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Visto y no Visto. [Pasado] [Gwendolyn] - Owen Yang - 26-09-2025 16:00
Isla del Karate
Sendero hacia los Dojos
![]() ![]() -Coño, me pasa por gracioso.-
Ahí estaba Owen, como siempre, metido en sus inminentes situaciones descabelladas y peliagudas. Esta vez no parecía estar corriendo por su vida, estafando a alguien o engañando al más tonto; Parecía como si hubiese pagado por sus actos, como si una fuerza más poderosa que la propia naturaleza lo hubiese decidido castigar por todo lo que había hecho. Ojalá fuese simplemente eso, pero resultaba ser que a un grupo de artistas marciales que había engañado con sus juegos de dados lo habían identificado en la calle y, evidentemente, sus habilidades marciales eran infinitamente mejores que las del pelirrojo que, luego de ser abatido e inmovilizado, fue colgado como si se tratase de un trofeo de pesca y él, como pez fuera del agua, sacudiéndose en todas direcciones mientras ambos talones se mantenían unidos por una cuerda relativamente típica. ¿Iba a poder zafarse? Tarde o temprano. ¿Podría pasarse horas allí mientras se desmayaba y recuperaba la consciencia producto del calor, la paliza y estar con la sangre subiéndose a su cabeza? Evidentemente. Sus ropas se notaban forcejeadas, desgastadas, algo maltrechas al igual que lo hacía un rostro sucio y levemente golpeado. El sonido de un pájaro carroñero apareció, ¡KAK!, ¡KAK!, uno que revoloteaba por encima de él de manera circular -¡QUE TODAVÍA ESTOY VIVO, HIJO DE PUTA!- gritaba hacia el cielo como si este pudiese escucharle, pero el instinto animal es algo incluso más inteligente que la propia razón en la enorme mayoría de los casos. Se dejó caer, dejó de forcejear y quedó como un muñeco de trapo y los brazos estirados hacia abajo, al igual que su cabellera rojiza dejando al descubierto su flequillo y manteniéndole invertido. Lejos de él había un típico agarre de polea simple, debido a que, a simple vista, podían verse colgadas varias banderas y carteles a los laterales del pasillo que parecía infinito y que iba directamente hacia las arenas de combate de los artistas marciales más cotizados de todos los Blues -Coño. Voy a estar atado a esta cosa un buen rato.- se lo oía derrotado, pero tampoco tan fastidiado, casi como si esta fuese la décimo-novena-vez que terminaba en una situación como esta -Tendré que medir el peso de los dados otra vez, la próxima me atan a una bolsa y me arrojan al fondo del mar.-. RE: Visto y no Visto. [Pasado] [Gwendolyn] - Gwendolyn - 26-09-2025 Un golpecito en el suelo, luego dos. No fueron tres, porque no son tan necesarios para avanzar, simplemente fue adelante, sin ayuda de nadie. Se encontró con que tiene que regresar a la hora de almuerzo, porque la mujer de la hostal ha tenido piedad de ella. Incluso se ha ofrecido a lavar sus ropas, dándole unas de ella. Unas que le quedan más grande de lo que debería. Pero es incapaz de ver que no le sientan tan bien y de verlo, tampoco le va a importar. El golpeteo siguió hasta que finalmente lo escuchó, es un grito lejano que la obligó a levantar el rostro. Aun queda tiempo para el almuerzo, por lo tanto cambió de rumbo, girando sus pies con cuidado y ponerse en marcha una vez más. No está lejos, aun así usó el bastón primero, hasta que finalmente se lo encontró. Incapaz de ver que está colgado, simplemente chocó con él, soltando un quejido al encontrarse con un obstáculo enfrente — Esto no estaba aquí — se encontró cerca, tan cerca que pudo escuchar la respiración ajena ¡Ahí está! — Eres muy mal hablado — sonrió a pesar de sus palabras y dio un paso atrás — ¿Qué es un dado? Seguro la pregunta le sorprende, sus reacciones también. — No creo que esta gente tan amable haga algo así — golpeó el piso un par de veces bajo él — ¿Estás flotando? — su rostro se ladeó — ¡U-Una vez escuché algo así! Un ángel le decía el sacerdote. Wah, nunca pensé que conocería uno — permaneció con una mano sobre el bastón y la otra se movió adelante, palpando la ropa ajena — ¿Tienes alas? ¿Cómo lo haces? Movió las puntas de los dedos sobre el estómago ajeno, avanzó por el torso. Pareciera que está quieto en el aire — Gwendolyn, así me llamo — explicó con prisa, como si quisiera que la recordara — El sacerdote decía que los ángeles vienen a la tierra a ayudarnos, que hablan con Dios — es como si encontrara finalmente a su salvador en la tierra ¡Qué gran viaje debe haber hecho! — ¿P-Podrías decirle que quiero volver a casa? No sé cómo tengo que volver. —¿Por qué estás al revés? Es una buena pregunta. —¿No te duele la cabeza? Cuando niña me ponía así y luego me dolía mucho — Se agachó con suavidad y quedó con el rostro frente a él. —Deberías evitar eso — finalmente tocó la piel de las mejillas — Aunque quizás los ángeles no son tan débiles como yo. RE: Visto y no Visto. [Pasado] [Gwendolyn] - Owen Yang - 26-09-2025 Un golpe seco -¡!- uno que le desconcentró prácticamente en un segundo se sintió justo a su espalda, como si algo o alguien se hubiese topado con él -¿E?- y, moviéndose como una oruga en el aire, intentó virar su cuerpo hacia su espalda, mientras podía escuchar una dulce y suave voz femenina que le hizo arquear una ceja y forzar una vena en su frente con un tono mucho más acelerado y ferviente, sintiéndose provocado por la situación en la que se encontraba. — Eres muy mal hablado —
![]() -¿¡QUÉ COJONES TE-
— ¿Qué es un dado?
Y en un solo un instante, ese tono feroz y molesto que acompañaba su porte maltrecho y dañado producto de la inminente paliza que había sufrido, se había esfumado en un solo plumazo. Su cabello, que subía y bajaba debido a los sacudones intempestivos de sus movimientos, se quedó tan estático como él que, moviéndose como un péndulo producto de su hiperactividad y el tenue empujón emitido, se quedó con sus orbes celeste brillante...clavados en la muchacha que tenía delante. Parecía una chica sacada de un cuento, casi de fantasía, imposible que alguien así pudiese pertenecer a este mundo no solamente por lo bonita que era, sino, por cómo se vestía. Ella seguía hablando mientras que Owen, callado, la observaba con mucho detenimiento -¿Qué...- sus ojos, cerrados, cubiertos por...un extraño velo el zig-zag, -...haces...- un bastón que se movía erráticamente, aunque con conocimiento, como si su uso fuese tremendamente habitual -...por...aquí?- no sabía ni cómo completar sus palabras, mientras le prestaba detenida atención a sus actitudes y forma de comportarse -¿Se habrá perdido?- el pelirrojo ya no estaba tan preocupado por su situación actual. Sinceramente, ya hacía tantísimas veces que le habían capturado y torturado que esto no era más que la frase típica del bar: "¿Lo de siempre, caballero?". Era...curioso el paralelismo que la muchachita usaba: Ángel, así es como ella se veía. Parecía tan tremendamente frágil, tan hermosa, tan vulnerable, le daba un vuelco al corazón, incluso, en ese estado envuelto en la adrenalina al que todavía no había abandonado del todo.Ella lo bombardeaba a preguntas, se veía...sola, perdida, mucho más perdida de lo que se ve un ciego habitualmente. Owen, dentro de lo malandro que es y siempre fue, su objetivo máximo en la vida era ayudar a las personas desdichadas, necesitadas y sufridas como él lo fue. Tenía un problema: Una seria falta de equilibrio y una mala vida que solamente lo podía llevar al desastre. Parecía como si esta chica hubiese caído literalmente del cielo, hasta no sabía cómo interactuar. Sintió cómo la piel de sus mejillas fue tocada con una suavidad que contrarrestaba su piel magullada y herida, caliente debido a los impactos de puño y pie.
![]() -...Al...contrario.-
Su corazón estaba totalmente apretujado, extraño, jamás en su vida había visto a alguien así. Era tan particular, tan diferente, tan fuerte a su manera. Tenía todo lo que él jamás cree poder tener: paz -Espérate, no te muevas.- sentía cómo la sangre subía hacia su cabeza, llevó sus dos manos hacia los de la muchachita para darle un empujón tan suave como sutil, porque quería que tomase cierta distancia prudencial antes de maniobrar. Una fuerza abrumadora le invadió, una que le hizo fruncir el ceño y, comenzando a moverse como un péndulo de izquierda a derecha a vista de la muchacha (Bueno, a no-vista, tal vez ella sintiese el viento moverse) hizo una fuerte elevación para agarrarse de sus rodillas -...venga...venga...- escalar hacia los talones -...venga...joder...- y, utilizando fuerza bruta más mucha maña, ¡FRAP!, la cuerda se soltó -¡AAAH!- mientras ¡PLOF!, caía fuertemente contra el suelo, sumando una herida más a su arsenal, sobándose la cabeza. Su rostro estaba envuelto en suciedad, tierra, parecían el agua y el aceite: La pureza absoluta y la tranquilidad enfrente del caos y el desastre.
Apenas demoró en levantarse mientras se sacudía, estando exactamente a su frente. Había diferencia de altura, sí, pero tampoco era una cosa ni desmesurada ni colosal, solo bajar un poco el cuello mientras se estiraba y tocaba partes del cuerpo que aún dolían -Ssss...qué cabrones. Estaban duros esos nudos.- cerraba uno de sus ojos, en una expresión de dolor. Sin literalmente demorarse un segundo y demostrando esa actitud intempestiva y reaccionaria suya, no dudó en tomar la mano de la ahora conocedora -Gwendolyn. ¿Puedo llamarte Gwen?- quería que supiese que, por más que parecía y se escuchaba tremendamente perdida, no estaba en lo absoluto sola, muchísimo menos ahora -¿Eres una novicia, y te perdiste?- buscaba hablarle de frente, sentía que, como buen ladrón que es, tenía un tesoro invaluable atrapado en su palma -Soy más un diablo que otra cosa, tía. Si pudieses verte al espejo- se agachó ligeramente, para rascarle la copa de la cabeza con mucha suavidad, como quien simplemente cierra y abre la palma -verías que el verdadero ángel eres tú. ¿Serás mi ángel de la guarda, tal vez?- sonaba burlón, divertido, simpático, ruidoso. Owen amaba encontrarse con personas nuevas, excéntricas, diferentes...pero ella pecaba ya de ser demasiado excepcional -Soy Owen. Owen Yang. ¿Tienes que llegar a algún lugar? Como me salvaste, hoy puedo ser tu protector personal, pero solo por hoy. Oferta límitada.-. RE: Visto y no Visto. [Pasado] [Gwendolyn] - Gwendolyn - 26-09-2025 —Está bien — juntó sus manos y se quedó quieta, obediente como siempre le han enseñado. No existe una razón más allá, que el saber que cuando le piden las cosas es para mejor o eso ha sido siempre.
Lo escuchó revolverse, pero no hizo nada, simplemente esperó pidiendo que todo salga bien, por los ruidos que produce— ¿Estás bien? — fue la pregunta al escucharlo caer. Porque es obvio que algo está en el suelo ¿O será que ha invocado algo desde el paraíso? Deseó saber lo que ha pasado, pero es tan difícil tener una respuesta cuando no se puede ver. —¿Nudos? — conoce las sogas, pero jamás ha hecho un nudo en su vida, incluso subiéndose a barcos, el concepto parece nuevo, porque ¿Quién le dejaría esa labor a alguien que no puede ver? — ¿Qué es eso? Se dejó tomar la mano, riéndose en el proceso por la petición — Puedes decirme Gwen, sí — no dudó en asentir y apretar su mano también, como si fuese un saludo o un gesto de afecto simple — Soy… huh… Soy la elegida de Dios — suena a mucho, tanto que es un peso que aparece en los hombros y los baja — Así me decían de dónde vengo — pero no a dónde va, porque eso le parece una tontería a todos aquellos que le ha contado ¡Por eso ya no lo hace tanto! Aun así ¿Por qué habría de mentirle a un ángel? — Y sí, me perdí. Estoy buscando mi hogar, pero no sé en donde está, por eso pensé que tu podrías preguntarle… ya sabes, a Dios. ¿Será que está pidiendo mucho? Es hablar con aquella entidad que todo lo puede para terminar una prueba que recién está comenzando. Ante sus declaraciones le sudaron ligeramente las manos ¿Cómo que el diablo? Aun así, no hay más. No existe dolor, no hay malestar, tampoco una horrible suerte o un día lluvioso. Levantó el rostro para sentir el aire, pero no pareciera asomarse una tormenta — No, no soy ángel o podría ver. Ellos son perfectos, yo no, pero agradezco la confusión con uno — fue una declaración que no salió con tristeza a pesar de lo que dice — Y tampoco creo que seas un diablo ¿Estás bien? Quizás te golpeaste la cabeza muy fuerte en la caída, porque supongo que eso pasó. Cada vez que alguien decía algo extraño, repetían eso en la iglesia — su mano ya libre pasó por la frente ajena, dando golpes suaves a uno de los costados — ¿Te duele mucho? Si pudiera ver, te podría ayudar más. Lo lamento. Una vez más, inútil, se alejó, sin avanzar de espaldas, porque le causa vértigo el tan solo intentarlo — ¿Por qué tendrías que protegerme Owen? La gente es amable acá — quizás es protegerla de personas que no están ahí, que hasta ahora no han aparecido — ¿O es que crees que debería temer? — apretó con suavidad el bastón, dando un paso atrás — Todos hablan como si este mundo fuese malo y lleno de terrores. Avanzó haciéndole una señal de que la siga. — Voy al hostal que me ha ofrecido un cuarto por esta noche. Tiene una campana en el exterior, que suena de manera fantástica cuando se menea por el viento — un detalle que a pocos le importa, que nadie lo aprecia como ella — De todas maneras, creo que no te he salvado… ¿S-Será que Dios te ha ayudado por mi? Su rostro se mostró extraño, es una mueca de felicidad que intentó no demostrar, pero ahí se la encontró. —Sería la primera vez que me escucha — se acercó a su acompañante, dejando salir la emoción finalmente — Quizás lo hace cuando estoy contigo — una conclusión que no tiene sentido viéndolo desde la lógica, pero ahí se encontró a las esperanzas una vez más — ¿Has sentido algo especial? ¿Cómo es? Eso quiere decir que hoy me escuchará, le pediré que… que pueda volver a mi hogar. Hubo un silencio corto luego de eso. —¿Qué te gustaría pedir a ti, Owen? Incluso si es solo por hoy, deberíamos aprovechar. ¿Cómo has dicho tu? Oferta limitada o algo así. RE: Visto y no Visto. [Pasado] [Gwendolyn] - Owen Yang - 26-09-2025 Incluso para alguien que evidenciaba claramente su ceguera, Owen se encontraba relativamente extrañado de las preguntas que la chica hacía. Si bien eso no le detenía ni sus palabras ni la conversación accidental que estaban teniendo, estaba altamente confundido no solamente del cómo se veía la chica, sino, de lo mucho que desentonaba con aquel lugar amarronado y algo tosco como lo resultaba ser ese largo y profundo camino hacia los dojos. Las respuestas de la chica no solamente eran directas, sino, que daban señales de alguien que parecía tener una seguridad interna enorme de lo que era, y quién era. Diferente a cómo la veía el pillo pelirrojo que, confuso, mientras ella hablaba, la inspeccionaba de arriba a abajo, movía su cintura hacia un lado y hacia el otro, viendo ese largo cabello suelto repleto de decoraciones del cual tampoco sabía cómo es que se mantenían ahí -¿Quién es esta tipa?- no es que se viese arisco, sino, que rompía tantísimo con el molde de la locura y desenfreno vividos en la famosa Isla Karate, combinado al silencio relativamente sepulcral que existía entre ellos. Ella parecía no creerle en cuanto Owen se autodenominó "un diablo", pero...tal vez, así es como él se sentía que era visto y sus ropas sumado a ese estridente rojo cabello teñido le daban ese toque tan alborotado y explosivo que, a simple vista, podía ser detectado. Sin embargo, aquí estábamos ante un paradigma absolutamente diferente: Una chica altamente religiosa envuelta en un halo absoluto de paz y quietud, como si fuese una estatua de porcelana móvil; Bellísima, limpia y pura...pero frágil como pocas cosas. Era la primera vez, probablemente, en su vida, que Owen era incapaz de poder maquinar en su cabeza, porque se limitaba a escucharla con un silencio atroz. — Todos hablan como si este mundo fuese malo y lleno de terrores.
![]() -...-
Silencio.
El tipo más alborotado, caótico y explosivo parecía estar sometido a una paz y quietud que hasta le estaba dificultando el propio pensamiento. Se quedó mirándola y escuchándola con suma determinación. Era como si un tigre de bengala estuviese frente a su domador sentado y estático. No sabía ni cómo se sentía: ¿Intrigado? ¿Fascinado? No, esto era...incomprensible para Owen, tanto, que hasta un tipo tan verborrágico como él no entendía qué o quién estaba exactamente frente a su persona. Así como había conocido a una mujer-lobo, también podría existir una mujer-santo, y más cuando prestaba suma atención hacia dónde se dirigía -No te preocupes, Gwen.- los latidos de su corazón que estaban alborotados de adrenalina hasta hace menos de cinco minutos, habían bajado sus pulsaciones hasta unos niveles que hasta casi le hicieron bajar su presión arterial -Dios esta vez no ha sido, has sido tu.- era la primera vez que estaba pudiendo ver algo así en este mundo tan caótico, desastroso y peligroso: Ternura, pureza, esperanza, amor. Decir que estaba atrapado en la chica, como si fuese un planeta con su propio centro de gravedad, era poco -¿Y si tiene envidia de que se juntó un ángel y un demonio en sus dominios?- bromeaba de manera pilla, incluso, luego de verla aproximarse hacia él mientras entre-lazaba la mano de la chica que había tomado. Se escapó una pequeña risita. Su sonrisa...era genuina, pura, su corazón se sentía tan apretujado por la muchachita que le estaba generando cierto sentimiento de obsesión extraño, era...indescriptible. ¿Acaso, literalmente, Dios puso a un ángel y a un demonio a que se junten? ¿Estaba experimentando con sus creaciones debido a su fuerte omnipotencia? En cuanto el silencio se hizo presente y la muchachita prosiguió con su pregunta, demoró unos segundos en reaccionar. Liberó un suspiro, uno de esos que marcan los hoyuelos de las mejillas -Sigh.- y, con un pequeño tirón -Venga, hoy Dios te ha escuchado y te llevará hacia tu hostal. No me llevo muy bien con ese tipo,- si la muchachita acompañaba el paso, notaría inicialmente como suavemente y con mucha lentitud el muchacho pelirrojo empezaba a acelerar el paso pero manteniendo una pausa prudencial, comprendiendo que no iba a poder ir tan rápido como una caminata normal -¿Qué me gustaría pedirle al de arriba?- volvió a la pregunta de la muchacha, su tono sonaba sereno -Muchísimas cosas querría pedirle, tal vez por eso hace tiempo que no hacemos las paces.- al igual que Gwen lo hacía, Owen volvía al ente ancestral conocido como "Dios" como alguien muy bien conocido por ambos. Él, por su parte, estaba humanizando algo que conocía muy bien: Su propio pasado...y destino -¿Crees en Dios, Gwen?- ¿Owen filosófico? Tal vez el haber estado un par de horas con la sangre subiéndole a la cabeza y alejado de las lucecitas de colores de las tragaperras, finalmente, empezase a quitarle esa neblina mental que usualmente posee -¿Porqué me has dicho que esta sería la primera vez que te escucha?- volteaba para verla, de arriba a abajo, comprobando que ella estuviese bien y, posiblemente, siguiéndole el ritmo aunque con más dificultad -Tal vez tus ojos ven algo que yo no soy capaz de ver, o de comprender.- Buscaba ser metafórico, debido a lo cegado que el chico de orbes celeste brillante se encontraba por su venganza personal -¿Te ha enviado el de arriba para detenerme? Si es así, prepárate, que te llevaré a mi infierno personal, con juegos de azar y mujerzuelas, ¡JAJAJA!- su tono sonaba evidentemente humorístico y paródico, mientras una carcajada sonora y retumbante rebotó por el enorme pasillo. Era la primera vez que Owen veía algo de bondad en el mundo.
RE: Visto y no Visto. [Pasado] [Gwendolyn] - Gwendolyn - 26-09-2025 No respondió nada a su insistencia, porque ella no ha hecho nada más que pedirle a un ser más grande que ella haga algo ¿Cómo poder explicárselo? Su voluntad no cortó las cuerdas, sus palabras no crearon una salida, ni tampoco abrieron una puerta. —Dios no siente envidia, Owen — se rió de su comentario con suavidad a pesar que sabe que es una broma — No somos nada de eso, por mucho que lo repitas, no voy a creérmelo. Lo escuchó suspirar e hizo un ademán de detener su avance — ¿No te llevas bien con Dios o el dueño del hostal? — es una buena pregunta, porque una de las opciones la intriga demás ¿Quién podría odiar al ser que cuida de ellos desde los cielos? — Si es al dueño, seguro no dirá nada. Le diré que me ayudaste a volver, eso suele calmar a la gente — el mostrar simpatía por alguien que no puede ver, lo ha escuchado muchas veces. — Así podríamos almorzar juntos, aunque a mí me regalarán la comida… porque no traigo ningún berry conmigo. Cero, porque todo lo regala a alguien más, como si le sobraran las cosas ¡Y así es! No necesita del dinero si la gente es amable con ella. Vive de la pena ajena, que disfraza con buenas intenciones, porque así le han enseñado siempre. Apretó la mano del muchacho, es un gesto suave que apareció con la pregunta — Claro que creo en él — se quedó en silencio unos segundos, escuchando los pasos que avanzan por la calle — Uhm… ésto lo hablé una vez con un hombre — explicó, mientras el bastón se movió antes de ella, para asegurar que no exista un pequeño obstáculo en el camino — Si Dios existe y crees en él, entrarás al cielo ¿No? — explicó como si fuese un niño, con paciencia — Si Dios existiera, pero no crees en él, te pierdes la oportunidad de ser eternamente feliz con los que te esperan en el cielo — se volteó ligeramente para encontrar su rostro con él. No le importó en realidad, porque tampoco puede observar el camino — Y si no llegara a existir… Es la opción que menos le gusta, porque significa que su vida ha sido un engaño. —Entonces no perdiste nada por creer. Perder algo que no existe da igual — sintió la briza pasearse con suavidad moviéndole ligeramente el cabello — Eso calma a la gente cuando se lo explico. Porque muchos necesitan una razón para creer — su cuerpo se meció ligeramente adelante al chocar con un desnivel en el piso, aun así logró mantenerse en pie luego de balancearse con un par de saltos.— A mi solo me basta con creer que existe algo que nos quiere sin importar qué. Me hace sentir menos sola en este mundo que es tan grande. Más ahora que me he perdido. Tan extenso que no puede ver, solo sentir, asegurándose que está ahí. Se rió con suavidad ante su declaración, porque no lo cree así, aunque hay algo más… ¡Algo que seguro ya se va a acostumbrar! —¿Juego de azar y mujerzuelas? ¿Qué es eso? Porque apostar está mal, pero no conoce el concepto y menos el de vender el cuerpo. Son términos que jamás habría escuchado en la iglesia. Todo es nuevo y lamentablemente nada le responde ¿Será que debe buscar a alguien más para que pueda responderle? —Lamento no saber tantas cosas, pero solo aprendí lo que la iglesia — se mostró amable a pesar de la vergüenza de la ignorancia. Antes no habría sido un problema, porque es preguntar a quien la acompaña, pero ahora se sintió como si se mantuviese de pie en un mundo que comienza a evidenciar lo pequeño que es. ... —Así que puedo jugar tirando estas piedritas — tocó los dados, notando como tienen detalles que van en orden — Y cuento los números que dan. — le ha insistido tanto para que le enseñe, que es difícil decirle que no ¡En general es difícil! Seguramente por eso han dejado entrar a Owen cuando ha llegado con él de la mano. —Entiendo. Es un poco incómodo para mí — tiró los objetos que tiene en la mano con suavidad. Son solo seis y no fue capaz de ver el resultados a primera. ¿Están los dados cargados o esto es una señal de Dios? —¿He ganado? Un montón de seis de nuevo. Y una vez más. Ocurre tantas veces que ya no parece casualidad. —¿Ésta vez ganaste tú? — no tocó nada, porque la última vez ha girado los dados intentando contar — Parece que no se me da tan mal. Y por eso ha llamado la atención de los demás, si hasta hay alguien que parece querer intentar apostar. RE: Visto y no Visto. [Pasado] [Gwendolyn] - Owen Yang - 27-09-2025 — ¿No te llevas bien con Dios o el dueño del hostal? —
![]() -Sí.-
El pelirrojo, finalmente, empezaba a mostrar su faceta más tonta y disparatada; De la relajación y un estado de meditación profunda provocado por la niña ciega que acompañaba hasta su recinto. Desconocía quien era el dueño del hostal en donde Gwen se hospedaba, pero lo más probable es que...si era alguien pudiente o fácil de entangar, muy probablemente ya hubiese caído en las viles tretas del colmilludo joven pillo, más sorprendido se quedó Owen en cuanto escuchó que la chica "no cargaba ni con un solo berry consigo" -Es como si no tuviese nada que perder, pero literal.- pensativo la observó, ella era una persona...reflexiva, pura, incluso, algo inocente. Sus pensamientos sobre "el de arriba" eran tan extraordinariamente propios de un fanático religioso que, bueno, realmente tampoco le sorprendían en demasía. El pelirrojo observó tanto las crueldades del mundo que, al menos para él, "Dios" simplemente se encontraría ocupado con otra cosa, ya que había dejado abandonada a su suerte a su más importante creación. — Eso calma a la gente cuando se lo explico. Porque muchos necesitan una razón para creer —
![]() -...-
Era tan difícil contestarle. Las sonrisas que se escapaban del joven Owen estaban envueltas en suspiros, en alegría, en...pureza. Toda esa suciedad que albergaba en su alma producto de una enorme catarata de caos y desventuras opacaron tanto su visión del mundo que, por primera vez, alguien estaba realizándole una limpieza de pies a cabeza. Una limpieza que iniciaba desde la más arrolladora comprensión y esperanza, aferrándose a que tal vez, y solo tal vez...el destino sí podía cambiarse -Tendrás que ayudarme a cambiar mis alas de demonio por unas de ángel, ¿Le podrás pedir ese favor al de arriba?- mantenía sus ojos clavados en ella y su espectacular belleza. Era endemoniadamente, digo, angelicalmente bonita, tan radiante y distinguible que, hasta con esos movimientos y tropiezos algo torpes, el pelirrojo se mantenía como un timón lleno de firmeza que buscaba acompañar esos pasitos leves que, combinadas a una voz totalmente hipnótica, le hacía estar hasta más aferrado a la chica. 16:35
Isla del Karate
Verano, 27 Cº
Hostal: "Un golpe de suerte"
![]() —Así que puedo jugar tirando estas piedritas —
-Eso.-
— Y cuento los números que dan. —
![]() -Así es, Gwencita. Hay muchos locos por ahí como yo que nos gusta adivinar qué número va a salir, ¿No te parece la polla?-
Se habían demorado un poco más de la cuenta; Tener que caminar con alguien que literalmente es incapaz de ver era, sin duda alguna, un limitante gigantesco a la hora de agilizar el movimiento...pero hoy, Owen, dedicaría su día a aquella muchachita sin ton ni son. Parecían las dos caras de una misma moneda: Impoluta, perfecta, absolutamente hermosa y delicada y por el otro lado maltrecho, algo tosco, pinta de conflictivo y llamativo a más no poder. Parecía estarle explicando el funcionamiento de algo tan básico como lo era el lanzamiento de los dados, mientras utilizaba su mano derecha como apoyo para su mentón sin quitarle la mirada de encima ni un solo segundo aunque no pudiese ser correspondida -¡Adelante, Gwencita! ¡Lánzalos a ver que te sale!- la sonrisa del muchacho y su tono de voz tan iluminado le hacían resaltar de entre los distintos miembros del hostal e, instantáneamente después, vio como aquella mano sumamente torpe, una que realmente no sabía ni cómo ni de qué manera sacarlos de la mano para obtener ciertos valores puntuales, ¡CRAK!, mostraba como había obtenido el valor más alto posible: ¡Un doble seis! -¡HOSTIA! ¡Eres toda una maravilla, Gwen!- suerte de principantes, evidentemente; El pelirrojo sabía que esto podía pasar, incluso, es matemáticamente factible dentro de una primera tirada, de un primer intento, de una única vez hecho algo. Pero...aquello escaló a tal nivel donde la sonrisa del pillo joven...empezó a transformarse -¡Venga, venga! ¡Tira devuelta, Gwenchu! ¡Vaamoooooooooos!- la vitoreaba con energía y dedicación, llamando la atención más de lo que lo haría normalmente...aunque su alegría, explosividad y energía...gradualmente empezaron a desaparecer en una confusión tan absurdamente gigante que hizo que el tiempo se detuviese. -LaaaaaaaAAAAAAAAAANZAAAAAAAA GWEEEEEEEEEEEEEEEEEN!- su voz, grave debido a la ralentización del tiempo, observaba la caída de aquellos dados que, nuevamente y ahora de forma totalmente enfermiza, volvían a caer en el seis -¡¿QuuuuUE COJuuuONEEEEEEEEEEEES?!-
Tiene que sonar esto
Una.
Y otra.
Y otra vez.
Y otra vez.
Seis. Seis.
No podía ser.
Esos no eran sus dados trucados, eran dados normales. Eran dados prestados del hostal, de la central de juegos.
¡PAP!, Owen palmeó la mesa con ambas manos con una intensidad que le hizo dar un brinco hasta quedar de pie justo delante de la chica. Se sentía hasta ofendido, ¿Cómo había estado engañándolo todo este tiempo? -¡¿Cómo lo estás haciendo, Gwen!?- no lo veía, sencillamente no entendía cómo lo estaba haciendo. Prestó atención a cada lanzamiento, era absolutamente imposible que una persona lanzando los dados como si fuese arroz desde una bolsa estuviese obteniendo el máximo valor posible de manera perpetua sin hacer trampa -¡Deja de hacerte "etoi tikitita" y dime cómo lo haces!- la señaló (Y modificó su voz a una fuertemente aguda), acusadoramente, se sentía tan pero tan confundido que su cerebro echaba humo. Owen se sabía TODOS los trucos para poder obtener combinaciones de números y valores mediante ciertos lanzamientos y retoques en los dados antes de las partidas. Pero esto parecía tan irreal y tan anormal que pensaba que le estaba tendiendo una grosa trampa o, peor -¡MOMENTO!- empezó a enloquecer -¡SIGO ATADO Y ESTOY DELIRANDO!- ¡PAF!, se pegó una bofetada con tanta intensidad que se dio vuelta su propia cara -...no puede ser.- era real. Todo lo que estaba pasando era tan real como la vida misma, como Gwen, de la cual tenía aún más pruebas para demostrar que, entonces, era una divinidad -Gwen.- se sentó con brusquedad, su tono sonó más serio y menos humorístico y disparatado que antes -¿Porqué Dios te hizo bajar aquí?- para su mente era obvio, y su expresión, llena de duda y confusión, atoraba una ceja que se arqueaba con tanta duda como preocupación -¿Acaso es por haberme robado la billetera del dueño de la floristería?- estaba admitiendo sus crímenes, pero se estaba volviendo loco -¿Es por haber intentado vender agua sucia como sombra-móvil? ¿O por liberar los toros que reventaron los negocios de la isla?- todos hechos verídicos y ocurridos en un lapso máximo de dos meses. Sí -¿Cuál es tu verdadero nombre? ¿Eh? ¿Gwendoláximus, diosa de la fortuna y la belleza?- ahora si derrapó con fuerzas -Revela tu verdadera naturaleza, ¡ESPÍRITU DE LOS CIELOS!-. Sí, estaba haciendo un espectáculo. Sí, estaba llamando aún más la atención de los que también la habían visto acertar una y otra vez al mismo valor del dado. Sí, cruzó ambos dedos índices haciendo un "+" mientras cerraba los ojos y desviaba la mirada. El día del juicio final, en su cabeza más quemada que guante de bombero, había comenzado. RE: Visto y no Visto. [Pasado] [Gwendolyn] - Gwendolyn - 27-09-2025 Nadie nunca la ha llamado así. No es Gwendolyn, no es Gwen, es Gwencita ¿Y eso de dónde salió? Lo observó en silencio una vez más y se rió porque no suena tan mal. — Me parece curioso — no supo si le gusta o no, quizás es una emoción que no saborea del todo, porque no puede ver el proceso. Escucha como las piezas resuenan hasta que finalmente se quedan quietas — Pero es mejor que las otras cosas que solía jugar. Porque necesitar de otros para hacer algo no le gusta. Tirar los dados es fácil y simple, solo tiene que hacerlo y ya. —¿Hacer qué? — porque no ve el resultado, solo le pregunta si ha ganado o no. Tiene enfrente un milagro, pero no lo puede ver ¿Será que ha pasado antes y fue incapaz de saberlo? — No sé de qué me hablas, Owen — se rió con suavidad, divertida por su reacción de que algo ocurre. —¿Estabas atado? — eso sí lo sabe, pero sus manos no pudieron tocar la cuerda, quizás no lo hizo bien ¡Tal vez todo era parte de la soga! No hizo nada más que alzar la mano en busca de encontrarse con el cuerpo ajeno. Pero no lo encontró y apareció una energía que no ha visto antes, no de él. Se quedó quieta, escuchando sus declaraciones, en realidad es una confesión que debería ser a otra persona, en un sitio más apartado. -¿Acaso es por haberme robado la billetera del dueño de la floristería?- —No -¿Es por haber intentado vender agua sucia como sombra-móvil? ¿O por liberar los toros que reventaron los negocios de la isla?- —Uh… Cada vez se sintió más insegura de qué tipo de persona es Owen, porque su volumen no le molesta, pero sí ha sido un cambio repentino ¿Se habrá comido algo? — Yo, ah — buscó el cuerpo ajeno, moviendo la mano en el aire. Dio manotazos suaves hasta que se lo encontró — No es necesario hablar tan fuerte… Si estás arrepentido de lo que hiciste y aprendiste la lección, creo que no debería haber problema con lo que ya ha ocurrido. Si necesitas que alguien te perdone yo lo haré, estás perdonado, Owen — no supo cuándo han sido esos problemas, pero una parte de ella quiso creer que hace mucho tiempo. Que ha vertido su culpa en ella y no le molestó recibirla, pero no en un sitio como ese ¡Los están escuchando! —Estás confundiendo las cosas, yo no soy tan especial como suena — se intentó levantar, golpeándose con la orilla de la mesa — Solo soy Gwendolyn, no hay más. — habló acomodándose por el golpe, no dudó en soltar un sonido de molestia, de que le ha dolido — Baja la voz… llamarás la atención de la gente. Dio un par de pasos a él, hace tanto ruido que no es difícil encontrarlo y una vez lo encontró su mano se posó en los labios ajenos — No sé qué habrá pasado, pero no es lo que crees. — porque desde su encuentro al inicio, ha creído cosas que no son ciertas ¡Y se supone que ella es la creyente! Entonces aparece la primera petición, es una mujer que se acerca y le pide ayuda con su hijo enfermo. Luego un hombre que está lleno de deudas, un objeto perdido, un día en especial y las peticiones una vez más se le amontonan con la gente, que los separa, en un mar de ansiedad. Porque todo lo que parezca un milagro atrae incluso a los no creyentes. Su rostro palideció más, porque es incapaz de mentir y decir que lo va a lograr ¿Qué le queda entonces? — P-Pediré por ustedes. Pero pedir no es suficiente ¡Un supuesto no llena las ansias de nadie! Por eso insisten más, amontonándose alrededor — Me gustaría ir al cuarto, me siento mal — aunque no sabe en dónde está, ni cómo llegar — ¿Owen me ayudarías con eso? No suena a ruego y se esconde detrás de una sonrisa amable, solo para no preocupar. Porque la que debe cargar con el peso es ella y no los demás. RE: Visto y no Visto. [Pasado] [Gwendolyn] - Owen Yang - 27-09-2025 La situación rozaba los límites de lo inverosímil de forma tan criminal que la actitud tremendamente inocente de Gwen hacía que Owen echase aún más chispas. ÉL era el mentiroso, ÉL era el estafador y no existe peor sentimiento hacia el ladrón que ser robado, y más ante alguien que durante minutos había demostrado tener una fragilidad sin precedentes o...una capacidad excelsa para fingir debilidad y ceguera. No podía ser, esta chica o era la mejor tramposa que conoció en su vida o era literalmente una enviada del todopoderoso para hacer pagar al pelirrojo por todos y cada uno de sus pecados. La veía dando manotazos en el aire, forzando aún más el hecho de que ella, de verdad, era ciega. Bueno, podía ser ciega y ser una estafadora de primera, ¿No? Pero...dentro de la cabeza de Owen surcada una idea que le confundía aún más, llenando su mente de estática y duda, una que le hizo bajar un par de decibeles -Pero...¿Qué querría conseguir engañándome con los dados?- el tiempo pareció detenerse durante unos cuantos segundos, mientras veía cómo quería tocarle estando total y profundamente incapaz de hacerlo de forma regular, tal y como cuando se cae algo debajo de un mueble y solo queda estirar la mano hasta llegar al objetivo -Si es capaz de elegir qué valores de números salen, podría haber buscado fallar hasta apostar conmigo y sacarme hasta las ganas de existir. Esto...es...- y buscando unos ojos que permanecían cerrados y protegidos por aquel velito de forma de verja blanca, sutil y suave, su atención se clavó en ese rostro tan absolutamente espectacular y angelical. Era una muñeca, ni siquiera parecía real -...de verdad, ¿Obra de un Dios?- todo el tono caricaturesco empezó a tornarse relativamente serio. Si el pelirrojo tenía interés por la no-vidente, ahora era incapaz de no pensar en otra cosa que no fuese ella. Gwen hablaba, buscaba evitar destacar, calmar la situación, ¡Incluso parecía ella estarle perdonando! Lo que, a esta altura del partido para la cabeza del pelirrojo teñido era algo real, como si estuviese delante de un confesionario eclesiástico mientras poco a poco la situación y el griterío de Owen había llamado poderosamente la atención de todos los residentes, turistas, donde los gritos se coordinaban en: "¡EH! ¡HAY UNA MONJA QUE CUMPLE MILAGROS!", "¿¡Milagros!? ¿¡En la Isla del Karate!?", "Voy a pedirle que mi esposa me perdone. Tener un hijo con otra mujer no puede ser tan grave.", una sucesión de frases que se acumulaban entre cuchicheos, susurros, boca-en-boca y una mujercita espectacularmente preciosa que se mostraba tan débil, temerosa, frágil y penosa que se dio contra la mesa que tenía exactamente delante de ella, empujándola ligeramente al son de un ¡IIK! muy veloz. Ella parecía querer buscar silenciar o, al menos, reducir el escándalo provocado por el pelirrojo. ¿Acaso quería pasar un poco más desapercibida? La chica, pese a su condición, tenía un buen sentido de la orientación. Aunque, bueno, realmente tampoco había que ser un radar humano para poder ubicar a la campana ruidosa de Owen Yang y, en un movimiento grácil como suave -¡!- fue silenciado por una mano que resultó ser tan suave, delicada y maravillosa que le apagó el sistema momentáneamente. ¿Acaso Gwen tenía algún superpoder para mover los hilos del comportamiento? No le dio tiempo ni siquiera a pensar como sentirse...porque, ahora sí, se agolpó el desastre. "¡Ayúdame! ¡Mi negocio está yendo mal y no sé como encararlo!" "¡Por favor! ¡Mi esposa me dejó después de haberla engañado! ¡Solo fue un desliz! ¡Bueno, fueron ocho!"
"¿Alguien sabe dónde está el baño? ¡Oh! ¿¡Están regalando dinero!?"
"¡Quiero riqueza! ¡Mucha! ¡Bendice mi negocio de plantaciones de bananas en la montaña!"
Cada petición más ridícula que la anterior, pero cuando toda esperanza está perdida solo toca una cosa: Pedirle al elemento santificado que te saque de la penuria en la que tú, solito, decidiste meterte. Ni Owen con su mejor estafa había conseguido un cúmulo de cabezas y personas apelotonadas alrededor de la chica de tal calibre como lo estaba originando; Colas y colas de personas buscando meterse en aquel hostal debido a lo rapidísimo que había corrido la voz y el aspecto de Gwen, progresivamente, se había vuelto pálido, confuso y, por sobre todas las cosas, muy incómodo. Sin siquiera un contacto visual, el pelirrojo volteó y se aproximó casi pegando su rostro con el de ella para poder escucharle, mirándole como un niño curioso. — Me gustaría ir al cuarto, me siento mal —
![]() -¡! ¡Gwen, tranquila, tía! ¡Espera!-
Automáticamente dio un respingo debido al susto de que la mujercita preciosa, en un segundo, pudiese desmayarse o ponerse aún peor. Si él no hubiese llamado la atención con tanta brusquedad, probablemente, no la estarían hostigando de una forma tan atronadora y que, encima, ahora, podría tener problemas si continuaba en aquel lugar. -¡EEEEEEEEEEEEEEEEEEEH!-
Una exclamación tan absolutamente ruidosa que hizo que el tumulto, casi en un segundo, enmudeciera.
-¡ERES TÚ! ¡ERES EL PUTO GILIPOLLAS QUE ME ENGAÑÓ JUGANDO A LAS CARTAS!-
El dedo acusador de un sujeto semi-calvo en la parte superior apareció debido a que la aglomeración se partió a la mitad como Moises abre las aguas, generando una línea de vínculo y de contacto visual entre Owen y lo que parecía ser un sujeto...relativamente reconocido: El dueño del Hostal.
![]() -¡La única que te engaña aquí es tu esposa, subnormal!-
-¡¿QUÉ DIJISTE, MALDITO DEGENERADO?!-
Y si la cosa se podría haber caldeado más...no había hecho más que empezar.
![]() -Gwen, tírate hacia adelante. Confía en mi.-
En un grácil movimiento y mientras la suprema incomodidad del lugar asechaba, El pelirrojo le hablaba con un tono burlón y chispeante a la pequeña monjita que se veía claramente agotada mentalmente. Su cuerpo se veía inclinado hacia atrás, como si estuviese preparado para llevarla a caballito y, de reojo, vislumbrando la salida perfecta entre el berenjenal de personas -Tú solamente déjate caer y yo haré el resto. Te sacaré de aquí.- y si la muchachita accedía, no demoraría ni diez segundos en agacharse, atrapar sus piernas, dar un pequeño brinco para acomodarla mejor y salir pitando por exactamente el mismo pasillo generado por las personas pero desviándose hacia la salida del lugar que Owen desatoró a patada limpia. 17:30
Isla del Karate
Verano, 27 Cº
Templo: "純粋な魂"
(Alma pura) ![]() ![]() -Gwencita, ahora sí, bájate sin miedo.-
Aquel día sí que había sido loco: De estar atado en los caminos a los dojos de combate al hostal, y del hostal, a uno de los lugares favoritos del muchacho de cabellos rojos. Si Owen tenía una cualidad particular era de ser un oteador sin igual; Siempre revisaba la totalidad de sus alrededores para poder buscar oportunidades, negocios, engaños y, por sobre todas las cosas, lugares que puedan fascinar y despertar su interés. Era un muchacho que adoraba compartir todo lo que le gustaba y añoraba y siempre, pero siempre llevaba a las personas que le agradaba a los lugares que despertaban cierto fulgor en su corazón. Había pasado un rato entre trotando y caminando. Sabía que iba a volver a ser difícil acercarse a aquel hostal al haber sido identificado con una absurda facilidad (Y más con esa cara tan vivaz y pilla que posee) pero...esta vez, tenía un plan diferente. Volvió a reclinarse, encorvado, dándole un punto de apoyo a la muchachita no-vidente mientras volteaba hacia atrás y dirigirse hacia ella con su tono brillante y agradable -Te traje a uno de los lugares que más me gustan de la isla. Bueno, que más no, EL que más.- subrayó el "El" elevando ligeramente más el tono, mientras una brisa detrás de otra agitaban sus ropajes y cabello. A veces con mimo y otras de un sacudón -¿Te encuentras menos agobiada de lo de hace un rato?- había pasado ya una hora entre caminata y transición hacia aquel lugar, pero, a muy pocos metros de ellos, tenían uno de los templos de meditación más importantes de toda la isla. Este tenía un jardín central natural que lo decoraba en demasía, casi de forma caprichosa y selectiva, con una variedad de flores de varios colores y subtipos de la misma especie, como si alguien se hubiese tomado la molestia tiempo atrás de que aquello tuviese exactamente ese aspecto años después. Imperturbable, incorruptible, virgen, pero accesible para todo el mundo -Aquí no hace falta que uses tu bastón ni nada. En cuanto corras peligro yo te socorro, pero sé libre.- No la conocía, poco le importaba, pero...Owen era un liberador y, al menos en su mente, no existía mayor sensación que el de la libertad absoluta -También me rob-tomé comida del hostal, al dueño seguro que no le importó.- se corrigió, con una expresión casi inmutable ante la mentira. En sus bolsillos tenía tres dangos de diferentes colores primarios, seguido de una cantimplora azul que colgaba de manera diagonal en su cuerpo y posada al lado de su bolsillo -¿Eras consciente de que estabas sacando el mejor número de dados una y otra vez y lo hiciste sin cesar durante veinte veces? Eres...absolutamente increíble. El todopoderoso te trajo hasta mi para que seas mi diosa de la fortuna, seguro.-. RE: Visto y no Visto. [Pasado] [Gwendolyn] - Gwendolyn - 28-09-2025 Apareció más gente de la que espera y no supo cuántos, porque no es tan fácil como contar las voces o las oraciones. Sus manos se juntaron en una oración extraña, pero la respuesta llega, con un insulto de por medio ¡Pero llega! ¿Puede confiar en un desconocido? Quizás de ser una persona normal no lo habría hecho, pero jamás ha dudado de los extraños. Está ciega de muchas maneras, pero también eso ha abierto muchas puertas, como ésta. —Bueno… — hizo caso, esperando que todo termine en algo que no la haga arrepentirse. Escuchó a la gente quejarse, pero pronto los reclamos quedaron atrás y finalmente pudo respirar. ¿Qué ha pasado? No tuvo ni la menor idea, pero eso ya no es importante. El paisaje cambió, pero no fue capaz de verlo, pero sí de sentirlo. Es un aroma que a veces es dulce, en otras tiene toque a tierra mojada. Están lejos de la gente y los problemas — Ah, sí. Perdón — finalmente salió de su trance. El dejarse caer fue lento, porque no supo dónde está el piso, de no ser cuidadosa la caída podría ser más. —Siento el aroma de las flores, a mi también me gusta aquí — alzó el rostro, como si eso le fuese a ayudar a sentirlo mejor. Quizás es encontrarse más con el sol, para que la bañe en un poco más de confort — No puedo volver a la hostal ya… ¿Crees que sea muy peligroso que me quede por aquí en la noche? Si me pudieras a encontrar un sitio con techo para quedarme estaría agradecida — aquí en la intemperie, quizás cercana a un árbol en busca de un sueño pacífico. Apretó los labios al escuchar la pregunta, porque no quiso que fuese tan obvio. Se supone que ha vivido para ese propósito, como para no poder realizarlo — Un poco… Es algo más complejo de lo que crees — pero se lo ha dicho ya, solo le ha cumplido una petición al ser que le reza todas las noches, a pesar de las veces que lo ha hecho — Gracias, aunque creo que no deberías ser tan mal hablado — se rió de manera legítima por lo que ha escuchado y le ha dicho desde el primer momento en que se encontraron. Su declaración la hizo sonreír, aun así solo apretó el objeto — No puedo dejarlo, es como si te pidiera que camines con los ojos cerrados. — no es lo mismo, pero es lo más parecido — Con él puedo andar sin la supervisión de otros o la ayuda de los demás — es la independencia que la hace sentirse más útil o al menos menos molestia para otros — Así estoy bien, gracias. Porque una pequeña piedra o un desnivel es un gran obstáculo cuando no se puede ver — Soy libre. No entiendo a qué te refieres — porque cada paso que da desde que se ha perdido es parte de una libertad que no quiere del todo, por eso se encontró en busca de volver. —No, la verdad no lo vi — se volteó a él y se rió con suavidad — No soy una deidad, ya te lo dije. Es hasta herejía que digas eso de mi. En la iglesia habría sido un escándalo, tal vez hasta te habrían sacado de ahí — se paseó a un paso lento — Aunque creo que lo habrían hecho por otros crímenes ¿No? Porque aunque es inocente, no es tonta. Ya le ha confesado sus crímenes y existen otros que salieron en el escape, pero ¿Es Owen una mala persona? — Si fuese la Diosa de la fortuna… el barco en donde venía no se habría hundido — porque está segura que de él no debe quedar nada, solo trozos de madera que se mecen en el océano — Y estaría en casa con mi familia. No dijo nombres ni cuántos son, porque le han enseñado que todos los que pertenecen a la iglesia son parte de ella. —¿Y tú, qué haces aquí? Te metes en muchos problemas para sonar tan joven — porque en realidad no sabe su edad, solo que es más alto que ella — ¿Estás de paso? — detuvo su andar cuando se encontró una roca más adelante y no hizo nada más que palpar con el bastón un sitio mejor para que pueda ir por ahí — Pediré porque tu viaje sea exitoso y que tus metas se cumplan — no es una despedida, pero sí un regalo adelantado, porque al parecer hoy Dios la escucha. —Dijiste que querías pedirle muchas cosas a Dios. Porque lo recuerda y le parece lo más lógico. —Pero deberías elegir una para que yo se la pida. No me he olvidado de eso — su mano se estiró y tocó el brazo ajeno — Tómalo como un agradecimiento por tu ayuda… de sacarme el problema que nos metiste — se volvió a reír con suavidad, porque no le molesta o importa, las buenas intenciones están ahí y esas si las puede ver. —Y por ser tan amable conmigo. ¿Es así o fue al revés? Quizás un poco de ambos. |