Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece
[Pasado, hace 10 años] Donde comenzó todo. [Social - Alastor] - Versión para impresión

+- Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece (https://nakamanomi.com)
+-- Foro: Mundo (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=3)
+--- Foro: Grand Line Paraíso (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=227)
+---- Foro: Corriente Daiya (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=184)
+----- Foro: Isla Tamanegi [Tercera isla] (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=199)
+------ Foro: Zona exterior (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=201)
+------ Tema: [Pasado, hace 10 años] Donde comenzó todo. [Social - Alastor] (/showthread.php?tid=2431)



[Pasado, hace 10 años] Donde comenzó todo. [Social - Alastor] - Owen Yang - 28-10-2025

Hace 10 años
17:30
Isla Tamanegi
Zona de clase baja

[Imagen: cf2e53e4ccb2e8d07546eafb0df4526b.jpg]

[Imagen: YxDADjw.png]
-¡JAJAJA! ¡Mira lo que conseguí, Alastor! ¡Miramiramira!-

Un ambiente fétido, descuidado, algo podrido, podía apreciarse y respirarse en los alrededores de lo que era la zona más precaria de una isla que, desde su concepción, había nacido con una división de castas tan fuertemente marcada que asustaba: Anillos. Paredes tan extensas que parecían corrales que dividían a lo mejor y lo peor, protegiendo "a los de adentro de los de afuera", ¿Quién diría que los de afuera eran los que mantenían a los del medio y los del interior? Unos cabellos blancos, algo revoloteados y un poco sucios, se movían con intensidad ante un día que parecía gris pero no tanto por el clima, sino, por la contaminación del lugar en el cual parecían existir sistemas que desde los lugares de producción se expulsaban todos los gases hacia las afueras. Todo parecía maltrecho, al igual que el aspecto de aquellos dos jóvenes en un callejón tan oscuro como maloliente.


-Con esto nos hacemos de oro, DE-ORO, ¿Cuántos berries crees que podríamos sacar?-

Parecían agachados, escondidos, aunque por el tono invariable de voz del niño de cabello blanco, ciertamente, no parecían estarse ocultando lo suficientemente bien...o, bueno, tal vez estaba demasiado emocionado para, siquiera, poder regularlo, ¿Cómo podría sentirse un niño de ocho años con tanto dinero entre sus dedos? -¿Cienmil? ¿Doscientos cincuenta mil? ¿Un trillón, novecient-bueno ya paro.- a cada número que pronunciaba agitaba sus pequeños puñitos en los que yacía cuatro collares de perlas en una y dos diademas de oro en otra, bastante grandes, al niño le quedarían colgando aquellos adornos para el cuello casi hasta el ombligo. Una sucesión de pisadas, intensas, empezó a escucharse con una velocidad que indicaba tanto prisa como urgencia -¡!- y el chiquillo albino, con ese oído tan bueno que tiene desde su concepción, alertó a su compañero mucho mayor que él para esconderle aún más entre las sombras de un callejón solamente iluminado por la poca luz lunar y de las estrellas que podía ingresar en ese suelo pedroso, abandonado y descuidado -¡Alastor! ¡Vienen!- no tenía demasiada fuerza, pero sí, suspicacia, por lo que llevó su dedo índice con su puño cerrado, golpeándolo una y otra vez contra sus labios apretados, teniendo que elevar el cuello para coincidir con aquella mirada tan vaga pero poderosa que cargaba el ajeno en un claro indicativo de que necesitaban permanecer en silencio.

-¡SE FUERON POR AQUÍ! ¡Lo hemos visto! Esos dos...el bastardo de...ese tipo.-

Para el mocoso albino, ciertamente, fue inevitable no fruncir el ceño y poner una expresión de desagrado automáticamente lo escuchó, casi deseoso de intervenir. Apretó sus puños al igual que lo hacía con sus labios, pero ni siquiera inmutó un músculo. Linternas se movían en todas direcciones, algunas, iluminando el pasillo del propio callejón, deteniéndose aquel grupo de diez guardias que parecían mezclados entre ser de la realeza y de la propia marina, como si trabajasen a la par -El que traiga la cabeza de Alastor se ganará un ascenso. No podemos dejarlo seguir campando a sus anchas.- los estaban buscando, a ambos, era evidente, el niño tragó una gran bocanada de saliva de los nervios -Busquemos rápido, odio estar en el exterior. Siempre huele a mierda y podredumbre.- y las pisadas, pese a seguirse escuchando aceleradas, ya no parecían las de personas corriendo, sino, investigando con un poco más de detenimiento y profundidad. Poco a poco y segundo a segundo, el sonido cada vez se torno más lejano, menos peligroso, hasta volverse imperceptible con el cuchicheo de las autoridades -...yo no soy...ningún bastardo...de nada...- sus pequeños puños temblaban, una pequeña sorbida apareció en su nariz, el ceño se mantenía fruncido...porque Owen Yang odiaba tener que estar marcado por el destino que nunca quiso vivir.

[personajeinvalido=2053]


RE: [Pasado, hace 10 años] Donde comenzó todo. [Social - Alastor] - Alastor Morningstar - 03-11-2025

Hay recuerdos que difícilmente se podían dejar atrás, más cuando había motivos para no hacerlo. No le gustaba ponerse sentimental, especialmente en aquella época en la que solo tenía tres pensamientos en la cabeza y tan solo uno de ellos era pronunciable delante de aquel pequeño de cabellera albina. No sabía cómo, ni porqué, aquel pequeño chaval le hacía tener una pequeña sonrisa de orgullo, y a la vez le hacía sentir que se le clavaba una espina en uno de sus costados, como si estuviera buscando su riñón. — ¡Te flipaste! — Posa la mano en su cabeza para removerle los cabellos, pero incide un poco más de la cuenta, con un poco de fuerza. — ¡Pero no digas mi nombre, niñato! — Le regaña alzando una de sus cejas mientras se asegura que pueden salir de ahí de la manera más segura.

Posaba una de las manos en su espalda para llevarlo siempre por delante, protegiéndolo en parte con el propio cuerpo. No hacía eso con nadie, absolutamente nadie, de su equipo. Todos eran una mierda de personas que hacían lo mismo o peor que él, pero aquel chaval... aún era pronto. Sin embargo, ahí estaba, alentando lo que hacía y no teniendo remordimientos en ayudarle, en halagarle por sus dotes. ¿En qué posición le dejaba a él? Un pirata, lo cual ya era. — Cierra la boca, joder, que nos pillan  — Rueda los ojos, suspira y trata de esconderlo, aunque éste parece estar demasiado ensimismado en la recompensa. ¡Si es que a veces le hacía perder la cabeza! Tanto como se la iba a desencajar en un intento de hacerle meter el cuerpo hacia el interior de donde estaban cubiertos.

Quizá lo más cómico, como irónico, fuera el hecho que Owen tuviera el descaro de decir que se callasen, cuando era precisamente lo que debían haber hecho antes de llegar hasta el mismo momento en el que estaban en ese instante. La situación ciertamente lo apremiaba, ya que estaban lejos de estar solos en aquellos callejones y las linternas cada vez eran más amenazantes, pues el brillo rozaba en ocasiones las esquinas del refugio improvisado en el que estaban. Y como parte de un instinto fraternal, que desconocía de su existencia, recogió a Owen en sus brazos de manera protectora, pero aquel gesto le recordó algo...

Que puto asco...— Murmura con asco, con náuseas. Ahora que tenía tan cubierto a aquel chaval, tan cerca, se dio cuenta del olor que su cerebro había estado intentando obviar hasta aquel momento que fue inevitable. — No vamos a poder esquivarlos, estamos acorralados. — Porque era prácticamente un callejón sin salida con los guardias que habían en aquel momento. — Voy a entretenerlos, tienes que alejarte todo cuanto puedas — Le observa con seriedad, a la par que le dejaba en el interior del "refugio" del escondite. — No te vengas con gilipolleces y haz caso — Aunque con su suerte tenía la sensación de que no iba a salir nada como esperaba, ya que la desgracia siempre le perseguía.

Para entonces, los guardias ya irremediablemente daría con ellos y él... salió de detrás del escondite con las manos en alto. — Vaya, supongo que no habrá remedio... Hoy es el día que pillarán al magnífico e increíble Alastor Morningstar — Todos ya apuntaban desde la distancia, Alastar buscaba orientarlos a todos en una dirección que diera espacio a Owen por la que escabullirse. — No traigo armas, pero podéis comprobarlo... el puto niñato de mierda me abandonó, ya debe haberse ido bien lejos.



RE: [Pasado, hace 10 años] Donde comenzó todo. [Social - Alastor] - Owen Yang - 04-11-2025

— ¡Pero no digas mi nombre, niñato! —

[Imagen: Bt4darJ.jpg]
-¡Jeje! Alastooor Alastooooor, así no se lo olvida nadie en la isla.-

El niñito, sumamente agradado por la sacudida de los cabellos, sonreía como si aquel gesto fuese una mención a lo bien que estaba haciendo su trabajo. A diferencia de todo el resto de gente joven que trabajaba en las calles, Owen, era el más joven de todos, y el más pequeño; Podía meterse por recovecos que otros no, accionar cosas que no alcanzarían y colarse por huecos que cualquiera, simplemente, se quedaría atascado. Nunca conoció otra vida, nunca conoció nada más, por lo que Alastor, ciertamente, estaba en el pináculo de la adoración del chico peliblanco, queriendo imitarle en prácticamente todo lo que él hacía.

Ambos parecían excesivamente pendientes de aquello que se estaba gestando. Alastor sabía cómo ocultarse y pasar un poco más desapercibido pero Owen, debido a su inocencia natural, le resultaba un poco más difícil al ser mucho más inconsciente de su propio entorno. El peliblanco, abrazado ligeramente por su compañero, volteó en cuanto escuchó su murmullo disgustado -¿Asco? Pero si me bañé ayer. Creo. ¿No?- fue imposible no levantar el brazo para olisquearse la axila, dudoso. A veces llegaba a olvidar si había realizado su aseo correctamente; El aroma a putrefacción, a asco, a agua estancada propia del entorno podían hacer dudar a cualquiera de su propia higiene. Pero no, Owen, ayer no te bañaste, ciertamente.

— Voy a entretenerlos, tienes que alejarte todo cuanto puedas —

-¡Per-

— No te vengas con gilipolleces y haz caso —

[Imagen: Xn3Nc7w.png]
-...HMMMMM. Haré lo que me de la gana.-

Un puchero, mezclado con capricho y ceño fruncido, apareció en la cara del pequeño niño que, pese a tener ocho años, parecía tener un comportamiento bastante simpaticón, alegrón y más despreocupado de todo lo que le rodeaba; Alastor habrá sido mejor para poder madurarlo, comprenderlo e identificar los peligros latentes. ¿Owen? Estaba en la flor de su niñez y, en cierta parte, todo esto, en su cabeza, formaba parte de un juego gigantesco, morboso y un poco turbio. El chasquido de sus pisadas con el suelo húmedo, ¡PIF, PIF, PIF! pudo escucharse, aceptando el plan de su compañero pelirrubio y tatuado. Era sumamente que no iba a hacerle caso -¿Qué se piensa, que me iré por ahí?- y, utilizando esa buenísima capacidad de sigilo que el niño tenía, -¡JOP!- saltó para empezar a treparse en lo que parecía ser una escalera lateral propia de los pisos múltiples, dando zancadas al aire mientras que -¡NNNNG!- en, el proceso, cerraba uno de sus ojos por el esfuerzo de estar trepándose, lo cual consiguió finalmente. Agachado, agazapado, y viendo como los destellos de las linternas volaban en dirección, comenzó a escalar, una por una, aquellos escalones metálicos y negros muy despacio y de a poco, llegando, finalmente, hasta agarrarse a unas barritas de metal mientras se mantenía agachado y, exactamente debajo de él, podía seguir divisando a su compañero en plena penumbra -De aquí nos vamos juntos o no nos vamos.-.

Las linternas comenzaron a moverse de manera menos errática en cuanto el rubio, ya completamente rendido, apareció ante los ojos de aquellos tres agentes decididos a capturarles. Mientras que la expresión de ellos, entre molesta e incómoda, aparecía, la confrontación comenzó a ocurrir justo por debajo de donde se encontraba el chiquillo que, expectante, empezó a observar mientras se trepaba por la parte superior del enrejado vertical.

-Así que aquí estás...rata de dos patas.-

— Vaya, supongo que no habrá remedio... Hoy es el día que pillarán al magnífico e increíble Alastor Morningstar —

-Ja, como si eso fuese una gran hazaña. Eres una mancha en el historial de la Isla, igual que lo es ese mocoso.-

— No traigo armas, pero podéis comprobarlo... el puto niñato de mierda me abandonó, ya debe haberse ido bien lejos.

[Imagen: YzS5pYX.jpg]
-¡PUTO MENTIROSO QUE EREEEEEEES!-

¡PAF!

-¿¡Q-QUÉ!?-

De la nada, un destello blanquecino apareció, uno que se abalanzó con todo su cuerpo sobre uno de los guardias y lo derrumbó, ¡TIK-TIKTIK!, haciendo que una de las linternas saliese despedida, rebotando, e iluminando de manera aleatoria. ¡PLAF!, el cuerpo del agente se derrumbó por acción de los veinticinco kilos que aparecieron de la nada encima de él: El propio cuerpo del pequeño Owen -¡ES EL PUTO MOCOSO!- y con esos reflejos tan buenos que el chico tiene, sumado al factor sorpresa, -¡!- volteó directamente hacia la linterna que no cayó demasiado lejos, lanzándosela en la cara a otro de los agentes, ¡PLAS! -¡AGH! ¡SI SERÁS...!- La luz también lo cegó momentáneamente, generándole destellos de colores erráticos en sus ojos y obligándole a dejar de prestar atención por un segundo -¡CORRE, ALASTOR! ¡VENGA!- no es que estuviese dándole órdenes para protegerle, pero si, para que ambos, pudiesen salirse airosos una vez más de su malandreo.

Pero no fue así.
-¡AGH!-

Cuando Owen quiso darse cuenta, el agente que faltaba lo tomó de su frondoso y blanco cabello, atrapándolo entre sus dedos -¡MOCOSO ESTÚPIDO!- y, elevándolo algunos metros hacia arriba para que el niño quedase colgado, no dudó ni una décima de segundo en pegarle una patada en la espalda con el completo de su suela -¡¡!!- el impacto fue feroz, bastante, lo suficiente como para derribarle unos tres metros más lejos y que el pequeño cuerpo del chico comenzase a rodar mientras se resentía -...au...ay...- quería llorar, la espalda le ardía una barbaridad, incluso, sus músculos tronaron por la inercia del golpe anterior, como si hubiese sido tan fuerte como para descontracturarle. Buscó levantarse mientras se mantenía de perfil, pero, otra vez, ¡TAF!, la suela de un zapato aplacó el movimiento de su cuello, teniendo el cráneo bloqueado por la misma bota que le pateó hace unos segundos -¿¡Vas a seguir siendo el puto bastardito que da problemas!? Tienes suerte, tienes MUCHA suerte de que no podemos rematarte hoy, ni mañana. Contigo, no podemos.- ¿Porqué no podían? ¿Acaso eso generaría algún problema a otra escala? -¡AAAAAAAAAAAY!- chillaba de dolor, el zapato se tornaba de izquierda a derecha, como quien pisa una cucaracha para irla rematando. La presión contra el suelo se estaba haciendo mayor y, su cuerpo, se pintaba de la humedad, tierra y suciedad del propio callejón, raspándole, también, la mejilla -¡ALASTOOOOOOOOOOOR!- el berrido del niño sonaba desesperado, pese a que siempre demostró ser terriblemente valiente (e insensato) para su edad.

Pero él jamás iba a confiar en nadie que no sea él.



RE: [Pasado, hace 10 años] Donde comenzó todo. [Social - Alastor] - Alastor Morningstar - 22-11-2025

Incluso en un corazón tan oscuro por el dolor, por el maltrato y la mala vida como era el de Alastor en aquel momento de su vida: aquella sonrisa prendía una pequeña llamada, la chispa que originaría todo en el futuro. Un futuro perdido que estaba siendo anticipado con todo lo que estaba viviendo últimamente. No podía enfadarse con él, de alguna manera Owen era esa pequeña excepción que daría paso al concepto de cariño y afección en su vida que, más adelante, le condenaría a una vida de sufrimiento y soledad. — Me traerás a la perdición, Owen... — Pero no podía negar que le gustaba hacer todo lo posible para que aquel chico pudiera vivir un día más, ver esa sonrisa un día más.

Sin embargo, no todo en esta vida era fácil cuando tratabas con un una joven criatura de la vida como lo era el peliblanco, ¿cierto? Más en aquel mundo de las calles, pero a todos la vida les ponía en su sitio y cada cual tenía su modo de llevar su camino: Alastor no podía pretender controlar una llama con apenas un pequeño soplido. Tan solo la avivó y, con ello, sintió una culpa en el momento que le vio actuar en el momento que menos lo había deseado. ¿Acaso pudo haber enfrentado esa situación distinta? Tampoco tenía el rubio la madurez para ello, y el mundo se le hacía pequeño en estas alturas de la vida...que todo iba a poder tenerlo bajo control, pero no era así.

Ante la acción del pelirrojo, tras su grito, sintió una punzada en el pecho que le hizo quedarse helado por unos instantes. ¿Por qué hace algo tan temeroso como esto? ¡LE DIJE QUE SE FUERA!. Un suspiro salió desde las fosas nasales de su nariz, pero reaccionó con el suficiente tiempo como para no ser tomado de los brazos en un intento desesperado de los enemigos de la libertad.. Sus pies se movieron con cierta gracilidad para moverse entre los caídos y los que le trataron de seguir el ritmo, tras recomponerse, pero Alastor se aseguraría con patadas de mantenerlo en el suelo dando en los puntos exactos, colocando sus manos en sus bolsillos.

Como si aquello no fuera más que otro rodeo, con chulería.

El joven y estúpido Alastor no parecía comportarse con respeto hacia nada ni nadie, solo aquellos quienes se ganaban su corazón, y quizá eso era algo que lo identificaba siempre en su combate, pero su postura cambió completamente cuando escuchó el grito de Owen. Si alguna vez hubo una sonrisa en su rostro: desapareció completamente hasta ensombrecerse sus ojos con el flequillo, curvándose su larga espalda hacia delante. — Será mejor que apartes la puta bota del crío — Con tono frío, carente de emoción, y con el mínimo gesto que vio del músculo del agente de seguir apretando, Alastor ya se le había echado encima para dirigir un derechazo hacia el mentón del agente.

No le dio, pero la amenaza hacia el contrario fue la suficiente como para hacerle desplazarse para poder esquivarle con la misma facilidad con la que Alastor se acercó. — Me importa una mierda si me despedazáis a mí, pero al crío... — Alzó el rostro, mostrándose los ojos tranquilos de Alastor, como si hubiera entrado en un trance espiritual en el que había abandonado todo buen sentimiento. — NI-TO-CAR-LO — No gritó, pero fue contundente con sus palabras y su cuerpo volvió a amenazar al agente con la pierna, pero sin chulear, con un estilo completamente callejero donde su única finalidad era reventar la defensa ajena, comenzando así... un intercambio de golpes en el que tan solo iba a hacer daño y no parar.

Quizá no era el mejor ejemplo, pero ese hombre pagaría por cada uno de los segundos en el que se atrevió a tocar a Owen, pisarlo y respirarle lo suficiente cerca de su espacio personal.

Su cuerpo se movió con ligereza, pero sus puños parecían ir con la integridad de su fuerza. Poco a poco su cuerpo cedía a los que él mismo recibía, pues por mucho que esquivara era inevitable que más de uno conectase con él: costilla, pierna... incluso mentón. No había moratón que no mereciera la pena por aquel pequeño, ahora y siempre, y no había sangre ajena que pudiera calmarlo en ese instante. — Aprende tu puto lugar. — Pronunciaría con rabia en una de las últimas patadas que acabarían llevando a aquel agente caer de espaldas. — Escoria...— Termina por pisarlo contra el suelo, igual que le hizo a Owen, apretando tanto como pudo, haciéndole gritar hasta el cansancio.

Solo cuando ese peligro acabó, y vio que no había agente que los rodease, cayó en cuenta en algo... — OWEN — Girándose rápidamente para comprobar si seguía en el suelo, si seguía respirando, corriendo hacia él desesperado, como si le faltara a sí mismo el aliento: olvidando que su cuerpo tras la adrenalina inicial no respondería igual...

Pero él lo merecía, merecía cada mala decisión que tuviera que tomar.



RE: [Pasado, hace 10 años] Donde comenzó todo. [Social - Alastor] - Owen Yang - 26-11-2025

— Será mejor que apartes la puta bota del crío —
-¿¡O qué!? ¡JA!, Como si una escoria como tú pudie-

Y antes de que siquiera el agente pudiese continuar burlándose de la condición de personas en situación vulnerable como lo podían ser Alastor o el propio Owen, un intenso derechazo voló hacia el agente que cortó sus palabras -¡¡!!- debido al acto reflejo de simplemente buscar protegerse de un impacto que, ciertamente, vino demasiado rápido como para siquiera haberlo podido esquivar a tiempo; De no ser que el propio rubio había lanzado el golpe para amedrentarlo, ciertamente, habría caído mínimamente al suelo. El muchachito de cabellos blancos, por suerte, dejó de sentir algún tipo de presión en su cabeza debido a que el agente necesitó realizar una maniobra evasiva para evitar al joven adulto criminal delante de sí -¿A-A...Alastor?- unas pequeñas e incipientes lágrimas decoraban en rostro del niño que, con un ojo cerrado y la tierra de la bota marcada en su mejilla derecha, buscaba con la vista a quien era su persona de máxima confianza y quien le marcaría el camino para poder ser, tarde o temprano, alguien tan poderoso y audaz como el joven tatuado lo era.

El combate fue intenso y brusco. La desesperación del primer agente pudo notarse automáticamente veía como, esquivando torpemente, evitaba al rubio que parecía infinitamente más decidido a derribarle junto con el otro agente que también quería intervenir -¡VAMOS A NECESITAR REFUERZOS!- y, en el instante que la cobardía se apoderó de uno de los oficiales aún conscientes, mientras sacaba un pequeño caracol justo de su bolsillo derecho, un destello blanco y rojo apareció para que ¡PAF! y, contra la pared, ¡TAK!, el caracolito cayese en seco y comenzase a rodar hacia la penumbra oscura que allí yacía.

[Imagen: SQIhjYN.png]
-¡DÉJENLO EN PAAAAAAAAAAAAZ!-

Corriendo hacia el lado opuesto mientras cerraba los ojos, el pequeño Owen se alejaba de la situación debido a que, pese a ser muy pequeño, conocía perfectamente que no tendría ni el más mínimo ápice de oportunidad contra un adulto en sus plenas facultades -¡MALDITO NIÑATO!- pero, sin poder mediar demasiada palabra, otro de los tantos impactos lanzados por el tatuado y joven criminal voló directamente hacia su mentón, distraído producto del niñito que corría salvajemente con ambos ojos cerrados y una enorme desesperación en su corazón. Aterrado, muerto de miedo, fue nuevamente hacia atrás para quedar justo a espaldas de un Alastor envalentonado por la adrenalina y el desenfreno del combate -Agh...agh...- el niño peliblanco, llevando su mano derecha hacia el bolsillo, notó que todavía tenía las alhajas y joyas guardadas en los de su pantalón y diversos compartimientos de tela que poseía, todos para los típicos trabajos de pequeños hurtos. Él era un miembro muy valioso para cualquier tipo de pillaje debido a su diminuto tamaño pero alta coordinación, agilidad y elasticidad -¡¿Qué hago?! ¿¡Qué hago!?- el chico estaba desesperado, sus manos temblaban producto de una adrenalina que un cuerpo tan chiquito era completamente incapaz de manejar.

Cuando Owen quiso prestar atención como corresponde a la escena, todo el escenario había quedado resuelto: El agente que había sido nockeado por el cuerpo del chiquillo de ocho años permanecía relativamente mareado y derribado, confundido y con dificultad para permanecer consciente. El que intentó solicitar refuerzos, también, derrumbado contra una pared, justo al lado del mismo caracol por el que había intentado comunicarse, pero el que se llevó la peor parte fue el agente que, entre una mezcla de morbosidad y deseos irrefrenables por demostrar su superioridad, ahora, había cambiado de roles con el niño peliblanco: Su cabeza era la que yacía en el suelo, siendo pisado casi de la misma manera que lo había hecho con el más pequeño de entre todos ellos.

— OWEN —
[Imagen: bAIDH60.png]
-¡No vuelvas a decir que yo te dejaría tirado! ¡Eres tonto, muy!-

El niño, tembloroso y viendo al joven tatuado que se acercaba hacia él, intentaba fingir un coraje del que carecía enormemente luego de haber sido amedrentado por alguien infinitamente más fuerte que él. Apretaba ambos puños mientras desviaba la mirada hacia un costado, con un sentimiento de inferioridad gigantesco al, incluso, ser un poco más bajito de lo normal para su edad -Seré fuerte. Seré alto, seré el más fuerte de todos los de la isla y conseguiré el dinero que haga falta para que no tengamos que estar así, con miedo a que nos vayan a capturar.- todavía era incapaz de comprender exactamente todo lo que estaba diciendo, más aún las consecuencias de "conseguir más dinero para dejar de ser molestado", pero su rostro, aunque temeroso, reflejaba esos ojos azul brillante repletos de una intensidad ciega. Aquello que Alastor había intentado, ciertamente, había sido una treta para simple y llanamente engañar a quienes parecían estarle buscando (Entre oficiales de la marina y posibles miembros de las fuerzas de la seguridad monárquica).

No demoraron demasiado en abandonar aquella escena no solamente para poder evitar a los posteriores refuerzos que, simple y llanamente por inercia, vendrían, sino, para poder realizar un poco de control de daños de todo lo que había ocurrido a pocos minutos atrás. El rostro del pequeño niño se veía molesto, con sus ojos desviados, mientras continuaban rodeados de una combinación de inmundicia, residuos y algún que otro elemento abandonado como lo podían ser tablones, colchones desvencijados y podredumbre a la cual, su olfato, ciertamente, parecía haberse acostumbrado -¿Cuághtos Berrgies creej qge noj den?- parecía hablar con dificultad, claro: Owen estaba comiendo Gyozas fritas (Fritadas por tercera vez) con un pequeño tenedor de plástico, parecía que habían aprovechado el tiempo que ganaron para comprar algo para comer en el camino. Frente a él yacía el rubio al cual le dedicaba mil y un bendiciones, del cual era capaz de poder sentirse inspirado y creer que, tarde o temprano, podría tener la fuerza suficiente para derrocar a quienes lo tenían viviendo a él y a su héroe en la precariedad de su situación; El niño peliblanco tenía una madre y un hogar, sí, pero ir a él era, en la enorme mayoría de veces, un infierno en vida. Luego de tragar, sostuvo esa bandejita en la que posaban aún cinco de las empanadillas que tanto le gustaban mientras fijaba esos ojos celeste brillante en los más ambarinos del muchacho -Oye, Alastor.- su tono sonaba aniñado, sí, pero ya no parecía alegrón y brillante como siempre, y así lo expresaban sus palabras -¿Soy...malo?- su mirada viajó hacia un costado, inevitablemente, un rasgo que le acompañaría en su joven adultez cuando una situación le genera frustración.

[Imagen: AFm5aGa.png]
-Mi madre me suele tratar muy mal, y mi padre...bueno, nunca supe quién es, pero todo el resto de la isla parece que si.-

Una maldición con la que el muchachito, ciertamente, parecía cargar. Sentado, entristecido por una realidad poco idílica, continuó -Me hacen enojar mucho, muchísimo. Yo no siento que sea alguien malo. ¿Somos los malos, Alastor?- su mirada buscaba aprobación, ahora sí, volviendo a hacer contacto visual un poco desesperado -¿Porqué ellos pueden decidir quiénes viven bien o quienes mal? ¿Qué son estas paredes? ¿Quién es mi padre?- su boca se llenaba de preguntas, como si el rubio fuese algún tipo de oráculo que fuese a resolver su vida (Porque así lo creía el pequeño) -...si somos los malos, no deberíamos...ser los mejores malos que existan?-.


RE: [Pasado, hace 10 años] Donde comenzó todo. [Social - Alastor] - Alastor Morningstar - 27-11-2025

Había cosas de las que uno no podía estar orgulloso por mucho que pasara el tiempo, por bien que hubieran salido las cosas. No importaba que hubieran pasado diez años, no importaba que aquel niño hubiera podido vivir un día más. « Esta es la vida que nos ha tocado vivir, nuestra desgracias. » Se decía a sí mismo, pero la verdad quedaba más lejos de todo aquello: al menos en cuanto al rubio se refería. Si bien la desgracia siempre había sido una sombra muy grande que le opacaba en el día a día, las decisiones que tomaba tampoco quedaban lejos todo aquello. ¿Quién le había mandado a llevar ese camino en la vida? « Mis padres ». Pensó en un intento de sacar la consciencia a flote a medida que pegaba cada puñetazo. « El abandono ». Añadió, en ese instinto que le impulsaba a seguir dejándose llevar por la sangre, la propia y la ajena.


Estúpido, imprudente e impetuoso, entre otros tantos calificativos. Rata, puerco, desgraciado, ... Todo había sido producto de todas esas decisiones ennegrecidas que aceptaba para sí mismo y que, en esa hipocresía propia que le caracterizaba con la juventud y la facilidad de ignorar la responsabilidad de las propias acciones, había llegado a afectar a aquel pequeño peliblanco que tan entregado estaba a no abandonarlo en un momento así. No era lo común en la vida de Alastor y eso, de alguna manera, le tocaba cada acción más. No solo no le había abandonado, como hubiera deseado en el fondo que hubiera hecho por su propio bien, si no que además permaneció en un intento en vano por unos instantes por hacer algo, hasta que fue inevitable. ¿Sabría él que lo hacía por él? No lo tenía seguro, tampoco sabía expresarlo mejor. Pero las desgracias vienen y van, y tras la cólera venía la calma, como decían de las tormentas.

Tal como acabó todo, volviendo a la cordura poco a poco después de la ira desenfrenada, no esperaba que lo primero que haría aquel joven fuera a ser una reclamación, que llevó a que los ojos de Alastor quedasen abiertos de par en par en completo shock. Sin embargo, pudo ver las emociones en el contrario y navegó entre los propios pensamientos: aceptar las emociones propias no era fácil, menos a aquella edad. Para ambos. — Owen, a veces hay que mentir para... — Se calla, se cuestiona a sí mismo y tiene ganas de pegarle un guantazo al niño, por su comportamiento y lo gilipollas que le ha parecido, pero luego comprende una cosa: « Está a sí por mi culpa, yo le traje a esta situación... ». Pero no estaba dispuesto a admitirlo de verdad, no quería esa responsabilidad. No obstante, aquel peliblanco no era más que un crío que no llegaba a sus diez años.

Las palabras que salían de aquella pequeña criatura le saturaron la cabeza hasta el punto de no saber como actuar, limitándose a escucharle como buenamente podía, mirándole con sorpresa, desconocimiento de qué era lo que debía decir. — Estoy seguro que algún día lo conseguirás, nadie será capaz de ponerse en tu camino — Abogó por la hermandad que le nacía, por la poca bondad que era capaz de rescatar de sí mismo entre toda la mierda que le rodeaba. Tanto literal como metafóricamente. — Pero tendrás que comer mucho para ser más alto que yo, criajo — Le vuelve a revolver el cabello, sin atreverse en pedirle disculpas por lo que había pasado y esperando que todo aquello no fuera más que un mal recuerdo puntual.

Quizá saliendo de la escena principal lograba que el chico pensara en otras cosas, pues no creía que fuera un lugar que debieran permanecer por la integridad de ambos, mental y físicamente, pero tal vez tampoco fuera suficiente para evitar temas incómodos. Ni si quiera cuando había comida de por medio. — Dependerá de quien esté hoy, a donde vamos puede tocarnos un gilipollas agarrado, pero no te preocupes: con este piquito de oro lograremos un buen pellizco — Miente, pues todos los problemas que habían tenido para tomar "prestado" todo aquello solo hacía que se abaratase: ya que sería un foco de problemas hasta pasado un gran periodo de tiempo que se olvidasen de lo robado. — Confía en mí, podrás llevar a casa — Al final era lo que todos querían, ¿no? Realmente desconocía la situación en casa del peliblanco, pero qué podía querer un niño tan pequeño como él...

Y entonces vino la conversación más complicada de todas, lo que llevó a que Alastor no pudiera evitar llevar la mano a uno de sus bolsillos hasta sacar un cigarro doblado que tuvo que arreglar como pudo para encenderlo y llevárselo a la boca. — ¿Por qué preguntas eso? — Suelta la calada que sostenía, ocultando su preocupación en indiferencia hacia el pequeño. Solo que en cuanto él siguió hablando, peor situación era para Alastor, porque esa pregunta nunca se la había hecho. Jamás se había cuestionado los propios actos porque siempre era lo que tenía que hacer, lo que le quedaba por hacer. Miraba a aquel pequeño y las cosas ya no eran tan sencillas.

— No sé quien es tu padre, pero puedo asegurarte que si no ha estado hasta ahora: no le debes nada por ser de su sangre — « Empecemos por lo sencillo... ». — Desgraciadamente hay gente que decide por el resto el cómo la gente debe vivir, o lo intentan: jamás dejes que otros decidan por ti como vivir tu vida — Aunque ciertamente a aquello había muchos matices que añadir que ni siquiera el Alastor de tan poca edad era consciente realmente. Se hacía el maduro, el adulto... pero había muchas cosas que fueron forzadas a aprenderse rápido y otras que no había experimentado aún. — No creo que seas malo, Owen, tienes un corazón muy noble — De los más puros entre todas las ratas callejeras que había. — Sin embargo, a veces pasan las peores cosas a las mejores personas, pero no puedes dejar que eso te cambie — « Puto niñato, me hizo ponerme serio... ».

Soltó una larga calada que le llevó a colocarse delante de él para agacharse hasta la altura de los ojos del peliblanco, con ese rostro de pasotismo y despreocupación que lo había caracterizado siempre, incluso en la actualidad. Podría decirse que incluso era un rostro ensombrecido en el odio y la desesperación que mantenía en calma por dentro, por no hablar que las heridas y sangre seca que quedaba por su rostro no ayudaba. — Siempre tienes que ser tu mejor versión. El resto no importa, porque llegará algún día que no estén ahí y tienes que valerte por ti mismo — Posa la mano libre en su hombro, el apretón que da es lo suficiente presente como para no hacerle daño, pero remarca su presencia en él físicamente. — Dime, ¿por qué haces todo esto? — No busca disuadirlo, porque para Alastor en aquella época no creía que otra vida fuera posible una vez te adentrabas, pero de alguna manera quiere que la vida se apiade del pequeño. — ¿Quién te dice que seas malo? ¿Quién te molesta? ¿Qué te hace tu madre? — Poco a poco los ojos que ya estaban ensombrecidos... empeoran hasta la seriedad absoluta que había dedicado al anterior agente.

No podía evitarlo, aquel niño era como el familiar que nunca tuvo. La única parte buena que tenía aún en su vida.



RE: [Pasado, hace 10 años] Donde comenzó todo. [Social - Alastor] - Owen Yang - 29-11-2025

Dentro de aquel mundo tan hostil en donde las castas estaban marcadas de una forma tan alevosa que parecía más un experimento social que simplemente una división de clases, aquellos dos jóvenes castigados por un destino injusto, simplemente, parecían encontrar un refugio que ni en los lugares en los cuales podían llamar "hogar" conseguirían sentir. Owen era una marabunta de inseguridades y miedos, mezclados con una osadía y valentía propia de la inconsciencia de un niño y que, seguramente y en su joven adultez, le perseguiría. Al menos aquel gesto de Alastor, en el cual le sacudía ese cabello que ya de por sí mantenía muy desordenado, era algo que, si bien terminaba haciéndole llevar sus manos para que los mechones no le molesten la vista, se sentían como una caricia al alma entre tantos puñetazos.

— ¿Por qué preguntas eso? —
[Imagen: IvTrWQV.png]
-¿Porqué fumas? No entiendo que tiene de divertida esa cosa que huele tan mal, ¿Sabe tan mal como huele?-

Ni siquiera prestó atención a su pregunta inicial, ya que, como niño que es, se vio completamente distraído por aquel palo blanco ligeramente doblado mientras el sonido de un mechero, ¡SSIK-SIK!, chirriaba justo delante de ellos. El niño de pelo blanco conocía perfectamente el olor a cigarrillo; No solamente lo conocía de parte de Alastor, sino, de su casa y del propio entorno callejero. Sin embargo la conversación no iba por ahí, iba por el hecho de poder intentar entender una cosa tan complicada como querer definirla como harían los niños: buenos contra malos -...no sé a quién podría deberle algo, no tengo mucho. No tengo demasiadas cosas.- Owen se había tomado un poco literal el "no le debes nada a nadie", pero de solo pensar en lo precaria de su situación, inevitablemente, se hizo bolita mientras escondía parte de su rostro con sus rodillas y atrapando ambas piernas.

"Jamás dejes que nadie te diga cómo vivir tu vida", "No eres malo", "tienes un corazón noble", eran frases que volaban en múltiples direcciones y que le provocaban cierta vergüenza, evitando el contacto visual que se iba hacia un lado mientras que, sin poder evitarlo, el niño apretujaba la nariz en cuanto el aroma intenso y marcado del cigarrillo volaba hacia él. ¿Se había vuelto un fumador pasivo con ocho años? Es posible. Pero en cuanto el cuerpo del rubio se envalentonó hacia el del muchachito, con algo de timidez, alzó la vista para realizar contacto visual, pudiendo prestar detenida atención no solamente a aquella mirada ensombrecida por el odio, sino, a sus palabras que parecían querer dar un ápice de esperanza, muy diferente a lo que podía reflejar ese mirar relajado pero agotado.

— Siempre tienes que ser tu mejor versión. El resto no importa, porque llegará algún día que no estén ahí y tienes que valerte por ti mismo —
[Imagen: 6nIdxFz.png]
-Necesito ser el más fuerte y llamar la atención de todos. Demostrarle a mi mamá que valgo, y que ese tipo, mi papá, sepa quién soy.-

No entendía demasiado la complejidad de lo que estaba espetando, pero podía sentirlo de mil amores; Owen ansiaba reconocimiento, cariño, compañía, y por eso huía constantemente a las calles. ¿Le trajo malas juntas? Evidentemente, Alastor no era la flor más pura del valle, pero, ¿Qué era mejor? ¿Volver a una casa como la suya? Sintió aquella presión en el hombro que mantenía un contacto físico que Owen, debido a la timidez de su edad, evitaba hacer por su propia cuenta pero disfrutaba en demasía recibirla. Se sentían como pequeñas victorias, de esas que calientan el corazón y hacen sentir que uno vale algo, por muy poco que sea. 

Las preguntas eran profundas, sinceras, directas, analíticas, el rubio tatuado delante de él parecía querer indagar dentro de una psiquis que no sabía exactamente lo que tenía que hacer aún, porque no podía, ni siquiera, concentrarse en ser un niño con todo lo que eso conlleva -¿Qué me hace...mi madre?- repitió la pregunta, sintiendo un latido en el corazón, de esos que generan vértigo y un apretujar de labios. Una mirada llena de evasión, otra vez, escondiendo parte de la cara bajo las rodillas -Mi mamá no me quiere.- su tono dulce y chispeante, algo agudo, se veía ensombrecido por una declaración devastadora -Siempre que puede me recuerda que soy un accidente, que no me tuvo porque quisiera, me tuvo por dinero. En las calles...los guardias reales cuchichean en cuanto me ven el pelo,- su voz empezó a quebrarse, mientras ambas manitas tiraban de los mechones laterales de la cabeza hacia abajo con mucha fuerza, tensando su cabello mientras los puñitos temblaban y sus párpados inferiores se humedecían -y se ríen. Hablan de que...de que soy un bastardo, y cuando supe que significaba la palabra...me...me enojé, ¡ME ENOJÉ, MUCHÍSIMO!- su voz se quebró, incluso, su mano izquierda, ahora, tenía algunos cabellos arrancados mientras seguía apretando del mismo -No puedo quitármelo ni aunque quiera. Me lo arranco y vuelvo a crecer. No puedo usar gorros ni sombreros porque destaca demasiado, llama mucho la atención igual, y este color de pelo es de ese tipo, ese...ese que...- empezó a sorber con la nariz, con esas palabras que se quiebran en esas respiraciones cortas del llanto infantil -...ese que tendría que llamar papá, por eso me ven, y se ríen. Se burlan de que soy...un bastardo, y que...y...y los odio, los...- su ceño se frunció, mirando al rubio tatuado, con esos párpados infantes hinchados -...los odio. Quiero romperlo todo cuando los veo reírse de mi. Quiero provocar una explosión y que ese tipo, sea donde sea que esté de la isla, sepa que ahí estuve yo. Que sepa que si voy a ser malo...seré el peor, que voy a ser su peor error.- el resentimiento en alguien tan chico podía sentirse y gestarse de forma tan pura como malvada, y así podía verse a simple vista.

Había rabia en aquel mirar. Los ojos de Alastor se veían apaciguados, pero era como quien ya se encuentra agotado de ver y vivir una situación que parece un cuento de nunca acabar -¿Es normal que esté tan enojado, Alastor?- a veces él era como un psicólogo, aunque académicamente se aterrarían de que lo fuese -De si voy a ser el bastardo, ¿Entonces tengo que ser el mejor bastardo del mundo?- no era lo que quería ser, pero...sentía que era lo que los demás querían de él -Cuando dicen la palabra bastardo también se la dicen a alguien que es malo o hace maldades. Si quiero hacer explotar algo para que el tipo que me dio este color de pelo me vea, ¿Lo puedo hacer? ¿Estaría bien?- eran preguntas que evidentemente estaban mal, pero que buscaban validación de la única persona que, tal vez, podría hacerle sentir que su existencia tenía un mínimo de valor.


RE: [Pasado, hace 10 años] Donde comenzó todo. [Social - Alastor] - Alastor Morningstar - 24-12-2025

Sonríe con cierto aire pícaro, pillo, ante la desviación de la pregunta del albino en el momento que Alastor coloca aquel cigarro en su boca y da la calada de humo. — Huele mal, sabe mal y es malo para la salud — Pero ahí estaba, fumándolo con total calma como si ninguna de esas tres cosas que hubiera pronunciado le importase. Ahora gozaba de salud, por supuesto, pero no podía decirse lo mismo del futuro, cuando sus pulmones comenzasen a ceder terreno al humo que tragaría con los años. Tan solo deseaba que aquel niño no le tomase de ejemplo en eso también. — Yo tampoco tengo muchas cosas y fíjate: feliz soy con eso. — No iba a responder nada, pero la maldita consciencia le atacaba cada vez que le veía decaerse y hacerse bola en sí mismo. — A veces no hace falta tener mucho para ser feliz y tener una buena vida, por mucho que otros quieran pisarte.

Cuando se agachó para dedicar sus mejores palabras, que una cabeza loca y desajustada como la suya podía entregar, se le quedó mirando a los ojos tan pronto como el pequeño se los ofreció. Posiblemente el Alastor del futuro no hubiera sido tan contundente, pero no había cambiado su pensar al cabo de los años, tan solo había dado matices a aquellos ideales. — Escúchame: no tienes nada que demostrar a nadie más, sólo a ti mismo — Daría un toque con uno de sus dedos en la frente al contrario, con cierta suavidad pero dejando su paso ahí. — Pero espero que te conviertas más fuerte que yo algún día, mientras tanto te seguiré pateando el culo — Y vuelve a relajar su rostro, a ser el mismo agotado y amargado como risueño joven que era, sonriendo con cierta malicia amistosa. — Estaré esperando el día en el que cumplas tu palabra, Owen. No olvides: uno siempre tiene que cumplir con la palabra que da.

Acabó por colocarse junto a él en una distancia cercana, pero evitando lo invasivo para retirarse parte de la ropa hasta quedar en calzones. — Ojalá estar en alta mar para poder darme un chapuzón — Suspira, pero entonces recuerda que le había hecho preguntas de lo más importantes al pequeño. ¡Pero es que le distraía con otras cosas! Y no creyó que la pregunta fuera a desencadenar los terribles sucesos que estaba presenciando. Su voz, sus manos, todos sus gestos... Alastor poco a poco pasó a tener su mejor cara de pocos amigos que podía tener. Tragó saliva con dureza mientras se terminaba el cigarro de una larga calada, como si tuviera prisa, y lo aplastó de mala gana a un lado suyo, se podía ver cómo estaba evitando reaccionar de mala manera en aquel momento.

Se mantuvo cayado porque debía dejar salir toda esa mala vibra al joven, y aunque en parte podía reconocer sus sentimientos: desde luego que no conocía lo que era ser un bastardo de alguien reconocido y no fingiría saber lo que es. Estuvo tan callado que parecía estar muerto, tan solo le miraba con malas pulgas por todo lo que decía, por verle así y... finalmente reaccionó cuando ya se dirigió directamente a él. — Es normal que lo estés — Cruje su mandíbula, tensa como ella sola. — Yo lo estoy — Pasa a crujir el cuello. — Puede que seas un bastardo porque ninguno de tus padres te deseen... — Se coloca otra vez la ropa, porque extraño sería hacer lo que iba a hacer sin ella con alguien tan joven. No era un depravado. — No les necesitas, Owen, siempre que lo necesites estaré ahí cuando ellos no estén... — Su tono denotaba seriedad, frialdad. Aquellas palabras quedarían grabadas a fuego.

Entonces pasó a acercarse a él y, como un hermano mayor o como un padre, lo abrazó contra su propio cuerpo con cierta dureza, contundencia. Un gran sentido de hermandad de sangre trató de transmitir, un gesto de compañía familiar. — El día que quieras explotar algo puedes contar con mi cigarrillo para prenderlo — Lo aprieta ligeramente contra sí, cerrando los ojos. Casi se podía decir que el vacío personal que de por sí tenía Alastor también se llenaba con aquello, como si en parte Owen también fuera tan importante como lo trataba de ser para él. — No estaría bien bajo la vista de los marines, la ley, pero que les jodan — Se separa, soltando aquellas palabras con gran desprecio hasta colocarse a su lado nuevamente.

Se lleva entonces las manos al rostro, se lo frota y se echa el cabello hacia atrás mientras mira hacia arriba, como si quisiera meditar y calmar sus ansias de partirle el cuello a sus padres. — Igualmente, no deberías cargar tanto odio, eres muy joven para eso — Reconoce en un pequeño atisbo de sabiduría. — Cuando crezcas sabrás como cumplir tus deseos mejor que ahora, ahora deberías preocuparte con poder comer, pasarlo bien y dormir — Y la primera de las cosas ni siquiera debería ser su obligación. — ¿No tienes otro tipo de sueños que no sean explotar cosas y joder a tus padres? — Vuelve a dirigirle la mirada con curiosidad. — Seguro que debe haber algo más que rabia dentro tuyo, te he visto sonreír muchas veces. ¿Qué te hace feliz realmente?

El mismo no había tomado las mejores decisiones de su vida, y tomaría incluso peores en el futuro. No era más que un pirata y tenía la convicción de que moriría siendo uno. No tenía intenciones de lamerle el culo a los marines, ni muerto, y en futuro tan solo seguiría encontrando más razones para odiarlo. No era el mejor ejemplo para Owen, era bastante consciente de ello, pero si tenía que mancharse las manos por él lo haría, al igual que lo haría por la mujer de su vida en el futuro. Al igual que lo haría por todo aquel que de verdad demostrarse querer estar a su lado. Quizá tan solo necesitaba encontrar una mejor forma de demostrarlo más allá de la violencia.


RE: [Pasado, hace 10 años] Donde comenzó todo. [Social - Alastor] - Owen Yang - 08-01-2026

— Estaré esperando el día en el que cumplas tu palabra, Owen. No olvides: uno siempre tiene que cumplir con la palabra que da.

[Imagen: qnE4L0j.png]
-Yo siempre cumplo lo que prometo. Nunca jamás voy a incumplir una promesa, nunca.-

La seriedad en las palabras del muchachito, ciertamente, le hacían parecer extremadamente determinado ante algo que implicaba una seriedad inusitada cuando hablamos del mundo adulto: Promesas. En el mundo de los pequeños, cosas como la fidelidad y las palabras adquieren un beso que carece del valor que tiene en el mundo adulto...pero aquellos niños que son capaces de mantener su palabra hasta volverse adultos funcionales, usualmente, suelen despertar el interés, atención y afecto de los demás. La fidelidad, honestidad, compromiso y compañerismo, en un mundo plagadísimo de hostilidad, es una herramienta que tiene un valor incondicional, incalculable económicamente.

Por eso, Owen creía que cumplir una promesa era algo tan simple como hacerlo, y ya. Cuando la adultez golpea duro, a veces, es difícil mantener la palabra...ya que "el fin justifica los medios" nunca suele ser una respuesta viable.

El calor del fuego que les rodeaba mitigaba un poco el fuerte olor a humedad y ligera putrefacción del ambiente, uno que, genéticamente, predisponía a la mayoría de los individuos de estratos bajos de Isla Tamanegi. Al escuchar a Alastor hablar sobre darse un chapuzón, realmente, eso era algo que el peliblanco jamás se había puesto a pensar ni tampoco tenía la suficiente suspicacia como para realizar planteamientos demasiado complejos, ¿Qué divagaba por su mente? Simple: Porqué nunca había sido deseado, ni querido. Parecía que el rubio a su lado iba a protegerle y cubrirle. Una frase que sí despertó su interés, haciendo que esa rabia incontenible, producto de una incapacidad total por regular sus emociones más disparadas, le abriese los ojos con sorpresa: Fue abrazado, con fuerzas. No fue un abrazo agradable, enternecedor, suave, sino...rudo, fuerte, firme -¡!- Owen, por su condición de chico bastante abandonado, era incapaz de poder reconocer la diferencia de entre uno "paternal" y otro "maternal", por lo que se quedó absoluta y completamente congelado ante un contacto que apareció de manera repentina para calmar esos dientes que rechinaban de un enojo visceral, como el que posee cualquier niño que, todavía, no reconoce ni comprende lo que siente.

— El día que quieras explotar algo puedes contar con mi cigarrillo para prenderlo —

[Imagen: qx2cNEy.png]
-...un...cigarrillo?-

El gesto le sorprendió tanto, pero tanto, que sus ojos se abrieron de par en par. En cuanto se separaron y este prosiguió con sus palabras, el pequeño Owen peliblanco, simple y llanamente, le resultó total y completamente inevitable no llevar su pequeña mano izquierda (Al ser zurdo) hacia los restos de calor que había dejado el brazo de un Alastor que, también habiendo sufrido por una vida que nunca eligió vivir -¿Qué...es esto?- el afecto físico es algo que el niñito había vivido en contadas excepciones, más allá de una paliza puntual o el lanzamiento de un objeto contundente, incluso, por parte de su progenitora. Las últimas palabras del rubio que comenzó a posicionarse nuevamente a su lado se escaparon de sus oídos, porque sus sentidos volaban hacia el fulgor que había despertado ese gesto y que, progresivamente, volvía a hacer que su temperatura corporal se regule otra vez -¿Cómo lo hizo?- ahora, la palma, se cerraba y se abría, como si quisiese capturar esa sensación en una pelota y poder jugar con ella siempre que quisiera...pero, desgraciadamente mi niño, esa pelota siempre es una que se presta, nunca que se obtiene.

— ¿No tienes otro tipo de sueños que no sean explotar cosas y joder a tus padres? —

[Imagen: e68lOup.png]
-¿Otros...sueños?-

Su mirada, acompañada por el calor del fuego que yacía a su lado derecho, se ubicaba en los orbes amarillentos de su compañero adulto rubio y protector. Pestañeó unas cuantas veces, una pequeña gota de sudor comenzó a caer sobre su mejilla debido a los nervios del planteamiento -¿Algo que quiera, así, demasiado, mucho? ¿Qué es un sueño?- aquello sonaba inocente, tierno, pero Owen era tremendamente capaz de poder comprender algo tan complejo como lo que significaría "una meta a muy largo plazo", ya que así es como lo sintetizaba su ser -Me...no sé...- comenzó a sonrojarse por la timidez y la vergüenza, ya que no quería creer que se estuviese confundiendo con el término. Había escuchado de él, sí, pero no como "un anhelo máximo" o como una serie de metas que podrían hacerle más feliz a la larga -E-ehm...eeh...- sus ojos volaban en direcciones aleatorias, al igual que sentía como su lengua se enredaba. Sus palmas con dedos extendidos jugaban golpeándose las yemas de todos los dedos una y otra vez, hasta que pudo sintetizar la respuesta en su cabeza, una...compleja.

[Imagen: rybVcKD.png]
-¡Quiero cambiar este mundo de mierda!-

Finalmente fue capaz de alzar la mirada y verle directamente, haciéndole que sus mejillas estuviesen ligeramente más hinchaditas por la timidez. También insultó, no debería, pero ser tan barriobajero creía que le daba cierto aval -Quiero...quiero que todo el mundo de esta isla deje de sufrir todo esto. Yo quiero dejar de sufrir todo esto.- Porque por muy pequeño que él sea y que crea que "su mundo es el único que existe", en el fondo, veía y sabía que habían muchas personas que pasaban por lo mismo o hasta peores cosas que él -¡Quiero que dejemos de robar, que dejemos de mendigar, que la gente deje de estar tan enojada!- su voz se quebraba con sus palabras. Alguien tan pequeño, evidentemente, es incapaz de regular correctamente sus emociones y unas pequeñas gotas se posaron en sus mejillas tímidamente, sin caerse, solo humedeciendo sus ojos -¡Quiero que todo este mal que hay en el mundo se termine para siempre! Estoy seguro, muy, muy seguro- su brazo derecho, ahora, apuntaba en la misma dirección pero con el mismo en línea recta -allí fuera, allá, fuera de la isla, hay gente que le está pasando lo mismo que a mi o que a ti. Esto...esto...- como se envalentonó, bajó su brazo para proseguir -...esto tiene que dejar de ser así. Quiero que deje de ser así, y...si tengo que volverme el demonio más grande del mundo para cambiar el mundo para bien, ¡QUE ASÍ SEA!- gritó, cerrando los ojos -¡Si tengo que cargar con todo lo malo del mundo a mis espaldas para que todos sean felices menos yo, que así sea!- y luego de dejar salir esa impulsividad que le caracterizaba en el fondo, ahora, volvió a dirigirse al rubio que le protegía -¿Es verdad?- preguntó, porque Alastor siempre tenía la respuesta -¿Es verdad que hay gente de mierda y un mundo de mierda ahí afuera?- quería cerciorarse, estar seguro de una decisión que, para él, era irreversible, ya que, citándolo textualmente: "Nunca incumpliría una promesa, nunca".

Luego de acomodarse, su mirada se desvió incómodamente. Él era el único con el cual podía hablar con franqueza, podía preguntar sin recibir una represalia a cambio y, por sobre todas las cosas, era en quien confiaba de forma ciega -¿Tus padres también han sido malos contigo? Creo que me contaste...pero se me olvidó.- porque Owen, como siempre, tenía memoria selectiva -¿Porqué los padres luchan por hacer del mundo, uno peor, mientras que sus hijos quieren uno mejor? ¿Tanto sufrieron? ¿Porqué son así?- efectivamente, el peliblanquito llegó a la tierna edad del "porqué", aunque...

...la mitad de los porqués, ni hoy ni nunca, suelen tener explicación.



RE: [Pasado, hace 10 años] Donde comenzó todo. [Social - Alastor] - Alastor Morningstar - 16-02-2026

Le gustaba pensar que realmente aquel chico iba a cumplir todas y cada una de sus promesas. Tenía la esperanza de que él tuviera una mejor vida, pero estaba claro que él no podía guiarle a ella. Siempre que estuviera bajo la sombra de su paraguas, no iba a poder encontrar un rincón donde pudiera darle la luz. Alastor era más que consciente de la mala vida que había llevado, que había decidido, y en aquel momento dudaba de que pudiera ser buena influencia para el mismo. Si se preocupaba era porque de alguna forma una criatura tan pequeña sacaba fácilmente su lado más humano, por llamarlo de alguna manera. Ni siquiera estaba seguro de porqué pensaba tanto todo aquello.

Tiene la ligera impresión que, aun tomando decisiones, nunca van a ser verdaderos dueños del camino que tomaban, porque sencillamente había quienes les obligaban a ello. Y aun obligados, algún día se darían cuentan que no dejaban de tomar ellos las decisiones. No, no sacaba nada en claro de todo lo que pasaba, ni siquiera era capaz de entablar razones por las que no debía marcharse en aquel momento. Si todo se pudiera arreglar en un abrazo, como aquel, quizá no tendría el sentimiento de culpa sobrecogiendo su pecho, dejándolo sin poder sacar todas las palabras elocuentes que solía tener, más allá de las que ya habían salido. — Es una metáfora... bueno, puede que no tanto. Si quieres explotar algo también puede servir, pero me refiero a que estaré... para quemar todo contigo si así lo deseas, aunque con cabeza: que si uno pierde la cabeza no tiene sentido hacerlo — Y quemar todo por quemar tampoco llevaba a nada bueno.

Eso que se lo dijeran a sus nudillos, a las heridas o los moratones que portaba aquel día, y pasados... y los que estaban por llegar. ¿Cuándo se cansaría de tanta violencia? Años tuvieron que pasar para tal cosa y, aun así, a la violencia tenía que acudir a veces. La paz no era algo que se obtuviera al no hacer nada, o así era como la vida se había molestado en demostrarle que era. Había aprendido que si quería paz debía pegar una paliza primero, para que le dejaran tranquilo, para que le dejasen a su libre albedrío. Siempre que estaba en paz y sin molestar a nadie, alguien se tomaba el honor de perturbarlo. ¡Pirata! Lo único necesario para ello, la excusa perfecta para todos.

— Sueños, aspiraciones, cosas que quieras hacer en tu vida — Todo valía, pero no se daba cuenta que estaba hablando con un crío, que quizá muchas cosas se le escapaban aún de su entendimiento. Quería tratarlo como uno más, aunque obviamente no de su edad. Si quería acabar con todo a través del fuego, debía aprender la responsabilidad y reconocer las acciones que haría por el camino, ¿no? Tampoco creía que esperase nada fuera de lo normal... pero era un niño, al fin de cuentas: él no tendría que estar pensando en estas cosas.

Hizo un gesto despreocupado con su mano hacia él cuando se dio cuenta que estaba nervioso, que no estaba centrando sus ideas, sin perder de vista que estuviera bien. — Te va a explotar el cerebro, tío... Relájate y piénsalo, no tiene- — Entonces cayó de manera abrupta mientras escuchaba como volaba cada uno de los pensamientos del pequeño, sintiéndose orgullo sin ni siquiera pensar exactamente en ello. — Ese si que es un sueño a lo grande, ¿eh? — Ríe abiertamente mientras mira hacia arriba, como si pudiera él soñar con un cielo azul y despejado para vivir aquel momento en la paz que deseaba.

Hay mucha mierda que limpiar, Owen. Aquí y en el más allá — Vuelve la mirada hacia él. — El mundo está llena de ella y, al igual que tu y yo, hay personas que han pasado por mucho. — Podía parecer un pensamiento demasiado desarrollado para una persona descrita por la violencia, pero había tenido mucho tiempo libre y mucha sangre que esperar que cicatrizara... desde luego que aquellos pensamientos los tuvo presentes. — La familia de sangre no es algo que podamos elegir, pero sí que podemos elegir a quien queremos llamar y tratar como familia — Se encoge entonces de hombros. — Y sí, mis padres fueron unos mierdas conmigo, pero mi historia te la contaré cuando seas mayor y puedas entenderla mejor... ¿de acuerdo?

Se apoyó en sus rodillas, primero una y luego la otra, para ponerse en pie y estirar el cuerpo, todos los músculos engarrotados. — ¿Te parece si nos vamos a descansar? Mañana será otro día y tú tienes que conseguir energía para cumplir tu sueño — Con una sonrisa de oreja a oreja, le ofrece la mano para ayudarle a levantarse. — ¿Vamos?