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PINK BLOOD - Pasado Social - Gwendolyn - 29-09-2025 —No sabía que tenías un amigo con una casa por aquí. Que suerte, Owen — se sentó en el antejardín luego de soltar la mano, porque desde que llevan moviéndose juntos, ha permanecido junto a él de esa manera, seguramente para no perderse en un mundo tan grande — Y además te la prestó ¿Es bonita? Sí, es bonita, pero seguramente no es de un amigo, aun así creyó la mentira con una sonrisa, sin sospechar la verdad. Porque hasta ahora se ha mostrado honesto con ella. Tarareó una canción con suavidad, hasta que finalmente suena como se abre la puerta — ¿Al fin encontraste la llave? — tal vez cómo lo ha hecho para entrar, pero se encontró con el crujido de la madera al abrirse y no hizo nada más que levantarse y caminar a la entrada del lugar — Permiso. Es pedirle un permiso a alguien que no está y que seguro no va a llegar. Porque parecía cerrada, como si se hubiesen ido a otro sitio lejano ¿De quién será esa casa? — Debe llevar mucho tiempo cerrada — no le molesta el aroma a polvo, pero sí estornudó un par de veces — ¿Deberíamos abrir las ventanas? Al menos algunas, total da igual, porque no hay ningún vecino hasta al menos treinta minutos caminando. —Nunca… nunca había estado en una casa como esta ¿Cómo se ve? — porque conoce la iglesia, conoce cuartos desconocidos a donde la han llevado y barcos, no hay más, porque no ha tenido una vida normal. — ¿Me ayudarías a sentarme? Estoy algo cansada. — estiró su mano y la dejó en el aire, para que pueda tomarla — Que bien será dormir en un sitio así. Cuando finalmente se encontró cerca del sillón se dejó caer, soltando un sonido de satisfacción — ¿Cómo se llama tu amigo? Para agradecer si me encuentro con él — se supone que el mundo es enorme, tanto como para que el toparse con una persona sea imposible, pero no perdió la fe, de que su agradecimiento llegue a buen puerto, como lo ha hecho ella. — Seguro debes tener muchos — amigos, claro, por lo extrovertido que es, no lo dudó ni un segundo. —¿Crees que haya un baño para que pueda darme una ducha? Puedo hacerlo sola — es una aclaración que no tardó en llegar, no por vergüenza, sino para demostrar su independencia — Antes de dormir me gusta hacerlo. Intentó buscar en dónde está, según los sonidos que produce — Hey Owen — se giró, recostándose sobre el respaldo — ¿Crees que puedas cocinar algo? ¿Se te da bien la cocina? — esperó que sí, porque ella no sabe nada y no lo va a intentar — Aunque me pregunto si… estoy pidiendo mucho. Porque se sintió más caprichosa que antes y no hay excusa. —Si te molesto mucho, me avisas. RE: PINK BLOOD - Pasado Social - Owen Yang - 30-09-2025 22:30
Isla Del Karate
Suroeste de la Isla
Propiedades costeras: "Shiganshina" ![]() —No sabía que tenías un amigo con una casa por aquí. Que suerte, Owen —
![]() -No es exactamente mi amigo pero mola su casa.-
— Y además te la prestó ¿Es bonita?
![]() -Fue un préstamo involuntario, luego te explico.-
Owen era una especialista en la improvisación, un joven tan contradictorio como espontáneo, ¿Cómo te vas a estar quejando de todo lo que te ocurre si, mucho de lo que te ocurre, es consecuencia de tus actos tan egoístas? -Y es una casa increíble, Gwenchu...lo que sí,- la detuvo justo cuando estaban delante de la misma, volteó para intercambiar miradas. Bueno, su mirada con los párpados del ángel que tenía cerca de él -quédate ahí diez segundos, no me tardo.- y con esa agilidad felina que tanto lo marca, esos movimientos de linces que tan practicados tenía y esa suprema habilidad por estarse metiendo en situaciones que evidentemente siempre van a terminar mal, empezó a reptar con mucha rapidez hacia el lateral izquierdo de la casa, pasando por al lado de la tabla de surf, una lanza y una caja de madera en un destello casi imperceptible. Solamente iba a ser una noche, estaban lejos de la ciudad y era realmente tarde como para tener que estar llevando a la chiquilla a cuestas (Por más que al pelirrojo le encantase tenerla consigo), pero...bueno, no sería especialmente difícil forzar la cerradura de atrás e intentar ingresar de forma "no-autorizada", una manera fina de decir que iban a ser okupas durante un corto período de tiempo. Aunque sea evitaría hacer escándalo, ¿No?
Ahre
¿No?
¡IIIIIK!, la puerta se abrió justo delante del rostro de la muchachita no-vidente, dejando ver (Sin poder verlo) a su compañero de aventuras envuelto en una marabunta de polvo, mugre, desaliño, y expresión de desasosiego del reverendo escándalo que había provocado. Jamás se habría imaginado que el dueño de aquella casa tendría semejante síndrome de Diógenes y que una cosa llevase a la caída de la siguiente. Por suerte, para la muchachita delante de él, solo habría podido escuchar el estruendoso escándalo mientras volaban algunas cosas como una tapa de cacerola que empezó a rodar hasta terminar de girar sobre su propio eje en punta sobre una baldosa, terminando por quedar chata sobre el mismo. ![]() -Pasa Gwen. Se me cayó una sartén y por eso el ruido.-
Una mentirita piadosa, Owen sabía que la muchacha sabría entenderle.
Accionó un interruptor y, con rapidez, se colocó al lado de su acompañante. Ella parecía querer apreciar cada segundo del nuevo lugar al que conocerían como "hogar", así, incluso, fuese provisional. Estornudó un par de veces mientras gracias a la propia luz interior podían verse pequeñas motitas blanquecinas flotando alrededor de ellos, como si aquel lugar hubiese estado encerrado durante relativamente bastante tiempo. Podían apreciarse los dos pisos con una escalera sencilla y lateral derecha, un salón para comer sentados en el suelo y una pequeña cocina provista de lo necesario aunque fuertemente desordenada debido al inminente escándalo provocado por el pelirrojo. Ingresaba una fuerte correntada por la ventana de la misma y esta podía apreciarse debido al sacudón de las cortinas, dejando fuertemente en evidencia por dónde había ingresado el muchacho -Menos mal que Gwen es ciega.- porque cualquiera que tuviese dos dedos de frente se hubiese dado cuenta de todo el procedimiento y la obviedad de la situación. Era sorprendente cómo la muchacha parecía moverse con mucha más soltura y tranquilidad que él por aquel lugar debido a que...evidentemente, confiaba "ciegamente" en la presencia de ambos en aquel domicilio, incluso, aunque lo estén ocupando de manera ilícita -Pues...a ver,- quería contestarle a su pregunta sobre el cómo se veía la casa, por lo que, cruzándose de brazos mientras realizaba un escaneo solo de la planta baja, mostraba una expresión analítica aunque aún tensa por lo que estaban haciendo -se ve como de playa. Osea, todo está hecho de madera, tiene algunos pergaminos con caracteres pintados de decoración y también es medio tradicional a su manera, ¿Cómo me explico?- pero lo que automáticamente le cortó fue querer capturar la mano de la chica que, como nueva petición, quería ser asistida para que se siente -¡! ¡Claro, Owensuchi! Espera.- y luego de acompañarla a que pudiese sentarse en un sillón de tres plazas que estaba justo entre medias de la cocina y el salón comedor, no le quitaba un solo segundo la vista de encima. De verdad que, por más ciega que esté, Gwen era absurdamente hermosa, ¿Cómo...serían sus iris? -¿Mi amigo?- procesó la pregunta durante dos coma cuatro segundos -Uker.- porque habían demasiados lazos que le unían a aquel capitán pirata y, para esta altura, ya lo había utilizado en más de una ocasión como nombre de coartada -Es un tío increíble.- era tan evidente la mentira que Owen triunfaba en su mente al saber que la chica no tendría ojos para ver su expresión, nerviosismo y sudor que caía a su lado. Con respecto a lo de darse una ducha, evidentemente, sintió una mezcla entre confusión y pena que no sabía describir -¡! Después de que comamos, si quieres te...digo dónde...- se lo podía notar visiblemente nervioso, tímido, sonrojado, era una situación que le superaba en demasía y que para nada sabía cómo tratar. Owen era salido, un poco degenerado y realmente un tipo sumamente osado con lo que se respecta a las chicas, pero Gwen era tan sumamente distinta, incorruptible, estaba hasta santificada, literalmente, lo había demostrado en sus lanzamientos de dados anteriores. Era como si pensar en ella desnuda fuese algo tan obsceno que le provocaba una incomodidad propia de algo morboso, pese a que la chica tenía una figura absolutamente perfecta y era demasiado hermosa -¿Cocinar?- la cabeza del pelirrojo, ahora sí estaba empezando a dar vueltas. Eran demasiadas peticiones en muy poco tiempo. Era responsable del cuidado de ella, la había metido en una casa aleatoria que había encontrado cerca de las playas de la isla y, por si fuera poco, era su invitada de honor. ¿Invitada de honor en casa ajena? ¿En casa de okupa? Maravilloso, todo estaba saliendo a pedir de Owen. La ternura invadió el corazón del muchacho pelirrojo que, en cuanto la escuchó balbucear aquello de "estar pidiendo mucho", inevitablemente para él y con una expresión que se mostraba fuertemente mareada al tener una persona evidentemente dependiente de otra -Sigh...- suspiró con fuerte profundidad mientras su cabeza caía hacia abajo, sacudiendo sus cabellos. Alzó el rostro para clavar sus ojos en la cara de la muchacha recostada en el respaldo, aunque al chico...sin quererlo, se le escapó una sonrisa envuelta en pura ternura, como si estuviese viendo el jarrón más frágil y hermoso que haya visto en mucho tiempo -Tengo algo mejor que cocinar.- su media sonrisa, simpática, le hizo realizar un ágil movimiento en su bolsillo y ante aquello que tenía colgado en su cuerpo desde hacía un buen rato; Antes de haber abandonado el hostal, había "tomado forzosamente prestado" tres dangos de diferentes sabores y una botella con un líquido realmente desconocido (esperando que sea agua). Esos dulces resultaban tener un tamaño relativamente grande, superando el de la palma de una mano -Mira.- aproximó su mano libre para atrapar la dulce y suave muñeca de la chica, colocándole el alimento dulce y de sabor desconocido, entregándole el de color rojo primero -La cocina se me da fatal, Gwenchu. Es más, de comer tanta comida basura y mala le perdí un poco el gusto a las cosas.- Se recostó en el suelo, teniéndola a escasos metros de su rostro mientras usaba ambos ante-brazos como almohada, con el rostro de lado y la mitad del cuerpo fuera del sillón, desparramado por fuera -Tengo que alimentarte bien para no invocar la ira de Dios, después de eso, te digo dónde está el baño.- repentinamente se sonrojó, algo...nervioso. Su corazón pegó un pequeño rebote, como si no pudiese controlar la vergüenza, incomodidad y el intenso sonrojo que invadió en sus mejillas con una mirada llena de evasión y timidez -¿En serio que...podrás sola?- había parte de curiosidad, y parte de interés en sus palabras -Confío en que podrás, pero, ¿No necesitas que alguien vigile para que no te revientes la cabeza con la bañera?- ¿Excusa? ¿Preocupación? Mitad y mitad, otra vez -Te prometo que aprenderé a cocinar para que Dios esté de mi lado otra vez. Es más, tienes que venir a tirar los dados conmigo, contigo a mi lado nos haremos millonarios, ¿No quisieras dinero para montar tu propia iglesia?- se refregaba entre sus ante-brazos, como si fuese un gato, el cansancio estaba empezando a pegar ligeramente sobre él -Con la Diosa de la Fortuna de mi lado, tengo la victoria asegurada, ¿No se enojará tu señor de estar acompañando a un acólito del mal como yo?-. RE: PINK BLOOD - Pasado Social - Gwendolyn - 30-09-2025 Se rio por su definición, porque le ha dicho que no ha estado en una casa, pero no le importó, simplemente permaneció sonriente, porque incluso si no sabe cosas, Owen la trata como a los demás y eso le gusta — No te preocupes, así está bien — es un descripción pobre, pero no le importó que sea así. Es un nombre que ha escuchado antes — ¿Rack? Conocí a un Uker y me dijo que le decían de esa manera ¿No será él? Le diré que usamos su casa cuando nos volvamos a encontrar — juntó sus manos en un aplauso, permaneciendo apoyada aun en el respaldo del sillón — Es muy amable, me ayudó sin pedir nada a cambio. Me he encontrado solo con buenas personas en mi viaje — se rió con suavidad, dichosa por poder decir algo así. —¿Algo mejor? — ¿Qué puede ser mejor? Le gusta el acto de cocinar, porque la gente habla y los aromas llenan el lugar. Seguramente no puede hacer nada, pero le trae vida a un lugar. Tomó la bola rosa y la apretó con suavidad — ¿Qué es esto? — se la llevó al rostro y sintió el aroma dulce — Es como un dulce pero más suave ¿Seguro que me lo puedo comer? — se vio dudosa, porque no sabe si hay más, no quiso ser egoísta — Puedo darte la mitad — lo partió, llevándose a la boca el trozo que ha designado como suyo, para luego ofrecer el otro a quien la acompaña. Soltó un sonido de gusto por el sabor que se encontró, es una alegría contenida por algo pequeño. … —¿Qué es comida basura? Uh... ¿Comías basura? — porque en la iglesia se come poco y de manera austera. Al menos ella — ¿N-No crees que te hará mal? — porque no reconoce a lo que se refiere ¿Cómo está vivo siquiera? — Debiste comer mi trozo también. Te lo dejaba si hacía falta. La pregunta del baño no le sorprendió, en realidad tiene sentido porque siempre se la hacen — Sí, es decir, si son como las de la iglesia debería poder ¿Por qué, las duchas de afuera son distintas? — es una pregunta legítima que no dudó en soltar — Podrías enseñarme cómo usarla al menos, creo que con eso sería suficiente o quizás tarde mucho lavándome el cabello, eso puede ser — tomó uno de sus mechones y lo dio vuelta. —No necesito dinero Owen, tengo a la gente que me ayuda. Ahora también me acompañas tú — aunque no sea eterno, lo que dure es suficiente para ella — Además, he pensado que quizás… no quiero volver. — se quedó quieta ante la confesión — Porque allá no encontraré las respuestas que quiero. No están en la iglesia, tampoco las sabe el sacerdote o la gente que los visita. Seguro se encuentran en ese mundo lleno de cosas que no conocen. —No creo que se enoje o no estaríamos aquí sentados ¿No? — se habrían perdido en el camino o algo peor, porque no se puede escapar de la ira de Dios o al menos eso le han dicho siempre — Deberías ir a ver lo de la ducha, yo te espero aquí. — se levantó con suavidad, estirando el cuerpo — Me gustaría saber qué tiene un hogar. Seguro hay un montón de cosas que no conozco aún. Se paseó con cuidado por el lugar, manteniéndose cercana a la pared todo el tiempo para no perder el equilibrio. Aun así hay algo extraño cuando pasa por una zona, es una línea que para el ojo normal seguro no está, pero ella no está jugando con las reglas de una persona normal. Lo golpeó con la punta de sus dedos y sonó hueco, por lo tanto no hizo nada más que empujarlo con suavidad, notando como se abre como si fuese una puerta. Nunca ha vivido algo así, jamás y la curiosidad fue suficiente como para pararse frente al umbral, de un cuarto que ha aparecido de la nada. Hizo el ademán de dar el paso al interior, cuando no hay un piso inmediato, se encontró con un vacío que le provocó un vértigo que la hizo gritar, mientras el cuerpo se golpea por las escaleras, hasta finalmente tocar el piso. Se quejó con suavidad, por los impactos, removiendo su cuerpo para quedar boca abajo e intentar usar sus manos para alzarse. ¿Quién pondría una escalera ahí? —Owen — lo llamó, sentándose en una oscuridad que no conoce, que tampoco siente — ¡Owen! — se cercioró de que nada se ha roto, pero todo duele —M-Me caí por un lugar extraño — no conoce los sótanos, nunca ha estado en uno, la iglesia tampoco posee un sitio así. No se levantó, porque el mareo sigue ahí, además ha chocado con algo acomodándose. Paseó la mano por la superficie, está dura y cubierta de ropa ¿O una sábana quizás? — Hay algo aquí. ¿Pero qué es? Me pregunto qué podrán querer esconder. RE: PINK BLOOD - Pasado Social - Owen Yang - 01-10-2025 — ¿Rack? Conocí a un Uker y me dijo que le decían de esa manera ¿No será él? Le diré que usamos su casa cuando nos volvamos a encontrar —
![]() -Me cago en la puta de ese cabeza de polla, lo conoce medio universo. ¡Ja! ¡Puede ser! Aunque ese nombre está de moda entre los niños de ahora, ¿No lo has visto?-
Una mentira tan gigantesca como obvia, pero quería omitir la situación lo máximo posible mientras maldecía entre dientes por la inmensa suerte de volver a mencionar exactamente al mismo sujeto que, OTRA VEZ, era conocido por un completo ajeno. ¿Acaso la isla era tan pequeña, o Uker tan irresistible? — Puedo darte la mitad —
![]() -Tú tranquila, preciosa. Mi deber es proteger a la Diosa de la Fortuna.-
No importaba todas las veces que Gwen repitiese su mortalidad y la herejía que podía resultar santificarla, nada iba a cambiar el hecho de que, ante ojos del pendenciero pelirrojo, la muchacha era un ángel caído del cielo tanto metafórica como literalmente. Sino, ¿Cómo explicar lo milagroso de su encuentro? ¿Los dados? Ella que vivía hablando sobre "las pruebas de Dios", ¿Acaso ésta era una para que Owen, tal vez, pudiese ganarse el cielo? Poco le importaban esos planteamientos más allá del fuerte sentido del deber que había nacido en su corazón desde que la había conocido esta tarde y, aún así, parecía como si el vínculo que ambos los atase...fuese más profundo de lo que uno podría imaginarse. La incredulidad de los ojos celeste brillante del chico apareció, provocando que levante el cuello para buscar ubicar el rostro perfecto de la chica frente a él mientras, con medio cuerpo afuera del sillón, contestaba -Ahm...este...- llevó una mano al mentón, algo confuso, como si quisiese tratar de buscar las palabras correctas para ir "cortito y al pie" sobre de qué se trataba la famosa "comida basura" -Es comida muy barata y que llena rápido, pero que apenas se la puede considerar comida, ¿Se entiende?- contestó con algo de duda, pensando en que tampoco estaba siendo especialmente concreto con sus palabras. Lo que nuevamente le despertó la curiosidad y le hizo alzar la cabeza como un centinela fue lo siguiente: "No necesito dinero." -Qué dices Gwen, necesitas dinero sí o sí.- estaba contrariado, extraño, pensando fugazmente lo sumamente diferentes que eran ambos jóvenes presentes; Mientras que la muchacha había tenido todo con más mesura y siendo más escueto, fue constante. Siempre fue provista de lo necesario, más no de lo que deseado, o al menos es lo que al pelirrojo le daba a entender. Owen, por el contrario, gozaba de dichas repentinas provocadas por una estafa correcta, el hurto de berries jugosos e innumerables conflictos con las fuerzas de autoridad. Mientras que la chica sería una línea en una gráfica, él sería una flecha diagonal que sube y baja, tan volátil como lo es el. — Porque allá no encontraré las respuestas que quiero.
![]() -¿Y qué respuestas buscas, Gwen?-
Se quedó perplejo, atónito. La chica, otra vez, volvía a pararlo en seco, y Owen era una persona que pese a su aspecto bruto y alocado tenía un fuerte sentido del análisis. Acaso...¿No estaba simplemente varada? Se quedó mirándole fijamente mientras la veía levantarse con suavidad y, mientras la espectacular mujercita parecía tener un aura que la rodeaba y la hacía parecer más endiosada de lo que el chico podría imaginar, se quedó otra vez helado mientras la escuchaba. Tanto fue así que la miró de arriba a abajo, inevitablemente para él, porque le seguía pareciendo imposible que existiese un ser humano tan particular como Gwen lo era en todo su esplendor -¡! ¡La ducha!- un leve sonrojo apareció en su rostro en cuanto se sobresaltó, volviendo a recuperar la compostura -¡Ya-ya-ya,- se puso de pie casi como si de un militar se tratase, apretujando los labios sin dejar de mirarle erguida -voy ya!- parecía un niño lleno de timidez y confusión; Toda su vida había cuidado de sí mismo hasta el punto de pensar que era lo único importante en esta existencia, pero...¿Acaso no se sentía bien saber que podía ser útil y necesario para alguien más, más allá de ser una simple herramienta? Sus pisadas generaban ese sonido intenso y hueco de madera, mientras subía las escaleras para finalmente poder encontrarse con un baño bastante bien provisto, aunque con una gran capa de polvo -¡COF, COF!- en el instante en que la chirriante puerta se abrió de par en par. Incluso la luz, tenue pero activa, parpadeó un par de veces hasta hacer un zumbido notable mientras daba varios pasos hacia adelante. Frente a él y con esos orbes celestes que tanto le caracterizan, se fijó directamente en la bañera, mientras un fuerte flashback de menos de un minuto atrás lo atacaba casi como si estuviese ocurriendo delante suyo otra vez: "Podrías enseñarme cómo usarla al menos" -Tsch.- Volvió a ponerse colorado mientras una pequeña sensación de vértigo le invadió, empequeñeciendo sus pupilas ligeramente -Qué cojones te pasa, Owen Yang, ¿Eres retardado?- Era una sensación tan confusa, tan extraña, ¿Estaba mal? No sabía, el pelirrojo siempre tenía una predilección enorme por los individuos extraños, distintos y diferentes...pero, ¿Gustarle una chica ciega, altamente devota y dependiente? Llevó su dedo pulgar a la boca, masticándolo con nerviosismo. El sentido del oído del pelirrojo era sumamente alto, desarrollado por la innumerable cantidad de veces que tenía que estar pendiente no solamente de ser capturado por autoridades locales, sino, para todas aquellas veces donde había entrado a hurtar a aquellos que más tenía en su isla natal -¿?- un sonido repetitivamente seco empezó a aparecer, uno que neutralizó ese rostro avergonzado a uno lleno de atención y le hizo girar la cintura con mucha brusquedad -¿Habrán venido los dueños de la casa?- su balbuceo era un pensamiento en voz alta, pero no dudó ni un solo segundo en arquear la espalda y poner una evidente posición acechante, como si entrase nuevamente a estar en sigilo. El deslizamiento de sus pies fue leve, tenue, usando la mano derecha para volver a empujar la puerta que, crujiente, chirreaba en sus bisagras otra vez, inevitable. Empezó a bajar las escaleras mientras su ceño se fruncía, con el cuello tenso y hacia adelante, inmutable, serio, como si lo hubiese hecho cientos de veces -No escucho a Gwen, mala señal.- casi en un susurro, imperceptible solo para él, miraba en todas direcciones...hasta que..."Owen" -¡!- muy bajito, pero le dio un pequeño sobresalto -¡Gwen!- su cuerpo viajó como un cohete hacia el origen del sonido que, otra vez, volvió a repetirse con mayor intensidad, golpeando sus talones con el suelo y haciendo que este retumbara -¡¿QUÉ COJ- y cuando quiso darse cuenta y sin prestar atención a la penumbra que tenía delante debido a los nervios, ¡SUIP! -¡ME CAGO EN LA PUT- su pie resbaló con el borde, exactamente igual que lo había hecho la muchachita no vidente, pero con ambos ojos funcionales, lo hacía las cosas más lamentables todavía. ¡TAF! ¡PUF! ¡BLAM!, escalón tras escalón caía sin control, quedando en una penumbra tan oscura como lúgubre mientras intentaba recuperar la compostura en una sensación de pérdida de equilibrio atroz -...agh, estoy destru-GWEN!- su cuerpo palpitaba por el dolor, pero Owen había empezado a desarrollar cierta obsesión con la protección de la muchacha que, por suerte para él, el brillo de las luces superiores generaban un tenue pulgor amarillento que le permitía ubicarse en el espacio nuevamente, pudiendo visionar a la chiquilla -¿¡Estás entera!?- llevó ambas manos hacia sus hombros, viéndole el rostro algo polvoriento y con sus innumerables adornos algo desordenados mientras ella, distraída de su entorno, palpaba aquello que tenía a su lado, señalando que había algo -Venga, vám- Un cadáver.
-Gwen, suelta lo que estás tocando, ahora.-
La expresión de terror atacó directamente a un Owen que, con sus pupilas e iris más pequeñas producto del susto inicial, buscaba alejar a toda costa a la mujercita de lo que acababa de ver con esa tenue y discreta luz amarilla proveniente de lo que parecía ser, a todas luces, una puerta secreta. Tal vez Gwen estaba ciega pero, como el pelirrojo dijo: "Ella ve cosas que los demás serían incapaces". No demoró ni un solo segundo en tirar de ella con algo de violencia, muy distinto a la sutileza y suavidad que había manejado hasta ahora. Se veía relativamente seco, como si hubiese estado una larga temporada en exactamente la misma posición, tan rígido como una viga de metal y con los músculos del rostro tan presionados que le habían deformado la expresión, incluso, pareciendo sonreír -Cambio de planes, la casa de Uker no es segura.- el pelirrojo se temía lo peor. Su cerebro no dudó en bombardearlo a hormonas que empezaban a hacerle sentir más salvaje y preocupado por su supervivencia, más aún cuando...la única y tenue luz que los había estado iluminado a ambos hasta ahora, lenta y progresivamente empezó a reducirse de manera gradual a una transición completamente oscura, envuelta en la penumbra. ![]() -Esto es malo. Esto es jodídamente pésimo.-
Soltó a la muchacha mientras corría hacia la escalera con mucha desesperación y desenfreno. Tropezó en un escalón, su expresión se mostraba envuelta entre angustia, confusión y miedo, como si las piezas del rompecabezas se empezasen a agolpar unas con las otras -...entrada por detrás fácil pero ruidosa...- sus manos volaban hacia el aire, como si intentase capturar el borde del panel que lo oscurecía todo más y más -...luz eléctrica, incluso estando abandonada hace meses...- la sinapsis neuronal estaba dando una sencilla y simple conclusión. Estaban en una trampa.
¡TUMB! ¡TRUMF! -¡ABRE! ¡ABRE, HIJO DE MIL PUTAS!- medio segundo después de que la penumbra azotó la totalidad del lugar, el cuerpo de Owen se lanzó encima de aquel panel de madera que parecía ser totalmente inamovible desde el lado interior. El pelirrojo conocía perfectamente esta clase de centros de captura ya que funcionaban de forma similar a cómo lo hacen las trampas para pájaros y ratones: En un solo sentido -¡TE JURO QUE COMO SALGA DE AQUÍ POR MI CUENTA TE VOY A ABRIR EN CANAL!- No iba a permitir en lo más mínimo el quedarse encerrados en aquel lugar, menos, aún, con un cuerpo que ya no parecía podrido, sino, disecado, casi como si hubiese sido momificado. La ferocidad de su voz y su expresión se combinaban con una cantidad bestial de puñetazos a modo de maza sobre la fuerte y retumbante pared de madera que, sin cesar y hasta escupiendo saliva de la rabia -¡TE VOY A PARTIR LAS PIERNAS, ¿ME ESCUCHASTE?!- Si Gwen había visto la faceta más noble, amigable, sincera y hasta algo triste del pelirrojo...aquí vería su forma más hostil, pura, visceral y hasta peligrosa de su propio ser. Él había avisado que era un demonio. RE: PINK BLOOD - Pasado Social - Gwendolyn - 01-10-2025 Escuchó los pasos de Owen por la casa, resuenan con prisa y no hizo nada más que agarrarse con suavidad la cabeza, calmándose luego de tantos golpes y giros. Tomó aire cuando su voz estuvo cerca, aunque el sonido que vino después es uno similar al que ella mismo ha producido.
—¿E-Estás bien? — hizo un ademán de moverse para revisar algo que no puede ver, cuando su pregunta aparece — Si, creo que sí. No me rompí nada al menos — quizás tiene un par de contusiones y mas de un raspón sangra, pero no es nada del otro mundo. No morirá hoy, habría sido peor un golpe fuerte en la cabeza. —¿Por qué debería soltarlo? — alejó su mano con suavidad, no con miedo, pero hizo caso. Ahí se encontró con la curiosidad subiéndose como si fuese una alimañana que vive en el sótano. El tirón la obligó a quejarse — ¡Me duele Owen, qué haces! ¡S-Suéltame! — intentó tomar la mano que la sostiene para detener el agarre — ¿Por qué no es segura? ¿Qué está pasando? — porque el tono lo dice todo. No creyó que esté mintiendo, pero aún no encajan las piezas. La soltó y el escándalo comenzó, lo dejó ir a golpear la puerta. Gritar lo que sus pulmones le permitan, no hizo nada más que acomodarse junto al cadáver en silencio curiosa de qué es. Le ha dicho que se aleje, pero también está muy ocupado hablando con alguien. —¿Es Rack el que nos encerró acá? Sus manos volvieron a la tela, pero la misma cambia y la silueta aparece. Es una persona, incluso luego de tanto puede reconocerla ¡No es tan fácil! Porque el tiempo ha hecho de las suyas. No temió a la muerte, porque es un proceso natural, la gente deja la tierra en algún momento, lo ha vivido y cantado por ellos más veces de las que debería. Juntó sus manos y realizó una plegaria por alguien que no conoce, incluso si el ruido de fondo son amenazas. Una vez terminó, buscó las manos de la persona para juntarlas en un último rezo que no ocurre. Hay algo ahí, es un objeto duro que deslizó con cuidado, en ese agarre firme que mantiene el cuerpo. — Permiso — fue respetuosa incluso si no está, brindándole el mismo cuidado que le daría a alguien vivo. El espectáculo de Owen no le fue indiferente, por eso es que finalmente se levantó. Es un movimiento que la desestabilizó inicialmente, obligándola a mecer el cuerpo, pero se encontró de pie. Sus pasos fueron a la escalera, en una espera que rinde frutos, porque puede sentirlo cerca. — Owen — lo volvió a llamar y cuando ya se lo encontró lo abrazó con suavidad. Las puntas de sus dedos terminaron en la espalda de él y los paseó con suavidad, de arriba a abajo las primeras veces, para luego avanzar a la nuca y terminar en el cabello, en un consuelo que le daría a un niño o a un desdichado. Resulta que aquí tiene los dos casos para ella. —Me asustaste — porque el enojo no ha sido parte del temor, sino que el agarre firme — No sé que está pasando, pero me imagino que no es bueno para que estés así — su tono sonó suave a pesar de la emergencia, tal vez es la ignorancia que la mantiene ahí, serena ¡Quizás es porque está con él! O porque tiene respuestas. —Encontré esto — aquella mano que dibujó la silueta de su acompañante cambió de lugar, encontrándose en su propio bolsillo. De él sacó un objeto pequeño, parece una llave, pero ¿Dónde está la cerradura de la verdadera salida? Quizás no es la verdadera, tal vez no abre la puerta de la manera que espera. — La tenía la persona que estaba ahí. Incluso si está muerto, es un hombre, una persona y alguien a quien se dirige con respeto. —Parecía importante para él — esperó que reciba el regalo, incluso si están sumidos en la espesa oscuridad. — De todas formas, las cosas materiales carecen de valor en el más allá — de nada sirve aferrarse a lo terrenal, si no se irá con ellos al cielo. —¿Estás bien? ¿Quieres hablar de eso? Buscó el rostro ajeno con ambas manos y se paseó por la barbilla, avanzó por las mejillas, hasta terminar en los costados de la frente — Saldremos, no te preocupes. … —Solo te pido que no vuelvas a lastimarme. RE: PINK BLOOD - Pasado Social - Owen Yang - 01-10-2025 Si Owen tuviese algo de lo cual pecar, siempre sería de su inminente impulsividad. Fue atrapado en contra de su voluntad las suficientes veces como para conocer todo tipo de trampas y artilugios y, en cuanto vio que la puerta se selló, la desesperación invadió su mente y corazón. ¿Acto reflejo? ¿Demasiada experiencia? La realidad es que no se había casi siquiera percatado del abrupto tirón violento que había tenido con la muchachita que, hasta hacía un minuto atrás, había tratado con un mimo y delicadeza mayor al que se había tratado a sí mismo. Había ignorado en buena medida las palabras de la santificada chica al estar no solamente cegado por la ira, sino, por la oscuridad que le provocaba una desesperación mayor. —¿Es Rack el que nos encerró acá?
![]() -¡ABRE SI NO QUIERES AMANECER SIN OJOS! ¡OE!-
Se había dejado llevar tanto por sus emociones, había vuelto a un instinto de supervivencia tan primigenio y primario que parecía como si hubiese vuelto a los estadios más tempranos en su isla natal, isla donde...esta clase de trampas, para él y para las personas que quería, estaban a la orden del día. En la mayoría de los casos, terminaban en tragedia.
— Owen —
![]() -¿¡QUÉ COJONES PAS-
Ni siquiera la había visto venir. No la había visto llegar. Tal vez, la penumbra, es aquello a lo que Gwen estaba tan habituado vivir que la nula existencia de luz no significaba nada para ella, a diferencia de para Owen, que indicaba la tragedia más grande. Agresivo y violento, quiso voltearse hacia atrás, demostrando que había perdido buena parte del juicio, pero, como si fuese un instante, un suspiro, sintió la suavidad, amor y ternura de aquella paz irradiada por la angelical mujercita justo detrás de él. ![]() -...Eh?-
Recuperó, casi sin inmutarse, la compostura. La yema de los dedos le rozaba como si esta fuesen pequeños destellos de electricidad, erizándole la piel tantísimo que empequeñeció aún más esas pupilas en esos ojos tan expresivos. Boquiabierto, domado, bajo control. Su pecho, insuflado a adrenalina y cortisol, como si le hubiesen metido una inyección de sedante, se calmó, quedando con la parte anterior del puño aún pegada a la pared -...Gwen?- y con mucha delicadeza y suavidad, volviendo a ser el mismo Owen que la había tratado con amor y mimo hasta recién, se giró para quedar justo frente a ella. No podía verla y su despampanante belleza, pero si podía sentir su respiración, agachándose ligeramente para quedar casi frente a frente en aquel escalón final alargado delante de lo que parecía ser la nada misma -No...no es nada bueno.- porque, siendo ella capaz de incluso poder sentir el calor de su aliento sobre esa piel tan aterciopelada, el pelirrojo seguía mostrando fuertes indicios de nerviosismo -Pero prometo que saldremos de esta. Protegeré a la Diosa de la Fortuna aunque mi vida dependa de ello.- se estaba dejando envalentonar por los vestigios de hormonas que habían atrofiado su cuerpo, pero...¿No era lo que estaba haciendo hasta este preciso segundo? Podría haberla dejado a su suerte en más de una ocasión en todo el día, ¿Porqué no la soltaba? El contacto era difícil, la penumbra y oscuridad era tan negra que ni siquiera era capaz de poder ver más allá del color ausente de toda luz. El aroma era húmedo, terroso, incómodo, no resultaba agradable como el de la tierra mojada luego de llover, era más a la humedad que adquiere la ropa luego de largas temporadas de encierro y falta de secado -¿? ¿Una llave?- palpaba la mano de la chica con dificultad, como cuando se cae algo detrás de un mueble y las manos, aleatoriamente en búsqueda de respuesta, reacciona. Notó la temperatura tibia del metal debido al haber estado en contacto con la mano de la chica, pero era sumamente evidente lo que era por su forma y tamaño, no dudando ni un segundo en tomarlo con la derecha mientras que, con la izquierda y mientras la escuchaba, oteaba cualquier sensación de agujero que pudiese palpar al tacto, subiendo y bajando el brazo sin cesar -Esto puede ser hiper útil, Gwenchu.- su cabeza había decidido omitir absolutamente su abrupta reacción anterior en pos de poder salir de allí, incluso, la mujercita buscaba el bienestar el chico queriendo saber cómo se encontraba -Me dejé llevar por la rabia, tú tranquila.- sonaba algo antipático, también, porque tenía su atención dividida en buscar, como quien pierde algo debajo del sillón, cualquier indicio que les permitiese salir de aquel opresivo lugar que tan malos recuerdos le traía. — Saldremos, no te preocupes.
-Lo se.-
—Solo te pido que no vuelvas a lastimarme.
![]() -...Gwen, yo...-
Toda la atención que podía estarle prestando a la salida de aquella puerta se esfumó ya que, como un flechazo que dio de lleno contra la cien, como si hubiese hecho marcha atrás solo para repetir una escena, recordó el fuerte tirón que le dio a la muchacha, queriéndola levantar no solamente de manera violenta, sino, actuando de manera completamente opuesta a como lo había estado haciendo hasta ahora. Dejó de estar palpando de forma súbita, con sus grandes orbes clavados en la absoluta nada donde podía sentir solamente la respiración y el tacto más embriagador, dulce y hermoso. Si este era el dulce abrazo de la muerte, le encantaba, porque su piel se erizaba con el contacto de la chica -Tía, no, perdóname.- su estado de sumisión era tal que sentía una pena gigantesca. Un retorcijón enorme apareció en su estómago, un bochorno que se fue hasta sus mejillas y una tragada de saliva que le dio un pensamiento fugaz mientras podía sentir en su tacto el aire del ángel-humano salir -Perdóname. He sido capturado en tantos lugares como este que...no quería hacerte sentir mal, joder.- hizo un ágil movimiento para guardar la llave en su muñeca y, utilizando todo su brazo derecho, empujar a la chica hasta pegarla a él, atrayéndola hasta su pecho y pegándola -Como Diosa de la Fortuna misericordiosa que eres,- tal vez no era el lugar más apropiado para estar siendo sugerente o relativamente romántico con un fiambre a escasos metros de ellos, pero por culpa de la ceguera total y la totalmente atrayente capacidad de Gwen de descolocarle parecía sentirse en otro plano astral, uno donde apoyó de lado su mejilla, acostándose en la copa de la cabeza de la chica perfecta -¿Podrías perdonar a este demonio? ¿Me ayudarás a ganarme las alas?- rio, ella pudo sentirlo por el pequeño saltito que dio, demostrando que ella...tenía algo verdaderamente especial, otra vez.-Serás clave para salir de aquí, Gwen.- buscó separarla, no demasiado, estando un poco agachado para volver a sentir su respiración. La tenía tan cerca que, si tan solo se acercase un poco más...no, las circunstancias lo detuvieron en seco, por más rápido que haya volado el pensamiento -¿Cómo haces para rastrear lugares y cosas?- pregunto esta vez con suma seriedad, sin siquiera moverse de su posición -No estoy acostumbrado a no tener ni el más mínimo atisbo de luz. Además- giraba su cabeza en todas direcciones. Nada, imposible, penumbra absoluta -parece que o no hay nadie del otro lado, o quien nos capturó no está aquí. O...a lo mejor...- siempre su rompecabezas mental, ¡TAK!, unía las piezas -...el tipo muerto allí es el dueño de esta casa...o de esta trampa. No olvidemos que la casa es de Uker.- Es increíble, hermano, hasta en una situación así manejas una mitomanía indomable -¿Se habrá quedado encerrado sin querer?- ambas manos del muchacho se posaban en los de la chica, la respiración cálida y tan embriagadora era lo que le hacía mantenerlo en sí -Esta vez, el ciego soy yo. Guíame, preciosa.- Sonó agradable, simpático, algo pícaro, porque...Gwendolyn tenía el superpoder para calmar a las bestias, y qué mayor individuo atrofiado por el instinto que Owen Yang -Te pondré en situación, bombón: Nos hemos quedado atrapados en un sótano con una trampilla de único sentido, como las que le ponen a los conejos para cazarlos. No se ve absolutamente nada, justo atrás nuestro tenemos una escalera que como pises mal, te vas a volver a reventar la cabeza.- quiso ser resumido, tomando aire para proseguir después -Hay una persona muerta no muy lejos de nosotros y se ve seca, como si hubiese sido hace bastante, tal vez, años. No se ve absolutamente nada, ¿Cómo haces para guiarte?-. Tal vez, alguien así es lo que faltaba en tu vida, amigo mío.
RE: PINK BLOOD - Pasado Social - Gwendolyn - 02-10-2025 —No me digas más Diosa, Owen. No es necesario, no me gusta — se alejó unos centímetros con suavidad soltándolo, no es un regaño, es una confesión a la que le ha gustado llegar — Me gusta que me trates como a los otros ¿Está bien? Gwen está bien, solo así — porque el ser especial siempre ha sido por algo malo, porque no puede salir, porque no puede ver, porque no puede andar sin alguien más. — Claro que te perdono, pero… somos personas normales Owen y así me gusta que sea de ahora en adelante, para siempre ¡Incluso si lograra hacer un milagro! — Se rió con suavidad en la oscuridad, una que no le molesta para nada. — Porque si somos personas comunes no hay razón para separarnos ¿No? — le tomó la mano y la apretó con suavidad — Sin demonios ni ángeles, ni cielo o infierno. Solo nosotros, como si fuésemos iguales.
Incluso si no lo son, si no lo serán. Pero es el confort de que el destino no necesita separarlos antes de tiempo y que el futuro les permite juntarse una vez más. Suena a una fantasía suave, cálida. —No necesitas alas si yo tampoco las tengo. Finalmente lo soltó, dándole espacio para que se pueda recuperar —¿Yo? — su rostro de ladeó ligeramente ante la afirmación — Uh ¿Rastrear? Es solo paciencia y cuidado, no hay más. Me tomo más tiempo que otros para esas cosas — quizás también es un una pizca de suerte, que los más fieles llaman bendición de Dios. Tiene muchos nombres, y ella también ha elegido el que más le gusta. —Es extraño tener a un hombre muerto en la casa. Más en ese estado, me gustaría darle un entierro como corresponde. Aunque ya he pedido por él. ¿Quedarse encerrado con la llave? ¿Por qué no la usó entonces? —No hay necesidad de halagos, Owen, me averguenzan — su voz se tinturó de aquel sentimiento que ha nombrado, en una sensación que no le gusta. Es un cosquilleo que no le sienta tan bien a pesar que le alegra en parte — No estoy acostumbrada a ellos y… no creo acostumbrarme. Escuchó la indicación — No entiendo algunas palabras que usaste — porque son específicas y no las ha sentido nunca ¿Será muy tonto declarar que no sabe qué es un conejo aun? Que no ha visto ninguno, pero supone que es un tipo de animal ¿Un ave quizás? — Uh, si, creo que me golpee la cabeza. Aun me duele un poco…— Tomó aire y suspiró — Uso mis manos para guiarme, pero también yo no tengo temor a encontrarme con cosas desconocidas. — porque no cree en la maldad aun, ni en que algo la pueda lastimar sin una buena razón. —Si hay una llave, debe existir una puerta — bajó con cuidado las escaleras — Pero no creo que esté en los muros ¿No? Porque estamos bajo tierra, no tiene sentido, porque no saldríamos afuera — finalmente bajó y llevó su dedo índice a sus labios. —¿Qué tal el techo? Ya que el suelo seguro tampoco es — no es que pueda ver o alcanzar lo que está arriba con facilidad — Eso explicaría el por qué si está la llave no pudo abrir ¿No? — estiró su mano arriba, sin encontrarse algo — No sé qué tan alto está ¿Vez algo en que te puedas subir? Nada más que un par de cajas que no llegarían tan arriba de pie. Un salto quizás podría ayudar a Owen a tocar el cielo — Si me subes a tus hombros podría intentar ver si hay algo ¿Qué dices? Esperó que acepte, que el plan se lleve a cabo, no es difícil pero sí se sintió insegura unos segundos de tener que hacer el trabajo que requiere ver — N-Nunca había estado tan arriba. No me gusta separarme del suelo ¿Es mucho peso? ¿Seguro que puedes con esto? — un temblor atravesó su cuerpo, pero eso no le impidió levantar las manos, tocando finalmente el techo. — Huh, hay muchas telarañas — no sintió asco, pero sí tuvo cuidado al dar suaves golpes sobre la superficie, hasta que finalmente hay algo. —Aquí hay algo. Ya comenzaba a sentir cansancio en los brazos — bajó su mano y pidió el objeto que le ha entregado con anterioridad. Tuvo cuidado al tomarlo, sintiendo los nervios de una presión que no debería tener. Una vez volvió a alzar sus brazos movió con cuidado el inicio de la llave en busca de hacerla entrar a la abertura. No se ve nada, pero jamás se ve para ella. Por eso es que el proceso pide paciencia, una que tiene ¡Le sobra! Tan así que finalmente el objeto entra y suena cuando lo gira — Creo que ahí está — sus manos empujaron el techo, que no se abre, pero se estremece. Un golpe que se complementa con un quejido finalmente tiró el trozo de madera afuera, dejando entrar la luz del estar que ya han usado una vez. —Voy a intentar subir — posó sus manos en la orilla del recángulo y usó su fuerza para intentar elevarse, llegando al piso de arriba. Es un proceso que pensó que no lograría, pero seguro le han dado el empujón necesario para que quede en el otro cuarto. —Te ayudo — su mano no será suficiente, por eso no hizo nada más que tirar un trozo de tela que encontró cercano atándolo de manera torpe en las escaleras. Es una cuerda improvisada que se cercioró que pueda resistir (O aparentemente hacerlo) el peso de quien la acompaña — ¿Ves? Te dije que no era tan malo. Porque cuando Dios me cierra una puerta, no me abre una ventana, sino que me da una salida nueva. Otra puerta o nunca podría salir. La muñeca favorita, la que lo entretiene y le hace reír. ¿Qué pasará cuando se de cuenta que ya no la necesita? RE: PINK BLOOD - Pasado Social - Owen Yang - 02-10-2025 Ella insistía una y otra vez en tratar de evitar a toda costa santificarla, cosa que en una cabeza tan dura como la de Owen, ciertamente, era realmente difícil -Vale, vale, Gwenchu, mejor.- iba a querer ganar sea como fuere; Tal vez dejaría de decirle "Diosa de la Fortuna", pero sus apodos improvisados que buscaban generar un vínculo más profundo entre ambos, ciertamente, no iba a poder quitárselos ni aunque la chica lo pidiese. — Porque si somos personas comunes no hay razón para separarnos ¿No? —
-¿Eso crees?-
— Sin demonios ni ángeles, ni cielo o infierno. Solo nosotros, como si fuésemos iguales.
![]() -...estás...segura? ¿Iguales?-
El escalofrío volvió a estremecerle el cuerpo mientras un nudo en la garganta, tenso como el que se le hace a un globo, apareció mientras sentía el aire cálido de su boca salir combinado con el de su respiración. El corazón le dio un vuelco extraño, uno que había sentido muy pocas veces en su vida y que ahora, ciertamente, chocaba en demasía con todo lo que había conocido hasta ahora. ¿Alguien que quisiese su compañía genuina, simple y llanamente, porque sí? ¿Porque le agrada a alguien? No sabía cómo sentirse, pero no recordaba la última vez que se había sonrojado tanto y, sintiéndose tan inseguro, estaba aliviado de saber que la chica que estaba poniéndolo así era incapaz de verle directamente. Se sintió feliz, incluso, siendo literalmente iguales, capaz de sentir, pero no de ver. Si bien ella resultaba ser muy determinante y hasta a veces parecía buscar la manera de hacerle entender cuáles eran las cosas que podían o no gustarle que el pelirrojo le dijese, había algo que el chico no iba a poder evitar: Halagarla. Un día le bastó a Owen para ver que, aunque Gwen batalle a diestra y siniestra para dejar implícito el hecho de ser un individuo común, incluso, uno débil, él veía una fortaleza indescriptible, una que a él le faltaba a leguas. A ella le faltaba "mucha calle", y a él le faltaba "mucho espíritu", por lo que ésta dinámica, así la chica oponga resistencia, iba a tener que obligarla a ceder tarde o temprano -Conmigo deberás acostumbrarte a que te halague. Menos mal que no puedes ver, Gwenchu,- sonrió enormemente, con esos ojos llenos de brillo y fulgor que lo caracterizan -si te vieses al espejo se te subiría el ego a la cabeza, eres la chica más bonita que he visto en mucho tiempo.- y si bien el muchacho era un mitómano de mucho cuidado, esta vez, estaba siendo sumamente honesto; la Isla del Karate estaba repleto de mujeres hermosas y más aún que, en los últimos meses, había tenido un fuertísimo número de turistas y viajeros debido a lo que parecía ser su temporada de verano. El joven pillo no dudó en, con suavidad y generando un movimiento espasmódico con la mano izquierda, frotar el mismo lado de la muchacha del rostro, sobándolo con mucha ternura y suavidad. Por primera vez en bastante tiempo, ciertamente, se sentía con suerte. El plan de la chica empezó a ser efectuado con rapidez, prestándole atención a su posible análisis que provocó que el muchacho llevase una mano hacia el mentón, pensativo, entre-cerrando los ojos -...tal vez por eso se quedó encerrado el gilipollas...- balbuceó, ya que era probable que la trampilla que permitiese la salida del lugar estuviese a una altura inalcanzable para un humano normal, no al menos para el individuo que estaba momificado en el suelo. Fue así cuando comenzó el plan de la no-vidente: Cerciorarse de que existiese una puerta oculta en la parte superior que, nuevamente y encajando las piezas en el rompecabezas mental de Owen Yang, un pequeño sobresalto, casi como un chispazo, le abrió los ojos sutilmente, inapreciable por la penumbra -...es hiper probable que exista una puerta en el techo. Si esto es una trampa para raptar personas, tiene que tener una escotilla para interactuar, lanzar comida o torturar. No tiene sentido atrapar gente sin más.- era un pensamiento rebuscado, sí, pero tan conocido por él y tan normal en diferentes métodos de tortura que accedió sin dudar a lo que la muchacha, ciertamente, la corazonada de la chica parecía estar en el rumbo correcto -¡Venga! Vamos a ver si Dios te mandó la señal correcta.- y, procediendo rápidamente, se pegó a la muchachita para, agachándose ligeramente y encorvado, la atrajese consigo casi de la misma manera a cuando la había llevado a caballito poco tiempo atrás, buscando que coloque ambos pies sobre los hombros del pelirrojo. Ella continuaba tímida, dudosa, pero Owen confiaba ciegamente (Nunca mejor dicho) en su teoría, porque tenía bastantes papeletas de ser cierta. La atrapó con ambas manos un poco más arriba de los talones, generando unos tambaleos espasmódicos propios de intentar mantener el equilibrio entre ambos -Si es por ti Gwenchu puedo hasta con el mismísimo profeta.- bromeaba, intentando mantener la calma ante su pregunta de si el chico estaba en la misma sintonía que ella. Como si fuese un acto divino, ¡TUB!, un sonido hueco -¡! ¡Lo tienes!- llamativo, distinto, apareció de forma repentina, con el joven pillo que no demoró ni una décima de segundo en buscar la llave que traía atrapada aún en su mano y, de forma torpe producto de la pura oscuridad, tocar la mano de la muchachita que, en un abrir y cerrar de ojos, ¡TAK! ¡IIIIIIIIK-PLAK! -¡¡!! ¡LUZ!- El destello ámbar fue tan llamativo que hasta sus iris se empequeñecieron por el intenso cambio, viendo la transición de la nada al fulgor en el cual el corazón volvió a llenársele de esperanzas y una alegría sin control. En cuanto la muchacha mencionó que iba a subir, Owen reclinó las piernas y dio un pequeño salto, tratando de darle aún más margen para que pudiese dar una pequeña escalada mientras que, finalmente y sin sentir el peso de la chica, levantó la cabeza para, otra vez, ver ese antifaz blanco y cruzado que reconocería ya a mil kilómetros de distancia -¡Lo hiciste, Gwenchu! ¡Qué nivel!- y, a los pocos segundos, una tela cayó en forma de péndulo. Tiró de ella una, dos, tres y cuatro veces, comprobando que la tensión sea suficiente. Ya lo había hecho demasiadas veces -Prometo que- enrolló su mano derecha sobre parte de la tela mientras que, con el pie izquierdo, generaba una especie de base de escalada. Era sumamente evidente que había trepado más de una vez, aunque, bueno...en circunstancias diferentes -aprenderé a cocinar solamente para agasajarte por esto, Gwen.- el joven escaló con agilidad para, finalmente, llevar ambas manos hacia los bordes de la trampilla, impulsándose hacia arriba y quedándose justo frente a ella, llevando una de sus manos para cerrar la exclusa que, con un sonido seco y hueco, ¡TAK!, se selló. Cuando el pelirrojo quiso darse cuenta, se encontraba en lo que parecía ser una habitación de cama matrimonial, decorada, algo austera, pero con los elementos suficientes para ser considerada una típica habitación de pareja -...joder, ¿Este tipo estaba casado, o algo así?- claro, él hablaba en voz alta como si Gwen pudiese ver exactamente el lugar en el que se encontraban. Aún de rodillas en el piso, agitado, intentando recuperar el aire, giraba su rostro como un radar, observando cada detalle del lugar hasta que el cerebro le recordó su mentira inicial -Estamos en una habitación matrimonial, debe ser la habitación de huéspedes del tío este. Uker.- corrigió rápidamente, atrapando la mano de la muchacha para, así, tirar de ella y levantarla. Cuando ambos estuvieron a la par, con esa casi cabeza de diferencia de altura que les separaba y hacían que Owen tuviese que estar más cabizbajo, no pudo evitar sonreír, aunque todavía ligeramente incómodo -Ahora sí molaría que te dieses una ducha.- y en efecto; La muchachita, con esa apariencia tan angelical, ahora, parecía que un huracán le había arrastrado por encima. Era tan bonita, suave y estaba tan sumamente decorada que el haberse caído hacia aquel vacío le habían llenado de polvo, desorganizado los adornos y, también, alborotado su tremendo y voluptuoso cabello oscuro con mechas violáceas, casi como si estuviese recién levantada. Llevó su pulgar hacia la mejilla de la chica, intentando quitarle un manchón de tierra que se le había pegado, excusa perfecta para también sentirle su mentón -Te duchas tú y luego yo, ¿Va?-. Todo el alboroto le había hecho perder totalmente el sentido del tiempo. ¿Cuánto había pasado desde que habían usurpado aquel lugar? ¿Horas? ¿Días? ¿Porqué la electricidad aún seguía funcionando si el que estaba en aquella trampilla parecía el creador de la misma? O tal vez...¿No lo era? Entrelazó su mano con la de la chica y, ayudándola a subir la escalera con la misma sutileza con la que habían estado caminando en su primer encuentro, la acompañó hasta el piso superior, lugar donde yacía una sencilla bañera iluminada por el parpadeo de aquella luz que se volvió estable unos segundos después -Lo que si...- miraba en todas direcciones, observando el abandono total de la enorme mayoría de artículos de limpieza con lo eran jabones y posibles shampoos. Atrapó la parte superior de la palma de la chica y la llevo hasta uno de los grifos -Esta controla el agua caliente.- tenía una pequeña piedrita rojiza -Ésta, la fría. Espero.- volvió a hacer lo mismo empujando a la derecha, donde había otra con una celeste. Indicaciones típicas y básicas de "Hot and Cold". ![]() -¿Querrás...que te ayude a bañarte?-
Su corazón otra vez dio un vuelco, ¿Qué te está pasando, Owen? Sueles ser infranqueable con las chicas. Bueno, infranqueable y estúpido en la mayoría de las veces -No quiero pecar de degenerado teniendo que observarte a ver si no te resbalas y te matas...- estaba completamente colorado, rojo, de su rostro emanaba una calidez demasiado perceptible en la cual desviaba la mirada de absolutamente todo, como si quisiese evadirse tan solo de pensar en lo extraño aunque deseoso de la situación para él -...de todas maneras, no me separaré de ti.- Se le apretaban los labios de una manera incontrolable, estaba totalmente avergonzado de lo que estaba diciendo, llevó su dedo pulgar a la boca, masticándoselo de los nervios -Te lo he prometido, y yo jamás incumplo una promesa.- y mientras decía esto, necesitaba alejarse, necesitaba aire -¡Voy a buscarte una toalla y vuelvo, si necesitas ayuda me d-dices!- progresivamente, Gwen escucharía estas palabras con mayor reverberación y lejanía, debido a que el pelirrojo, huyendo con bastante cobardía, se quedó a la altura de la escalera intentando hacer que los latidos de su corazón dejasen de saltar de forma criminal. Se sentía frustrado, estúpido e incómodo -Cálmate, retrasado.- empezó a golpear su frente con su puño cerrado en su parte superior, una y otra vez -No dejaré que esta tía me ponga así.-. No te resistas más.
RE: PINK BLOOD - Pasado Social - Gwendolyn - 02-10-2025 —¿Crees que haya alguien más en la casa qué dices eso? — no sintió miedo, simplemente se encogió de hombros — Debimos pedirle ayuda a la persona entonces — golpeó sus propias manos con suavidad, para quitarse un poco de polvo — Si, también creo que debería darme un baño. Me siento llena de tierra — se rió con suavidad y asintió — Sí, mejor así. Aunque seguro voy a tardar.
El gesto cariñoso no le sorprendió, simplemente la llevó a inclinar el rostro ligeramente, como si quisiera recostarse sobre él para dejarla ahí más tiempo. Se dejó guiar, hasta que finalmente llegó al baño. Es un ligero aroma a jabón lo que se siente en el interior. No dijo nada, simplemente tocó los objetos cuando se los indicó, para luego pasearse por el resto, para hacer una imagen mental de lo que está tocando en ese momento. —¿De nuevo con eso? — se quedó en silencio antes de suspirar — ¿Tan preocupado estás por mi? — fue incapaz de pensar en otra cosa, una razón que se esconde pero que para otro sería evidente. — Está bien… Podrías ayudarme con el cabello, que es donde me demoro más. No se sintió muy convencida, porque en el pasado le han dicho que los chicos y las chicas no se mezclan. Pero no está ahí, ya no es una niña, por lo tanto simplemente se encogió de hombros. —Creo que necesitaré dos toallas — siempre utiliza esa cantidad, una para el cuerpo y la otra para el cabello. — G-Gracias — alzó la voz cuando lo escuchó partir, para que pueda recibir el agradecimiento de su parte. Tomó el vestido desde abajo, subiéndolo para intentar quitárselo. Esa es la forma más fácil, porque los botones no le gustan, los cierres tampoco. En el momento que la cabeza y su pelo finalmente dejaron de rozar la tela bufó, porque siempre será complejo hacer eso — Debería lavar el vestido después — se acercó a la bañera y giró la perilla del agua caliente. Sólo queda parte de la ropa, una que finalmente se quitó, cuando el agua llegó al punto que le gustó. Dejó todo junto, doblado con cuidado. Un tirón a la ducha y el agua finalmente salió desde arriba, sacándole un sonido de satisfacción. Es lo que necesita, el relajar la piel que seguramente tomará un color oscuro esta noche. —¿Ya volviste? — buscó con las manos algo para limpiar el cabello y el cuerpo, encontrándose con un recipiente — ¿Me podrías decir cuál es este? — porque no puede ver y aunque pudiera, no sabe leer — Gracias. Owen suena extraño ¿Debería preguntarle? ¿Le ayudará al final? —Intentaré no tardar — el ambiente se llenó de vapor, pero no lo vio o sintió, simplemente pasó el shampoo por el cabello, quitándole la suciedad. El agua no sale oscura, pero sí llena de espuma. Volvió a repetir el proceso hasta que finalmente sintió que está listo — ¿Estás bien, Owen? — tomó otro producto y lo levantó — ¿Cuál es este? — pero no le sirve, por lo tanto lo volvió a cambiar — ¿Y este? — finalmente luego de un intento más, lo encontró. Terminó el proceso finalmente y cortó el agua. Tuvo cuidado al salir, se dio su tiempo, estrujando el cabello un par de veces, hasta que estiró su mano — ¿Me pasarías la toalla por favor? Gracias... — sintió el frío azotarla, porque el cuerpo se enfría con rapidez. — Lamento molestar tanto — tomó finalmente el objeto y cubrió su cuerpo, en un ligero confort. —Ya puedes usarla tú — se movió con cuidado hasta el exterior — ¿Tienes la segunda toalla? Es para secarme el cabello o dejaré todo mojado — incluso si se ha quitado la mayor cantidad de agua, sigue ahí estilando — Quizás debería cortar mi cabello — lo tocó con suavidad — En la iglesia no me dejaban cortarlo. Porque tenía una imagen que cumplir, un estándar que llenar. —Huh, ¿Mi bolso dónde está? Así me puedo poner mi ropa seca y limpia — Se sintió más seca, aunque existe un ligero temblor por el frío — Iré a buscarlo abajo. — su mano tocó el rostro de Owen y lo sintió caliente — ¿Seguro que estás bien? No te vayas a enfermar. Estás extraño. ¿Es que ha hecho algo raro? RE: PINK BLOOD - Pasado Social - Owen Yang - 03-10-2025 — ¿Tan preocupado estás por mi? —
![]() -¡Yo que sé, Gwen! ¡No quiero que te partas la cabeza otra vez!-
Todo parecía haberse dicho y, a una velocidad criminal, viajó hasta la habitación que tenía la trampilla con la esperanza de encontrarse con al menos las suficientes para poder ser provistas para la muchacha que le estaba haciendo desbocar ese corazón lleno de espinas. Todo esto le había distraído, pero...cuando sus ojos entraron en contacto con aquella escotilla de madera que visto desde la parte superior gozaba de una anilla para tirar hacia arriba -...- lenta y progresivamente, se detuvo, extrañado, preocupado por lo que habían visto hacia tan poco y que parecía que ambos le habían restado importancia -¿Será...el anterior dueño de la casa? ¿Cómo es que sigue viniendo la electricidad aquí?- era extraño, difícil de creer que fuese todo "tan fácil" y más habiendo demostrado abiertamente que la casa tenía un dispositivo simple de detección de intrusos como lo fue su estrepitosa entrada llena de ruido -A ver que se le ocurre a Gwen al respecto.- su mirada parecía algo confusa, mezclada con preocupación, extrañeza. ¿Iban a dormir con un cadáver disecado justo debajo de ellos? ¿No era un poco blasfemo? Bueno, para blasfemias Owen Yang, la personificación total de una: Bastardo, ludópata, mentiroso y ladrón. Le faltaría ser homosexual. No demoró en alcanzar el punto de la ducha que le había crispado la piel y erizado los brazos en el momento que escuchó el agua correr. Cada paso que daba, un latido del corazón se acumulaba -...Mgm!- tragó una bola de saliva que hacía que el rubor en su rostro se incrementase más y más. Delante de la puerta del baño, ¡TOC-TOC!, dio dos golpes con el nudillo del dedo del medio mientras una sensación de vértigo invadía su vientre -¡Voy...a pasar!- tomó una bocanada de aire gigantesca mientras mantenía una mirada completamente alejada de la cortina que solamente dejaba ver su silueta. Su cabello era tan largo, tan voluptuoso que caía casi indefinidamente hacia abajo, aunque su cuerpo escultural podía vislumbrarse con un claro desenfoque, pero su parpadeo y iris empequeñecidas por los nervios hacían que, incluso ante la pregunta de "Ya volviste", el pelirrojo lo dijese absolutamente nada más. No podía ser un degenerado con una chica no vidente, devotamente religiosa, casi fanática, incluso para él era demasiado. El brazo delicado, algo paliducho, apareció de forma salvaje mientras él le daba la espalda aunque hubiese querido ayudarla -¡¡!!- y no pudo ponerse más colorado en el instante que, evidentemente y por falta de control de la chica, un mínimo atisbo de su cuerpo desnudo apareció ante sus ojos -¡ES SHAMPOO PERO A SABER CUÁNTO TIEMPO TIENE!- lo levantó para acercárselo a ella, "¿Y este?" -Parece colonia barata.-, "¿Y este?" -Baba de Den Den Mushi para las manchas de sol.- contestaba con bastante sequedad y timidez, dando la respuesta directa, siendo incapaz de volver a dirigir la mirada hacia la ducha otra vez pero manteniéndose vigilante. Incluso ante la pregunta de si estaba bien, cruzado de brazos y mirando hacia la pared en la que estaba apoyado solo con su hombro, se quedó petrificado al querer volver a mentir...y esta vez, no poder. Tal vez, sin haberse dado cuenta, la chica lo había hechizado para que las mentiras doliesen cada vez más, ¿O será la ira de Dios al ser un pecado capital andante?. Era increíble cómo estaba al servicio de la muchacha para todo y para cualquier cosa que ella necesite de él, ¿Le gustaba sentirse útil? Tal vez, necesario, necesitado por alguien que parecía buscar su compañía simple y llanamente porque sí, no dudó, sin siquiera inmutarse, de agarrar la toalla al ver nuevamente aquel brazo salvaje estirado manoteando sin cesar en el aire. No iba a volver a caer en la trampa, no se iba a voltear -Toma, sigue mi voz.- por lo que, dándole aún la espalda, estiró el brazo hacia atrás, pasándole una de las dos toallas que había traído para la chica. Cuando finalmente sintió la presencia de la chica justo a sus espaldas, la observó incluso más delicada, blanca y frágil que antes. No tenía ese antifaz cruzado que tanto la caracterizaba y su cabello, enormemente extenso, seguía escurriendo una cantidad de agua considerable -Traje como cuatro, yo necesito un par también.- acotó mientras la miraba a aquella distancia que les separaba, tenue, se veía aún más hermosa de lo que la había visto en un inicio -Estás bellísima.- parecía un robot, duro, petrificado, porque la chica, por más que fuese ciega, parecía tener la mirada de medusa en él, una y otra vez. Su cabeza se llenó de ruido hasta que -¡!- con un pequeño respingo, sintió el suave, delicado y húmedo contacto de la palma de la muchachita frente a él -Estoy...acalorado, Gwen, necesito una ducha yo también.- contestó casi inmediatamente, para ayudarla hasta la salida de aquel baño relativamente compacto y, cerrando la puerta, ir disparado hacia la ducha con los ojos saliéndose de las cuencias -¡AGUA FRÍA, AGUA CONGELADA!- pensaba con locura mientras cerraba el grifo izquierdo para hacer girar sobre su eje el derecho hasta quedarse atascado. Y a diferencia de que el cabello de Gwen no parecía haber liberado suciedad...el de Owen, progresivamente, liberaba un tono rosado que incrementaba a rojizo, tiñendo parte de la ducha y cayendo por sobre su cuerpo a modo de cascada. Habrá tardado unos minutos, los suficientes para que la ducha fuese lo suficientemente resfrescante y para que él notase lo que estaba ocurriendo. Cerró el grifo, movió la cortina de un manotazo y tomó una de las toallas que estaban colgadas no muy lejos. Empezó a secar su cabello mientras la sacudía de forma completamente irregular, despeinándolo para darle ese toque característico a su peinado. Esta, progresivamente, de su tono blanco...empezó a tornarse de varios manchones rosados uno detrás del otro, unos bastante parecidos a los que habían aparecido en la propia ducha. Secándose con esfuerzo con la otra (Que también se manchó, aunque de forma más leve) y se vistió a una gran velocidad, pese a que sus prendas eran bastante sencillas. Justo cuando quiso salir del lugar del baño -...- se detuvo, para dar marcha atrás al notar que algo había cambiado. Era totalmente evidente para él, pero no dudó en revisarse. ![]() -Gwen nunca podrá notar la diferencia.-
El agua fría había ayudado a calmar su cabeza y enfriado su cuerpo, uno que parecía estar pecando de lascivo hace ya horas. Respiró profundamente, aliviado, en parte, de no tener que estar revelando su cabello original a absolutamente nadie, agradecido "con el de arriba" de que justo quien tuviese que ser espectador de ello sea alguien no-vidente. Tal vez...mostrar su verdadero ser a ella era algo que estaba naciendo en Owen.
Cuando buscó prestar atención, empezó a bajar las escaleras con el objetivo de encontrarse con su muchachita acompañante -¿Dónde quieres dormir, Gwen?- preguntaba en voz alta, esperando que pudiese escucharle sin saber exactamente dónde se encontraba. Buf, esa ducha había hecho un milagro en él -Hay un sillón y una cama matrimonial, aunque es medio morboso porque justo abajo está...bueno,- su cabello parecía moverse con muchísima soltura, brillante, blanco como la nieve, ese aspecto matón y pendenciero parecía haberse opacado en un aura más pura y hasta embelleciendo más su rostro -el fiambre que vimos antes. Mañana si quieres le damos sagrada sepultura, ¿Te parece?- preguntaba sin saber si era escuchado -Si elijes el sillón yo me pondré unas mantas a tu lado, ¿Te mola? Incluso podemos contarnos historias antes de mimir, ¿Tienes alguna de la iglesia que esté guapa? ¿Algo que hizo un cardenal enfermito?-. |