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[Presente Relativo]El rescate y la forja de un futuro duelo. - Versión para impresión

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[Presente Relativo]El rescate y la forja de un futuro duelo. - Kisuke Kageyama - 28-01-2025

Aproximadamente 11:30 a.m., 30 de Otoño del año 14
En el puente de acceso al manglar 23, Archipiélago Sabaody. Venimos de este post y de este.



Kisuke había ido deslizándose a través de los manglares de la manera más sigilosa y discreta de la que fue capaz y, al fin pudo ver desde el puente en el que se encontraba en ese momento, un gran numero 23 en el árbol que tenía delante de él. Aquel pirata que parecía un tipo con el que no se podía bromear, había dado de plazo una hora para reunirse con el antiguo pescador y devolver a Zorak, y el tiempo empezaba a escasear. Aquel lugar era laberíntico puesto que había muchísimos manglares y a simple vista no había mucha diferencia, pero el hecho de que cada uno de esos enormes árboles tuviese un número enorme pintado en el tronco, ayudaba bastante, al menos, para no perderse, y saber siempre donde te encuentras. Había dejado en el barco al bonachón de Comilón McBacon, para que vigilase el navío de los revolucionarios y, además, por si regresaba Panda, que también había ido por su cuenta persiguiendo a un tipo, sin contar que, no podía poner en riesgo a alguien que acababa de conocer, y este encuentro era, cuanto menos, arriesgado.

"A ver en que estado se encuentra... Al menos espero que no me haya mentido y siga vivo..."

Quería creer que el despiadado pirata había dicho la verdad, pero no podía evitar pensar que quizá era una trampa y la inquietud por su amigo crecía por momentos, puesto que el que tenía conocimientos médicos era el mestizo de gyojin, y ni él ni Panda, e imaginaba que el marrano tampoco, tenían los conocimientos de medicina necesarios para tratar a un herido de gravedad. Así que la situación era muy delicada y los nervios estaban a flor de piel, por lo que mientras cruzaba el puente entrando en el manglar con el árbol numerado con el 23, sacó un cigarrillo y se lo prendió, tratando de serenar su espíritu.

"Espero que don Marrano esté bien y Panda no tarde en regresar."

En cuanto puso un pie en el húmedo suelo del manglar, miró en derredor buscando con su aguda vista algún indicio de donde podían encontrarse y tras adentrarse un poco en el manglar, pudo ver a lo lejos, en un descampado como a unos 50 metros a su izquierda a un tipo bastante imponente, muy alto, más del doble que el propio Kisuke, y que tenía a sus pies el cuerpo de alguien que se adivinaba tenía una cabellera de color rojo intenso.

"No hay duda, ese debe ser Ashura... y Zorak."

Era el capitán de los piratas Mushoku, el despiadado Ashura, que había sido descrito como un demonio capaz de convertirse en humo por el periódico unas semanas atrás. Según aquel artículo, el poderoso pirata Rapax Gin que tenía un poder demoledor, se había unido a esta banda y habían matado a un condecorado marine y destruido un cuartel de la Marina. Suspiró y se encaminó hacia Ashura, con cautela, y cuando estuvo a unos quince metros del mismo, echó su capucha hacia atrás, descubriendo su rostro y le llamó, sacando una bolsa de tela en la que llevaba el dinero que había acordado con el pirata.

-Tú eres Ashura, el capitán de los piratas Mushoku, ¿verdad? Yo soy Kisuke Kageyama, y creo que tienes algo que me interesa.

Mientras decía aquello, lanzaba al aire y dejaba caer sobre su palma el saco de tela con los berries. Aquel tipo de por si era bastante intimidante, pero eso no era algo que le preocupase a Kisuke, lo que le preocupaba era llevar a cabo la "transacción" de la manera más rápida y tranquila posible, porque no podía permitirse que se alzasen las hostilidades en ese momento porque, aunque parecía que estaba solo, no podía descartar que sus nakama anduviesen cerca vigilando y le tendiesen una trampa. Las cartas estaban sobre la mesa, el destino hablaría.

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RE: [Presente Relativo]El rescate y la forja de un futuro duelo. - Ashura - 28-01-2025

Tamborileaba con los dedos sobre el mango de mi espada, clavada entorno al cuello de Zorak que se encontraba tumbado en el suelo frente a mi, un poco escorado del centro de mi cuerpo para que su cuello quedara alineado con mi espada. Un movimiento en falso y lo decapitaría, aquel hombre estaba más muerto que vivo, su tez blanca, desnutrida de vida y en sus ojos una herida que le ha había negado a Ben curar. Misericordioso sería el señor si aquel caudillo comunista podía volver a ver. Había caído tras dos golpes. 

¿Tan poderoso era? ¿Tan débil era él? No. Esas preguntas no tenían sentido, sin oposición no sabría la verdad, lo que le hubiera pasado debería haber sido otra cosa, me negaba a que un hombre más peligroso que yo fuera así de débil. Afirmar que lo había derrotado sería una mentira y yo odio mentir. Pero si que había una verdad atormentándome en susurros desde lo más hondo de mi humeante corazón: aquel anciano había destruido mi barco, mi insignia, mi determinación. Solo le había echo unas muescas, pero lo había echo. ¿De verdad quería salvar a su hija? Imbécil, desde el infierno no puedes ayudar a nadie. Escupí. Medio hombre y unos tablones a cambio de una cantimplora bonita y una fruta carísima que se había comido aquel Tenoch o Quetzall o quien cojones fuera en un alarde de desafío. Rasqué mi mandíbula, nervioso, alterado, furioso. Nicolás se sentía apabullado, lo nota lejos, temeroso. Aquel barco había sido nuestra primera victoria, nuestra primera recompensa al dolor que habíamos otorgado aquel zorro había cometido un sacrilegio. Encontraría a su hija y la mataría. 

- No... - Susurré. Eso sería enviarla con él, juntarlos en la muerte - La dejaré vender... y que sufra - Sí. Mucho mejor, su padre vería desde las fatuas y ardientes tierras que dominaré el día que muera la desesperación de su legado. 
 
Volví a tamborilear con los dedos sobre el mango de mi espada, la cual domaba la luz hacía el cuello de Zorak veía la línea que los conectaba, mi espada y la muerte dos amantes insatisfechas la una de la otra, siempre necesitadas de más, polos opuestos que se atraían. Me erguía tan alto era, más pequeño que mis coetáneos, más inmenso que los humanos y una montaña para las bestias pequeñas del mundo. Yo, Ashura, la catástrofe. Mis ropajes teñidos de colores marrones por la suciedad y la sangre seca ondeaban en aquel paramo, el Manglar 23. Esperaba a un hombre Kisuke, compañero de Zorak, menos peligroso que yo según el gobierno. Mentiras. Más mentiras. El dinero que vales no determina tu poder, pues conmigo esa lógica falla. Tenía poder para destruir el mundo. Tenía el poder para gobernarlo. Suponía que con ellos también podría, debería. 

El descampado era yermo, nada había a mi alrededor, nos rodeaba un circulo de arbustos a los 30 metros a ambos lados de mi manos, detrás el mar, en frente los manglares. Una figura encapuchada entro en la zona. Tamborilee con los dedos por tercera y última vez, entonces paré y agarré el mango como una palanca, una palanca que activaba la muerte de un hombre. 

El encapuchado caminó firme, seguro. ¿Sería él? A la tormenta si no lo era, ahora solo el dinero podría arreglar mi estado de ánimo, cualquier otra cosa acabaría con más sangre. Llegó hacia mí. Se paró a una distancia prudencial. Se quito la capucho, presentó y me lanzó una bolsa en esa sucesión de actos. 

- ¿Está todo? - Pronuncié mientras agarraba con la mano libre la bolsa. Sentí el peso dentro de la bolsa. Dinero... Angustioso dinero que tendría que gastar en reparar mi mayor tesoro: El Niebla de Guerra. - Hmm - Dije mientras miraba la bolsa. Se la devolví imitando su gesto, lanzándosela a la mano - Ábrela y cuéntalo - Le ordené con una voz queda y opaca.
Apreté el agarre de la espada. La hierba se levantó un poco cuando hice presión, el filo se acercó al cuello de Zorak unos leves centímetros al cuello de Zorak - No estoy para hostias - Mis dientes rasparon entre ellos - Voy a perdonar su vida - Trabe la mirada con Kisuke - Ni si quiera ha respondido a mi propuesta - Había intentado reclutarle antes de que cayera inconsciente, no fue capaz de contestar - Vivirá por mi capricho, volveré a buscarle. Díselo cuando despierte - Apreté con mas fuerza el agarre. Mi espada chillaba Mátalo. Mátalo. Mátalo.


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RE: [Presente Relativo]El rescate y la forja de un futuro duelo. - Kisuke Kageyama - 29-01-2025



El tablero estaba listo, los participantes, posicionados; el antiguo pescador, capitán del Ejército Revolucionario situado a quince metros del enorme y despiadado capitán de los piratas Mushoku, Ashura, y el causante de este encuentro, Zorak Ideale, Mariscal del mismo Ejército, inconsciente en el suelo. El ambiente estaba tenso, la situación era incómoda cuanto menos, con Zorak a los pies de Ashura que tenía su propia katana sobre el pescuezo del mestizo, mientras el pirata sopesaba el saquito que había lanzado Kisuke, y lo lanzaba de vuelta al capitán revolucionario. Kisuke recibió de vuelta el saquito de dinero y escuchó la orden de Ashura, frunciendo el ceño, parecía que aquel tipo estaba de mal humor, o simplemente es que era así, aunque le pareció curioso que fuese alguien con mal talante, en eso, no cabía duda, eran parecidos.

"Ya entiendo por qué lo describían así en el periódico."

La actitud de este sujeto era hostil y parecía más dispuesto a matar a Zorak que ha entregarlo, pero Kisuke tenía que andar con pies de plomo, no le interesaba una confrontación con aquel tipo en ese momento. Haciendo un soberano esfuerzo, puesto que el cuerpo le pedía que contestase de manera similar. Esperó a que terminase de hablar, mientras decía que no estaba de humor, y que no había respondido su propuesta, diciendo que buscaría en el futuro al Mariscal del Ejército Revolucionario.

-Yo tampoco estoy para tonterías, pero te equivocas si piensas que Zorak se habría unido a ti. Pero descuida, le daré tu recado.

Sin perder tiempo sacó el dinero y lo contó en apenas medio minuto, demostrándole al pirata que estaba todo lo que había pedido. Lo tenía en billetes y monedas que había ido acumulando con el tiempo, que volvió a meter en la bolsa y se la arrojó de nuevo al enorme pirata.

-Ahí tienes, trescientos mil berries, cuéntalo si quieres otra vez, si no te fías de mi.

Kisuke se fijó de nuevo en la espada que estaba besando el cuello de Zorak; con un simple movimiento podría degollar y decapitar a su amigo, que tenía una fea herida en el ojo izquierdo, cubierto completamente de sangre. Temía que aquella herida fuese definitiva para la vista de su compañero, pero al menos podía ver que respiraba, aunque pesadamente. El hecho de que tuviese una espada le hizo encenderse una pequeña chispa en su mente; otro espadachín poderoso, uno más en la lista a derrotar. En ese momento echó la capa hacia atrás dejando ver sus katanas.

-Aún así, creo que es más probable que te interese buscarme a mi que a Zorak de nuevo. Creo que podría ser mucho más interesante para ti y te aseguró que yo también tengo ganas de medirme contigo, Ashura, pero ahora no es el momento, tengo prisa.

No llevó sin embargo su mano a la empuñadura de sus katanas para no parecer amenazante, ya que un gesto como aquel podía significar el pistoletazo de salida a una batalla que Kisuke quería evitar a toda costa. Sin lugar a dudas, el haber encontrado otro espadachín poderoso con el cual medirse era algo que le motivaba muchísimo, pero tenía claras las prioridades, lo más importante era en aquel momento, poner a salvo a su amigo.

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RE: [Presente Relativo]El rescate y la forja de un futuro duelo. - Ashura - 29-01-2025

El tintineo de las monedas... Los billetes acariciándose entre si. La sonata del dinero era la única música capaz de "calmar" a mis fieras. Asentí satisfecho al entender que estaba todo el dinero que le había pedido. Mi paranoia persecutoria por el evento acaecido hace como mucho una hora atrás tenía mis nervios a flor de piel... Si un viejo podía llevarse el brazo de uno de mis tripulantes ¿Qué podía hacer un capitán revolucionario con una bolsa? ¿Otra bomba? Por eso, al estar en la posición de poder le pedí a el que la abriera para ver que no había ninguna trampa.  Recibí la bolsa de vuelta y reduje el peso de mi agarre sobre la empuñadura de mi arma. 

Echo su capa de ocultación hacia atrás, enseñándome sus espadas. Igual la palabra no era lo mío, ¿pero la intimidación? ¿el combate? ese era mi lenguaje y lo entendía a las mil maravillas. Era un lobo enseñándome sus colmillos. Con un leve vistazo entendí a las espadas, pues yo me comunicaba con ellas, las comprendía y amaba. Sería una buena hoja para implementar en mi colección. Algún día la reclamaría. Porque todas las espadas eran para mi y yo era para todas ellas :creadas por y para destruir, forjadas por y para generar dolor... Mis hermanas. Pero de las que portaba Kisuke, solo una de ellas merecía mi atención, quizá hasta podría rivalizar con las mías espadas, la Hoja del Luto, mi arma natural mi extensión y La hoja de la Deshonra, la espada que le había arrancado a Sephiroth de sus flácidas manos, renombrada ahora así por mi. No era un nombre definitorio, me gustaría más el nombre que le había puesto su primer portador, pero por desgracia, no me había parado a preguntárselo antes de matarlo. 

Creo que podría ser mucho más interesante para ti y te aseguró que yo también tengo ganas de medirme contigo, Ashura, pero ahora no es el momento, tengo prisa.

Le miré escéptico. Aquel hombre carecía de miedo, lo tenía controlado con su amigo bajo mi espada. ¿Ese hombre? Analicé la posibilidad, mi espada aceptó el reto. Estuve a punto de saltar, destruirle allí en ese mismo instante, aceptar el duelo. No... Por primera vez el combate no era la prioridad, tenía un hombre en mi barco herido, el casco del mismo dañado y yo... Me sentía alterado, Kisuke tenía razón: no era el momento, no ahora. Tenía que pensar, recapacitar. 

- Todos - Me sorprendí diciendo - Tendréis que decidir - Dejé de mirar a Kisuke para observar el cielo. El viento se arremolino a mi alrededor mi largo pelaje bailo un vals con él. Ondeaba libre de atadura, como mi humo - Conmigo o contra mi - Soné decidido, entonces lo expresé - Voy a conquistar el mundo. Librare la mayor guerra conocida. Extenderé la muerte y el dolor por la faz de este asqueroso planeta - Apreté los dientes, aunque mi rostro fuera casi inexpresivo, como si decir aquellas palabras no tuvieran ningún peso. Como si mi meta no fuera un delirio, algo imposible, una gesta sin precedentes, casi un sueño...  - Bajo mi mano o muertos. Esa será la decisión que todo ser en el mundo tendrá que tomar un día - Aquel pequeño hombre, salvaría su vida y la de su compañero momentáneamente - Y solo entonces - Paré un leve segundo y suspiré. Como si entenderme supusiera una descarga, como si expresarlo sacara de mi pecho el remolino de discordia que me atormentaba - El mundo conocerá la paz. La paz de vivir todos bajo mi mando, pues no existirá nadie para guerrear. Y así, el mundo será igualitario, lo sumiré por completo en la ruina y todos y cada uno de sus seres sufrirán el castigo de estar vivos, por igual, sin excepciones - Ese era mi sino, mi acervo, mi destino. Todo para mi, todo bajo mi dolor, todo bajo mi espada - Llegará tu momento de intentar pararme o de aceptar mi mando - Dejé de mirar el cielo y volví a trabar mi mirada con él. Los ojos turbados, con una fina capa blanquecina de humo saliendo por ellos, arrebatando todo las expresiones y humanidad que pudiera tener. Yo era una pesadilla - Soy inevitable - Y levanté la espada del cuello de Zorak, desenterrándola del suelo, del que se liberó un penqueño terrón de arena, liberando de con ella la palanca de muerte que había creado sobre el mestizo. Di un paso hacía atrás, y me posicione a a un metro y medio de Zorak, dejándole aún en el alcance de mi espada, que pendía como un palo hacia el suelo desde su agarre, lista, preparada y... Decepcionada, pues sabía que no le iba a otorgar más sangre hoy. Me guarde la bolsa con el dinero en el traje y con la palma libre y abierta le hice un gesto - Todo tuyo - Le invitaba a entrar en mi territorio, a que perdiera los metros de reacción. Le obligué a actuar por fe - Recuérdalo Kisuke - Mi voz sonó áspera al pronunciar su nombre, como si quisiera atraparlo y apresarlo - Mañana vivirá gracias a mi - 

- Por fin lo aceptas hijo de la gran puto. 2 años aquí envenenando tu mente y por fin aceptas tu cometido, Churrita. Moriras antes de conseguirlo, pero seremos la primera piedra en el camino - Fue un momento, Nicolas se envalentono. Y volvió a mi, aceptándome y dándome fuerza para la tarea que me había encomendado


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RE: [Presente Relativo]El rescate y la forja de un futuro duelo. - Kisuke Kageyama - 29-01-2025



Kisuke contempló como el enorme pirata retiraba la hoja del cuello de Zorak y comenzaba a dar un discurso, bastante ególatra, aunque no pudo dejar de notar la terrorífica determinación y voluntad que acompañaban cada una de sus palabras; lo que decía lo decía en serio y no iba a rendirse en cumplirlas a no ser que la muerte se interpusiese en su camino. En cierto sentido, admiró aquella férrea determinación y, aunque no compartiese su visión en lo más mínimo, hubiera deseado tener su corazón tan libre de duda como parecía mostrar aquel tipo.

"No cabe duda que con este, cuando nos enfrentemos, tendré que ir hasta el final, o me matará sin titubear."

Con un gesto, mientras guardaba el dinero entre sus ropas, y unas últimas palabras, invitó a Kisuke a acercarse, a acortar la distancia que los separaba, entrando en la distancia para un duelo. No sabía si fiarse de aquel pirata, famoso y temido por su crueldad y su sangre fría a la hora de matar, pero no podían quedarse ahí eternamente; Zorak necesitaba recibir primeros auxilios. Con paso firme, pero tranquilo, se acercó a Ashura y a Zorak, hasta quedar a dos metros del enorme pirata. Alzando la vista, puesto que era el doble de alto que él, le miró sin titubear y le dijo:

-Será contra ti, pues. Los caminos de la espada son diferentes para cada uno, pero como con los senderos que nos llevan entre ciudades, estos caminos se cruzan y entonces solo hay dos opciones, seguir en la misma dirección o cruzar espadas.-hizo una pausa antes de seguir.-Nuestras espadas llevan por caminos diferentes y cuando sea el momento, serán ellas las que se crucen.

Se quedó mirando a los ojos al pirata, esperando una respuesta por su parte antes de agarrar a su amigo y salir de ahí para poder atenderlo. No iba a iniciar ninguna confrontación pero si quería dejar clara su postura, y ofrecerle a futuro algo más jugoso y que pudiese interesar a aquel tipo que lo único en lo que pensaba era en satisfacer su propio ansia de combate.

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RE: [Presente Relativo]El rescate y la forja de un futuro duelo. - Ashura - 02-02-2025

Quizá la osadía de aquel hombre debería haberme alterado... Pero encontré algo más allá de los conflictos que atribulaban en esos momento. Kisuke alzo la vista hacía mí, como yo un día hice contra el cielo. Acepto el destino del que tendría que ser responsable, había aceptado abiertamente combatirme y yo me tomaba muchas cosas en serio. No esperaba el perdón, igual que no espera la salvación los presos que caminan hacia el cadalso. Casi había matado a su amigo, aunque si esperaba que se unieran a mi en algún momento, eso no era ninguna tontería. 

- Solo hay un camino para la espada - Le contesté mientras miraba a aquel hombre interponerse entre yo y su compañero - Ese - Y señale con el mentón a Zorak - Esa es la única verdad para los que nos dedicamos a este arte - Dije mientras ponía mi espada en horizontal con el suelo, su filo negro y mellado, aquella espada le hablaba a mi corazón, mi pedía que la saciara, que la usara para aquello para lo que nació - Manchamos con la sangre estas obras de arte. Tú también eres un asesino. Lo que pasa es que yo acepto mi naturaleza y vosotros sois unos hipócritas. Pensáis que el fin justifica los medios... Pero no... Si yo hubiera matado a este hombre tú estarías triste por su perdida, igual que todos los que se han llevado tu espada, ¿acaso pensaste en sus familias y amigos cuando robaste sus vidas? ¿Y todo por qué? ¿Por vuestros sueño de un mundo mejor? Yo por lo menos no me engaño. Se que soy un monstruo, vosotros intentáis disfrazar vuestra oscuridad con moralidad - Y bajé la espada - Nuestras espadas siguen el mismo camino. Se crearon para matar no para defender, la única diferencia entre nosotros es que yo acepto lo que soy y tú necesitas una mentira para matar. Pero matas igual - Negué con la cabeza - Pero yo no soy tu padre, así que me da igual, nos batiremos en duelo y llevaré la verdad a tu corazón - Miré a los ojos a aquel hombre que trababa con mi mirada los suyos - Pero eso será cuando yo lo decida - Levanté el índice de la mano libre - Me lo debes, seguirás luchando por vuestras mentiras junto tu amigo. Me lo debes - Dije - Hasta que vuelva a por vosotros, ignoradme y no os metáis en mis asuntos, con suerte haré mejor vuestro trabajo que vosotros y tumbaré otra base de marines - Me estaba cansado de hablar. Pero ese hombre tenía algo, era la primera persona a la que no solo quería ganar en combate, quería destruir su convicción, enseñarle la realidad que se negaba a ver. Demostrarle que yo estaba en lo cierto. 



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RE: [Presente Relativo]El rescate y la forja de un futuro duelo. - Kisuke Kageyama - 02-02-2025



Kisuke escuchaba atónito la filosofía de Ashura, sin dar crédito. Era verdad en ciertos puntos lo que decía, pero, para Kisuke, era una perversa distorsión de la realidad para justificar su violencia. Tenía muy claro desde hacía tiempo que él era también un asesino, no lo negaba, pero si tenía clara una cosa que era la verdadera diferencia entre él y el enorme pirata. No tenía porque pero mientras se agachaba y con la espada envainada, puesto que ahora era intangible y no quería que se le cayese su compañero, la metió por la espalda de la camisa de su compañero y se lo echó al hombro mientras le decía a Ashura:

-Te equivocas, Ashura, yo nunca he negado que sea un asesino, porque he matado, quizá más de lo que crees. Pero sí existe una gran diferencia entre tu y yo, y es que a mi no me gusta matar. Me gusta combatir, me gusta medir mi habilidad con la espada, pero no me gusta arrebatar las vidas de los demás, y cuando hayamos logrado nuestro objetivo, seré juzgado como corresponda. No temo ese juicio, ni te temo a ti, así que nos veremos de nuevo, y te pararé los pies, para que la humanidad pueda ser libre al fin.

Kisuke tenía muy claro que su filosofía, llena de demagogia y simpleza para cautivar a los incautos, era casi tan peligrosa como su espada. Pero aquello no iba a desestabilizar el ideal que tenía el antiguo pescador, puesto que, si había tardado tanto tiempo en hacerse al mar, fue por dos motivos: el primero, para prepararse bien y salir con la mayor de las garantías, y dos, porque no tenía claro que su objetivo fuese adecuado para ayudar a la gente. Sosteniendo la katana de la que colgaba Zorak, en su espalda, miró una vez más a Ashura antes de de marcharse.

-Quizá de esta manera lo puedas comprender mejor. El que no lucha por la libertad es como el cordero que espera ingenuo ante el lobo, pero yo no soy un cordero, y me alzaré contra los lobos para conseguir que los corderos no tengan que temer. Por eso lucho.

No sabía hasta que punto habría sido capaz de hacer entender a aquel tipo sus motivaciones, aunque tampoco era algo que le preocupase. Era perfectamente consciente que alguien con voluntad tan férrea no sería convencido por cuatro palabras intercambiadas con un casi desconocido, pero le estaba sentando bien verbalizar sus ideales para hacer más fuerte su convicción y despejar las dudas que seguían persiguiendo al antiguo pescador desde hacía tiempo. Levantó la mano con un gesto y se dio la vuelta, dispuesto a encaminarse hacia el manglar 13 de regreso y poder dejar a su amigo descansar.

-Volveremos a vernos, Ashura, y detendré tu espada porque se alza contra mi ideal. No lo olvides.

Y echó a andar con calma con su compañero herido cargado a la espalda, colgado de su katana envainada.

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RE: [Presente Relativo]El rescate y la forja de un futuro duelo. - Ashura - 05-02-2025

Aquel hombre no dudaba de su destino, igual que yo no dudaba del mío. El miedo no tiene cabida en un cuerpo que esta dedicado a pelear con todo y contra todos. Aunque fuera solo, sería capaz de seguir adelante. Me había posicionado como alguien a tener en cuenta y, de la misma manera, mis enemigos crecían de manera exponencial a mi potencial. Los primeros pasos de recorrido como general de guerra, capitán pirata y enemigo de la humanidad estaban dando frutos y recogería con gusto y deliberación la podrida cosecha que se generaba. 

Observé como el comunista agarraba a su compañero, sin miedo, decidido y dedicado a proteger. 

- Es una pena... - Apreté con fuerza el agarre de mi katana - Qué tengas que morir... - Contesté mientras empezaba a marcharse - Podrías intentar cambiar algo bajo mi mando, igual hasta dejaría que tus ideales funcionaran de manera limitada en el mundo voy a construir - Esperaba que me escuchase - Es la única manera que vuestra revolución funcione... Aceptando mi poder y relegados a las migajas que os suelte - Ese punto se encontraba muy lejos de dónde me encontraba, pero lo alcanzaría. Empezaría gobernando unos pocos territorios, para después gobernar el mundo - Recuérdalo Kisuke - Seguía alzando la voz - Vosotros también sois enemigos del mundo. Tendréis que decidir. Por ahora seguiré con mis planes, pero llegará un día en el que no exista otra opción... Entonces arrancaré tus espadas de tus manos frías y pisaré vuestros ideales como las hormigas que apisono cuando camino. Sin conocer la existencia ni relevancia de sus vidas -  Finalicé mientras me giraba, para marcharme. Haciéndole a Korg un ademán de que no era necesario pelear y que nos marcharíamos sin conflicto. 


Poco después de que las siluetas de los revolucionarios se difuminaron entre manglares Korg salió de unos de los arbustos que había cerca de dónde se había generado el intercambio. 

- Nos vamos - ordené. 

Aquel hombre, Kisuke... Acababa de sembrar en mi algo que muy pocos habían echo. A el no quería matarlo por el disfrute de mi macabra personalidad. A el quería herirlo del todo, recordarle que su hipocresía es igual o más dañina que yo para este mundo. Solo existe una verdad y es la mía. Llegado el momento se lo arrebataría todo, pero hasta ese día, estaría presente en su vida, pues le había dejado un recuerdo en forma de herida a su compañero. Y cada vez que le mirase a la cara, tendría la certeza de que cada respiro y cada segundo que pasaba, le acercaba al inevitable conflicto que acabaría con su vida, con su ideal y con su lucha. Sinceramente esperaba que se le replanteara y aceptase mi mando... Pero tampoco le iba a negar a la Hoja del Luto uno vida poderosa con la que deleitarse. La revolución, la marina... Cada día tenía más enemigos en el mundo... Pero era lo que quería ¿verdad? Yo contra todos, es la única manera de que alguien consiga matarme y me libre del sufrimiento de la vida o de que consiga mi objetivo y les someta a sufrir la vida. Mi apuesta era sencilla o todo o nada. 

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RE: [Presente Relativo]El rescate y la forja de un futuro duelo. - Sentomaru - 05-02-2025

TEMA CERRADO

Los 300.000 berries han sido transferidos de la cuenta de Kisuke a la de Ashura