Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece
[T1] Una orca de paseo. - Versión para impresión

+- Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece (https://nakamanomi.com)
+-- Foro: Mundo (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=3)
+--- Foro: West Blue (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=5)
+---- Foro: Korossasu (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=235)
+---- Tema: [T1] Una orca de paseo. (/showthread.php?tid=1744)



[T1] Una orca de paseo. - Emalf - 27-05-2025

Día 79 de otoño, hora 7:58pm — 1:30am.

¿Alguna vez te has preguntado qué haría un animal acuático mezclado con un humano en tierra firme?
La respuesta que buscas no la encontrarás aquí, pues te adentras en el mundo de todo lo que no debes hacer, decir, o ver.
Bienvenido al paseo del que te arrepentirás toda tu vida, Emalf. 




Bajo el agua, cuenta la leyenda que existe una criatura la cuál se mueve entre las profundidades del mar en busca de una nueva víctima, acechando el lugar donde arrasar y/o saquear. Allá donde aquél de la corbata roja pisaba, desaparece con los bolsillos a rebosar de objetos que cinco minutos antes estaban ahí, ¿dónde han ido? Solo él lo sabe. Esta vez, Emalf alza su cuerpo, emergiendo de las aguas tranquilas, su cabello sacudió, dejándolo secar, y su aleta dorsal y ojos atentos sobresaliendo del agua para avistar su próximo paradero. Otra isla, una "nueva". En cuanto la ve, Emalf no es capaz de no preguntarse... ¿Había estado en ella ya? Oh, por supuesto.

Se adentró en ella, y reconoció esas puñeteras luces que adornaban toda la zona, ya sea colgando sobre los puestos de comida y las tiendas, o simplemente con los farolines, que juntos simulaban ser un atardecer hermoso, daba igual la hora. No le brindaban la sensación de comodidad que buscaban, ni mucho menos, pues se sentía en una alerta constante, su aleta desapareciendo entre su cabello desorganizado al instante que puso pie en la tierra firme. Habían pasado más de 10 años desde la última vez que estuvo ahí, desde lo ocurrido, si no lo recordaba mal. Emalf sufría de un bloqueo emocional severo, en el que olvidó lo que había pasado; quién era Shinya, quién era aquél hombre, lo que ocurrió con su familia. ¿¡Tanto puto esfuerzo para que se destruya en segundos!? Sintió la incomodidad recorrerle como una apuñalada por todo su cuerpo, una sensación la cuál añoraba, extrañamente. Sus pies no fueron capaces de seguir adelante, veía a la gente parar sus ojos sobre él, y esta fue la primera vez que no soportó tosa la atención recayendo sobre sí. Emalf huyó de los ojos de todos, aterrorizado, pero no sin antes visitar aquél callejón que aún mantenía una mancha de sangre completamente oxidada, sólo por el morbo de recordarlo todo con vividez.

El callejón estaba completamente apartado y desolado de la población, no habían luces, porque alguien las había reventado. Los cristales aún permanecían por el suelo. Emalf se agachó, quitándose uno de los dos guantes para dejar a la vista sus falanges azabaches, con los que quiso inspeccionar la sangre seca del suelo. Lo curioso era, que sólo había un charco de sangre, aunque él recordase dos. 

Frente a él, vió unos pequeños zapatos, quietos completamente, y una sombra que le tapaba la visión a la sangre de forma leve. Suspiró, un nudo formándose en su garganta y estómago, que le gritaban que se fuera de allí. Alzó la mirada, más no el cuerpo, y frente a él pudo divisar el cadáver de su amigo, de pie, con sus ojos clavados en él. Emalf se erguió en seguida, dando un paso hacia atrás al momento de procesarlo con claridad, antes de caer en cuenta de que aún si estaba muerto en ese momento, por inexplicable que fuese.. ¿Estaba respirando?

—  ¡Emalf! ¡Has vuelto!

Frente a la orca, le observaban los ojos de su ya fallecido mejor amigo, con una sonrisa inocente. El cuerpo de Shinya era el de un niño de menos de 14 años de edad, flaco, bajito, y con ropas desgastadas. Las mismas que llevaba el día que aquél le arrebató la vida. A veces no era capaz de recordar si fue el hombre quien lo mató, o él mismo. Habían heridas en el cadáver de Shinya que le hacían pensar que estaba frente a su propia víctima, siendo él el director de aquél asesinato y quien lo llevó a cabo.. Recuerda con claridad al hombre, pero no la muerte de Shinya. Tampoco es capaz de recordar a este punto el de dónde provenían esas propias heridas que tuvo durante meses tras el incidente.

Emalf tragó saliva, sorprendido y confundido que asustado. Soltó un suspiro, sobando el puente de su nariz. La única pregunta que es capaz de hacer, y la única con coherencia, era qué hacía ahí. Y por qué.

— ¿Cómo.. Cojones sigues vivo? ¡¿Por qué has coño vuelto?!

Pero Shinya no respondió. Siempre fue un niño algo tímido, aunque era educado, completamente diferente a Emalf, quien es ruidoso, extrovertido, y malhablado. Eso explicaba por qué nunca deberían haberse llevado bien; eran dos caras de diferentes monedas, quienes creían ser iguales sin serlo. Shinya mantuvo el silencio, hasta que alzó sus hombros en señal de incertidumbre, con una sonrisita estúpida que le ponía los pelos de punta a Emalf más de lo que quería admitir. Mantenía la esencia infantil, le ponía de los nervios lo mucho que actuaba como el verdadero, porque era imposible que él fuera el real.. ¿No?

— ¿No te alegras de verme, Emalf? ¡Ahora por fin podemos estar juntos! O... ¿Es que no te alegras de ver a quien asesinaste?

Al instante de decirlo, Emalf gritó. No de miedo, ni de dolor, sino de cólera. Le ponía de los nervios aquél a quien llamaba su mejor amigo. En el suelo del callejón, apareció una palanca, también ensangrentada. Tal vez, fue el arma homicida de aquél hombre, o tal vez lo usó él. ¿Quién sabe? Lo único importante, es que lo último que hizo tras gritarle que se callara mil y una veces, fue golpearle con la palanca, una vez por cada "cállate".




Segundos después, Emalf despertó en el mar nuevamente. Una pesadilla de la que se olvidó al instante, sólo atormentándole de manera constante bajo su propia consciencia, siendo un bloqueo total de la situación por su propio bienestar... Esta vez, Emalf alza su cuerpo, su aleta dorsal y sus ojos sobresaliendo del agua para avistar su nueva víctima.. Otra isla. ¿Había estado en ella ya?

Parecía ser que no. Bienvenido a Korossassu, Emalf. Salió de lo profundo del mar, sus ojos ágiles observando su alrededor con cautela suficiente para saber por dónde meterse sin ser visto de primeras. Le gustaba actuar como un fantasma, el cuál era avistado (a veces, y de milagro) cuando ya era demasiado tarde. Observó los mercados a su alrededor, y andando de una forma segura, se adentró a los principios del bosque, en una zona donde sería capaz de ver cuándo la zona dejaba de estar frecuentada. Se sentó sobre una roca, un cigarrillo encendiéndose entre sus comisuras, analizando los puestos y lo que se vendía por los mercaderes. Soltó una pequeña risa, hasta que la noche amenazó con la entrada. Los puestos seguían a rebosar, pero consiguió comprender algo tras horas de observar... Había tanta gente que, si se lo curraba bien, podría llevarse un par de cosas sin ser visto, o al menos pasar algo desapercibido.

Dicho eso, volvió a encenderse un cigarrillo, y se adentró a la zona de mercados, donde se movió entre la multitud como pudo, su mano libre se encargaba de llevarse lo que pillase, ya fuese algo tan simple como un mechero, o las berries que las personas tuvieran encima, su mayor éxito en esta isla ya eran 5.000 berries, pero, tampoco se iba a quejar.. Aunque en otras haya conseguido eso multiplicado por 1.000, ¿sabes?

Había sido un día productivo, y pasando por un puestecito de comida, aprovechó el dinero recién recolectado para... Ahorrarlo. La comida se coge prestada y no se devuelve, o se caza. ¿Qué coño te esperabas de Emalf? ¿Que pagase? Su mano enguantada se dirige hacia la comida, y se para en seco.. En el suelo, ve unas cuantas berries esparcidas, suficientes para comprar un muslo de pollo, al menos. Tira su mechero al suelo, y a su vez, se guarda las berries, para hablar con el vendedor con una sonrisa minutos después, pidiendo el trozo de pollo y comprándolo de forma "legal". No le gustaba el sentimiento. Se volvió a adentrar al bosque, donde se sentó a comer y a contemplar el mar a lo lejos, esperando a que cerraran los locales. Su día de suerte fue ese mismo, donde, a lo lejos, escuchó pasos de una persona. Aprovechando su visión privilegiada, consiguió avistar a la persona, quien caminaba despreocupada por ahí... Tocaba robarle por estar caminando por la noche en un bosque, ¡y tanto que robarle! Fue tan fácil como darle un poco de conversación, sobre todo en la vida, hacerle reír ocasionalmente con sus chistes rancios, caerle bien gracias a su encanto naturaal... Y en cuanto menos te los esperas, ¡Zas! +5K berries al bolsillo, y Emalf desaparecido~.

Para huir, fue tan fácil para Emalf como lo era robar; Colocar su pie con burla en su rostro frente al paso de su a como acompañante y hacerle una barrida, capaz de hacer que aquél pobre iluso tropezara, y salir corriendo, carcajeando con un tono de mofa en cada una de sus palabras.

— ¡Gracias por tu dinero, puto gilipollas! ¡KYA-HAHAHÁA!

Pero, hey, no te lo tomes personal, ¿sabes? Emalf sólo es una orca de paseo, y ha sido tu culpa por cruzarte en su camino.

Off-Rol



RE: [T1] Una orca de paseo. - Sentomaru - 27-05-2025

Aventura Tier 1 Autonarrada Completada
Cita:Obtienes:
  • 5 Mugiwaras.
  • 10.000 berries.
  • 15 Reputación