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[Pasado][Fic] La letra con sangre entra - Versión para impresión

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[Pasado][Fic] La letra con sangre entra - Taka - 30-08-2023

La visión de aquellos muchachos me inspiró.
Hacía tantos años, desde que era un pequeño mocoso, que no entrenaba como es debido. Mi maestro estaría avergonzado si viera el tiempo que llevo sin curtir mis puños o practicar mis posiciones. Ya que las provisiones tardarían en llegar al puerto donde volvería a ponerme en ruta, tenía tiempo de echar un poco de aceite en mis oxidadas articulaciones. Desde que partí de mi hogar, todos los enemigos que había enfrentado eran relativamente débiles y solo la fuerza física era suficiente para doblegarlos, pero cuando avanzara, seguro encontraría gente más fuerte y hábil. Debía actualizarme. Cuando llegué a la villa pude observar un bosque de bambú donde podría practicar sin problema. Una vez llegado allí, mi sorpresa fue notoria. Observé con atención las partes más bajas del denso bosque de bambú y estaban todas llenas de raspones, golpes y abolladuras. Estaba claro que no era el único que había tenido esa idea.
 
Solté mis cosas y me quité mi gi, colgándolo en uno de los bambús. Comencé a saltar levemente sobre la punta de mis pies de manera alterna, comenzando a calentar y subir mi temperatura corporal, mientras movía mis hombros de adelante a atrás. - El último viaje fue demasiado largo... - pensaba mientras sentía mis músculos embotados comenzar a funcionar. 
  
La sesión comenzó con golpeos y endurecimiento. Me posicioné justo delante de unos de los bambús más gruesos y resistentes que encontré y avancé mi pie izquierdo en diagonal, con la rodilla flexionada y manteniendo la atrasada recta. Mis pies recordaban su sitio. Poco a poco fui midiendo la distancia de golpeo con el puño izquierdo y cuando la tuve, respiré mientras cerraba los ojos.
Sentí como mi corazón se calmaba y la concentración afloraba. Cuando tuve el control, comencé. Con una fuerte rotación desde mi cadera, recogiendo la fuerza desde el pie atrasado, lancé mi puño derecho, que hasta ahora se ocultaba cerca de mi cadera, hacia el bambú, golpeando justo en el centro. El primer golpe fue seco y me quedé ahí parado. Los recuerdos iban amontonándose. Intentaba apartarlos y con ello, la velocidad de los golpes comenzó a incrementarse. Cada puñetazo, aumentaba la potencia y velocidad, volviendo a la cadera y deshaciendo el movimiento de mi cuerpo. Sentía que intentaba apartar los pensamientos con cada golpe, pero, por alguna razón, cada golpe parecía menos efectivo que el anterior. Tras más de 100 golpes y lleno de frustración, paré dejando mi puño derecho en el bambú. De mis nudillos había comenzado a brotar sangre, muestra de que mi técnica se había deteriorado con la rabia y el tiempo sin practicar.
Entonces, volví a cerrar los ojos y cogí aire lentamente por la nariz. Me concentré en el único pensamiento importante: en mi objetivo. Entonces todo lo demás desapareció mientras volvía a la posición de golpeo.
 
- ¡KIAI! - grité de manera diafragmática y grave, realizando un último impacto. Cuando abrí los ojos, mi puño había perforado el bambú.
 
Ahí comprendí, o quizás, solo recordé, algo importante: Puedo endurecer mis puños, pero no golpearán más fuerte si no endurezco mi corazón. Me sentí un niño en ese momento, un alumno aún aprendiendo lo más básico. Suspiré mientras me colocaba de pie y... con más disciplina que motivación, cambié mi guardia para repetir el proceso.
 
Si soy un niño, la letra solo entra con sangre. Así que sigamos sangrando.