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Los turistas | Pasado | Sanemi - Dharma - 25-10-2025 En una de las travesías que decidió emprender, desde que abandono el templo donde vivía, para poder hallar diferentes herramientas para el futuro, Dharma, se encontraba en la tradicional y relajada isla Baterilla un lugar con apariencia modesta y de tradiciones más conservadoras, era como volver 100 años o más en el tiempo, sin embargo como toda isla que mantiene su existencia en los mares cardinales, el pelinegro tenía diferentes curiosidades de investigación personal que ejercer, así como la propia idea de aventurarse en diferentes regiones. Este lugar sin duda alguna era de lo más interesante. Un día más se dibujaba en la multicolor y alegre isla, entre esos adornos naturales que a bien su ecosistema le brindaba, lleno de flores de múltiples formas y tonalidades, una imagen realmente agradable a la vista, el sol se encontraba en un punto menos intenso, pero seguía iluminando, mientras el lienzo celestial se pintaba de colores amarillos y naranjas, el ocaso llegaría en un par de horas.
Entre puestos coloridos y una calle entre arenosa y empedrada, que parecía exclusivamente peatonal, con un andar relajado como de costumbre, pero una postura firme, así se veía a este peculiar "monje" de cabellos oscuros, al menos sus ropajes deseaban ayudarle a fingirlo, el hombre que oscilaba en una altura que alcanzaba los 220cm, un cuerpo que incitaba al temor al verlo, pero todo oculto bajo unos ropajes bastante tradicionales, un "yukata" de un tono azul oscuro con finos detalles en blanco con rojo y unos pantalones negros holgados, bastante cómodos. Andando bajo el sol, con sus manos cruzadas pero ocultas en cada una de las amplias mangas contrarias, una caminata que no incitaba a mostrarse con prisa, pero tampoco a alguien que parecía lento. Su mirada era sumamente relajada y cálida acompañada de un par de orbes esmeralda, que reflejaban por breves instantes la luz solar. No portaba arma por esta ocasión, ya que su visita en esta isla era netamente de conocimientos teóricos. Además de que no sería bien visto alguien que pretender parecer pacifico portar un arma de filo. El otro propósito de mantenerse en esta isla, era la llegada de su antiguo aliado y compañero, Sanemi Togue un peli blanco de habilidades de batalla bastante interesantes, la reunión había sido pactada para este día en especifico, habiendo ya concretado unas cuantas más. Si bien esta isla no era tan destacable, era lo suficiente para comenzar algunos movimientos, incluso reclutar a algún compañero mas, si la opción se daba aun no tenían del todo claro como se desarrollaría la aventura, pero lo que si era real, son los objetivos personales de cada uno. Aun había compañeros que no hacían su aparición, diversos nombres que aun se mantenían en el limbo, por ahora todo dependía de Dharma y de su aliado Sanemi, la confianza era mutua para estos momentos, pero aun había mucho que avanzar. Dando unos cuantos pasos mas por aquella calle mencionada, el pelinegro estiraba suavemente los músculos de su espalda y hombros, siempre como parte de su ritual, por si había que estar atento. | ¡Me llevare esos! | Con un tono animoso y agradable señalaba en el puesto de dulces, donde una señora de avanzada edad atendía, la cual le brindaba una pequeña bolsita con caramelos duros de colores, acto seguido le pagaba con sutileza a dicha mujer, la cual asentía en gesto de recibimiento y por la compra. | Gracias... se parecen a los que comía de niño... ojalá sepan similar. | Musito con calma en su tono habitual, y proyectando su seguridad, con su mano tomaba un par de caramelos color rojo y comenzaba a degustarlos; mientras caminaba por dicha calle, en dirección a la playa más famosa de esa isla. Parecía un exceso de confianza, como si fuera un simple civil andando por ahí y quizá aun lo era, como tal aun no tenia un precio si cabeza, ni la de su compañero. Todo parecia comenzar netamente desde cero. Pero eso era igual algo motivador. RE: Los turistas | Pasado | Sanemi - Sanemi Toge - 26-10-2025 En esta nueva era, donde chocan los poderes, los que se mantienen quietos, esperando el momento ideal, por lo general son los que se mantienen estancados. Hay que dar los pasos, aunque sean pequeños, seguir avanzando, poco a poco. Ese es el pensamiento que sigue Sanemi Toge, un aspirante a dejar su nombre en la historia de ese mundo. Entendía que, si desea labrarse un nombre, el andar debe ser constante. También comprende que, no es un lugar fácil y necesita de fuertes aliados para lograr sus objetivos.
El joven de cabellera blanca se encuentra caminando bajo un premioso clima. El sol, destellando en lo alto de la bóveda celeste, pintando ya con los primeros destellos naranjas su lienzo, indicativo de que el atardecer llegaría en unas cuantas horas. Isla Baterilla es donde se encuentra. Camina con calma entre las calles, donde oculta la mayor parte de su cuerpo con una túnica de color negro, ya que, de no portarla, la gente podría verse… atraída, de cierta forma, por la cantidad de cicatrices que lleva en su cuerpo, por si las de su rostro no fueran suficientes.
-1… 2… 3… 4… -Tenía la extraña manía de contar hasta 4 sin motivo alguno. Hasta ahora no recuerda el por qué de esto, pero no le daba mayor importancia, tanto que ni lo notaba. Sus ojos grises se movían de un lado a otro, buscando a su compañero Dharma, un personaje con el cual aprendía cosas nuevas, pero sobre todo era como el aliado ideal para fortalecerse. Al estar en contacto con alguien ducto de las armas blancas, ponía a prueba su capacidad como luchador cuerpo a cuerpo. Ambos, con objetivos diferentes, pero que, se mueven por un ideal bastante común.
Después de caminar unos cuantos minutos pudo diferenciarlo a lo lejos, se encontraba en un pequeño puesto comprando dulces. Sanemi soltó un suspiro, no lograba comprender del todo ese gusto, siendo que este no los toleraba muy seguido. Se acercó lo suficiente hasta estar a unos cuantos metros, sin entrar en contacto con nadie más -Ya estás de nuevo con esas cosas -Concluyó.
RE: Los turistas | Pasado | Sanemi - Dharma - 27-10-2025 Su caminar fue frenado casi de inmediato mientras veía aun hombre acercarse con unos ropajes que emanaban misterio, poca gente se le iba acercando a ese joven de cabellos encrespados y marcas en el rostro, parecía toda la percha de un buen guerrero. Dharma lo había visto desde hace unos cuantos y bastante metros atrás pero decidía esperar un poco más mientras seguía mirando los demás puestos que abarcaban el camino empedrado. Como un turista calmado y tranquilo admira la paz de la cotidianidad que mostraban los seres humanos en general en esa isla. Su peculiaridad al ser una isla pequeña es que no solían lidiar con grandes cosas, ni para bien ni para mal. Un poco de paz antes de un guerra de años un poco de calma en la tormenta. El joven oriundo de Wano escuchaba la voz de su símil, aquel peliblanco que era su aliado, con un tono de voz un poco mas agresivo por describirlo de alguna forma.
| A veces los recuerdos nos mantienen cuerdos en este mundo tan extravagante...| Expreso con su calma usual, pero en un tono aunque muy neutral, bastante relajado, por ahora era un punto de calma esa situación, pero todo podría cambiar siempre que ellos se lo propusieran. | Bro... Sanemi | Con una mano ligeramente extendida saludaba a quien era su aliado, por mero protocolo o por que realmente comenzaba a caerle bien después de un par de años aunque no tan continuos, se habían juntado para diversas situaciones. Dharma en este momento portando sus ropas estilo "monje" un poco mas moderno, comenzó a caminar hacia la posición de su compañero, pero en eso sintió el tirón leve de su ropa, al girar era la anciana de hace un momento. | Di...disculpe joven... usted y su amigo parecen personas fuertes... necesito ayuda con una situación especial je-je | Decía la mujer de edad adulta y casi anciana, su estatura no sobrepasaba los 1.60 y algo encorvada se veía aun mas pequeña. El espadachín que en este día había decidido guardar sus armas en otro lugar, se sentía extraño, pero decidía responder a las palabras de la mujer. | Hmm no suelo aceptar nada gratis ni hacer nada gratis al menos que tenga mucha confianza... si usted logra convencer a mi aliado podríamos ayudarle.| La mirada esmeralda entre sus ojos afilados en una sonrisa apacible pero ligeramente fingida, se dirigían hacia Sanemi, el cual tenia esta vez la decisión en sus manos. ¿De qué trataría el encargo especial de la mujer? Dharma aun con su inteligencia y su habilidad analítica no podía terminar de deducir la variedad de situaciones que una anciana estaría pasando y además de eso, tener la necesidad de comunicárselo a dos desconocidos que sin duda alguna parecían foráneos además de un estilo diferente a los habitantes de esta isla, también llevaban un porte bastante mas diferente, como un par de guerreros y realmente eso a veces no eran tan fácil de ocultar ante ojos necesitados. El pelinegro dio un par de pasos hacia atrás de el mismo, para poder tener la visión completa del escenario, tanto para mirar a Sanemi como a la mujer. RE: Los turistas | Pasado | Sanemi - Sanemi Toge - 28-10-2025 Sanemi por fin se encontraba con Dharma, quien tenía esa actitud de importarle pocas cosas, como es habitual. El de cabellos blancos estiró la mano para responder el saludo. La verdad, que visto desde fuera, eran un dúo bastante particular. Todo iba relativamente bien hasta que la anciana, que hace un momento vendía los dulces, jaló la vestimenta del pelinegro para manifestarle una petición. La octogenaria tenía una sonrisa algo avergonzada, con un destello de picardía que no se podía evitar.
-¿Eh? -Sanemi abrió bastante más el ojo izquierdo mientras el derecho se achicaba y parpadeaba un poco. Unas ligeras venas aparecieron en su rostro al escuchar las palabras de Dharma -¿Convencerme? ¿Me está tirando la pelota? -Pensó. Mientras dirigía una mirada "furiosa". Las cosas se tornaron aún más particulares. No entendía muy bien como estaba en esa situación donde de pronto tiene que decidir si ayudaba o no a la mujer. El solo hecho de pensarlo lo descolocaba un poco, no le pone de muy buen humor conocer personas random -¡Oe... vieja! ¿No crees que a tu historia le falta más información?
Miró a Dharma de reojo, su voz ronca pero firme -Si quiere convencerme, que empiece por decir qué demonios quiere -La vieja tragó un poco de saliva, y desviaba la mirada para todos lados. Eso no ayudaba para nada -Je… no se asusten, no les pediré que maten dragones- rió con un sonido que se parecía más a un silbido - Solo quiero que entreguen algo.
De su bolso sacó una pequeña caja envuelta en tela negra -Llévenla al templo del acantilado antes del anochecer. No la abran, no la miren- Eso generó un aire de intriga en Toge, que esperaba la reacción de su compañero. Sonaba, cuanto menos, interesante. Esa puede ser una forma perfecta de matar el tiempo.
RE: Los turistas | Pasado | Sanemi - Dharma - 29-10-2025 El pelinegro, continuaba degustando con calma los caramelos duros que había comprado hace un momento, mientras ocurría algo inesperado, no eran muy dados a socializar con cualquiera, pero Dharma no recordaba la poca paciencia que podía tener su compañero, igual no es como si algo malo fuera a suceder por una pequeña alteración en este ecosistema. Así mientras escuchaba a su símil expresarse a causa de la anciana. Podría decirse que era hasta algo cómico, pero no tenia mayor importancia ante la mentalidad de alguien como él. Tras la replica el de ojos afilados color esmeralda se mantenía atento mientras el dulce color rojo que había introducido en su boca se iba deshaciendo, así para poder hablar con mas claridad. El clima de la tarde aun se mantenía en esa zona tan tropical, el sol no eran tan intenso como en el medio día pero aun se podía sentir un poco de calor, que aminoraba gracias a la brisa marina, el cielo estaba completamente azul, algunas nubecillas se mostraban tímidamente.
| Bro... hay cosas que no tienen explicación como la vida misma, pero... | Suspiraba levemente, solo para terminar de escuchar las palabras de la mujer| Abuela... | Dharma tomaba la pequeña caja que la mujer mostraba saliendo de su bolso. | Claro claro... porque gente como nosotros hace ese tipo de cosas... jahjah... | Una sonrisa fatigada, una risa un tanto fría y ligeramente fingida como siempre, era lo que salía del pelinegro. El clima de la tarde aun se mantenía en esa zona tan tropical, el sol no eran tan intenso como en el medio día pero aun se podía sentir un poco de calor, que aminoraba gracias a la brisa marina, el cielo estaba completamente azul, algunas nubecillas se mostraban tímidamente. Dos personajes misteriosos y algo reservados mantenía una conversación inusual. Dharma con la caja entre las manos cubierta de una tela negra algo suave y brillante. No dijo nada más solo se limitaba a escuchar las ultimas plegarias de la mujer | No puedo pedirle esto a ningún conocido y al menos ustedes no parecen ladrones... si lo hacen, mañana mismo yo podría darles una recompensa, por su apoyo | Con su tono de voz de anciana pero con una gran convicción era lo que la hacia parecer una mujer valiente. | Si... esto resulta algo complicado... créame que no tendré reparos en hacérselo saber. | Dijo el pelinegro de gran altura, mientras tomaba rumbo con pasos calmados, en dirección hacia la zona mas inhóspita de esta isla, que era donde se ubicaba dicho templo, él no era un sabelotodo, pero gustaba de leer muy bien la información de cada isla que había disponible para tratar de evitar cosas demasiado inesperadas. El espadachín que por ahora no portaba su espada, comenzó a andar, ante la incógnita quizá de su compañero del por qué había decidido aceptar dicho encargo, cosa que platicarían unos metros mas adelante, donde la vista de la anciana no diera más, pues si bien las instrucciones eran muy claras y especificas el oriundo de Wano, no tenia intenciones de hacer caso solo porque si, además tenían que ser precavidos, pues todo ese acto podría incluso ser un trampa, pero las aventuras comienzan así, esperanzados no importa que algo salga bien o mal, es parte de la existencia misma. Por eso mismo no había tanto dilema en aceptar el encargo. Los pasos siguieron avanzando, esperando que Sanemi se le emparejara, sabiendo que el entenderia que algo podrian descubrir u obtener de esta situación tan inverosímil. RE: Los turistas | Pasado | Sanemi - Sanemi Toge - 01-11-2025 Gastarse esperando mayor explicación sería tedioso. Sanemi dio un suspiro tras escuchar la historia de la vieja y ver como su compañero cogía la pequeña caja protegida con una tela negra. La verdad, el contenido no le resultaba relevante. No aceptó por el hecho de querer ayudar a una anciana, ni mucho menos, le causaba en extremo curiosidad la forma en que los abordó y por qué presentía que ellos aceptarían la labor sin oponer mayor resistencia ¿Qué trabaja o es verdad todo lo que comentaba? No sabe nada sobre el lugar en cuestión, sin embargo, en una isla como esa seguro que resaltaría a golpe de vista.
Sin decir nada más se acomodó la capucha para emprender caminaba e igualar a su compañero -Oe… no me interesa en lo más mínimo las intenciones de la vieja -Dijo sin mirarlo, simplemente igualando su ritmo para estar uno al costado del otro- Esto puede ser una trampa y lo sabes, pero si es así habrá pelea, ¿no crees? -Sus ojos brillaron por un breve instante. Es difícil que contenga esas ganas que tiene por la posibilidad de intercambiar golpes. Sus intenciones iban más por ese lado.
Cada paso que daban los acercaba más a su destino. El clima se prestaba para ser tranquilo y refrescante. El cielo despejado era algo hermoso de ver ya que el mismo parece un lienzo perfecto, listo para ser utilizado. El camino de ambos piratas comenzaba a forjarse, poco a poco. La sumatoria de cosas les daría experiencia y el hecho de jugar con las probabilidades, como en esta ocasión, le agregan un plus a lo que buscan.
RE: Los turistas | Pasado | Sanemi - Dharma - 03-11-2025 Sus pasos continuaban por las arenosas y empedradas calles, así escuchando de lejos cada vez más los murmullos de donde habían estado, entre mas avanzaban hacia la zona que buscaban parecía que el camino se volvía más tranquilo. Dharma escuchaba a su compañero, lo entendía, para el era igual de tediosa la situación o aun más quizá, pero no podían desaprovechar el momento. Si bien no estaba tan conforme con la situación, todo pintaba a que al menos conocerían un poco mas del lugar, no llevaban tantos días aquí, así que el pretexto perfecto para un paseo podría ser ese, entregar solo una caja que cabía perfectamente en una de las manos del pelinegro, sin embargo, amarraba la tela con cuidado entre sus manos para sostenerla con mas comodidad.
| Bro... sabes que lo menos importante son los deseos de aquella anciana, pero nunca viene mal visitar un templo. | Expreso en su típico tono ecuánime, sonaba relajado y tranquilo como de costumbre, ni siquiera el clima podría hacer meya en la actitud de Dharma. | Con todo y que tal cual pueda ser una trampa jahjah | Una risa con un sentido mas de confianza excesiva, por ahora no habían tenido dificultades tan apremiantes como piratas, sin embargo los tiempo difíciles aun ni se comenzaban a acercar, el oriundo de Wano, confiaba tanto en sus propias habilidades como en las de su aliado. Todo lo que decía, era mientras seguían caminando, llegando hasta una vereda bastante amplia donde se veían las marcas del camino con las típicas líneas trazadas por parte de las carretas del día a día y el caminar de las personas, el camino era aun recto, pero a la lejanía podía verse como se iría conformando la subida en dirección al acantilado, no había mucho que decir, pero si que pensar, por la mente del de orbes esmeralda, solo aparecían escenarios de muchas maneras y tipos, tanto cosas violentas, como cosas insignificantes, pero eso en lugar de causarle alguna preocupación, estrés o ansiedad, simplemente a alguien con el carácter y la mente del pelinegro, solo significaba algo con que entretenerse en su cabeza. RE: Los turistas | Pasado | Sanemi - Sanemi Toge - 06-11-2025 Dharma y Sanemi, visto desde fuera, son un dúo bastante peculiar. Cualquiera podría pensar que tal choque de personalidad no puede llevarse bien, sin embargo, la ambición que ambos manejan los une también de forma distintiva. Al estar en una isla como Baterilla, con el poco tiempo que llevan, la verdad que hacer algo que puede recompensarlos y, de paso, llevarlos a conocer más la ciudad es más como un premio extra.
Lo encomendado, sobre el papel, es bastante sencillo entregar un objeto pequeño en cierto punto. Ambos piratas se encuentran ya subiendo un acantilado, poco vistoso. Sobre lo alto del mismo, se levantaba una figura de un templo de diseño oriental. La edificación de tres pisos, tiene las paredes pintadas de color blanco, con los tejados entre piso y piso de color rojo. Sobre la cima, justo al bordo del último tejado, está la figura de dos dragones mirándose fijamente.
-Oe… se ve bastante interesante se lugar -Conforme avanzaban la figura se levantaba aún más imponente. Y, aunque no se escuchaba ruido alguno, era evidente que el sitio estaba cuidado por el olor a hierba recién cortada y el poco polvo que se logra ver -¿No te da esa sensación de que todo parece muy sencillo?
Si de algo disfrutaba el joven de cabello blanco es de un gran olfato, no solo para distinguir olores comunes a lo lejos sino para captar el propio aroma de los humanos como perfumes, hasta el mismo sudor. Era evidente que en el lugar vivía más de una persona -Espero sean amigables -Murmuró solo para que su compañero sea capaz de captar lo dicho. En automático Sanemi entró en alerta, sus ojos se afilaron por instinto y estaba al tanto de que cualquier cosa pueda suceder. Seguro Dharma, entraría en ese mismo estado, no es de los que suelen dar mucha tribuna en peleas. Se puede decir que ambos disfrutan de estas situaciones
RE: Los turistas | Pasado | Sanemi - Dharma - 07-11-2025 Paso a paso, como la vida en si misma, el tranquilo andar de un par de guerreros, pisando con la tranquilidad de saberse capaces de resistir a cualquier enemigo, al menos por ahora y por la zona donde sus travesías estaban comenzando. Dharma y su propio cuerpo seguían subiendo el camino que se volvía un poco empinado, denotando la zona a donde tenían que llegar, mientras esto sucedía y conforme el terreno se elevaba, dejaba ver parte de la isla, así como el inmenso mar azul. Era una postal bella, el pelinegro suspiro tenuemente a manera de agradecer el presenciar algo tan cotidiano, pero tan perfecto. La conversación había sido casi nula, ambos seres concentrados pero cada quien a su manera disfrutando la experiencia, no solía meterse en la mente de sus aliados, mientras estos siguieran siendo eso: aliados, compañeros o amigos.
Frente a ambas siluetas se erguía un templo de estilo oriental, bastante bello, le traía algunos recuerdos, muy mínimos y fugaces al de orbes verdes, la figura arquitectónica era de color blanco y tonalidades marrones o rojizas en los tejados entre cada piso que lo separaba, conformando la totalidad de tres, en el ultimo de estos se mostraban un par de figuras de dragón, mirándose una versus otra, imponiendo cierta solemnidad en el templo. Si bien Dharma había vislumbrado el templo instantes antes de su compañero y gracias a su buena vista, podría interpretar el tamaño del mismo, así como la zonas aledañas a este. | Interesante...sí | Dijo un poco perdido en sus pensamientos mientras respondía a Sanemi, conforme mas se acercaban, se daban cuenta los dos de ciertas peculiaridades. Nada fuera de lo común, pero si daba pie a entender que no era un templo olvidado, ni tampoco era un templo que no tuviera custodio. | El templo abarca un tanto mas de terreno que solo la edificación digamos que pueden ser un poco territoriales bro... | Sentencio en su tono ecuánime, mientras en su brazo izquierdo acomodaba el encargo que traían, ambos quedaban a unos 10 metros del templo, el cual ahora estando mas cerca, se podía notar un tanto mas imponente que antes. Las palabras del peliblanco resonaban de forma eficaz en la mente del espadachín, el cual intento concentrarse, para ver si podía escuchar o ver algo más, cerrando los ojos por escasos segundos, así fue como pudo percatarse de algunos pasos que se escuchaban adentro. No dijo más, se limito a esperar en la "línea" imaginaria que ambos habían trazado respecto al templo. | Buena tarde... venimos a dejar un encargo de la anciana del puerto... | Con uno tono de voz tan usual como siempre, pero que retumbaba entre el silencio que se esparcía por toda la zona. Dharma se limito a mostrarse un tanto mas cordial, tenia respeto por el lugar, pero eso no significaba que lo tuviera por quienes estuvieran ahí dentro. RE: Los turistas | Pasado | Sanemi - Sanemi Toge - 07-11-2025 Era una escena bastante particular, cuando Dharma y Sanemi se juntan suelen conversar de más cosas, pero la escena pintaba para que esta saliera de ese… standard. Quizás por lo raro de la petición o por el simple hecho de aceptar algo que usualmente no harían, probablemente ambos impulsados por algo más que curiosidad. El esperar lo peor o estar siempre alertas es algo bastante valioso en esa época, más cuando tu experiencia es poca en comparación a los demás. Esto lo entienden bastante bien. Sin embargo, ambos son bastante capaces, más que el promedio general. Es un camino empinado, sin duda.
Al fin sus pasos lo llevaron frente a la estructura oriental. Dharma daba su primera opinión sobre la estructura y el espacio que cubre sobre el terreno. La verdad, como antes se mencionó, el cuidado de los alrededores indicaba que no estaba abandona, todo lo contrario, estaba bastante bien cuidado para ser un lugar alejado. Junto con esa escena el sol comenzaba a despedirse, poco a poco, dejando que sus rayos dorados comenzaran a perder ese peculiar brillo intenso. Sanemi pudo sentir con su particular sentido de olfato como uno de los olores se comenzaba a sentir más intenso, lo que era indicativo que se estaba acercando -Viene el primero… -Murmuró. Con su mano derecha se tocó el cuello por ese mismo lado y lo torció un poco al lado izquierdo. Esto le ayudó a relajarse. Con el sonido de un crujir las grandes puertas del templo se abrieron de par en par dejando notar una silueta. Era una persona de metro noventa, con un un traje inspirado en la cultura de los espadachines de Wano, con un sombrero de paja en forma de triángulo y dos katanas amarradas a su lado derecho. -¡Eh, cabrón! ¿Tienes que hacer una entrada tan dramática? -Comentó el de cicatrices pronunciadas. El primer paso para comenzar a hablar con las personas no era su fuerte, en definitiva. Se quedó mirando fijamente al, digámosle, guardián, buscando que este se pronunciara -Les pedimos que dejen esa caja en el suelo y se retiren, es lo mejor para ustedes -Esto no hizo otra cosa más que dibujar una sonrisa en Sanemi, quien no pudo evitar dejar notar su rostro un poco enojado, con una vena que salta sobre su frente. |