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Paseo Nocturno :: Priv :: Pasado - Versión para impresión

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Paseo Nocturno :: Priv :: Pasado - Maria Merlot - 31-08-2025

Narrador / María Merlot

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¿Quieres saber algo?
Es de noche.

El firmamento salpicado de luces parpadeantes se alzaba hasta el infinito. Una noche tranquila para un paseo inesperado por un pueblillo cercano a un puerto, o esa era la idea. Sin embargo, nunca se sabía con la mujer de cabellera celeste.

¿Hacia dónde iba?
No lo sabía.

Solo había surgido la oportunidad de salir de la celda con el caballero callado de la tripulación, o callado le parecía a ella, aunque comparado con ella… todos eran callados. Pero no me desviare, Jensen Valentine era quien la había convencido de salir a pasear esa noche ¿O ella se convenció sola? Aún no lo sabemos, pero posiblemente pronto lo descubriremos.

— ¿Te das cuenta? El silencio. Es tan… ruidoso. Me está dando un dolor de cabeza — dijo luego de varios minutos en silencio, lo cual era un record para ella, una charlatana en toda la regla — ¿Vas a venderme? — rompió el silencio con una pregunta formulada con una voz muy dulce — … o sea, entiendo que soy una mercancía pero ahora mismo me gusta mucho aquí, no sé si quiera ser vendida… pero si lo harás podrías considerar a la marina, he escuchado que tienen muy buenas celdas… ooooh — divago y divago hasta que algo captó su atención, las luces del poblado, corrió hasta abrazar un árbol que se alzaba en el camino mirando a lo lejos el lugar — ¡Colorido! — dijo aunque solo eran tonos sepias y nada coloridos — ¿Vamos hacia allá, Blacky? —  le pregunto cómo una niña pequeña toda emocionada, cambiando su nombre por el apodo que surgió de su corazón — ¿Crees que tengan fuentes de agua dulce? Necesito agua, me gusta tener agua cerca, el agua me gusta mucho, más que el suelo — confesó bajo las estrellas mirando la  tierra que pisaba — No se lo digas a nadie, será nuestro secreto — sonrió bellamente, después de todo, era mitad sirena, obviamente amaría el agua ¿no?

Su ropa pulcra, de tonos blancos, azules y negro (como el avatar) le otorgaba el broche de oro a su apariencia, heremosa y eterea, como si se tratada de una sacerdotisa amada de alguna religión, auqnue ella solo era una prisionera más, una prisionera desde hacia tantos años que ya era su estado normal, por suerte esta vez, para ella… la tripulación que se encontró por pura casualidad resultó ser… ¿amigable? Por lo menos no apretaban sus esposas, odiaba que apretaran las esposas y dejarán las marcas en sus muñecas de porcelana.

Luego de varios minutos llegaron al pueblo, la vida nocturna no era tan agitada, lo normal para los pocos habitantes y sus turistas de turno. María caminaba en zigzag viendo todo con alegría como si nunca sus ojos hubieran observado un barril, una puerta, un pedazo de roca — Esa roca deforme se parece a Thyrm-sama — comento tomándola entre sus manos, curiosamente al gigante era al único al cual llamaba por su nombre, todos los demás tenían apodos: Fantasma, Algodon de Azucar, Blacky — La llevare para mostrarsela, quizás la guarde como recuerdo y cuanda la vea me recuerde siempre. La roca que María Merlot le regalo, una roca que se parecía mucho a él (spoiler: no se parecía nada a él) ¿Crees que esté tan agradecido que quiera llevarme en su cabeza para ver muy muy muy lejos en el mar. Aunque si tuviera piojos de su tamaño serían como elefantes para mi, podría morir y entre el rojo cabello de su cabeza… nadie lo sabría porque la sangre y su cabello tienen el mismo color… — divago de nuevo tornándose pensativa por un momento — … mejor evitemos su cabeza, aunque… nunca he visto un piojo gigante, podría ser toda una aventura —  volteo a ver a su compañero sonriéndole bellamente — Entonces… ¿a dónde es que vas a venderme? —  volvió a preguntar como si fuera la cosa más normal del mundo para ella, y realmente lo era.



RE: Paseo Nocturno :: Priv :: Pasado - Jensen Valentine - 31-08-2025

La mejor manera de sobrevivir en una tripulación era conocer a sus compañeros y ver cómo llevarse bien entre todos, razón por la que ese día, antes de la reunión que el capitán había planeado para todos, había ido a la celda de la prisionera, extrañándose que no tuviera llave e incluso tuviera más comodidades que su propio camarote. - ¿Estas segura que eres una prisionera? – pregunto antes de invitarla a salir y recorrer el pueblo.
 
La isla Karate era muy interesante, sus gentes eran unos luchadores legendarios, pero esta noche lo que buscaba era menos de entrenamiento y más de diversión, por lo que camino junto a la de cabellos celestes por las calles viendo el cielo y las estrellas. –No voy a venderte, eso es de gente malvada, uno no vende a los amigos y presiento que tú y yo podemos ser grandes amigos – dijo con una sonrisa mientras caminaban.
 
La mujer prisionera indico una dirección a lo que Jensen asintió para confirmar el destino, no conocía mucho de la isla asi que cualquier lugar que dijera la chica sería un buen lugar para empezar a conocerse.
 
-Tu secreto está a salvo conmigo – diría mientras caminaba a su lado en silencio hasta llegar al pueblo, ahí su compañera tomo una piedra y se la mostro haciendo alusión al gigante. Para Jensen Valentine esa piedra no se parecía en nada al gigante pelirrojo que tenían en la tripulación, pero no sería el quien le cortara la fantasía a su compañera, de hecho, se arrodillo encontrando una piedra con forma de corazón.
 
-Ya te dije que no te venderé, la gente no es mercancía, tu eres una persona libre de tomar tus propias decisiones – dijo mostrándole la piedra corazón – se la daré a Maki, asi podemos sellar nuestro amor de una vez por todas – dijo antes de que su mirada se posara en la taberna de isla Karate, seguro ese era un buen lugar para empezar esta noche. - ¿Se te apetece un trago? Vamos, será divertido – dijo avanzando rumbo a la taberna.



RE: Paseo Nocturno :: Priv :: Pasado - Maria Merlot - 31-08-2025

Narrador / María Merlot

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¿Realmente es una prisionera?
Algún día podré responder esa pregunta.

Las palabras del hombre dichas frente a la celda fueron el reflejo de una idea generalizada por el buen trato que recibía por parte del Capitán. ¿Por qué? Ni ella lo sabía, porque a veces, otros capitanes, le ofrecían favores a cambio de los suyos, muchas veces sin su consentimiento… por eso, seguía como un cachorro perdido al Fantasma, porque hasta ahora… había sido decente.

¿Jensen Valentine?
¿Qué impresión tenemos de él?

La mujer celeste solo le sonreía a sus breves palabras serenas, parecía no inmutarse por el vaivén vertiginoso de sus palabras desbocadas y atropelladas. Muchos perdían la paciencia al primer momento, pero el sujeto lo estaba llevando bien. Ella solo caminaba hacia delante, y de un lado a otro, no sabía hacia dónde, no tenía un destino definido. ¿Él sí? Tampoco parecía querer liderar el paseo.

Las palabras del sujeto ser perdian entre las divagaciones de la dama pero eso no significaba que ella no lo escuchara e internalizara.

“No voy a venderte, eso es de gente malvada, uno no vende a los amigos y presiento que tú y yo podemos ser grandes amigos”


Cuando le dijo eso, la dama se detuvo en seco, fijó sus orbes ámbar sobre el moreno. ¿Amigos? ¿Podrían ser realmente amigos? Los ojos de María brillaron con emoción indescriptible y le devolvió la sonrisa mucho más amplia y encantadora como para cegarlo, después de todo, la mujer era bella con su largo cabello celeste y piel de porcelana, lo único negativo es que no tenía los patitos de su cabeza en fila.

“Tu secreto está a salvo conmigo”


La verdad, se trataba de un secreto a voces, que la joven adoraba el agua pero que él masculino dijera con tanta solemnidad que guardaría su secreto la hizo sentir escuchada y tomada en cuenta ¿Acaso eso era ser amigos? Podría descubrirlo esta noche. Además, reitero con paciencia que no la vendería, otros explotaban con la sola repetición de algún comentario. Se volvía mejor y mejor ese paseo, y más aún cuando desvarío sobre las rocas y él también tomó una, una con una hermosa forma de corazón… ¿él acaso entendía su manera de ver el mundo?

— ¿Sellar su amor? — repitió luego de Jensen cuando se refirió a Maki ¿Acaso ellos dos eran pareja? ¡Había una relación amorosa dentro de la tripulación! Es una información desconocida y que resultaba muy interesante, el amor siempre lo era y más en los largos viajes marinos. Antes de poder indagar, cómo la cotilla que era, él propuso tomar algo, avanzando rumbo a una taberna.

La puerta de la taberna fue abierta y ambos ingresaron. El lugar era pintoresco como mínimo, ruidoso y lleno de vida. Con el olor a licor y la desinhibición llenando cada minúsculo espacio. En un rincón, un grupo de músicos tocaba melodías alegres con un violín desafinado, un acordeón y un tambor. La luz de las ¿velas? parpadeaban, proyectando sombras bailarinas que hacian que el lugar pareciera aún más misterioso y animado.

María sintió un par de miradas sobre ellos pero no les hizo caso agarrándose del brazo de Jensen — Hacía alla, hacía alla… —  le dijo señalando una mesa vacía cercana a la banda y arrastrándolo hasta alla — Blacky, debes contarme más, mucho más… ¿Cómo se conocieron? ¿Quién se confesó primero? ¿Van a casarse? ¿Cuántos hijos tienen planeado tener? ¿Puedo ser la madrina del segundo? Porque el primero siempre lo ofrecen como sacrificio a algún pirata o Dios marino y no quiero ser la madrina de un muerto… — empezó a disparar sin respirar al tiempo que se sentaba pero muy cerca de Jensen, tanto que seguro estaba invadiendo su espacio personal.

— Bienvenidos ¿Que les puedo ofrecer? ¿Qué les apetece? — una voluptuosa muchacha, camarera del lugar se acercó por sus órdenes.

— ¡Agua! — contestó con alegría inmediatamente la joven, ella quería agua — … en un tarro así… — señaló la mesa de al lado donde habían tres enormes hombres tomando cervezas en vasos de madera toscos — … con todo y burbujas, y una pajita de color burdeos, señorita, gracias y por favor... — finalizo con una enorme y feliz sonrisa que desconcerto a la camarera.

— Okeeeeeeey — paso de ella y poso sus orbes sobre el hermoso hombre de cabellos negros — Y tu, guapo, que quieres de mi — sus palabras escondian un doble sentido que su mirada delato inmediatamente.



RE: Paseo Nocturno :: Priv :: Pasado - Jensen Valentine - 03-09-2025

Nada más llegar y sentarse en la mesa Jensen Valentine fue bombardeado de preguntas por parte de su nueva amiga de cabello celeste. Suspiro y se rasco la barbilla. –Nos conocimos en Samba. El doctor Cherry y yo naufragamos en esa costa y ella estaba cerca, al oír su voz supe que mi alma le pertenecía y que estábamos destinados a estar juntos – sus ojitos brillaban al pensar en su bella valquiria besada por el fuego. –Yo me confesé primero, pero ella aún está un poco reacia a entablar una relación asi que le estoy dando su espacio – diría el de la capucha roja cuando llego la garzona a pedir su orden –Yo quiero una botella de ron – dijo ignorando el avance de la chica, no tenía ojos para ella.
 
Luego de pedir Jensen se excusó para ir al baño donde un sujeto estaba tirado en medio de uno de los cubículos con una bolsa de una sustancia blanca. Jensen se acercó a este quien se paró y puso sus puños en el aire. –Es mía, solo mía, yo puedo hacer lo que quiero – dijo en un estado totalmente alterado, el de la capucha roja sonrió y levanto su pistola de triple cañón, Cerbero, con la cual apunto a la cabeza del tipo. –Las drogas son malas, asi que toma esto como un favor – dijo quitándole la bolsa y guardándola entre sus ropas antes de ir a uno de los inodoros y realizar sus necesidades fisiológicas.
 
Al salir del baño se acercó a la mesa donde su compañera esperaba con una sonrisa de niño malo. –Mira lo que traje – le dijo mostrándole la bolsa y sacando un poco del polvito especial conocido como la cáspita del diablo. Jensen lo esnifó por la nariz sintiéndose más alegre y relajado. - ¿Quieres un poco?, hay bastante – pregunto a la chica con una sonrisa.



RE: Paseo Nocturno :: Priv :: Pasado - Maria Merlot - 05-09-2025

Narrador / María Merlot

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“Nos conocimos en Samba. El doctor Cherry y yo naufragamos en esa costa y ella estaba cerca, al oír su voz supe que mi alma le pertenecía y que estábamos destinados a estar juntos”

Las palabras comenzaron a salir del callado hombre, hablar de su amada tal vez le animaba sobremanera y lo hacía explayarse. ¡EL AMOR! Había visto a muchas personas enamoradas, una experiencia sin duda hermosa, como un cuento de hadas con una princesa y un príncipe que siempre llega a su rescate… ¡Qué hermoso! Nunca le había sucedido a ella, por lo menos no como en los cuentos infantiles pero recordaba a su Kami, quien le obsequio medicina, lo cual había hecho revolotear su corazón. En Sorbet pasaron muchas cosas, que ahora no es momento de rememorar.

Un dato importante salió de los labios del moreno: su querido Algodon de Azucar y él eran cercanos, habían naufragio juntos y así conocieron a Maki en Samba. Interesante la información que le contaba.

“Yo me confesé primero, pero ella aún está un poco reacia a entablar una relación asi que le estoy dando su espacio ”


¡Un amor no correspondido! La peliceleste lo escuchaba con mucha atención, como una niña ante su historia favorita. ¡Pobre Blacky! Su amada no lo amaba… pero ¿qué clase de pirata era? María había conocido a muchos, y a ellos no les importaba la opinión de “eso que querían”, lo tomaban y ya. ¿Por qué él no lo hacía igual? Capturar su corazón, quiera ella o no. Claro, el corazón era voluntarioso, y por más que quisiera a veces simplemente no cedía. La dama esperaba que su amor llegara a buen puerto, y más porque veía como sus ojos brillaban al hablar de ella. ¡Que monada!

“Yo quiero una botella de ron”


Llegó su turno de pedir, y ordenó una botella de ron. ¡De verdad quiere emborracharse! ¿Será sintoma de despecho? Por su parte María estaba conforme con su agua, no era de beber… no, cuando le hace tan mal. Luego, sin previo aviso, el hombre se levantó y fue al baño, muy rápido ¿Tendrá algún dolor estomacal?

— Entiendo, te espero aquí, tranquilita, cuidando tu botellita de ron. Si necesitas ayuda me avisas para enviarte a alguien — no supo si la escucho pero ella se quedó sentada mirando a su alrededor, la banda tocaba, el ambiente era animado, y a su lado el trío de marineros que había visto antes disfrutaban de sus bebidas. Uno de ellos la miro y levanto su tarro a modo de SALUD — SALUUUUUUUUUUUUUUUD — le gritó con alegría y una gran sonrisa, levantando su mano en forma de puño para devolverle el saludo — ¡Cuando llegue el mío hagámoslo de nuevo! Será mucho mejor. Hasta podríamos chocarlos entre sí como dos barcos en una batalla — le comentó alzando la voz.

— Por supuesto, preciosa. Podríamos chocar todo lo que tu quieras. Cuando te aburras de ese sujeto ven con nosotros — le respondió con una media sonrisa mirándola con ojo evaluador. Una hermosa mujer de piel de porcelana, larga cabellera celeste y una preciosa sonrisa. ¿Quien no la miraria de esa forma?

— Gracias, que amable… ¿también quieres chocar nuestras palmas? Conozco ese juego, algo infantil pero todo por mi nuevo amigo — le respondió con inocencia, lo que hizo estallar a carcajadas al hombre.

— Suena a buen comienzo, preciosa — murmuró entre su estruendosa risa.

Su atención fue desviada cuando la camarera regresó con la botella de ron y el tarro lleno de agua y con la pajita pero sin espuma — Wooooooooooooooooow Me encanta el agua, muchas gracias señorita, por favor, que no pare de venir el agua, si ves que se vacía lo rellenas de nuevo, no dejes que me quede seca. Y a Blacky tampoco — dio instrucciones como toda una dama.

Luego apareció nuevamente Jensen Valentine. Venía con una sonrisa de niño travieso ¿Qué estuvo haciendo en el baño? Bueno, la pregunta se respondió sola… cuando saco un polvo blanco y empezó a aspirarlo y luego le ofreció — Oh — sus labios formaron una “O” ante la escena, el hombre era sin dudas apuesto, muy apuesto… pero tenía un pequeño gran defecto, se trataba de un adicto, lo cual a ella le daba igual pero… había visto a varios en el estado “happy”, que solo pudo encogerse de hombros y negar con la cabeza — ¿Vas a mezclarlo con ron? — pregunto porque en su cabeza no parecía muy buena idea, luego se imaginó que él tendría experiencia y sabría como manejarse, y si eso le hacía feliz entonces ella también lo sería. Así que levantando su tarro con agua, brindó al aire — SALUD — dijo bebiendo una gran parte del contenido, estaba frío, estaba delicioso — Sabes, yo solo estaba por ahí siendo yo y entonces me encontré con Fantasma y aquí estoy ahora contigo. Me alegro estar juntos, es una buena tripulación, ustedes si se bañan, y hay comida, y no hay golpes, ni amenazas de ser vendida. Aunque ser vendida no es tan malo, a veces termino en sitios no tan malos — empezó a parlotear sobre esto y aquello pero sin decir nada en particular y mientras lo hacía a lo lejos comenzaba una discusión acalorada que pronto fue subiendo la tensión, hasta que la banda paró y los golpes comenzaron a regarse por el lugar, el licor en modo de lluvia también.

El caos se hizo presente, María lo único que pensó fue en tomar su tarro con agua y gatear debajo de la mesa. Muchos motines había visto para quereer participar en uno.



RE: Paseo Nocturno :: Priv :: Pasado - Jensen Valentine - 08-09-2025

-Pues sí, nos bañamos, no es bueno oler a basurero – dijo el pelinegro confundido por lo que su compañera le decía – nadie va a venderte ni hacerte daño, no mientras yo este contigo – dijo con una sonrisa tratando de entregarle calma – eres como una hermana pequeña para mí, tan pura con tus sonrisas y tus disparates y tu tarrito de agua. Eres mi pequeña Sister Pureza – la bautizo justo en el momento en que la música se detenía.
 
- ¿TE CREES MUY RUDO EH? VEAMOS QUE TAN RUDO ERES – exclamo un tipo, era alto y gordo, tenía una barba larga que le hacía ver como un oso enojado. Frente a el había un tipo musculo y bajito con una sonrisa en la cara y la calva de su cabeza brillando a la luz de las farolas.
 
- ¿Crees que el calvo se pone cera o algo para que su calva brille? – le pregunto el de la capucha roja a su compañera justo en el momento en que el calvo lanzaba un golpe al oso que retrocedió varios pasos hasta quedar apoyado en el escenario. –Dame eso – dijo tirando del cable de una guitarra para llevarla a sus manos. Al desconectar el cable se sintió un ruido de desacople que hizo a Jensen tapar sus oídos. –Vas a morir – dijo el gordo que parecía oso moviendo la guitarra como si fuera un hacha contra el calvo. Mientras tanto los miembros de la banda musical trataban de hablar con los amigos del hombre que parecía oso solo para que los tomaran de sus ropas y los estamparan contra la pared, luego de eso todo fue un caos lleno de gritos de todos lados y de golpes volando de aquí para allá.
 
-Escóndete bajo la mesa y no salgas hasta que te diga – dijo Jensen avanzando mientras esquivaba golpes y cuerpos cayendo hasta llegar al escenario.
 
-Oigan todos – dijo hablándole al micrófono – La violencia no es la solución a los problemas. Vamos chicos usen sus palabras en vez de sus puños – trato de convencer a todos mientras con la punta de su pie izquierdo daba tres golpecitos al piso, estaba con un poco de ansiedad y su tic marcaba su presencia. –Chicos, seamos civilizados, repitan después de mí, la violencia no es la solución. – dijo viendo como un tipo, el mismo que antes había tratado de coquetear con María Merlot cuando Jensen estaba en el baño, jalaba de sus piernas para tratar de tomarla en brazos y hacer quizás que cosas indecibles con ella, Jensen levanto a Cerbero, su pistola de triple cañón, tomando el micrófono una vez más. –La violencia no es la solución. La violencia es una pregunta… y la respuesta es SI. – dijo disparando un certero disparo que le voló los sesos al tipo que trataba de raptar a María Merlot.
 
Jensen corrió del escenario hasta su compañera tomando su cara con sus manos - ¿Estas bien? – pregunto levantando la pistola justo cuando uno de los amigos del tipo a quien había liquidado se acercaba, el tipo abrió la boca para gritar, pero recibió en cambio un disparo triple en el pecho mandándolo a volar. –Creo que debemos salir de aquí.



RE: Paseo Nocturno :: Priv :: Pasado - Maria Merlot - 08-09-2025

Narrador / María Merlot

MUSIQUITA :: CLICKEA
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“Pues sí, nos bañamos, no es bueno oler a basurero”

Le respondió el hombre, a lo que ella solo pudo sonreírle. Ciertamente si tenían una buena higiene en ese barco, algo de lo que ella no sufría era de mala higiene porque amaba el agua y si podía, estaba sumergida en ella. A veces los marineros piratas no eran muy amantes del baño, algunos apestaban a ron y sal, a pies y axilas, muy desagradable si le preguntaban a ella pero nadie nunca le preguntaba, ni siquiera pedían su opinión, por obvias razones: nunca formaba parte de ese algo, sólo coexistía como un objeto más.

“Nadie va a venderte ni hacerte daño, no mientras yo esté contigo. eres como una hermana pequeña para mí, tan pura con tus sonrisas y tus disparates y tu tarrito de agua. Eres mi pequeña Sister Pureza.”


Sus vocablos seguían surgiendo de su boca. ¿Habrá sido el polvo blanco que le dio vida a sus cuerdas vocales? Tal vez, no lo sabía pero por ahora parecía muy en control de sí mismo, distinto a otros hombres que había observado luego de ingerir tal sustancia. ¿Hermana pequeña? Sus ojos ámbar brillaron ante cierta mención, nunca había sido una hermana pequeña o si lo hubieran sido… nadie fue tan explícito. ¿Disparates? ¿Tarrito de agua? La chica solo sonrió y afirmó con su cabeza — Si, si, si… Me gusta Blacky mucho… aunque ¿Sister Pureza? — repitió confundida, no sabía a qué se refería pero no sonaba mal así que la única opción correcta era aceptarlo — … nunca he sido una Sister, no se que sea eso pero acepto, seré tu Sister Pureza, me han dicho que mi cabello es de un celeste muy puro ¿eso cuenta para ser pureza? Yo creo que sí, sino lo haremos contar porque me encanta tu apodo Blacky — preguntaba y respondía ella misma. Cuando los ánimos en el lugar se enturbiaron sus ojos fueron hacia los causantes del asunto…

“¿Crees que el calvo se pone cera o algo para que su calva brille?”

La suave risa de la celeste fluyó ante el comentario, echando la cabeza hacia atrás para reírse con delicadeza del asunto porque ciertamente la calva le brillaba mucho para ser “natural” — Si, creo que si. Dicen que algunas personas con problemas de calvicie usan heces de vacas para que les brille así, una vez escuche que hasta algo con el esperma de un calamar y su tinta. Hay gente rarita, Blacky — le respondió sin quitar los ojos del espectáculo de testosterona.

Siguiendo el consejo de Blacky, la fémina se ocultó debajo de la mesa protegiendo su tarro de agua. La voz del moreno retumbó por el lugar cuando cogió el micrófono para llamar a una resolución pacífica pero fue en vano. Definitivamente, Blacky no solo parecía sino que era un buen sujeto porque prefería las palabras antes que la violencia, y tenía sentido porque antes había sido muy poético cuando expresó su amor por Maki.

De pronto sintió algo en su tobillo, una mano fuerte y callosa. No pudo decir nada al ser tirada hacia fuera de la mesa. Cuando volteo a ver quién se atrevía a tirar de ella, era el tipo de la mesa de al lado — Hola de nuevo preciosa — le comento sonriendole lascivamente.

— ¿Hola?— respondió María algo confunda aun con su tarro en la mano — … creo que te has confundido, la pelea es por allá, al frente, ciertamente mi tobillo no es una calva, así que por favor, Señor, suélteme…. me está haciendo daño… — hablo con total calma considerando que el hombre se había equivocado de tangana, aunque esa sonrisa ya la había visto muchas veces antes…

— No, no me he confundido. Tu y yo vamos a chocar algo más que las palmas ahora que tu amigo está concentrado en otra cosa… — le dijo intentando ponerla de pie para llevársela consigo.

— No, no, no. Eso no está bien, me niego, no estoy interesada, paso… posiblemente otra chica quiera pero yo no… — le comentaba sin miedo en su voz ¿por qué no tenía miedo? Jensen le había dicho que la protegería, Jensen estaba ahí, Jense la protegería… ¿por qué desconfiar de sus palabras? Y sino, aún tenía el tarro de madera en la mano, podría estamparselo contra la cabeza y huir.
PAAAM

Latido

Sangre

Empapada de líquido rojo, sobre su ropa clara y su piel de porcelana el contraste era increíble, como mermelada de fresas. El agarre del hombre se aflojo, cayó sobre sus rodillas y luego totalmente flácido e inerte al piso. El lugar se llenó de un silencio aterrador, apenas y las respiraciones se escuchaban. Estaba muerto, delante de ella, ella estaba llena de sangre. Fue impactante para la joven, estaba acostumbrada a la sangre y a lo efímero de la vida pero no lo esperaba ese día, no esa noche, no en esa taberna… por eso enmudeció.

“¿Estas bien?”


Las manos cálidas, quizás por el disparo anterior, sujetaron sus mejillas — Si, lo estoy… —  respondió saliendo de su momento de shock — … creo que mi agua se enturbió — fue una respuesta superficial pero en esos momentos mejor fluir, fluir y recordar que fue por defensa propia ¿no? Él acababa de salvarla de un asqueroso ser lascivo, estaba cumpliendo con su palabra.

PAAAAM

Otro disparo.

“Creo que debemos salir de aquí.”

Al hombre no le temblaban las manos al momento de usar sus pistolas, un buen dato descubierto de manera muy gráfica y práctica — Si, estoy de acueeeeeeeeeeeerdo, Blacky — confirmó soltando el tarro y tomando su mano para salir corriendo de él.

Gritos, vasos volando, y sangre fueron dejados atrás. La chica corrió agarrada de la mano del hombre, cruzando callejones, yendo a algún lugar lejano de esa taberna. Mayor lío se había armado con resultado de dos muertes pero si dejamos eso de lado… había hecho un amigo, un amigo capaz de matar por ella… lindo ¿cierto? Se internó en un bosque, no sabía a dónde iban, y más aún con su sentido de orientación defectuoso, el lugar era un misterio.

Cuando se quedó sin más tierra que pisar se detuvo, habían llegado a un risco, al fondo el interminable y oscuro mar. No era alto, si saltaban seguro sería un clavado divertido. La luna alzándose, y las estrellas brillaban, un paisaje muy hermoso — No sé cómo terminamos al borde de este acantilado, Blacky, pero a pesar del riesgo inminente de convertirnos en un espectáculo de caída libre, mirá esta vista... es como si el mismísimo Dios del Mar hubiera vomitado escarcha sobre las olas. Podría ser el lugar más hermoso y ridículamente peligroso para terminar una aventura sangrienta ¿No crees? — soltó su mano al fin, utilizandola para limpiar la sangre ajena de su cara mientras que caminaba por el borde, evaluando la distancia con el agua — Que buena puntería tienes, espero nunca ser tu blanco, porque estaría sentenciada antes de siquiera darme cuenta, una muerte rápida y sin dolor tampoco suena mal   —  divago haciendo un gesto con la diestra como si dispara a Jensen acompañada de un guiño— ¿Qué mejor forma de sellar nuestra amistad? Vamos a nadar, Sister — le propuso cambiando estrepitosamente de tema al tiempo que quedando frente a él y de espaldas al mar, para luego dejarse caer hacia atrás como si los brazos de alguien la estuviera esperando, y así era, el mar siempre la recibía con cariño, su único y gran refugio.

Lo último que vería Jensen Valentine sería la preciosa sonrisa de la celeste que hacía que sus rasgos fueran aún más etéreos mientras caía hacia atrás, como un ángel que eventualmente se convertiría en una bella sirena, para finalizar con un clavado perfecto en el agua.



RE: Paseo Nocturno :: Priv :: Pasado - Jensen Valentine - 14-09-2025

Debían salir de esa taberna antes de que hubiera más problemas. Jensen tomo la mano de su compañera y ahora hermana juramentada y corrieron fuera, internándose en el bosque que subía en pendiente. El pelinegro creía que eventualmente el monte empezaría a descender y llegarían al otro lado, a donde estaban los muelles y su barco. Sin embargo, antes de poder darse cuenta estaban sobre un acantilado.
 
El pelinegro escucho las palabras de su Sister juramentada mientras veía abajo, la distancia no era tanta como pensaba y había mar, técnicamente podrían salvarse si caían, o al menos eso pensaba el de la capucha roja esperando nunca tener que averiguarlo.
 
— ¿Qué mejor forma de sellar nuestra amistad? Vamos a nadar, Sister — dijo la peliceleste antes de mirar sonriente a Jensen y tirarse por el acantilado. –NOOOOO – grito el pelinegro corriendo y saltando, tratando de alcanzar a su compañera quien ya había caído al agua antes de entrar como una bola de cañón. Jensen se sumergió muy profundo, pero rápidamente empezó a nadar hasta llegar a la superficie donde se encontró a María muy sonriente como pez en el agua.
 
- ¿Acaso estás loca? Podrías haberte matado. ¿Y que si había roquerios al fondo del agua? Eso fue horriblemente irresponsable – dijo con seriedad viendo como el semblante de la de cabellos celestes empezaba a cambiar a uno triste. –No me mires de esa manera. Me preocupaste como no te haces una idea – dijo tomando su mano y llevándosela hasta su pecho que latía desbocado. –No tengo miedo de una pelea, confió en mis capacidades. Tampoco me asustan los retos ni los peligros – dijo haciendo una pausa para mirarla a los ojos fijamente mientras con su otra mano acariciaba su cara – pero la idea de que te pasara algo me asusto como no te haces una idea. No puedo concebir un mundo donde tú no existas para traer alegría y brillo asi que por lo que más quieras no vuelvas a hacer nada asi de peligroso otra vez. – termino de decir dandole un gran abrazo.
 
Cuando las cosas se hubieron calmado un poco Jensen miro la luna y las estrellas sonriendo. –Mira que bello está el firmamento – dijo mientras flotaba por el agua durante lo que se sentía al mismo tiempo como pequeños minutos y largas horas.
 
-Ven pequeña, ya es hora de volver al barco – dijo nadando en dirección a donde estaban los muelles viendo atrás a su compañera – el último en llegar tendrá que lavarle las patas al gigante



RE: Paseo Nocturno :: Priv :: Pasado - Maria Merlot - 14-09-2025

Narrador / María Merlot

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El agua del mar la abrazo como siempre, con la más cálida de las bienvenidas. Era su elemento, y amaba estar en este. Atrás quedó el grito negatorio de Jensen Valentine. ¿Por qué gritó el hombre? No lo sabía pero lo descubriría pronto, porque él la siguió en el salto al vacío, en el chapuzón de bendición de su hermandad. A diferencia de él, ella podía estar bajo del agua, pudo verlo sumergirse y salir a la superficie mientras ella se quedaba en el fondo dejando que el líquido limpiara el color carmesí en su cuerpo y ropa.

Al salir a la superficie escucho su monólogo desbordante de una emoción tangible: Preocupación. Estaba preocupado por ella y su loco salto. ¿Acaso no lo sabía aún? Lo único que nunca le haría daño en su vida era el agua, era uno de sus lugares más seguros en el mundo. Cuando nombró la posibilidad de rocas, había cierta razón en eso, así que no tuvo más que sonreírle con una mezcla de tristeza y travesura.

Las palabras del hombre siguieron saliendo de sus perfectos labios, él era muy apuesto con su largo cabello negro y su piel de porcelana; súmenle su gran corazón, porque el desborde de sus sentimientos hacia la peliceleste la hicieron recuperar su encantadora sonrisa. Cuando sus ojos rojos se posaron sobre los suyos ámbar, la dama no parpadeó ni desvió la mirada, se la sostuvo y continuó sonriéndole con complicidad. La mano mojada del hombre acarició su mejilla, ella solo pudo frotarla como un gato. Su gesto fue inocente, un hombre que la trataba como una hermanita, no como una mercancía… esa tripulación tenía eso de positivo, nadie veía su cuerpo, nadie la miraba lascivamente ni con intenciones ocultas, por eso le gustaba estar con ellos, por eso seguía a Ashviel.

¿De verdad tanto se preocupaba por ella?
Eso si la dejo sin palabras.

Él era como una especie de poeta sangriento, con palabras profundas y dulces y precisión letal. Su abrazo acuático la tomó desprevenida, y más cuando su cabeza quedó a la altura del pecho del hombre, escuchando claramente los latidos de su corazón. Él no estaba mintiendo, él estaba siendo sincero con sus pensamientos y sentimientos, así que lo único que ella podia hacer era corresponderle el abrazo y sus honestas palabras — Gr… gracias Blacky — susurro entrecortadamente, con las emociones a flor de piel. Si fuera de las que lloraba, lloraría por su nuevo y leal amigo.

“Mira que bello está el firmamento”

Comentó el masculino flotando en el agua, ella miró al cielo nuevamente. Si, un buen escenario para sellar su amistad, para descubrir a su compañero moreno. Su mirada volvió al hombre ¿De verdad podía confiar en él? ¿por qué no lo haría? Igual, cuando las cosas malas iban a pasar pasaban, entonces mejor disfrutar del momento, y confiar en la bondad que le había mostrado hasta ahora, como aquel hombre que conoció hace mucho tiempo, aquel vagabundo de Sorbet. Por un momento pensó en él… ¿Estaría viendo las mismas estrellas que ella? Esperaba que sí, y que fuera tan feliz como ahora ella se sentía. Algún día, cuando se volvieran a encontrar, le contaría cómo había sido libre y había hecho buenos amigos, como él. Seguramente Kami se llevaría bien con Jensen Valentine.

“Ven pequeña, ya es hora de volver al barco. El último en llegar tendrá que lavarle las patas al gigante.”

El cómodo silencio fue roto por la voz de Blacky, quien le propuso un reto. Ella solo pudo sonreír. ¿Él de verdad la estaba retando a una actividad dentro del agua? —  La verdad no veo nada de malo en ayudar a Thrym-sama con sus pies, y yo podría perfectamente hacerlo, porque puedo estar muchísimo tiempo bajo el agua, necesitaría un cepillo y mucha paciencia… — comentó viendolo nadar, ella le estaba dando ventaja, porque ciertamente era imposible que le ganara —  Vamos, Blacky tu puedes —  lo animó nadando de un lado a otro alrededor suyo, no lo adelantaba, era como un delfín de un lado a otro del hombre — Uno, dos, uno, dos… ritmo constante, vamos… —  el muelle ya se veía a lo lejos, el hogar de madera flotante estaba a la distancia — Sisteeeeeer … déjame ayudarteeeeeee —  le propuso tomándolo de la mano, y llevándolo con ella, que en ese elemento era más agil y diestra, en un abrir y cerrar de ojos estaban a escasos centímetros del navío —  Y nuestro ganador es… Blackyyyyy HURRAAAA —  declaró la peliceleste con alegría colocando la mano del hombre sobre la madera, la mano que tuvo sujetada todo este tiempo — … que divertido, Sister Blacky… deberíamos nadar juntos más a menudo. Aquí y en todos los mares del mundo, en todas las aventuras que nos encontremos… —  propuso la joven, no sabía qué les deparaba el mañana pero ahora era un buen plan jugar siempre con el masculino de las veloces pistolas.

Así subieron a la cubierta —  Gracias por el paseo, gracias por tu amistad, gracias por este maravilloso recuerdo Blacky, lo apreciare por siempre en mi corazón, y espero que Maki pueda corresponder tus sentimientos con la roca en forma de corazón que le vas a regalar. Yo le daré la mía a Thrym-sama cuando lo vea, espero que le guste ver su cara en la piedra — habló recordando las palabras del pueblo y los obsequios que trajeron para sus colegas —  Buenas noches, descansa —  finalizó poniéndose de puntillas y dandole un beso en la mejilla, para luego retirarse a su celda. En esta, el silencio le hizo rememorar la declaración de amistad de Jensen, una tonta sonrisa se forma en sus labios mientras su corazón se hinchaba y sus ojos se humedecieron, sin duda estaba en el lugar correcto, sino por qué se sentía como un hogar verdadero.



RE: Paseo Nocturno :: Priv :: Pasado - PX-4 - 01-10-2025

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