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[Presente Relativo – Aventura T1] Colega… ¿Dónde está mi barco? - Terence Blackmore - 14-08-2023 11:37 Día 3 del año 11, Primavera
Distrito Puerto – Loguetown
A Legan le encantaba venir a la zona portuaria de cada ciudad que visitábamos, tratando de decidirse por un barco que comprar, lo cual hubiera estado genial de no ser porque nos encontrábamos sin dinero suficiente. Concretamente, el distrito naval de Loguetown era uno de los más impresionantes del East Blue, lo que le mostraba casi pueril y fascinado. A causa de las reacciones de Junsho, había decidido emborronar las huellas de mis orígenes como miembro de una familia esclavista, aunque fuera por respeto. Curioso lo que alguien como yo es capaz de hacer cuando alguien se gana mi respeto y el devenir de meses de aventura conjunta, iban erosionando poco a poco las diferencias. Por ello, no podía contar con ir a mi hogar en Tequila Wolf, lo cual me dejaba con el leve dinero que me quedaba de mi último negocio y con una maleta de viaje que se había quedado en el mejor hostal que podíamos permitirnos sin sacrificar nuestros ingresos. No me acostumbraba a la vida de civil corriente, pero debo admitir que era también un desafío con el cual podía entrenar mejor mis habilidades como tahúr y negociante. Sea como fuere, aquí nos encontrábamos los tres paseando, con paso discreto por las últimas hazañas en la ciudad, en gran medida por la causa de un cliente insatisfecho, pero al mismo tiempo algo más tranquilos, mas sin escatimar en precaución. El distrito naval contaba con unas viviendas por lo general bajas, de techo azulado y de factura pétrea lo suficientemente recias como para resistir los envites de la humedad proveniente de la cercanía con el mar y los deshechos de las gaviotas. Había numeroso espacio cerca de la costa, solo rota por la presencia de varias máquinas que se utilizaban para la construcción de navíos, grandes engranajes de máquinas que opacaban la altitud de las viviendas portuarias y, numerosos carpinteros y profesionales del sector de lo naval, dando y recibiendo instrucciones y utilizando grandes dotes de creatividad y fuerza en una serie de barcos, algunos a medio construir y otros ya expuestos, que eran magníficos. -“Deja de fantasear, ese es demasiado caro”- le grité a Legan mientras se alejaba para otear una barcaza de cuarenta metros de eslora que estaba fabricado con una madera oscura, pero resistente, que parecía aún viva y parecía contar tamaño como para al menos veinte personas, tanto por las dimensiones de su eslora de flotación como por la predominancia de un doble mástil para las velas. No era un experto en la navegación ni de lejos, pero lo cierto es que sabía lo básico como para que no me timaran en un intercambio. Desvié durante unos segundos la mirada, tratando de no mirar exactamente a dónde se encontraba el cornudo porque el sol daba directamente hacia mi ubicación y era totalmente incómodo. Pude ver varios grupos de diversa índole hacer lo propio, ya fuera revisando la reparación de sus barcos, como era el caso de un grupo de truhanes de mala pinta allí, claramente con vestimentas parecidas entre sí, donde los colores predominantes eran el verde y el marrón, y sus ropas comulgaban con lo que un pirata podía llegar a ser, o de otro grupo más alejado de comerciantes revisando los planos de uno de los barcos que estaba en construcción. -“Qué ciudad más heterodoxa… ¿No?”- dejé salir de lo más hondo de mí, de un suspiro, aun adaptándome a aquello de tener compañeros. RE: [Presente Absoluto – Aventura T1] Colega… ¿Dónde está mi barco? - Legan - 14-08-2023 Nos encontrábamos en el distrito naval de la ciudad, y podría pasarme allí mismo horas enteras. Me quedaba absorto observando la majestuosidad de los navíos, imaginando mil aventuras dentro de esos mismos barcos. Dentro de mi imaginación estaba visualizándonos allí arriba, con Mihasy en el nido del palo mayor seguramente, el sitio más aislado del barco. Desde ahí pasaría completamente desapercibido si no era necesario. Terence estaría leyendo algo con vistas al mar, de seguro, informándonos de las novedades en el mundo o curiosidades de la nueva isla a visitar. Allí se encontraban decenas de goletas, carabelas, veleros, corbetas, y hasta un espléndido galeón. Todos eran fantásticos, aunque para salir a navegar necesitaríamos al menos una goleta. Lo que no sea eso, implicaría seguir mendigando para viajar. Mientras observaba como se hacían los barcos desde la lejanía estaba haciendo un repaso mental de todo lo que había acontecido estos dos últimos días. Debía tener mucho cuidado con los brotes coléricos de mis compañeros si queríamos algún día navegar en uno de estos barcos. Pasado un tiempo volví a la zona donde se asentaban todos los barcos y volví a observar el velero. Era evidente que tarde o temprano necesitaríamos un Galeón, o una corbeta al menos, pero lo cierto es que donde mejor nos visualizaba era en dicho barco, un velero bergantín. Volvía sobre mis pasos para mirar de nuevo el gran Galeón cuando escuché hablar a Terence desde la lejanía. - Deja de fantasear, ese es demasiado caro - Me gritó casi con un tono divertido, aunque sin dejar de decirlo totalmente en serio. Me giré riendo y encogiéndome de hombros para acompañar la respuesta que daría a continuación. - Bueno, pero soñar sí es gratis ¿No? Jajajaja - Le comenté con una gran risotada. – Tranquilos, tarde o temprano tendremos para comprar uno para cada uno de nosotros. Observé como Blackmore desviaba la vista hacia un grupo que desentonaba con el resto de personas y me acerqué despacio hacia mi compañero. - Qué ciudad más heterodoxa… ¿No? - Comentó en voz baja, como si de un leve suspiro se tratase. - No te inventes palabras Terance – Le respondí entre risas haciéndole ver que no conocía el significado de esa palabra. - Notas algo extraño en ese grupo, ¿Verdad? – Continué sin dar espacio a que respondiese mi comentario todavía. Lo cierto es que pese a los altercados, el ojo de Blackmore era bueno en estos asuntos, si él sospechaba era por algo, y había que tener en cuenta sus observaciones. RE: [Presente Absoluto – Aventura T1] Colega… ¿Dónde está mi barco? - Mihasy Junsho - 16-08-2023 "Por lo menos esta zona está menos transitada." Mis pensamientos viajaban mientras nos aproximábamos hacia los astilleros de la ciudad, de Loguetown. No hacía mucho se había revelado que el pijo realmente lo era incluso a otro nivel, no me lo habría esperado de él, pero oye, tampoco podemos decir que conocemos realmente a una persona, siempre te puede sorprender, en este caso, con todos los prejuicios que este hombre tenía hacia todo aquello que era diferente, parecía que él mismo se había declarado como alguien fuera de todo estándar. Aunque debo reconocer que no terminaba de comprender por qué era considerado así, si en lugar de las mujeres, le gusta mantener relaciones íntimas con los hombres, pues allá él, sin embargo siempre había grupos que cuchicheaban sobre ese tipo de temas como si fueran abominaciones, tal vez la sociedad fuera así, lo cual no dejaría de ser extraño, pero si me resultaba como poco curioso proviniendo de un ser como lo era Terence Blackmore. Ahora, dos días después de aquél incidente con su amante marine, nos encontrábamos a las puertas de los astilleros. Terence estaba con su peculiar sonrisa despreocupada de siempre, como si tuviera el secreto de la vida y el conocimiento absoluto de cualquier hecho que pudiera acontecer en cualquier momento, confiado, despreocupado. No podía ponerme más nervioso ese ego desmesurado. Por otra parte, Legan tenía una mirada como de un niño en una tienda de golosinas, parecía querer todo cuanto veía ahí dentro, desconocía que tuviera esa fascinación por las embarcaciones. En cuanto a mí, por qué negarlo, me sentía algo alegre por más que mi rostro no diese ningún tipo de atisbo de ello, pues por fin parecía que Legan iba a cumplir su parte del trato. Nos disponíamos a adquirir un navío propio. Seguramente, con los ingresos conjuntos, aquello no había sido parte del trato, pero tampoco iba a montar ningún tipo de escándalo, probablemente era yo quien más lo anhelaba. Conforme atravesamos el umbral de las puertas, Terence se marchó hacia mi izquierda contemplando desde la lejanía, Legan salió casi corriendo hacia mi derecha, se le notaba el entusiasmo y la alegría de estar en un lugar así. Al observarle pude ver cómo se quedaba absorto, casi obnubilado por todo cuanto se le posaba delante de los ojos. Sobre todo cuando se quedó contemplando aquél galeón, con sus impresionantes tres mástiles, no se ni cuantos metros tendría de proa a popa, pero el palo de trinquete ya debería de medir unos veinte metros de alto, siendo el más alto el palo mayor, ubicado en el centro de la fina imaginaria que describían los tres mástiles. Era realmente un buque espléndido, y Legan estaba absorto en él hasta que Terence saltó gritando a lo lejos que ese era demasiado caro, y estaría en lo cierto, aquello debería valer una fortuna, seguramente no tendríamos más dinero que para costear el velamen. Legan se giró sonriendo y diciendo que por lo menos soñar era gratis, y razón no le faltaba. Yo había ido avanzando por la zona central, más que fijarme en los navíos me estaba fijando en mis dos extraños compañeros... Que raro se me hacía pensar en ellos de esa forma, nunca en mi vida había tenido compañeros, nunca los había deseado y siempre repudiaba todo contacto con cualquiera, pero desde que me encontré con Legan en aquella isla todo había comenzado a resultar muy extraño para mí, era como si estuviera cambiando, como si me estuviese convirtiendo en alguien que no era, y eso me provocaba un poco de pánico en realidad, desconocía cómo pudiera afectarme esa nueva faceta desconocida de mí, en toda mi vida tan solo confié en una persona, y me la arrebataron. ¿Hasta qué punto estoy dispuesto a querer sentir ese nivel de confianza de nuevo? Desgraciadamente era una pregunta para la cual no tenía respuesta alguna. Estaba fijándome en Terence, la persona que más me llamaba la atención, el tipo de persona que pensaba que nunca me acercaría a él. Tenía un pasado un tanto peculiar, de hecho demasiado considerando que nuestras ideologías chocan bastante, y no se exactamente qué hago con este tipo. Por suerte para él, no parecía guardar relación con el incidente que más me provoca quebraderos de cabeza, y por el momento era todo cuanto me importaba. Tal vez manteniéndole a mi lado, por más que me fastidie, lograse poder llegar a encontrar mi objetivo. Estaba fijándose en algo, o más bien en alguien, llevé mi mirada hacia donde estaba mirando él, con ese gesto extrañado, solo pude resoplar a desgana, algo me decía que íbamos a volver a tener problemas. Mientras no volviera a encontrarme con aquella gyojin tiburón-tigre dudo que me incumbiese demasiado. Un grupo de lo que parecía ser piratas, por lo menos por las pintas que tenían, estaba pasando por el lugar, y encima iban a juego, como si se fueran de desfile. Se encontraban oteando un barco y hablaban con un tipo, tal vez el encargado de mostrarles los pormenores de la embarcación, o tal vez el que estaba encargado de fabricarla expresamente para ellos, la verdad es que ni lo sabía ni me importaba un ápice. Y esperaba que mis compañeros pensaran lo mismo, aunque pronto demostraron no ser así. El trajecitos soltó un comentario, a lo que Legan respondió, como no, con una de sus frases intentando hacer gracia, había que reconocerle la insistencia, con él no te podías aburrir, aunque tal vez se acabase volviendo una pesadez con el tiempo. Inquirió que tal vez hubiera algo extraño con esa gente, y de hecho era así de primeras, algo raritos son, todos conjuntados con esas pintas. Igual se trataba de un tipo de grupo que hacían una representación teatral, pero de ser así, menuda mierda de uniforme se habían sacado. Estábamos los tres mirando, cuando de pronto, uno de ellos que parecía estar mirando alrededor se percató de que les mirábamos. No se que harían los otros dos, pero lo cierto es que me importó bien poco, me quedé mirándole y nuestras miradas se cruzaron por unos segundos. Al momento apartó la mirada y se quedó cuchicheando con sus compañeros, los cuales comenzaron a girarse uno por uno hasta quedarse mirándonos. Eso ya si que comenzó a generarme una situación más desconcertante e inquietante, tal vez habíamos llamado demasiado su atención. Tan solo esperaba que nos ignorasen y siguieran a lo suyo. Habíamos conseguido evadir los problemas en la ciudad, no quería tenerlos ahora en los astilleros. RE: [Presente Absoluto – Aventura T1] Colega… ¿Dónde está mi barco? - Terence Blackmore - 17-08-2023 El grupo de bucaneros de mala facha se nos había quedado contemplando, quizás por nuestra reacción a mirarles con un gesto analítico, ya que tanto Junsho como yo éramos personas que tratábamos de analizarlo todo mucho, en contraposición, también teníamos un carácter un poco camorrista. Por su parte, Legan era el más despreocupado de los tres, y en cierto modo, bastante abierto a hablar con todo el mundo y bastante comprometido, lo que nos había granjeado tanto soluciones como problemas, ya que ni el vagabundo de Mihasy como yo, éramos personas que disfrutáramos demasiado tiempo de la compañía, lo que nos retroalimentaba muy bien, irónicamente. Nuestro último evento en la capital fue bastante raro, y tengo las sospechas de que, pese a mis explicativas, el castaño aún se piensa que tengo unos gustos especialmente exóticos para mis vínculos amorosos, pues evita que nos quedemos solos y se queda mirándome demasiado. Quizá en el fondo, esté proyectando algún tipo de parafilia no resuelta, y no me extraña, ¿Quién no se enamoraría de mí? Ciertamente, tengo que tener cuidado o el leve trabajo en equipo que tenemos puede irse al garete, y ya es una paz delicada. Su pasado y el mío de una u otra manera pueden llevarnos a situaciones mutuamente provechosas, pues él tuvo un evento pasado ciertamente traumático con unos esclavistas y yo me dedicaba a dicho negocio. Podríamos ir desenmascarando y liberando otros comercios de esclavistas al mismo tiempo que reforzaba a la Casa de los Blackmore. Desdeñé rápidamente este pensamiento, y me centré en lo que estaba sucediendo, pues el grupúsculo de truhanes musitó secretamente algo, y luego se retiraron hacia el interior de su barco, aun en reparaciones, pero habitable a modo de hogar. Era bastante amplia, una goleta bastante tosca pero al mismo tiempo de madera buena. Esa gente sabía lo que se hacía y evidentemente eran unos innegables lobos de mar. No le di muchas más vueltas por el momento, pues es cierto que estábamos dejándonos llevar, quizá por prejuicios o quizá por evidencia no denostada, pero lo cierto es que tampoco nos habían hecho nada en particular, y nos miraban más con miedo que otra cosa. Tener un hombre del tamaño de una estatua quizá era parte de la causa de dicha intimidación, no lo tengo demasiado claro. Pronto, volvimos a embelesarnos con las barcazas que ahí arribaban para ser reparadas, con la numerosa cantidad de gente, algunos con clara pinta de buscalíos, e incluso barcos gubernamentales que hacían ajustes allí. La presteza con la que trabajaban los armadores era increíble, también los carpinteros lo hacían presto. Era un lujo poder soñar despierto con esa libertad, quizá Legan no estaba tan desencaminado después de todo, aunque tuviéramos diferentes pensamientos acera del libre albedrío. Ciertamente curioso que alguien de mi guisa tuviera estas ideas tan poco lógicas y, en cierto modo, emocionales. Unos gritos cruzaron la costa. Sonaban a varios metros de allí, algo lejano. Un sollozo de mujer preguntando por su hijo, me pareció escuchar, pero intenté no alarmarme y esperé a que el devenir de la situación me atrapara mientras me preparaba mental y físicamente para algún posible contratiempo. RE: [Presente Absoluto – Aventura T1] Colega… ¿Dónde está mi barco? - Legan - 18-08-2023 Esperaba la respuesta de Terence cuando Mihasy se acercó a mi lado para observarlos. Uno de ellos se giró para mirarnos, a lo cual mi querido compañero le desafió a un duelo de miradas. Era extraño, pero parecía que a Mihasy le gustaba mucho tener un combate así, un pulso para ver quién aparta la mirada antes, y lo cierto es que solía ganarlas. No obstante, su duelo ganado sólo fue una victoria a corto plazo, ya que el otro duelista se había girado únicamente para alertar a sus compañeros, quienes volvieron sus miradas hacia nosotros. Genial. - Bueno, quizá toca desahogarse con estos tipos. – Dije en voz baja con intención de que sólo mis compañeros me escuchasen. – Estoy un poco cansado de evitar conflictos, ardo en deseos de combatir, pero intentaba hacerlo lejos de los marines… y no veo muchos por aquí. – Concluí con una sonrisa desafiante. Sin embargo, los tipos ante los cuales parecía que íbamos a pelear se retiraron pronto hacia el interior de lo que parecía su barco. Presté especial atención al más alto de ellos, un hombre fornido, calvo, y cicatrices en su cuerpo. Desconozco si será un hombre fuerte, pero desde luego ha peleado en más de una ocasión si ha terminado con el cuerpo tan marcado. - Hasta las cicatrices nos cuentan historias. – Pensé para mi justo cuando dejé de verlo. Me giré suspirando, con idea de mostrar así mi fastidio. Llevo mucho sin combatir y necesito hacerlo. Puedo soportar días, semanas, e incluso meses sin pelear, pero eso no quita que arda en deseos de hacerlo. Dando unos cuantos pasos volví mi mirada al muelle, fijando mi vista a barcos gubernamentales. Eran una maravilla, se podía notar incluso sin ojo experto que el dinero del gobierno estaba bien invertido en aquellas naves marítimas. A decir verdad había que reconocerles que hacían bien, muchas de ellas podían navegar en mares donde ningún otro barco puede. - ¿Qué pasaría si robásemos uno? – Pensé con cierta seriedad. Robando un barco no tendríamos que gastar tanto dinero, y ciertamente nos aseguraría ser buscados, sin embargo... ¿Acaso no lo seremos más tarde que temprano? Quizá es una acción arriesgada que todavía no deberíamos hacer, pero que podría compensarnos llegado el momento. A medida que más lo pensaba, más me gustaba la idea. El grito de una mujer me sacó de mis pensamientos, sin duda peligrosos. Era un grito no muy lejano, llorando incluso. Casi sin dudarlo un segundo ni dirigir la mirada a mis compañeros comencé a correr hasta allí. - Vamos. – Solté en tono seco y directo. Ni siquiera me había detenido a ver si iban a seguirme, o tan solo pensarlo. Actué como reacción instintiva. Esquivando a varias personas, barriles, y diversos obstáculos llegué hasta la mujer en tan solo unos segundos. Era bastante rápido a pesar de mi tamaño, era consciente de ello. Más aún si cada zancada mía era muy superior a la de casi cualquier persona. La mujer que sollozaba estaba con un claro gesto de desesperación y nadie parecía prestarle atención. Estaba con la mirada perdida e inquieta, observando todo a su alrededor en segundos. Preguntaba por su hijo con los brazos extendidos. - ¡Ezequiel! ¡Hijo mío! ¿¡Dónde estás!? – Gritaba sin cesar la pobre mujer. - ¡Señora! ¿Qué ocurre? ¿Qué sucede con su hijo? – Pregunté rápido sin analizar bien la situación. Era evidente que urgían las respuestas y las soluciones para esa pobre madre. No había tiempo para estar fijándose en nada más. Cuando tuviese respuestas lo haría, con el fin de ayudarla a encontrar al pequeño. RE: [Presente Relativo – Aventura T1] Colega… ¿Dónde está mi barco? - Mihasy Junsho - 19-08-2023 Aquellos tipos nos miraban, yo maldecía encontrar siempre gente que buscase problemas, por suerte estaban Legan y Terence, que parece ser que les gusta eso de combatir, al contrario que a mí. El cornudo lo hizo el mismo día que nos conocimos, el trajeado no hacía mucho, aunque no había sido un combate físico, parecía que le iba más las disputas verbales, lo cual no estaba seguro de si sería de utilidad contra esa gente. Fuera como fuese me quedé preparado para lo peor, trataría de evitarlo, como siempre, no me gusta en quien me convierto cuando me pongo a pelear, pero tampoco iba a permitir que nos zurrasen así por que si. Sentí un profundo e intenso alivio cuando observé que aquellos tipos se daban la vuelta y volvían a entrar a su navío, o al que presuntamente podría ser el navío. Se adentraron al interior del mismo y pude comenzar a respirar más tranquilamente, sin confiarme del todo, podrían haber simplemente entrado para coger algo e ir a por nosotros, pero no parecía que volvieran a salir. Si algo he aprendido, es a nunca dar la espalda al enemigo, aunque no tenga pinta de serlo. Las peores bestias van camufladas bajo una fachada inofensiva, no se por qué, tras pensar esas palabras miré de reojo a mis compañeros, indudablemente eran así, Legan siempre bajo un aspecto afable y simpático, pero resulta ser un temible luchador, no quería ni recordar lo que había ocurrido en aquella isla. Y Terence bueno, todos guardamos secretos, y desde mi punto de vista ya ha demostrado bastante esta persona, le gusta los conflictos verbales, y no tiene miramientos a la hora de hacerlos, si no se tratase de una persona diestra en combate, estaba seguro que no sería tan osado, de lo contrario no habría sobrevivido mucho con ese fuerte carácter. Pasaban los segundos, pero de allí no salía absolutamente nadie, parecía que podíamos respirar tranquilos, en ese aspecto. No obstante, el cuernos de la compañía parecía algo decepcionado, al parecer quería desquitarse, y no le podía juzgar por ello, había tenido que interceder por mí no hacía mucho con aquella gyojin, y el espectáculo del pijo con el marine también le habría dejado la cabeza algo alterada casi con seguridad. Siendo como era él, estaba seguro de que era bien justificado. Pero la calma no tardó en esfumarse como el humo al viento. Unos gritos se escuchaban algo próximos, una voz de mujer rogando y llamando a su hijo. Los ojos se me abrieron como platos. Se notaba la desesperación en su voz, era obvio que algo le había pasado a su hijo. No pude evitar volverme absorto en mis pensamientos, esa voz, ese tono de desesperación, el clamar por hallar a alguien tan cercano a ella, la imagen de mi propia madre vino a mi mente. Aquél día, yo me había quedado dormido en una colina, rodeado de animales, había estado jugando con ellos hasta que caí rendido junto a un animal similar a un felino pero con un pelaje más típico de una oveja, era tan blando y cómodo que, antes de darme cuenta, estaba en el mundo de los sueños, del cual tan solo desperté al rato largo, la luz de la luna bañaba la colina donde había caído presa del cansancio, una suave brisa mecía mis cabellos y el frescor de la noche resultaba tan agradable que mi mente tardó en reaccionar a la voz, la voz desesperada de una madre que llamaba a su hijo sin saber dónde diablos se había metido. Volví al presente, volví en mí, esos recuerdos resultaban dolorosos, y tal vez en esta ocasión esa desaparición no se deba tan solo a un despiste por parte de un muchacho. Las ciudades son peligrosas, y más en los alrededores. Sin pensarlo un instante más salí corriendo a la vez que Legan emprendía la marcha también. Pasamos al lado de aquél navío donde habían entrado esos tipos con pinta de pocos amigos, uno estaba asomado, presuntamente buscando el origen de los gritos, esquivamos unas cajas grandes que había, unos barriles, Legan esquivo gente, yo les hice esquivarnos. Terence seguramente nos seguiría, así que tendría el camino libre. Llegamos a donde estaba la señora, una mujer no muy entrada en edad, con largos cabellos cobrizos y un temblor en todo su cuerpo que alcanzaba casi hasta a ser anormal. Estaba con la mirada perdida, los brazos algo extendidos, como intentando abarcar una gran zona y poder llegar antes a su hijo. Estaba completamente desesperada. Legan le preguntó donde estaba su hijo, la mujer de pronto no reaccionó, seguía musitando y murmurando su nombre, de vez en cuando lo gritaba, miré a Legan, esa mujer parecía ida, desesperada, algo me decía que no era la pregunta correcta, tal vez solo eran falsas suposiciones mías, tal vez tan solo era mi desesperación de no volver a querer contemplar de nuevo nada similar a lo que me ocurrió a mí en el pasado. No quería que una madre tuviera que volver a sentir el abandono de su hijo, pero no entendía por qué eso me resultaba tan importante como para no haberlo pensado ni un instante antes de reaccionar a la llamada de la mujer. Me arrodillé ante ella, me quedé mirándole a los ojos, intentando conectar con ella, igual me equivocaba, y esperaba que así fuera. Tal vez el niño tan solo se había caído al mar y la madre estaba en shock, tal vez ella no sabía nada y simplemente el chaval estaba jugando al escondite detrás de algún barril. Tal vez alguien se lo había llevado, y no se por qué, la imagen de aquellos tipos entrando en el barco comenzaba a cobrar sentido. No quieren llamar la atención, se esconden y esperan al hombre que está cometiendo el secuestro del niño, o de quien sea, ellos cogen su barco nuevo, le recogen y se marchan de la isla. Esperaba que no, tal vez tan solo veía demonios por todas partes, pero veía posible que aquellos fuesen esclavistas. -Quién tiene a su hijo. -Le dije directamente a la mujer, la cual parecía imposible que fuera a calmarse. Desconocía si ella tenía la información que necesitábamos, pero había que intentarlo. Y si recultaba ser aquellos tipos, debíamos ser rápidos RE: [Presente Relativo – Aventura T1] Colega… ¿Dónde está mi barco? - Terence Blackmore - 26-08-2023 De pronto, tanto Legan como Junsho salieron disparados en dirección a las voces que clamaban henchidas de pavor por un hijo. Sin apenas tiempo para prepararme, miré directo hacia la dirección que mis compañeros tomaban y, algo hastiado por las circunstancias y con la total seguridad de que no íbamos a cobrar por ello, supuse que había dado comienzo una nueva aventura para esta Apenas tuve que esquivar a gente, pues la enorme envergadura del cornudo peliblanco fue suficiente para abrir un agujero en el camino, y la cara de pocos amigos del vagabundo que los acompañaba, terminó de despejar el sendero que los separaba de las voces de mujer que, desgarradoramente, buscaban a su hijo. Anduvimos por un par de corredores, no demasiado lejos del puerto, pero sí cercanos a la zona dónde se encontraban las viviendas pertenecientes a la gente del astillero, y encontramos rápidamente a una mujer relativamente joven, con el pelo similar al cobre, pálida, de color del miedo y tratando de buscar a alguien, totalmente desfallecida por unas piernas que le fallaban fruto del pavor. Tras ella había varias prendas de ropa todavía húmedas y caídas de un cesto de mimbre, y en la proximidad encontrábamos una cuerda de tender entre el hueco que se producía entre dos de las esquinas de edificios circundantes, que es lo que atisbé a ver cuando yo llegué, tras sendos compañeros. Dilucidé que probablemente era la esposa de un trabajador del puerto, a juzgar por el pañuelo que todavía llevaba anudado al pelo, y su ropa similar a la que alguien llevaría en el hogar, siendo este un vestido simple de tela barata de motivos azules y blancos separados por franjas, y a la situación en la cual habíamos encontrado todo. Prontamente, comenzaron a acercarse algunos viandantes, curiosos en su mayoría, que solo se acercaron a conocer el porqué de los gritos. Traté de hacer una reconstrucción rápida en mi cabeza, casi más por mero entretenimiento, y es cierto que no nos encontrábamos lejos del mar, apenas a unos metros de hecho, y que esa zona no era la más transitada de la ciudad, pero no sería extraño tampoco hablar de secuestro, a pesar de que no había un móvil aparente, pues la mujer parecía de clase humilde. Durante esos instantes, vi que tanto Junsho como Legan, trataban de asistir a la mujer, quizá preguntándole directamente por información o simplemente tratando de calmarla. -“Entremos a su hogar, señora”- dije volviendo de mi abstracción, ya que los curiosos comenzaban a ser bastantes, y me percaté de la puerta abierta que había en uno de los callejones, algo oculto por la enorme sábana blanca que yacía movida por el viento mientras se encontraba colgada de la cuerda –“Aquí solo atraeremos la mirada de curiosos, y seguro que dentro nos podrá contar más tranquila”- dije suspirando un poco. Las tareas altruistas no eran lo mío, y tampoco pretendía ocultarlo, pero es cierto que, en cuestión de bonanza, Legan no dejaría atrás la posibilidad de ayudar a alguien, y Mihasy Junsho, tenía un gesto que se encontraba a medio paso entre la rabia asesina y el pavor infantil. Quizá algo de esto le recordaba a su misterioso pasado, o quizá sentía debilidad por proteger a los niños… que cosas. La mujer volvió un poco en sí, creo que, por la asistencia otorgada por estos, y un poco gracias a la insistencia situacional y al instinto de supervivencia, y entró de manera automática al interior de la casa con una cara totalmente sobrecogida por el llanto, con un leve gesto de que le acompañáramos. Dentro, vimos una casa pobremente decorada con motivos navales y con fotos del pequeño, un chavalillo de pelos castaños claros revueltos y cortos, cara redonda y de complexión delgada, de unos ocho años de edad aproximada, y también del marido y padre, un hombre de pelo castaño oscuro, entrado en edad, y con indumentaria de la marina. Todo encajaba entonces, quizá fuera una familia algo humilde, pero tener algún resquicio contra la Marina o, al menos, tratar de chantajear a uno de sus operativos con algo podría ser perfectamente una razón para secuestrar a un pequeño, mas no podíamos tampoco descartar que se hubiera perdido. - “Señora… ¿Dónde está su marido?” – comenté mientras agarraba, aun de pie, husmeando por los recuerdos que se encontraban en aquel salón, con vistas pobres a un patio interior, una fotografía donde el muchacho estaba vestido de Marine, imitando al padre, que se erguía al lado, mientras ambos sonreían y hacían el saludo típico de dichos empleados del Gobierno Mundial. - “…Está de misión… en Grand Line…”- musitó delicadamente tras unos segundos, aun de cierta llorera, y de una actitud totalmente automática. –“Él es Marine”- comentó finalmente mientras miraba al gigantón con el que claramente había conectado más y le dedicaba unas palabras que no alcancé a escuchar. - “Quizá haya que comenzar por el principio… ¿Qué pasó?”- contesté casi inmediatamente, de manera casi cortante sobre la actitud que estaba teniendo con Legan. - “Estaba tendiendo la ropa…y… Ezequiel…desapareció… oí unos gritos… no estaba…”- continuó la joven del cabello cobrizo, sollozando de nuevo. Con la total convicción de no poder sacar más información de ella, salí de aquel hogar y busqué pistas e indicios, a pesar de no obtener un rédito de ello simplemente porque sabía que estos no iban a dejarlo pasar por alto. Analicé la supuesta escena del crimen, ropa por el suelo húmeda, otra tendida, y… una gorra, seca, en el suelo… Había un rastro de óxido por la pared… ¿Quizá sangre? No lo sabía, pero era algo que había que investigar, y ciertamente había un par de lugares cercanos que podían tener información. Una taberna a unos metros en una calle anexa, varias otras viviendas colindantes a aquella. ¿Qué deberíamos hacer? Mi instinto me decía que quizá la taberna debería ser el mejor lugar para empezar, pero probablemente estaba pasando algo por alto, y si algo sabía acerca de los secuestros y de la idiosincrasia de la trata de humanos, es que el tiempo era clave. RE: [Presente Relativo – Aventura T1] Colega… ¿Dónde está mi barco? - Legan - 31-08-2023 Aquella madre estaba rota en desolación, le costaba articular palabras, e incluso mantenerse en pie. Debía de sentir que el mundo se le estaba viniendo abajo. Durante su pequeño trance emocional varias personas acudieron también, supongo que eran una mezcla de personas voluntariosas y curiosos que andaban por la zona. - Entremos a su hogar, señora. – Intervino Terence, quien acababa de llegar junto a nosotros. No era mala idea, seguramente verse rodeada de personas preguntando sobre lo sucedido acentuaría el malestar y nerviosismo de aquella madre. – Aquí solo atraeremos la mirada de curiosos, y seguro que dentro nos podrá contar más tranquila. – Continuó para dar más fuerza a su primera recomendación. Lo cierto es que tanto Mihasy como yo nos habíamos lanzado directos a socorrerla, sin saber absolutamente nada. Nuestro buena voluntad de ayudar era irreprochable, pero bien era cierto que Terence, menos volcado a ayudar en estas situaciones, tenía la sangre más fría y podía tomar el control de la situación mejor. He trabajado mucho en ello yo mismo, yendo contra los impulsos de mis orígenes raciales, pero debo admitir que Terence era mejor que yo en eso. Finalmente la pobre mujer aceptó de buen agrado que accediéramos a su hogar para hablar un poco, parecía que las palabras de mi compañero habían hecho que sus nervios se templasen un poco. Desde luego la entrada de aquel hogar me hizo pensar en quedarme fuera, a duras penas pude entrar agachado, no obstante, la casa, aún pequeña, era más alta que la mencionada entrada. Pude ver en un ligero vistazo que aquella casa tenía decoración, no solo naval, sino afín a la propia institución de la marina. Las fotos daban más pie a aquel presentimiento, pues en ella se podían mostrar eventos importantes de los miembros de dicha familia. Sin embargo, mi atención se centró en el joven desaparecido, era importante quedarse con su rostro si íbamos a colaborar en su búsqueda. En apariencia era un chico normal, cabellos castaños claros, un rostro inocente y feliz, con ojos negros llenos de ilusión. Debía tener unos 9 años según pude ver en la foto donde más mayor se le podía ver. - Señora… ¿Dónde está su marido? – Preguntó Terence, sacándome de mis pensamientos sobre aquel chico. Volví mi mirada a Terence primero, buscando en él algún gesto o indicio de qué podía estar pensando. Lo cierto es que su marido debería tener más influencia que nosotros para encontrar al chico, pero quizá estaría de guardia, no es raro que no se encuentre en el hogar si trabaja para la marina. En su mano se encontraba una fotografía que no alcanzaba a ver, pero supuse que se trataría de una foto de dicho padre con su uniforme de la marina. - …Está de misión… en Grand Line…- Contestó la madre en voz baja. – Él es Marine – Continuó fijando en esta ocasión su mirada hacia mí. - Eso es un claro problema. – Pensé reflejando en mi rostro la preocupación que ello me provocaba. Estaba muy lejos de casa, por lo que en estos momentos solo nosotros podemos hacer algo mientras ella acude a la marina. - Quizá haya que comenzar por el principio… ¿Qué pasó? – Intervino Terence casi reclamando la atención de la señora. Se podía apreciar que tan solo esa pregunta provocó un pequeño rebrote de lágrimas en sus ojos. Debía ser duro repasar ese momento en el que descubrió la ausencia de su hijo. - Estaba tendiendo la ropa…y… Ezequiel…desapareció… oí unos gritos… no estaba… Me extrañó un poco la actitud de Terence, quién al escuchar esas palabras salió directamente de aquella casa. No se detuvo un solo instante con la señora, y aunque seguramente se debería a que quería ponerse manos a la obra de inmediato, algo me decía que eso no estaba bien. Acercándome a la madre traté de consolarla un poco acariciando su hombro para reconfortarla. - No se preocupe, señora. Vamos a buscar a su hijo, confíe en nosotros. – Le dije con una gran sonrisa para transmitirle confianza. Miré a Mihasy y asentí como único gesto. Era palpable que el asunto se lo había tomado como algo personal, nunca le había visto tan implicado en algo en el poco tiempo que llevamos viajando juntos. Sobraban las palabras para decirle que nos pondríamos a ello. Salí de aquel hogar con gesto preocupado y los ojos bien abiertos. Allí estaba Terence observando el lugar donde el muchacho había desaparecido, todo era caótico, había señales de un forcejeo. Concordaba con la versión escueta de la madre. Agachándome para observar mejor pude ver lo que parecía un rastro de sangre en la pared. - Seguramente tuvieron que dejar inconsciente al chico para llevárselo, es evidente que luchó con todas sus fuerzas para evitar el secuestro. – Comenté en voz alta para acompañar mis pensamientos con mis compañeros. Tres cabezas piensan más que una. - Es posible que se trate de una venganza, o quizá un secuestro para pedir un rescate. Fuese como fuese, cargan un bulto considerable, han tenido que verlos a la fuerza. Observé a mis alrededores, no muy lejos estaba una taberna, y un poco más lejos todavía se encontraban los barcos que aquí estacionaban, bien para pasar noche, o para algunas reparaciones menores. - Terence. – Dije para llamar su atención mirándole fijamente a los ojos. – ¿Qué te parece si sacas información en la taberna? Estoy seguro de que eres el que más éxito tendrás de los tres si vas allí. Alguien habrá visto algo, con suerte obtendrás una información valiosa. Volví mi mirada a Mihasy, percatándome entonces de que no me había seguido antes, y estaba llegando ahora. Él era claramente la peor persona para la misión que había encomendado a Terence. Este era un tema que le afectaba personalmente, así que creo que tenerlo cerca es la mejor opción, no quería perderlo de vista. - Junsho, sospecho que el mejor sitio para esconder a un niño es en uno de esos barcos. Son grandes, y al ser propiedad privada muy pocos entran en ellos, sólo los que habitualmente viajan dentro de él. Deberíamos acercarnos, puede que tengamos alguna pista allí. Pero sin agresividad ni corriendo, si se dan cuenta de nuestro objetivo podrían moverlo de sitio, o algo peor. – Con Mihasy debía tener cuidado, si lo tomaba como una orden el efecto sería el contrario, así que en lugar de hacerlo se lo argumentaba lo mejor posible. Me reincorporé nuevamente mirando a mis compañeros con absoluta seriedad, no habíamos tenido muchas ocasiones en las que trabajar juntos, así que quería saber si estaban conformes o no con mis propuestas. - ¿Vamos? RE: [Presente Relativo – Aventura T1] Colega… ¿Dónde está mi barco? - Mihasy Junsho - 18-09-2023 La mujer parecía nerviosa, no entraba en si, estaba ida y se notaba que no era capaz de centrar sus pensamientos en lo que estábamos diciéndole. Para colmo había mucha gente por los alrededores, Terence guió a la mujer hacia el interior de la casa, donde tras relajarse unos instantes, la señora comenzó a hablar algo más, Terence, tras estar investigando la casa y las fotos familiares le preguntó por su marido, al parecer es un marine que está fuera en algún tipo de misión, no era muy relevante al parecer, pero sirvió para que la mujer volviera en sí y comenzara a hablar, aunque tan solo fuera un poco, por que después le volvió a preguntar por su hijo, y parece ser que ella no sabía en realidad que había ocurrido, solamente había desaparecido sin dejar rastro tras escuchar unos gritos. Todo parecía indicar un secuestro. Tal vez si pudiera haber alguna relación, tal vez unos maleantes que no les gustaba la marina, a saber qué podría ser, pero estábamos en blanco, no teníamos nada por donde buscar ni pista alguna que seguir. Terence abandonó la casa de la mujer que se sentaba, parecía estar completamente ida, abatida, conocía esa sensación, hacía mucho que había olvidado lo que era, y ahora esos recuerdos volvían a mí con terribles punzadas de dolor. El pasado es doloroso, siempre lo es, pero no puedo dejarme llevar ahora, el presente es lo que importa, y tal vez yo no consiguiera ayudar a mi madre, pero si estaba en mi mano poder ayudar a esta mujer a no perder a su hijo, haría todo lo que estuviera en mi mano para ello. Miré a Legan, cruzamos una mirada cómplice donde él asintió, por una vez, tal vez la primera desde que le conocía, pensábamos igual, tal vez le sorprendiese verme tan implicado en este tema, al fin y al cabo nunca he hablado de mi pasado con él. Ni con nadie. Siempre he huído de los problemas estando con él, en esta ocasión pareciera como si los estuviese buscando, ni yo mismo me reconocía. Tras esa mirada simplemente se marchó de la casa junto con Terence. Mi pasado no era lo único que le había ocultado a Legan, también había algo que ni siquiera me gustaba de mí mismo, aquella habilidad extraña, no recordaba cuánto hacía que se hallaba en mí. Miré la palma de mi mano derecha, sus consecuencias no me gustan para nada, por útil que pueda resultar. Pero debía hacerlo, y ahora no había nadie para verlo. Me aproximé a la señora, me arrodillé delante de ella, comprendía por lo que estaba pasando, le puse mi mano en su hombro y le miré fijamente, tal vez fuera por la cercanía de los sentimientos que estaba experimentando ella, tal vez por empatía de comprender y compartir uno de los mayores dolores que puede haber en esta vida, pero por una vez sentí que alguien no me miraba con miedo ni desprecio, sino con esperanza y complicidad, no nos conocíamos de nada, pero sentí que esa mujer confiaba en nosotros, seguramente pensando que podría ser la única esperanza de encontrar a su hijo, producto de la desesperación, o tal vez sea esa misma desesperación que la llevaba a resignarse a la posibilidad de volver a ver a su hijo. Tal ves ella supiera algo más de lo que ella misma creía. Solo había una forma de saberlo. -No se preocupe. Traeremos a Ezequiel. La señora sin mediar una sola palabra comenzó a soltar lágrimas, ni siquiera su expresión facial cambiaba. Comenzaba a sumirse en el caos del desaliento ante la idea de no volver a ver a su hijo nunca más. No lo iba a permitir. La silla donde estaba sentada estaba próxima a una mesa, vendría perfecto. Llevé mi mano hacia su cabeza con suavidad. Era el momento de hacer aquello que hacía mucho tiempo que renegaba de poder hacer. ******
Salí de la casa, mi gesto habitualmente serio pero firme había pasado a estar con un claro gesto de enfado, no se si se darían cuenta de ello mis compañeros, Estaba Legan hablando, tratando de elaborar un plan, se quedó mirándome mientras me hablaba, sospechaba que en los barcos podría haber algo de información, quería que fuera hacia allí para averiguar lo que pudiera en el muelle, pero no era allí donde íbamos a ir, tal vez no se habría dado cuenta, puesto que tras aquello preguntó si íbamos a ello. Yo simplemente me detuve, mirando en dirección hacia donde habíamos venido. -No. -Contesté enfurecido. Avancé unos pasos sin apartar la mirada del astillero donde habíamos estado al principio. Donde nos habíamos encontrado con aquellos tipos que parecían claramente piratas. Ahora tenía claro lo que eran, y no se trataba de piratas, tal vez en el mejor de los casos serían simples mercenarios, pero solamente parecía ser maleantes cercanos, posiblemente gente con deudas pendientes. -Aquellos tipos tienen al muchacho. -Me giré hacia Legan y Terence.- Los que se nos quedaron mirando, los que entraron en ese barco. Acechaban al muchacho y a la mujer, ellos lo tienen. -Volví a girarme hacia adelante y comencé a andar.- Los voy a matar. Comencé a correr en dirección hacia los astilleros, ni siquiera consciente de si Legan y Terence vendrían detrás de mí, no me importaba lo más mínimo, solo iba a ir a por ellos, si ya estaban en aquél barco y habían subido al chaval no podíamos perder el tiempo con explicaciones, si querían que vinieran, sino iría yo solo si hacía falta. No podía permitir que eso ocurriese. Una leve punzada de dolor cruzó mi cabeza por un instante. No me gustaba pero debía hacerlo. A veces uno debe renunciar a sus deseos por el bien común, ese niño todavía es muy joven, tiene tan solo ocho años, menos de los que tenía yo mismo. No iba a dejar que se repitiese nada similar a ello. Llegué a estar próximo al barco, el mismo tipo que había salido a vernos correr hacia fuera, ahora estaba mirándome directamente mientras una mirada de pánico le invadía, parecía que quería dar una voz de alarma a sus compañeros. Estaba claro lo que iba a ocurrir ahí mismo, sin pensarlo dos veces desenvainé mi espada, sujetándola con firmeza mientras iba corriendo hacia el barco que todavía estaba atracado. RE: [Presente Relativo – Aventura T1] Colega… ¿Dónde está mi barco? - Legan - 19-09-2023 Me pilló por sorpresa la rápida negativa de Mihasy ante mi plan, normalmente era alguien distante, así como económico a la hora de hablar, sin embargo, nunca me había dado una respuesta tan tajante en una situación como esta. Pero más sorprendente era ver el gesto de su rostro, estaba claramente enfadado. Continuó con esa extraña actitud unos segundos más, caminando unos pasos tras su clara negativa mientras mantenía su mirada fija en algún punto. Pronto empezó a retomar la palabra y lo que tenía que decirnos hizo que todo tuviese sentido. De alguna forma él había deducido quienes eran los culpables, los mismos con los que minutos atrás habíamos cruzado miradas. Desde luego me gustaría saber cómo tenía la certeza de que realmente eran ellos, pero si lo afirmaba con tal rotundidad desde luego tendría buenas razones, ya habría tiempo para preguntarle más adelante. - Terence – Dije en voz alta para llamar la atención de mi compañero justo cuando Mihasy se había lanzado a la ofensiva, provocando que tuviese que darme más prisa en hablar con Terence. – Quédate aquí e investiga por la zona, por si aparece el chico o una nueva pista. Terence asintió de buenas formas, por mucho que sus formas fuesen muy peculiares en ocasiones, sabía comportarse, especialmente en situaciones delicadas como estas. Dicho esto comencé a correr tras Mihasy, era rápido, pero seguramente pueda alcanzarle rápido, al fin y al cabo una zancada mía pueden ser tres de las suyas o más. Lo que no contaba era con el impulso que mi compañero correría esa corta distancia, siendo lo más eficiente posible en su camino y desbordado en energías para correr. Definitivamente algo más le impulsaba en esta situación, espero poder hablarlo con él más adelante. - ¡Tenemos problemas! – Alcancé a escuchar gritar a uno de los hombres que había en el mencionado barco por Mihasy, quien estaba corriendo como loco tras verle cargado de ira con la espada en mano. El nerviosismo con el que se movían de lado a lado dejaba claro que la teoría de mi compañero era totalmente cierta. Raudo observé que uno de ellos comenzaba a soltar las cuerdas que les mantenían atracados al muelle, así que sin dudar un solo momento salté al barco aprovechándome de mi fuerza y tamaño. Hice mi llegada en Proa provocando un pequeño movimiento del barco y señalé directamente al hombre que trataba de soltar las cuerdas. - ¡Tú! ¡Suelta eso ahora mismo! – Le grité a medida que me lanzaba hacia él. El pobre hombre al contemplar un hombre de mi tamaño correr en su dirección gritándole palideció y se tiró por la borda para salvar su vida, algo que me sorprendió bastante haciendo que se me escapase una pequeña risa. Quien no estaba para risas era Mihasy, el cual estaba llegando a donde estaba ahora mismo, entrando en el barco cargado con la espalda y claras intenciones de provocar una matanza. Me interpuse en su camino a gran velocidad, sacando rápidamente mi espada para bloquear su desmedida carrera a la ofensiva. El choque fue fuerte, de haberme puesto en medio sin la espada quizá me hubiese atacado. Estaba desatado, no podía dejarle ir así, con lo cuál empecé hablándole con un tono de voz tajante y serio. - ¡Detente un momento! – Le ordené, aun a sabiendas que eso no le gustaría un pelo. Esperaba que mi siguiente elección de palabras le convenciese un poco más. - Si dejas muertos seremos hombres buscados en una isla como esta, despídete de tu tranquilidad. Vamos a rescatar ese niño, tienes mi palabra, pero no podemos buscarnos la ruina y condenar al chiquillo a ver semejante espectáculo. - Realmente esperaba que esas palabras, especialmente las relacionadas con el joven, tuviesen el suficiente peso en Mihasy para que se calmase en lugar de ir como pollo sin cabeza. Dicho esto me aparté de su camino para dejarle paso y ver cómo reaccionaba ante mis reflexiones. Estábamos cerca de encontrar al chico, no tenían escapatoria ya. |