Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece
[Pasado] Apostando por un Botecito [Libre] - Versión para impresión

+- Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece (https://nakamanomi.com)
+-- Foro: Mundo (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=3)
+--- Foro: South Blue (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=7)
+---- Foro: Reino de Samba (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=314)
+----- Foro: Reino Samba (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=316)
+----- Tema: [Pasado] Apostando por un Botecito [Libre] (/showthread.php?tid=2014)



[Pasado] Apostando por un Botecito [Libre] - Mercedes Benz - 25-08-2025

En Samba, por estas épocas, el calorcito siempre invita a buscar distracciones, ¡y qué mejor que una buena carrera de botes en el río! El bullicio era increíble: gente gritando, apostando, discutiendo sobre los navegantes era un espectáculo tan emocionante que hasta yo podía perder la noción del tiempo viéndolo.

—¡¡VAMOOOH KASUUUU, VAMOOHH!!—

Mi voz tronó entre la multitud con tanta fuerza que varias cabezas voltearon. WUAWUAWUAWUA, nunca he sabido ser discreta; mi tamaño, mis pasos fuertes y mi tono de voz me delatan siempre.

Un par de ancianos a mi lado murmuraban que los botes de antes eran mejores, que ya no los hacían tan resistentes como antes. No pude evitar meterme en la conversación, con mi sonrisa más brillante y una mano ajustando mi bufanda morada, esa que nunca suelto.

—¡No diga eso, viejoh! Estos botes son una belleza, ¡nama vea ese del número 46! ¿A poco no es una maravilla?—

El anciano me miró raro, no porque no me hubiera visto, era imposible pasar desapercibida entre tanta gente, sino porque tal vez mi cuerno o mi rostro oni le inspiraban desconfianza. Pero yo trato a todos igual, con alegría y sin reservas. De pronto, dos botes adelantaron al 46 y se me escapó otro grito.

—¡¡KASUUU, MANEJA BIEN ESE BOTE, NO SEAH TARADOO!!—

Mi voz retumbó más fuerte que muchas otras, mezclándose con los cientos de gargantas que alentaban a sus favoritos. Estaba extasiada, como si cada golpe de remo me atravesara el corazón.

—¿Hará su apuesta, señorita?—

Un hombre se acercó con amabilidad, aunque ya era obvio, yo no me pierdo una apuesta en estas competencias.

—¡WUAWUAWUAWUA! Claro que sí, viejoh póngale quince mil berries al 46—.

Apreté los dientes con emoción mientras el río seguía rugiendo con los botes que avanzaban, cada uno empujado por el esfuerzo, la pasión y mis gritos desbordados que parecían querer llegar hasta los navegantes.


RE: [Pasado] Apostando por un Botecito [Libre] - Kelvin Einstein Nagumo - 25-08-2025

Reino de Samba, no había estado en un lugar como ese antes, había salido de su último destino, Illisia hacia el South Blue directamente, aunque el barco que le proporcionaron lo llevó hasta la zona de Samba, pues al parecer, tenían algunos asuntos que resolver por la zona, o a saber, pero le dijeron que llegaban hasta Samba. Sin embargo, le indicaron donde podría conseguir alguien que le llevara a donde necesitara, o quisiera vamos, pues había gente dispuesta a hacer esos viajes sin mucho costo o con ciertos acuerdos.

El problema venía con el tamaño de Kelvin, era extremadamente grande como para que pudieran meterlo en cualquier barco, lo que reducía en gran medida las opciones del rebelde. Eso complicaría la situación para Nagumo, quien tenía que encontrar la forma de hacerse con un barco con el cual poder moverse, también alguien que pueda manejarlo, pues él mismo es un negado para la navegación, no ha practicado ni estudiado lo suficiente para ello, y prefirió un oficio que le ayudara a mantener su arma en condiciones.

Los pasos de aquel muchacho que para la percepción de todos era enorme, siendo algo evidente dada su raza de gigante, de igual forma, para él todos eran como hormigas, todos muy pequeños, y por eso siempre intentaba estar en zonas amplias donde no había aglomeraciones, pues temía pisar a alguien por error. Claro, que un humano pise a otro es doloroso, molesto, pero no es como que un tipo de veinte metros te pise, eso te mata sin siquiera esforzarse.

Al parecer en la orilla del río había bastante gente, seguramente por algún evento que se desarrollaría en el mismo, el joven revolucionario, manteniendo su filosofía de no acercarse demasiado a las aglomeraciones, ni a las estructuras sin comprobar que podía caminar sin  causar demasiado destrozo, no quería que lo vieran como un peligro o un destructor, pues él quería luchar por un mundo justo, un mundo donde todos eran iguales, por eso en su mente, que ya planificaba crear una especie de grupo dentro de la armada para colaborar juntos, se llamarían Yggdrasil.

Desde las lindes del bosque podía ver perfectamente lo que sucedía en el río, una especie de competición de botes, y el jaleo eran los apostadores y aficionados gritando a pleno pulmón sobre la carrera, siendo que era algo digno de verse, sin embargo, el joven prefería no gritar demasiado, no sabía que tanto podría incomodar su voz a los demás.



RE: [Pasado] Apostando por un Botecito [Libre] - Mercedes Benz - 29-08-2025

El bullicio seguía en aumento, cada bote parecía dar un espectáculo distinto con los remeros sudando la vida en el río. Yo ya estaba ronca de tanto gritar, pero eso nunca me detiene. —¡WUAWUAWUAWUA!— Con una mano me sujetaba el sombrero para que no saliera volando y con la otra agitaba mi bufanda como si con eso pudiera empujar al bote 46 hasta la meta.

Fue entonces que lo noté. No por casualidad, claro, un gigantón destacaba incluso más que yo entre toda la multitud. Desde la linde del bosque, allá atrás, su sombra era tan clara como un faro en la noche, no estaba gritando como los demás, al contrario, parecía querer pasar desapercibido, lo cual resultaba raro para alguien de ese tamaño.

—¡Oyeh, grandulón!— troné con toda naturalidad, como si fuera un viejo conocido. Varias personas a mi alrededor se callaron de golpe, sorprendidas de que me atreviera a alzarle la voz a un gigante, pero yo nunca he sabido medir esas cosas.

Le sonreí de oreja a oreja, con la mano en la cintura y el dedo señalándolo como si estuviera a un metro, aunque estaba bastante más lejos. —¿No va a apostar, amigoh? ¡Si se queda tan quieto se va a oxidar!—

Algunos murmuraban cosas, otros miraban con cierta tensión, pero yo solo veía a alguien enorme que, como yo, había decidido detenerse a mirar la fiesta del río.

Di un par de pasos fuertes entre la multitud, abriéndome paso sin problema, el suelo retumbaba un poco con mis botas mientras seguía hablándole a voces. —¡Vengaseh pa’ acá, que de tan arriba seguro ve quién va ganando mejor que todos nosotros!—

Con un brillo en los ojos y la emoción todavía encendida por la carrera, mi voz resonaba como un tambor entre los gritos, para mí no era un gigante extraño ni un posible peligro, era simplemente otro espectador que merecía disfrutar el espectáculo y quizá apostar unos berries conmigo.

Algunos en la multitud me miraban raro, cuchicheando por mi cuerno o por mi manera de hablar, pero eso nunca me ha importado. Yo seguía abriéndome paso como si fuera parte de la fiesta misma, saludando a diestra y siniestra, con mi sonrisa plantada como estandarte. El calor, los gritos, el olor a río y a apuestas me hacían sentir viva, y la idea de que un gigantón se quedara sin disfrutar todo eso simplemente no me cabía en la cabeza.

—¡WUAWUAWUAWUA!— solté otra carcajada, dándole una palmada amistosa en la espalda a un viejoh que casi se cae del susto. —¡Vamos, que hoy la suerte está de nuestro lado!—. Mis ojos ámbar buscaron de nuevo al coloso entre la arboleda, brillando con un reto juguetón. —Si no viene pa’ acá, le mando un plato de arroz con sake pa’ convencerlo, ¡pero apuesteh algo, que el río no espera!—.


RE: [Pasado] Apostando por un Botecito [Libre] - Kelvin Einstein Nagumo - 29-08-2025

El joven gigante se encontraba tranquilo en las lindes del bosque, disfrutando de la comodidad del lugar, donde era improbable que causara daños a los demás por accidente, pues un mal paso, un mal movimiento de su parte, podría ser letal para muchos, por eso era que el muchacho siempre se mantenía a una distancia prudente de los habitantes de las zonas en las cuales se encontraba, y más cuando había demasiada aglomeración, pues eso solamente incrementaba las posibilidades de que todo sea un desastre, y lo último que quiere, y necesita, es que le asocien a una catástrofe, eso haría su labor como revolucionario más complicada y su reputación más problemática, si ya era complicado para él acceder a ciertos lugares, si ganaba fama como alguien que destruía ciudades o aplastaba gente, mucho más le resultaría complicado.

⏵ Kelvin Smash. ⏴ Un pequeño golpe sigue esa frase en un susurro, un tono de voz tan suave y sutil que apenas sería audible para gente que estuviera realmente cerca o tuviera buen oído, pero no era algo que el muchacho quisiera que se escuchara, eso podría ocasionar malas ideas, malentendidos e interpretaciones erróneas de su persona, por lo que siempre trataba de mantener bajo control y en un tono suave siempre esa frase que se le escapa en ocasiones.

⏵ Gracias por la oferta señorita, pero me resulta más cómodo estar aquí, menos gente, menos agobio, menos posibilidades de causar un desastre por un accidente y mi tamaño, que es realmente problemático en ciertas circunstancias. ⏴ La respuesta del chico a la joven fue sencilla y sincera, no tenía problemas con las distancias, las prefería, pues sabía que estaría más cómodo y tranquilo así, tanto él, como los demás.

⏵ También puedo ver perfectamente la competición desde aquí. Y no soy muy fan de las apuestas, prefiero disfrutar de la competición de forma calmada y sin necesidad de arriesgar mi dinero y mi fuente de vivencias para ello. ⏴



RE: [Pasado] Apostando por un Botecito [Libre] - Mercedes Benz - 03-09-2025

El río rugía con cada golpe de remo, y yo estaba entregá de pies a cabeza al espectáculo. La multitud gritaba, apostaba y discutía como si la vida se les fuera en cada brazada. En medio de ese jaleo mi mirada se topó con el gigantón que se mantenía allá, en las lindes del bosque, como si no quisiera mancharse de la fiesta. Pa’ mí era raro, porque un evento como este se goza con todo el cuerpo y con toda la voz.
 
—¡Eh, grandulón! ¿No me digas que vas a quedarte ahí to’ el rato?— le solté, alzando la mano como si con eso pudiera alcanzarlo. —¡La emoción se vive aquí, donde el corazón te late al mismo ritmo que el remo en el agua, mon!—
 
Él respondió con una calma que me chocó, porque su voz, tan suave, no cuadraba con ese tamaño colosal. Me explicó que prefería estar allá, apartado, porque no quería ser un peligro pa’ nadie. Esa sinceridad me agarró por dentro, los grandotes que yo conocí solían andar sin pensar en los demás, pero este hablaba como si cada paso suyo fuera una carga, como si temiera que un simple movimiento pudiera romperle la suerte a cualquiera, estos no eran los gigantes que yo conocía.
 
—Mira, entiendo lo que dice, mon— le contesté con la mano en la cintura y la sonrisa bien amplia —Pero le voy a decir algo, grandulón, la vida no se disfruta a medias. Si piensa que todos se van a asustar porque uste’ es distinto, se equivoca, mire alrededor, vea’, ¡la gente está tan metida en la carrera que ni cuenta se han dao’ de que yo llevo gritando como loca de’ hace rato! mon—
 
De pronto el bote 46 casi se volcó y me salió un grito que retumbó como tambor de carnaval, dos pobres viejitos se taparon los oídos, pero yo solté una carcajada tan sabrosa que hasta se contagiaron los que estaban cerca. —¡¡Vamos, 46, no me hagas perder esas berries, mueve ese bote como si el mimo’ diablo te persiguiera, mon!!— Entonces volví la mirada al gigantón. —Y otra cosa, mon. No me venga con que ver la competencia tranquilo es mejor, esa vaina’ es como beber ron sin hielo, o comer pescao’ sin limón, puede llenar, sí, pero no sabe igual, mon—
 
Di unos pasos hacia un poco mas lejos de la multitud, cuidando no invadir demasiado, y levanté la mano como brindándole desde lejos. —Un día lo voy a invitar a un banquete, mon. Ese día no quiero excusas de que su tamaño es problema, porque yo también sé lo que es cargar con una diferencia. ¿Y qué? Esa diferencia es lo que nos hace brillar. Uste’ no es un peligro, es pura fuerza esperando el momento de explota’— Y con eso, volví a girarme al río, dejándome arrastrar por la ola de voces y aplausos, pero sin quitarle de encima esa sonrisita de reojo, confiando en que tarde o temprano se dejaría contagiar del sabor de la fiesta.