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[Social, pasado] Un nuevo comienzo - Versión para impresión

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[Social, pasado] Un nuevo comienzo - Kibai - 01-10-2025

Las aguas del South Blue eran sin duda mucho más tranquilas que las del Grand Line, se dijo a sí mismo Kibai mientras reposaba perezosamente encima del bauprés del barco. Desde luego, era agradable poder echarse la siesta tranquilamente sin estar ojo avizor para anomalías climáticas o avistamientos hostiles. Aunque el paso hacia el South Blue no había sido algo precisamente de risa, una vez superado ese escollo, el resto de la travesía en si les había bendecido con un mar prácticamente en calma total. Calma que por otro lado, había comenzado a romperse a medida que un viento gélido había azotado la embarcación de vez en cuando según se iban acercando a tierra.

A lo lejos, el trasiego de varios marineros le distrajo de sus pensamientos. El oficial de cubierta Darret, un hombre de pequeña estatura y voz autoritaria, se hallaba subido encima de un barril, dirigiendo las maniobras necesarias para comenzar las maniobras de aproximación al puerto del Reino de Roshwan, lugar al cual el barco correo traía mensajes oficiales para la base local, así como correspondencia desde el Grand Line a las familias de los Marines que allí residían.

Desperezándose, Kibai se incorporó y caminó cuidadosamente por el bauprés hasta alcanzar la punta, donde, bien agarrado al cabo que unía el palo al foque, contempló el paraje nevado de Roshwan. La línea de costa se extendía a ambos lados del horizonte y se ampliaba cada vez más, dibujando una ininterrumpida línea blanca, rota solamente por formaciones de un vivo color rojo, que, aunque en un principio el Mink las confundió con rocas, tras una observación más detallada resultaron ser edificios, contruídos en ladrillo rojo que destacaba vívidamente contra la blancura impoluta de la nieve. 

"Kibai, maldito holgazán, haz el favor de bajar de ahí de una vez!"

La voz del oficial de cubierta le sacó de su ensimismamiento. Procurando mantener el equilibrio, Kibai caminó de vuelta por el bauprés hasta aterrizar con un salto en la cubierta del barco, justo delante del pequeño hombrecillo.

"Venga, el capitán Seijuru te espera en su camarote. Creo que tiene algo que decirte. Y después seguro que tendré tareas para ti. Estamos a punto de atracar, y todas las manos son bien recibidas. O garras, en tu caso."

Kibai hizo caso omiso a la chanza. Hacía tiempo que se había acostumbrado a que los tripulantes hiciesen alguna referencia que otra a su condición como Mink. Aunque al principio lo interpretó como una remarcación constante de que era diferente a la mayoría, con el tiempo entendió que solamente era su manera de hacerle ver que lo apreciaban como a uno más.

"Está bien, gracias, señor, da gusto recibir órdenes de un oficial de tan altas miras."

La respuesta fue recibida por algunas risas ahogadas entre los marinos cercanos, y Kibai tuvo que acelerar su paso hacia el camarote del capitán hasta convertirlo en una carrera, pues el oficial, entre las ya descaradas risas de parte de la tripulación, amenazaba con hacerse una nueva chaqueta con su pellejo.

Una vez hubo accedido a la segunda cubierta, Kibai se detuvo un momento para alisarse la ropa antes de tocar tres veces en la puerta con el símbolo de la Marina grabado que daba paso al camarote del capitán.

"Adelante Kibai."

Una vez más, Kibai se asombró de que el capitán Seijuru supiese siempre que era él quien estaba al otro lado de la puerta. Girando el picaporte, entró a la estancia.

El capitán Seijuru era un hombre de unos cuarenta años, de constitución robusta y cara afable, pero perfectamente capaz de liderar y dirigir a sus hombres en caso de darse un combate, como Kibai ya había tenido ocasión de contemplar una vez, cuando el propio capitán se había encargado de lidiar con un pequeño grupo de rufianes en una de las islas en las que se habían detenido a hacer repostaje de víveres. Una vez Kibai hubo cerrado la puerta tras de sí, le indicó con un gesto que tomase asiento delante de su mesa.

"Bien Kibai, en un par de horas a lo sumo, si esta maldita ventisca helada nos lo permite, llegaremos a tierra. Así que te lo pregunto una vez más, ¿estás dispuesto a hacer lo que me comentaste? En un par de días volveremos a partir de nuevo hacia el Grand Line, y no sería demasiado complicado encontrar la manera de que regresases a Zou."

Kibai tomó asiento y respiró hondo antes de responder.

"Si señor, estoy seguro. Este tiempo viajando entre sus hombres me ha hecho plantearme muchas cosas, y quiero que la próxima vez que mi gente me vea, se sientan orgullosos de mi."

"Bien, sea pues. En Roshwan hay una base de reclutamiento de la Marina, daré aviso para que te reciban y puedas realizar el registro como recluta."

Seijuru clavó sus ojos en Kibai con una expresión seria.

"No esperes ningún trato de favor por ello, y por supuesto espero que me dejes quedar en buen lugar."

El joven Mink se levantó de un salto, componiendo una posición de firmes.

"¡Le prometo que usted se sentirá más orgulloso de mi que nadie, capitán!"

Las carcajadas de Seijuru llenaron el camarote.

"Seihahahaha. Está bien, está bien te creo. Ve a ayudar con el atraque, seguro que Darret tiene algo especial para ti tras tu pequeña burla"

Y el capitán no se equivocaba. Kibai se pasó el resto del tiempo cargando enormes madejos de cabos empapados en agua helada a medida que Darret el iba ordenando recoger las ristras de los cuatro costados del buque. Para cuando tocaron tierra en Roshwan, la combinación del agua helada y el fuerte viento que arrastraba nieve había calado a Kibai hasta los huesos aunque su piel le ayudaba a aguantar bastante decentemente el tipo.

Cuando hubo recogido sus muy escasas pertenencias y se despedía de los miembros de la tripulación, se sorpendió al ver a Seijuru de pie al lado de la pasarela, con una caja alargada de madera entre sus manos. Al acercarse Kibai, el capitán le dijo que la abriese.

Tras accionar los goznes metálicos, la caja reveló una elegante espada de empuñadura dorada y negra, con la hoja cubierta por una vaina de color verde.

"Se llama Raimei. La adquirí hace un tiempo en el Grand Line, apenas un par de días después de encontrarte flotando a la deriva. Y no sé, desde que la vi, tuve la sensación de que te quedaría bastante bien. Así al menos llegarás al cuartel con algo más que un saco encima del hombro."

Kibai sujetó la espada por la vaina con ambas manos, antes de hacer un último gesto de agradecimiento hacia Seijuru. Éste  le apretó el hombro antes de hacerle un gesto hacia tierra firme.

"Y ahora ve, y hazme sentir orgulloso."

El Mink respiró hondo y, con su nuva espada en una mano y el macuto al hombro, descendió las tablas de madera y se aventuró en el muelle, a la procura de su nuevo destino.


RE: [Social, pasado] Un nuevo comienzo - Bertram Gaufrid - 01-10-2025

El joven arquero ya se estaba acostumbrando a la vida en esa isla helada, realmente parecía que iba a pasar más tiempo en la misma que en la anterior isla donde lo enviaron desde el East Blue, probablemente para evitar que la familia del sargento que se enfrentó al arquero y quedó en segundo plano pese a haber ganado tomara represalias en contra del pelirrojo usando su influencia en la isla. Por el momento el joven estaba haciendo labores sencillas y de menor nivel, con algo más de responsabilidades que los reclutas, pues los superiores no veían sentido en mandar un sargento a hacer un trabajo de reclutas si había alguna tarea que requiriese algo más de autoridad. Entre sus labores, el papeleo respecto a su división y el entrenamiento el joven se había hecho con una rutina bastante completa y ya se había olvidado del hecho que aún tenía que devolver a ese cobarde que se hacía llama marine el intento de humillación.

El joven Bertram decidió salir de la base, aprovechando uno de los pocos días libres que tenía, para conocer más de la zona, su gente y su gastronomía. Debido a la temperatura de la isla el joven ya se había acostumbrado a salir con un buen abrigo, hecho de la piel de un animal con un gran aguante al frío y con una gorra de la marina para indicar su posición como marine al resto. Esto no lo hacía por mostrar poder o autoridad, nada más lejos de ello, simplemente lo hacía para que los civiles pudieran reconocerle y acudir a él en busca de ayuda en caso de necesitarla, pues se hizo marine por dos motivos principales, evitar que otros pierdan a su familia a manos de criminales al arrestarlos sin remordimientos, y para ayudar y proteger a todo el que lo necesitara, tal y como sus abuelos y padres le enseñaron de pequeño, pues para su familia si pasabas por la vida ignorado cuando los demás necesitaban una mano pudiendo ayudarles, estabas condenándote a que cuando necesitaras ayuda sufrieras lo mismo.

Tras varios días paseando por la zona algunos de los habitantes frecuentes de la zona cercana al cuartel ya le conocían, sobre todo por el hecho que siempre madrugaba y salía a correr por el pueblo, saludando a todo el mundo en el camino, mostrando una sonrisa y cercanía a todos, animando a más de uno en mañanas frías yendo al trabajo. Ese día sin embargo no pudo correr, el clima estaba especialmente duro por lo que ajustó su arco y sus flechas a la espalda y caminó por el pueblo, ayudando a todo el que lo necesitara como una anciana que cargaba una bolsa pesada hasta que su nieto llegó y le agradeció la ayuda, como a un tendero que veía como unas cuantas de sus bufandas se iba volando por el viento, siendo agarrada al aire por el arquero gracias a su agilidad y se las devolvió, recibiendo una como agradecimiento pues eran hechas a mano y no era precisamente sencillo reemplazarlas. El joven arquero tomó la bufanda y se la colocó antes de ir al muelle, momento en el que pudo ver el barco encargado del correo de la marina proveniente de otros mares decidiendo acercarse a asegurarse que no necesitaban nada.

Sin embargo, y pese a sus planes, a mitad de camino tuvo que detenerse pues vio a un pequeño llorando por un golpe en la rodilla. El marine se agachó con una sonrisa y le ayudó a limpiarse, y le animó sacando de su abrigo una pequeña manzana que había guardado para más tarde y diciendo que si se la comía se haría tan fuerte que podría proteger a su madre de quien tratara de hacerle daño. Al levantarse pudo ver como un mink salía del barco con una katana en mano y un uniforme de la marina. Recordando como cuando llegó a la primera isla apenas sabía a donde dirigirse se levantó ayudando al niño, le frotó el pelo y e acercó caminando tranquilamente hacia el mink, con una expresión tranquila antes de decir

-Bienvenido a Rokshaw, pareces ser un nuevo recluta en la isla. Yo soy el sargento Bertram Gaufrid, un placer conocer a nuevos compañeros sir.-

Mucha gente en el pasado se molestaba con la forma de acabar las frases del marine, sin embargo es un deje que se le quedó de cuando aún aprendía con sus abuelos a ser cazador, una muestra de respeto que no pudo borrar, parte por la repetición constante y los castigos por olvidarlo, parte por el trauma de encontrarlos a todos muertos.


RE: [Social, pasado] Un nuevo comienzo - Kibai - 02-10-2025

Kibai se vio arrollado por una marea de sensaciones en cuanto descendió del barco. El puerto de la ciudad rebosaba actividad a pesar del frío, y aunque notaba que algún ojo que otro se quedaba sobre él un par de segundos más de lo habitual, no le dio mayor importancia.

A los pocos metros, un joven que venía en su dirección se detuvo en su camino.

"Bienvenido a Rokshaw, pareces ser un nuevo recluta en la isla. Yo soy el sargento Bertram Gaufrid, un placer conocer a nuevos compañeros sir.-"

Kibai bajó la mirada levemente hacia su interlocutor: el joven de cabello tenía el pelo y los ojos rojos, y el mink comprobó alzando una ceja con curiosidad que a su espalda asomaba un carcaj de flechas y la punta de un arco. Un arma un tanto extraña para un Marine, pensó, aunque se calló para sí sus impresiones.

"Así es. La tripulación del barco me rescató cuando me encontraron a la deriva en el mar. Me han ofrecido volver a mi isla natal, Zou, pero la verdad es que tengo la sensación que es aquí donde debo estar."

Sacándose la gorra para sacudirse las últimas gotas de agua helada de la cabeza, Kibai obervó por el rabillo del ojo a un chico que se encontraba a unos metros, el cual lo observaba con una mezcla de curiosidad y un pelín de temor. Aunque los minks no eran odiados per se, Kibai supuso que de todas maneras no debía de ser una visión muy habitual. Un leve olor a sangre provenía del niño, y su ropa con aún restos de polvo parecía indicar que seguramente habría sufrido una caída con algún rasguño. Intentado sonreir sin enseñar los colmillos, el mink hizo un gesto con la mano al crío.

"Tranquilo chico, no muerdo. Es más he venido aquí para aprender a protegeros en un futuro."

Esperando haberlo calmado, volvió la mirada de nuevo hacia el Sargento Gaufrid.

"No sé lo habitual que será ver Minks por aquí, pero supongo que la gente se acostumbrará, con el tiempo. Sé que de primeras la curiosidad traiciona muchas miradas."

Cambiando de la mano a Raimei para dejar la diestra libre, la extendió hacia el joven.

"Mi nombre es Kibai, he venido para alistarme en la Marina. El Capitán Seijuru ha enviado la noticia a los cuarteles de la base. Así que supongo que técnicamente es mi superior, señor. Le agradecería si me pudiese indicar el camino hacia la base, supongo que debo formalizar mi registro y saber a dónde me asignarán"

Alzando los brazos a ambos lados, Kibai hizo notar lo escaso de sus pertenencias.

"Como puede comprobar, el equipaje no es algo que me vaya a pesar por el camino."


RE: [Social, pasado] Un nuevo comienzo - Bertram Gaufrid - 05-10-2025

El joven marine tenía la costumbre y manía de observarlo todo con detalle y atención, casi como si cada momento de su vida podría desencadenar una situación de vida o muerte pudiendo parecer exagerado para algunos, pero si tenía en cuenta que creció en mitad de un bosque aprendiendo a ser un cazador esa forma de ser era algo comprensible. Precisamente esa forma de ser del joven, junto a una naturaleza y personalidad fuertes, fue lo que le permitió mantenerse firme en un entrenamiento donde tenía todas las de perder, logrando al menos salir de allí con la dignidad y el honor intactos. También ayudaba a la hora de las patrullas y las misiones, pues muchas veces los problemas se escondían en pequeños detalles que normalmente se pasaban por alto si no estabas prestando atención a ellos.

Juntando eso a su atención a los niños y civiles en general, ayudando en todo lo posible, podrías ver a un marine que estaba atento a su entorno no solo por si había un criminal o se cometía un delito, sino también a las necesidades de los ciudadanos, estando dispuesto a ayudar siempre que estuviera en su mano. Un ejemplo fue la forma en la que ayudó al pequeño que se había hecho daño antes de encontrarse con el mink. Una vez se acercó a quien parecía un nuevo recluta pudo ver la forma en que su mirada se posaba brevemente en su arma, sabiendo que no era común que marines empelaran arcos, siendo más habitual el uso de espadas o armas de fuego como pistolas o rifles, sin embargo el joven pelirrojo se sentía más cómodo con los arcos, creció usándolos para cazar y según la circunstancia eran más eficientes, su sigilo ayudaba a realizar ataques sorpresa frente a las demás que hacen un potente sonido por la forma en que impulsaban los proyectiles.

El mink respondió a la pregunta de Bertram indicando que la tripulación del barco lo había salvado y ofrecido llevarlo a su isla natal, pero él declinó la propuesta indicando que tenía la sensación que debía estar en esa isla. El arquero sonrió ante su comentario, sabiendo a qué se refería con ese tipo de sensaciones, muchas veces, antes de unirse a la marina, le invitaron a unirse a barcos mercantes o grupos de caza, pero algo en su interior le decía que debía quedarse en su tierra natal por el momento. Mientras interactuaba con el mink el joven pelirrojo podía ver como algunos de los habitantes parecían nerviosos ante el nuevo recluta, algo normal al no ser tan común ver minks por esa zona. El propio mink dejó claro que era consciente de que la curiosidad podía ser fuerte en algunos casos a lo que Bertram señaló a su arco y dijo

-Me pasó lo mismo cuando vieron que era un arquero, muchos trataron de hacerme pasar a armas de fuego o espadas, pero les dije que estaba acostumbrado al arco, sir.-

Tras eso el mink tendió la mano presentándose como Kibai, a lo que el arquero respondió con un apretón de manos amistoso antes de escuchar lo del equipaje por lo que con una sonrisa dijo

-Sin problemas, acompáñame y te llevaré al despacho del capitán para el papeleo y luego te enseño la base sir.-


RE: [Social, pasado] Un nuevo comienzo - Kibai - 05-10-2025

Mientras seguía al sargento Gaufrid, Kibai prestó atención a la ciudad.

Pushkin era desde luego un lugar pintoresco. Los edificios, todos contruidos con el mismo ladrillo rojo que había distinguido desde el barco, se erguían en formas extrañas, casi rocambloescas en algunas ocasiones, pero en conjunto parecían tener una cierta armonía que conseguía no resultar desagradable a la vista.

"Un lugar curioso" dijo el mink. "Siempre hace este frío? No es que me moleste demasiado pero parece un lugar dificil en donde vivir para..." Kibai se mordió la lenga antes de soltar la palabra humanos, pues no creyó que fuese lo más apropiado en aquellos momentos. "...Para toda esta gente."

Y lo de toda aquella gente no se quedaba corto. La ciudad rebosaba actividad, con varios barcos siendo en aquel momento descargados en el puerto, y una riada de estibadores, marineros y ciudadanos se movían de un lugar a otro mientras las mercancías se amontonaban a la espera de ser distribuidas.

Una vez hubieron salido del puerto, la ciudad estaba un poco más en calma aunque las calles circundantes seguían teniendo bastante actividad, pero más relegada a los puestos de mercaderes, comida y bebida. Especialmente esta última, se percató Kibai. En Pushkin abundaban los puestos de bebidas, en los que numerosas botellas de todas las formas imaginables exibían sus contenidos a la luz de la mañana, siendo los más comunes diversos tonos de dorado correspondientes a cervezas e hidromieles, cosa bastante lógica dado el clima invernal del lugar.

Ajustándose mejor el pequeño macuto a la espalda, Kibai se dirigió de nuevo hacia Gaudfrid.

"Desde luego, por lo que se ve, aquí lo de beber va marcado en la cultura local, ¿no es así? Nunca he sido el mayor aficionado al alcohol, pero si que tengo que admitir que me ha despertado cierta curiosidad..."

Pensando para si mismo que aquello igual no sería lo más apropiado viniendo de un aspirante a Marine, Kibai se apresuró a cambiar de tema, mientras dejaban atrás la zona más comercial y se internaban en las calles que llevaban hacia el centro de la ciudad.

"Bueno, señor, quizás pueda contarme un poco más de lo que me espera. ¿Como suelen ser los entrenamientos? Hay algún periodo de prueba incial? También me gustaría saber si nos van a mantener aquí en Pushkin o si es habitual que nos muevan a otros lugares de la isla. Como puede ver no tengo mucho encima y no quisiera que alguna expedición me pillase desprevenido."

Al poco rato de seguir caminando, tras pasar una plaza cubierta de adoquines rectangulares del mismo color rojo que los edificios, un gran complejo de edificios los recibió. El lugar estaba rodeado de una muralla roja de varios metros de alto, lo suficientemente ancha para que varios centinelas, provistos de rifles, patrullasen por encima. Unas grandes puertas, también adornadas con el emblema de la Marina se abrían ante ellos, dejando ver un patio adoquinado con un gran poste para una bandera en su centro. Por encima de las murallas, Kibai alcanzó a ver varios edificios organizados en torno al patrio. Una súbita ráfaga de viento llevó hasta él el olor de la pólvora y el carbón de unas brasas ardientes, así como las secas órdenes que algún oficial estaba dictando en aquel momento.

"Así que aquí estamos" pensó el mink. "La Marina. Este es el lugar dónde empieza todo"

Agarrando fuertemente la empuñadura de Raimei, Kibai tragó saliva y se dirigió hacia el interior de la base con el sargento Gaufrid.


RE: [Social, pasado] Un nuevo comienzo - Bertram Gaufrid - 08-10-2025

El joven arquero estaba dando una vuelta antes de empezar su rutina privada al tratarse de uno de sus días de descanso, algo poco frecuente teniendo en cuenta que los criminales no se tomaban descansos, cuando se encontró con el nuevo recluta. Muchos ignorarían el hecho y dejarían que alguien en turno se encargara, pero el pelirrojo recordaba como al llegar a su primer destino nadie le fue a recibir ni le indicó el camino, teniendo que hacerlo todo por su cuenta por lo que se prometió a sí mismo ayudara a cualquier nuevo recluta que lo necesitara, sobre todo a los que no eran nativos de la isla y estaban recién llegados. Mientras caminaban por un puerto rodeado de edificios que seguían todos el mismo patrón constructivo formando una escena que mostraba uniformidad y una sensación de unión poco común en los lugares por los que estuvo el arquero.

Conforme caminaban por la isla tan fría como de costumbre, Kibai mencionó precisamente el tema del clima, indicando que a él no le molestaba, pero que parecía un lugar difícil para vivir para toda esa gente, aunque hubo una pausa larga entre la primera mitad y el final en toda esa gente algo que hizo a Betram reír y decir -Ciertamente es un clima que no parece muy favorable para los humanos, no estamos tan acostumbrados al frío como otras especies. Sin embargo, en esta isla encontraron una forma de lidiar con ello, y lo verás en seguida, sir.-

A pesar del frío el puerto estaba repleto de trabajadores, cargando y descargando barcos, preparando paquetes y organizando todo como si la temperatura no les afectara, pero al abandonarlo hacia las calles de la ciudad se volvió más calmado, aunque seguía habiendo bastante gente en las calles, yendo de puesto en puesto, comprando lo necesario para el día o disfrutando de un paseo. A pesar de que la mayoría de humanos no toleraban bien las temperaturas tan bajas, los de la isla se acostumbraron, además el mink ya podía ver la ingente cantidad de alcohol que se vendía en la isla, siendo la forma que usaban para combatir el frío junto a buenos abrigos y ropa adecuada. Al ver como el recluta parecía intrigado por la bebida el joven arquero dijo -Ciertamente, la bebida está muy extendida en la isla y muy arraigada en sus costumbres, por lo que aprendí cuando llegué, es uno de los medios que encontraron los locales de paliar la temperatura, o al menos la percepción de la misma. sir.-

Bertram se rascó tras la cabeza mientras escuchaba al recluta preguntar por lo que le esperaba, preguntando por los entrenamientos períodos de prueba inicial y si los iban a mantener en Pushkin o se moverían por la isla. Bertram esperó a que el recluta terminara y dijo

-Los entrenamientos son direccionados a mejorar las capacidades naturales de cada marine, por lo que tú y yo estaríamos en zonas diferentes, ya que seguramente a ti te ayuden a mejorar tu manejo de la espada mientras yo perfecciono mi puntería y mi dominio del arco. No hay un período de prueba per sé, pero como recluta estás bajo órdenes de todos los demás marines desde mi cargo en adelante, siendo que si encuentras que una orden es dañina debes reportarlo por los caminos oficiales, de lo contrario se te acusará de insubordinación. Respecto a lo último la base se encuentra en esta ciudad, pero nos pueden enviar a cualquier parte de la isla en caso de ser necesario, incluso a otra isla si está atrelada a la jurisdicción de esta base. sir.-

Nada más llegar al enorme edificio que era la base de la marina, Bertram entra al mismo por el patio, lleno de olor a pólvora y el sonido de varios reclutas entrenando bajo las órdenes de algún superior, pero sus pasos lo llevan a través de los edificios al edificio central donde se hallaba el despacho del capitán mientras decía -Mantente tranquilo, es solo burocracia sin importancia lo que te espera, tras eso empiezo a mostrarte todo, incluso te presentaré algunos marines y mis compañeros de división más adelante.-


RE: [Social, pasado] Un nuevo comienzo - Kibai - 09-10-2025

Kibai respiró hondo un par de veces y llamó a la puerta.

"Adelante"

El mink cruzó el umbral. Al otro lado se encontró una estancia amplia y bien cuidada, iluminada por la luz de la mañana que se filtraba a través de tres ventanas enrejadas.

Un hombre de mediana edad, provisto de unas gruesas gafas redondas de montura de hierro que estaba escribiendo sentado en una mesa lateral le hizo un gesto impaciente para que se acercase.

"Vamos, vamos, no tenemos todo el dia. Bien, qué desea... señor?"

Kibai sonrió ligeramente ante la leve duda que expresó el hombre antes de acercarse a la mesa.

"Mi nombre es Kibai. Creo que el capitán Seijuru envió noticia de mi llegada. He venido a alistarme en la Marina."

El hombre le clavó la mirada por encima de los cristales de sus lentes, antes de bajar la vista de nuevo al montón de papeles que tenía delante.

"Ah, si. Aquí está. Kibai, procedente del Grand Line, isla desconocida. Encontrado a la deriva como náufrago. Bien, supongo que si un capitán te ha enviado aquí es porque debes tener la madera suficiente para algo. Firma con tu nombre en estas tres hojas de aquí, puedes quedarte con una. Se te asignará un catre, un uniforme y utensilios básicos de comida y aseo. Si los estropeas, los rompes o los pierdes, deberás pagar el resto con tu sueldo, está claro?"

Kibai asintió mientras agarraba la pluma para firmar en los lugares dónde le habían indicado.

"Veo que ya llevas un arma. Para cualquier asunto relativo al tema, deberás dirigirte al ujier del inventario de la base. Si retiras cualquier arma de fuego, al volver se te contabilizarán las municiones para descartar el uso no autorizado de la misma."

Kibai asintió.

"Entendido señor. ¿Podría hacer una petición?"

Su interlocutor arqueó las cejas, como si estuviese sorprendido de aquel comentario.

"¿De qué se trata?"

Kibai se rascó un momento la nuca, tratando de encontrar las mejores palabras.

"Sería posible que me excluyesen de cualquier guardia exterior los días de luna llena? No me importa hacer una doble en cualquier otro día o hacer cualquier otra tarea"

La verdad es que no le apetecía entrar en Sulong delante de todos sus nuevos compañeros, ni tampoco romper el uniforme que le diesen...

"Hmm, lo consultaré con el capitán de la base y el encargado de elaboración de turnos. Ellos valorarán la petición y te darán una respuesta. Ahora, puede irse."

Kibai respondió con una leve inclinación de cabeza y guardándose la hoja de papel en la capa se dirigió de nuevo a la puerta exterior, buscando al sargento Gaufrid con la mirada.