Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece
[Auto T3 / Pres. Abs] - Volviendo a la escena del crimen - Versión para impresión

+- Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece (https://nakamanomi.com)
+-- Foro: Mundo (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=3)
+--- Foro: West Blue (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=5)
+---- Foro: 80ª División de la Marina (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=233)
+----- Foro: Campos de entrenamiento (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=253)
+----- Tema: [Auto T3 / Pres. Abs] - Volviendo a la escena del crimen (/showthread.php?tid=1739)



[Auto T3 / Pres. Abs] - Volviendo a la escena del crimen - Axel - 25-05-2025

Leyenda


Campos de Entrenamiento, Azotea de uno de los edificios perimetrales.
Día 74 de Otoño, Año 15
7:45pm



-”¿Por qué estás aquí? Sabes que estás metiéndote donde no debes”

- ¿Y a ti qué mierda te importa? La última vez que tú tuviste elección en donde nos metíamos, terminé apareciendo en ese jodido laboratorio. Imagina la magnitud de la cagada que te habrás mandado, estúpido.

-”Esto no tiene nada que ver. Es muy diferente a–”

-Vete a dormir, Lea. Ahora mismo no eres más que un estorbo, ¿Se te grabó?.

Mi orden fue cumplida al instante como por arte de magia. Qué dolor de cabeza tan insoportable, y viene a darme justo ahora. Vaya suerte la mía.

Desde lo alto de este pequeño edificio limítrofe podía ver en su plenitud toda la extensión de los campos de entrenamiento. Eran cuanto menos interesantes los métodos que usaba la marina para entrenar a sus soldados. El complejo abarcaba desde pistas de carreras, de obstáculos, instrumentos para poner a prueba todas las aptitudes físicas de los aspirantes a marines que se les ocurriera explotar en los iniciados a la fuerza. Más a lo lejos se podían ver campos de tiro, donde se les ponía a prueba obviamente en el maneja de todo tipo de armas de fuego. Durante las primeras horas del día pude alcanzar a ver cómo los soldados practicaban tanto el uso de pistolas, como de rifles, fusiles y algunos más avanzados y osados, incluso llegaron a usar unas enormes gatling que seguramente pesaran más que mi propia masa. A un lado de aquel polígono de tiro se hallaba una especie de área urbana simulada, donde era evidente que se ponían a prueba a los soldados con toda clase de simulacros y misiones de entrenamiento en un ambiente de tipo urbano controlado, así como se hacía con el área equivalente que estaba un poco más al norte de esta, donde había una zona boscosa de la que, empezando la tarde pude ver grupos de 10 soldados entrar y estar allí más de una hora pegando gritos y alaridos (evidentemente haciendo una misión de simulacro en ambiente boscoso), para luego salir todos magullados, amoratados, vendados y algunos con más de un cardenal en el cuerpo que dejaran claro que se habían dado unos buenos madrazos. Vaya, la marina estaba entrenando gente de lo más interesante. Y si no eran interesantes, al menos eran gente a la que pensarse dos veces antes de considerar meterse en una pelea con ellos. Los primeros rangos, grumetes y soldados rasos eran normalitos, pero de los sargentos en adelante, el salto de sus capacidades en comparación a sus subordinados era bastante más considerable.

El día había estado entretenido viendo las maniobras y los ires y venires de los diferentes grupos de soldados. Si hubiera estado aquí de misión de vigilancia, sin duda que los patrones de patrullas y rutinas que ví valdrían muchísimo para algún enemigo de los uniformados. Por suerte para ellos no era ese el caso. A decir verdad el caso era algo mucho más extraño para mí, más ¿personal? no, no lo llamaría personal, era más por complacer una de esas ideas raras que se te meten a la cabeza y no dejan de joder, como una espina en el zapato, hasta que les das atención y todo eso.

Este raro capricho me trajo de vuelta, esta vez por decisión propia, al lugar donde hacía poco más de 5 años hubiera cumplido con mi última misión para el Dr.: Una misión que no entregué, pues ese mismo día decidí darle la espalda a aquel maldito laboratorio y marcharme con Kayx a ser por fin libres. Y vaya que nos había ido bien a ambos, he de admitir. Sin embargo, aquel día debía buscar algo en los edificios administrativos de la base, y lo había hecho. Era un expediente que se suponía debía ser el objetivo a capturar y llevar al North Blue para que el Dr. y sus maldito cuerpo de científicos le hicieran quién sabe qué. Se trataba entonces de un chico de unos 13 años: un grumete que corrió con la suerte de que ese día el laboratorio dejó de responder a las comunicaciones, pero que de no ser por eso, hoy estaría picado en pedacitos, esclavizado, o algo mucho peor. No es que me importara tampoco, solamente quería saber. Tenía curiosidad en saber si tras 5 largos años, este tipo había sobrevivido, si seguía en la fuerza, o si de alguna manera, el Dr. se había conseguido hacer con la víctima, incluso después de haber desertado mi amigo y yo. No pueden culparme, seguramente ustedes también tendrían un mínimo de curiosidad.

Estuve todo el día mirando, buscando su cara entre los que entrenaban, pero no le había pillado aún. Su aspecto era algo que podía reconocer con completa facilidad, pues la cara de su expediente se me grabó sin falta en cuanto la ví. Un chico de piel morena y cabello verde, con una curiosa cicatriz que le cruzaba la cara del centro de la frente y bajaba por el lado derecho de su nariz, hasta morir bajo la mejilla derecha, en donde empezaba la comisura de la boca. Si el chico no había ascendido y entrado a la fuerza, podría estar en cualquier parte, pero esa cara destrozada y la mirada en su foto de registro me indicaban que debía tener la determinación para seguir su objetivo. Así que mi instinto decía que debía estar por aquí… Miré pero la gente de pelo verde era escasa y esa curiosa combinación era aún más rara: piel morena y pelo verde. Si hubiera pasado hoy por alguno de los campos de entrenamiento de esta base, le habría visto sin falta. Nada se escapaba a mi vista, y estaba además en un punto perfecto para captar cualquier movimiento en los diferentes circuitos destinados a la formación física de las tropas.

Las horas pasaban y yo revisaba el panorama, jugando cada tanto con mi anillo, mientras trataba de pensar en que, en caso de no seguir en la fuerza, ¿Dónde estaría yo si fuera aquel muchacho? Me daba pequeños golpecitos con los dedos la sien tratando de encontrar opciones en mi cabeza. Desde un posible destino como panadero, o un estudiante universitario, o principiante de algún artesano. Las posibilidades eran demasiadas como para abarcarlas, además de que en este mar había muchas islas a las que una persona podría haber ido a hacer vida. Mierda. Lea tiene razón, ¿para qué demonios vine a esta isla?

Comenzaba ya a anochecer y como aquel día la llovizna no se hizo esperar. El otoño aquí venía siempre acompañado de lluvia y hasta en eso se iba a parecer mi visita de hoy. Comenzaba a resignarme de mi estupidez y mi impulso de venir a dónde sinceramente no tenía nada que hacer, y me comencé a levantar, cuando de pronto, desde uno de los caminos que venían del cuartel, unas figuras se acercaban. Me agazapé nuevamente en mi posición. Hacia un buen rato ya que habían pasado las prácticas y horas hábiles del cuartel. ¿Qué podrían estar haciendo este grupo de individuos en el campo y estás horas? Me rascaba la nuca dubitativo mientras observaba aquella procesión compuesta por unos 10 soldados, todos cubiertos con capas impermeables y capuchas. La decena de personas se removió entonces la protección para la lluvia y al grito de una orden proveniente de uno de ellos, los otros nueve corrieron al circuito de obstáculos, ahora convertido en un pantano lleno de lodo y mugre.

El equipo de militares continuó con las pruebas y a medida que iban avanzando y terminando el circuito, debían volver al punto de inicio, dónde el que parecía ser el líder les ordenaba hacer flexiones. El premio para el primero en llegar era hacer más repeticiones, a la espera de que todos los demás le alcanzaran. Uno a uno los soldados iban llegando y no pude evitar sorprenderme por el secreto que se estaban guardando los marines. Esto no salía en ningún periódico. Una unidad especial que entrena en las noches. No parecían ser comandos especiales ni nada por el estilo. ¿Será está la forma en que entrenan a los líderes de los escuadrones?

Los tipos hacían acrobacias como ningún otro de los soldados que había visto a lo largo del día. Realmente era interesante de ver, incluso si no fuera aquello por lo que venía a este sitio. Allí bajo la lluvia superaron los obstáculos, y una vez los 10 se volvieron a reunir en el punto de inicio, empezaron una curiosa maniobra de combate: Todos debían pelear contra el que les dirigía, en un combate de nueve contra uno. El “líder” era en verdad muy hábil, pues aunque los otros nueve tipos resaltaban mucho en comparación a un soldado promedio, este sujeto esquivaba, bloqueaba y respondía a sus ataques con increíble destreza. Uno a uno los nueve soldados, entre los que habían 5 hombres y 4 mujeres, iban cayendo, hasta que solamente quedó uno en pie. El tipo se tambaleaba y aunque esquivaba varios de los golpes de su superior, también se comía muchos otros, pero nunca hincaba la rodilla en el lodo. Se resistía a caer. En un ataque del soldado, terminó comiéndose una hostia en todo el medio de la cara que lo sentó de culo y le mandó a volar la gorra, y allí lo ví: Una cabellera verde y una piel morena. Se trataba de aquel antiguo grumete, ahora convertido en soldado, que estaba entrenando allí, a deshoras, cuando todos los demás dormían. Quizá buscaba superarse, o simplemente le asignaran a aquel grupo, me daba igual. Lo que sí me llamó la atención era su ímpetu en no caer, pues allí, sentado de culo en el barro, se levantó al instante con la mirada encendida y saltó dándole una patada circular al otro tipo en todo el cuello, mandando también a volar su gorra. El otro hombre se tambaleó y tras recomponerse, sonrió, saludando al muchacho y recogiendo ambas gorras, para luego devolverle la suya al peliverde. Después de eso, ambos ayudaron a los caídos a ponerse en pie, y tras unos minutos, se retiraron nuevamente en procesión como habían venido.

El chico estaba vivo. Vaya sorpresa. Sonreí al ver cómo se había vuelto un luchador tan hábil y no pude evitar preguntarme qué clase de destino de mierda le habría esperado si nosotros nos lo hubiéramos llevado aquel día. Secuestrado quizás para ser usado como experimento, o tal vez vendido como moneda de cambio por el laboratorio para cubrir alguna deuda. Aunque viendo sus aptitudes actuales, habría sido curioso al menos haber sido compañero de aquel chico en alguna misión… aunque aquello implicaba que tendrían que destrozarlo y volverlo a armar, como nos hicieron a todos. No, estaba mejor aquí, al menos así si se jodía o se moría iba a ser su culpa y no de los científicos hijos de puta del North.

De nuevo, no tenía la más puta idea de por qué había venido a esta isla. No sé si fui yo o Lea. Maldito Lea y su estúpido impulso de conciencia. Nunca nos ha servido ser sensibles a los males de otros y no voy a empezar ahora a permitirme ser empático. Las personas nunca hicieron nada por mí, así que ¿por qué debería hacer yo algo por ellas? En esta vida cada quien está por su cuenta, así eran las reglas, yo no las hice, pero sí las cumplo. Además, apostaría toda mi fortuna a que si ese pobre diablo se llegara a cruzar conmigo, no tendría la más mínima contemplación, así que mi presencia aquí sólo respondía a un momento de estupidez de mi parte. Un momento que no se va a repetir. Punto.

Ahora que lo pienso, me da la impresión de que al final todo este riesgo fue una idea estúpida que Lea metió en mi cabeza. Me lleva la cachetada, esta vez sí me supo joder.

- Me vuelves a convencer de hacer otra mierda sentimentaloide como esta y te juro que no ves la luz en 10 años más, ¿Se te grabó?

-“Sí, sí. Admite que también te alegra que esté bien”

-Y una mierda me importa, como si se muere mañana mismo. Imbécil. Hacerme desviarme de lo importante. Vete a dormir.

Una vez todo estuvo en silencio, me puse en marcha, corrí por las sombras y los pasillos casi desiertos, evitando el cruce con cualquier persona, despierta o dormida, hasta adentrarme nuevamente en el sistema de alcantarillas, donde mi pequeño bote me esperaba. Como aquel día hace 5 años, debía evitar las luces y las mareas. Como aquel día también debía huir de esta isla en una noche lluviosa, pero a diferencia de aquella vez, hoy no había incertidumbre en mis acciones, pues sabía que mis brazadas me llevaban a donde quería ir. Era momento de reagruparme con Kayx, y tenía un destino claro.



Resumen


Inventario



RE: [Auto T3 / Pres. Abs] - Volviendo a la escena del crimen - Sentomaru - 26-05-2025

Aventura Tier 3 Autonarrada Completada
Cita:Obtienes:
  • 7 Mugiwaras.
  • 15.000 berries.
  • 20 Reputación