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[Pasado] ¿Lo rotamos? | Social - Versión para impresión

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[Pasado] ¿Lo rotamos? | Social - Ryota Miyamoto - 13-10-2025

Primavera - Dia 26 - Año 16


La isla Samba no era solo un territorio conocido por sus danzas y múltiples celebraciones, que servían para aminorar la dura vida de sus habitantes; también era hogar de los campos de caña de azúcar, uno de los recursos más importantes de la región, que proveía alimento a los sectores más desprotegidos de la población y llenaba las arcas de los nobles propietarios de las tierras.

Cientos de hectáreas se abrían paso a la vista mostrando una gran cantidad de cañas listas para ser cosechadas y eran una hermosa vista desde el río, en el cual, varios turistas paseaban en pequeños barcos que hacían recorridos mostrando uno de los lugares más apreciados de la región.

¨Y como pueden ver estos son los famosos campos de las cañas, es una parte importante de nuestra isla ya que por medio de su… - bla bla, aburrido, bla bla, muy aburrido, bla bla.¨

Aquellos últimos vocablos claramente no eran emitidos por el guía turístico del barco, sino por Ryota Miyamoto, un joven que murmuraba para sí mismo, interesado únicamente en llegar al centro de la isla y disfrutar de la verdadera experiencia de la samba.

Fue entonces cuando el joven de mirada color miel levantó la mano para pedir la palabra.

[Imagen: HL5EtrQ.jpeg]

¨ Bro, disculpa, ¿falta mucho para llegar al centro de la isla? Es que no quiero ser grosero, pero voy a quedarme dormido si sigo escuchando sobre las cañas. ¨

Preguntó sin importarle que algunos lo miraran con prejuicios al ser un joven que en sus definiciones sería irrespetuoso.

"En realidad, vamos a desembarcar justo aquí para hacer un recorrido, pero luego de dos horas, pondremos rumbo al centro de la isla", contestó el guía turístico con la cordialidad dada por aquellos que solo hacían su trabajo.

Ryota solo pudo suspirar, recostándose contra el asiento del barco mientras esperaba a que este encallara y todos descendieran para iniciar el recorrido.

[Imagen: 3688122c40b268ea2ca6e727948f6874.jpg]

Una vez en tierra, todo el grupo se dispuso a caminar por un sendero que, según palabras del guía, los llevaría a una de las granjas de caña para observar el proceso de extracción del azúcar. Todo aquello podía sonar bien para los vejestorios que se encontraban en el grupo, pero el joven de cabellos castaños se apartaría al percatarse de un aroma por mucho singular.

"Eso es…", pensaba mientras se adentraba en la espesa jungla, perdiendo el rumbo y la noción de dónde se encontraba el resto del grupo. Su sentido del olfato había sido capturado por un aroma particular, una mezcla de dos fragancias que conocía muy bien: una le recordaba sus largas tardes pescando con sus primos en el mar, y la otra lo hacía pensar únicamente en mujeres.

Al llegar al origen del aroma, pudo distinguir entre la espesura de la selva un pequeño valle de terreno plano y, justo en el centro, una mujer de músculos imponentes, cabellera roja, piel morena y un cigarrillo de cannabis entre sus dedos.

[Imagen: fjE7oEv.jpeg]

¨Genial, premio doble¨

Sin más se aproximó hasta la prominente mujer de aroma dulce. ¨¿Quieres compartir? El porro, claro.¨




RE: [Pasado] ¿Lo rotamos? | Social - Lan Caihe - 15-11-2025


Habíamos llegado a Samba hacía relativamente nada. Desde nuestra llegada, las cosas estuvieron animadas; sin embargo, había cierta distancia entre nosotros incluso en ese momento, de modo que, para aclarar mi mente, me separé de mis compañeros de tripulación durante un momento para explorar la isla durante el tiempo que estuviéramos aquí. Claro, eso significaba recorrer los caminos y el bosque húmedo; además, era algo que hacía no sólo como un pasatiempo, era un proyecto personal: siempre anotaba todo en un cuaderno, guardándolo solo para mí.

Salí del pueblo y me adentré entre el matorral, los árboles medianos; el calor y la humedad se sentían palpables en el ambiente. El aire olía a tierra mojada y hierba. Coatl se deslizó desde la piel de lobo hasta el piso y siseó cuando su cuerpo de reptil se arrastró entre las hojas mojadas y la tierra húmeda. —¡Hyuuhya! —solté, una risa efímera que me salió del alma. —Casi puedo decir que saltas de alegría, Coa —le dije, mirándola con los ojos entrecerrados y una sonrisa.

En mi boca, una pipa humeaba el quemado de una hierba muy especial: "medicina tradicional", le decía mamá. Mientras caminaba hacia un pequeño valle abierto rodeado por árboles, casi como en un círculo, había un pequeño riachuelo que lo atravesaba y varios peces nadaban allí. Sin embargo, antes de que pudiera pensar en algo más, a mis oídos llegó una frase triunfal, justo por detrás de mí.

Me giré. "Vaya..." pensé. Di un pequeño golpe con la planta del pie en la tierra. Mis pies iban vendados desde mi talón hasta la mitad de la planta. Mis ojos brillaron y le sonreí al muchacho mientras sin vacilación acortaba la distancia entre nosotros, con el menear de caderas y dando una calada más a la pipa. La piel de lobo ondeaba detrás de mi espalda. —¡Claro! —le pasé la pipa, estando ya parada delante de él. —En realidad, es un premio triple, querido… —dije, señalando sus pies. —No te muevas.
Susurré suavemente: —Mi compañera está justo a tu lado y tiene una forma rara de saludar extraños. — Coa subió por una de sus piernas.
—Se llama Coatl, yo soy Lan —dije simplemente, haciendo una reverencia con la cabeza aún con una sonrisa en los labios.

Si no se movía, Coatl trepaba hasta sus hombros, siseando hasta recorrerlo y "olfatear" con su lengua el rostro del chico. Generalmente, ella determinaba el nivel de peligro de las personas con las que me topaba y, generalmente, nunca se acerca si siente hostilidad.

—No suelo toparme extraños en los bosques, la gente no suele meterse en lugares que no conoce —dije, rodeandolo, a la par en la que Coatl se estiraba hacia mi buscando soporte para pasar de cuerpo, le ofrecí mi brazo y con agilidad se enroscó en este.
—¿Cómo te llamas?


RE: [Pasado] ¿Lo rotamos? | Social - Ryota Miyamoto - 18-12-2025


Verla sonreír lo desarmó en un instante. Lo que en principio fue un intento por coquetearle se transformó rápidamente en genuino interés. ¿La razón? “Bro ¿Cuántas personas pueden brillar así al sonreír?” Fue el pensamiento que tuvo cuando la observó acercarse. No solo era hermosa, también era agradable. Más que eso, era encantadora pues ofreció su pipa sin el más mínimo rechazo.

Ryota sintió esa extraña sensación que surge al conocer a alguien tan agradable que, sin saber por qué, con apenas unos segundos de trato, ya se ha ganado tu confianza, al punto de invitarte a contarle tu vida.
Parpadeo un par de veces al ver la pipa ser ofrecida. “Ah, gracias.” Sus labios se curvaron de inmediato al tener en su mano lo que desde la distancia vio como un cigarrillo, pero era una elegante pipa.

Frente a frente, el castaño pudo sentir de primera mano la imponente presencia de la señorita. Existía una ligera diferencia de altura en la que él llevaba ventaja, pero sus grandes y tonificados músculos la hacían parecer más intimidante. Sin embargo, eso era solo su cuerpo, pues al desviar la mirada hacia su rostro, cualquiera podría quedar enamorado a primera vista.

La primera impresión, aunque pudo parecer larga, fue fugaz. La aterciopelada voz de la morena con hermosa piel de lobo rojo a su espalda, continuó con un tono cómplice.

Los orbes del chico hicieron caso a los labios contrarios. Su mirada se agachó para ver a sus pies, en donde una hermosa serpiente de tonos blanquecinos con lilas, comenzaba a ascender delicadamente por su pierna.
La reacción de cualquier ser humano habría sido asustarse y tratar de escapar del reptil para asegurar su supervivencia; sin embargo, Ryota mantuvo la calma, como si se tratara de una experiencia que hubiera afrontado varias veces en el pasado. “¿Coatl?” Repitió tras la peli roja.



“Kekeke es bastante linda.”

Liberó una pequeña carcajada cuando la serpiente, de poco más de un metro, terminó de trepar por su cuerpo hasta alcanzar sus hombros. “Dicen que las cosas se parecen a su dueño y hasta el momento estoy seguro de que es así.” Llevó la pipa hasta los labios y dio una profunda calada, dejando que el humo se adentrara en sus pulmones.

“Kug…” La mezcla lo tomó por sorpresa. “kof, kof,kof… wow…” No era la primera vez que la probaba, pero al parecer la especie que usaba la joven era algo nuevo para él. “Es buena…” apreció a la pipa con una sonrisa en labios, mientras Lan lo rodeaba para apropiarse de la delicada Coatl.

“Soy Ryota, es un placer.” La sonrisa se mantuvo en sus labios, por más razones que el cannabis extendiéndose en su interior. “Tampoco suelo toparme extraños en los bosques.” Expreso con agrado, volviendo a tomar una última calada de la pipa. “Espera, ¿sueles transitar mucho los bosques?” Opino con cierto tono de sospecha. “¿No serás una hermosa asesina serial esperando víctimas, no?” Guardó silencio escasos segundos, como si estuviera realmente considerándolo.



“Mamá me advirtió de las mujeres como tu…”

Al parecer ya la había clasificado de asesina.



“Y esperaba que tuviera razón…”

Bromeo, tratando de mantener la seriedad de su gracia hasta que finalmente rompió en risas.

“Kekekeke, perdona, hace mucho no fumaba.” Se disculpó, inclinando un poco el abdomen debido a sus carcajadas, hasta que por fin logró calmarse. Luego devolvió la pipa con cuidado a la mano de Lan. “Realmente no tienes vibes de asesina serial, ¿eres una Kuja, no es así?”

La pregunta fue hecha sin ninguna doble intención, solo una forma más de socializar. Algo fácil de entender cuando el castaño acercó delicadamente su rostro hasta la carita de Coatl con agrado. “Ya he tenido la suerte de conocer a una en el pasado, sus serpientes seguro atacan cuando deben, pero en el fondo son como un pequeño cachorro que disfruta mimos.” Trato de acariciar la carita de Coalt con su nariz, como una especie de beso esquimal, claro, si ella se lo permitía. 

De lograrlo o no, se retiró con la misma delicadeza con la que se acercó, hasta quedar a una distancia cómoda para Lan.

“¿Ibas para algún lado cuando nos encontramos? ¿O ibas a disfrutar de este hermoso espacio?” Preguntó, desviando la mirada hacia el entorno. Un hermoso paisaje natural, envuelto entre árboles y atravesado por un riachuelo que cruzaba el pequeño claro. “Porque si es lo segundo, ¿te molesta si te acompaño?” Sus ojos de color miel se mantuvieron fijos en los contrarios. “Aunque debo ser honesto, no solo quiero pasar la tarde contigo porque me agradarás…” Las mejillas del castaño se tiñeron de un leve rubor, un tono escarlata que era sinónimo de un interés físico, quizás romántico.



“Esta muy buena la yerba…”