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[FIC-Presente absoluto](+18) Mi nombre es Sigurd, orgulloso bucanero. - Sigurd Haakon - 07-07-2025 Día 14 de Primavera, año 16
Una goleta en mal estado sale de la densa niebla para descubrirse ante un nuevo cielo despejado. La embarcación hace poco descendió por la Red Line hasta los Cabos Gemelos y apenas se mantiene a flote. Un reconocido timonel del South Blue maneja la nave desde la cubierta de popa. Se le ve nervioso. A duras penas conseguirá llegar a puerto. ¿Su destino? Aquel por el que le prometieron una gran suma de dinero si conseguía descargar un pasajero particular. La pequeña y singular isla de Whisky Peak. Con una destreza legendaria, el experto navegante surca la temible corriente Rakusei, evitando que todos los de a bordo naufraguen. Con su incontestable habilidad, consigue divisar tierra a lo lejos. La alegría se dibuja en su rostro y, emocionado, empieza a cantarlo a pleno pulmón. -¡Tierra a la vista! Tierra a la vista, señor Haakon.- frente a él se encuentra la exótica isla de Whisky Peak. Un páramo desértico y veraniego, y la primera parada de aquellos que son arrastrados por esta corriente de La Gran Line. Desde lejos se pueden ver sus enormes acantilados, coronados por inmensos cactus de un tamaño inigualable. El Sol pega con gran intensidad y las temperaturas son bastante elevadas. La humedad del mar hace que la piel comience a sudar y la ropa empiece a pegarse al cuerpo. Por suerte, este viejo lobo de mar consigue atracar en una costa baja, alejada de los afilados acantilados. -Hemos llegado.- anuncia. -Bien... Ya era hora.- responde una voz grave desde el interior del camarote. Unos pasos empiezan a escucharse desde dentro de la embarcación, haciendo que toda la nave se tambalee. Con un estruendo fatal, la puerta que da acceso a los camarotes sale despedida de una violenta patada. Desde su interior, emerge una enorme figura de 7 metros de alto, robusta como un roble, cargando un arma tan pesada que solo él podría manejar. Un coloso pirata sediento de aventura y con un deseo irrefrenable de batalla. Un vikingo Buccaneer. -¡Veo que hemos llegado con vida! ¡Jarul jul jul jul jul...!- celebro amistosamente, al mismo tiempo que me río a carcajadas. - Al final has resultado ser de mucha utilidad, amigo.- termino por elogiar al navegante. Me paseo por la cubierta, acercándome a la amura de babor para desembarcar. Voy orgulloso, altivo, respirando el aire fresco del mar, que se mezcla con las corrientes más cálidas de la isla. Huele a aventura. ¿Equipaje?, el justo. Tan solo mi gran hacha Yggdrasil, que cuelga de mi espalda, y una bolsita con un puñado de Berrys que me cuelgan del cinturón.- Me sabe mal, pero ya va siendo hora de que nuestros caminos se separen.- -Alto, detente ahí Hakkon. ¿A donde te crees que vas?- grita el hombre sobresaltado. Este se planta en mitad del camino, cortándome el paso, impidiendo que desembarque. -Me prometieron una gran cifra por traerte. Ahora págame.- reclama. -Yo jamás te prometí nada.- mi tono se vuelve extremadamente seco. Lo que habían sido risas, ahora es seriedad absoluta. Muestro un rostro impasible y ofendido ante la acusación y demanda del timonel. Lo miro con ojos amenazantes, pues nadie pone en duda mi honestidad. -Así que apártate de mi camino y ve a saldar cuentas con quien te estafara.- advierto por última vez. La actitud es de ultimátum, aunque sin alzar la voz de más. -Maldita sea, Hakkon.- replica el hombre una vez más. Ya no hay formalidades entre nosotros. Pese a nuestra gran diferencia de tamaño, el canijo está decidido a cobrar y a impedirme el paso. "Debe de tener el instinto atrofiado o muchas agallas" Pero sus siguientes palabras son las que lo condenan. -¡¡¡Si no me pagas, te denunciaré a la Marina ahora mismo, gigante con enanis...!!!- No permito que termine de insultarme. Con la derecha, agarro su cabeza entera, como si fuera una manzana. La enorme palma de la mano le impide hablar. No puede respirar. Y a duras penas puede ver entre mis dedos, que le oprimen el cráneo por todas direcciones. Levanto el brazo y con él, el cuerpo entero del pequeño timonel, que araña con sus manos la mía con la esperanza de poder liberarse. Se me dibuja una pérfida sonrisa al ver cómo lucha por su vida desesperadamente. Toca dejar las cosas claras. ¿Y que mejor forma de empezar una nueva aventura que con un poco de sangre y orgullo? -Mi nombre es Sigurd. Sigurd Haakon. El mas fiero y orgulloso Bucanero. ¡Recuérdalo en el más allá!- la mano se cierra con fuerza sobre su cráneo, estallando la cabeza y los sesos del experimentado navegante por todas partes. Su cuerpo cae al suelo, decapitado, expulsando sangre a borbotones por el cuello. Yo avanzo sonriente, satisfecho de mi hazaña, con la mano completamente ensangrentada y la ropa con salpicaduras. De un pequeño salto, caigo sobre la arena de la playa. -Pues ya estamos aquí. ¡JARUL JUL JUL JUL JUL ...!- Paseo por los acantilados de la isla, bordeando la costa. El calor es sofocante, y el Sol de medio día pega con fuerza. Las gotas de sudor me caen por la frente sin cuartel, y el llevar unas pieles de pelo de oso, no ayudan en nada a superar el mal trago. -¡Joder, que puta calor hace aquí!- grito desesperado, mientras me desgarro las ropas con las manos. Solo conservo los pantalones y las botas, dejando expuesto todo el tren superior. "Por fin, mis músculos respiran." Unos músculos poderoso, marcados por decenas de cicatrices de batallas del pasado. Preparados para pelear y marcarse de nuevo. Recojo a Yggdrasil, que se ha caído al romper la ropa. La llevo a cuestas, agarrándola por la parte superior del mango, a una mano. Entonces, un sonido llega a mis oídos desde la lejanía. Un tintineo de campanas. Me acerco al sonido con avidez, lleno de curiosidad por saber de qué se trata. Por cada paso que doy, el repiqueteo se intensifica más, y más campanas suenan juntas. Pasado unos minutos, diviso un rebaño de vacas pastoreando, vigiladas por un viejo pastor y un crío. Ellos no tardan en darse cuenta de mi presencia. Me dirijo hacia ellos sin pensarlo mucho y estos, al ver mi enorme tamaño, el arma y la mano llena de sangre, parecen asustarse. Yo me adelanto a la situación. -No, no se preocupen, no vengo a hacerles daño.- les hablo de la forma más agradable posible mientras me limpio la sangre seca contra el pantalón. Evidentemente, no sirve de nada. El anciano resguarda tras de sí al chico "como si eso fuera a protegerlo de mí" y con voz temblorosa me pregunta -¿En que te podemos ayudar, joven?- Miro al ganado con deseo. Hace días que no como más que pescado con sabor a culo. Así que ni corto ni perezoso, les doy la espalda a los pastores y me dirijo a las vacas. Mientras me alejo, les voy comentando en voz alta. -Pues estoy por aquí de paso. Necesito encontrar algunas tiendas especializadas y comprar un par de cosas.- clavo a Yggdrasil en el suelo con fuerza. Esta se mantiene rígida. Entonces cojo una vaca a pulso y la levanto sobre mi cabeza con ambas manos. Con un poco de destreza, la ordeño sobre mi boca como si fuera un botijo. Nada más saboreo la leche, la escupo y lanzo a la vaca lejos. -¡Buahhjj- me quejo del sabor. Me giro entonces al pastor y le recrimino. -Tus vacas saben a mierda, viejo. Te han salido enfermas o algo...- el anciano se ve aterrado. No ha soltado al muchacho aún, que mira incrédulo la escena. -Nada, ya me voy. ¿Por donde queda la aldea, el pueblo o lo que tengáis aquí por ciudad?- el anciano señala una dirección, temblando. Engancho a Yggdrasil del mango y de un tirón la desencajo del suelo. La cargo sobre mi hombro a una mano. Con la otra, meto la mano en la bolsita de la cintura y saco 1000 Berrys. Cerca de ellos, me agacho para entregarles el dinero. -Por la vaca enferma y la información. Aunque con este dinero yo contrataría a un veterinario ¡Jarul jul jul jul...!- me levanto y prosigo, riéndome, sin esperar respuesta.
Continuará...
En efecto, cajita feliz
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