Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece
[FIC-Pasado] El Triunvirato del Mal. - Versión para impresión

+- Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece (https://nakamanomi.com)
+-- Foro: Mundo (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=3)
+--- Foro: West Blue (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=5)
+---- Foro: Korossasu (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=235)
+----- Foro: Pueblo Yasu (gigantes) (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=257)
+----- Tema: [FIC-Pasado] El Triunvirato del Mal. (/showthread.php?tid=1725)



[FIC-Pasado] El Triunvirato del Mal. - RedSmoke Kelo - 18-05-2025

Pueblo Yasu.



El Triunvirato del Mal.


El sol aún no había terminado de desperezarse sobre Pueblo Yasu. Desde la costa, el olor a sal se mezclaba con la brisa templada que acariciaba las hojas. Me había despertado temprano, como siempre, con el cuerpo vibrando por las secuelas del último combate. Las muñecas entumecidas, el hombro izquierdo ardiendo. Una buena señal. Significaba que estaba vivo, y que aún podía dar más.

Salí al porche de mi cabaña sin camisa, con la Kurimuzon en el cinto y una taza de té en la mano. No pasaron ni dos minutos antes de que la gaviota llegara con su clásico graznido desgastado. La vi acercarse desde el horizonte, batiendo las alas con esfuerzo. Solté una pequeña carcajada.

—Eres más puntual que yo para cagar colega. —murmuré mientras la gaviota soltaba el periódico en mi regazo y seguía su vuelo sin detenerse.

WORLD ECONOMY NEWS PAPER.
La tinta aún estaba fresca. El titular: "Un nuevo mundo". Me acomodé en el escalón, bajé la mirada… y todo se detuvo.

—“Estalla un acontecimiento bélico sin precedentes en el Archipiélago Sabaody…”

Leí despacio. A cada línea, la mandíbula se me apretaba más. Uno de los 79 manglares… destruido. Cientos de detenciones. 

—Un Yonko atacando de frente a la Marina, y no cualquiera. Akahige.—Leía y sentía que el mundo volvía a agitarse. Y no de cualquier forma… esto era un terremoto.

El nombre del Almirante Dimípalo se repetía en el texto como si fuese un dios de la guerra.

—Los Patriots… armas biológicas del Doctor Omp, cyborgs de combate desplegados por el Gobierno Mundial.

Me incliné hacia adelante, dejando la taza de lado. La imagen de los Patriots, uno de ellos rompiendo una nave con los puños, me devolvió un escalofrío.

—¿Qué coño están construyendo…?

Cerré los ojos un instante, sintiendo la presión en el pecho. Esos engendros no eran hombres. Eran herramientas. Creaciones. ¿Y si llegaban a West Blue? ¿A Yasu?

Seguí leyendo.

—"El Triunvirato del Mal."

Tragué saliva.

Triana Tempesta. Kisuke Kageyama. Ashura.

Casi pude escuchar el silencio caer en el bosque. Al ver el rostro de Triana en la fotografía, no me cupo ninguna duda... esa mujer no necesitaba presentación. Una presencia que lo llenaba todo. Una tormenta hecha carne.

—Doña Triana Tempesta… —murmuré con una sonrisa torcida, entre respeto y asombro mientras afirmaba con la cabeza.

Luego estaba Kisuke. Al leer que era un líder revolucionario, algo se removió dentro de mí. Ese tipo había estado luchando desde las sombras, en silencio, con un pasado tan profundo que ni los periódicos podían descifrarlo. Me incliné hacia adelante, apoyando los codos en las rodillas. Si era parte del Ejército Revolucionario… tenía mi respeto. Como hijo de Ivar y Skadi, mi sangre reconocía el fuego de su causa.

Y entonces…

Ashura...

Me quedé helado.

Ese rostro… esa mirada. Ese aura...

Un temblor bajó desde mi nuca hasta la base de la espalda. No era miedo. Era atracción. Un instinto animal. Como si el destino me susurrara al oído: “Ese es el hombre que debes encontrar.”

—No sé quién coño eres, pero… voy a buscarte. 

Mi voz salió más baja, como un juramento.

Ashura... Su sola imagen despertaba en mí una voluntad que no sentía desde hacía años. Algo dentro rugía. Como si mi propio fuego reconociera en el a ese rival que todo hombre necesita en su vida para mejorar. Era como si el universo hubiese encendido una antorcha entre los dos, llamándome al combate.

Seguí leyendo.

Escándalos en Korosassu.
Ahí estaba yo. Mi rostro. El título: “Lunarian con barba trenzada”.

—Fantástico… ya tenemos cartel. —me reí, negando con la cabeza—. Beto, Berry… hemos pasado de leyenda local a problema internacional.

El artículo nos señalaba como los responsables de disturbios recientes. Nada nuevo. Pero lo de estar "en busca y captura" me generaba cierta incomodidad… y una sensación de libertad absoluta.

—Te cepillas cuatro yonkilatas que estorsionan una aldea en un descampao y vienen a por ti los marines... Putos perros del gobierno... 

En las últimas páginas leí el reporte sobre los Cazadores de la Magna, los mercenarios vendidos al mejor postor, y la intervención en Sabaody. Sohem Burnedead. Viktor Evans. Gente peligrosa. Mercenarios con sed de sangre.

El mundo había cambiado.

Volví a mirar la primera página. Las llamas de la guerra se extendían por todas partes.

Dejé el periódico en el suelo, junto a la taza y respiré hondo.

Me até el cinturón con Kurimuzon. Miré el cielo con el fuego ardiendo tras los párpados. No era una simple mañana. Era el principio de algo más grande.

Desenfundé a Kurimuzon. El filo reflejó la luz del amanecer.
Me levanté del porche, los músculos tensos, el corazón en llamas.

La guerra había comenzado.
Y yo no pensaba quedarme fuera.



Acto seguido volé hacia casa de Beto.

Al llegar golpeé la puerta con suavidad.

Toc-Toc

—¡Beto! ¡Despierta, colega! ¡Tienes que ver esto! —y cuando abrió, aún con cara de no saber ni donde estaba, le extendí el periódico con una sonrisa enorme.

—Mira, colega. ¡CUARENTA MILLONES! —le di una palmada en el hombro con cariño.

—¡Sales en la pagina colega!, ¡Ojalá vieses lo guapo que sales!

Tenía que explicárselo todo al detalle... Pues mi colega era ciego, pero era algo que hacía siempre con muchísimo gusto. 

Me senté en una piedra frente a su cabaña, dejando que el aire moviera mi trenza. El fuego en mi espalda ardía suave, como si incluso él estuviera pensando.

—Ya estamos en la mira, colega. A partir de aquí, todo lo que hagamos será historia… Así que más vale que lo hagamos bien.

Para Ashura