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[Fic-Pasado] - El Mercader de Sabaody - Versión para impresión

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[Fic-Pasado] - El Mercader de Sabaody - Rapax Gin - 13-02-2025

Archipiélago Sabaody
Manglar 2
Día 35 de Otoño. Año 14
11:00am

Iba yo caminando con el ánimo muy alto, pensando en todo y nada a la vez, mientras pateaba con ocio las pegajosas calles de este curioso archipiélago, cuando entre los tenderetes y los vistosos atavíos que obstaculizaban mi andar, me topé con un pequeño puesto de artesanías. Me detuve un momento a inspeccionarlas y pude ver que el puesto lo atendía un señor de lo más curioso: era un gyojin pero con la cara toda inflamada. No quise preguntarle si su aspecto se debía a algún altercado o una pelea, porque si llegaba a ser que el señor simplemente era así, ya me veía metido en un problema de gratis. Bueno, no de gratis, pero sí uno bastante innecesario.

Revisé luego de un corto saludo de buenos días al dueño del puesto, las mercancías que tenía expuestas a la venta. No había más nadie en el puestito revisándolo, por lo que pude relajarme y revisar aquellos artefactos tan variados sin ninguna prisa de que viniera otra persona a joder o a hacerse el ocupado, o peor aún: Que como era costumbre, la otra persona tomara en sus manos justo justo justo el mismo objeto que yo quería ver. Eso me pasaba desde pequeño, no sé si es una rara coincidencia o si hay una especie de ley universal que hace que cuando uno quiere algo, siempre llegue alguien más y se meta entre uno y sus objetivos. Me imagino yo que sería una especia de ley mágica o mística, porque toda mi vida me he visto envuelto en este tipo de circunstancias.

Total que mientras veía los objetos allí dispuestos, noté que había desde armas, bisutería, joyas, libros, cubiertos, prendas de ropa, artefactos para el hogar y demás clase de objetos. Este señor al parecer tenía de todo, y puede que estuviera incluso leyendo mi mente, porque justo el tipo abrió su enorme e inflamada boca azul para decirme con un tono grueso y profundo, aunque carrasposo por la edad y los vicios: Revise sin miedo joven, usted nada más diga lo que quiere o lo que busca y yo mismamente se lo consigo, porque no va a conseguirse a alguien como yo en todo Sabaody. Al menos no en los primeros 408 manglares, le digo. ¡¡¡YO VENDO DE TODO!!!

Carajo. Este señor era bastante seguro de sí mismo, de eso no me cabía duda, aunque sí que pude notar un poco de charalatanería de su parte. Para empezar, no creía que pudiera vender de todo, y en segundo lugar... mejor se lo decía directamente, porque es que no me lo púedo callar:

Increíble amigo. Me deja usted impresionado con semejante presentación-Gin, pero no sé yo si todo lo que dice es verdad o si me está Ud. tratando de ver la cara-Gin Porque no sé si en verdad tenga usted de todo, ya le digo. Aparte que ¿cómo es eso de 408 manglares? ¿cuántos groves tiene Sabaody para que diga que los primeros 408? Además, sí usted es de aquí, creo que debería saber muy bien que de hecho - dije mientras alzaba mi dedo índice derecho- no se dice manglares-Gin, se dice "mangles" pues verá usted. Un manglar no es el árbol como tal, sino la conjunción de árboles de mangle, una conglomeración, un grupo. ¿sí me entiende-Gin?

El señor entonces me miró como sorprendido y ofendido a la vez, pues al parecer jamás nadie le había corregido. Hizo un sonido con la boca como de balbuceo y luego de inflar los cachetes, me espetó con tono serio: Mire joven, si yo le digo que vendo todo, es que vendo todo, y si yo le digo que hay 500 manglares, los hay. YYYYYYYYY - dijo ahora levantando él ambos índices de ambas manos - SI YO DIGO QUE SON MANGLARES, PUES MANGLARES SON. Y claro que vendo de todo. Es más, póngame a prueba. Pregunte y verá que tengo de todo dijo cruzando los brazos y cerrando los ojos con un tono de excesiva seguridad. Antes tal oferta de ponerle a prueba, el hombre sí que había captado mi interés, no porque estuviera yo buscando algo en especial, sino por el mero desafío de probarle que no podía tener todo.

Muy bien-Gin hmmm... A ver, ¿tiene usted acaso libros sobre herrería? pregunté, pues nunca era un mal momento para buscar nuevos materiales para ampliar mi aprendizaje en el arte de la herrería. El hombre balbuceó otra frase ininteligible, y luego metió las manos en una montaña de libros que había a su derecha. Estuvo allí hurgando sobre la pila de libros unos instantes, mientras repetía "Mangles... Mangles... Yo te voy a enseñar tus mangles" hasta que por fin sacó sus manos de la pila con un libro llamado "Ay mi madre, qué bonita es la herrería". Se me hizo curioso aquel nombre, pero mis ojos se abrieron como platos cuando ví que el autor de aquel libro, no era ni más ni menos que un tal Rex Urdnot "¿Podrá ser?" pensé, mientras tomaba el ejemplar de las manos de aquel vendedor y abría la contraportada- ¡Mierda. Pero si es el viejo Rex! dije sorprendido y con una enorme sonrisa de sorpresa, mientras daba una palmada al libro con el dorso de la mano - Nunca me dijo que había escrito un libro-Gin ¿Cuánto por este libro, buen señor?

Ese libro es una RELIQUIA-- había comenzado a decir aquel viejo cara de sapo, cuando le lancé una mirada de odio que entendió muy bien-- Pe-Pero para usted que le veo muy interesado en esos temas, se lo dejo en oferta, por unos 100 berries. Dijo medio entrecortado luego de mi mirada.

Mire amigo: 50 y vamos bien-Gin- Regateé, ante lo cual el tipo no tuvo más remedio que aceptar. Al fin y al cabo ya el libro estaba en mi mano. Luego de pagarle, el anciano gyojin contó las monedas, en un acto de desconfianza total que me supo bien a culo. ¿Sí viste que tenía todo? dijo triunfante entonces, como que si un libro pendejo demostrara algo.

Todo todo, así como quien dice todo, no creo aún que tengas-Gin- Respondí. De repente vino a mi mente la cara de la ranita Gerojuro, y traté a ver si por azares del destino, este curioso mercader tenía una solución a su situación - A ver. ¿tienes acaso una protesis biónica de brazo izquierdo adaptable?

JA! CLARO QUE LA TENGO, ¡Y SI NO LA TENGO ES QUE NO EXISTE! -dijo con terquedad el viejo ante mi pregunta. Se puso entonces a girar sobre sus pies, balbuceando nuevamente, mientras inspeccionaba los diferentes montones de objetos que le rodeaban, y se metió de lleno en uno que estaba compuesto por un montón de amasijos de metal doblado y piezas de maquinaria oxidada. Mientras estuvo allí, se escuchaban montones de chirridos y golpes de metl con metal, e incluso golpes que sonaban como si aquel montón de piezas estuviera llamando a nuestro timonel *KLINK* *KLINK* sonaba a cada tanto, cosa que se me hizo algo graciosa.

Mientras el viejo seguía hurgando en su propia basura, me acerqué entonces a la montaña de libros de la que me había sacado el libro de herrería, y sin tocar la pila, acerqué mi cara y ojeaba un poco entre los diferentes títulos que allí estaban. Había de todo. Novelas, entre las que vi muchísimos títulos famosísimos: "Gyojincitas", "El Vicealmirante no tiene quién le escriba", "El Minkcipito" (Que libro de mierda), "El Retrato de Aspros Gray", "100 años de Siglo Vacío" y "Como agua para un usuario de Akuma no mi" fueron algunos de los que pude notar, mientras buscaba algo que realmente captara mi atención.

De pronto, un pequeño libro de tapa gris captó mi mirada, pues en su portada se veía una especie de figura humana con las extremidades como movidas, como si tuviera 6 brazos y 6 piernas, pero las que eran extremidades extra, eran metálicas. Curioso tomé aquel libro y vi el título: "Transhumanismo: La última frontera" seguido del subtítulo "Cómo la ciencia puede ayudarnos a alcanzar nuestro máximo potencial" Escrito por un tal Dr. Vergafunk. Era curioso que justo este libro estuviera en mis manos. Tal vez si aquel viejo no resultaba tener una prótesis para la ranita, podría yo tratar de aprender sobre el tema y quizás luego tratar de hacerle una yo mismo. Así fuera un palo con un gancho, pero algo, para el pobre chico.

¿Cuánto por este libro-Gin? pregunté al viejo que seguía rebuscando en la montaña de hojalata y no podía siquiera ver de qué libro le estaba hablando.

¡¡¡EEEESE ES UNA RELIQUIA!!! ya estaba empezando a decir, cuando le dije de pronto: Te doy 20 y me estoy arriesgando

¡HECHO! fue la única respuesta antes de que una de las manos del gyojin saliera de la pila de objetos, dispuesta a recibir la moneda. Yo deposité entonces los 20 berries en su mano y la mano se ocultó de nuevo.

Al cabo de unos minutos, el tipo salió de la montaña de metal, con cara de amargado, pero diciendo:

¡JA! Esa tal prótesis que dices no existe, porque no la tengo- A lo que yo, intentando demostrarle que se equivocaba, tomé el libro de biomecánica que le acababa de comprar y busqué hasta encontrar una imagen de un brazo biónico, para después estamársela en la cara, diciendo - Mira viejo de mierda. Que si no existen, entonces ¿qué coño es esto que sale en el libro que me acabas de vender-Gin?

Vi en la cara del viejo azul que ya iba a empezar a hablar alguna mierda de terco, como había hecho hasta ahora, cuando me dí la media vuelta y empecé a caminar de regreso al Niebla de Guerra, a lo que el viejo gyojin hinchado empezó a balbucear, y ya con la vena de mi frente a punto de reventar (La que según me había explicado alguna vez el Dr. Ben se llamaba la vena quaker) me giré una última vez, molesto, y señalando al viejo con mi índice izquierdo, esta vez le espeté: 

Mira viejo carcamal putrefacto, a mi no me vengas con tus güebonadas de que sabes más que la propia ciencia-Gin. Sigue creyendo lo que te dé la gana, pero ya sé que ni son 500 ni 1000, ni se llaman manglares. Y también sé que no vendes de todo, porque prótesis no tienes. Y aunque las tuvieras, siembre va a haber algo que nunca podrás tener -Gin. Y me di media vuelta de nuevo y seguí caminando.

¡SI YO DIGO QUE VENDO TODO, ES PORQUE VENDO TODO!-gritaba el hombre mientras me alejaba, aunque aún no estaba tan lejos- ¡ADEMÁS! ¿QUÉ SE SUPONE QUE NUNCA PODRÍA TENER YO? TENGO DE TODO. SI TE DIGO QUE TENGO UNA PELOTA CUADRADA, UNA PELOTA CUADRADA TENGO. TU LO QUE ERES ES UN IGNORANTE QUE TIENE ENVIDIA DE MI TALENTO COMO MERCADER. ¡NO HAY NADIE COMO YO! A VER, DIME CHARLATÁN, ¿QUÉ COSA EN ESTE MUNDO NUNCA PODRÍA TENER ALGUIEN COMO YO?

Fue entonces cuando por última vez y antes de irme finalmente a mi camarote a descansar, me paré en seco, me giré de nuevo y con paso decidido camine hacia aquel mequetrefe hinchado con cara de sapo. La sangre me hervía como jamás he sentido que me había pasado en mi puta vida, le lancé fuego con los ojos mientras mis dientes rechinaban y me acercaba de nuevo al maldito viejo estafador para tomarle por el cuello de su camiseta y alzarlo a la altura de mi cara y, así poder acercarle mi furioso rostro al suyo y decirle con todo el odio que me había sacado con su terquedad:

Tú nunca vas a tener un dinosaurio


Resumen


Off



RE: [Fic-Pasado] - El Mercader de Sabaody - Rapax Gin - 17-02-2025

De regreso en el camarote, ya los humos de la acalorada confrontación con el extraño y viejo mercader comenzaban a bajar. No sé por qué aquel viejo cacreco me había hecho exasperar tanto. Me recordó mucho a Mira que cuando se molestaba conmigo me decía que no "le sacara la piedra". Nunca entendí a qué piedra se refería, pero sí sé que cuando se la sacaba, esa mujer era feroz y aterradora, pero en aquellos tiempos yo no me atrevía a hacerla molestar más de lo necesario.

Ahora, estaba subiendo de vuelta al Niebla de Guerra y con paso calmado me fui directo hacia mi camarote. Pasé por las diferentes habitaciones de mis compañeros, en las que reposaban en las puertas de las mismas, sus respectivos carteles de recompensa. Vi el poster del novato enmascarado y de la ranita. Qué agradable era tener en el barco la compañía de dos personas nuevas que no eran unos locos dementes como todos los demás. Solo espero que sus caminos no se llenen de adversidades por nuestra culpa. Ya habíamos tenido una mala experiencia y en gran parte justamente por eso era que había ido a buscar algunos libros. No sabía cómo pero sí sabía que quería ayudar a la ranita a recuperar su brazo perdido.

Entré a mi camarote y me lancé sin más sobre la cama. Vaya que se sentía agradable regresar a lo más cercano a un hogar para mí desde que hubiera perdido el mío por debilucho. Cerré los ojos y suspiré mientras extendía el brazo para tomar mi bolso, del cual saqué los dos libros que le acababa de comprar al anciano. Uno era un ejemplar de mi querido amigo de Neur, Rex, de quién había aprendido mucho en el arte de la herrería y de quien al parecer seguiría aprendiendo un poco más. Me pregunté qué pensaría si me viera estudiando como un niño de primaria con sus escritos. Seguramente se reiría de mí. Esperaba que con estos nuevos conocimientos, pudiera mejorar aún más, para poder darle a mis compañeros un mayor poder para luchar y defenderse a sí mismos y a los que quieran. Aunque no les pudiera proteger a todos, les daría los medios para moldear el mundo a su favor, y destruir los obstáculos que entrentaran.

El otro libro, sin embargo era algo de lo que no tenía idea alguna de cómo implementar, pero sí que iba a esforzarme en aprender ese nuevo arte, el de la inventiva. Mi objetivo: aprender a hacer una prótesis completamente funcional para nuestro pequeño samurai. Aunque ¿quién sabe? tal vez aprenda una o dos cosas más que me ayuden a mejorar mis creaciones.


Resumen


Aclaración