de navegar aquel impactante buque acorazado y lo había hecho con tal maestría que pareciera que estaba llevando una simple veleta. No paraba de impresionarme la cantidad de habilidades y versatilidad de la que era capaz aquel fortachón rubio de mirada alegre y sonrisa radiante.

Sintiéndome apenas descansado, aunque físicamente bien, empecé a realizar la rutina de entrenamiento matutino la cual consistía de 100 sentadillas, 100 lagartijas, 100 abdominales y correr o nadar 10 km. Esto último no lo hice; a cambio, me puse a entrenar el Waki de armamento y de observación tal y como nos lo había recomendado la comodoro Karl.

Contenido Oculto


Parecía que ella estaba de momento al mando de la división 21 y de las 250 tropas que habían partido con nosotros rumbo al archipiélago Gyojin ya que, según se nos había informado, el comodoro Joe – el héroe – había logrado capturar a un pirata de gran renombre (y de largo nombre) durante nuestra estancia en la isla Chika, por lo que había partido hacia Impel Down. Esperábamos que se reuniera con nosotros en Sabaody pero no nos habían dicho cuándo, solo nos habían dejado una nota criptica que leía “esperad mi llegada con la primera luz del quinto día, al alba, mirad al este.”

Seguro estaba de broma, ¿o no?, era imposible saberlo cuando se trataba del héroe de los cabos gemelos.

Durante el transcurso entre la isla Chika y el archipiélago Sabaody también habían llegado noticias de todas partes del mundo. Al parecer en el Nuevo mundo los Yonkou la estaban liando parda. Los Shichibukai habían sido convocados por el almirante Markus Whitend. Los revolucionarios habían sufrido bajas a manos de el gremio de cazarecompensas Magna. Y un sinfín de noticias las cuales llegaban bajo las alas de las gaviotas que parecía surcaban los mares como aves de mal augurio.

Pero la noticia que más impacto había tenido en los ánimos de las tropas, y principalmente había afectado a los comodoro Karl y Ryze, era la noticia de la destrucción de la base de G-65 y, junto con esta, la caída del comandante Kurowashi Sephirot quien anteriormente había formado parte de la división 21 según nos había comentado el comodoro Ryze – ya que de la comodoro Karl solo salía furia y destrucción para quien se le acercara a preguntar por aquel difunto comandante.

Fue en ese momento que decidí empezar a tomarme más enserio mi posición como contraalmirante y empecé a estudiar los carteles de “se busca/wanted” que habían sido publicados hasta la fecha. Estudiando cada uno de los carteles, poca fue mi sorpresa al aprender que aquel sujeto con el que habíamos tomado una cerveza no era nada mas ni nada menos que Garnet Matlock, responsable de la muerte de uno de los Zodiacool, y aquella adolescente que le había sacado a rastras del bar era Sasha, casi igual de peligrosa – aunque en mi opinión posiblemente aún más peligrosa – que el mismo Garnet.

Igualmente repase los carteles de aquellos responsables del ataque a la base del G-65, Ashura, Rapax, Artur, Korg y Ben, eran nombres y caras que no podía olvidar ya que estaba convencido que tarde o temprano terminaríamos enfrentados, no solo porque así lo quisiera el destino, si no porque la comodoro Karl había tomado sus carteles personalmente y se los había llevado consigo. Tuve que pedir copias para poder repasarlos por mi cuenta.

Tras terminar el entrenamiento pase por la cocina a desayunar con los demás reclutas del acorazado que nos transportaba. Sirviendo un desayuno ligero, aunque alto en proteína y vitaminas, me puse a charlar tranquilamente con aquellos reclutas a los que en su mayoría se les podía observar motivados (aunque ciertamente algo nerviosos ya que para muchos era la primera vez en aquel archipiélago).

En realidad, también era la primera vez que visitaba el archipiélago, pero no venia solo, venia con la división 21. La presencia de cada uno de mis compañeros y de aquellos reclutas me transmitían paz, una paz que necesitaba principalmente tras aquella noche de recuerdos que a veces quisiera poder olvidar. Mas ahora que era capaz de sentir la presencia de cada uno de ellos, los sentía tan cerca como si estuvieran a mi lado, y es que lo estaban, éramos (somos) el mejor grupo con el que cuenta la marina de este lado del mar.

Casi al terminar mi desayuno – solo me quedaba por terminar de tomar mi te de algas que el cocinero del barco había tenido la amabilidad de preparar a petición propia – escuche una voz familiar sonando por los parlantes en forma de caracol que habían ubicados en cada sala del acorazado. Claramente era James (no solo por su voz sino que además se presento como el Sargento James Brando) quien instaba a todas las tropas asignadas a la división 21 a desembarcar en el Manglar 49 al cual habíamos llegado.

Ajustándome la gorra sobre mi calva cabeza, di los buenos días a los demás y gracias al chef quien me había preparado una ración de comida grande y me dirigí primeramente al área medica del buque acorazado en el cual las noches anteriores había preparado varios botiquines médicos de diferentes tamaños, así como ungüentos y vendas que podrían ser útiles en caso de separarnos de la comodoro Karl (quien claramente no necesitaba de nada de esto gracias a los poderes de su fruta del diablo).

Sintiendo como los 250 marines desembarcaban en orden marcial el acorazado, hice una última revisión a mi inventario confirmando que además de la comida y los kits médicos traía conmigo mis guantes y el Den Den Mushi y, tras ponerme los guantes en cada uno de mis puños, proseguí a desembarcar igualmente siguiendo la fila de marines en búsqueda de mis demás compañeros de división.

Tan solo salir de las entrañas del acorazado nos recibió un perfecto día soleado que, a no ser por los caprichos divinos del clima en el Grand Line, permanecería imperturbable por el resto de la jornada. El abrazo del sol me hizo sonreír y sentir mis energías renovabas – gracias al océano que ya no estábamos en aquella lúgubre isla donde la luz del sol era solo un cuento de fantasía que le contaban a los pequeños para mejorar sus tristes vidas.

Muchas veces a lo largo del trayecto entre Chika y Sabaody tuve que contener mis deseos de zambullirme en el mar, mismos que florecieron nuevamente ante la vista de aquel mar perfecto e imperturbable que nos recibía junto con el sol, era un paisaje perfecto para los que disfrutábamos de aquellas cosas tan triviales. Sin dejar de percibir a los marines que se encontraban a mi alrededor, baje por fin del acorazado.

Los 250 marines fieles a su entrenamiento habían formado 10 perfectas filas geométricas de 25 personas cada fila separados entre ellos a un metro de frente y espalda y otro metro a cada lado. La verdad que era un espectáculo el verlos ahí con sus uniformes impecables y su formación imperturbable, eran el orgullo de la marina y por supuesto el orgullo de nosotros.

Tras dejar desembarcar al último de los marines y quedar todos en formación perfecta, pude percibir como James y Apolo también habían desembarcado ya de aquel espectacular navío. A Apolo se le veía intentando utilizar su skate aunque sin suerte, y a James se le ve frente a las filas de marines claramente poniendo orden con aquel físico imponente que le caracterizaba.

“Buenos días Apolo, James, parece que por fin los dioses del clima han tenido a bien regalarnos un día perfecto.” – salude a ambos mientras ajustaba los guantes de combate para luego cruzar los brazos y quedar relativamente serio dejando asomar uno de mis colmillos por encima de las comisuras de mis labios.

“Por cierto, muchas gracias Apolo por sacarnos a salvo de aquel vertedero toxico de isla a la que alguien tuvo a bien llamarle Chika. Y gracias, James por formar las filas, se les nota a ambos motivados.” – aseveré mientras esperaba que las últimas dos personas bajaran del acorazado.

Estas últimas dos personas eran claramente las actualmente mas importantes e influyentes en la cadena de mando de la división a falta del líder, Joe Joestar. Los comodoro Karlglass y Ryze Tengen a quienes se les veía normalmente juntos (literalmente, casi unidos como si fueran uno solo) y quienes ostentaban el mismo rango de Joe tras los incidentes que pasaron en Momoiro.

Las instrucciones habían sido claras, la comodoro Karl estaba al mando de todos mientras esperábamos a que llegara el comodoro Joe, siendo el segundo al mando el comodoro Ryze, ¿quizás por eso hacia falta tener 3 comodoros?, no estaba seguro pero en esta ocasión funcionaba perfectamente y no dejaba espacio a duda alguna entre los marines o nosotros los miembros principales de la división.
 

 
Resumen

Aclaracion

Inventario



RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno - Manglar 49 - Buque Acorazado. - Ryze Tengen - 13-01-2025

El balanceo constante del barco acompañaba un despertar lento, aquella mañana me encontraba bastante cansada, tenía los músculos entumecidos, fruto de algún que otro entrenamiento que hubiera hecho entre los días del viaje desde Chika hasta lo conocido como Sabaody. Tardé varios segundos en abrir los ojos por completo, mi camarote… bueno, no era especialmente grande, ¿no? Tamaño reducido para una personita de tamaño reducido, pero… bueno, era suficiente para tumbarme en la pequeña litera y guardar mis pertenencias sin llegar a sentirme agobiada, por lo que algo era algo. La luz de la madrugada se filtraba por el ojo de buey, pintando las paredes del camarote de un tono dorado.

Las olas seguían golpeando el casco de acero del barco, por lo que decidiría finalmente incorporarme en la cama. Así, lo primero que noto es un peso que me oprimía los hombros, no era solo cansancio físico, también… era algo mental, llevaba algunos días que no dormía lo suficiente, desde los acontecimientos de Isla Chika, la actitud de la mayoría de personas era algo mas… rara, por así decirlo, y eso me preocupaba, ya había conseguidor limar algo de las perezas que tenía con Uguwufu y Apolo en el bar, aun no podía mirar durante mucho tiempo a  gufuwu pero lo iba intentando, aunque no podía evitar sentir rechazo, pero es lo que había. En mis sueños, podía ver repetidamente la misma escena varias veces: Garnet en el bar, Wufugu diciéndole a Garnet de cuanto era su recompensa, Karl dándose cuenta de que este era un pirata, perdiendo el control (Seguramente por que no se explicaba como Ikirami podía ocultar aquello siendo mejores amigas), ¿se habría relajado por fin la Oni? Yo, por lo menos desde mis adentros esperaba que así fuera, si no...no estaba segura de cuanto mas podría aguantar la división si había un mal ambiente… pero bueno, otro día daba comienzo y otro día tenía que seguir haciendo mis labores de comodoro.

La sensación de que algo aguardaba en el horizonte era algo que no se me iba en ningún momento, por mucho que lo intentara, como si una amenaza despues de lo sucedido en Chika estuviera presente, ¿A lo mejor Garnet nos buscaría para pelear con nosotros? ¿Acaso la chica Oni que apareció despues?, no tenía ni idea, pero bueno. Me siento al borde la litera, dejando que mis pies rozaran el suelo, el cual se encontraba… frio, bastante además, era algo bueno para despertarse y ponerse a punto rápido. Pasé la mano por mi rostro tratando de espantar la somnolencia que sentía pero por alguna razón, ni siquiera eso bastó para disipar la bruma tras la cual se encontraban mis sentidos. Me estiro, haciendo crujir mis huesos.
Afuera en el pasillo, se escuchaban pasos apresurados de soldados y sus voces, prácticamente apagadas, parecían inmersos ya en su rutina diaria: Guardias cambiando de turno, ingenieros en la caldera del barco, marinos que iban y venían por ordenes de mantenimiento. La división 21 había llegado ya a un nuevo lugar y nos tocaba ponernos al día, aun no sabíamos con claridad la razón por la que nos habían hecho movernos de Chika, pero supuse que en algún momento lo descubriríamos. Con un ligero apoyo, salté, bajando de la cama con un ligero movimiento. Tras reunir la voluntad suficiente para desperezarme, me acerco a mi pequeño armario y miro la ropa que quería llevar… así que me puse el uniforme por encima de un conjunto nuevo que había comprado hace poco. Antes de cerrar la cremallera, me observo en el espejo, mirando las ojeras que tenía bajo los ojos, al igual que un gesto serio que había ido acostumbrado a tener a lo largo de lo había ido pasando, pero… aun me llenaba de orgullo llevar mi uniforme puesto. Soy parte de la marina, debo sentirme orgullosa de serlo. Recorrí con la mirada todo el camarote antes de salir, alisé mi chaqueta de nuevo antes de salir y finalmente salí, el ajetreo era constante, constantes traqueteos de botas pasaron por encima de mi de vez en cuando, de repente escuché como James hacía un llamamiento a todas las tropas, dándole las ordenes de formar fueran del barco. ¿Qué raro? ¿era buena idea?, no tenía ni una pizca de idea de liderar por lo que supuse que si, en algún momento, me toparía con Karl dando vueltas, con su mismo humor de siempre.

-Epa, Buenos dias comodora Karl, ¿Como se encuentra en este dia tan bonito?, supongo que todos estais contentos por la nueva isla. A mi me gustaba mas la otra, de hecho. - y en ese momento, daría un salto alto para subirme en su hombro y sentarme, metiendo las manos en mis bolsillos, para asegurarme de que en la jacketa tenía mi figurita de serpiente.

-Estoy chiquita, así que por favor llevame al exterior, De hecho.


Off


Contenido Oculto



RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno - Manglar 49 - Buque Acorazado. - Karlglass - 13-01-2025



Los acontecimientos de estos días me habían dejado agotada. 

Casi pierdo a Joe y tuve mucho tiempo para pensar y reflexionar en aquella celda donde estaba el malvado pirata que había capturado mi amigo. Tuve tiempo para investigar, pertenecía a la misma tripulación que Garcia Marquez y esa chica que se lo llevo, Casha, o algo así...

Joder, mientras el comodoro estaba luchando por su vida, yo había estado bebiendo y compadreando con el enemigo y además, le había permitido escapar. Aun así no fue culpa mía, en el tiempo que tuve para pensar le di mil vueltas y seguramente habría puesto en peligro a los chicos y a todos los civiles luchando allí, sin preparación alguna, habiendo bebido y en un lugar que no era favorable a mis poderes. La decisión tomada era la correcta.

Ahora nos dirigíamos a Sanjacobondi, una isla al parecer importante para llegar a la segunda parte del Grand Line, según me había comentado Daison en las cartas que nos escribíamos a veces. Si quería vengar a Sephirot, estaba segura de que aquellos piratas llegarían hasta aquí buscando de nuevo hacer daño a la marina a la que le habían declarado la guerra.

Ahora tenía que liderar la división hasta que Joe volviera, así que tenía que estar preparada. Los Wanted de Altura y Rapé los tenía memorizados, pero no podía olvidar al resto. Garcia Marcos y Casha, de los alas negras. Tenían otros compañeros como Kesoy Pantumaka, Jolín Jo o Tripasla perfecta. ALguna de sus caras me sonaban de algo, seguramente habiamos coincidido en las islas del cielo pero no lo recordaba. Habia mas, y los deje preparados en la mesa de mi estudio.

Tambien de los asesinos de Sephirot, no eran solo dos claro, dos tíos de mierda, solo nunca habrían podido acabar con mi difunto amigo, un viejo y un bicho enorme, destacaban, aparte de un negro, también los dejé preparados

Y por último, y no menos importante estaban los revolucionarios, no podíamos descartar que quisieran vengarse por lo de Momoiro así que guarde los carteles relacionados con ellos también. El Panda me quería sonar ¿Le conocía de algo? No creo.  Los amontoné junto al resto

Ya había amanecido, así que fui a la ducha mientras escuchaba la radio cuando de repente una alerta mandaba formar a todas las tropas de la división y presentarse fuera del barco ¿Pero qué cojones? ¿Quién me ha pedido autorización para dar esa orden? Parecía la voz del jodido James. 

Salí de la ducha rápidamente desencajonándome  y vistiéndome mientras maldecía al puto León de los cojones. Me vestí con un uniforme limpio que me quedaba, cogí los Denden Mushi, mis guantes, una pistola reglamentaria de la marina y una daga, además de los Wanted que había dejado sobre la mesa y salí de mi camarote hacia los pasillos donde me encontré con Ryze que se subio en mí y me saludo.

- Buenos días Ryze, aún no he visto esta, pero la anterior no me gustaba nada, la verdad ¿Tu has autorizado a James a que de esa maldita orden?

La pequeña tonttata negó con la cabeza. Bufe y me dirigí a cubierta.

Por fin aire limpio, por fin luz del sol, había estado tan preocupada por mis nuevas tareas dirigiendo, por todo lo sucedido con Joe y Sephirot que prácticamente no había salido. Por fin, de nuevo, luz y sol radiante y unas vistas preciosas de una especie de isla formada por árboles gigantescos ante un mar completamente relajado. Habíamos llegado a Sanjacobondi

- Siento decepcionarte Ryze, pero a mí me gusta más esto.


Baje del barco intentando que no se me notara el cabreo, donde ya estaban formadas perfectamente las tropas que me fueron saludando mientras marchaba hacia donde estaban mis "alumnos", que habían desembarcado también, les fui saludando uno a uno

- Comandante Apolo, me alegro de verte en un lugar como este, el brillo del sol te queda bien. Espero que todo haya ido bien de timonel en un barco así.

Esto último lo dije con algo de tristeza, pues anteriormente el timonel era Sephirot y no podía olvidarme de él. También saludé a mi compañero el pez, al que habia cogido cariño, a pesar de que casi me potara encima hace relativamente poco:

-Contramaestre Fu..Fuk...Fuguwu, me alegro de verle ¿Todo bien por aquí?

Me seguía costando horrores acordarme de su nombre a pesar de tener solo una vocal, pero creo que esta vez lo había dicho bien. Por último quedaba James, me acerque a el y le agarre por los hombros con las dos manos y apreté las mismas pretendiendo mostrar mi fuerza y le dije en voz baja:

- James, no sé qué cojones, te crees que es esto, pero que sea la última puta vez que tomas una decisión por tu cuenta. La máxima autoridad aquí hasta que vuelva Joe soy yo. Y por mi coño moreno vas a acatarla. No des un paso sin que yo te lo diga ¿Queda claro Sargento? Bien, eso pensaba.

No sé por qué este tipo intentaba siempre ir por su cuenta, tal vez había intentando mostrar algo dando esas órdenes, no lo sé, pero no hacía más que hincharme el coño, algo que ya no pasaba con Apolo por ejemplo. Tras esta pequeña reprimenda alcé la voz y me dirigí a los soldados que seguían perfectamente formados y saludando:

- Soldados a cargo de la división 21 de la marina ¡¡¡BIENVENIDOS A SANAJACOBONDI!!! ¡¡¡DESCANSEN ARG!!! PRONTO COMEREMOS EN TIERRA FIRME

Sonreí mirando a Ryze y le dije susurrando: no tengo ni puta idea de que hacer amigue, esperemos que nos reciba alguien pronto"

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RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno - Manglar 49 - Buque Acorazado. - Voz Seductora - 14-01-2025

La megafonía del lugar dio una orden proveniente de una persona sin autoridad, y aunque algunos soldados - los más rasos y novatos - se pusieron nerviosos y trataron de obedecerla, los más experimentados y de rangos similares al del comunicador les instaron a permanecer en sus puestos hasta nueva orden del verdadero centro de mando: La Comodoro Karlglass Firebirth.
Así pues los soldados continuaron con sus labores mientras los otros diversos cargos realizaban sus pesquisas.

Apolo realizó un anclaje magistral del buque, pese a lo complicado de manejar que debía ser tal cacharro, y la interacción con sus compañeros fue algo personal entre ellos. Tras eso, la aparición de Karlglass en escena hizo que, los Sargentos que sí sabían cual era su lugar y no tenían aires injustificados de grandeza, mandaran silencio y atención a los presentes. Incluso un Teniente cercano al trío de James, Apolo y Fuguwu se atrevió a dar un codazo al mink y demostrarle algo de modales por las malas, al más puro estilo marine, como una advertencia - Cuádrese ante el puente de mando, imbécil pretencioso - dijo mirándolo de arriba a abajo - Hora de impartir justicia dice... - dijo con desgana mirándolo con cierto asco, y resopló, mirando a Fuguwu y asintiendo, y cuadrándose un instante frente a Apolo, quien lo superaba en jerarquía.

Entonces una voz al fondo llamó a presentar armas, y todos los Marines del barco se cuadraron en el saludo militar, todos perfectamente organizados y colocados marcialmente, con el brazo derecho levantado y los dedos apoyados en su rostro y cargando el arma en el brazo contrario, dando al unísono un fuerte taconazo en cubierta viendo a Karlglass Firebirth en cubierta, gritando con una sola voz:

- ¡Aye, Sir! -

Tras su saludo, el discurso de la Comodoro instó a las tropas a comenzar el desembarco, y con él, a cuadrarse en tierra firme.
Los Marines habían atracado en una zona residencial, con casas y algunos lugar de interés más concretos e interesantes, y al fondo de esta zona, el parque de atracciones de Sabaody, tan famoso como impresionante. El cuartel general estaba en la siguiente zona de Manglares, y la Comodoro debía decidir si permanecer aquí, ir hacia allí, avisar de su llegada al mando de la isla, tratar de sentar un pequeño campamento en esa zona civil, o aguardar por noticias sin hacer nada más.
Sus hombres eran su responsabilidad, y de nadie más.



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James



RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno - Manglar 49 - Buque Acorazado. - Fuguwu - 14-01-2025

La Marina, como toda institución seria, tiene una jerarquía organizativa la cual establece diferentes rangos según las capacidades, condecoraciones y trayecto de cada persona en la organización. Resumiéndolo de forma sencilla, en la Marina hay 11 rangos (empezando como Soldado Raso al enlistarse y pudiendo llegar al preciado y único cargo de Almirante de Flota) los cuales se respetan por orden de jerarquía.
 
Además, los rangos en la Marina no solo representan una jerarquía organizativa, sino también son esenciales para garantizar el orden, la disciplina y la eficacia operativa dentro de esta institución. La estructura jerárquica de los rangos es un elemento fundamental que permite coordinar las actividades de un gran número de personas, asegurando que cada individuo comprenda su función, responsabilidades y el papel que desempeña dentro de la organización.
 
Una de las razones primordiales por las que los rangos son esenciales en la Marina es porque promueven la disciplina y la organización. La naturaleza de las operaciones navales y en tierra exige un nivel elevado de precisión y coordinación, ya que incluso un pequeño error puede tener consecuencias graves o incluso catastróficas. Los rangos establecen una cadena de mando clara, asegurando que cada orden se transmita y se cumpla de manera eficiente. Esta estructura jerárquica permite a los superiores delegar responsabilidades y mantener un control efectivo sobre las operaciones.
 
Por ejemplo, como Joe Joestar, Comodoro y jefe de la división 21, había delegado en la Comodoro Karlglass sus responsabilidades durante su ausencia. Según mi entendimiento de nuestra división, la cadena de mando se rige primero por Joe, seguido por Karl, continuando con Ryze (estos tres primeros todos Comodoros), consecuentemente Apolo que porta el rango de Comandante, y por último – pero no menos desdeñables – yo como Contramaestre y James como Sargento.
 
En situaciones de emergencia, los rangos facilitan una respuesta rápida y coordinada. Cada miembro de la Marina sabe a quién debe reportarse y de quién recibirá instrucciones, eliminando la confusión y garantizando que las acciones se lleven a cabo de manera ordenada. Además, esta estructura fomenta un entorno donde la disciplina es primordial, lo que asegura que las operaciones se realicen siguiendo los protocolos establecidos.
 
Otra razón crucial para la existencia de los rangos en la Marina es la eficiencia en la toma de decisiones. En el entorno naval y bélico al que nos solemos enfrentar día a día, donde las condiciones pueden cambiar rápidamente, es vital que las decisiones se tomen de manera ágil y precisa. Los rangos otorgan a los superiores la autoridad para tomar decisiones en nombre de su equipo o unidad, lo que permite una respuesta rápida ante cualquier situación por muy inverosímil o antinatural que se presente. Al mismo tiempo, los subordinados tienen la confianza de que las decisiones provienen de personas con la experiencia y el conocimiento necesarios.
 
La delegación de funciones a través de la jerarquía también asegura que las decisiones no recaigan exclusivamente en un solo individuo, distribuyendo la carga y aumentando la efectividad general. Cada nivel de rango tiene roles y responsabilidades específicos, lo que garantiza que todos los aspectos de una operación se aborden adecuadamente.
 
Los rangos también desempeñan un papel fundamental en el desarrollo profesional de los miembros de la Marina. La posibilidad de ascender en la jerarquía actúa como un incentivo para el crecimiento personal y profesional, motivando a los individuos a mejorar sus habilidades, conocimientos y desempeño. Este sistema de meritocracia asegura que las personas más capacitadas y comprometidas ocupen posiciones de mayor responsabilidad.
 
Además, los rangos brindan un sentido de logro y reconocimiento. Ascender a un rango superior no solo representa un aumento en la responsabilidad, sino también el reconocimiento del esfuerzo y la dedicación del individuo. Esto fomenta un entorno de trabajo positivo, donde cada miembro se siente valorado y motivado a contribuir al éxito de la organización.
 
Creo fervientemente que los rangos son un símbolo de los valores y las tradiciones de la Marina. Cada rango lleva consigo una rica historia y un conjunto de expectativas que refuerzan el sentido de identidad y pertenencia entre los miembros. La jerarquía no solo es un sistema organizativo, sino también una forma de preservar y transmitir los principios fundamentales de la institución, como el honor, la valentía y la lealtad.
 
Así como Joe Joestar se ha ganado a pulso el titulo de “el héroe”, estaba convencido que mis demás compañeros de división lograrían títulos de igual renombre y un ascenso exponencial en la jerarquía si nos manteníamos unidos y respetábamos la cadena de mando. Es por esto que entendí perfectamente la reacción de la comodoro Karl y de varios de los Sargentos que igual nos acompañaban en el acorazado.
 
Luego de saludar a Apolo y a James, tras la llegada de los comodoro Karl y Ryze, realice el saludo formal de la marina – brazo izquierdo pegado al cuerpo pasando el antebrazo por detrás de la espalda y brazo derecho formando un triángulo rectángulo perfecto, la mano completamente estirada mostrando el dorso de la misma y llevada a la frente – el cual ha decir verdad me gustaba poder realizar ante la presencia de mis superiores. Ciertamente, tanto Karl como Ryze (e incluso Apolo) no se tomaban los cargos de forma exageradamente seria, ni exigían este tipo de saludos, pero estando ante el grupo de Soldados Rasos y Sargentos creía importante mostrar que entendía la importancia de la cadena de mando y que era capaz de demostrar respeto a mis superiores, respeto que se han ganado a pulso.
 
“Buenos días, Comodoro Karl, Comodoro Ryze, parece que por fin los dioses del clima han tenido a bien regalarnos un día perfecto.” – repetí el mismo saludo el cual anteriormente había dado a Apolo y James.
 
La comodoro Karl llevaba, como ya era costumbre, a la comodoro Ryze sobre el hombro. El nivel de confianza y unión que ambos comodoros mostraban no tenía igual dentro de la división. Ambas portaban el uniforme de la marina (como era de esperar) impecable, aunque por alguna extraña razón a Ryze le parecía quedar un poco abultado, como si llevara demasiadas capaz de ropa. Sin embargo, no era momento ni lugar para aquel tipo de comentarios por lo que ignore este pequeño detalle.
 
Saludando a Apolo, James y yo, la comodoro Karl realizo el acto más increíble y que no esperaba presenciar jamás en mi vida. Nos saludo a cada uno por nuestros nombres. Esto me dejo en shock más allá de sus habilidades excepcionales en el uso del Waki, más incluso que verle transformarse en un fénix y rodearme de fuego azul y curarme las heridas tras aquel entrenamiento en Chika. Después de semanas y semanas de oír diferentes sobrenombres hacia mi y mis compañeros (los cuales me daban igual, incluso los encontraba entretenidos, pues era claro que no lo hacía a propósito) había dado por sentado que la comodoro jamás se aprendería nuestros nombres y había aceptado dicho destino. Uno de aquellos nombres, Cthulhu, había llamado mi atención y lo había guardado como posible nombre para mis descendientes, en caso de llegar a tener.
 
Mientras en mi cabeza lidiaba con el shock traído por la comodoro Karl y su memoria, y tras ambos comodoros presentarse en escena, una voz al fondo llamó a presentar armas, y todos los Marines del barco se cuadraron en el saludo militar, todos perfectamente organizados y colocados marcialmente, con el brazo derecho levantado y los dedos apoyados en su rostro y cargando el arma en el brazo contrario, dando al unísono un fuerte taconazo en cubierta, gritando con una sola voz “aye, sir”. Saludo del cual también participe logrando salir del shock causado con anterioridad.
 
Tras las palabras de la comodoro hacia todos los presentes, las tropas comenzaron a desembarcar y tomar formación en tierra. El aire estaba cargado de anticipación mientras los 250 soldados rasos se alineaban con precisión impecable, formando filas perfectas que parecían extenderse hasta el horizonte. Cada uniforme estaba meticulosamente arreglado, con botones que brillaban como espejos bajo la luz del sol. Los estandartes de la unidad ondeaban suavemente al compás de la brisa, aportando un toque de color a la escena.
 
Cuando el comodoro hizo acto de presencia en tierra, un silencio solemne envolvió el área. La sincronización era absoluta: al primer compás de la orden, todos los soldados, como un solo cuerpo, adoptaron la posición de firme, los tacones de sus botas chocando contra el suelo nuevamente de la misma forma que lo habían hecho sobre el barco con un resonante ¡clac! que reverberó como un trueno controlado.
 
Al siguiente mandato traído de la voz de los sargentos que se encontraban entre aquellas filas, las armas se alzaron en un movimiento coreografiado que parecía desafiar la naturaleza misma de la coordinación humana. Bayonetas y cañones se alzaron al unísono, formando un bosque de acero que reflejaba la luz del día en destellos cegadores. Cada gesto, cada paso, era una muestra de disciplina y dedicación, como si el latir de un único corazón impulsara a toda la tropa.
 
Desde lejos, el espectáculo era casi hipnótico: una vasta marea humana moviéndose con una gracia militar que emanaba poder y control. La perfecta alineación de las filas y el brillo uniforme de los rifles conferían al grupo una presencia casi escultórica, una figura colectiva que parecía tallada en el mármol de la obediencia y el honor. Cuando finalmente bajaron las armas al último comando, el eco del movimiento se sintió como el rugido de una ola rompiendo en la orilla. Desde nuestra posición, contemplaba la escena con un rostro serio, mientras los soldados mantenían sus posturas rígidas, orgullosos de formar parte de aquella coreografía que no era solo un saludo, sino una demostración de fuerza y lealtad.
 
El viento se llevó el último murmullo de movimiento, dejando un silencio solemne, roto solo por el ocasional crujir de las botas al reposicionarse levemente. El momento seguro quedó grabado en la memoria de todos los presentes, una estampa de impecable marcialidad que hablaba más fuerte que cualquier discurso.
 
Interpretando las palabras de la comodoro de la misma forma que los demás soldados habían hecho, desembarque de aquel acorazado que nos había traído hasta aquí quedando a 5 metros de la primera fila de soldados esperando que mis demás compañeros de división me acompañaran en aquella formación a la espera de las ordenes de la comodoro.
 
“¿Cuáles son sus órdenes comodoro Karl?” – pregunte de forma sonora y respetuosa.
 
Habíamos atracado en una zona residencial, al fondo de esta zona, el parque de atracciones de Sabaody, tan famoso como impresionante, se erguía en contraste a la marcialidad mostrada por estas tropas de la marina.
 
La zona residencial del archipiélago Sabaody parecía estar impregnada de un equilibrio fascinante entre la naturaleza y la civilización. Las viviendas, construidas con madera pulida y piedra coralina, parecen integrarse de manera orgánica con las raíces gigantes de los manglares que dominan el paisaje. Algunas casas están suspendidas sobre estas raíces, sostenidas por estructuras que abrazan los troncos, mientras que otras están construidas directamente sobre el suelo, rodeadas por pequeñas plazas y pasarelas elevadas.
 
Por encima de estas residencias estándar, unas residencias de mucho más tamaño las cuales posiblemente formaban parte de las vastas riquezas de familias nobles o comerciantes adinerados, destacan de manera ostentosa entre las demás. Estas edificaciones imponentes, con fachadas decoradas con grandes ventanales, columnas ornamentadas destacan por sus detalles en oro y nácar. Incluso en la lejanía, son tales las dimensiones que esculturas de criaturas marinas o símbolos de estatus pueden verse adornar sus entradas, dejando claro el abismo social que existe en el archipiélago. Por otro lado, las casas de los habitantes comunes son mucho más modestas, aunque no menos encantadoras, con techos inclinados, balcones adornados con macetas de plantas locales y pequeños patios donde los niños juegan entre burbujas flotantes.
 
El aroma de la resina burbuja que impregna el aire se mezcla con el de la comida local que se vende en esta zona. El ambiente es bullicioso, con múltiple gente que iba y venía desde y hacia el famoso parque de atracciones que se encontraba en este archipiélago y el cual era visible desde nuestra posición dado su gran tamaño y la cantidad de gente que se acumulaba en su entrada.
 
Según las millones de historias que había oído durante mi infancia en la isla Gyojin, el parque de atracciones de Sabaody es una explosión de color y vida, un lugar diseñado para fascinar tanto a locales como a visitantes. Las atracciones se extienden entre las gigantescas raíces de los manglares, aprovechando el terreno único del archipiélago. Una de las primeras cosas que llama la atención al llegar son los arcos y columnas hechos de resina burbuja, que parecen flotar en el aire como por arte de magia. El sonido constante de las burbujas estallando acompaña la risa de los niños y la música festiva que llena cada rincón.
 
Mentiría si digiera que no me interesaba visitar aquel parque algún día, ¿quizás podría convencer a alguno de mis compañeros de división de visitarlo en nuestro día libre? (asumiendo que tengamos uno durante nuestra estancia).
 
Entre las atracciones más destacadas que quería visitar está la rueda de la fortuna burbujeante, cuyas cabinas de cristal translúcido ofrecen una vista inigualable del archipiélago desde lo alto. Cada burbuja refleja los rayos del sol o las luces del parque por la noche, creando un espectáculo de destellos iridiscentes. También no podía dejar pasar la oportunidad de visitar la montaña rusa acuática, que serpentea entre túneles llenos de agua y burbujas, ofreciendo un viaje emocionante que combina la velocidad con la frescura del entorno marino.
 
El que posiblemente me interesaba menos era el carrusel de criaturas marinas, aunque en mi infancia sí que le quería montar, al ser otra atracción emblemática, con figuras de reyes marinos, peces koi gigantes y tortugas que giran sobre una plataforma ondulante que simula el movimiento del océano, creo que no era una atracción para un Gyojin de 26 años. Aunque podría acercarme para saciar mi curiosidad ya que había oído que los detalles en estas esculturas eran impresionantes, con acabados brillantes que reflejan la luz como si estuvieran realmente húmedos.
 
Además de las atracciones, me apetecía poder visitar los puestos de comida y juegos los cuales seguramente siempre están abarrotados. Varios tipos de caramelos, chocolatinas y dulces que parecen flotar en el aire antes de disolverse en la lengua, eran un éxito entre los habitantes de la isla Gyojin los cuales teníamos el lujo de probar cuando los comerciantes que visitaban nuestra isla los traían tras su paso por el archipiélago.
 
Haciendo un profundo esfuerzo por mantener la calma, alejé mis pensamientos de aquel famoso parque de atracciones y lo devolví hacia las filas que se habían formado en tierra. Recordando mi entrenamiento active el Waki de Observación en dirección hacia la zona residencial lo cual me ayudo a relajar la mente y enfocarme en las ordenes que provinieran de la comodoro Karl.
 

 
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RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno - Manglar 49 - Buque Acorazado. - Karlglass - 14-01-2025

No sé si James había entendido que debía de dejar de intentar ser más de lo que aún era. No me cabía duda de que tenía un futuro brillante en la marina, pero esto sería siempre y cuando dejara de hincharme a mí los ovarios

Las tropas respondieron ante la verdadera autoridad del barco ahora mismo y yo me puse algo nerviosa, en ausencia de Joe había estado realizando tareas al mando y no era la primera vez que tenía muchos marines a mi cargo, pero si era la primera que los veía a todos juntos y eso me impresionó bastante. Me había mostrado nerviosa frente a Ryze pero los nervios iniciales pasaron a ser determinación.

Desde mi posición podía ver que habíamos desembarcado en una zona civil, al bajar del barco consulté un mapa que había en la costa, el típico mapa de “Usted está aquí”. La base de la marina estaba relativamente cerca de nuestra posición así que dirigiría hacia allí las tropas sin más dilación. Antes de ello, eso sí,  debía hablar con el cuartel e informar de nuestra llegada. Cogí mi DenDen Mushi blanco y llamé al cuartel.

-Aquí Karlglass Firebirth, comodoro de la División 21, hemos desembarcado correctamente en… el Manglar 49. Marchamos hacia el cuartel a esperar instrucciones.

Una vez comunicada nuestra llegada, tocaba organizar a las tropas. Joe siempre solía dejar a algunos hombres protegiendo el barco, en esta ocasión estábamos en un lugar muy protegido por la marina, pero aún así no estaba de más dejar un pelotón allí, siempre podríamos llamarlos si necesitábamos refuerzos. 

Con las tropas ya formadas abajo, me puse manos a la obra, primero tocaba hablar con “mis alumnos” y hombres de confianza sobre lo que íbamos a hacer, de hecho Fuguwu me preguntó por ello

-Fuguwu, Apollo, os voy a asignar a cada uno un pelotón. Iréis tras de mí con el. Ir con el Waki de observación activado por si las moscas. Yo abrire el paso con Ryze y los pelotones 1 y 2. Apollo irás detrás de mí comandando el tercero. Fuwugu cerrarás la formación con el cuarto, James, tú le acompañarás y cumplirás todas las órdenes que aquí mi amigo el pez te de, él está al cargo ¿ entendido ?

Una vez me había comunicado con los chicos, tocaba hacerlo con los demás. No había tiempo que perder así subí de nuevo la pasarela del barco y con las tropas ya formadas di las instrucciones precisas que les había comentado a mis compañeros:

-¡¡¡Pelotón 1 y 2 marcharéis conmigo!!! ¡¡¡ Pelotón 3 detrás de mí y bajo las órdenes del comandante Apollo !!! ¡¡¡ Pelotón 4 cerráis el grupo, bajo las órdenes del contramaestre Fuwugu !! ¡¡Paso ligero, nos dirigimos al cuartel, ojos abiertos y en guardia y traten de no molestar a los civiles, andando!!! ¡En filas de a cinco por favor!! ¡¡ Pelotón  5 quedaros guardando el barco

Una vez termine me sentí sorprendida de mí misma, había tenido las ideas claras y creo que lo había hecho bien, miré a Ryze en mi hombro y la sonreí :

-¿He estado a la altura compañera?

Pronto lo sabríamos, pues solo quedaba abrir la marcha. Active mi Haki de observación 260 metros a la redonda y me acerqué a los pelotones 1 y 2 dándoles la orden de marchar rumbo al cuartel

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RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno - Manglar 49 - Buque Acorazado. - Apolo Bahía - 14-01-2025

Tras recoger mi skate viendo la incapacidad de la superficie para poder deslizarme a través de ella y analizar el terreno, volví a mirar hacia el barco. Para mi sorpresa, James había sido el primero en desembarcar del buque. Durante los entrenamientos en aquel hormiguero siempre había sido el último en llegar, quedándose incluso dormido durante el del waki de observación. — Cowabunga, parece que hoy te has levantado motivado ¡kakahaha! — dije a modo bromista, recordando el mensaje que transmitió por megafonía hacia el resto de reclutas. Mensaje que cayó en vano pues finalmente no le habían hecho caso.

Poco después aparecería Fuguwu en escena, aludiendo al buen comportamiento de alguna divinidad climática, ofreciéndonos un poco de alegría después de tantas semanas deprimentes. Se mostraba agradecido por mi control sobre el barco y por traerlos aquí, a estas alturas no me sorprendía su comportamiento tan recto y educado pero decidí quitarle hierro al asunto, negando con la mano — Tan sólo llevé a cabo mi labor... espero que tú no tengas que usar el tuyo y tengamos una estancia tranquila ¡kakahaha! — Observando hacia la pasarela de desembarque del acorazado, comencé a ver una gran silueta — Por cierto, recuérdame más tarde que te pregunte algo sobre tu isla. De camino aquí el log pose se comportó de una forma totalmente extraña

Tras un estruendoso saludo militar al unísono, acompañado de fuertes taconazos, Karl empezaba a desfilar por la pasarela de desembarque del navío, con todos los reclutas a sus órdenes. Joe se había ausentado y por lo tanto ella era la máxima autoridad del grupo, cosa que me alegraba porque tenía mucho mejor feeling con ella que con el héroe. Mientras Joe lo único que hizo fue agredirme sin dar explicaciones, Karl se implicó en enseñarnos los tejemanejes del místico waki. Parecía que venía de buen humor puesto que afirmaba que se alegraba de verme y que el brillo del sol me quedaba bien. — Karl... antes de desembarcar ojeé un mapa de esta isla y... — detuve mis palabras dándome cuenta de algo. ¿Me ha llamado por mi nombre por fin? Había pronunciado Apolo. Ni Apollón, ni Apolino, ni Apoco Sangría, ni García. Apolo.

Un teniente del cuerpo se dirigió primero hacia James. Estaba de muy mal humor y comenzó a recriminarle el hecho de que se hubiese motivado ordenando el desembarco y querer impartir justicia. No sé qué justicia se podría impartir en ese momento la verdad... la cosa estaba bastante tranquila por la zona. De seguido, ese teniente se cuadró ante mí. Le devolví el saludo militar de una forma menos recta, con la mano izquierda metida en el bolsillo de mi pantalón y la derecha saludando. Sabía que era el protocolo a seguir pero no dejaba de hacérseme extraño el hecho de que ahora fuese una figura de autoridad. Había pasado de señor de la limpieza en el cuartel de Ballywood a Comandante de la Marina en muy poco tiempo.

De una forma un tanto agresiva, Karl empezó a recriminarle a James el hecho de que intentase dirigir a los soldados del barco por encima de ella. Mientras esta bronca daba lugar, le di un par de codazos a Fuguwu mientras los señalaba, para que viese lo que estaba sucediendo — ¡Kakahaha! Tal vez si no se hubiese dormido durante el entrenamiento del waki, podría haber visto venir la ira de Karl ¿me sigues?. — a pesar de todo, siempre me divertía ver un poco de caos y movimiento entre nosotros.

Ya estábamos todos en tierra y Karl solicitó instrucciones informando al cuartel de Sabaody que ya habíamos desembarcado para darnos instrucciones a la División 21 posteriormente. Yo debía encargarme del tercer pelotón siguiendo a los dos primeros. Una tarea bastante sencilla puesto que además íbamos todos en grupo, no tenía mucha ciencia. A continuación alzó la voz dándole las instrucciones a los doscientos cincuenta marines que teníamos a nuestro cargo. En la isla vertedero Karl decía que no se le daba muy bien eso de tener tantas responsabilidades pero yo no estaba de acuerdo. Con nosotros fue una maestra muy capacitada, consiguió enseñarnos el dominio del waki de una forma rápida y ahora estaba ordenando a todos los reclutas como si fuesen ovejas y ella el perro pastor. Sin duda tenía capacidades de liderazgo, era una Marine a la que valía la pena seguir.

Diez filas de cinco marines cada una se dibujó a mi espalda. Karl dio la orden de que los dos primeros pelotones comenzasen a marchar así que levanté la mano y silbé como un futbolista en la banda pidiendo un balón, para que el tercer pelotón hiciese lo mismo. Comencé a caminar de espaldas para ver al tercer pelotón de frente y alcé la voz para dirigirme a ellos — A ver muchachos, quiero ver alegría en vuestras caras. Tenéis que ser el escuadrón de la alegría, no quiero que el camino sea un muermazo. ¿Os sabéis alguna canción? — no obtuve respuesta — ¿Alguien?... ¡Vem Magalenha rojão! — comencé a mirar de izquierda a derecha, observando que el segundo recluta de la tercera fila empezando por la izquierda había levantado la mano. Le señalé para darle paso a que hablase — ¡Traz a lenha pro fogão, vem fazer armação! — Abrí los ojos incrédulo — ¡Una polla! Aquí hay alguien que conoce el folclore del Reino de Samba ¡Kakahaha! — empecé a reírme motivado y seguí cantando — ¡Hoje é um día de sol, alegría de coió, é curtir o verão! ¡TEEE-TE, TE-TE-EEE-TE! — empecé a mover las manos con las palmas hacia arriba, sacudiéndolas desde abajo hacia arriba, pidiendo participación. — ¡TEEE-TE, TE-TE-EEE-TE! — me respondió al unísono el pelotón, provocando mi risa. — ¡Todos juntos, sigamos! ¡VEM MAGALENHA ROJÃO, TRAZ A LENHA PRO FOGÃO....! — y así, continuando la canción empezándola de nuevo y activando mi waki de observación a 214 metros a la redonda, comenzamos a desfilar detrás de los dos primeros pelotones, provocando que el tercero cantase junto a mí.


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