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[Presente relativo] Cómo entrenar a tu camaleón - Versión para impresión

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[Presente relativo] Cómo entrenar a tu camaleón - Triana Tempesta - 28-01-2025

37 de otoño, año 14

Desde que había pisado aquella isla sabía que no iba a ser un camino de rosas. Por lo menos habíamos conseguido poner a Emerald a salvo, pero ahora teníamos que averiguar cómo sobrevivir sin llamar demasiado la atención mientras conseguíamos otros barco y solucionábamos el problema del Log pose de Sasha. Sin ninguna de ambas cosas no seríamos capaces de continuar el camino. También estaría bien averiguar algo sobre Yamamura, pero esto iba a ser más complicado. Estaría atenta a los periódicos por si le habían visto en algún lado, aunque no podríamos hacer mucho más. Mientras tanto, solo podíamos esperar y eso no quería decir que lo hiciésemos de brazos cruzados. Este lugar era un completo peligro. Confiaba bastante en la mayoría de miembros de la banda, cada uno era bueno en lo suyo. Tenía que reconocer que desde que embarcamos todos juntos la que más me preocupaba era Jolyne. Su actitud despreocupada y campechana me había hecho creer que tendría dificultades si la situación se complicaba, pero desde que había peleado junto a ella contra aquel mono asqueroso había cambiado de opinión. Era todo un diamante en bruto y yo pensaba esculpirlo.

Había estado hablando con ella y me había dado cuenta de que no tenía ni idea de lo que era el haki. Casi todos lo habíamos acabado entrenando en la isla del cielo, aquella llena de personas con alitas como Jolyne. Cualquiera diría que ella era la más indicada para aprender algo así, pero se había tirado toda la estancia en Skypiea vagueando y no había entrenado nada. Si se dedicase a realizar sesiones de entrenamiento más estrictas no me podía ni imaginar de lo que sería capaz. Nada más saber que no tenía ningún tipo de conocimiento de esta habilidad, la cité para entrenar. Era inadmisible que continuase paseándose por el barco con aquella gallina llena de mugre en la total ignorancia. Pensaba contarle todo lo que supiera del haki, que tampoco era demasiado, y no pensaba descansar hasta que lo dominase.

Me desperté a las siete de la mañana y me dirigí hacia la habitación donde se hospedaba. No creía necesario ir a entrenar al exterior. Además, nos vendría bien estar en un lugar con más gente. Había pensado en varias formas de explicarle lo que era el haki, pero no sabía cómo de obtusa sería y si llegaría a comprender algo. Aunque si Yamamura había sido capaz de aprenderlo, ella también podría. También había estado pensando en algunos ejercicios. Dependiendo de cómo la viese, intentaría adaptarlos a sus necesidades. Tan solo esperaba poder acabar antes de que el sol se volviese a ocultar. Al estar frente a su puerta, di un par de toques con los nudillos. —Jolyne. Soy yo —dije con voz firme, pero sin alzarla demasiado para no despertar a los que se encontraban en las habitaciones contiguas.


RE: [Presente relativo] Cómo entrenar a tu camaleón - Jolyne Jones - 29-01-2025

Comencé a sentir unos pinchazos extraños en la cara. ¿Todavía no me había levantado y mi entrenamiento ya había comenzado? Se veía que Triana, como maestra, era como un hueso duro de roer, pero yo, como alumna, lo sería aún más. Con los ojos cerrados, palpé la pistola de mi cartuchera y la desenfundé rápidamente apuntando hacia el techo. - ¿Qué te creías, Triana? Yo siempre estoy lista para disparar. Abrí despacito mi ojo izquierdo, todavía medio dormida, para ver si había apuntado bien, pero lo primero que vi fue a Jimba mirándome fijamente con sus ojos grandes y brillantes y mi mano de camaleón. ¿Me había transformado dormida? Jimba parecía igual de confusa, ya que movía su cabeza de un lado a otro y parpadeaba de una forma rápida y desconcertante, como si intentara ver a través de mi alma y como si no fuera consciente de tener mi arma al lado. - Eres demasiado confiada, Jimba - le dije, guardando mi pistola en la cartuchera. - Pero no puedo enfadarme contigo si me miras con esa carita - continué, mientras me levantaba y me preparaba para mi verdadero entrenamiento. - Porque si estuviéramos en el pueblo ya te habrían tirado desde lo alto del campanario en las fiestas del gallo.

Aún llevando todo este tiempo viajando, no podía evitar sentir cierta nostalgia cuando recordaba las viejas tradiciones del pueblo. Pero yo había decidido apostar por el caballo ganador en la mayor competición del mundo, y aunque yo siempre me había enorgullecido de mis habilidades con el gatillo, cada vez nos encontrábamos con enemigos más fuertes. Si quería estar a la altura de los Alas Negras y ganar la dichosa competición del Rey Pirata, tenía que entrenar mucho más y superar mis límites. Mis entrenamientos en el patio trasero de la granja estaban bien, pero solo era un pez grande en un estanque pequeño. Por eso, mi siguiente paso era entrenar con un verdadero atún de los gordos, de esos que pesan como una cabra.

En ese momento, Triana llamó a la puerta e hizo que desactivase mi transformación para que no pensase que era un bicho raro que dormía en esa forma. ¿Me sacaría a rastras de allí o sería más paciente conmigo? Abrí la puerta con cuidado, asomando mi cabecita despacio tanteando el terreno, pero al verla tranquila, abrí de golpe. - Ya estoy lista, Triana - le dije mientras me rascaba la axila para después olerme la mano. - Ya puedes convertirme en toda una reina del baile. Aunque te advierto que ese título ya lo ostenté hace algunas primaveras, ¿lo sabías?. Martha no tuvo nada que hacer en cuanto me presenté con ese embellecedor de crines en el pelo. Si le preguntabas a Martha seguramente no te dijera lo mismo, pero ¿a quién le importaba su opinión? Salí de la habitación, y me puse a andar sin un rumbo fijo. - Bueno que, ¿adónde vamos? 

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RE: [Presente relativo] Cómo entrenar a tu camaleón - Triana Tempesta - 29-01-2025

Jolyne no tardó demasiado en abrir la puerta. En realidad no me extrañaba, en varias ocasiones se solía despertar temprano, tal vez acostumbrada a las rutinas de la granja, pero su aspecto era lamentable. Seguro que ni siquiera se había duchado, la muy asquerosa. Tampoco parecía muy preocupada por su ropa, estaba arrugada y descolocada. No íbamos a ningún sitio especial, tampoco tenía que vestirse con sus mejores galas, pero no estaba de más darse un baño y ponerse ropa limpia. Ahora que lo pensaba, ni siquiera sabía si ella se había ropa después de haberla perdido toda cuando el barco se había hundido. Yo había aprovechado los primeros días para reponer mi fondo de armario, a saber si ella había hecho lo mismo o llevaba una semana con la misma ropa.

Me quedé mirándola mientras me contaba su historia con una tal Martha y un embellecedor de crines de caballo. Después, comenzó a caminar como si nada, como si supiera hacia dónde nos teníamos que dirigir. La seguí hasta llegar a la puerta del hostal en la calle. Hasta ahí no había pérdida, pero cuando llegamos la agarré del cuello de la chaqueta para que no siguiese avanzando. —Quieta ahí. No vamos a ir a ningún sitio, este será nuestro lugar de entrenamiento —dije señalando la propia entrada al hostal. El lugar era bastante cutre, se notaba que no nos había costado demasiado dinero, pero era el sitio perfecto para no llamar la atención y, ahora, para entrenar el haki de observación.

Las paredes del hostal estaban ligeramente desgastadas, le hacía falta una mano de pintura. Las ventanas no eran demasiado grandes y, tras ellas, se podían ver las horribles cortinas de las habitaciones. La gente que había en su interior nos iba a venir muy bien, así me había enseñado Garnet y así le enseñaría a Jolyne. Afortunadamente, había un par de bancos en la entrada, así que podríamos sentarnos en ellos. —Siéntate y escucha —le indiqué esperando que fuese capaz de prestar atención y comprender lo que le iba a decir—. Te voy a enseñar a utilizar un poder muy especial, pero no va a ser fácil. Vas a tener que aprender a meditar, a concentrarte, a poner la mente en blanco, y solo así serás capaz de ver más allá de las personas y de los obstáculos. Si llegas a dominar este haki podrás percibir ligeramente las intenciones de las personas y podrás ver a tu alrededor, sin importar cuántas paredes o distancia haya entre tú y tu objetivo. ¿Te ha quedado claro? ¿Estás lista para comenzar?

Sabía que Jolyne era muy capaz y no dudaba que podría llegar a dominar el haki de observación, el problema era que no sabía cuánto tardaría. Tal vez, si tocase las teclas correctas, pudiese enseñárselo de forma efectiva. Ya vería cómo lo haría, pero me daba que iba a tener que hacer varias referencias al mundo campestre.


RE: [Presente relativo] Cómo entrenar a tu camaleón - Jolyne Jones - 29-01-2025

Caminé decidida hacia la salida, pero antes de siquiera de poner un pie en la puerta, Triana me echó el guante al cuello de la chaqueta y me paró en seco. Se me pusieron los pelos como escarpines y sentí cómo el roce de su mano avivaba otra quemadura más en mi chaqueta, que ya estaba más deshilachada que la camisa de un espantapájaros. La obedecí sin rechistar y me dirigí de inmediato a uno de los banquitos de la entrada para escuchar lo que la espadachina tenía que largarme. Yo nunca había sido de aprender a base de darle al oído, y a mí me gustaba más la acción y las manos en la masa, pero las historias me gustaban mucho y no diría que no a una contada por Triana. Así que ni corta ni perezosa, me senté en el primer hueco libre y la espadachina empezó a cantar cosas como si fuera un loro en día de feria.

- A ver, a ver... Que yo me entere. ¿Me estás diciendo que con este poder voy a poder enterarme de todo viendo a través de la puertas? ¿Y encima voy a ser capaz de saber si un buhonero me quiere estafar intentando venderme una crema a base de baba de caracol que no me dejará la la piel rugosa y escurridiza como la suya? Me quedé rumiando durante unos segundos, con el índice golpeando mi sien. - ¡Por supuesto que me ha quedado claro! Esto será melocotón mascado - dije demasiado confiada.

Siempre había confiado en mis ojos, pero si podía tener una ayudita extra para aquello que mis ojos de animal salvaje no pudieran captar, bienvenido era. - Bien, y dime, ¿qué tengo que hacer para dominar ese poder? Antes has dicho algo de meditar y de poner la mente en blanco... ¿Pero eso cómo leches se hace? Si yo siempre tengo el mugido de mis vacas en la cabeza - dije mirando a la espadachina un poco escéptica. Igual todo esto sería más complicado de lo que me imaginaba y tantas habladurías harían que mi cabeza se hiciera un completo lío, pero no quería abandonar y darme por vencida tan pronto. Tampoco quería que Triana se pensara que era tonta, así que llegados a ese punto, solo tendría que darle la razón a todo y no mirar atrás.

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RE: [Presente relativo] Cómo entrenar a tu camaleón - Triana Tempesta - 29-01-2025

Me alivió comprobar que, más o menos y a su manera, Jolyne había logrado comprender mi explicación básica del haki aplicándola a situaciones sin sentido y que solo eran posibles en su mundo de granjera. La parte negativa del asunto era que, tal y como imaginaba, no iba a resultar tan sencillo conseguir que la tiradora se centrase y lograse poner a la mente en blanco. Había estado pensando en diferentes métodos y técnicas, pero, tal vez, lo más efectivo y sencillo fuese explicárselo tal y como me lo había explicado Garnet. Seguramente hubiese más maneras, pero yo no las conocía y no pensaba ponerme a investigar y entrenar a ciegas cuando el tiempo jugaba en nuestra contra.

—Esto no es un juego, ¿te queda claro? Nada de hacer tonterías ni usar esta habilidad para gilipolleces. Eres una tiradora, y bastante buena, así que tú mejor que nadie sabrás cómo sacar provecho del haki de observación. No solo te permitirá mirar a través de las puertas, como ya te he dicho podrás ver a tu alrededor, lo que tienes en tu nuca sin tener que fijar la vista —dije intentando que comprendiese la totalidad del poder del haki y motivarla más, si acaso eso era posible, porque parecía ya bastante emocionada tan solo por considerar la opción de no ser estafada por un buhonero. ¿De qué narices conocía ella a un buhonero? ¿Eso acaso seguía existiendo? ¿Porque no podía hablar normal y llamarle “vendedor ambulante”? Era un caso perdido, así que no me molestaría ni en preguntarle.

—Me dan exactamente igual los mugidos de tu cabeza. Ya puedes esforzarte para eliminarlos. Ahora que estás sentada ponte cómoda, cierra los ojos e intenta no pensar en nada. No pienses en nada y solamente siente a las personas de tu alrededor. Están entrando y saliendo constantemente del hostal, riendo a varios metros en la plaza. Siente también los pájaros descansando en los manglares y el jaleo de los trabajadores del astillero. Siente cómo desde tu interior se expande una fuerza invisible que se extiende por tu cuerpo y te vincula con toda la vida a tu alrededor.

No sabía si aquella explicación le quedaría demasiado clara. Todavía me quedaban algunos recursos bajo la manga, pero lo sacaría solamente si era necesario. Tal vez la tiradora me sorprendiese y fuese una erudita del haki que no necesitaba más explicación ni práctica para despertarlo. Mientras ella debía concentrarse, yo permanecí de pie, frente a ella, observándola.


RE: [Presente relativo] Cómo entrenar a tu camaleón - Jolyne Jones - 30-01-2025

Triana no se terminaba de fiar de mí y de cómo usaría la habilidad que estaba a punto de enseñarme. Al parecer, para ella era algo que solo debía usarse en situaciones muy concretas y no para localizar a Jimba en el barco sin tener que mirar detrás de las puertas o entre las cajas de madera. - Por supuesto, Triana. ¿Por quién me tomas? Yo solo usaría este poder para el bien, que da la casualidad que es mi propio beneficio. Tú no te preocupes por eso - dije para intentar tranquilizarla. Era obvio que lo iba a usar para esas cosas, pero también me serviría para hacerme más fuerte en una pelea.

Siguiendo las indicaciones de Triana, cerré los ojos y me concentré en escuchar su voz, pero daba demasiado miedo como para poder relajarme con ella. - Seguro que se le ha quedado esa voz de tanto fumar puros - pensaba mientras me hablaba de que debía sentir a la gente entrando y saliendo o a los pájaros durmiendo. Aún manteniendo el silencio, fruncí el ceño para focalizarme en todas esas cosas que no podía ver ni oír. - A ver, pájaros... ¿Hay algún pájaro por ahí? No oigo nada, y ni hablemos de poder verlo. Triana está loca, seguro que ella tampoco puede hacerlo pero se está tirando el pisto. Recordé de pronto que debía mantener la mente en blanco, y en un intento de librarme de todos esos pensamientos, sacudí la cabeza de un lado a otro para volver a empezar.

- No me voy a desesperar todavía, acabamos de empezar el entrenamiento. Voy a probar con lo de expandir la fuerza invisible por el alrededor. Volví a quedarme lo más quieta posible y empecé por la parte de sentir mi cuerpo. Tenía las manos un poco frías y el banco era bastante más incómodo de lo que creía, pero pese a todos estos pensamientos, seguí centrada en liberar esa energía de mi interior. Respiré hondo un par de veces y, después de unos segundos, empecé a sentir una pequeña fuerza emergiendo. Era un calor que subía por mi pecho, como una especie de presión que quería vincularse con el exterior. - ¡Ya la siento Triana! Estoy a punto de conseguir algo - dije notando esa fuerza fluir cada vez con más intensidad. Todavía no era capaz de ver a la gente en las habitaciones o a los trabajadores de los astilleros hacer sus labores, pero sentía que esto era el comienzo de algo grande. Abrí un poco la boca para dejar brotar ese poder, y un sonido largo y vibrante salió de mi boca.

- Tú eres la experta, pero creo que solo eran gases - dije dándome un par de golpecitos en el pecho. - No pasa nada, voy a seguir intentándolo. Así voy bien, ¿no?

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RE: [Presente relativo] Cómo entrenar a tu camaleón - Triana Tempesta - 30-01-2025

Antes siquiera de que pudiese darme tiempo a aburrirme comenzó a gritar que estaba a punto de conseguir algo. No sabía si el haki de observación afectaría de forma diferente a las distintas personas, pero desde luego aquella no me parecía forma de despertarlo. Se trataba de algo sutil, etéreo, hasta tal punto que yo llegué a percibir cosas antes de despertarlo y no sabía distinguir si se trataba de mi propia sugestión. Para nada era algo de lo que estuvieses tan seguro como ella lo estaba. Y, sobre todo, el estado de concentración en el que te sumías era casi total. Por cómo se movía y como alzaba la voz estaba bastante claro que ella no  había alcanzado ningún estado de meditación.

Por un momento incluso llegué a creer que había tenido más suerte que nunca y era una posibilidad que estuviese despertando el haki de observación con una rapidez inaudita. Sin embargo, la realidad me golpeó rápidamente. La tiradora abrió la boca para eructar con bastante fuerza, aunque odiaba admitir que no con tanta fuerza como otras veces. Respire profundamente. Sabía que era una lección complicada y tenía asumido que le costaría un poco, pero a este ritmo me empezaba a parecer que el entrenamiento se podía alargar durante días. Es más, tal vez no consiguiese ayudarle a despertar el haki. Siempre quedaba la opción de acudir a Garnet. En otras circunstancias no habría sabido si confiar en él como maestro de nada, pero me había demostrado la percepción tan errónea que tenía de él cuando mostró una gran paciencia al enseñármelo.

—Vas como el culo —le contesté siendo sincera. Pensaba sacar mi baza especial más tarde, aquel truco que me había dado Garnet para despejar mi mente de preocupaciones, pero no me quedaba más remedio. No pensaba perder más tiempo con explicaciones que no le llevarían a nada. —Vamos a probar otra cosa. No intentes centrarte en nada de lo que hay a tu alrededor. Haz todo lo contrario. Quiero que pienses en un recuerdo feliz. El recuerdo más feliz que tengas. Cierra los ojos y sumérgete en él. Solo céntrate en las emociones que te produce y el estado en el que se queda tu mente. Tienes que dejar atrás todas tus preocupaciones y no prestar atención a las distracciones. En ese estado de paz es en el que te debes encontrar cuando despiertes tu haki. ¿Crees que podrás hacerlo?

Sentía curiosidad por cuál sería el recuerdo más feliz de Jolyne. Estaba casi convencida de que se trataría alguno junto a sus animales de granja o ganando alguno de esos concursos extraños que Aspros aseguraba que ella se inventaba y nunca se habían celebrado en su pueblo. Pero si le preguntaba sobre él solo la distraería. Más adelante si conseguía despertar el haki me la llevaría de compras y le preguntaría por el recuerdo.


RE: [Presente relativo] Cómo entrenar a tu camaleón - Jolyne Jones - 31-01-2025

Mi entrenamiento no estaba dando sus frutos con la rapidez que creía, pero no por ello iba a abandonar a la primera de cambio. Por suerte, Triana tenía otros métodos para enseñarme. Ahora debía centrarme en mis emociones y en un recuerdo feliz para alcanzar la tranquilidad necesaria. -  Pues mira, sí. Eso suena algo más fácil y concreto - le respondí, recuperando algo de confianza. - Veamos... - empecé a pensar en todos los recuerdos que se podrían calificar como "felices". - Tal vez... En mi granja, con mi vaca Betty. 

Aquella vaca siempre fue una amiga fiel. A ella le confié todos mis secretos más profundos, como cuando aquella vez en la fiesta de la cosecha fui yo, y no una rata gigante, la que me se comió la calabaza ganadora. Su lealtad me conmovió cuando no soltó ni un mugido para delatarme. Pero volviendo a los recuerdos más felices, recordé la primera vez que la vi. Mi madre, con los brazos metidos hasta los codos, sacó a una criaturita pegajosa y torpe de las mismísimas entrañas de de nuestra vaca Wendy. Yo estuve ahí cuando dio sus primeros pasos y la vi crecer hasta llegar a su adultez. Eran tiempos felices en los que nuestra única preocupación era que no le pegara demasiado el sol en su aterciopelada piel.

Seguía manteniendo mis ojos cerrados y mi respiración era cada vez más espaciada y profunda. - ¿Dónde estará Betty ahora? - le dije de pronto a Triana. - ¿Sabías que se la llevó volando un huracán gigante? Era de grande como cinco graneros de alto, y no llegó al pueblo de milagro. Yo sobreviví escondida la madriguera de unos topos, alimentándome de la comida que ellos me daban. Tal vez hubiera algo de dramatización en la historia, pero sea como fuere, la vaca desapareció. No era un recuerdo feliz precisamente, así que todo esto no había servido de nada. - Uf, esto es más difícil de lo que parece -  me quejé quitándome el gorro para secarme el sudor de la frente como si hubiese hecho un esfuerzo sobrehumano. - Pero creo que ya lo estoy empezando a entender. Déjame intentarlo de nuevo - continué cerrando otra vez los ojos. Esta vez, intentaría otro recuerdo diferente.

Acabábamos de conseguir el Tango de la Sultana, y Yojimbo flotaba en la cubierta como un alma en pena hasta que nos llamó a todos a cubierta. Había recogido de la bodega unos gorritos y unos vasos para brindar junto con Aspros y Triana. Teníamos todavía todo un camino por delante, y aunque Aspros siguió su propio destino, después aparecieron Jimba, Tobias, Garnet, Sasha y Kenzo. Al pensar en esto, me quedaría en calma y completamente relajada.

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RE: [Presente relativo] Cómo entrenar a tu camaleón - Triana Tempesta - 01-02-2025

Esta vez Jolyne parecía más dispuesta a concentrarse con un objetivo fijo, claro y sencillo. Sabía que aquella directriz le daría las pistas necesarias para poder aproximarnos a nuestro objetivo. Se quedó un rato en silencio pensando. A saber qué se le estaba pasando por la cabeza. Pensé que había conseguido tocar la pieza clave en su mente, pero de repente me hizo una pregunta que me dejó descolocada. Le gustaría saber donde estaba su vaca Betty. Ya nos había hablado más de una vez de ella. Cada vez que contaba la historia añadía o modificaba algún detalle, pero el resultado siempre era el mismo, a su vaca favorita se la llevó volando una especie de huracán. No sabía que nuestro Blue hubiese tal fenómeno meteorológico. Yo al menos no recordaba ningún accidente similar. Seguro que sus padres la habían vendido o se la habían puesto para comer y le habían colado aquella mentira para no escuchar sus quejas.

De verdad que no supe cómo sucedió, pero un recuerdo que aparentemente debía ser feliz se convirtió en una pesadilla para ella. Si esto le parecía difícil, no quería ni imaginar cómo se le iba a dar a averiguar lo que era el haki realmente y despertarlo. Lo bueno de la tiradora era que no se rendía fácilmente. A pesar de la dificultad, se llaman teniendo una buena disposición y ganas por continuar con el entrenamiento. De inmediato dijo que lo volvería a intentar. Los entrenamientos y el fortalecerse no eran todo cuestión de talento, lo principal era ser constante. Asentí con la cabeza para darle pie a que continuase intentando pensar en su recuerdo más feliz. Con la buena vida que se pegaba la tía seguro que no le costaba encontrarlo.

Tal y como imaginaba, no tardó demasiado en mostrar una expresión de calma en su rostro. Me quedé unos segundos mirándola para comprobar que no volví a ser una falsa alarma, pero Jolyne permaneció inmutable. Ahora sí que íbamos por el buen camino. —Vale. Memoriza muy bien esta sensación. Tienes que quedarte con ella. Seguramente la sientas en todo tu cuerpo, pero tienes que intentar buscar una fortaleza interior. Navega en ese pensamiento hasta lo más profundo, hasta que lo sientas en tu pecho, y luego intenta extenderlo por todo tu cuerpo —le dije para guiarla. Era complicado, no estaba nada segura de que mis indicaciones se entendiesen oh de que ella fuese capaz de seguirlas. Era algo demasiado abstracto, pero era la única manera.


RE: [Presente relativo] Cómo entrenar a tu camaleón - Jolyne Jones - 11-03-2025

Día 75 de verano, año 5. Cuaderno de bitácora.
Se presentaba la jefa de equipo Jolyne Jones ante el avistamiento de una isla extraña. Algunos miembros de la tripulación reportaron haber visto extrañas criaturas alargadas, parecidas a las salchichas, campando a sus anchas por la zona. Con una pistola en la mano derecha y un lazo en la izquierda, Jolyne logró domar a un mono y a una jirafa gigantes, que luego usaría para llegar hasta las frutas más exóticas de la isla. Estas frutas se sumarían a su huerto particular, convirtiéndose en la moneda de cambio más valiosa de toda villa Syrup.

Día 38 de invierno, año 8. Cuaderno de bitácora.
Los vientos fríos impedían que el barco siguiera su ruta con naturalidad. A merced del clima, una ola gigantesca estuvo a punto de volcar la embarcación, y dejó a varios tripulantes indefensos en el mar. Jolyne Jones rescató a los veintiséis miembros caídos practicando la llamada pesca con red en agua salada.

Actualidad. Día 47 de primavera, año 11. Cuaderno de bitácora.
Con la llegada de la primavera, el polen se intensificaba, trayendo consigo una proliferación de bichos en la zona. Sin embargo, eso no era problema para Jolyne Jones, quien, con su piel curtida y cubierta de barro, se volvió inmune a los picotazos y rozaduras. Con sus dos manos, aplastó a unas trece avispas que portaban la mortal enfermedad de la fiebre vespariana.



Tras escribir esta última frase, cerré mi cuaderno. Aún tenía que dar de comer al ganado y arreglar una de las vallas rotas del cercado, pero por aluga razón, ese día decidí evadir mis responsabilidades y me dirigí al puerto para ver las llegadas de los nuevos forasteros. A lo lejos, un hombre gigantesco con alas negras y una mujer rubia llena de cicatrices descendieron de uno de los barcos comerciales. Su presencia me impactó nada mas verles. La idea de que ese ser alado pudiera tener algún tipo de parentesco conmigo hizo que mi corazón latiera con fuerza. Sin pensarlo dos veces, me acerqué a ellos.

"Oye, ¿tú me conoces? ¿Sabes quién soy?". Esas fueron las palabras exactas que le dije a aquel hombre. Su aura era tan mística que todo me parecía cosa del destino. De pronto, uno de los niños del pueblo se metió en nuestra conversación como un zorro intruso se colaba en el corral de noche. Su acento ceceante era raro y su piel sudada le daba un toque viscoso, casi como el de un caracol. Mientras hablaba con el ser alado y la mujer rubia, aquel niño mocoso se escurría entre los montones de paja agrupados en la taberna, solo saliendo para hablarnos con su acento extraño que tanto repelús me daba. Escuchaba su risa y me preguntaba: ¿Dónde está el rarito? ¿Dónde se esconde? Que se muestre. Sentía que me observaba desde su escondite aunque no podía verlo. 

Nunca me lo habría imaginado, pero ese día me acabé uniendo a los Alas Negras.



Completamente sumergida en mis pensamientos, me quedé flotando en el tiempo y sentí cómo un calor en mi pecho se intensificaba. —Lo tengo. Ya sé a lo que te refieres, Triana.


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