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[Auto T1] Soy un cacahuete [Predente absoluto] - Versión para impresión

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[Auto T1] Soy un cacahuete [Predente absoluto] - Iggy Rock - 27-10-2025

Día 52 de otoño del año 14
Reino de Samba


Sentía que se me clavaban puñales en el cerebro según iba despertando. “Otra noche de la que no recuerdas nada Iggy, eres un crack”. Me decía a mí mismo según me iba crujiendo cada articulación de mi cuerpo y tomando consciencia de donde estaba. 

Gente me miraba según pasaba por la calle, supongo que no estarían acostumbrados a ver a alguien tan guapo tomar un descanso a remojo en un abrevadero para monturas. Llevaba unas bermudas y una camisa hawaiana entreabierta, gafas de sol sin uno de los cristales y la misma bandana de leopardo que nunca me quitaba. No sabía cómo había acabado allí pero al menos se estaba fresquito. Sumergí la cabeza y comencé a moverme como un pez fuera del agua, salpicando por todas partes. 

Tras repetir el proceso varias veces salí de allí todo empapado pero con glamur. -Esto cuenta como la ducha de la semana… -Me dije a mí mismo sacando la petaca del bolsillo de mis pantalones solo para darme cuenta de que estaba vacía. -…Mierda necesito un trago, un buen desayuno no es lo mismo sin ron, pero a ver si encuentro un puto bar de mierda abierto a estas horas… -Iba hablando en voz alta según caminaba lentamente por las calles de tierra, según lo hacía la gente de apartaba, no por miedo más bien me veían como un mendigo o un perdedor, pero la verdad no me importaba, ellos eran personas corrientes que no sabían cómo divertirse. Tras un tiempo caminando sin encontrar un sitio decente donde tomarme un buen ron mañanero pegué un silbido tan fuerte que se tuvo que escuchar varios metros a la redonda. 

No tardó en aparecer, con un graznido mi niño voló hacia mi hasta apoyarse en mi hombro. -¡TRAVIS! Buen chico, ¿Quien es un buen águila, no, quién es el mejor águila del mundo? -Preguntaba a mi pajarraco a la vez que frotaba mi cabeza contra sus plumas en señal de cariño. -Si vuelas y me encuentras un bar abierto te invito a la mejor mariscada que hayas podido probar. 

-KYAAAAAAAA. -Graznó con alegría según alzaba el vuelo, yo le miré con una sonrisa en el rostro ya sintiendo el sabor del bien ron en mis labios. Suspiré mirando al cielo, al abrasante sol de la mañana quemando mis retinas, o al menos la que no está cubierta por cristal de las gafas de sol. Solo tardó unos minutos en volver, graznando feliz mientras agitaba sus alas. Se posó en el suelo justo delante de mi, levantando arena con cada uno de sus movimientos. -Eres una genia, sabia que encontrarías uno, pero la comida tendrá que esperar, ahora no tengo dinero encima pero cuando estemos con Trece le obligaré a que te pague una de las grandes jajajajaja. Reía pero mi águila paró de moverse y comenzó a mirarme con un semblante más serio, como si en lugar de cangrejo lo que quisiera comer ahora fuese mis ojos. -Vamos, no te cabrees, sabes que si le pido a Trece dinero para algo que no son alcohol ni mujeres me lo va a dar y más si es para ti. -Me agaché para acariciar su cabecita y él se acercó un poco respondiendo al contacto físico. Tras ello alzó el vuelo para subir sobre mu craneo, acomodándose en mi cabello aún mojado por lo del abrevadero. 

Según tenía que girar a cada calle Travis me iba indicando, me iba fijando a mi alrededor en las casas humildes, hechas de barro y piedras, dando a entender el bajo poder adquisitivo de los habitantes de este reino, no obstante si algo me gustaba de esta isla era que a pesar de la precariedad en la que vivían sus habitantes siempre estaban de fiesta en continua celebración y baile. “Cuando me jubile pienso vivir aquí”. Pensé justo al girar una esquina, y Travis señaló un edificio que destacaba sobre el resto, hecho de madera rojiza sobresaltando por encima de los demás, con dos plantas y en el techo de este escrito en letras rojas enormes ponía: “Bar Cacahuete.” De su interior una música animada ambientaba las calles, vientos y percusión se mezclaban con la suave brisa matutina haciendo que esbozara una sonrisa. -Este sitio tiene pinta de ser la polla, bien hecho aguilucho. -Solté antes de dirigirme al interior. Lancé las gafas de sol atrás con desdén, total ya estaban rotas y seguramente ahí dentro me robaría algunas mejores. 

-¿QUÉ PASA PEDAZOS DE MIERDA SECA? ¿CON QUIÉN ME TENGO QUE ACOSTAR PARA QUE ME INVITEN A UN TRAGO DE RON? -Pregunté sin miramientos, mientras me dirigía directo a la barra. El interior estaba muy bien decorado con guirnaldas y mesas con tapetitos bordados súper cucos, de los cuales no pude evitar disimuladamente guardarme uno en el bolsillo, pero lo que más destacaba era en el centro de esta una pista de baile y un escenario de madera en el centro de esta. El techo estaba abierto como si fuera un patio, haciendo que el sol intercediera justo en ese lugar. La gente bailaba y se agolpaba en ese lugar, solamente algunos se habían girado tras mi comentario pero la mayoría continuaban disfrutando de la música. 

Me senté de espaldas con los codos apoyados y usando la propia barra como respaldo. No tardó en acercarse un tipo fuerte musculado y con tatuajes el cual no le pregunté el nombre pero tenía cara de llamarse Gustavo. -Te apuesto una copa a qué te llamas Rigoberto. -El me miró extrañado. -¿Nos conocemos? -Preguntó arqueando la ceja. -¡JA! Si has preguntado eso es qué he acertado. ¿Dónde está mi copa? -Le pregunté con los ojos abiertos como platos exigiendo lo que me había ganado. 

El tipo rió levemente y tras ello se giró para agarrar una de las botellas. -Está bien pero solo porque el águila de tu cabeza me parece linda. -Soltó justo antes de ofrecerme una copa de ron con hielo. -¿Pero cómo has adivinado mi nombre? -Me preguntó aquello pero yo tenía la vista puesta en el licor de mi vaso, al fin podría empezar bien el día. Le di un trago con el cual terminé con la mitad de mi bebida. Suspiré, eructé y tras ello respondí. -Fácil, pensé que tenías cara de Gustavo y si le hago caso a mi instinto siempre fallo por lo que dije otro nombre al azar que no fuera ese. -Lo dije tan serio que hizo que el camarero comenzara a reírse a carcajadas tras la barra. -¿Enserio? ¿Solo tuviste suerte? -Pudo lograr a decir justo después de casi ahogarse entre carcajadas. -Supongo que si, la gente que me conoce suele decir que soy un gilipollas, pero un gilipollas con suerte. Aunque les falta la parte de genial, asombroso, sexy, talentoso, fuerte, inteligente, titán del sexo… -Solamente detuve mi discurso para darle otro trago al vaso. -Bueno y muchos más pero la gente prefiere quedarse solo con gilipollas con suerte… -Suspiré mientras me ponía a dar vueltas en el asiento del taburete haciendo que Travis bajara de mi cabeza y se posara sobre la barra.

-Por cierto si tan mono te parece le gusta el marisco. -El ave levantó la cabeza mientras hacía ojitos a Rigoberto por si tenía suerte pero este simplemente negó con la cabeza. -Anda que tiene gustos baratos tu rapaz, por desgracia para él no nos sobra el marisco pero puedo darle un poco de carne curada. -Le di un pequeño golpe a mi enplumado amigo. -Lo siento bro, lo he intentado, a la siguiente ya podría gustarte pan duro que eso seguro que te lo dan.

Continué hablando con Rigoberto un poco para enterarme que este local era un lugar donde además de servir comida y bebida la gente venía a bailar y disfrutar de la música, mis ojos se iluminaron al ver esto como una posible oportunidad de trabajo. -Verás… -Me aclaré la voz antes de continuar. -Mi nombre es Iggy, Iggy Rock y junto a mi hermano trece formamos un grupo que somos bastantes conocidos a lo largo incluso de la grand line, hemos dado conciertos incluso en islas que están en los cielos. Nos llamamos los Motherfuckers, seguro que te tiene que sonar el nombre. -Me sacudí la camisa y apoyé la cabeza en mi mano haciéndome el interesante. -Vaya, no sabía que fueras una celebridad… -Su tono denotaba cierta ironía pero no obstante me hizo un gesto para que le siguiera. Caminó hasta desaparecer por una puerta con unas cortinas de florecitas.

Yo le seguí total no tenía mucho que perder. Una vez allí, aquella puerta escondía un lugar lleno de instrumentos musicales, guitarras tambores o instrumentos de viento de los cuales no sabía ni el nombre. No pude disimular siquiera mi cara de sorpresa al entrar allí, era como un paraíso de la música. -Si eres un músico famoso y no un simple turista demuéstramelo. Elije el instrumento que sueñas tocar y enséñame que no eres solo palabras.

Era mi cara contra la suya, la suya desafiante y la mía retadora, agarré la guitarra más cercana una cañera, me gustó una roja y blanca que no era con la que solía tocar pero suponía que serviría. -Travis a mi cabeza. -Haciéndome caso el ave se subió sobre esta y sin más dilación comencé a tocar una de mis canciones favoritas.

La canción que me pongo a tocar


Rigoberto escuchó con atención y cuando terminé solamente soltó. -No está mal, se nota que le pones ganas. Es probable que te demos una oportunidad, aunque no sea el estilo que la gente más aclama en este lugar. Pero al menos tienes chispa y creo que puedes ganarte al público. -Se levantó y puso una mano sobre mi hombro. -¿Listo para ser un cacahuete? -Me preguntó antes de estrecharme la mano. 

-Está bien pero procura la próxima vez tener algo de marisco para mi pájaro y… ¿Lo celebramos con otra copa? -Le pregunté con una sonrisa de oreja a oreja esperando que aceptara. -¿Tú no te cansas de beber, cierto? Pero… ¿Esta copa si que la vas a pagar tú, no? -Preguntó extrañado según volvíamos al bar con el resto de los clientes. -No te preocupes por quién va a pagar o si bebo demasiado, vamos a celebrar que ahora soy un cacahuete. -Pronuncié casi riéndome sabiendo que me iba a aprovechar mucho de él para saquearle toda la cantina y sin pagar prácticamente ni un berrie. 


RE: [Auto T1] Soy un cacahuete [Predente absoluto] - Sentomaru - 27-10-2025

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Aventura Autonarrada: Completada
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