![]() |
|
[Presente relativo-Entrenamiento]Un perro guía andaluz pero que ni Guía ni dice Illo. - Versión para impresión +- Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece (https://nakamanomi.com) +-- Foro: Mundo (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=3) +--- Foro: West Blue (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=5) +---- Foro: Korossasu (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=235) +----- Foro: Pueblo Yasu (gigantes) (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=257) +----- Tema: [Presente relativo-Entrenamiento]Un perro guía andaluz pero que ni Guía ni dice Illo. (/showthread.php?tid=1716) |
[Presente relativo-Entrenamiento]Un perro guía andaluz pero que ni Guía ni dice Illo. - Atlas Gomes Lupus - 13-05-2025 Un par de amaneceres han pasado desde que mantuve a raya aquel alud en la cantera del noreste. Desde entonces, el viejo sendero que bordea el pueblo gigante me llama como un tambor lejanísimo. No es que vaya a cruzar sus puertas hoy... já mais!. Pero algo en esos muros enormes me empuja a merodear por los bosques que los custodian. Así que esta madrugada, antes siquiera de que el gallo bostece, me ciño los pantalones, ajusto las Esporas de Monte Branco en los tobillos y dejo el cobertizo sin desayunar. El aire huele a tierra mojada y madera recién cortada; se pega al pelaje y me eriza los bigotes. El camino se encoge entre robles y secuoyas viejas, cada paso que doy provoca ligeros crujidos. -Crack, crack- Lo normal vamos, al caminar levanto hojas ocres que flotan unos segundos antes de volver a caer siendo arrastradas por la gravedad. por la derecha puedo distinguir los tejados ciclópeos asomando entre las nieblas de la mañana... ¡Parecen como sombras de ballenas aereas!. ¿Y si me acerco...? Es lo que quiero, pero algo en mi pecho me dice: -calma, parceiro; hoy se mira, no se toca- Así que simplemente no lo hago, solo me mantengo entre los troncos, donde la luz se filtra por las hojas... ¡Había venido a entrenar un poco! a si que busco un claro pequeño, cubierto de aguja de pino.. puedo sentir como el suelo está frio y húmedo por el rocío mañanero, pero oye, Que estoy muy peludo y muy alto así que cuanto mas fresquete para este perrete pues mejor ¿no? -Prepare as pernas, estamos começando!- Empiezo a poco, pie delante, pie detrás.... con la cintura suelta mientras empiezo a controlar mi respiración, dejo que la gravedad tire de mi, flexiono las rodillas y me dejo caer hacia atrás, posicionando las manos en el suelo y reboto en un arco que me pone de pie de nuevo. Giro sobre el talón levantando la pierna en un barrido amplio, cortando el aire a la altura de mi cabeza provocando que las hojas se empiecen a arremolinar a mi alrededor... despues lanzo el talón contrario en un latigo que rozaría la corteza de uno de los arboles que me rodeaban.. Siento la torsión de mi columna, la torsión de los isquios... -Arf arf arf- ¡esto solo comienza! Woof- El ritmo sube sin orden: encajo los antebrazos, apoyo una mano en la tierra y me impulso en una voltereta lateral, describiendo un arco bajo donde mis piernas pasan zumbando a la altura de la hojarasca. Al caer, planto los pies y deslizo el torso casi paralelo al suelo mientras la pierna libre barre en un semicírculo desde atrás, como la cola de un gran felino buscando derribar lo que se cruce.
La caseta
RE: [Presente relativo] Un perro guía andaluz pero que ni Guía ni dice Illo. - RedSmoke Kelo - 13-05-2025 Día 39 de Otoño, Año 15. Korossasu, Pueblo Yasu.
Inventario
El sol aún no había trepado del todo por el cielo cuando abrí los ojos. La luz entraba sesgada por la ventana alta de mi habitación, filtrándose entre las cortinas improvisadas de tela áspera que colgaban de un marco de madera tres veces más grande que yo. Otra mañana en Yasu, el pueblo dormido de los gigantes. Mi casa era una de esas antiguas moles de piedra y madera, techos altísimos, escaleras talladas como si las hubieran hecho para elefantes. Pero con el tiempo la había ido amoldando a mi escala. No necesitaba lujo. Solo lo justo: una cocina baja encajada en un hueco de chimenea, estanterías que parecían cajas colgadas, un futón bien doblado sobre una plataforma hecha con viejos tablones. Paredes desnudas, olor a madera seca y té tostado. Mi hogar. Con los músculos aún tibios, me estiré como un felino y me acerqué a la cocina. Preparé un par de bentos sencillos con arroz, y algo de caballa seca. Siempre iban bien con té, y calenté una tetera con un silbido lento. Eché el té en dos botellitas de metal. Una para mí. Otra para el grandullón de al lado. Amarré a Kurimuzon en mi fajín y salí. Beto vivía ahora en la casa contigua, otra de esas estructuras ciclópeas que por dentro parecían ecos de otro tiempo. Él dormía como un tronco, así que decidí llevárselo volando. Salí por la puerta lateral, extendí las alas con un leve rugido de fuego y ascendí en línea recta hasta su ventana, una de esas ventanucas absurdamente altas. Dejé los bentos y el té en el alféizar con cuidado. Tac-tac-tac. Golpeé el cristal con los nudillos. —¡Vamos, Beto! Hora de ser útil, o al menos de dejar de roncar como si el techo te lo hubiera hecho Dios a martillazos. ¡Desayuno en ventana, gentileza del demonio alado de al lado! Con una media sonrisa y sin esperar respuesta inmediata, bajé planeando. Iba rumbo al embarcadero de piedra cuando me crucé con tres tipos de Pueblo Cobo, cargados con redes y cubos, camino al arrecife. Gente recia, de manos curtidas y piel que huele a sal y a risas viejas. —¡Eh, Lunaria! —me saludó uno, alzando la mano. —Hoy no vienes a pescar, ¿o es que te da miedo mojarte la melena? —Me la lava la lluvia, y la seca el fuego. —le respondí con sorna. Nos reímos un rato, como siempre, hasta que uno de ellos, un viejo con barba como soga enrollada, soltó entre sorbo y sorbo de agua: —Dicen que hay algo raro por los bosques. —¿Raro cómo? —pregunté, con una ceja en alto. —Grande. Muy peludo. Lo vieron entre las secuoyas, moviéndose en silencio. Algunos piensan que es un oso enorme, otros que es un dinosaurio salvaje. Pero nadie se atreve a acercarse mucho. —¿¡¡Un puto Dino en Korossasu!!? —Si es así, pienso comerme a ese cabrón. —dije recordando mis tiempos de joven, cuando los cazaba para almorzar. Rieron, pero no del todo tranquilos. Tenían esa risa que viene con la duda. Yo no dije nada más. Solo bajé la mirada, luego giré la cabeza y miré hacia los árboles que se extendían más allá de los límites de Yasu. Algo se movía dentro. No solo hojas. Korossasu es mi hogar. Si algo acecha en sus márgenes, no iba a quedarme cruzado de brazos. Volví a extender las alas y tomé rumbo directo a la casa de Beto. Esta vez no era para dejarle comida. Era para darle una razón para levantarse. Aterrizando en el porche, me enchufé un cigarro y golpeé la puerta con fuerza. —¡Beto! ¡Mueve ese culo sagrado! He oído algo que huele a aventura, a peligro... o a ambas cosas. Vamos, Padre, que si nos quedamos aquí parados, seguro que la historia se nos escapa.
Off
RE: [Presente relativo-Entrenamiento]Un perro guía andaluz pero que ni Guía ni dice Illo. - Beto Matashita - 14-05-2025 Mi mano jabonosa acariciaba cada parte de mi cuerpo dentro de la bañera. El agua fría causaba que cualquier cosa se encogiera, incluso algunas cosas gigantes. No había nada mejor para despertar que un buen baño acompañado del cantar de aves igual de madrugadoras. La naturaleza siempre nos ofrece una sinfonía que solo pudo ser compuesta por la voluntad del cielo.
Al salir de la bañera fue el turno del Sol de bañar mi cuerpo. Sentir el calor de los rayos del Sol en mi piel desnuda me hacían saber que ya era de día. ¿Cómo se vería el Sol? ¿Cómo es el cielo? Eran preguntas a las que probablemente nunca podría darles una respuesta. Camine a mi habitación, tropezando con todo. Mi sombra me seguía presumiendo de sus tres piernas, algo que yo también era incapaz de ver. — Hoy de nuevo he sido bendecido con el milagro de la vida, amen —dije en voz alta—. Bendito sea el nom… De repente algo interrumpió mi plegaria de agradecimiento tocando en la ventana de mi habitación. Era la voz de Kelo. Me había dejado el desayuno en la ventana por lo que pude escuchar. Kelo era un gran vecino y un gran amigo, una bendición más que probablemente yo no merecía Me acerqué a la ventana y tomé el pequeño plato que había dejado mi gran vecino. Lo importante era el detalle, aunque no satisfaría mi apetito. La comida “instantánea” es mi especialidad por lo que acompañé aquel cálido desayuno con mis propios alimentos. Tras desayunar y vestirme, pensé en salir a tomar aire fresco. En el mismo instante en que pretendía abrir la puerta alguien del otro lado empezó a tocarla con energía. Era Kelo de nuevo. Escuché sus palabras, curioso, y abrí la puerta. — Buenos días Señor Kelo. Que mi Dios lo bendiga por el detalle de hace un rato. Personas como usted valen oro, amen —le dije—. ¿Qué podría tenerlo tan preocupado y enérgico a la vez? ¿Qué es eso de aventura o peligro?
resumen
inventario
karmas usados
RE: [Presente relativo-Entrenamiento]Un perro guía andaluz pero que ni Guía ni dice Illo. - RedSmoke Kelo - 14-05-2025
Inventario
Clac. La puerta se abrió lentamente, y justo en ese instante, el aire se llenó de ese aroma inconfundible a especias. Algo que siempre me recordaba a hoguera, a comida caliente... a Beto. Allí estaba, con esa paz de monje y ese cuerpo de montaña. —Buenos días Señor Kelo. Que mi Dios lo bendiga por el detalle de hace un rato. Personas como usted valen oro, amén. —dijo con esa voz suya de quien acaba de salir de misa y de meterse media despensa entre pecho y espalda— ¿Qué podría tenerlo tan preocupado y enérgico a la vez? ¿Qué es eso de aventura o peligro? Sonreí. Tenía el anzuelo. Solo faltaba tirar. —Oh, Beto… mi querido amigo. —dije mientras me cruzaba de brazos, con media sonrisa— Lo que tengo que contarte te la va a poner más tiesa que la bendición del Papa un lunes por la mañana. Alcé el vuelo casi hasta la altura de su gran cabeza y me incliné un poco hacia él, bajando la voz con aire de confidencia. —Esta mañana, mientras tú dormías o te estabas sobando en tu baño celestial, me he cruzado con unos pescadores de pueblo Cobo. Y entre bromas, risas nerviosas y olor a sardina, han soltado esto: "Hay algo en los bosques. Algo raro. Algo enorme. Y peludo." Hice una pausa dramática. —Dicen que lo vieron moverse entre las secuoyas. Que no parecía una bestia común... ni siquiera parecía un mink corriente. Lo describieron como si fuera un... monstruo ancestral, o una criatura olvidada por la historia. ¡Un dinosaurio con piel de lobo! ¡Una sombra demoníaca que camina erguida y devora árboles enteros de un mordisco! Me incliné hacia él aún más, con los ojos entrecerrados y voz grave. —Y justo hoy, mi querido Beto, el destino nos ha traído esta historia. El bosque nos llama. Y tú y yo... no podemos ignorar un rugido así. —Beto… escúchame bien. —¿Sabes lo que pasa cuando la brisa del bosque te trae rumores de algo grande, peludo y desconocido? Que no es solo aire, no. Es el viento de la aventura. —Esto no es una caza cualquiera, hermano. ¡Esto es el principio de una de esas historias que se cuentan en las tabernas cuando ya no queda ron y el fuego crepita bajo las botas! ¿Y si es una bestia que escapó de algún laboratorio? ¿Un experimento fallido del Gobierno Mundial? —¿Y si, Beto… solo si… se trata de un rey del bosque? Uno que no se deja ver, que camina como un gigante entre los árboles, con la mirada sabia de un emperador de otro tiempo. ¡Imagínatelo! O Un mink legendario que sobrevivió a la masacre de su tribu hace cientos de años… ¡O peor aún! ¡Un animal que comió una Zoan y aún no ha despertado su voluntad! —¿Y si ese bicho... está protegiendo algo? ¿Un tesoro antiguo? ¿Un mensaje dejado por Voi D. Rowned? ¿Una fruta que nunca debió existir? —Beto… esta no es una excursión. Esta es una página en el diario de nuestras vidas, una de esas que, cuando estés viejo y encorvado, contarás con orgullo a quien quiera escucharla... y más aún a quien no. Me enderecé, alzando una ceja. —¿Qué me dices colega? ¿Vienes conmigo a ver si lo que hay ahí fuera es un peluche con garras o una leyenda en carne viva?
Off
RE: [Presente relativo-Entrenamiento]Un perro guía andaluz pero que ni Guía ni dice Illo. - Beto Matashita - 15-05-2025 Escuché con curiosidad las palabras de aquel buen amigo. Se acercó a mi oído como si de un secreto se tratase. Sus palabras estaban cargadas de una exageración notable. No pude saber si me estaba haciendo una broma o si de verdad lo decía en serio. Si era una broma tenía que admitir que era alguien con gran imaginación.
— Kukukukukukukukukuku —no pude evitar tener un ataque de risa ante las palabras de Kelo—. ¿Un dinosaurio con piel de lobo? Kukukuku. ¿Un demonio? Kukukuku. La última vez que pensé así terminó siendo usted quien estaba frente a mi. Probablemente solo estaba tratando de seducirme para ir al bosque. El señor Kelo tenía un espíritu aventurero y siempre quería arrastrarme a sus supuestas aventuras. Bastaba con pedirme que lo acompañara pero parece que disfrutaba crear su propia versión de la aventura. — Está bien. Lo acompañaré al Bosque. Pero por favor ayúdeme a no perderme. Me cuesta orientarme en el bosque —le respondí mientras extendía mi nuevo látigo “Uzziel” para azotar la tierra y usarlo de guía— Vayamos a ver a ese supuesto Rey del Bosque. Kukukuku. Tomé rumbo al bosque esperando que Kelo me ayudara a no perderme. El camino al bosque no era tan lejano. Los animales siempre notaban fácilmente mi presencia. Debido a mi peso cada paso que doy genera un gran estruendo, los que tienen buen oído notan mi llegada a metros. Incluso aquellos con buen olfato, ya que por las horas que pasaba en la cocina el aroma de las especias formaba parte de mi olor corporal. — Señor Kelo. Tengamos cuidado con esa extraña criatura. Kukukuku. Si llego a escuchar algo se lo haré saber. Que Dios nos bendiga. Amen —le dije al señor Kelo mientras caminaba azotando el látigo rítmicamente una y otra vez contra el suelo.
resumen
inventario
karmas usados
RE: [Presente relativo-Entrenamiento]Un perro guía andaluz pero que ni Guía ni dice Illo. - Atlas Gomes Lupus - 16-05-2025 Derrepente en el bosque hubo silencio.... pero que quieres que te diga, no duró ni tres segundos. Estaba cansado del silencio, así que inhalé a lo grande, hinchando el pecho hasta que el collar me rozó la nuez, y dejé salir un bramido que habría hecho temblar la cubierta de un barco: -Eeeeeê, capoeira é mandinga, meu camaradaaa! —La voz retumbó por todo el claro provocando que las urracas levantaran vuelo en estampida; que un par de conejos salieran disparados entre los helechos como proyectiles de peluche. Y yo, mientras, palmeé el costado hueco de un pino caído, sacándole un TOC-TOC-TOC que me marcó el compás. Pierna derecha, rodilla arriba, tacón contra la corteza: ¡pam!; cadera abajo, talón izquierdo azotando el aire: ¡FUAH! Cada golpe iba a ritmo de la voz, un coro que era sólo mío pero que se sentía multitudinario. -Ô, cirandaaaa, roda grande, roda forte!- canté, improvisando versos que hablaban de gigantes dormidos y perros que no se dejan encadenar. Reboté contra un tronco, di media vuelta sobre un hombro y me lancé de espaldas; las manos se plantaron en el suelo y las piernas describieron un arco amplísimo que cortó ramitas secas en lo alto. Caí de pie, sacudí la melena y golpeé otra vez el pino, ahora con los nudillos, marcando un redoble. El eco rebotó entre los robles y volvió convertido en un rugido reverberante. Satisfecho, subí el volumen de la voz todavía más: -Quem tem medo de viver, fica em casa! Quem tem medo de rugir, que se cale! ¡Woof!- grité, no podía evitarlo hacerlo, estaba contentísimo con todo esto. No tardó en llegar respuesta eso si. Primero, un par de cuervos protestando desde las ramas. Luego, otro crujido de ramas: Algun leñadores asomando la cabeza, caras largas, ojos como platos. Les dediqué un saludo exagerado, brazo alzado y un -“¡Bom dia, freguesia!”- que debió de oírse hasta la cantera. Uno de ellos soltó la sierra del susto; otro quiso dar media vuelta, pero le frené: -Tranquilos, só tô ensaiando pro carnaval!- y, para demostrarlo, arranqué en un zapateado improvisado contra la hojarasca que lanzó polvo y agujas por todas partes. El bosque entero se convirtió en un tambor para mi. Golpeaba troncos, palmeaba musgo húmedo, estampaba los talones contra el suelo, y entre cada estruendo lanzaba un berrido distinto: aullidos de fiesta, fragmentos de samba, algún -¡Vamos nessa, caramba!- que articulaba entre risas. RE: [Presente relativo-Entrenamiento]Un perro guía andaluz pero que ni Guía ni dice Illo. - RedSmoke Kelo - 17-05-2025
Inventario
El sol filtraba su luz entre las copas frondosas, dibujando manchas doradas sobre la tierra húmeda del bosque. Avanzábamos entre raíces nudosas, helechos altos y el perfume denso de la naturaleza viva. Los pasos del grandullón resonaban con cada zancada, haciendo temblar piedras y hacer vibrar las ramas. —¿Vas bien, Beto? —preguntó Kelo, con una sonrisa de medio lado, sin dejar de mirar al frente. —Si te pierdes, deja migas de pan… aunque contigo bastaría seguir el olor a especias. —Ojala sea un Gallimimus Bullatus.. su nombre significa "Reptil Gallina" y saben a pollito querido amigo. Mide cuatro metros y pesa un poco más de cuatro toneladas. Cazarlos es la hostia! Son unos dignos rivales. —Pero no quieres encontrarte cara a cara con un Pachycephalosaurus, miden cinco metros y pesan dos toneladas. Y creeme compañero... No quieres un cabezazo de esos cabrones, tienen la cabeza dura como una montaña. Te lo dice alguien que los retaba de pequeño a cabezazo limpio, y mírame ahora. —dije soltando una carcajada. Las bromas se fueron apagando cuando el terreno se volvió más cerrado, más salvaje. Llegábamos ya a la zona norte del bosque, donde los árboles eran más viejos, sus copas más altas, y el aire más espeso. Un arroyo serpenteaba entre piedras cubiertas de musgo, y los pájaros cantaban desde algún lugar invisible. Y entonces... —Eeeeeê, capoeira é mandinga, meu camaradaaa! Una voz estalló entre los árboles como un disparo de alegría. Me detuve de golpe, ladeando la cabeza como un felino que huele algo extraño. Luego miré a Beto, con los ojos entrecerrados y una ceja arqueada. —¿Mandinga...? Beto, ¿has oído eso? —dije en voz baja, como si el bosque escuchara. —¿Soy yo, o el viento nos susurra en un idioma con sabor a batucada y carnaval? No esperé respuesta. —¡Vamos! —exclamé. Avanzamos a toda velocidad, esquivando ramas, saltando troncos caídos, sintiendo cómo el bosque entero vibraba con ese canto desafiante y libre. Hasta que, al fin, tras cruzar una pequeña colina, nos asomamos entre los árboles altos y el claro se desplegó ante nosotros. El sol iluminaba la escena como un teatro natural. En el centro, una figura gigantesca cubierta de pelaje bailaba, giraba y lanzaba gritos al cielo. Su energía era salvaje y contagiosa, pero no estaban solos. A unos pasos de aquella criatura colosal, un aldeano de pueblo Cobo parecía encogido junto a un tronco, con la espalda tensa y una expresión que desde lejos podía malinterpretarse fácilmente. La postura de aquella cosa era tan imponente como ambigua, y desde nuestra posición no alcanzábamos a ver entender la situación. —¿Lo ves, Beto...? —murmuré mientras me agazapaba tras un arbusto, a unos veinte metros del claro. —Esa cosa… está sujetando a alguien. ¿Lo está... reteniendo? Mí instinto protector se activó de inmediato. El fuego en mi espalda crepitó apenas, contenido por la prudencia, pero mí mirada no se despegaba de esa enorme silueta. —Prepárate. —susurré, con voz firme. Salí automáticamente de mi escondite, agitando los brazos y haciendo brotar mi fuego con fuerza. Le grite a aquella cosa. —¡¡Eeeh!! Bola de pelo se acabó el juego, suéltalo. —dije al desenvainar a Kurimuzon lentamente hasta ponerla apuntando directamente a aquel ser, con la punta del filo completamente en orizontal levantada a la altura de mi cuello, señalándolo. —Tienes cinco segundos amigo.
Off
RE: [Presente relativo-Entrenamiento]Un perro guía andaluz pero que ni Guía ni dice Illo. - Beto Matashita - 17-05-2025 ¡PUM!
¡PUM!
¡PUM!
¡PUM!
Mis pisadas se escuchaban en gran parte del bosque. Podía escuchar claramente como aves salían revoloteando alejándose cada vez más de mi. No era mi intención perturbar la paz del bosque, pero es inevitable para mi el ser ruidoso. — No se preocupe por mi señor Kelo. Cuento con usted para que me guie en mi oscuridad, amen—le respondí. Los árboles eran casi tan altos como yo, incluso podía sentir como algunos acariciaban mis hombros. Siempre era una aventura adentrarse al bosque siendo un gigante ciego, una difícil. Pero Dios sabe porqué hace las cosas y porque decidió ponerme dicha prueba en la vida. No hay mal que por bien no ocurra. Durante el camino el señor Kelo empezó a mencionar una serie de criaturas que no conocía. A veces mi querido vecino era un poco verborreico y fanatico de cosas que yo no comprendía. Me divertía escucharlo hablar tan enérgicamente acerca de lo que le apasionaba o lo que le interesaba. — Kukukuku. Con qué reptil gallina. A lo mejor saben bien si los cocinas. Si usted ve alguno capturalo y probamos a cocinarlo —le respondí riéndome de sus ocurrencias—. Pero si es ese de cabeza peligrosa tenga cuidado. Kukukuku. ¡PUM!
¡PUM!
¡PUM!
¡PUM!
Tras un rato caminando con paso cuidadoso, pude escuchar algo. Era alguien hablando, pero su forma de hablar era extraña. ¿Quién podría ser? Además de aquella voz podía escuchar todo un alboroto que la acompañaba. Al parecer si que había algo nuevo en el bosque. Pude sentir como el señor Kelo se alejó de mí antes de que pudiera tan siquiera responderle, dejándome atrás. Él era mucho más rápido, además, yo era ciego. Traté de seguirlo pero terminé yendo hacia la dirección contraria. Por mas que caminaba, terminé sin escuchar nada más que sonidos del bosque. — Parece que me he perdido. Dios mío, ayúdame. Amen —dije preocupado en voz alta, sin saber que tan lejos me encontraba de mi compañero—. ¿Ahora que voy a hacer?
resumen
inventario
karmas usados
RE: [Presente relativo-Entrenamiento]Un perro guía andaluz pero que ni Guía ni dice Illo. - Atlas Gomes Lupus - 17-05-2025 Me pilló a medio giro, con el pie aún suspendido y el eco de mi propio canto retumbando entre los troncos, cuando una voz nueva me cortó la nota. La silueta que salió del sotobosque llevaba alas de fuego a la espalda y un filo que brillaba al nivel de mi cuello. Detrás de mi, un chaval del pueblo Cobo temblaba, encogido; lo tenía agarrado del codo para que no se fuese de bruces después del susto que le pegué con el baile. —¡¡Eeeh!! Bola de pelo, se acabó el juego, suéltalo. Tienes cinco segundos- gruñó el de las llamas, contando mentalmente mientras la espada respiraba en horizontal. El leñador chirrió como un ratón, y yo levanté ambas manos en paz. Dejé que el chaval se escurriese tras de mí para esconderse. -Calma, parceiro! Ele só tropeçou quando comecei a cantar. Não machuquei ninguém- las palabras salieron rápidas, antes de que incluso pasara algún que otro segundo... Apreté el collar con los dedos para recordarme que la tranquilidad va primero. Bajé la voz, mostrando las palmas abiertas... La hoja siguió quieta, suspendida a la altura de mi torso, y los segundos se alargaron como chicle caliente. Esa mirada en llamas no era de quien busca charla; era la invitación clara de un duelista que espera respuesta. El mensaje me llegó más rápido que cualquier palabra: -Si no bajas tu hoja, tendremos que bailar....- Solté el aire en un bufido breve y dejé que el pulso pasara de ritmo de samba a tambor de guerra al mismo tiempo que me acercaba a el, paso a paso. -Então é luta que tu quer… beleza.- Mis orejas se alzaron, tensas pero aún juguetonas. No iba a matar a nadie, pero si el lunarian quería medir fuerzas, no le iba a negar el gusto. Sin previo aviso al estar cerca de el. hundí el pie izquierdo, clavándolo como pivote en la tierra húmeda, y el derecho describió un barrido ancho que levantó un arco de hojas secas. Con el giro, mi torso se inclinó justo lo necesario para que la punta de su espada resbalara por encima de mi hombro sin tocar pelaje. Sentí el aire arder al filo del metal, tan cerca que me erizó la piel. Trate de aprovechar mi tamaño antes de que pudiera recolocar el arma, aprovechando la inercia del giro: mi cadera siguió la rotación, y el talón que venía barriendo subió, dibujando un latigazo ascendente directo a la muñeca del espadachín. No buscaba romper huesos, solo apartar la hoja. -Meu nome é Atlas Gomes Lupus. Tô longe de ser ameaça pra vocês...... ¿No deberias ayudar a tu amigo?.
Caseta
RE: [Presente relativo-Entrenamiento]Un perro guía andaluz pero que ni Guía ni dice Illo. - Berry - 17-05-2025 La vida en el bosque por le general era apacible y tranquila, pero ese día había despertado entre gritos y temblores. La mink se estiró bostezando mientras se sacudía el pelaje, todavía aturdida por la claridad de la luz y los sonidos que sus orejitas alcanzaban a escuchar. Chasqueó la lengua mientras se colocaba la gabardina que había encontrado tirada en una ocasión y usando su olfato comenzó a moverse, sus garras se aferraron al primer árbol y luego le fue sencillo saltar de rama en rama para moverse como una sombra negra entre matorrales. El griterío inentendible seguía, aunque cuando fue a aferrarse al nuevo tronco se llevó la sorpresa de que no parecía madera y que la copa del mismo era mucho más alta que otras. ¿Sería un legendario árbol montaña? Comenzó a trepar desde la base, cada vez escalando más alto, mientras escuchaba la voz del viejo árbol que rogaba por ayuda pedía que lo amen y se preguntaba que hacer. ¡Problemas amorosos por suerte la expectacular Berry había llegado! Finalmente alcanzó lo que creyó era la copa del árbol, se parecía a un hombro mucho más largo y grueso de lo normal, la cara de árbol era algo extraña un poco fea para ser un árbol normal que otras no lo amasen pero incluso una masa complicada podía ser una deliciosa pizza. — Descuide señor árbol, si quiere que lo amen lo primero es amarse a uno mismo, todos somos bonitos a nuestro modo. ¿Qué hacer? Yo empiezo con unos masajes en los pies... — comentó animada sentada en el hombro del gigante mientras usaba su garra derecha para rascarse detrás de la oreja, su cola se movía de lado a lado todavía perturbada por los gritos que le habían despertado. — Me llamo Berry, como strawberry pero sin el straw y vivo en este bosque. Lo conozco como la palma de mi garrita. ¿Era usted el que gritaba cosas raras señor árbol? No, claro que no, todavía lo escucho a lo lejos. ¡Bwahahaha! Pero también huelo a fuego. Usted no huele a árbol, tengo un buen olfato... — se presentó aunque notaba que su nuevo compañero tenía los ojos demasiado blancos, a lo mejor fuese cosa de árboles después de todo ninguno tenía ojos, una lástima ya que no le podría pedir opinion sobre su atuendo ni sobre lo que tenía debajo. — Si gusta podemos ir a ver quien grita tanto, solo debe levantar sus raíces y caminar hacia allá. Quiero decir se gira y comienza a caminar derecho, yo le aviso si va a pisar algo. ¿Quiere un cigarro? Aunque sería muy pequeño para esa boca... ¡Bwahahaha! — bromeó sacando un cigarro y encendiendo el mismo al golpear sus garras contra una roca, le dio la primera calada mientras se recostaba un poco, quizás el día no le sería tan aburrido.
Resumen
|