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[EVENTO FASE 2] El mismo infierno - Manglar 18 - Viejo Amigo - Versión para impresión

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[EVENTO FASE 2] El mismo infierno - Manglar 18 - Viejo Amigo - Max D. Bambú - 19-01-2025

[personajeinvalido=1498]

Nadie logró detener el avance del panda por entre las revoltosas multitudes del manglar 13, de modo que la persecución continuó sin ningún tipo de interrupción. El desconocido era rápido, eso era innegable, pero Don Bambú no se esperaba otra cosa. Con la ayuda de su haki de observación fue capaz de no perderle la pista ni un instante, de modo que aunque dejase de verle por unos momentos no resultó excesivamente problemático recuperar su rastro y continuar con la persecución. Estaba siendo un insensato, lo sabía. Poner en peligro de aquella forma los intereses de la Revolución pesaría en su conciencia más tarde. Se disculparía con sus compañeros y aceptaría cualquier castigo que su superior optase por imponerle. Pero eso sería en el futuro, si es que el Panda salía vivo de Sabaody. En aquel momento, aquel instante, sólo existía una cosa en el mundo. La persecución. Cuando el encapuchado cruzaba por un callejón especialmente difícil de navegar, Don Bambú optaba por saltar por encima de los edificios. Cuando evitaba con agilidad felina a los transeúntes, Don Bambú los atravesaba como una apisonadora. Bazares colapsaron, jarrones se rompieron y animales de compañía huyeron despavoridos ante la escena que estaban protagonizando ambos individuos. Panda disfrutaba de aquellas cosas, le daban un cierto sabor a la vida que no se lo podían dar otras actividades. No obstante, quería que terminase cuanto antes. Las preocupaciones del mink aumentaban conforme se alejaban del manglar número 13. Aquella situación apestaba a alguna clase de trampa, y aunque tuvo la oportunidad de darse la vuelta y evitarse complicaciones no lo hizo.

A lo largo de su camino ambos sujetos pasaron por varios lugares, todos ellos pertenecientes a la zona sin ley del archipiélago. Cada área o manglar realizaba actividades relativamente similares a las de sus vecinos, aunque a ojos de Bambú bien pudiera ser que esta sea una cualidad únicamente de los manglares sin ley. Tras un buen rato corriendo detrás de su presa, el desconocido se detuvo en lo que parecía ser el manglar 18. Concretamente se encontraban en una suerte de claro que hacía de conexión con otros tantos manglares si bien en este momento se encontraba completamente abandonado. Únicamente estaban allí ellos dos... que Don Bambú supiera. El encapuchado se giró lentamente una vez detuvo su marcha. Estaba a 10 metros del panda. Le instó a que se acercase y Panda perdió la paciencia. —Basta de juegos. Reconozco tu aura y he visto tus cicatrices. No creo que seas desgraciado de Sohem, porque lo reconocería en cualquier sitio. Además, no recuerdo que su cicatriz fuera tan profunda. —Le había visto la cara en los Cabos Gemelos y mucho más tarde en Skypiea. Era el momento de sacar conclusiones y prepararse para cualquier clase de desenlace. —Tú eres Kovashi, ¿verdad? Todo este tiempo te creí muerto, pero tienes que ser tú. Y si no eres tú... —Tragó saliva. El brazo robótico del desconocido le daba muy mal espina. —¿De dónde has sacado ese brazo? Sólo he visto una vez en mi vida una tecnología así y me prometí acabar con la persona que está detrás de ella. —No le gustaba el cuadro que se acababa de pintar en su cabeza. Había conjurado una hipótesis con la escasa información a su disposición, pero deseaba con todas sus fuerzas que todo ello fuese mentira. Una mera ilusión provocada por una mente excesivamente imaginativa.

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RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno - Manglar 18 - Viejo Amigo - Kovashi Shimatsu - 20-01-2025

Los hilos del destino se entrelazaban entre sí cuando el Shimatsu se encontró de bruces con la figura de la persona a la que tanto había ansiado encontrar durante tanto tiempo. Tres años, tres malditos años habían pasado ya desde que no veía a esa maldita bola de pelo intelectual que tan nervioso le ponía. Tres años en los que había esperado pacientemente este ansiado y unilateral encuentro. Y ahora estaban allí, en el manglar número 18, un islote que servía de conexión entre otras zonas del Archipiélago y que ahora, como si un ente superior hubiera construido este momento por y para los dos, se encontraba desolado salvo por el encapuchado y el mink panda. La persecución había finalizado al fin, y ahora llegaba la hora de la confrontación.

La entidad fruto de un pasado trágico, le instó a que se aproximara, mientras llevaba su mano robótica derecha hacia el picho de su capucha, permaneciendo Don Bambú a una distancia prudencial de 10 metros. Sin aún revelar su identidad, Kovashi escuchó como el oso panda aseguraba reconocer su aura, además de haber visto sus cicatrices y mencionar a Sohem, ese merluzo que conoció hace años en Terminal Gray.- ... - Permaneció en silencio, negando con la cabeza para acompañar la acertada hipótesis del panda. Fue al escuchar la siguiente suposición cuando una sonrisa maliciosa se dibujó en el rostro de el Shimatsu. El mink había acertado de lleno, alegando que todo este tiempo creía que había estado muerto, para después preguntar de dónde había sacado el implante robótico que sustituía a su brazo derecho de carne y hueso. Podía sentir en su alma como el aura de Panda fluctuaba entre emociones y sentimientos negativos. Y eso le gustaba a Kovashi.

- Ohisashiburidana...- Empezó a saludar en su idioma natal, sin deshacer su sonrisa, al mismo tiempo que apartaba lentamente la capucha de su cabeza, revelando paulatinamente las facciones y rasgos tan identificables del rostro que pertenecía a alguien que, hasta ese entonces, creía muerto. Con la capucha completamente retirada, el fantasma del pasado revelaba su faz. Una gran herida recorría el lado izquierdo de su rostro, una terrible herida que culminaba con un parche ubicado sobre el ojo de ese respectivo perfil. Aún con ese gran cambio, el resto de características, como la cicatriz en forma de "X" de su cara - aunque ahora parecía más una "V" girada 90º -, sus ojos azules y pelo albino, hacían ver claramente quién era aquella persona.- Panda - Finalizó el saludo, soltando la capucha y llevando la mano robótica hacia delante, a la altura de su cadera y con su palma mirando hacia el cielo.- ¿Este brazo, dices? - Preguntó, abriendo y cerrando intermitentemente los dedos de su mano, fijando su mirada en ella.- Lo conseguí pagando una gran suma de dinero, después de sobrevivir yo solo en una isla infestada de gigantes. - Aclaró, enfatizando en el "solo" con tal intensidad que la sonrisa juguetona que tenía en su cara se desvaneció, cambiando su expresión por una más seria.- Pero bueno, tanto tiempo sin vernos, ¿y esto es lo primero que me dices y preguntas? - Recriminó con calma e intentando no dejarse llevar por sus emociones, extendiendo sus brazos hacia ambos lados.- Parece que a ti te va bien, en cambio. - Llevó sus manos a la cintura y se giró 90 grados en sentido horario, dando el perfil izquierdo con el parche.- No paraba de ver tu maldita y apestosa cara en el periódico o en los cárteles de "Se Busca". - Empezaba a dar uno de mis discursos.- Sobreviviste, saliste de Little Garden y formaste un nuevo equipo, por lo que he podido ver antes. - Prosiguió, girando levemente su cabeza, con el ceño fruncido, hacia el panda para poder verle.- ¿Y qué hacía yo mientras? Vivir un auténtico infierno, una pesadilla sin fin y ver como Nadja, Enma y Kruner eran asesinados frente a mis ojos. Todos y cada uno de ellos, ¿sabes? - Espetó, señalándose con el índice de su mano derecha el ojo que le quedaba para, a continuación, juntar las dos palmas de sus manos.

- Sin poder mover ni un músculo vi primero, como, al pobre y tímido Enma lo cogió un gigante de las piernas y cabeza para separarlo en dos mitades como quién parte una barra de pan. Aún recuerdo las vísceras y la sangre del chico saltando sobre mi cara - Explicó, siendo lo más explícito posible, separando dichas palmas para acompañar al relato.- A Khruner, el que era como mi hermano, lo metieron vivo en una olla de aceite hirviendo, sin ninguna clase de compasión, para atravesarlo con un palo y comérselo como un pinchito moruno. Aún puedo escuchar sus gritos llenos de agonía y sufrimiento, implorando "por la raza" que le sacaran de allí. - Siguió, mostrando una maniática sonrisa, y señalándose ahora con su dedo robótico su oído derecho.- Por último, Nadja, ¡menuda mujer! Ella intentó escaparse del yugo de los gigantes, transformándose en la zorra que era. - Hizo una pausa para suspirar, llevándose las manos a las caderas, quedando en forma de jarra.- Intentó buscarte para que tu poder nos ayudara a liberarnos, pero la pillaron y, como castigo, la agarró un gigante de las nueve colas que tenía y, como si una honda fuera, empezó a hacerla girar y girar hasta que la estamparon contra una roca de la aldea. - Hizo girar su brazo derecho a la par que seguía relatando su trágico pasado.- La fuerza fue tal que estalló como una bolsa, quedando sólo sangre sobre la roca. - Matizó, chocando la palma de su mano artificial con su puño izquierdo.- Días después, conseguí escapar. Tuve que luchar cada día en ese infierno para sobrevivir y lamentarme por no haber podido salvarlos. - El interior de Kovashi empezaba a arder con cada palabra que salía de su boca, de su alma. En ese momento, introdujo su mano izquierda en el bolsillo de su pantalón, sacando un onigiri.- Pude pagarme el implante gracias a que encontré la fruta de Nadja y conseguí venderla en el Mercado Negro. - Dio un bocado a la bola de arroz, tragándoselo sin siquiera masticarlo.- Con ese dinero, también pude costearme un buen barco y un alojamiento para recuperarme de las heridas - Y siguió otro mordisco, saboreando ahora la ciruela que llevaba en su interior.- Y una vez recuperado, podía ir finalmente en tu búsqueda. - Detrás de su tono inofensivo y su aparente templanza, se escondía un rencor y una ira tan profunda, unos sentimientos que se habían anclado tan adentro durante esos interminables tres años.- Nos has olvidado, Panda. No sólo nos dejaste abandonados a nuestra suerte, sino que también nos has olvidado a todos nosotros, incluyendo a Derya. - Pronunciar ese nombre, el nombre de la mujer que amaba le producía un escozor en su interior. Esas palabras eran combustible que alimentaban las llamas que ardían en su corazón. De otros dos bocados, terminó de ingerir la bola de arroz. Estaba hambriento, pero de venganza.- ¡Qué bien me habría venido una botella de licor y dos rubias en cada brazo para acompañar la comida! - Comentó con desparpajo, después de eructar, como si hasta ese entonces no hubieran estado hablando de temas triviales, volviendo a girar 90º en sentido antihorario, para volver a encarar al panda.

En ese momento, extendiendo los dedos índices de su pulgar e índice de su zurda, como si de una pistola se tratara, apuntó a Don Bambú generando, en ese momento, un cubo minúsculo de aire comprimido, desde la punta de su índice.- ¡Torippukyūbu! - Y, después de esas palabras, ese cubo salió disparado, como si fuera una bala, hacia la rodilla derecha de Don Bambú.- El día que salí de Little Garden hice un juramento, Panda. - Dijo, con una hilera de dientes asomando de su boca.- Me juré buscarte sin parar y que, cuando te encontrara, me cobraría mi fría venganza.- Negó con la cabeza en ese momento.- Es irónico, irónico que, después de tanto querer huir de mi pasado, de mi linaje de esclavistas, sea en una de las islas más importantes de tráfico de personas donde vaya a conseguir mi objetivo.- Declaró, con calma, para seguidamente fruncir el ceño, sintiendo una vez más esa llama intensificarse en su interior.-¿Asesinarte con mis propias manos o acabar con tu libertad vendiéndote como esclavo al mejor postor? ¡Averigüémoslo! - Se preguntaba mientras se agachaba, apoyando la palma de su zurda en el suelo, bajo él mismo, generando, primero, un cubo un metro y medio bajo sus pies y, seguidamente, volver a apoyar dicha mano en el terreno, más allá de los límites del cubo sobre el que estaba, quedando estático y esperando a la acción que su viejo amigo, y ahora enemigo, realizaría.

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RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno - Manglar 18 - Viejo Amigo - Max D. Bambú - 20-01-2025

El vello corporal del panda se erizó al escuchar hablar en otro idioma a Kovashi. Sentía como si llevase años con los nervios a flor de piel, y el hecho de que se quitase la capucha y desvelase que verdaderamente se trataba de él despertó sensaciones mixtas difícilmente explicables. Por un lado se alegraba inmensamente de volver a ver a su viejo amigo, aunque la situación fuera de lo menos propicia. Por otro lado le dolía ver el parche que cubría lo que antes había sido el ojo izquierdo de su antiguo camarada. La historia de cómo había conseguido el brazo robótico le hundió el corazón en el pecho. De algún modo había albergado la esperanza de que Nadja, Enma y Khruner estuvieran sanos y salvos, pero el hecho de que Kovashi afirmase que había sobrevivido él solo recogió sus esperanzas y las hizo añicos con un solo movimiento. Y entonces Don Bambú se quedó inmóvil, escuchando lo que le decía el peliblanco. Le recriminaba que aquella fuese su primera interacción después de tanto tiempo, que a Don Bambú le hubiera ido bien cuando a sus camaradas no. Su cara formó un rictus de horror mientras la narración de las muertes de sus antiguos compañeros proseguía. No pudo evitar imaginarse a Enma partido por la mitad, a Khruner friéndose en una olla gigante y a Nadja formando una suerte de mancha sanguinolenta sobre una roca cualquiera. Todo ello mientras gigantes con las caras de Caos y Luar, los que incapacitaron a Kovashi en un primer momento, se reían como psicópatas desgraciados al son de los terribles gritos de los revolucionarios. Una persona con menor voluntad que el panda se hubiera meado encima con aquel relato. La voz de Kovashi resultaba hipnótica. No había momento para interpelarle. No cabía la interrupción. Su discurso formaba un hilo continuo, imparable. De alguna manera hubiera estado mal romperlo. Hubiera sido, sencillamente, incorrecto.

El rostro del panda estaba ligeramente ensombrecido. Su cabeza gacha, como la de un adolescente a la que un padre le está echando la bronca de su vida. Una bronca merecida, sin lugar a dudas. Sintió un malestar general en todo su cuerpo. Su estómago estaba completamente revuelto... ¿Y lo peor de todo? Kovashi acababa de empezar. Le partió el corazón en dos pedazos el hecho de que le recriminasen que se había olvidado de su mejor amigo. La mención de Derya terminó de pulverizárselo. Miraba con tristeza y enfado a su amigo, que lentamente apuntaba al panda con sus dedos y generaba en sus dedos un minúsculo cubo de aire comprimido que salió disparado hacia su rodilla derecha. Casi por puro instinto, Don Bambú evitó aquel disparo con un elegante movimiento semicircular de la pierna derecha hacia atrás, dejando al panda girado hacia Kovashi. La tristeza que en un primer momento pintaba la fachada de Don Bambú había sido paulatinamente sustituida por una expresión de seriedad tintada de rabia. Así eran las cosas, ¿eh? Su antiguo camarada había regresado como un espectro del pasado no para reunirse de nuevo con un viejo amigo, sino para vengarse de él por haber seguido con vida. No se le escaparon los movimientos que hizo Kovashi al final. Conocía de sobra sus poderes y cómo funcionaban. Acababa de mover ficha. —Luché por vosotros y lloré vuestra pérdida. —Contestó finalmente Don Bambú, estaba apretando sus puños con muchísima fuerza. —Y jamás os olvidé, ni por un instante. —Una única lágrima recorrió la mejilla del mink cuando éste irguió de nuevo su cabeza, encarando totalmente a Kovashi. —Pero ambos sabemos que no importa lo que yo diga, estás listo para matarme. Así que tengamos el maldito duelo que siempre deseamos tener. Sin interrupciones. Sin sorpresas. El uno contra el otro hasta el final... ¡TSUNAMI! —Con una potentísima patada con su pierna derecha, Don Bambú golpeó el suelo que tenía justo delante suya, deformándolo al instante y provocando que el terreno se tambalease de tal forma que una ola gigante de suelo húmedo del manglar 18 surgiese del mismo y avanzase lenta mas imparable hacia donde se encontraba Kovashi.

Inmediatamente nada más liberar aquel ataque, Don Bambú empezó a correr hacia su derecha sin perder de "vista" a su contrincante. Cuando se alejó 5 metros comenzó a trazar un semicírculo a su alrededor, acompañando a la ola que acababa de generar. Quería ver qué tenía preparado antes de pasar a la acción de forma más directa.

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RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno - Manglar 18 - Viejo Amigo - Kovashi Shimatsu - 21-01-2025

Si había algo que deseara más el Shimatsu que la propia tortura y muerte del mink oso, era poder meterse en su psique, saborear de primera mano la desesperación que podría estar sintiendo al enterarse de la amarga existencia de su presunto difunto amigo además de las muertes de los que, un día antaño, fueron sus camaradas. Su haki no era suficiente, no. Se tuvo que contentar tan sólo con las expresiones faciales y corporales de Don Bambú. Pero necesitaba más. Y vaya que si lo iba a tener.

Habiendo esquivado grácilmente su disparo, una vez que Kovashi creó el cubo bajo sus pies, y volvió a situar su mano en el terreno, más allá del cubo que había originado, la faena estaba hecha.- Burokku Jinshin - Enunció, con una sonrisa dibujada en su rostro, tras lo cuál, el suelo bajo los pies de Kovashi y Don Bambú se transformó en multitudes de cubos, en un área cuadrangular de 30 x 30 metros con el peliblanco en medio. Dichos cubos, mientras el panda intentaba excusarse al decir que luchó, lloró por ellos y que jamás les olvidó, comenzaron a agitarse y sacudirse de forma agresiva, los unos respecto a los otros, emulando un terremoto que destrozaba y pulverizaba todo lo que se encontrara en su paso, todo salvo el cubo sobre el que iba montado el antiguo líder del Escuadrón de Asalto X, que se elevó unos pocos centímetros sobre el suelo. El mink revolucionario no pudo evitar perder el equilibrio y caer al suelo, fruto de la sacudida y de la incesante fuerza que ejercía aquel terremoto de bloques, justo cuando afirmaba que el Shimatsu estaba dispuesto a matarle.- ¡Perdona! Igual he sido un poco brusco. - Se burló, buscando desmoralizarle lo máximo posible. Con el panda de bruces en el suelo, no lo tendría muy difícil para matarlo, pero algo dentro de Kovashi le imploraba que jugara un rato más con su presa.

Conforme la sacudida de bloques cesaba, el peliblanco volvió a poner la palma de su zurda en el suelo.- Kyūbuwārudo - Musitó, pero a un volumen fácil de captar para los oídos de Don Bambú y, en ese momento, además de los cubos que ya había creados bajo los dos protagonistas de esta historia, todo el terreno a un alcance de 40 metros de Kovashi se fragmentó en una suerte de cubos de diferentes tamaños que empezaron a levitar alrededor de los dos revolucionarios. La cantidad de cuerpos geométricos que se levantaron del suelo debido a la técnica, hizo que el terreno sufriera una hendidura de dos o tres pares de metros, de la misma forma que un meteorito deja su huella al impactar contra la corteza terrestre. Fácilmente podría haber cientos o incluso miles de cubos, estando algunos estáticos y otros desplazándose de forma errática, buscando entorpecer los movimientos del panda mientras estuviera dentro de aquella caótica área. Kovashi conocía perfectamente las aptitudes bélicas de su antiguo camarada y sabía que, la velocidad de la que disponía, era su mayor baza sin lugar a dudas.

-Respóndeme una cosa, Panda - Dijo, mientras se bajaba del cubo sobre el que estaba subido, aterrizando en el suelo, cruzando sus brazos, en forma descendente, para llevar sus manos a los mangos de sus dos katanas.- Si de verdad no te has olvidado de nosotros, ¿cuántas veces has llamado a Derya desde que se fue?-. Agarró con la zurda el de Shishui, y con la diestra su otra katana, desenvainándolas lentamente a la par que descruzaba sus brazos. Mientras tanto, sin contar con los que ya estarían atosigando al panda, doce cubos - entre los cuáles se incluye sobre el que iba apoyado, empezaron apilarse, formando un bloque de 3 cubos de ancho y 4 cubos de alto en su flanco izquierdo.- ¡Kotaero, Panda! - Gritó, exaltado, a la vez que quedaba expectante y a la espera, tanto de la respuesta, como de que el oso se levantara y actuara. El duelo no había hecho nada más que empezar.

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RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno - Manglar 18 - Viejo Amigo - Max D. Bambú - 22-01-2025

Sin duda había sido evidente que Kovashi iba a intentar algo como aquello. Don Bambú lo sabía de sobra, en el fondo de su corazón, que ni le interesaba lo que él tenía que decir ni le iba a dejar decirlo. El único que tenía derecho a hablar en pequeño mundo de Kovashi era el propio Kovashi. Ni siquiera Derya, el amor de su vida, tenía espacio para las palabras a su alrededor, como si de una muñeca de cera bonita se tratase. Don Bambú, que siempre había confiado a ciegas en él, estaba pagando el precio de su inocencia. —Pero ambos sabeEEEEEJOPUTA —Casi de forma cómica, Don Bambú cedió ante la increíbles vibraciones del suelo y se cayó de espaldas sin poder evitarlo. El estruendo fue terrible. Su espalda estaba recibiendo golpe tras golpe de un sin fin de cubos que no dejaban de golpear. Poco a poco, no obstante, cesaron las vibraciones del suelo y Don Bambú pudo permitirse apoyar los brazos en un suelo inmóvil antes de escuchar con claridad la segunda técnica del peliblanco. Con este segundo nombramiento, una infinidad de cubos se elevaron del suelo y formaron una suerte de enjambre gigantesco que buscaba, sin duda, entorpecer los movimientos del mink. En cuanto los cubos se separaron del suelo, Don Bambú se vio hundido cerca de 3 metros por debajo del nivel habitual del suelo. La técnica de Kovashi había sido tan bestia que había formado un cráter enorme. Según Kovashi iba descendiendo del cubo que empleó para estar a salvo de su primera técnica, Don Bambú había comenzado a levantarse. Las manos de Kovashi se estaban dirigiendo peligrosamente hacia sus espadas, pero lo más afilado eran sus palabras. ¿Cuántas veces había llamado a Derya? Tenía el vago recuerdo de haberla llamado una vez, hacía mucho tiempo, contándole anécdotas del cuarteto revolucionario que se habían montado Khruner, Enma, Kovashi y Don Bambú. Sin embargo, no se había atrevido a hablarle desde lo acaecido en Little Garden. ¿Quién tendría el valor de contarle todo lo que allí sucedió? Y peor todavía... ¿Quién tendría el valor de explicarle en qué había derivado Kovashi? Un siervo de la venganza que no busca otra cosa que acabar con el que había sido su amigo. Don Bambú sentía un calor agobiante en sus mejillas. Quizás fuera el hecho de que aquellas palabras le punzaron donde dolía. Quizás fuera la culpabilidad debida al hecho de no haber sabido llegar a su ex-camarada a tiempo como para rescatarle de esa oscuridad que ahora envolvía su corazón. Pero lo cierto es que Kovashi le estaba hinchando los cojones.

—Electro. —Dijo simplemente ante la mera mención de Derya. Una luz deslumbrante recorrió el cuerpo del panda estimulando su sistema nervioso. Algunos de los cubos de suelo que volaban alrededor de Don Bambú se chamuscaban ligeramente al recibir de cerca la energía que estaba desprendiendo el panda en aquel momento. En el mismo instante en el que Don Bambú divisó que había unos cubos que se comportaban de manera algo diferente, pasó a la acción sin más preámbulos. A una velocidad sobrehumana, Don Bambú se catapultó hacia delante en dirección a Kovashi, atravesando la escasa distancia que les separaba a pesar de los cubos que trataban de impedirle el paso y sacudiendo la tierra en el proceso, haciendo que se ondulase como habitualmente lo hacía cuando activaba los poderes de su fruta. Sin mediación alguna, Don Bambú catapultó su palma derecha hacia la cara del peliblanco buscando herirle en sus cicatrices, donde parecía ser más vulnerable, con una técnica sospechosamente parecida a la que empleaba cierta simiesca mujer marinera. —¡MALEMARE! — Con el grito proferido todavía reverberando en las cúbicas inmediaciones, Panda se desplazó dejando una estela de luz hacia su izquierda, cinco metros en esa dirección, y esperó a ver el resultado del ataque sobre Kovashi manteniendo una postura defensiva con ambos brazos elevados en cruz por debajo de sus ojos. Sabía de sobra lo peligroso que era el espadachín en las distancias cortas. Los cubos eran el menor de sus problemas en aquel momento.

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RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno - Manglar 18 - Viejo Amigo - Kovashi Shimatsu - 22-01-2025

Kovashi había conseguido lo que quería, provocar a Panda con su pérfida y bífida lengua haciendo mención a su antigua compañera. Sólo el hecho de mencionarla, ya provocaba que algo se quebrara dentro de el propio Shimatsu pero, si así lograba desmoralizar al mink, valdría la pena. Al ver cómo, nada más mencionar el nombre de la gyojin, de su cuerpo empezó a emanar electricidad, surgiendo chispas alrededor del pelaje, el peliblanco supo que su plan surtió efecto. Sin embargo, ni aún con la ventaja estratégica que contaba, ni aún con el inmenso surtido de cubos que se interponían entre ambos contendientes, bastaron para frenar la vertiginosa velocidad de Don Bambú, quien acto seguido apareció, junto a un tambaleo en el suelo, de la nada, frente al peliblanco, para terminar por propinarle un palmazo en toda su cara que hizo rabiar cada célula muerta que componía sus múltiples cicatrices. Ni siquiera con su haki fue capaz de seguir su recorrido, ese puto oso era jodidamente rápido, más de lo que el hombre consumido por la venganza había podido preveer.

El dolor que que recorría por todo el ser de Kovashi fue de tal magnitud, que todo su mundo, todo campo de batalla que había creado previamente, se vino abajo. Los cubos, creados a partir del material del terreno, se convirtieron en una mezcla de polvo, grava, sedimentos y césped que, al estar anteriormente levitando, comenzaron a precipitarse, hacia el cráter que se había formado, de la misma forma que la arena descendía lentamente hacia el fondo de una clepsamia.- ¡¡Konoyarou!! - Insultó - mientras activaba de nuevo el haki y giraba 90º hacia en sentido horario para encarar al mink, tras detectar que estaba a 5 metros a su derecha - pues, por si fuera poco todo lo que estaba ocurriendo, el terrible golpe que había recibido en la cabeza había hecho que la vista de Kovashi se distorsionara ligeramente, hasta el punto de hacerle hincar la rodilla derecha sobre la superficie. La respiración le pesaba y todo le daba vueltas, necesitaba ganar tiempo hasta que se recuperara de aquel malestar.- ¡Já! ¡Lo suponía! ¡No la has llamado ni una sola puta vez! - Volvió a hablar, pasando a coger sus dos katanas con su mano derecha por la vaina, para apoyarse con la libre en el suelo.- No le vas a enseñar a mentir a un mentiroso, Panda. - La respiración le pesaba en demasía. Aprovechando que tenía la mano apoyada en el suelo, creó tres cubos de 1 metro de lado -uno directamente bajo él, y otro a cada lado del primero respectivamente - que, por el momento, permanecieron estáticos.- Veamos también quién merecía ser el verdadero líder del Escuadrón de Asalto X, como en los viejos tiempos. - Miró intensamente con su único ojo al mink, habiéndose creado en el suelo frente a él - y mientras hablaba - un único cubo de 1,5 metros de lado, que también permaneció inmóvil. Al notar de primera mano la fuerza que poseía su ex-camarada, no pudo evitar recordar aquellas batallas campales que echaban entre ellos para decidir el líder del equipo, batallas que nunca llevaban a ninguna parte, por un motivo u otro. Kovashi buscó ahondar en los recuerdos que habían vivido juntos los dos revolucionarios, tal y como él mismo había hecho. Ya se empezaba a encontrar mucho mejor del impacto que había recibido del oso con manchas, pero había que tomar todas las medidas necesarias contra un contrincante tan formidable como lo era su viejo amigo.

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RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno - Manglar 18 - Viejo Amigo - Max D. Bambú - 23-01-2025

Nada pudo detenerle en su brutal avance hacia Kovashi. Los cubos se apelotonaban inútilmente delante de sus piernas, sus brazos y su torso buscando estorbarle lo máximo posible. El paisaje fluctuaba de maneras imposibles, como si pretendiese ser algo más que un juego de espejos cúbicos. Sin embargo, movido por la furia y el ardor del combate, los cubos que se interponían entre Kovashi y Don Bambú terminaban por pulverizarse, convirtiéndose en una suerte de humeante polvareda. Este fue el mismo destino que sufrieron el resto de entidades cúbicas cuando la palma del panda impactó contra la cara del peliblanco, golpeándole con una potencia brutal e incontenida. En cuanto Panda se reposicionó a cinco metros de Kovashi pudo observar con una mezcla de rabia, satisfacción y tristeza cómo el mundo que su ex-camarada se había creado colapsaba ante el mínimo enfrentamiento. Una lluvia de polvo infinito caía sobre el campo de batalla y se dispersaba inmediatamente ante la menor de las brisas. No así los sedimentos que la acompañaban, que se dedicaban a rellenar irregularmente el hueco al que una vez pertenecieron. Allí, entre el polvo y la tristeza, Kovashi maldecía e insultaba mientras buscaba a Don Bambú para encararlo, pero el golpe que le había dado había sido demasiado para él, de modo que terminó por necesitar apoyarse en el suelo mientras su mirada parecía bailar de un lado a otro en la dirección general de Bambú. Era la primera vez que le hacía arrodillarse en el suelo, pero bien sabía de sobre que aquello estaba lejos de terminar. Podía sentir que la fuerza de Kovashi era muy similar a la suya y el panda sabía que podía aguantar muchos más golpes como aquel. Kovashi volvió al tema de Derya buscando hacerle daño de una manera u otra, pero sus palabras no podían hacerle más daño. Llamaría a Derya. Vaya si la llamaría. Y le contaría todo lo que había ocurrido, incluyendo aquella pelea que tuvo un día con el espectro de lo que una vez fue Kovashi.

El samurái trasladó a lo que pudo reconocer como Shishui a su diestra, sujetando con aquel brazo metálico ambas espadas mientras buscaba con la zurda el suelo. Recordaba cuánto le gustaba aquella espada a su viejo amigo. Se pasaba las tardes lustrándola, admirando los reflejos de la luz del sol y luego de la luna en su azulada superficie. Le hablaba, como si la espada estuviera dotada de alguna clase de espíritu. Se decía que los mejores espadachines podían escuchar los ecos del alma que los maestros herreros impregnaron en ellas. Se preguntó si podía escuchar la voz de Shishui en aquel momento y qué le estaría diciendo. En el mismísimo instante en el que Kovashi tocó el suelo con su mano izquierda, Don Bambú supo que tenía que actuar. Tres cubos se estaban formando, uno a los pies del samurái y otros dos a sus laterales, cuando el mink se lanzó hacia delante a una velocidad mucho mayor ahora que el terreno no le estaba entorpeciendo. Sin hacer caso alguno de los cubos a los laterales de Kovashi, llevó su mano derecha hacia la vaina de las espadas que ahora el peliblanco sujetaba con una sola mano metálica. Sin embargo, este no era el menor de los problemas del samurái. El enorme brazo izquierdo del panda ya estaba levantado y alrededor de su mano brillaba una gigantesca bola de luz eléctrica. La mirada del panda brillaba con las llamas de la ira. —¡MAXIMUM LUNA! —Pero no era de nuevo la cara de Kovashi lo que buscaba. Su brazo se catapultó a toda velocidad hacia aquella mejora tecnológica que el peliblanco se había permitido a costa de vender la fruta de Nadja. Un sólo impacto no bastaría para inutilizar aquella maravilla de la tecnología moderna, pero Don Bambú no aspiraba a golpearlo una sola vez. Todavía con su mano derecha aprisionando aquellas dos espadas, el brazo izquierdo del panda se retiró unos centímetros para volver a golpear en el mismo punto la estructura metálica del brazo, más o menos a la altura de lo que sería el codo de un brazo normal. Intentó arrancarle las armas y dejarle indefenso, quizás con un brazo menos. Kovashi nunca sería capaz de llevar a cabo su venganza únicamente con el poder de su akuma, aunque uno no debía subestimar nunca su creatividad. Por eso dio un par de pasos hacia atrás y esperó a ver qué treta tenía entre sus manos. —Lo siento, ¿te he interrumpido? Vamos uno a uno entonces. —

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RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno - Manglar 18 - Viejo Amigo - Kovashi Shimatsu - 23-01-2025

La mayor ventaja de combatir contra el que una vez fue tu amigo es que uno es consciente, en ámbitos generales, de cuáles son sus capacidades, virtudes y así como sus defectos. ¿Lo malo? Pues que, como cabía esperar, esto también ocurría al revés. Tal y como Kovashi conocía las aptitudes de Don Bambú, así como lo molesto que podía ser el poder de su Akuma no mi, el propio mink también sabía de primera mano que, la mayor arma del peliblanco, no era su destreza con sus espadas, ni mucho menos su versátil poder, sino la afilada lengua y el talento innato que tenía para la mentira, el arte del engaño. Sin darle cuartelillo, cuando estaba aún creando el gran cubo que se situaría entre los dos adversarios, el panda se lanzó como una exhalación hacia el Shimatsu.- Hijo de puta. - Maldijo internamente, mientras los tres cubos que había creado anteriormente empezaban a emerger del suelo, levitando con lentitud sobre este. Cuando se quiso dar cuenta, notó como algo tiraba de sus dos katanas, pudiendo ver como Don Bambú, aún envuelto en ese haz de luces eléctricas, las agarraba con su diestra por las vainas.

En un momento que, a priori, podría poner contra las cruces al peliblanco, Kovashi sonrió. Mientras Don Bambú empezaba a enunciar la primera palabra de su técnica, con suma destreza y aprovechando que el mink tenía agarradas las sayas, el Shimatsu soltó su mano robótica de dónde la tenía puesta para, en primer lugar empuñar el mango de Shishui y, seguidamente, desenvainarla rápidamente. En paralelo, con la zurda, creó un cubo de aire comprimido, del tamaño de la palma de su mano.- Kokuu - Dijo, portando una sonrisa de maniático en su rostro, emitiendo aquella pequeña bomba de aire comprimido hacia el propio cubo que lo sostenía por encima del suelo. No habiendo más de un metro entre el lugar de emisión y colisión, el cubo impactó en la superficie sobre la que estaba Kovashi, liberándose toda la presión de aire contenida, a un alcance de 4 metros a la redonda, que residía en la forma geométrica creada por el peliblanco, justo en el momento en el que Don Bambú propinó el ataque que se asemejaba a una luna llena en mitad de una tormenta eléctrica.

Por una parte, el impacto de su viejo camarada, si bien no sintió ningún daño, pudo notar el temblor en cada una de las células que componían su muerto por dentro cuerpo. Fue tan brutal que, a pesar de no sentir dolor, la potencia del impacto hizo que las falanges cibernéticas de su mano cedieran, soltando a Shishui en el acto. Que su objetivo fuera el brazo artificial de Kovashi no auguraba nada bueno para el peliblanco, y aún menos sabiendo el estado en el que había dejado con tan solo un golpe. Y por el otro lado, la propia explosión de aire ocasionada por el revolucionario vengador, desintegró al instante los cubos que había creado anteriormente, precipitándose de culo desde una altura de un metro aproximadamente al suelo, de la misma forma que los sedimentos de lo que antes eran cubos seguían descendiendo con suavidad sobre el cráter.- ¡Tss! ¡Kuso! - Se quejó internamente al darse contra el suelo. Del mismo modo ocurría con el mink que, debido a una de las mayores fuerzas de la naturaleza - como lo era el viento - haría que el mink cayera de espaldas, quedando los pies de cada uno encarados a un metro respecto al otro, y con Shishui justo a su derecha, a escasos centímetros del espadachín.

La respiración del Shimatsu se acentuaba, y un pequeño hilo de sangre le brotaba desde la cicatriz de la frente, seguramente por culpa del ataque previo que había recibido del oso, demostrando lo difícil que se lo estaba poniendo el peludo revolucionario. Ver a su contrincante, Don Bambú, frente a él, en las mismas condiciones que él, pero con la saya de Shishui y su otra katana en su diestra, provocaba que el estómago se le revolviera del asco. Encima, haber estado tanto tiempo en reposo, y el no contar con su ojo izquierdo ni con su brazo derecho, estaba haciendo mella en él. Pero no era excusa tampoco, simplemente debía ser más inteligente, más previsor e ingenioso que el mink, ir dos o tres pasos por delante de su estrategia. Ya había descubierto de primera mano que su labia no surtiría más efecto en el panda.

Aprovechando que había caído de culo, y que sus manos quedaban apoyadas sobre la superficie, volvió a fragmentar inmediatamente el suelo en ocho cubos de un metro de lado, de forma que, Kovashi, estaba sobre la intersección de cuatro cubos, cubos que a su vez - y conforme se iban alzando sobre el suelo - estaban sobre otro más, respectivamente, formando los ocho uno más grande de dos metros de lado. Al mismo tiempo que los cubos se empezaban a alzar, Kovashi comenzó a levantarse, no sin pisar antes la hoja de su querida katana por lo que podría hacer el panda. A mitad de camino, cuando ya no tenía apoyada su zurda en el terreno, señaló con el índice de dicha mano al mink, emulando nuevamente una pistola.- Torippukyūbu - Enunció, creando al instante otra bala cúbica de aire comprimido que se dirigió hacia la mano derecha del panda.- Oye, creo que tienes algo que me pertenece, ¿no te parece, Panda? - Soltó con sorna, aunque ligeramente enojado, estando ya completamente levantado sobre su montículo o, como a él le gustaba llamar, su montícubo.

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RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno - Manglar 18 - Viejo Amigo - Max D. Bambú - 24-01-2025

Tal y como Bambú era capaz de prever hasta cierto punto qué tipo de tretas se guardaba el espadachín bajo la manga, él mismo era, a su vez, capaz de discernir fácilmente las intenciones del Panda. Se trataba este pues de un enfrentamiento entre iguales. Dos fuerzas equidistantes entre sí de entre las cuales escoger un ganador sería una tarea ardua cuanto menos. Don Bambú se preguntaba si Kovashi le habría echado de menos. Si antes de la visceral rabia que le consumía había sentido una pálida tristeza por la ausencia de su amigo. Era algo que sólo podía responder él, pero pedirle al peliblanco un instante de sinceridad era lo mismo que suplicar por lluvias torrenciales en los desiertos de Arabasta. Kovashi había acudido a Sabaody con la única intención de terminar con Don Bambú y éste debía responder a la traición como era debido. ¿Qué sería lo siguiente después de todo? ¿Iría Kovashi a por sus nuevos camaradas? ¿Iría tras Derya y la culparía también de su ausencia en Little Garden? ¿Se cambiaría de bando y atentaría directamente contra el Ejército Revolucionario? Alguien debía detenerle cuanto antes. Sin embargo prevalecía la cuestión más importante de todas. ¿Sería Don Bambú capaz de matar a su mejor amigo? Panda, que hasta ahora siempre se había mostrado duro pero compasivo con sus enemigos, tendría que enfrentarse a esta última cuestión tarde o temprano. Resonaban todavía en su cabeza, sin embargo, las palabras de su mariscal.

—Un dragón no debe sentir compasión por las ovejas —

Según Don Bambú comenzaba a enunciar el nombre de su técnica maestra, se encontró de bruces con la sonrisa de Kovashi. —Mierda. —El espadachín era un maestro de la improvisación, pero la suerte estaba echada. El luminoso puño de Bambú avanzó inexorable hacia su objetivo al tiempo que Kovashi respondía con su contraataque. ¡Una explosión dirigida a sus propios pies! Sin lugar a dudas le faltaba un hervor. El puño del panda logró alcanzar el brazo metálico más o menos al mismo tiempo que la explosión sucedía. Por desgracia para el panda, Kovashi ya había logrado desenfundar a Shishui y Don Bambú sólo pudo llevarse consigo la vaina de esta última y su otra espada. La explosión desequilibró por completo al panda, que se vio catapultado de nuevo hacia el polvoriento suelo del pseudo-cráter en el que se encontraban. Al parecer Kovashi había corrido la misma suerte, ya que no era inmune a las explosiones que él mismo generaba con sus cubos. Su haki seguía activo, de modo que aunque hubiera perdido de vista momentáneamente a Kovashi seguía sintiendo su presencia a su lado. Alzó la cabeza ligeramente, pudiendo ver con toda claridad cómo Kovashi había empezado a ascender en el aire como si fuera alguna especie de Jesucristo de los cubos y para su desgracia, aunque maltrecho, conservaba el brazo robótico. Don Bambú se empezó a levantar tan rápido como pudo y como empezó algo más tarde que Kovashi, estarían de pie más o menos al mismo tiempo. En el proceso de levantarse Kovashi intentó aprovechar la vulnerabilidad del panda para dispararle a la mano con la misma técnica que había empleado al inicio de la pelea. Lo vio venir con relativa facilidad y apartó la mano con ambas vainas fuertemente aferradas, dejando que la bala pasase de largo y se estrellase contra el suelo creando una pequeña ráfaga de polvo. —Es una pena, quería quitarte a Shishui. —Se lamentó en voz alta. —¿Te ha gustado la técnica? Con esa misma maté a Luar, el gigante que te dejó al borde de la muerte. Pero no creo que eso te interese, no... —De repente, el aire alrededor de Don Bambú comenzó a cambiar. Se volvió más denso, como si su composición hubiera cambiado, pero lo cierto es que no se trataba de eso. Su presencia acababa de expandirse más allá de los límites de su cuerpo, envolviendo con ella a Kovashi, que repentinamente empezaría a sentir un miedo irracional. —Vamos. —Y sin nombrar técnica alguna, Don Bambú desapareció.

Bueno, no literalmente, claro. Empezó a correr a toda velocidad trazando un círculo alrededor del espadachín, más rápido de lo él, en un principio, podía percibir, y se reposicionó a sus espaldas. Había observado que el peliblanco le pillaba por los pelos debido a que Don Bambú tenía la necesidad imperiosa de gritar los nombres de sus técnicas como si fuera alguna clase de energúmeno o un demente. Sin embargo no necesitaba gritar los puñetazos que le iba a incrustar en la columna vertebral. En una rápida sucesión de golpes, Don Bambú golpeó con su zurda tres veces en la zona lumbar de Kovashi y se alejó cuatro metros de él. Consideró ésta una distancia prudencial, ya que no estaba seguro de poder reaccionar a tiempo a los movimientos que el samurái podría realizar con Shishui. Desde luego no vio venir que la desenvainase tan condenadamente deprisa cuando le había agarrado las espadas.

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RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno - Manglar 18 - Viejo Amigo - Kovashi Shimatsu - 24-01-2025

Como cabía de esperar de alguien tan capaz como su antiguo camarada, Don Bambú, a pesar de verse abatido hacia el suelo, soportó más que bien la explosión de aire comprimido que había generado el Shimatsu pero, sinceramente, así debía ser. Si no era capaz de soportar un ataque así, toda esa pelea, esa batalla por la venganza, carecía de sentido alguno. Así lo demostró esquivando - o mejor dicho desviando - la bala cúbica de aire que Kovashi le disparó mientras ambos volvían a ponerse de pie, con el fin de ponerle fin a la vida de panda, por el lado del peliblanco, y a la locura de Kovashi, por el lado del mink revolucionario. El ex-líder del Escuadrón de Asalto X, no pudo evitar esbozar una sonrisa maliciosa al observar como Don Bambú aún se encontraba en plenas facultades y que podía seguir dando guerra. Una vez que ambos ya estaban listos para seguir, el mink se lamentó el no haberle podido robara Shishui, momento que Kovashi, propiamente aprovechó para quitar el pie que tenía sobre la hoja de su preciada katana para, poner la puntera por debajo de la misma y, con un ligero y sutil movimiento ascendente de su pie, levantar el arma hasta que fue alcanzada por la siniestra del hombre tuerto.- Veo que no te conformas con la vaina y mi otra katana. - Contestó al oso, señalando con su cabeza al lugar dónde reposaban sus usurpadas pertenencias. No contento con el lamento, Don Bambú se regodeó por la técnica que acababa de utilizar, declarando que fue gracias a ella que consiguió matar al mismo gigante que le había dejado en un estado deplorable tiempo ha. La expresión del Shimatsu se tornó seria en ese entonces, pues había mucho oculto tras aquellas palabras por parte del mink.

En primer lugar, pudo cerciorarse de lo débil que era en aquel entonces, lo débil que era para dejarse abatir por un ser que, con un ataque que no ha conseguido destrozar su brazo artificial, fue asesinado. Quizás, esa sed de venganza que había ido acumulando, durante esos tres interminables años, esa sed que le había ido consumiendo poco a poco, hasta llevarse lo poco que quizás le quedaba de cordura, era lo que le había hecho más fuerte a día de hoy. Y lo segundo, fue darse cuenta, justamente de que, igual aún no estaba mentalizado del todo con el camino que quería recorrer. Al escuchar esas palabras, al escuchar como, el que una vez fue su camarada... No, al escuchar como, el que una vez fue su amigo, se cobraba la vida de aquel que marcó su infierno actual, hizo que una infinitesimal parte de él dudara sobre que era lo que estaba haciendo. Esa pequeña parte de él quería agradecerle el hecho de acabar con ese despojo pero, por desgracia, la voz de la razón que residía en el interior de Kovashi, no alcanzaba ni llegaba al angustiado y frío corazón del espadachín. Ante las declaraciones de Don Bambú, Kovashi optó por no responder, y adoptar una posición defensiva, anteponiendo el filo de su espada por delante suya, diagonalmente, mientras adelantaba ligeramente su pie derecho respecto a su cadera, a la par que atrasaba el izquierdo.


Estaba más que preparado para lo que se venía, pero sin lugar a dudas, la siguiente acción de Don Bambú le pillo completamente desprevenido. El aire se notaba cargado, denso, como si una fuerza increíble y paranormal surgiera del propio cuerpo del panda. Una fuerza que amenazaba con destruir su ya quebrado y corrompido espíritu. Una fuerza que hacía que Kovashi se viera doblegado ante la increíble presencia que sentía de su antiguo camarada. Era tal la magnitud que las piernas empezaron a temblar de puro miedo.- Vamos, no me jodas. - Se inquietaba el espadachín que, sumado a la inmediata desaparición del mink, no podía comprender cuál era ni la identidad ni origen de ese poder.

El peliblanco miró a su alrededor, intentando averiguar dónde se había metido el mink, hasta que una descarga eléctrica recorrió inmediatamente la médula espinal de Kovashi.- Te encontré. - Pensó, con una sonrisa que asustaría hasta el mismo diablo.- Sakki. - Enunció mientras, con su katana en mano, empezaba a girar sobre sí mismo en sentido antihorario, a una velocidad endiablada, sintiendo como recibía un segundo zurdazo en su costado izquierdo. Al mismo tiempo que recibía el tercero de sus golpes en su pecho, Kovashi ya hundía a Shishui, que empezaba a ansiar la sangre, en el abdomen de Don Bambú, realizando un profundo corte horizontal sobre este que haría que la sangre comenzara a brotar sobre esta terrible herida. Habiendo dado la vuelta completa, terminando en la posición inicial pero con la hoja de Shishui empapada de un cautivador rojo carmesí. El cuerpo del mink cesó de emitir electricidad, al igual que Kovashi dejó de sentir aquella explosión de aura, seguramente gracias al gigantesco daño que había recibido. Aprovechando que aún estaría preso del dolor, el Shimatsu descendió de los cubos, para quedar próximo a la mano derecha del panda, que aún aferraba a su otra katana y la vaina de Shishui, propinándole un tajo descendente mientras se precipitaba hacia el suelo, causando que soltara las dos vainas.- ¿Qué te costaba dármelas de buenas? - Preguntó con sarcasmo mientras cogía ambas sayas al vuelo. Una vez en el suelo, se colocó la de Shisui en el lado izquierdo de su cadera y desenvainando el segundo arma, tirando la vaina al suelo en el proceso mientras se relamía el hilo de sangre que seguía cayendo sobre su frente.- ¡Sigamos con este baile hasta que uno de los dos desfallezca, Panda! - Bramó, quedando a un metro de distancia del mink cruzando sus dos katanas por delante de él, formando una equis de metal y sangre.

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