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Impact Welcome [Priv. Kiyoshi] [Pasado] - Onizuka Jin - 10-09-2025 Su mano paseaba por su nuca, la desnudez iluminaba su cuerpo mientras su acompañante nocturno seguía dormida. Nada nuevo en la vida de ese hombre, solo una noche más, otra cara que olvidaría en unas horas. ¿Importaba? En lo absoluto. Su método de desahogo era la mejor medicina para evitar mostrar cualquier atisbo de su debilidad. Se puso en pie, caminando hasta el armario, revisando sus trajes impecables. Darse una ducha, vestirse... Eso era todo su ritual para iniciar su día, algo que cualquiera tenía como natural, tranquilo, si no fuera por los tres golpes que llegaron a su puerta. —Jefe. Sus pasos lo acercaron a la puerta, tomando por el camino el paquete de cigarrillos, retirando uno de ellos con sus labios antes de abrirla. El hombre que llamó inclinó la cabeza con respeto en el momento que el mechero se encendía frente a él. No necesitó palabras para comprender que su líder estaba esperando lo que fuera a decirle. —Parece que... El local donde iba a hacer el trato, está teniendo problemas. Sus ojos mostraban calma, impasibilidad. En un veloz movimiento cerró el zippo de su mechero, guardándolo en el bolsillo, caminando con calma, pasando justo al lado del hombre. ![]() —Prepara a los hombres. Y saca a esa mujer de mi cama.
—Sí, jefe. — Jin retiró el cigarro de entre sus labios, caminando tranquilamente hasta la entrada principal. Sus pasos, firmes y calmados, cargaban la seguridad y la silenciosa amenaza de su mera presencia. Ahora sí, estaba preparado para tener que hacer su trabajo. [...]
Varios minutos más tarde, tras sus espaldas había cuatro hombres, todos trajeados de negro. Algunos lo superaban en altura, otros no, pero incluso con aquello no importaba. El segundo cigarro estaba en sus labios, elevando la mirada hacia el local que había llegado. Desde fuera, algo sencillo, tranquilo, quizás casi imposible de imaginar que estaría habiendo en el interior. Simplemente una cafetería tradicional, sencilla. Desde fuera se veía tranquilo, y él mismo abrió la puerta. Y allí estaba, un hombre sobre la barra, cargado de golpes, intentando defenderse con ambas manos en alto, procurando evitar recibirlos en el rostro. Algunos se escondían, otros no sabían qué decir, pero en el momento que Jin entró y sus afilados ojos analizaron la situación todo, absolutamente cualquier caos se volvió absoluto silencio. Se podía escuchar a alguien tragar saliva. Caminó directamente hasta la barra, donde el hombre que estaba atacando de repente soltó al otro, retrocediendo, dando una excusa tras otra sin sentido, pero el silencio de Jin, incluso su propia calma, lo hicieron sudar frío. ![]() —Repite cuál era tu trabajo.
El sudor frío comenzó a notarse más, al punto de que incluso comenzó a temblar violentamente, sin palabras. —No me hagas repetir la pregunta. —C-convencer al dueño... — su voz sonaba temblorosa mientras hablaba. —Sin dañarlo. Te saltaste eso. —Sí pero... No me dejó hablar y... Veloz, fue tan veloz que apenas duró un parpadeo. Su mano fue directo a su nuca, golpeando su rostro fuertemente contra el borde de la barra. La sangre manchó la zona y, pese a la repentina agresividad, el rostro de Jin se mantenía calmado. Lo soltó sin ningún cuidado, mientras el hombre tocaba su rostro, retorciéndose de dolor. Sus ojos azul pálido entonces fueron hacia el hombre que había intentado defenderse, ahora retrocediendo por primera vez al quedarse paralizado por la situación. Sacudió la sangre que quedó en su mano. ![]() —Lleváoslo.
Pronto, los hombres agarraron al herido, mientras Jin terminaba de limpiar el resto de la sangre con un pañuelo. —Tendremos que llevarle a que traten sus heridas antes de nada. —¡P-puedo ir por mi cuenta a un hospital! Los ojos de Jin se clavaron en él, quien se estremeció en un gimoteo de terror. —No se preocupe, me encargaré de llevarlo a que lo atiendan como se merece. RE: Impact Welcome [Priv. Kiyoshi] - Kiyoshi Maeda - 10-09-2025 Él solo quiere comer tranquilo. ¿Tan difícil es eso? Solo está de paso viendo a unos pacientes que le estiman por haber conocido a sus padres incluso desde antes que Kiyoshi viera vida en este mundo. Por eso, aunque no puedan pagar la tarifa que normalmente cobra al hacerlo viajar, los trata de igual forma. Lo considera uno de los métodos de devolver todo lo que le dieron sus difuntos padres. Estará aquí unos días hasta conseguir transporte a un destino donde ya tiene alojamiento listo, imposible que se caiga a última hora la reserva, pero esa es historia para otro día. Ahora, lo que corresponde, es que está comiendo, sí, comiendo, en un bar. ¿Es lo normal? No, pero es que nuestro nada amigable amiguito no es el mayor de los aficionados al alcohol. Ah, y que venga alguien a criticarlo por no estar emborrachándose o algo parecido, por lo que lo recibirá con la peor de las caras. Lo bueno es que quien atiende el local parece un buen tipo y no se negó a servirle un plato de comida. Por supuesto que no es una obra gastronómica en todo su esplendor, pero le sirve para palear el hambre. Otro dato curioso es que, entre todas las mesas que hay en el lugar, la única que tiene a un solo cliente es la suya. De resto, todas están compartidas. Tanto mujeres como hombres se han acercado a preguntarle si desea compañía, pero una mirada molesto y unas palabras han bastado para que se vayan por donde vinieron. — ¿Acaso pedí basura, tontos? — A pesar de eso, sigue considerando un buen sitio en el que está. Todo se arruina ante la presencia de un estúpido que, al no conseguir lo que desea utilizando palabras, comienza a usar los puños. Quejidos, gritos, sangre. Eso es lo peor, sangre, SUCIEDAD, maldito hijo de puta. Dije que Kiyoshi considera al dueño un bueno tipo, ¿así que por qué no lo ayuda? Porque no es su problema, así de simple. Meterse en líos sería estresarse, y eso no le gusta. Por lo que mientras todos fijan su atención en la pequeña pelea, pensando en si intervenir o de plano irse, el de cabellos oscuros opta por ignorar y seguir con su comida. Muy médico será, pero tipos heridos por conflictos que desconoce no son su problema. Si lo necesitan, que le paguen, y encima incluyan la comida gratis que se está sirviendo. De lo contrario, que vayan a un hospital, ni se ha fijado si hay alguno en esta isla. Debe haber, ¿no? Es lo normal. — Mucha gente… mucho polvo… — Y es que más tipos llegan, como si se tratase de una película de mafiosos. Todos vestidos de negro, haciéndose los importantes, los que con su llegada, todos callan. Kiyoshi solo los mira de reojo pensando que son ridículos, pero cada quien con su vida. Además se dan el lujo de ENSUCIAR más. Dios, ¿es que no pueden irse a molestar a otro lado? Qué ganas de arruinar el día. La gota que rebalsa el vaso es la simpleza con que el tipo que parece ser el jefe limpia todo. ¿Solo con un paño? A ese individuo nadie le enseñó hábitos de limpieza, qué desagradable. En este momento, aquel que se ha mantenido al margen del conflicto en todo momento, finalmente intercede, más dejándose llevar que actuando con la mente fría, por mucho que lo parezca. Utilizando su mayor estatura, aunque no mayor contextura física, pasa a llevar el hombro de Jin al avanzar por su costado. En sus manos porta un frasco con desinfectante en spry, el cual echa sobre toda la superficie manchada por sangre, para luego limpiar con un paño especial para estos casos. ¡Es un experto! — ¿Acaso eres tonto? Solo con eso dejarás lleno de gérmenes. — Muy líder de estos hombres será, pero a Kiyoshi le importa menos que cero. — Y será mejor que se vayan de una vez, solo interrumpen mi comida. Me molesta todo el polvo que han traído. — Es hasta divertido que los amenace, porque por mucho que sea más alto que casi todos ellos, físicamente no es muy fuerte. Dejó en la mesa su equipaje con cierta herramienta que siempre lleva consigo, pero a la hora de usar los puños, no es el más habilidoso. O más bien, no tiene los suficientes músculos que lo respalden. Pero así es él, no se calla nada de lo que piensa. — Esos tipos se desangrarán si no se apuran. Luego no reclamen si les vuelvo a decir que son tontos, o estúpidos. — Algo sabe sobre el tema, así que agradezcan que ha mostrado una pizca de preocupación. Solo un poquito, no se emocionen tanto. RE: Impact Welcome [Priv. Kiyoshi] - Onizuka Jin - 11-09-2025 Los oídos de Jin ya estaban activos para cuando el individuo se acercó, aunque ciertamente no esperó tanta confianza como para ser tocado directamente. Mucho menos alguien que lo superase tanto en altura. Tuvo que elevar su propia cabeza para ver al joven con la mascarilla, arqueando su propia ceja. Pocos segundos después, los hombres que lo acompañaban lo apuntaron directamente, viéndose amenazados, con sus propias pistolas. Jin rodó los ojos, mirando a sus hombres. ![]() —No os di permiso para levantar las armas.
Su voz, cargada de calma, hacía temblar a los de su alrededor. Las manos temblaban mientras las pistolas iban descendiendo poco a poco, siendo guardadas instantáneamente. Por otra parte, las palabras del joven le hizo arquear sus cejas una segunda vez. Se veía más confiado y poco temeroso que cualquiera con los que estaba lidiando… Aunque no fuera el primero. Solo aparentaba ser un obsesivo a la limpieza. Sus ojos, eso sí, saltaron al equipaje que colocaba sobre la barra. Por la forma de uno de ellos, sabía por su ya larga experiencia que, como mínimo, habría algún tipo de arma. ¿De fuego? ¿Quizás blanca? Eso no era algo que pudiera adivinar solo con un equipaje cerrado, desde luego. Tampoco lo temía por ello, se limitó a observarlo, viendo también algo más de su interés; utensilios básicos de medicina. Comprendió que, pese a su calara obsesión por la limpieza y los gérmenes, no era un estúpido. Ahora buscó analizar el rostro, le resultó vagamente familiar. ¿De qué? Ahora mismo no podía decirlo. Por otro lado, el que había parecido ser el dueño, sujetó con firmeza la ropa del recién llegado Kiyoshi, desesperado. Su voz exageradamente baja de forma que procuró que solo Kiyoshi lo oyera. —P-por favor… no deje que me lleven. Jin elevó su mano del cigarrillo, acomodándolo entre sus labios, observando con más atención lo que fuera a hacer el hombre. Lo había podido escuchar de sobra, no por nada su oído estaba bien desarrollado. Fingió por su parte no haberlo hecho. Había comprendido que, así, era mucho más efectivo. Lo que sí hizo fue soplar el humo y dirigir la mirada hacia sus hombres directamente. —Fuera. Ahora. Necesitamos tranquilidad de momento. —P-pero jefe… ¿Qué pasa si…? — el hombre tragó saliva cuando vio a Jin acercársele, con los ojos fijos hacia él. La misma calma, pero su voz al salir sonó grave, más firme, en una velocidad menor, siendo consciente de la amenaza silenciosa que aquel gesto implicaba. ![]() —¿No me has oído? He dicho fuera.
No hubo más palabras, ni siquiera un solo reproche, solo inclinaron sus rostros educadamente y salieron del local. Eso sí, quedaron fuera de la entrada. Jin se acercó a un pequeño recipiente, posiblemente para otro tipo de funcionalidad, pero lo usó como cenicero a la vez que volvía a contemplar los ojos y la mirada vacía del alto joven, buscando dónde apreció ese rostro en sus recuerdos. —Viendo que hay un médico aquí, no hará falta que le lleve a ninguna parte. — habló finalmente, manteniendo su voz pausada y calmada. No parecía que las palabras del contrario lo hubieran afectado en lo absoluto. —¿Puede tratar sus heridas? Si es necesario pagarle, lo haré sin problemas. — esta vez se dirigió directamente al enmascarado; Kiyoshi, de quien ni conocía el nombre todavía.
Karma
RE: Impact Welcome [Priv. Kiyoshi] - Kiyoshi Maeda - 12-09-2025 Ni se inmuta al verse rodeado por tantas armas apuntándole. No es que no tenga miedo, pues es consiente de que una sola bala bien dada puede quitarle la vida y mandarlo a reunirse con sus padres en el otro mundo. Pero no ignora el hecho de que su larga lengua puede meterlo en problemas graves, es consiente de que esa imposibilidad de callarse algún día le hará pagarlo caro. Afortunadamente, ese día no es hoy, pues por orden del mandamás, todos cesan sus hostilidades. Lo que debe sorprender a todos es el golpe que da en la mano del pobre hombre que le implora ayuda, obligando a que le suelte. — ¿Eres tonto? Ensuciarás toda mi ropa. Ni te atrevas a tocarme sin antes lavarte las manos. — No es que aquel tipo, herido, pueda ir a hacerlo. Aquí es donde se ve la personalidad de Kiyoshi, un hombre inquebrantable, que no deja de ser él en ninguna situación. Menos mal los tipos comienzan a irse y no le quitan tanto aire. Para alguien con problemas de respiración, los espacios cerrados y con muchas presencias tienden a afectar su condición. También estaba tenso por eso, aunque es imposible que lo confiese a viva voz. Lo importante es que termina de limpiar, dejando todo reluciente. Curioso que un tipo que nació y se crio lleno de comodidades sea tan abierto a fungir como agente de limpieza en casa o en donde sea, no hay excepción. No se le caen las manos por trabajar, no en algo que considera fundamental. — Menos mal lo sacaste, ¿es que no sabes que todos debemos tener nuestro espacio? No sabía que esta isla estaba lleno de tontos. — Tontos, tontos, tontos, ¿es que no sabe ninguna otra palabra? Quizás, la verdad es que es bastante letrado, pero la manía con esa es algo que nunca podrá quitarse. Sin importarle nada, una vez todo está limpio, quiere volver a comer, pero las palabras del tipo más molesto del lugar vuelven a interrumpirlo. — ¿Eres tonto? ¿Acaso crees que soy un novato que cobra barato? — No es el mejor del mundo, ni mucho menos. Sin embargo, sí hay un motivo por el cual siempre se niega a mostrar sus habilidades de buenas a primeras. Detrás de ese rostro serio y esa personalidad impaciente, se esconde un tipo inseguro, uno que siempre teme el fallar en su labor y observar en primera persona cómo una vida se escabulle por sus manos. Da una última mirada a su alrededor, principalmente a los dos heridos. Si tarda más, se complicará todo. Si intercede ahora, no debería tener mucho problema para estabilizarlos en cuestión de minutos. Solo suspira mientras abre su maletín y se pone unos guantes blancos. — No acostumbro a trabajar de manera no oficial, así que te cobraré una suma mayor a lo habitual. Solo no vayas a escapar sin pagar después, porque mandaré a mis abogados a buscarte. — ¿Trabajar sin que le paguen? ¡Nunca! Es un profesional, no puede regalar sus servicios. Durante los siguientes instantes, enseña como puede realizar curaciones siempre manteniendo la limpieza. Desinfecta heridas, sus instrumentos médicos, todo. Podría terminar antes, pero es tan prolijo en ese tema, que se toma segundos extras. Puede que en casos de emergencia puede omitirlo un poco, pero esta vez no es necesario. Vendaje bien aplicado, parche, incluso tiene una bolsa especial en la que va tirando toda la basura, la cual luego puede tirarse a otro lado sin riesgos de contaminación. ¡Es que tenía todo previsto! Es un tipo preparado. — De todos modos deberán ir a un hospital, tontos. Solo impedí que se mueran desangrados, pero para asegurarse vayan a hacerse un buen chequeo. Yo no se los haré porque no es mi trabajo. — Y porque tampoco tiene todos los implementos necesarios en este momento. Ahora, su atención se fija de nuevo en Jin. — Bien, ¿dónde me darás mi paga? Si me rodearás con tus hombres, créeme que no tengo miedo. — Termina de guardar todos sus implementos. Si ponen atención, pueden ver todo perfectamente ordenado en el maletín, todo en su lugar. — Mi comida ya se enfrió. ¿Se dan cuenta que son tontos? — Menciona al volver a su mesa y ver que ya no sale el vapor caliente del plato. Está triste. RE: Impact Welcome [Priv. Kiyoshi] - Onizuka Jin - 20-09-2025 Admirable, desde luego, que no hubiera siquiera temblado ni un solo pelo pese a que aquel joven poseyó una lluvia de armas cerca de su cabeza. Algo que tendía en cuenta si existiera un futuro encuentro. Por otro lado el hombre seguía asustado, tembloroso. —P-por favor joven… Haré lo que sea… — Y desde luego no se había esperado ser apartado tan bruscamente. Pronto, tanto el hombre como el mismo Jin comprendieron que la boca de aquel joven no era la más “limpia” pese a aquella manía que aparentaba demostrar. “Tonto. Tonto. Tonto” ¿Cuántas veces lo había dicho ya? Jin perdió la cuenta por completo. ![]() —Yo mismo veré si mereces la pena salir o no “barato”.
Jin terminó de limpiarse la sangre de su mano. El otro hombre todavía temblaba en el suelo, asustado y, por el momento, el yakuza lo ignoró, contemplando la labor del joven. Ya había visto de primera mano trabajar a Hyákinthos, era habilidoso, pocos podrían ser comparables a él y su perfección en los cuerpos ajenos. Jin entonces se puso frente al hombre al que él mismo había golpeado, impidiendo el paso al joven médico que, por el momento. Su rostro se volvió un poco más serio, ni siquiera buscó amenazar y, sin embargo, su voz ya de por sí lo suficientemente profunda y su aspecto mostraban una que no quería. —Solo cura al dueño, olvídese de este pedazo de basura. Se lo ha merecido. — los ojos afilados de Jin contemplaron con mayor severidad el rostro semi-oculto del joven. Se acercó entonces, sus ojos volvieron al kit que el propio joven había traído, aparentemente solía estar preparado y, por algún extraño motivo, le resultaba familiar aquella manía. ¿Dónde la llegó a ver? No habló, no al menos hasta que el contrario finalmente se dirigió a él. El trabajo había sido impecable, perfecto. Le sorprendía la habilidad en la que mantenía su propia higiene y trabajaba al mismo tiempo, todo tan bien calculado hasta el más mínimo detalle… Si no fuera por aquella actitud. —No se preocupe señor… — ¿Conocía su nombre? Todavía no y, de hecho, había pensado en estirar la mano y saludarlo… pero viendo la manía que tenía prefirió abstenerse e iniciar mejor la conversación. Se sentó en la silla frente a él, mostrando el mismo temple calmado pese a la lluvia de “tonto” que había escuchado. Estaba acostumbrado a eso y mucho más. —Soy Onizuka Jin. Agradezco que se tomara la molestia de curar uno de los errores de un imbécil. Retiró las manos de sus bolsillos sin alejar la mirada del chico, acomodando el codo sobre su lado de la mesa y cruzando las piernas. —¿Cuánto pide por su servicio? Debo admitir que ha hecho un excelente trabajo, joven. — ¿Dónde había visto esos ojos? La mascarilla no lo ayudaba a recordar. Solo le venía la imagen difusa… de algo, algo no concreto, como si solo fuera un recuerdo lejano de un menor. —Y no se preocupe, no suelo ser tacaño ni rácano. Si hace bien su trabajo, pago bien, si lo hace mal, pago mal. Todo debe ser recompensado en equilibrio. Yo mismo solicité sus servicios, así que no llamaré a ninguno de mis hombres tampoco. Es más, también le pediré un plato nuevo por las molestias. RE: Impact Welcome [Priv. Kiyoshi] - Kiyoshi Maeda - 22-09-2025 Sus ojos expresan más molestia al ver que le impiden curar al hombre que es de ellos, pero tampoco insistirá. No es que tenga exceso de vocación, se dedica a esto primero por él mismo, y segundo también. Si accede a curar a uno que otro que se encuentra por ahí es solo por tema de higiene, o eso es lo que explica él cuando le preguntan. Por lo tanto, no se queja ni nada, pero dicen que una mirada puede decir más que mil palabras. — Kiyoshi Maeda. Doctor Kiyoshi Maeda. — Y tras limpiar su propia mano con un paño desinfectado, el propio joven es el que ofrece un apretón de manos. A fin de cuentas, ha accedido a pagarle por su trabajo, así que toma esto como una conversación de negocios. Incluso él, con su personalidad de mierda, muestra oficio en este tipo de cosas. Claro, mientras no lo hagan enojar… — 5 000 berries serán suficientes, incluyendo el plato de comida. Debería pedir más luego de haberme amenazado con esos tontos hombres, pero lo dejaré pasar por esta vez. — Le gusta cuando lo entienden, cuando no le discuten. El que se muestre predispuesto a pagar por un buen trabajo y no se anda con medias tintas, ayuda a que Kiyoshi se muestre más abierto a hablar. Solo vino a comer, pero encontró un pequeño negocio. ¿Vino buscando cobre y encontró oro? Puede ser. No tarda en llegar su nuevo plato, pero Kiyoshi, queriendo aprovechar la oportunidad, pide otras cosas tanto para comer como para beber. A fin de cuentas, Jin paga, ¿no? Además, corresponde que lo atienda bien. Al haberse sentado en la misma mesa en vez de simplemente pagar e irse, significa que tiene algo entre manos, o algo más que hablar. Por si acaso, ambos maletines los tiene cerca suyo. No puede bajar la guardia considerando que el hombre frente a él tiene los suficientes soldados a su cargo como para meterlo en problemas. — Entonces, ¿necesitas ayuda en algo más? Mientras no me vea involucrado en problemas tontos, extiendo mis servicios a lugares peligrosos siempre y cuando se me brinde protección. — Porque no irá a regalar su vida por ahí por solo un poco de dinero. Sin embargo, el peligro no vendrá por parte de Jin y su pandilla, sino de otro bando. De la nada, la puerta del local es derrumbada debido a un objeto volador ni identificado, el cual pronto se identifica como uno de los hombres del Onizuka. Desde el exterior se escuchan dos tiros y la voz bien grave de un hombre. — Hemos venido a saldar cuentas, infeliz. Le llenaremos la cabeza de agujeros a todo aquel que esté ahí dentro. Ese bastardo les ha traído el infierno, así que agradézcanle a ese miserable hijo de perra, y puto. — Ni voy a explicar la cara que pone Kiyoshi en este momento, pues esto ocurre justo después de decir que no quiere meterse en problemas TONTOS. Bueno, qué se le va a hacer. Es lo que toca. Los clientes tiran las mesas al piso y ellos se colocan de rodillas, buscando utilizarlas como escudo. El señor Maeda, en cambio, al fin abre el enorme maletín largo que siempre carga en su espalda. De él saca literalmente un maldito sniper cuya apariencia inspira que destruirá lo que sea que apunte. Solo resta esperar que el enfrentamiento comience. — No seas tonto y cúbreme. No soy rápido para moverme, pero sí para disparar. Si me haces de escudo, los destruiré antes de que te maten y así podré curarte. — Le está exigiendo que haga de escudo humano. Y claro, desconoce qué habilidades tendrá Jin. Por ahora, solo piensa en su propia supervivencia. RE: Impact Welcome [Priv. Kiyoshi] - Onizuka Jin - 28-09-2025 —¿Maeda…? — en un inicio solo arqueo una ceja y, sin embargo, al poder escuchar al completo el nombre ajeno y pensárselo por algunos segundos, la bombilla se le encendió. Recordó entonces aquel menor en una fotografía, frente a la oficina de quienes fueron sus padres, en uno de sus tantos tratos al lado de su jefe. Así que, política… Y el hijo se decidió por recaer en la medicina. Ahora vio que había demasiada historia… Y demasiadas complicaciones…
Fingió ignorancia, descendiendo sus ojos hasta la mano que no creyó que iba a ser ofrecida en su dirección, una leve pausa, pero estiró pronto la suya propia para apretarla, aceptando la misma. —Conocí a tus padres hace un tiempo. Parece que has crecido bastante. — mentir no era algo que se le diera bien y ocultar ese tipo de información al joven podría ser incluso problemático. Lo mejor era ser más directos… Aún así, apretó la mano con firmeza y calma como cuando realizaba uno de sus múltiples negocios. Ahora comprendía sus ojos, algo cansados, similares a los de uno de sus parientes con quienes había llegado a negociar en alguna que otra ocasión. —Me disculpo por ello, desde luego. Mis hombres a veces pueden ser un poco… insensatos. Me encargaré de que se lleven el castigo que merecen. — su calma era imperturbable, dejando caer lentamente su mano. Se planteó la idea de volver a fumar, sacar otro cigarrillo y aliviar el mono pero, por supuesto, también tuvo en consideración aquella manía de la limpieza que parecía tener el doctor. —Y agradezco que el costo sea lo justo. — 5000 berries y una comida no eran un problema para él. De hecho probablemente incluso lo llevara encima, pero esperaría a que terminara de alimentarse antes de entregárselo. Es él mismo de hecho quien llama al camarero para que puedan repetir el pedido, solicitando desde el inicio que fuera a ser a su cuenta, dejando que sea el mismo Kiyoshi quien pidiera lo que quisiera. Sus cejas se elevaron ligeramente. Realmente no esperaba que estuviera incluso dispuesto a trabajar con él, fuera cual fuera el motivo. Eso lo relajó y, a su vez, lo llenó de pura satisfacción. —Bueno, no eres el único, pero un médico no me vendría para nada mal, y más alguien con unas capacidades como las tuyas. — Hyákinthos también era muy bueno en su trabajo, pero en su caso se basaba más en el retiro de órganos que en la medicina en sí. ¿Por qué desaprovechar la oportunidad de tener un médico para curarlo? Últimamente parecía que les estaba gustando demasiado a las personas amenazarlo directamente en su propia cicatriz. Algo privado, sin nada más allá de lo profesional. No sonaba mal. —Por supuesto te pag-… Y llegó una interrupción inesperada, una que realmente le molestó. El caos, los gritos y las personas escondiéndose eran cosas que le molestaban. Solo deseaba tranquilidad y, de un momento a otro, parecía haber un problema más con el que lidiar. En un inicio no se movió, no al menos excepto la mano derecha que lentamente se deslizaba hasta la empuñadura de la katana que poseía en su cinturón, en el lado izquierdo, pero cuál fue su sorpresa al ver, de un momento a otro, un maldito sniper frente a él, apuntando directamente a los invitados no deseados. Parpadeó repetidamente. ¿Quién iba a decir que alguien que aparentaba ser un médico estaba tan dispuesto a cargar un arma semejante? Oh, desde luego que tenía que contratarlo. No tenía miedo, pese a su clara enfermedad. —Muy bien, pero que sepas que dudo recibir demasiadas heridas. — habló al fin, poniéndose en pie con una calma sorprendente. Otro de los hombres que estaba a espaldas de quien había hablado, señaló la mesa donde los dos hombres estaban. —¡ALLÍ! ¡A POR ELLOS! ![]() —Espero que también tenga buena puntería, joven Maeda.
Su expresión se vio calmada antes de volver la mirada hacia los hombres que habían entrado, desenvainando su katana en un movimiento veloz, dando una media vuelta con la misma desde la empuñadura de forma experta. —Muy bien, ¿quién quiere ser el primero? — pronto dos hombres a espaldas del primero, ambos también con armas de filo, uno con una espada y otro con otra katana, se abalanzaron sobre el yakuza, quien hizo con su mano un movimiento en forma de media luna y, con su izquierda, retiraba a su vez una de las dagas que ocultaba entre su traje, escuchándose un leve “clic” antes de que su zurda mostrase la daga, haciendo un movimiento descendente, semi diagonal hacia el segundo hombre. Ambos retrocedieron, con heridas evidentes de sus dos armas. —¡ESTÁ ARMADO! ¡A POR ÉL! — Gritó uno de los que ya se sujetaba una de sus heridas, a la vez que otros elevaron un revólver, apuntando directamente a Jin, pero él esperó que Kiyoshi hiciera esta vez la labor de cubrirlo.
Karmas
RE: Impact Welcome [Priv. Kiyoshi] - Kiyoshi Maeda - 30-09-2025 Qué tipo tan confiado es este con el que se acaba de encontrar Kiyoshi. ¿Tan seguro es de sí mismo como para creer que saldrá casi ileso contra todos esos? Cada loco para su circo, lo que sí está claro es que el enfermizo doctor tiene la convicción de cumplir con su palabra. No necesita mencionar palabra alguna cuando inicia el enfrentamiento fuera del bar. Estático, demuestra una puntería increíble. Aun cuando todos se mueven por intentar lastimar a Jin, Kiyoshi da en el blanco, evitando todo el tiempo que alguna bala le dé a su momentáneo compañero. La peculiaridad de sus disparos es que, al tratarse de un médico, sabe perfectamente dónde apuntar para que la vida de ninguno se vea seriamente involucrada. Los derriba, mas no mata a ninguno. A fin de cuentas, los médicos están en el mundo para sanar, no para destruir. Incluso con todas sus peculiaridades, Kiyoshi tiene eso bien claro. Así es como se desempeña el enfrentamiento. El Onizuka los deja tambaleando con sus ofensivas, siendo el apellidado Maeda quien los manda al suelo. Eso sí, no todo puede ser color de rosas. Un ambiente que podría ser de fiesta debido a la victoria de los protagonistas, pronto se ve marchado por un enemigo que hábil e inteligentemente se mezcló entre sombras. Relajado, con la guardia baja tras abatir al último rival, Kiyoshi es sorprendido por la espalda. Un golpe en seco le llega en la nuca y lo manda al suelo, no tardando en verse la sangre ensuciar sus negros cabellos. El hombre no se detiene ahí, pues también busca agarrar por la espalda a Jin, dando un golpe en su columna usando el manga de una katana. Parece un experto en dar golpes claves y letales, pues busca terminar todo con un solo golpe. — Qué problemas nos han dado, menos mal nunca confío en estos soquetes para hacer mi trabajo. — Un hombre seguramente conocido por Jin, pero que a Kiyoshi ni le suena. Realmente el médico se ha visto envuelto en un conflicto por mera coincidencia. ¿Qué problemas habrán tenido entre ellos? Quién sabe, pero nuestro gruñón amiguito siente mucha rabia debido al dolor que rodea su nuca y se expande rápidamente por el resto de su cuerpo. Y es que el cuerpo de Kiyoshi es delicado, débil. Un golpe como ese realmente la afecta, provocando que empiece a marearse rápidamente. Menos mal conoce uno que otro truco para mantenerse consiente más del tiempo del normal, forzándose todo lo posible para tomar nuevamente su arma. Todo esto mientras el agresor sigue distraído con el yakuza. — ¿Realmente creíste que podrías escapar de mí, pequeño Jin? Te lo dije, no existe persona en este mar que pueda verme la cara de estúpido. — Se aprovecha de que el golpe que dio a Jin fue específico para que luego no pueda levantarse, al menos no en el corto plazo. Además, mantiene una distancia prudente para que tampoco pueda alcanzarlo con el largo de su katana. — Ahora mismo romperé tus piernas y te llevaré conmigo. Me han dicho por ahí que eres bastante juguetón, ¿no? Pues te enseñaré lo mucho que me divierto con los bastarditos. Pero las amenazas quedan en nada. El ruido de un disparo detiene todo en seco. Parece como si el tiempo se detuviese, como si todo el mundo se congelara en el instante en que la sangre comienza a volar. Un tiro directo a la rodilla que le saca un grito aterrador debido al dolor. No morirá, pero probablemente no vuelva a caminar en un largo tiempo. El autor obviamente es Kiyoshi, quien se encuentra boca abajo en el piso, sosteniendo su sniper. — No puedes darme la espalda a mí, tonto… — Le cuesta hablar debido al dolor que siente y la sangre que pierde, pero lo hace. — Tú, tonto… — Refiriéndose a Jin. — Dale su merecido… — Pues el otro no puede moverse. Kiyoshi quiere venganza, cómo no. Luego de esto, cierra los ojos, a punto de perder el conocimiento. Curioso, el médico necesita atención médica. RE: Impact Welcome [Priv. Kiyoshi] - Onizuka Jin - 30-09-2025 En un momento se llegó a preguntar qué diablos era lo que estaban haciendo sus propios hombres fuera, y por qué siquiera habían dejado entrar a ese grupo de personas. Maldijo por sus adentros cuando pudo percibir que ya no solo eran los cuatro, sino que para colmo comenzaban a agregarse más personas a aquel combate que ya comenzaba a resultar injusto. Por fortuna y desde el rabillo de su ojo, puede apreciar con una claridad abrumadora cómo el compañero inesperado tiene una puntería de lo más envidiable, eso facilita mucho más el trabajo y, por supuesto, su confianza incrementa también con movimientos ágiles, más seguros. Por otro lado, todo el bar estaba siendo un caos, algunos escondidos, incluso los de la misma barra estaban debajo de ella. Ambas de sus manos estaban ya con dos armas distintas, pero con la gracilidad y facilidad de movimiento como si las estuviera usando con ambas manos. A diferencia del joven Kiyoshi, él directamente procuraba desarmar y golpear puntos estratégicos, algunos que lograsen desangrar a su rival, posiblemente incluso matarlo, tal y como fue enseñado a lo largo de los años. Aunque… desde luego, no esperó un ataque tan cobarde como por la espalda. En un inicio no se percató de la falta de Kiyoshi, solo en el momento que uno de los individuos, con una de sus armas a corta distancia de los enemigos le hizo un corte en su antebrazo, se vio obligado a retroceder, buscando la bala que faltaba de Kiyoshi… Y, allí estaba, un nuevo impacto, pero por la espalda. Uno concreto, en un punto que sabía que lo haría perder el equilibrio y caer boca abajo en el suelo. Apretó los dientes por el dolor, sorprendentemente manteniendo la compostura. Pese a ello, se limitó a desviar su mirada hasta la voz que provenía de sus espaldas. La daga había volado en otra dirección por la caída, pero al menos la katana se mantenía firme en su mano derecha. Dibujó una media sonrisa, sintiendo el escozor de su antebrazo, la sangre correr y manchar su propio traje impecable. ![]() —Veo que sigues atacando como un cobarde por la espalda, Jack.
Siente el apretón en el golpe, viéndose obligado a apretar la mandíbula con fuerza para no quejarse de dolor. No iba a darle aquella satisfacción a ese hombre. Aprieta los dos puños, sus músculos se tensan y siente la empuñadura firme en su mano derecha. No le llega, lo sabe, la distancia no es suficiente y ahora mismo, aunque no pueda mover el cuerpo, sí puede mover los brazos. Respira agitado, ahora el sudor de soportar el dolor corriendo por su rostro. Sus ojos, sin embargo, buscan con la mirada a Kiyoshi en ese momento. Puede apreciarlo, de reojo, cómo eleva su sniper en dirección a quien lo está inmovilizando. No quiere que se dé cuenta, lo mejor es elevar más la mirada hasta donde Jack se encuentra, manteniendo esa media sonrisa cargada de malicia. —Si tantas ganas tenías de jugar, debiste decirlo antes. Qué lástima que no me agraden los hombres como tú. — y el disparo se oye. Es impecable, justo donde debe darle, impidiendo movimientos bruscos. Aunque respondiera Jin en ese momento, probablemente Kiyoshi ya no lo escucharía. Lo que sí hizo fue, con todas las fuerzas que le fueron posibles. De hecho usó su propia katana para elevar lentamente su cuerpo, todavía dolorido. Ahora que veía la sangre correr por el joven involucrado por accidente en un tema propio solo le hervía la sangre, mirando a Jack con más furia. ![]() —Te metiste con el hombre equivocado… Y no dudes que el jefe estará al tanto de esto.
Apenas sintió que comenzaba a recuperar sus fuerzas, usó ambas manos en vez de una con su katana, logrando un corte diagonal desde el pecho derecho hasta la zona de su ingle izquierda. El corte fue profundo, el grito del hombre desgarrador, por segunda vez. Se desangraba, pero el tiempo apremiaba. Aprovechó para agacharse hasta donde estaba su daga, acercarse a él quien comenzaba a apretarse la herida de la pierna y el pecho y, con un movimiento seguro, fue directo a su cuello, un impacto directo, sin compasión. —¿¡QUÉ DIANTRES HACÉIS ALLÍ FUERA PARADOS!? — Los gritos de Jin finalmente alcanzaron al exterior, a los hombres que habían quedado fuera. El local se llenó de ellos, viendo la situación. —J-jefe. —Luego me encargaré de vuestro maldito castigo, ahora… — Un nuevo golpe. Dos Marines, probablemente avisados por alguien más, estaban entrando con sus armas. Maldición, todo iba de mal en peor. Chasqueó la lengua, molesto. —Encargaos de distraerlos, y no perdáis tiempo, maldita sea, panda de inútiles. — Algunos hombres peleaban contra los otros que habían estado con Jack. Jack, en cambio, se quejaba en el suelo, tratando de pedir ayuda, probablemente desangrándose demasiado. El suelo ya estaba creando un charco. Sin embargo, no sin esfuerzo, Jin se acercó a Kiyoshi, envainando con cuidado su katana y buscando algún atisbo de consciencia en el joven. Lo había ayudado, y eso era algo que valoraba. No estaba dispuesto a dejarlo allí, frente a los Marines, que posiblemente tomarían ideas equivocadas por los testigos del local. ![]() —Sé que lo odiarás, pero me lo agradecerás más tarde.
Comenzó a tomar uno de sus brazos, pasándolo por alrededor de su nuca, elevando el cuerpo del hombre con sorprendente facilidad. Fuerza no era algo de lo que careciera precisamente Jin, capaz de sostener los noventa kilos del joven con facilidad. El tiempo no jugaba a su favor, más Marines estaban llegando, llenando el local cada vez más, siendo cada vez sus hombres y los ajenos más reducidos. Chasqueó la lengua, buscando una ruta de escape diferente. Sus fuerzas parecían volver, por lo que cargó a Kiyoshi por encima de su hombro para acelerar más su paso. Ese casi parecía un gigante, pero al menos así lo cargaría sin arrastrarle los pies ni provocarle heridas innecesarias. Sus pasos se aceleraron, ahora yendo por callejones que conocía bien por los años que había pasado en Sorbet. Jadeaba, mientras de algún que otro camino encontraba algún Marine. Si no fuera por la situación actual, los habría enfrentado, pero sabía que por el momento sería más inteligente no entrar en más conflictos. Para cuando transcurrieron algunos minutos, el pie de Jin abrió sin cuidado alguno de una sola patada una puerta de una caseta, que desde fuera parecía una común, nada fuera de lo normal, pero en cuanto lo hizo, un hombre se quedó completamente mudo. Cabello negro y corto estaba algo desordenado, sus ojos rojos intensos bajo sus pequeñas gafas y la bata mostraba que no era cualquier hombre, pese al traje que poseía dentro de ella. —¿Jefe? —Trátalo. Ahora mismo. No hay tiempo. — El hombre estaba confundido, pero Jin ya se había adelantado, dejando a Kiyoshi con cuidado en una camilla que había en el interior de una de las habitaciones. La sangre de su propia herida todavía goteaba. —Jefe, ¿qué ha pasado esta vez? —Más tarde te lo cuento. Date prisa y trata a ese chico. — el sudor corría por su frente, el dolor ahora regresaba, ya que por la adrenalina parecía haber sido mitigado. El hombre comenzó su labor, sin poder pedir más explicaciones. Sin embargo, se apreciaba una paciencia sublime mientras revisaba y trataba con el máximo cuidado posible la herida del joven. RE: Impact Welcome [Priv. Kiyoshi] - Kiyoshi Maeda - 30-09-2025 La verdad es que no alcanza a ver cómo Jin termina de rematar a ese pobre hombre. Luego del balazo, tras ver que dio en el blanco, la mente de Kiyoshi se apaga. Aguantó todo lo que pudo con su débil cuerpo, pero ya no dio más. No se percata de la brutalidad con que el Onizuka usa la katana, de la llegada de marinos que atraparán y encarcelarán a cualquiera que vean entrometido en este asunto de extrema violencia. Tampoco puede quejarse de que lo toquen sin consentimiento, cuando el yakuza lo carga para llevárselo de ahí. ¿Cuánto tiempo pasa? No lo sabe, pero cuando abre los ojos, se encuentra en una cama que nunca antes sintió. Lentamente gira su cuello para ver hacia la izquierda, luego hacia la derecha, preocupado. Logra ver sus dos maletines, los cuales fueron traídos por uno de los hombres de Jin. Menos mal se aseguraron de no dejar a Kiyoshi sin su equipaje, o ahí sí pudo haberse creado un problema bastante grande. Si perdiera su equipo médico o su arma… ¿qué diablos hace? No, no. Una buena hicieron los yakuzas al fin. En cuanto a la herida de su cabeza, posee un vendaje que el médico logra aprobar rápidamente tras palpar con una mano. — Mierda, espero que hayan limpiado bien la cama antes de tirarme aquí. — Lentamente busca levantarse hasta sentarse en la cama, aunque debido al movimiento tan repentino, experimenta un mareo. Se toma la cabeza y cierra los ojos en lo que pasa, esperando paciente a sentirse mejor. En eso es que entra el hombre que se ha encargado de su cuidado. — Señor, por favor, no se esfuerce. Perdió mucha sangre y no deberá exigirse por unos días. — El comentario le molesta a Kiyoshi. — ¿Eres tonto? Por supuesto que lo sé, pero no puedo quedarme quieto tanto tiempo. No sé dónde estoy y tampoco confiaré en ti solo por haberme dado primeros auxilios. — Es lógico. Viene de un enfrentamiento entre yakuzas en donde pudo perder la vida. No es algo que simplemente pueda omitir y seguir adelante. Kiyoshi es de los que se cuida, no se mete en líos —o al menos no le gusta— por mucho que parezca lo contrario debido a su personalidad. — Créame que lo entiendo, pero el joven Jin me ha pedido especialmente que cuide de usted. Vendrá dentro de poco a verlo, así que sea paciente. Jin, Jin, Jin… Kiyoshi piensa un momento, y al fin recuerda. — Ah, es cierto, ese tipo que me debe dinero. — Negocios son negocios, no puede solo dejarlo pasar. — ¿Nunca le han enseñado a no buscar pleito con gente peligrosa? Los médicos odiamos a los tipos así. — Ya puede sentarse bien, apoyando la espalda en un cojín que tiene detrás. El otro hombre toma asiento en una silla al costado de la cama. — Es complicado. Los que estamos dentro de este negocio no podemos salir nunca, por mucho que lo intentemos. Me gustaría que el joven Jin pudiera tener una vida más… libre, pero es imposible. Los enemigos lo buscarán tarde o temprano. Mucho bla bla, la verdad es que a Kiyoshi poco y nada le importan los problemas que ese tipo pueda tener. — Nos pagan más dinero, pero muchas veces nos entregan pacientes que no podemos salvar. A no ser que te den igual los muertos, estos tipos son los peores clientes que pueden haber. Si quieren arriesgarse a morir, solo mueran callados sin molestar a nadie. Tontos. El otro hombre solo suspira mientras baja la cabeza. Medio que puede entender al médico que está en cama. — ¿Y bien, cuándo llegará ese tonto? Debe pagarme y dejamos una charla de negocios inconclusa. — Apurado por sus palabras, el tipo se levanta y procede a retirarse para buscar a su jefe. — Por cierto, a muchos del clan Onizuka nos entristeció el fallecimiento de sus padres. ¿Qué? ¿Cómo que él, ellos… conocían a sus padres? Solo se vuelve a tomar la cabeza. Asume que quizás escuchó mal. |