![]() |
|
[Aventura T-2] El sueño de ser libres. - Versión para impresión +- Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece (https://nakamanomi.com) +-- Foro: Mundo (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=3) +--- Foro: West Blue (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=5) +---- Foro: Korossasu (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=235) +----- Foro: Pueblo Cobo (humanos) (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=258) +----- Tema: [Aventura T-2] El sueño de ser libres. (/showthread.php?tid=1685) |
[Aventura T-2] El sueño de ser libres. - Zorak - 27-04-2025 Día 80 de verano, Pueblo Cobo, Taberna "El camarón Arrugado" 12:45h El calor bañaba todo el pueblo Cobo, el verano era intenso estos días debido al prominente verano lo cual llevo a nuestro protagonista a resguardarse del calor dentro de una taberna donde podría tomar algo frío para recuperar algo de frescura, tan fuerte era el calor que desde la misma si se miraba por la ventana se podían ver las inconfundibles olas de calor que se pueden apreciar naciendo desde el suelo, haciendo que el mismo pareciese distorsionarse, parecía que no era la única persona que había pensado en refugiarse en aquella taberna llamada "El Camarón Arrugado" la cual tenía todas las mesas llenas y apenas quedaba algo de sitio en la barra, la gente allí era de lo más variopinta, habían varios grupos de gente bebiendo y riendo mientras una chica rubia y un hombre de tez oscura entretenían al público, la chica cantando y el tipo tocando la granola mientras cantaba sus propias partes, una canción que hablaba sobre palabras dichas por otra Lunaria hacía ya tiempo atrás en ese mismo pueblo. Canción que están interpretando La taberna era amplia, pero abarrotada como estaba solo había sitio en la barra, siempre al lado de alguien, de los diez asientos ocupados de la izquierda a la derecha habían sentados en ese orden, una joven pareja que parecía a simple vista que estuvieran recién casados, llenos de risitas y besos furtivos, un hombre humano que aun siendo solo medio día podía vérsele visiblemente ebrio, luego tres tipos algo más pintorescos, por lo menos uno de ellos, uno de ellos portaba unas gafas y unos guantes de lino blanco acompañados de una seriedad en su rostro que lo hacía cuanto menos intimidante, otro algo más avanzado en edad, pero con cierto parecido al primero y les acompañaba el más llamativo del grupo, un hombre con rastas y ropajes que podrían dejar ver que era un pirata y por último un anciano de no más de un metro cuarenta que bebía un whisky con la mirada perdida, ajeno a todo lo que pasaba en la taberna, casi como si la música que estaba interpretada detrás de él le trajera memorias de otros tiempos más felices, que haría nuestro protagonista, el cual estaba ahora mismo plantado de pie sobre la gran alfombra de piel de oso, ¿en qué silla se sentaría y que le depararía el destino dependiendo de una acción tan trivial como era escoger un simple asiento en una posada mientras busca refrescarse el gaznate?.
Contenido Oculto
Mapa de la zona
Off
Resumen
RE: [Aventura T-2] El sueño de ser libres. - RedSmoke Kelo - 27-04-2025 Día 80 de verano, Pueblo Cobo. Taberna "El camarón Arrugado". 12:45h
Inventario
El verano caía como una maldición sobre el pueblo Cobo. El calor se pegaba a la piel, denso como un sudario, y cada paso por las calles polvorientas era un esfuerzo de voluntad. La gente se movía lenta, arrastrando los pies, buscando sombra o algún respiro líquido. No había mucha elegancia en aquel lugar, pero sí vida: risas sueltas desde alguna ventana abierta, olor a pescado frito en el aire, y esas distorsiones danzantes que subían del suelo. Yo necesitaba algo frío. Y lo necesitaba ya. Fue entonces cuando la vi... una vieja taberna de puertas abatibles, como salida de otro tiempo, con un cartel que rezaba “El Camarón Arrugado” meciéndose flojamente con el viento. Empujé las puertas de vaivén con las palmas, y el interior me recibió como un golpe seco... olor a madera vieja, sudor, alcohol… y algo más. Música. https://youtu.be/11RN_rM-EDA?si=oAAtQDYnHRrjplvb La voz de una mujer joven acariciaba el aire como si fuera seda. Un tipo al piano de piel oscura y manos vivas la acompañaba, y juntos tejían un hechizo sonoro que recorría cada rincón de la taberna. "Felt like the weight of the world was on my shoulders But should I break or retreat and then return Facing the fear that the truth, I discover No telling how, all these will work out But I've come too far to go back now" No pude evitarlo. Me quedé quieto en el umbral, dejando que aquellas palabras flotantes me atravesaran como un puñal helado. Avancé, pisando la alfombra de piel de oso que adornaba el suelo mientras la gente seguía hablando de tonterías al fondo, ajena a aquel instante. La taberna estaba abarrotada... Una pareja empalagosa en un rincón. Un borracho medio dormido Tres tipos, a cada cual más raro en la barra. Y al final, un anciano bebiendo whisky con mirada de otros tiempos. Sonreí para mí... Aquello prometía. Sin perder tiempo, avancé hacia el hueco libre entre los tres piratas y el viejo del whisky. Apoyé una mano en el respaldo del taburete, y me dejé caer sobre él, sentado de cara a la barra, con la espalda firme contra la madera pulida. El ambiente seguía vivo, pero para mí ahora era solo aquella canción. "I am looking for freedom, looking for freedom And to find it, cost me everything I have Well I am looking for freedom, looking for freedom And to find it, may take everything I have" Me giré y recosté un segundo, sintiendo el frescor de la barra contra mi espalda. Abrí los ojos, observando a los cantantes con una mezcla de respeto y suspicacia. —Que maravilla... —dije completamente ensimismado con la música. El bar tenía alma. Quizá más de la que aparentaba. Y yo estaba justo en el centro de todo, listo para lo que viniera.
Off
RE: [Aventura T-2] El sueño de ser libres. - Zorak - 28-04-2025 El imponente lunaria se quedó anonadado con el ambiente que procesaba la taberna, decidió tras dar una ojeada a la gente que se sentaba en la barra que se dirigiría hacia los tres tipos que charlaban entre ellos y el hombre de avanzada edad que bebía con la mirada perdida del que echa de menos tiempos pasados, nuestro protagonista se sentó y dejo reposar su espalda en la barra, pues el camarero estaba sirviendo a la pareja y cuchicheaban entre ellos, por otra parte, lo que si podía ver el lunaria era a los que estaban amenizando la escena, una chica rubia de ojos azules de no más de diez y ocho años, acompañándola un hombre de tez oscura, con barba de varios días, pero recortada para darle forma al rostro, unas gafas redondas con cristales oscuros y un sombrero de cowboy pequeño reposaba sobre su cabeza, tras el comentario del lunaria el viejo que quedaba a su izquierda ahora que estaba mirando hacia los músicos asintió solemnemente con la cabeza mientras le daba un pequeño sorbo al whisky y lo apoyaba en la barra, la canción acabo y la gente los vitoreaba mientras los músicos saludaban, tras lo que comenzaron a cuchichear mientras preparaban su siguiente canción, desde la derecha del lunaria se pudo escuchar ahora claramente un fragmento de la charla que estaban teniendo los tres individuos, siendo el de gafas el que hablaba. "Tenemos que dejar la isla antes de que la marina se entere... la gran line... haber robado un mapa como ese nos puede traer muchos problemas." El que parecía más alegre de los tres, el hombre de las rastas contesto a su compañero. "Bueno lo vais a querer o no, mi mientras me hayas pagado antes de que salgas por esa puerta como si os vais directamente a besar a un Krakken, pero quiero mi millón de berries ahora mismo. Si ya os podéis ir por donde habéis venido." El viejo del whisky reía de medio lado al escuchar al joven de las rastas hablar de esa manera, parecía orgulloso del joven por alguna razón, el acompañante del hombre de gafas saco una bolsa y se la entrego al hombre de rastas, el cual ni corto ni perezoso abrió la bolsa y tras verificar el contenido la guardo dentro de su camisa, sacando de la misma un papel enrollado que tenía toda la pinta de ser un mapa y por lo que había hablado, bien podría ser uno que señalase el camino hacia la gran line. Por su parte al otro lado de la barra, donde estaban la pareja y el borracho hablando con el camarero cada vez más agitados mientras lanzaban miradas hacia donde estaba el lunaria, pero fue desde su lado la voz que hablo, una voz profunda y endurecida por los años. "Tienes buen oído chico, la cantante es mi nieta y su novio, como puedes ver." Señalo a la otra punta de la barra, con la mano derecha, extendiendo su dedo índice aún con el whisky agarrado a la mano y con cara de asco. "La gente como tú o como el novio de mi nieta no sois muy bien vistos por algunos de aquí." El viejo hizo una mueca entre la rabia y el asco mientras miraba al barman que se había alejado del otro extremo de la barra con la cara desencajada, al cruzar miradas el viejo le hizo una señal para que le rellenase el whisky y para que le pusiera otro a nuestro protagonista. El cual si se fijaba bien en el tipo de piel oscura, podría ver que este llevaba puesto un poncho enorme con ciertas evidencias de que bajo ese manto se ocultaban un par de alas parecidas a las que el mismo tenía. "Si solo hubieran visto todo lo que yo he visto... Me llamo Ragnar, por cierto como te llamas hijo? No te preocupes yo invito." Dijo mientras el camarero les servía un whisky a ambos, con un gran hielo en el vaso enfriando el líquido para poder rebajar esa calor infernal, por su parte los músicos parecían a punto de comenzar a interpretar de nuevo.
Personajes
Resumen y hide
RE: [Aventura T-2] El sueño de ser libres. - RedSmoke Kelo - 29-04-2025
Inventario
Me recosté levemente contra la barra, dejando que la madera fría me calmara el calor que todavía me abrasaba los hombros. Mientras lo hacía, no pude evitar mirar de reojo al viejo del whisky. Tenía esa sonrisa torcida que solo tienen los hombres que han vivido demasiado y han perdido demasiado. Cuando mencionó que la rubia del escenario era su nieta y el tipo del piano su novio, no pude evitar que una media sonrisa sincera me cruzara el rostro. —Su nieta y su chico tienen una voz preciosa, viejo... —murmuré, sin forzar la voz, como compartiendo un secreto— No entiendo cómo no está la taberna hasta los topes solo para verlos a ellos todos los días. El viejo asintió lentamente, casi como si mis palabras le hubieran reconfortado. Le dio otro pequeño sorbo al whisky, apoyando el vaso con suavidad en la barra. Cuando el camarero se acercó, el viejo hizo un gesto pidiéndole que sirviera también uno para mí. Me miró con esos ojos curtidos y yo asentí despacio. —Yo no suelo beber... —dije, sacando un cigarrillo de mi camisa y chasqueando los dedos para encenderlo con calma— Pero mi madre solía decir que es de mala educación rechazar la hospitalidad sincera. Le lancé una sonrisa de medio lado, dejando que el humo se deslizara perezoso hacia el techo. —Encantado no solo de aceptar su copa caballero si no de compartir también este momento con usted. —Soy Redsmoke Kelo, a su servicio. —dije inclinando levemente la cabeza hacia un lado a modo de reverencia. Mientras esperábamos a que sirvieran la copa, dejé que mis ojos barrieran la barra y los rincones de la taberna. Vi cómo el tipo de las rastas escondía un pequeño mapa bajo la camisa, y cómo los otros dos parecían aliviados. El trato estaba cerrado, pero en su tensión había algo más… algo que flotaba en el aire como una mala melodía mal tocada. De manera instintiva, mientras observaba todo aquello, mis dedos buscaron el mango de Kurimuzon a mi cintura. La acaricié de forma breve, como quien se asegura de que su sombra sigue ahí, antes de devolver la mano a la copa que acababa de llegar frente a mí. Tomé el vaso, sintiendo el frescor del hielo contra mis dedos, y sin mirar directamente al viejo, murmuré lo justo para que me oyera: —En sitios como este... siempre hay más historias flotando en el aire que copas en la barra. Dejé la frase colgando, como una red lanzada al mar, esperando si el viejo decidía morder el anzuelo o dejarlo pasar. Mientras tanto, volví a levantar la mirada hacia el escenario. Esas palabras del viejo... "La gente como tú o como el novio de mi nieta no sois muy bien vistos por algunos de aquí." Mis ojos se clavaron en el pianista de tez oscura. El poncho enorme que llevaba ocultaba algo que no todos sabrían ver… pero yo sí. Bajo esa tela pesada parecía esconderse algo... Alas? Como las mías? —Es como yo? —pregunté al viejo en voz baja, casi instintivamente. No sería yo quien pusiera en evidencia a alguien que había elegido esconder su verdadera naturaleza. Di un leve trago al whisky, dejando que el fuego bajara lento por mi garganta, y esperé. Paciencia. El mar no revela todos sus secretos de golpe.
Aclaraciones
RE: [Aventura T-2] El sueño de ser libres. - Zorak - 02-05-2025 Mientras nuestro protagonista preguntaba si el pianista era igual a él, el viejo asentía solemnemente con la cabeza con los ojos cerrados, perdido en sus pensamientos, pues no comprendía como el chico se sorprendía de ver a otros de su raza, por su parte el hombre de tez oscura que ahora nuestro protagonista conocía su ascendencia de Lunaria giro la cabeza para mirar a su chica, pero algo le llamo más la atención, deposito su mirada en nuestro protagonista casi atónito al ver que el tipo llevaba las alas al aire libre sin taparlas y le asintió con la cabeza como un gesto de saludo y respeto tras lo que le dijo algo a su chica al oído, la cual estando de pie llegaba justo a donde la cabeza del lunaria estaba aún estando sentado, por su parte el viejo continuo charlando con Kelo, mientras la música volvía a adueñarse del lugar. La voz era femenina, pero no había manera de que aquella humana conociese ese lenguaje si no fuera porque el pianista se lo había enseñado, pero... ¿por qué no lo hablaba él? Canción "Las historias de estos sitios palidecen frente a las que podrías llegar a ver con tus propios ojos fuera de los muros que rodean estos mares..." Dijo Ragnar mientras le daba un trago a la copa, casi más para el mismo que para nuestro protagonista, el hombre giro su cabeza hacia Kelo y le sonrió mientras levantaba la copa buscando un brindis con él. "Por las historias de taberna JUAJUAJUA!" Pero al otro lado de la barra la tensión no hacia más que escalar, la pareja ya no tan melosa y el viejo borracho miraban fijamente al lunaria o eso podría pensar el sí les veía, pero realmente estaban mirando más allá de él, estaban mirando a la chica rubia que cantaba en un lenguaje que no les era ajeno, aunque no lo entendieran y la miraban con la furia pintada en la mirada, para cuando la canción acabó los vítores del resto se vieron sepultados por los comentarios de esos tres, que gritaban improperios a la joven, algunos más de la taberna se sumaron a esos comentarios, otros se levantaron en defensa de la chica hasta que una frase resonó por la taberna haciendo que una pelea estallase "La puta de un esclavo no debería hablar ese lenguaje del demonio." "Esto se va a poner feo." Dijo Ragnar mientras justo detrás de él una mole de casi seis metros se alzaba, haciendo que la llama de su espalda quemase el poncho que portaba y abriendo de par en par sus alas con la rabia pintada en su rostro mientras agarraba su pistola con la mano derecha, misma que la chica rubia luchaba por aguantar y que no pudiera disparar a nadie. Entre todo el caos, el tipo de gafas metió su mano en la camisa del hombre de rastas y lo empujo, llevándose de nuevo la bolsa con el dinero y saliendo de la taberna junto a su acompañante, el tipo de las rastas se quedó mirando la escena mientras se debatía si perseguir o no a aquellos dos, suspiro y volvió su mirada hacia el viejo borracho, el cual había sido el artífice de las palabras que habían comenzado la pelea, mientras parecía dirigirse hacia el lunaria en un intento de calmarlo. "Djangus baja esa pistola, es a mi hermana a la que ha insultado yo cargare con las culpas." Un grupo de diez personas que apoyaba a los racistas se puso delante del joven de rastas, el tipo intento enfrentarse a ellos él solo, pero fue rápidamente derribado, Djangus estaba por conseguir alzar su arma mientras la chica rubia lloraba pidiéndole que no lo hiciera, que si llegaba a matar a alguien no podrían tener un futuro juntos porque los perseguirían, por su parte el viejo del whisky estaba calmado, casi como si supiera que podría acabar con esa situación en un segundo, pero como si esperase a ver la reacción del resto antes de intervenir.
Contenido Oculto
Resumen
Bélico
RE: [Aventura T-2] El sueño de ser libres. - RedSmoke Kelo - 03-05-2025
Inventario
El murmullo de la taberna se ahogaba bajo el peso de una nueva canción. Mientras Ragnar daba un trago a su copa, yo no podía quitar la vista de aquel pianista. El saludó con la copa, fue un gesto pequeño, pero cargado de respeto. Respondí igual, levantado ligeramente la mía. Y entonces... Entonces llegó la voz. “Þat mælti mín móðir at mér skyldi kaupa fley ok fagrar árar fara á brott með víkingum” Una sacudida helada me atravesó el pecho. La sangre dejó de circular un segundo. Mi lengua. Mi pasado. Mi gente. “Standa upp í stafni stýra dýrum knerri halda svá til hafnar hǫggva mann ok annan hǫggva mann ok annan” Me quedé paralizado. Los pelos de los brazos se erizaron como si el fuego Lunarian me quemase desde dentro. ¿Cómo era posible que esa humana estuviese cantando en el idioma de mi tribu? La imagen de mi madre tarareando esa melodía me vino a la mente… apenas un susurro bajo el sol. Y entonces, como un trueno seco, estalló la tormenta. Los insultos. Los improperios. La voz sucia del borracho y el veneno de otros más. La tensión rasgó el aire como un machetazo. La chica temblaba, el Lunarian del piano ardía, y el pueblo mostraba su peor cara. Lo sentí todo. Como un tambor de guerra latiendo bajo mi piel... Me llevé un cigarro a la boca. Lo encendí con una chispa de mi propio fuego. Inhalé profundo. El silencio previo a la masacre. Me levanté de mi taburete con la lentitud de quien ya ha decidido. Puse mi mano suavemente sobre la espalda del viejo Ragnar y le lancé una sonrisa de esas que dicen: "tranquilo". —Quédate detrás mía, viejo. Yo me encargo. Giré sobre mis talones y avancé hacia los diez imbéciles con odio en los ojos. Dejé que el humo del cigarro escapase entre los dientes antes de hablar. —Los... modales... hacen al hombre. ¡CRASH! Vi una jarra de cerveza sola en la barra, agarre Kurimuzon sin desenfundar y con el mango la lancé. Impactó con brutal elegancia contra el cráneo del primero. Cayó como un saco de papas, todavía con la expresión de sorpresa congelada en la cara. El segundo intentó alzar una botella. No llegó. Mi rodilla se estampó en su mandíbula... Dientes fuera. El tercero quiso ser valiente. Me lanzó un puñetazo. Yo le respondí con el mango de Kurimuzon, directo en la tráquea. El sonido fue húmedo y desagradable. Cayó como un saco mojado. Uno vino por mi espalda. Lo agarré del cuello, lo giré como un trapo viejo y lo usé de escudo humano contra otro que se abalanzaba. —¡DOS POR UNO! Solo quedáis cinco. Uno gritó algo sobre demonios. Le respondí lanzándole una jarra de whisky ardiendo con mi fuego Lunarian. Se le derramó por la camisa. Chillaba como un puerco. Lastima que enseguida le echaron un pozal de agua encima. Asaber como estaría... Otro sacó un cuchillo. Lo atrapé por la muñeca, le rompí el brazo y lo lancé sobre la barra. Lo escuché desmayarse antes de tocar el suelo. El siguiente me escupió. Mal movimiento. Le partí la nariz con un cabezazo. Me ensucié el cigarro. Le escupí de vuelta. Uno más intentó huir. Lo alcancé de una patada, salté sobre su espalda y lo estrellé contra el suelo. El último. El bocazas del fondo. El que más gritaba al principio. Lo miré. Él me miró. Intentó hablar. Le lancé una sonrisa. Y le lancé una silla también. —Diez. El bar quedó en silencio. Solo la chica, temblando, sostenía al Lunarian al borde de las lágrimas. Me giré, y con una calada más, me acerqué a Ragnar. —Dijiste que la taberna tenía alma... Me quité el cigarro de la boca y lo apagué en el cenicero. —Y ahora también tiene historia. Miré a Sigurd y le dije ayudándolo a levantarse. —Vamos! Hay que recuperar tus cosas amigo!
Off
RE: [Aventura T-2] El sueño de ser libres. - Zorak - 03-05-2025 Kelo no dudó un instante, quizás por esa canción que le traía memorias de un pasado lejano lleno de felicidad, quizás por el compañerismo entre la gente de su misma raza o quizás por una injusticia perpetrada por el hecho de juzgar al diferente, fuera por la razón que fuera tras dedicarle unas palabras a Ragnar se hizo cargo de la situación con una habilidad pasmosa para toda la taberna, o casi para toda ella, pues el viejo lo miraba pelear mientras sonreía de medio lado, mientras el Lunaria destrozaba a esa chusma la pareja y el viejo borracho aprovecharon la confusión para largarse de la taberna como alma que lleva el diablo, temblando de miedo al recordar nuevamente lo que alguien de esa raza podía llegar a hacer en combate, el viejo Ragnar logró calmar a Djangus cuando este vio que nuestro protagonista había neutralizado el peligro y reparado la falta al honor que habían procesado hacia su amada, la cual suspiró llena de alivio al ver que su amado no se metería en problemas. Por su parte Sigurd acepto de buena gana la mano de Kelo con la boca abierta después de ver el despliegue del que había hecho gala nuestro protagonista, frente a las palabras del Lunaria el tipo miro a su familia y estos no tardaron en comenzar a correr fuera de la taberna junto a él en busca de los ladrones, pero por más que buscaron por los alrededores no fueron capaces de encontrar a los mismos. "MIERDA! ¡SE HAN LLEVADO EL MAPA A LA GRAN LINE Y EL DINERO! QUE VAMOS A HACER AHORA VIEJO?!" Gritó Sigurd hacia Ragnar cuando estaban ya a varias calles de distancia de la taberna, escondidos en un callejón lo suficientemente ancho para que los cuatro cupieran sin problemas, fue entonces ya más calmados que Djangus avanzo hacia Kelo extendiendo su mano derecha lentamente hacia el mientras lo miraba a los ojos y decía las siguientes palabras. "ᚷᚱᚨᚲᛋ ᛈᛟᚱ ᛞᚨᚱ ᛚᚨ ᚲᚨᚱᚨ ᛈᛟᚱ ᛗᛁ ᛗᚢᚾᚨᚱ, ᚺᛖᚱᚨᚾᛟ." Al parecer y juzgando los rostros del grupo entero, todos eran capaz de comprender esas palabras, aun así Sigurd seguía nervioso por el tema y seguía preguntando al anciano que deberían hacer, este abofeteó al joven con el revés de su mano. "Cálmate!" La voz del viejo resonó entre el callejón. "Te has vuelto a confiar y te han vuelto a robar el mapa, además esta vez se han llevado el dinero para la boda de tu hermana y Djangus." Fue la más joven la que puso algo de calma en el asunto, Astrid la cual aún tenía rastros de las lágrimas que había dejado caer en un intento de frenar a su amado de hacer una locura se puso entre su abuelo y su hermano con las manos separadas en un intento de mantener la distancia entre ambos. "Basta ya! Ha sido culpa mía, ¡no debí cantar esa canción delante de esos racistas." A la pobre se la veía afectada, quizás por la idea de haber podido perderlo todo o quizás por el hecho de ver a su familia peleando después de la que se había montado, pero en ese momento parecía la más segura del grupo aun con algunas lágrimas en los ojos. "No es momento para esto, no los hemos encontrado y sabemos de qué pie calza esa gente. Llevan tiempo buscando alguna excusa para deshacerse de Djangus y te lo agradezco de corazón, pero no te ofendas..." Dijo mirando a Kelo. "Les has dado una buena razón para ir a buscar a un lunaria, tenemos que pensar rápido antes de que sea tarde, tenemos que... tenemos que escondernos hasta que la cosa se calme..." Las lágrimas volvían al rostro de la joven mientras hablaba haciendo pucheros. "No quiero perderle." Dijo mientras rompía a llorar, cosa que hizo que su abuelo y su hermano parasen en seco la discusión, así como Djangus se apresuró a abrazarla e intentar consolarla, mientras Astrid lo abrazaba con fuerza dejando que su llanto se intensificase haciendo que el hipo de llorar resonase en el callejón, sin darse cuenta entre intentar buscar a los ladrones, sumado a la discusión había pasado ya casi tres cuartos de hora desde la pelea en el bar, cosa que junto a las palabras de la chica sobre la gente a la que había mosqueado daba pie a lo que estaba a punto de suceder. Comenzaron a escucharse pasos en las cercanías, apenas a unos veinte metros de donde se encontraba Kelo con sus nuevas amistades, comenzaron a escucharse pequeños aplausos entrecortados que hicieron que Astrid se pusiera aún más pálida de lo que ya era mientras un hombre de dos metros de altura, pelo castaño oscuro con una máscara que simulaba un pico de ave y envuelto en lo que parecían plumas negras bastante familiares hizo acto de aparición al otro lado del callejón. OST "Vaya... vaya... vaya... ¿qué tenemos aquí? Un viejo... un piratucho de tres al cuarto... dos lunaria y... la puta de un esclavo." Sentenció el hombre, que fue mirando uno por uno a cada integrante del grupo conforme decía esas palabras, aplaudiendo en cada frase con el cinismo pintado en sus oscuros ojos, en los cuales podía verse cierto rasgo de locura. "Diez de mis hombres." Dijo seco mientras centraba su mirada en ambos lunaria. "¿Dejo que escoria esclava campe a sus anchas por mi zona y se me recompensa de esa manera?" El tipo era imponente aún con su baja estatura comparada a ambos seres alados, los cuales sobrepasaban los cinco metros cada uno, pero al tipo se le veía bastante confiado y las caras de los acompañantes de Kelo a excepción del viejo Ragnar no dejaba lugar a dudas, era alguien peligroso. "Aunque bueno, el pago por dos Lunaria en el mercado negro será más que suficiente para cubrir los daños." Dijo mientras sacaba un par de dagas, una por mano y su mirada se afilaba dispuesto a comenzar las hostilidades. ¿En qué diablos se había metido el bueno de Kelo esta vez?
resumen
Nuevo Personaje
RE: [Aventura T-2] El sueño de ser libres. - RedSmoke Kelo - 03-05-2025
Inventario
No tardamos en salir pitando de la taberna. Aún sentía en los nudillos el crujir de huesos ajenos y en el pecho esa vibración de la música que Astrid había cantado... Corrimos por varias calles, preguntamos en vano, buscamos a esos malnacidos que se largaron con el mapa y el dinero, pero fue como perseguir humo. Y al final, con el pulso bajando y el sudor pegado a la frente, acabamos en un callejón lo bastante ancho para esconder cuerpos… o perder la calma. Fue Djangus quien se acercó primero. Me miró con intensidad, con algo más que respeto en los ojos. Era como si me viera… de verdad. Levantó la mano y me soltó una frase en nuestra lengua, cargada de pasado. —"ᚷᚱᚨᚲᛋ ᛈᛟᚱ ᛞᚨᚱ ᛚᚨ ᚲᚨᚱᚨ ᛈᛟᚱ ᛗᛁ ᛗᚢᚾᚨᚱ, ᚺᛖᚱᚨᚾᛟ." Sentí un nudo en el estómago. Levante mi mano y agarre la suya saludando. Y sin pensarlo, le respondí: —"ᛋᛟᛗᛟᛋ ᚻᛖᚱᚨᚾᛟᛋ ᛞᛖ ᛋᛒᚨᚾᚷᛖ ᛁ ᚠᛖᚲᛟ, ᛚᚨ ᚠᚨᛗᛁᛚᛁᚨ ᛞᛖ ᛈᚱᛟᛏᛖᛒᛖ. ᛗᛖ ᛚᚨᛗᛟ ᚱᛖᛞᛋᛗᛟᚲᛖ ᚴᛖᛚᛟ. ᛃᚨᛗᚨᛋ ᛈᛖᚾᛏᛖ ᛒᛟᛚᚢᛖᛚ ᛏᛟ ᚡᛖᚱ ᚢᚾᛟ ᛞᛖ ᛗᛟᚢᚱᛋ." No recordaba la última vez que había hablado así con alguien. Quizá nunca. Pero me salió de dentro... Y entonces rugió la voz del viejo Ragnar, cortando el momento como una hacha en la mesa: —¡Cálmate! Te han vuelto a robar el mapa… y el dinero para la boda. ¿Te han vuelto...?— pensé... Giré la cabeza hacia él, clavando la mirada. Esa frase. “Te han vuelto”. Esto ya había pasado. Algo me decía que ese mapa... no era el primero. ¿Acaso traficaban con rutas a la Gran Line? Interesante. Pero no era momento de preguntas. Astrid rompió el silencio con una voz temblorosa pero decidida: —¡Basta ya! Fue culpa mía, no debí cantar esa canción delante de esos racistas… La miré. Seguía con los ojos cargados de lágrimas, pero había algo en ella, una firmeza entre el miedo que me hizo respetarla. Dijo algo más y se rompió ahí mismo. Las lágrimas brotaron sin disimulo. Djangus la abrazó enseguida, y yo... me acerqué con paso tranquilo, sin espada, sin fuego, solo con verdad. Puse una mano en su hombro. —Si bien ha sido una estupidez alentar a toda una taberna de racistas a que os partan la cara... jamás tengas miedo de cantar lo que sientes, o de ser quien eres. En este mundo nadie nace para ser esclavo. Ni la puta de uno. Me miró con los ojos grandes, dudando entre soltar una carcajada o abofetearme. Me encogí de hombros con una sonrisa traviesa. —Perdóname, ¿sí? Por lo ocurrido. Por poner en riesgo a tu chico. Ten. Saqué el pañuelo de los Arpegios del Mar, ese trozo de tela con notas bordadas y olor a ron, a sal y a canciones desafinadas. —Esto me lo regalaron unos piratas músicos. Unos auténticos bribones y fiesteros. Ahora es tuyo. Límpiate esas lágrimas… y no te preocupes. No pienso dejar que nadie arruine esa bonita boda. No hubo tiempo para más. Aplausos secos, entrecortados, empezaron a sonar a unos metros. Me giré, sin prisas. No hay necesidad de temer cuando ya has estado en el infierno. Pero sí de estar listo. Ahí estaba. Dos metros, máscara de pico, capa con plumas negras… y esa presencia turbia. Como sangre estancada. Astrid palideció. El tipo habló con una lengua afilada: —Vaya… vaya… vaya… ¿qué tenemos aquí? Un viejo… un piratucho… dos lunaria… y la puta de un esclavo. Aplaudía entre cada frase. Lo hacía para oírse, para intimidar. Fracasaba conmigo, pero no con todos. Lo sentí. —¿Diez de mis hombres? ¿Y se me recompensa así? Las dagas aparecieron. Sus ojos se afilaron. Lo entendí todo al instante. Korossasu estaba podrida. Más de lo que pensaba. Di un paso al frente. El metal de Kurimuzon cantó cuando la desenvainé. El filo se encendió con un destello carmesí. Me coloqué entre él y Sigurd. A mi izquierda, Djangus ya protegía a Astrid y estaba situado delante de Ragnar. El tipo se quedó parado a 20 metros. Enfrente nuestra. Delante nuestra, en el callejón no habia gran cosa, tan solo un par de palets apilados contra la pared de la izquierda y dos grandes balas de eno a su lado, justo al lado de Djangus. Medirían unos 4 metros de ancho y alto. El callejón era grande, en total sería 40 metros de largo y 10 metros de ancho, nosotros estábamos justo en el centro. Le hablé por lo bajo, sin apartar la vista del Cuervo. —"ᛈᚱᛟᛏᛖᚷᛖ ᛏᚢ ᚠᚨᛗᛁᛚᛁᚨ. ᛈᛟᛞᚱᛁᚨᚾ ᚺᚨᛒᛖᚱ ᛗᚨᚱ ᛖᚾᛖᛗᛁᛒ. ᛃᛟ ᛗᛖ ᛖᚾᚲᚨᚱᛟ ᛞᛖ ᛖᛋᛏᛖ ᚲᚢᚱᚹᛟ ᛁᚾᚨᚾᛟ." Y ahí me planté. No me moví ni un milímetro. El tipo no me gustaba… no porque fuera fuerte, eso aún estaba por ver, sino porque hablaba con demasiada seguridad, como si el guion ya estuviera escrito y nosotros fuéramos los idiotas que aún no sabíamos en qué acto nos mataban. Así que no le perdí la mirada. Ni un parpadeo. Mi pulso estaba tranquilo, la hoja de Kurimuzon en guardia baja, lista para interceptar lo que fuera. Djangus entendía la situación igual que yo. Esto no era solo un tipejo con plumas. No. Esto apestaba a trampa. Así que, sin alterar la respiración, y con media sonrisa clavada en los labios, dejé que mi voz saliera como un filo envainado… suave, pero con veneno dentro: —Entonces… ¿cuánto me pagarán si les llevo tu cabeza? Me enchufé el cigarro con una llama que se deslizó desde mi espalda y di un paso lento, solo uno, sin romper la guardia. Y añadí, con una mueca: —¿¡Eh!? ¡Cuervo enano de los cojones!
Off
RE: [Aventura T-2] El sueño de ser libres. - Zorak - 06-05-2025 El grupo de nuestro protagonista se vio acorralado en una estrecha callejuela, como ovejas acorraladas frente a un depredador, uno que, a simple vista y con sus palabras, dejaba en claro que no había venido a jugar. Redsmoke Kelo instó a su par Lunaria a estar atento, pues tenía la sospecha de que aquello podía no ser tan sencillo como enfrentar a una sola persona. Ragnar seguía con la mirada desafiante, fijándola en el recién llegado y, de tanto en tanto, lanzando una mirada fugaz a nuestro protagonista, casi a la espera de cuál sería su decisión, cosa que quedó clara cuando escuchó hablar al Lunaria en su lengua natal. Por un instante fugaz, pudo ver superpuesta en la espalda del Lunaria una figura conocida, una llama ardiente en la espalda, espada en mano y desafiante, parecía que el viejo Ragnar no se había equivocado al echarle el ojo a ese jovenzuelo. «Se parece tanto a ti, Ivar...» Por su parte, Djangus empujó a su amada hacia Sigurd mientras le gritaba que se largasen de allí, y contestando a las palabras de Kelo con un simple «sangre y fuego», mientras sacaba su fiel pistola y se ocultaba tras el heno en busca de algo de protección para poder disparar. Ese hombre había defendido el honor de su amada y se había metido en esa situación por su culpa, el capricho de pedirle a su futura esposa que cantase en la lengua que los unía a ambos. Afrontaría su responsabilidad aquí y ahora, las palabras de su par Lunaria y la fuerza con la que se plantaba delante del enemigo al que tanto tiempo había temido, le inspiró a hacer lo mismo, a tener un sueño, el sueño de ser libre. Sigurd se llevaba a rastras a su hermana, mientras Rangar los seguía tras decirle unas últimas palabras a los dos Lunaria. «Dadle una buena paliza a ese hijo de puta, yo cuidaré de ellos dos.» Y desaparecieron de la escena por el fondo del callejón. Ahora solos, Redsmoke Kelo y Djangus enfrentaban a un enemigo que, de derrotarlos, era seguro que los vendería o los torturaría para su disfrute personal. OST La tensión en el callejón podía cortarse con un cuchillo. Por alguna razón, aquel Lunaria tenía la desfachatez y el poco respeto para dirigirse a mí de aquella manera tan subida de tono, una rata despreciable que solo servía para ser esclava y poco más, hablándome a mí, un orgulloso miembro de la triada y de la raza pura humana. La vena de mi frente, sobre la ceja derecha, se inflaba conforme esa sucia criatura hablaba, incluso parecía que el otro negro también había tomado algo de valor. El resto poco me importaba por el momento. Mi trabajo era centrarme en los Lunaria y hacer lo que mejor sabía hacer: destrozarlos y llevarlos ante mis hermanos para que sirvieran al propósito para el que nació su raza. Uno me encaraba, mientras el otro se escondía tras una bola de heno intentando ganar algo de cobertura, patéticos seres nauseabundos. ¿De verdad pensaban tener oportunidad contra mí? Sonreí, aunque con mi máscara ellos no eran capaces de ver mi rostro. Agarré mi capa con la mano derecha, agarrando por el hombro izquierdo, y la lancé hacia adelante, esta salió disparada hacia el lunaria que empuñaba su espada, y yo, por mi parte, salté hacia la pared y apoyando mi pie derecho en las cajas que estaban junto a la pared, salí disparado hacia el lunaria que se escondía detrás de la paja, clavando mi daga en su hombro derecho con la mano izquierda y pasando de largo tras el golpe, quedando a tres metros detrás de él y girándome hacia ambos mientras ladeaba mi cabeza. "Sigues tú, sucia escoria." Alcé mi mano izquierda, haciendo que mi brazo izquierdo quedase cruzando mi torso, cubriendo mi cuello el antebrazo y dejando la mano en la parte derecha de mi rostro. El tipo de la pistola tocaba el suelo justo cuando dedicaba esas palabras al lunaria espadachín, palabras en las que se podía notar toda la agresividad que estaba sintiendo ahora mismo dentro de mi, a este le cortaría la lengua para que no contestase a su amo de esa manera, ya aprendería con el tiempo.
Contenido Oculto
Contenido Oculto
Resumen
Bélico y Personaje
OFF
RE: [Aventura T-2] El sueño de ser libres. - RedSmoke Kelo - 07-05-2025
Inventario
Vi la capa venir en línea recta, pesada, lanzada con precisión. Alcé a Kurimuzon sin dudar y la detuve con el filo, haciéndola girar en el aire hasta que quedó colgando de la katana como una bandera muerta. Pero mientras la atrapaba, lo perdí de vista. No lo vi saltar. No vi el ángulo. Solo escuché el crujido seco del impacto y el grito apagado de Djangus al lado mío. Lo vi desplomarse entre la paja, la pistola cayendo de sus manos. Ese trozo de mierda le había perforado el hombro. Un escalofrío me bajó por la espalda. El fuego sobre mi cabeza se avivó. Me giré despacio, con una calma que solo tiene quien está a punto de estallar. Sostuve la capa frente a mí con Kurimuzon… y entonces la levanté por encima de mi cabeza, girándola con una vuelta de muñeca. La hice ondear un instante en el aire y, con una sonrisa torcida, la deslicé hacia el fuego que ardía en mi espalda. La tela empezó a prenderse al instante. El olor a tela quemada y arrogancia muerta llenó el aire. —¡Aqui tienes de vuelta hijo de puta! —pense conforme lanzaba la capa en llamas. Y la lancé. Una llamarada oscura, girando en línea recta hacia él, a la altura exacta de su rostro. Justo mientras la capa volaba, ya me estaba elevando. Las alas se abrieron con un golpe sordo, y el aire caliente me impulsó hacia arriba. Salí disparado... como una maldita tormenta en llamas. Pasé por encima de él, sin hacer un solo sonido. Y justo cuando su visión seguía ocupada por la capa ardiente, estando yo detrás suya, giré en el aire. Kurimuzon ya me esperaba en la mano. El filo temblaba, deseando justicia. Bajé con todo. Un tajo directo a la nuca. En la zona de las cintas que sujetaban ese pico de mierda. Un tajo en su arrogancia. —Veamos que escondes tras ese pico. —pensé mientras terminaba mi pirueta. Justo al realizar el golpe y terminar el giro en el aire, me reincorporé con mis alas y quedé a unos cino metros de su espalda flotando en el aire, con los pies a una distancia de tres metros del suelo. Y Kurimuzon en posición defensiva.
Off
|