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[Pasado] El eco de un devenir tortuoso. [Social - Gwen] - Versión para impresión

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[Pasado] El eco de un devenir tortuoso. [Social - Gwen] - Owen Yang - 29-10-2025

Isla del Karate
16:30
Isla del Eco
20Cº
[Imagen: Wd3EZJH.png]

[Imagen: 7affedefb435a422d61cd57ef39e070d.jpg]
-Antes de que nos separemos, Gwenchu, quería mostrarte este lugar.-

A Owen no se le escapaba ni un solo milímetro de los lugares, y, muchísimo menos, de la Isla del Karate; De entre todas sus travesías y lugares que había visitado, ciertamente, uno de los que más le había llamado la atención y que salía a colación entre los más supersticiosos mercaderes era la llamada "Cueva del Eco", una que, bueno, quizás el pelirrojo pueda darnos un poco más de contexto mientras se encuentra remando en un botecito para dos, uno que, debido al enorme sentimiento de culpa (Aunque no le faltaban ganas) pagó sus correspondientes berries por su alquiler. Sabía que podía mangarlo, que podía quitarlo, demonios, hasta se lo podía llevar a la puerta de la casa que Gwen y él compartían, pero no, no podía. La pena era demasiado gigantesca, la muchachita no era ninguna tonta pese a su imposibilidad para ver.

El botecito de color caoba terminó por deslizarse en la arena, ¡FISSSSSSSSSS!, anunciando que había llegado a tierra firme mientras las olas, intensas, golpeaban una y otra vez. El pelirrojo, por su parte, tomaba ambos remos con los que había estado impulsándose en ese pequeño islote que llamaba poderosamente la atención por ser simplemente eso: "La cueva del Eco" y nada más. Alguna que otra planta que había sido capaz de poder crecer entre tanta hostilidad, y eso era todo. La cueva era gigantesca, descomunal, parecía un peñasco agujereado de unos cincuenta metros de alto al igual que palmeras que, visto desde otro ángulo, parecía como si Owen y Gwen fuesen ratas en comparación -La historia es la siguiente, ¡JOP!- ¡PASH!, el crujir de la arena se sintió, aproximándose a la muchachita para ayudarla a bajar desde su lado -Ven preciosa, te ayudo.- y, entrelazando una de las manos entre ambos (Ese gesto perpetuo que les identificaba a los dos) la ayudó a bajar del barquito, haciendo que los pies de la chica tocasen la arena mientras que el clima, algo fresco, podía sentirse. El sol pegaba fuerte, pero el viento les sacudía un poco -Me contaron que en esta cueva uno es capaz de poder hablar con todo aquello de lo que uno es inconsciente. Suena super rebuscado, pero me explico:- jaló un pelín de su unión, buscando empezar a caminar para, ambos, adentrarse allí -Como la oscuridad es bestial y los sonidos casi desaparecen, uno es capaz de poder encontrarse con los ecos de toda su vida, ajenos y propios.- mientras se aproximaban a aquel lugar, el viento, progresivamente, se reducía hasta nulificarse por completo.

[Imagen: 6807c86f88a8ca0ef2957e11b69698d4.jpg]
-Conversaciones que creíste escuchar y se grabaron en tu cabeza pero las olvidaste vuelven a aparecer. Charlas que están difusas se vuelven claras y cristalinas. Pensamientos, todo. Dicen que si te concentras mucho, todo eso se vuelve claro, se vuelve real.-

Su sonrisa se empezó a agigantar mientras el chasquear de la arena desaparecía para dar paso al sonido de la roca, sólida, y áspera -¿No es una locura?- podía sentirse un tono pillo, divertido, volteando a ver ese rostro perfecto que su compañerita tiene -Me contaron, también...- miró hacia abajo, con timidez, aunque con la comisura de sus labios hacia arriba, reduciendo su tono de voz -...que los sentidos se apagan con tanta fuerza que uno es capaz de sentirlo todo por un instante. No existe vista, olfato, gusto, oído, tacto ni orientación.- esas leyendas a Owen le encantaban: Las historias, el boca en boca, ¿Compartirlo con su mujer favorita? Era ahora, o nunca -Solo tú. Tus ecos, y tú.- y a medida que iban introduciéndose, poco a poco, la oscuridad empezaba a volverse tan perpetua como eterna. Había nerviosismo en el corazón del pelirrojo, sin duda alguna, ¿Y si Gwen veía algo de él...que tal vez no quisiera ver? ¿O escuchar? ¿O sentir? -¿Te animas a venir conmigo?- se detuvo en seco, porque si bien ella no se había negado a nada hasta ahora, quiso rematarlo con una pequeña sentencia, seria:

-Tal vez así puedas ver por un instante como soy en realidad.-



RE: [Pasado] El eco de un devenir tortuoso. [Social - Gwen] - Gwendolyn - 29-10-2025

No le importó en dónde está, siempre lo sigue a donde vaya llenándolo de preguntas, la mitad es saber lo que él ve. Seguro no se lo imagina de la misma manera, pero le gusta pretender que sí, como si una imagen fuese a aparecer luego de tanto tiempo escuchando descripciones, pero no ocurre. Es una situación que la hizo suspirar con suavidad, usando su mano para tocar el borde, sin asomarse mucho.

Cuando llegaron al lugar se afirmó un poco más, antes de bajar, tomando la mano de Owen. Es un gesto que ya parece comun y seguramente le hará falta por un tiempo. — Gracias — fue la primera dedicación que le dio, antes de caer a la arena y reírse con suavidad. Es una alegría de hacer más cosas, de poder conocer el mundo aunque no pueda verlo — Huh… suena a algo — pero no le dio una cualidad, no es bueno, no es malo… es una situación que formó una mueca en su rostro. Una que expresó que no está del todo convencida de lo que escucha.

—No… no me parece un buen lugar — se apegó más a él, usando incluso su otra mano para abrazar su brazo con suavidad, como si la idea no fuese tan atractiva como antes — ¿Te llama la atención estas cosas? ¿Es el misterio o lo que hace? — porque como tiene menos, quizás lo aprecia más. Ya le hace falta algo, como para seguir perdiendo los sentidos ¡Pero seguro no se aprecian hasta que no están!

—Si iré, no deberías preguntar — porque incluso si suena a un mal sitio no se echó para atrás. Se separó ligeramente de él, liberando su brazo, dejando que solo sus dedos sean aquello que los unan — … ¿Cómo eres en realidad? — la pregunta dio vueltas por su cabeza, porque… tiene sentido y a la vez no. Lo conoce, pero hay tantas cosas que no sabe.

—¿Me has mostrado a un Owen falso? — se volteó a dónde proviene la voz de él y abrió los ojos aunque no vio nada. Sonrió a pesar de sus palabras y avanzó más pasos de los necesarios, hundiéndose en la arena aún — Porque si es así, me has engañado muy bien todos estos meses — ¿Le molesta? No hay enojo en sus palabras, ni acusación — ¿Al menos me quieres, no?

Como si fuese eso lo más importante, porque lo es, sus sentimientos se sienten genuinos, por lo tanto cada muestra de aprecio también debería ser parte de la verdad. Una a la que se aferra tan fuerte como el estar tomado de las manos — Pareciera más bien que me quieres mostrar algo — balanceó la mano que está entre ambos con suavidad, en un gesto que hace cuando caminan juntos — Algo que no me puedes decir ¿Por qué? ¿Te da miedo? — finalmente se detuvo, notando como el sonido se ahoga dentro, no pareciera que sus pisadas se extiendan más allá, por lo tanto se tomó un descanso antes de saltar a un vacío desconocido.

—Puedes decírmelo — su mano libre se alzó y terminó en la mejilla de él — No necesitas que algo más lo haga por ti. — finalmente la bajó y se rió una vez más — aunque si me trajiste es por algo ¿No? Te acompaño... a donde sea, no me importa si es contigo.

¿Qué crimen tan grande cometiste para que no puedas decírmelo, Owen?



RE: [Pasado] El eco de un devenir tortuoso. [Social - Gwen] - Owen Yang - 29-10-2025

—¿Me has mostrado a un Owen falso? —

[Imagen: dc36cf63d1cd5fa6bacceae1aa036829.jpg]
-¡JAJAJA! ¡No, linda! ¡Nono, creo que no me entendiste!-

Ella, voluntariamente, abrió sus ojos para verle. Un gesto que...empezaba a ser nuevo en ella, reciente, esta vez, no solicitado por él. Gwen desconocía lo espectaculares que eran sus ojos, tan enormes pero...perdidos, algo apagados, como si no estuviesen viendo hacia absolutamente nada en concreto aunque la dirección del rostro sea correcta. La escuchaba, sin soltar esas manos que le entrelazaban y esa ternura que ella desprendía en demasía, cómo había cambiado...desde que se habían conocido; De ser un poco más reservada, más insegura, algo acomplejada por su condición, a ser el sueño en la vida de un chico que todo lo que quiso es ser querido de manera genuina como ella lo hacía -Claro que te engañe.- se podía notar demasiado el sarcasmo en sus palabras, un jugueteo que no solía ocurrir, pero parecía un tire y afloje de alguien que buscaba reafirmar algo que Owen jamás, en todo este tiempo, le había hecho provocar que tuviese un ápice de duda.

Se detuvo en ese instante, porque el "al menos me quieres" sí fue algo que le provocó ladear el cuello y emitir una sonrisa empapada en ternura. Solo bajó el cuello, llevando su mano hacia el rostro que tanto le fascinaba y que, una y otra vez, acariciaba con el pulgar mientras sostenía el mentón.

[Imagen: 99fcc7b3f29e7fe90f528a6b7421e47b.jpg]
-Quería engañar a la mujer más preciosa del mundo para que me acompañase para siempre, ¿Lo he hecho bien?-

Y volviendo a tirar de su mano para que aún le siga, prosiguió, mirando hacia el frente -Yo te...- se cortó, sonrojándose abruptamente, tuvo que detenerse. Aquello casi sale de sopetón -...te quiero más de lo que jamás me vas a querer en esta vida,- y tiró de ella, con algo de fuerza, para agacharse mínimamente y alzarla sin siquiera detenerse un solo segundo de caminar -ni en la siguiente,- comenzó a hacerle un beso de esquimal, hacia un lado -ni en la siguiente,- hacia el otro -ni en todas las que vayas a tener.- porque ella podría dudar de cualquier cosa sobre Owen, pero jamás, en todo lo que le reste de vida, permitiría que dude de lo loco que estaba por su mujer favorita.

Le permitió seguir explorando las ideas, tratando de sacar ella sus propias conclusiones luego de bajarla y seguir caminando juntos, sin soltarse en ese lazo que conservaban, a veces, incluso, hasta durmiendo juntos: Las manos entrelazadas. El pelirrojo seguía manteniendo ese aura de misticismo y misterio que quería aguantar desde el principio, ¿Porqué? Porque desconocía por completo si aquel mito escuchado por mercantes era cierto, o no. A él le gustaba creer en esas leyendas, porque solían generar posibles explicaciones a cosas que...normalmente, no son posibles -Tal vez...quiera mostrarte algunas cosas, puede ser.- pero no, realmente, no iba por algo tan efímero como un pensamiento. Owen iba a hacer goles, iba a desbloquear algo que sonaba tan irreal como fantástico, no tenía miedo de lo que pudiese ver...de él, aunque hubiese demasiado -Yo te he dicho que...no he sido la mejor persona del mundo, Gwen.- su tono de voz, mientras la oscuridad cada vez se iba haciendo más solemne y profunda, descendió a uno envuelto en la pena y la vergüenza; Sabía que tuvo razones de sobra para actuar de las mil maneras que actuó, pero...era el precio a pagar...

...por lo que estaba dispuesto a lograr en aquella penumbra total.

Sintió la calidez de esa mano, ESA mano en la que solo podía pensar en lo mucho que la extrañaría. No, no podía centrarse en ello, pero ella le derretía con su voz, con sus palabras. En cuanto terminó, en una oscuridad eterna, negrura pura, una que ni siquiera pudiese apreciarse la luz del exterior, habló.

-Pero lo que quiero es saber lo que es ser tú.-

Su voz retumbó a tal nivel que pudo escucharse el estruendo varias veces hasta descender. El silencio empezó a ser atroz, al igual que una sensación fría que...progresivamente, en su piel, se iba aclimatando -Debemos permanecer todo lo que podamos en silencio.- otra vez, su voz volvía a retumbar, era insoportable, parecía casi hecho a propósito para que ninguno de los dos pudiese pronunciar palabra alguna. Era extremadamente doloroso, a tal punto que uno podía sentir cómo los oídos pitaban durante unos segundos. Cuando el silencio fue atroz, todo empezó a sentirse distinto: el tacto de la piel de Gwen parecía desvanecerse, los oídos palpitaban por culpa no de su corazón, sino, el de ella, que podía hasta escucharlo. La vista estaba completa y totalmente nulificada, sintiendo un poco de desesperación al girar la cabeza en cualquier dirección y no poder ver absoluta y completamente nada, tal y como debía ocurrir con su mujer favorita. Sus cabellos, solamente por esas sacudidas, chirriaban, todo era perceptible. Todo y nada a la vez -Es...esto es...es verdad.- Ni siquiera de la impresión o del sofoco de no poder ver cambiaban sus latidos, por más que sintiese desesperación -Estos latidos...no son...míos.- su vista bajó, aunque sin caso, hacia su pecho.

Ellos habían dicho que sus corazones le pertenecían al otro.

La respiración se detuvo -¡!- Owen intentó volver a inhalar pero no había caso. Hacía fuerza, pero el ahogamiento cada vez era peor y peor. De la impresión y el miedo sentía que iba a desmayarse, pero cuando quiso notarlo -...- no le hacía falta respirar -¿Me escuchas, Gwen?- un vacío indescriptible, tal y como si solamente hubiese una imagen completamente negra, parecía vincularle a ambos. Era como si, ahora, Owen estuviese ciego desde un primer momento, peor aún, empezó a sentir...todo, todo lo que su mujer favorita era capaz de sentir y, un poco, recordar sobre las cosas: Intentaba visualizar imágenes en su cabeza de un árbol, de una palmera, de una fruta, cosas esenciales, básicas, pero no había caso. Negro.

-¿Así que este es el bastardito? ¿Qué se siente que la puta de tu madre te haya tenido por dinero?-

Una frase voló, una que podían escuchar ambos. Como nada existía, como los sentidos parecían haberse difuminado en el éter y en la nada, la mente parecía trabajar a una velocidad en la que nunca se había puesto a detenerse. El no pensar, en Owen, muchísimas veces, atacaba en demasía. Aquella frase se escuchó soberbia, burlona, violenta, subestimando por completo, mientras la muchachita, si tenía su corazón vinculado al de él, podía sentir como este se stressaba tanto, tantísimo por aquello, mientras la incomodidad, en terror y la vergüenza la atacaban sin piedad -Yo...yo no sé...nunca voy a saber...lo que...lo que es ser tú.- pensaba, y con pensar, parecía ser suficiente para hablar, porque así sentía que podía hacerlo -Por eso quería traerte aquí. Porque si todavía no puedo devolverte la vista,-

-Si van a cobrarle el pago mensual, péguenle antes. Córtenle un dedo como se ponga a discutir.-

Porque si bien Gwen había hecho un trabajo increíble cambiando el corazón del pelirrojo, habían cosas dentro de él que se expulsaban de formas terribles, horribles. Gwen podía sentir exactamente cada cabello erizarse, cada palabra, casi, como si la estuviese viviendo en vida propia y delante de su rostro. No necesitaban ver, porque ella podía sentir todo lo que él había sentido: Recuerdos -pero quiero intentarlo. Porque si te quiero, quiero poder saber lo que se siente ser tú.-.

-¡JODER! Qué bien se siente, una maravilla. Tu turno, Owen, que esto no puedo esnifarlo yo solo.-

Mientras Gwen tenía que escuchar y sentir, incluso, como una sustancia ilícita entraba por su nariz y activaba todos sus sentidos, excitando y estimulando su cuerpo de formas criminales como lo podía hacer con el latir de su corazón, Owen, ciertamente, mientras escuchaba todo el horror vivido, veía...su fragilidad, su debilidad, pero ese fulgor interior que siempre vio en la muchacha de la que se enamoró. Por dentro de él, sintiendo lo que sentiría ella, veía...confusión, oscuridad, frustración, el no poder siquiera recordar cómo se ve un balón, el no poder recordar...ni como se veía él mismo, ¿Acaso ella tenía que cargar con ese peso? -Gwen...¿Cómo lidias con...ser tú?- su pregunta sonaba sincera, profunda, hasta sonaba abstracta.
-¿Quién es Griselda, Gwen?-

-Son tres mil berries por las tres pistolas. Te las dejo baratas porque eres amigo de Alastor.-



RE: [Pasado] El eco de un devenir tortuoso. [Social - Gwen] - Gwendolyn - 31-10-2025

Se rió ante sus comentarios y gestos cariñosos, porque le causan una gracia especial. El reafirmar lo que ya sabe, simplemente le trajo dicha al rostro, tinturándolo con suavidad, en un gesto que ella nunca podrá observar, pero él sí — Si, me lo has dicho y te he respondido que no me importa — es la verdad, porque no le interesa lo que haya pasado antes, incluso de manera caprichosa, existe el perdón para el presente y el futuro, como si no importara nada porque es él ¿Pero es cierto? Suspiró intentando quitarse la idea de la cabeza y simplemente avanzó, apretando su mano con suavidad.

—No quieres saberlo.

No quiere saber qué es vivir en la eterna oscuridad, el no saber como son los demás, estar eternamente atrapado en la incertidumbre. No lo quiere, pero seguro la curiosidad puede más. Lo único bueno es que él puede escapar de ella y a diferencia de lo que debería sentir, se alegró de ser la única ahí. Porque el destino de una vida sin color, seguramente lo volvería loco.

Al menos ella no sabe lo que ha perdido, no recuerda haber visto jamás.

—Y yo no quiero que lo sepas.

Pero él insiste en abrir una puerta que está cerrada, que es solo para algunos y Owen carece de una llave para entrar. Por eso pareciera que va a entrar a la fuerza, sin importar lo que tenga que hacer.

¿Por qué?

Escuchó oraciones de alguien que no está y se asustó, no es normal. No le gusta lo que dicen, ni el tono, incluso cómo responde Owen no le gusta. Suena que no deberían estar ahí, quizás por eso tiró de él, intentando volver en sus pasos. Regresar por donde han venido, pero no hay caso. Ni aunque lo intente con todas sus fuerzas podrá enfrentarse a quien la acompaña.

—Yo no quiero esto.

Ya no, porque suena a que se está lastimando por un capricho. — Owen, deberíamos irnos — deberían volver a su hogar para ser felices, para reírse de una anécdota que podría ser una mentira, que deseó que fuese cierta — No entiendo por qué…

-¿Quién es Griselda, Gwen?-


¿Por qué me preguntas eso? ¿Por qué vuelves a insistir con eso, Owen? ¿Por qué, no soy suficiente? ¿No es suficiente lo que somos ahora? ¿No lo es? No lo entiendo, no lo entiendo.


— ¿Quién es Griselda, G̶̖̗̥̻̘͙̹̞͈̦̃̆͂͛̌͗̈̊͂͂̅̈́͝w̶̢̘̖̬̪̖̳̟̉̕e̴͕̳̖͔̯̩̼̹̗͍̻͒̂̚͝n̵̡̨̬̳͎̱̰̜̮͙̠̫͚̜̋́͐̌́̈̂͗̀͗̓͐͘̚̚ͅd̵̢̧̢̞̺͖͙͕̘̺̝̥̿̊̉̿̏͜o̵̳̣̔̓̊͌̆̈͂̓̕͠l̸̛͈̞̅̂̐̋̓͂̄́̇̚͠y̵̪̬͕͕̩͈̮̬̫̥̾n̷̳̮̭̮͎̳͂̿̆? —



La pregunta suena otra vez, es una voz que aparece en mi oído. Es la misma consulta de alguien más, alguien que no debería estar ahí. No dudo en soltarme, porque pareciera que más que estar juntos, el pasado ha venido por mi y sabes que no me quiero ir ¡Me piden una respuesta que no sé! No lo sé, no lo sé, no lo sé ¡No lo sé! No lo quiero saber, no soy yo. Esa persona no soy yo ¿Cómo lo voy a saber? ¿Por qué me preguntan cosas que no puedo responder?

Incluso si hubiese sido ella, ya murió. Y si no lo está, la mataré, para que dejes de buscarla con tanta insistencia. No está, no está ¡No está, Owen! ¿O serás ⍰�⍰�? Ni siquiera puedo pronunciarlo más, es un sonido que no resuena, lo he olvidado ¿O me he forzado a hacerlo? Me duele la cabeza, me sudan las manos y se me agita la respiración, pero nada de eso se escucha o siente, solo hay eso que has querido encontrar, la nada misma.

Aun así...

Seguro lo escuchas ¿No? La campana de la mañana, los pasos por el pasillo, la hora de almuerzo, los susurros y luego los grillos en la noche. Eso es todo Owen, no hay más ¿Cuánto podrás aguantar en este silencio eterno? Porque mientras tú tienes palabras que te producen miedo, yo no tengo nada. No hay nada, nada, nada. Silencio hasta que seguro lo oyes.

¿Puedes oírlo?

Que se abre la puerta de madera, que hay pasos y una respiración. Que me escondo bajo las sábanas, deslizando la tela sobre mi cuerpo, tapando mi cabeza. Pero no es suficiente, porque escucho mis quejas, el crujido de la madera de la cama y finalmente es silencio. No sabes lo que ha pasado, yo tampoco, nadie lo sabe. Pareciera que a nadie le interesa.

—¿Segura que no tengo nada? M-Me duele cuando paso mi mano por la piel

Pero nadie sabe nada, y yo no lo puedo ver ¡Está ahí, Owen! Yo lo sé, incluso si insisto nadie me da la razón… entonces ¿Soy yo? ¿Soy yo la que se lo inventó? Seguro escuchas como me rio restándole importancia, mientras escondo lo que no puedo observar bajo la ropa. Le he dicho un secreto a alguien, pero los ojos están atentos a mi alrededor, que para nadie será un misterio que tenga un problema nuevo que ningún habitante de la iglesia vea, incluso si yo soy ciega.

¿Ocurrió o no? ¿Es verdad o un sueño? ¿Cuándo estoy despierta entonces? ¿Es la campana de la mañana verdad o me lo he inventado también? ¿Qué pasa si el día de ayer en realidad todos me dicen que no existió?  He jurado decir la verdad en la casa del señor, por eso es que no digo más. Son sueños todo lo que escucho, pero eso no impide que desde ahora cierre la puerta con llave… pero incluso así las pesadillas comienzan antes.

Lo odio, lo odio, lo odio lo odio, lo odio.

—¡No me toques! — no sé quién es, debería ser Owen, pero suena a alguien más por eso es que no lo quiero cerca. Sonó a alguien que he dejado atrás, a una persona que no quiero volver a encontrar. Seguro por eso me alejo sin saber a dónde voy, hasta que finalmente encuentro una pared. Es el fin del camino. Uno que no acepto, por eso uso mis manos para avanzar por el muro. Qué patético.

De verdad lo detesto, porque una vez más siento que voy a enloquecer.

Por eso todo se enfría, pero yo no puedo sentir el dolor que debería. Conozco el frío y el temblor del cuerpo, pero ya no están ahí, se han ido con esos recuerdos amargos… entonces me pregunto.

¿Qué tal tu, ⍰�⍰�?

¿Lo puedes sentir?

¿Lo puedes sentir?

¿̸̧̧͚̬͎͍̳̥̜̖̥͎̣̰͖͊̐̈͒L̵̞͉̫̪̱͍̦̞̝̬͔̰̿̈́͜ͅõ̷͚̱̗̞̘̖̿̇̍̇̿̅͠ ̵͕̥̪͍̳͚͓̃̓̇̈́͌̐̈̃́̋̕p̸͓̺̠̠̬̤̔̚ů̴̢̙͍̤͇͖̮͔̗͔͖̫̳̼̯͙̈́̐̀̀́͠͠ͅę̸̭̠̬͕̻͓͙̔̽̍̃͂̋̈́̓͝ͅd̶̞̬̠̱͔̟̬̳̩̬͛́̀̐̀̑̓͌̅͗̅͛̋̈́̔ę̴͖̜̣̞͎͉̺͔̙̗̬̰͎̀̐͒͐̀̌̽̐͋̋͜ͅͅś̴̡̠̞̟̰͚̝̭̫͖̞̪̪̫̲͛͐͐̋͋͋͂̓̓̓͜͝ ̶̢̢̢̬̱̙̟̺͖͎͓̦̟̀́͋̓͂͒̒͗́͘͠ş̸̡̦̠̗̙̫̪̗̙̻̣̖̊̽̓ȇ̵̬̻̥̝͎̳̣̖̘̻̻̬͆͝n̸̡̨̛̮̯̦̣̭̫̹̫͕̫͎̣̎̃̂̈́̀̄̉̆͌́̇̚̕͜͝t̴̪̹̊̈́̈́̌̿̓̈̀̐͂̽̄̏͘i̵̫̘̍̃̈́͛̐̔̈̍̂̀͂̿̌̈̚r̶̢̰͔̘̦̤̞̖̲̼͌̾̌̄̽͊͒͋͌͆̉́̉͘͝͝ͅͅ?̶̧̳͇̻̠̺̼̈́̀̑̈́̀́͊̈́̐̄̀̐͛̕͘͝ ̸̞̱͇͖̖̱͉͔͚̼̈́͋̀̓͊̈͛̽̓̍͋̒͘̚̕͝
̵̗̰̔͋̈́͒̋


¿Y tú, Owen... puedes hacerlo? 



RE: [Pasado] El eco de un devenir tortuoso. [Social - Gwen] - Owen Yang - 01-11-2025

Pese a venir de un pasado tan tortuoso como crudo, Owen, ciertamente, asumía lo que fue y es...y sus posteriores consecuencias; Sin más dilación, él batallaba a diestra y siniestra con unos orígenes tan ásperos como oscuros, tan crudos que, hasta el día de hoy, se lo hacían pagar, ¿O porqué otra razón no podía elegir ser feliz con la mujer que ama, aunque todavía no se lo haya dicho? Desde que la conoció su vida cambió, encontró otra razón para levantarse un día más, y si tan solo pudiera ponerse en su piel un poco para entender todo lo que es ser Gwen, podría compartir todo ese dolor en el que ambos se vieron inmiscuidos por un destino que solo buscó ponerlos a prueba una y otra vez.

Como lo estaba haciendo con sus sentimientos por el otro.

El pelirrojo veía como Gwen, nuevamente e igual que lo había hecho antes, ponía una resistencia abrumadora a enfrentar todo lo que fue, casi como si su nueva vida (O la que proyectaban juntos) fuese un borrón y cuenta nueva. Era algo que Owen también estaba haciendo, sí, pero él estaba obligado (literalmente) a enfrentar esos ecos del pasado que aparecían como voces tangibles, diferentes, algunas masculinas y otras femeninas e irreconocibles, recuerdos puros de lo difícil que, también, fue ser él. Incluso aunque hubiese un factor de supervivencia que le hubiese indicado a ambos que debían abandonar cuanto antes aquello, ahora, era completamente imposible; Su compañera, en la misma penumbra que él, le hizo sentir un tirón, y no, a la vez. Los latidos de su corazón, que sabía que no le pertenecían, se movilizaron tanto, tantísimo, en donde un estado de ansiedad abrumador le atacó, ¿Así se estaba sintiendo su mujer favorita en todo el mundo? En su intento se forzaba a sí mismo a pensar en cosas tan elementales como un vaso, la hoja de un nogal, incluso, en su propia forma corpórea: No había caso. No había nada.

Era abrumador. Como si ambos, en aquella situación, en aquella oscuridad, no existiesen. Voces tan diferentes, unas que jamás escuchó pero que resultaban ser...familiares -...qué?- aparecían en su oído, mientras que un dolor de cabeza, un estado de agobio, abrumado, tan aterrado que comenzase a sudar, le atacó. Gwen estaba empezando a sentirse así, su mujer favorita parecía enfrentar una crudeza que escondió en el fondo de su alma para, tal vez, mantenerse protegida. No podía ni siquiera sentirse confundido, porque su cuerpo era incapaz de sintetizar toda esa mezcla de sensaciones y reacciones neuronales que lo desembocan, capturado en el ser, y no ser, a la vez.

-POR FAVOR, LLÉVENSE TODO PERO...no...dejen a...dejen a mi hijo...NO, NO SE LO LLEVEN, ¡NOOOOO!-

Un grito femenino atacó la cabeza de ambos, uno desgarrado, uno criminal, uno lleno de terror. Owen recordaba, a su vez, los ecos de esa marabunta de desdichas que provocó en una mezcla por la supervivencia y la mala junta, porque cuando decía que no había sido la mejor persona...bueno, dejaba en claro que había hecho daño a gente inocente, incluso, muchas veces, solo de rebote. Todo era tan sentido, tan difícil de procesar, -¿Campanas?- sonidos de zapatos sobre el suelo de roca, susurros, todo en un tono tan solemne como temeroso. Hacía un esfuerzo gigantesco por, aunque sea, visualizar en su cabeza un solo instante de cada sensación vivida...era imposible. Se sentía tan terriblemente abrumado.

El pánico le atacó, uno en el que pudo sentir la tela de una sábana, una que buscaba protegerle, ¿De qué? Pasos. Unos que parecían inminentes. Unos que él daba cuando, en repetidas ocasiones, tenía que refugiarse en esas cuatro paredes a las que estaba forzado a considerar hogar.

-¿Y...basssssura? ¿Poooooorque no ssssssigues drogánnnnnndote por ahí? Asssssí te mueres y me olvvvido lo que hice por un ppppppoco de pasta, ¡JAJAJA!-

Un tono femenino, ebrio, sumamente reconocible por Owen, apareció, uno que le acongojó el corazón y le dio unas ganas impresionantes de llorar. Todo pasaba a la vez, todo, y nada. La madera de una cama empezó a crujir, un sonido y...algo, tan oscuro y horrible, que solo de pensar en ello le hubiese gustado que le helase la sangre por tener que, siquiera, imaginárselo. No podía sentirse así, podía sentirse como Gwen: En un estado inminente de supervivencia. Un estado catatónico, uno que buscaba que "termine pronto", unas quejas insoportables -Yo...yo no...yo no voy a morir...no quiero...yo no soy tan malo...- quería romper a llorar. Todo estaba siendo tan destructor, abrumaba tantísimo, no sabía ni cómo volver a sentirse como él quisiera.

-¡POR FAVOR! ¡QUIÉRANME! Sólo...sólo quiero que...que me quieran...por favor...-

Un grito ahogadísimo quiso salir de su voz, pero no hubo caso. Solo una mente que se estaba trastornando, quebrando por ser Gwen, y Owen, a la vez.

Odio

Odio

-¿Porqué me tratan así?- buscaba a Gwen. Estaba siendo exageradamente duro, pero iba a resistir...eso esperaba -¿¡PORQUÉ NO ME QUIEREN!?- Solo ella podía escuchar su garganta desgarrándose, no podía verla -¡QUIERO VER! ¿¡GWEN!?- No había caso, tampoco. La frustración era tan bestia que quería sudar, quería hasta sentir el ataque de ansiedad inminente que venía gestado desde su origen. No había caso, otra vez. -Yo nunca quise ser quien soy...nunca...-

-¿Y, Owen? ¿Vas a dejar de ser un cagón o vas a gatillar? Siempre nos dejas el trabajo sucio a nosotros.-

Lo podía sentir.

L̸̡̨̠̳̱̘͈̯̺̯̼̍ǫ̶̪̪͓̠̹̜̘̜̩͇͎̦̎͌̈́̋̇̔͂̂́̃̊̂͗̑͠ͅ ̵̧̨̢̡̻̫̰͖͕̜̝̝̯͔̳̾͆͑p̷̡̛̘̤̖̥̦͚̩̻̙̒̒̉̇̇̚͝ơ̵̧̛̟̞̫̜̭̪̯̼̭̲̫͆̍̔͛̂͂͜d̸̲̼͖̬̪̪̳̞̪̝̳̰͖̠̐͊͗̍̌́̽̃̽̐͐̚͝ḭ̶̜̙̰̱͈̤͇͍̘́̾͜ͅa̴̡̛̼̭̣͔̰̯̤̾̈́̉͒͠ ̵̡̣̬̗̰͙͛͗̋͂̏ͅs̷̯̬̫̮̰̮͚͈̮͈͍̞͝ͅe̵̛̛͇̯͓̤̺̯̦͎̥͇̙͈̅̉͆́̀̌̂̐̉̓̕̕ͅñ̶̫͚̏̋̓͘͝ţ̴̱͎͚̠̻̫̲̩͎̤̬̃̆͒̑̔̅̇̽̅̉̉̀͠ī̷̛͚̪̿̂̌̋͊́̍̀͋̈́̋̊ř̶̢̻̣͉͖̝̲͉͛͆͝.̶̢̤̲̭̟͚̩̟͙̲̜̓̐͑̈́̓̃̊̂̂̚ͅ

Podía sentirlo todo, y nada. No sabía si todavía seguía aferrado a ella. Su mente se doblegaba a sus propios recuerdos, pero el pasado de Gwen estaba tan cargado de desdicha y de angustia de forma más...sutil, pero igual de visceral -No soy malo.- aguantaría, resistiría -No soy malo.- por ella, por quien te cambió, Owen.

-¡NO SOY MALO!-

-¡OWEN, DETENTE! ¡LO VAS A MATAR! ¡SÓLO ERA ROMPERLE UN PAR DE DIENTES!-

¿Puedes sentirlo tú, Gwen? -¿Eh?- ¿Puedes sentir lo que es vivir cargando con el peso de no poder verte al espejo? -¿¡QUIÉN ERES!?- Soy tú -¡ALÉJATE!- No puedes -¡DÉJALA EN PAZ!- No -¡DETENTE!- Porque tú ni siquiera puedes ver cómo eres, nunca has perdido nada, porque NUNCA has tenido nada. Tu falta de visión te ayudó a abandonar lo que fuiste y lo que guardas en tu ser, ¿Pero yo? -¿Yo?- Yo no puedo, ni aunque quiera. El pelo blanco del tipo que me engendró por unos míseros berries, la burla de ver cómo la propia guardia real de la isla hacía gestos de "lo que le habían hecho a mi madre para tenerme" -¡NO LA MOLESTES MÁS!- Porque mientras tú vivías en el cielo, yo vivía en el infierno. Yo ERA el infierno, yo consumía infierno, hasta metido por la nariz. Iba a ser el peor demonio que jamás hubiese azotado al mundo, hasta que apareciste tú. -Hasta que apareciste tú, Gwen.- Y lo arruinaste.

Y ME ARRUINASTE.

-¡NO! ¡CÁLLATE LA BOCA!- TE ARRUINÓ, OWEN. Tú sabías PERFECTAMENTE porqué te alejaste de ahí, tu sabías EXACTAMENTE lo que ibas a hacer, y ella...ella...ella lo arruinó TODO, como con todo lo que hace, parece -¡QUIERO QUE TE CALLES YA!- Porque tu existencia me cambió, y no me gusta. No estoy cómodo, no te quiero más, te odio, ¿Me escuchas? TE-ODIO-GRISELDA, GWENDOLYN, COMO OSES LLAMARTE, no te voy a amar NUNCA, NI AUNQUE ME PONGAN UN ARMA EN LA CABEZA Y ME OBLIGUEN A DECIRLO -¡YO SI QUE LA AMO, COMO JAMÁS AMÉ A NADIE!- tú no puedes amar a nadie.

NADIE TE QUIERE, OWEN.

-¿Nadie? Pero...ella...sí me quiere, ¿No? ¿Si me quieres, Gwen?- ¿Gwen? Ja, si hasta te miente en como se llama. Si te miente en algo tan básico como su nombre, ¿En lo que siente? Ingenuo. Estúpido. Tarado. -...dime que me quieres, Gwen. Por favor.- Nunca te quiso, nadie te quiso. Ni tu madre, ni Alastor, ni tu padre, ni tus "amigos", ni este supuesto amor de tu vida que te aleja de lo que eres. Te odio, Gwen -No me importa que ella...no se llame Gwen...mientras me quiera.- Ella te arruinó -¿Eh?- Es una mentirosa, como todos -Pero yo también he mentido.- exactamente, tú también eres un mentiroso. Le has mentido sobre la casa, le has ocultado lo arrastrado y rata que siempre has sido, ¿Qué menos que tengas un poquito de lo que te mereces, no? -Pero yo jamás le mentí de lo que siento por ella.- ¡Si no sabes lo que es querer, estúpido! IDIOTA, IMBÉCIL -¡CLARO QUE LO SE!- Estás encaprichado -No.- Te encaprichaste -No.- Es porque está buenísima, ¿No? -Claro que no.- Porque jamás te fijarías en una ciega si no está buena -Jamás me importó que fuese ciega.- Pero sí que estuviese buena -No me importa que sea hermosa, o que esté buena, solo...la quiero a ella. Quiero que me quiera como dice que lo hace.- Pero te miente, entonces no te quiere. Igual que lo haces tú -Yo si la quiero, muchísimo.- ¿Gwen, nos estás escuchando? ¿Qué me hiciste? -No me harás dudar de lo que siento.- Yo no necesito hacértelo dudar.

Lo hará ella solita. So-li-ta.

Porque nadie, jamás, te va a querer, Owen Yang.

Mucho menos, Gwendolyn. Que te miente hasta con quién es.



RE: [Pasado] El eco de un devenir tortuoso. [Social - Gwen] - Gwendolyn - 02-11-2025

Se limpió las lágrimas una tras otra, pero no se detienen ¿Cómo va a ocurrir si las palabras tampoco? No solo es su pasado, sino otro el que la atormenta, tanto que se tomó la cabeza con suavidad. Deseó no escuchar más, tapó sus oídos, pero ahí está, en el juicio de alguien más.

¿Porque cuál ha sido su gran pecado? ¿El aguantar? Mientras el destino clama por los crímenes de alguien más. Son ruido que presiona el pecho, que eriza el cabello, y que la obligó a pedir que se callen. Pero no pasa, es como si tuviese que saber todo esto. ¡¿Por qué?! Si no es el juez o el público, sólo conoce al acusado y se repite que le ha perdonado cosas que no le ha hecho a ella, como si eso fuese a arreglar algo.

Pero no ocurre ¿No? Porque sus palabras no traerá a la gente que no está, porque el pasado es imposible de cambiar y el presente ya no parece un regalo ¿Qué tiene que esperar? Llamó al futuro en un sonido ahogado que nadie escucha, porque qué daría porque llegara el siguiente día, que éste se termine, incluso que Owen le diga que jamás ocurrió. Una pesadilla que ha durado más de lo que debería, pero no acaba, no se termina y aunque las uñas pasen por su piel creando finas líneas rojas, no despierta.

—Es suficiente — debería serlo para este momento, pero las voces siguen y se solapan entre ellas. Pudo escuchar el pasado de él, el propio y a Owen peleándose consigo mismo, como si no pudiese estar de acuerdo con lo que ocurre. Quizo no oír, pero no es tan fácil como taparse los oídos, resuena dentro en un cosquilleo que le provocó dolor de cabeza, uno que pidió que se termine.

El silencio en ese instante no es el calvario de antaño y aunque adora los momentos sin él, ésto es diferente.

¿Ha dicho que va a enloquecer no?

Seguramente por eso por un instante lo pensó. El silenciar todo, porque si Owen no está, no debería poder escuchar más que los sonidos suaves del pasado. La tenue calma que parece permanente, que se rompe en malos momentos y nada más. Solo debe hacerlo, el atreverse una vez más y llegará el silencio. Llegará lo que tanto anhela en ese instante, el no escuchar la peor parte, como si el resto no existiera.

Tocó el suelo y tomó aire esperando que ocurra.

Pero no pasa. No pasa incluso si lo intenta una vez, si le duele el estómago y el cuerpo tiembla. No ocurre, no hay frío, invierno o silencio.

Y la respuesta es obvia.

No puede hacerlo.

Eso es todo.

—Es verdad, lo arruiné — se limpió  el rostro con suavidad con la ropa que está en las mangas, en un gesto que se repite, porque la situación no cambia — Lo arruiné para que se quedara conmigo — porque si Owen ha tenido otros planes, no el importó truncarlos para retenerlo ahí con ella, en un egoísmo que tiene fin. Pero no le importó declararse la nueva culpable en un juicio que no fue suyo. — Porque yo también venía así. Supongo que necesitaba a alguien como yo. Y lo volvería a hacer una y otra vez.

No es sólo la ceguera, son muchas cosas que Owen ha pasado por alto. Es la ignorancia, la torpeza y el molestarlo constantemente, en una demanda que no ha tenido fin.

Ha vivido más tiempo, pero menos cosas. No es una larga lista de pecados como él, por eso es que aparecen, esos sonidos que también recuerda. Seguro puede oírlos, el golpeteo al cortar las verduras de alguien que se escucha inexperto, las pisadas enérgicas de alguien que llega sin reparo cuando lo llama, el crepitar de las llamas cuando el sol se esconde y la respiración pausada de alguien en las noches.

—No me importa que Owen me quiera la mitad de lo que dice y me odie el resto — no le importa que sea la mitad, incluso un cuarto de lo que declara es suficiente si es él. No debería conformarse con tan poco, pero incluso si Owen duda de sus sentimientos, en ella no hubo ápice de ello, porque no ha sentido otra cosa.

Ha venido vacía desde el inicio, por lo tanto no existe espacio para la duda, porque se ha llenado con el cariño que siente, cada gesto y dedicación son genuinas, que nadie más habló por ella.

—Sí, te escucho.

Incluso si oye más cosas, supuso que es ese lado de Owen que ha acallado con caricias y comprensión. Que se ha apagado con paciencia, pero que no quiere ceder ¡Y está bien! Está bien si no le cree, si la declara mentirosa, si la obliga a ser el acusado, no le importó.

—Tienes razón con el querer.

Finalmente se soltó de la pared, se levantó y caminó. A diferencia de él, esto es lo normal, avanzar en la oscuridad, esperando encontrar algo. Pero no hay calor, sonido o pista de dónde puede estar.

—Porque yo ya no lo quiero, yo…

Encontró algo luego de tanto buscar. Ha sido como en un inicio, un golpe de suerte que ha salido bien.

—Yo te amo, Owen Yang. Por eso nos vamos a casar.

Y según tus promesas, ni la muerte nos va a separar.



RE: [Pasado] El eco de un devenir tortuoso. [Social - Gwen] - Owen Yang - 03-11-2025


El caos invadió una mente que había sido domada, apaciguada por un amor tan puro y noble como el de Gwendolyn. Owen siempre se sintió un caso perdido y asumió su rol, por más que muy en el fondo y que se viese en el reflejo de esos charcos de agua sucia de su isla natal y supiese que él no era tan malo como todo el mundo solía decir. Quería seguir el rol impuesto por una sociedad que lo despreció desde los orígenes de su vida, porque "así tenían que ser las cosas".

Hasta que apareciste tú, y lo seguiste arruinando.

El corazón del pelirrojo batallaba a cada segundo como lo hacían las palabras de la mujer de su vida, una que hasta admitía haberle arruinado -¿Eh?- quería sentirse acomplejado, confundido, pero no podía. Nada salía de ahí. ¿Esto era ser Gwen? ¿El deseo imperioso de querer hacer las cosas y no poder simple y llanamente por una cuestión biológica? La equivalencia era, incluso emocional: Mientras que intentaba recordar cómo era, incluso, cómo debería verse el reflejo del mar, no podía hacerlo. ¿Sus propios recuerdos, que volaban como voces que azotaban contra su mente peor que los golpes más fuertes que hubiese recibido en la cabeza? Nada, no había na-da, era exasperante. Era tan terrible. Sentir cómo tu cama era invadida por algo más que ni siquiera puedes saber qué es, tener personas que se preocupan por uno y ni siquiera saber su aspecto, o peor...no poder verle el rostro a quien quieres, aunque él te declare como la mayor perfección jamás vista.

— Porque yo también venía así. Supongo que necesitaba a alguien como yo. Y lo volvería a hacer una y otra vez.

No la escuches, Owen. Te quiere volver a engatusar. Así son las mujeres, acuérdate, que sea ciega no le quita su condición -Yo...volvería a quedarme atado a un palo con tal de volver a cruzarte sin querer, otra vez. Y otra vez. Y mil trescientas veces.-

¿No me estás escuchando, imbécil? ¿Te olvidas de la R en tu espalda, cagón? Ah, ya entendí. Eres un puto cagón -Cállate la boca.- ¿Te quieres quedar con la pibita porque te asusta, en el fondo, ir allá a no hacer nada, no? -Me quiero quedar con ella porque me cambió. Y a ti también. Se siente hasta forzada la malicia que tienes.- Eres un hijo de mil puta, y ella una maldita cabrona que lo truncó todo, ¿LO ENTIENDES?.

—No me importa que Owen me quiera la mitad de lo que dice y me odie el resto —

No quieres a nadie, Griseldita. Imagínate mentir con tu propio nombre y después decir que quieres a alguien, ¿Eres una sociópata? -Así se llame Griselda, o como quiera llamarse...la voy a seguir eligiendo, siempre. No quiero a nadie más, ni necesito nada más. Tamanegi me puede chup- A TAMANEGI IRÁS A VENGARTE DE ESE ENFERMO QUE TE ARRUINÓ LA VIDA -No...quiero destruir más. Quiero arreglar, y construir, con ella.-.

Una pequeña victoria pudo sentirse dentro de ese malicioso y podrido corazón que todavía batalla por mantener el control de un Owen tan conflictuado como roto. Ella, como en el cuento que el pelirrojo le contó, seguía cociendo unas heridas que parecían batallar por escocer, por sangrar, por doler. Como si la sangre salpicase en el perfecto rostro de la chica, para poder sentir, por primera vez en todo el tiempo que estaba allí, una presión en el pecho tan atroz que se sintió como si se detuviese por unos segundos.

"Tienes razón con lo de querer, porque ya no lo quiero."

¿Ves? Un poquitito de presión y ceden. Así son estas MENTIROSAS -...No me quieres más, Gwen?-

Y un abrazo, uno que lo despertó todo, uno que le devolvió luz a todo, se accionó.

"Yo te amo, Owen Yang."

[Imagen: mBaiSGG.png]
-¡HHHHHHHHHHHHHHH!-

Una respiración tan extremadamente profunda, de esas que marcan la garganta, apareció. Una de esas que aparecen cuando casi el cuerpo había decidido ceder por completo al abrazo de la muerte, de esas que devuelven la vida de golpe mientras trillones de hormonas golpean a cada centímetro de tu cuerpo con tal de querer mantenerte con vida. Los párpados del pelirrojo, abiertos de par en par, con sus pupilas pequeñas, miraban hacia un cielo tan celeste, vivaz y hermoso que solo se vio interrumpido por ver qué era lo que estaba pasando a su alrededor: Habían vuelto a la propia entrada de la isla, estando a unos cuantos metros del barquito que los había arrastrado hasta allí -¿¡Gwen!?- porque este sujeto, más que preocuparse por él, se preocupaba por lo que más quería en este mundo. Se mostraba desesperado, intentando erguirse, para sentir un peso y un aroma que podría reconocer hasta, incluso él, estando ciego -¡GWEN!- y en cuanto la vio, derrumbada sobre su cuerpo, no dudó en abrazarla con mucha más fuerza de lo normal mientras su voz se quebraba con una angustia que ardía en el esófago -Eres...eres...- se desesperó, llevando ambas manos hacia aquellas mejillitas algo sonrosadas, teniéndola justo delante de su mirada -...eres lo mejor que me pasó.- y derrumbándola con un beso repleto de intensidad, la tumbó justo encima de él mientras dejaba que sus pasiones y ese revoltijo de emociones tan bestiales invadiesen todo su ser.

La arena los sacudió, denotando ese crujir tan propio de la misma, para alejarse a sentir la respiración de la mujer que amaba con una locura desmedida. Su corazón palpitaba a tal punto que podía sentir el palpitar de la arteria del cuello hacer lo mismo. Se separó para volver a verla mientras el intenso sol impactaba en ambos, un poco más escondido que cuando habían entrado en aquella gruta que indagó en lo peor de cada uno -Gwen...- una sonrisa repleta en ternura y amor empezó a dibujarse progresivamente en el rostro del muchacho, uno que no podía estar más embobado por la mujer que había elegido, hoy y siempre -Sabía que no me había equivocado en seguir por este camino, ¿Sabes?- el gesto que repetía, de forma perpetua, volvió a aparecer, acariciándole la mejilla con el pulgar mientras la otra mantenía un poco de distancia entre ambos.

-Ven, linda.- ayudando a moverla, buscó girarla y que ella, entendiendo sus intenciones, le acompañase; La idea era quedarse él tumbado sobre la arena que crujió en el instante que la movilizó y, quedándose pegado a la misma, traer a la muchachita para derrumbar su cuerpo encima de el de él, pudiendo sentir cómo los latidos de su corazón, poco a poco, se iban regulando.

[Imagen: 9pNdmJM.png]
-Es...muy duro. Muy duro...no poder ver.-

Lo había comprendido, aunque se lo había imaginado, jamás pensó que podría llegar a ser tan doloroso y frustrante -Pero eso jamás me impidió amar- un frenazo, uno inevitable, uno que había querido decir la palabra con una naturalidad total...pero que no escapó por pura timidez y vergüenza, sonrojándose abrumadoramente -...y elegirte.- no le quitaba la mirada de encima, no podía, menos que antes ya lo hacía -Antes de conocerte...mi camino era otro, yo...era otro.- su expresión, ahora, se mostraba elusiva, como si no quisiese revelar algo que se mostró obvio desde un principio -Por eso te digo que eres especial. Yo...era un caso perdido, Gwen, yo...¿Lo escuchaste? Todo lo que...pasó allí, ¿Pasó?- había una duda genuina, como la de alguien que no comprende lo que está ocurriendo -¿Escuchaste lo mismo que yo? Una cantidad de cosas que...yo...Gwen, escúchame.- quería que le prestara atención, incluso, aunque el chirrido de una gaviota revolotee -Te elijo hoy y siempre. ¿Y en la próxima vida? Voy a volver a meterme en problemas...para que me vuelvas a cruzar.-.

-...sigues...recordando...esos dolores...en la piel?-



RE: [Pasado] El eco de un devenir tortuoso. [Social - Gwen] - Gwendolyn - 09-11-2025

No supo lo que pasó, pero cuando lo encontró y declaró algo tan importante, sintió como terminan en el piso. Como si le hubiese dado malas noticias, una declaración que no pudo soportar, tanto que notó la caída y se preocupó por él. Palpó su su rostro, uno que se ha llenado de humedad por los nervios, por esa pesadilla que no termina.

Se quejó al tirar de él, porque es más pesado de lo que puede cargar, seguramente por eso lo arrastró de la ropa, con cuidado de no lastimarlo, en un movimiento que la hizo jadear, cansarse demás. Aun así no se atrevió a dejarlo ahí, por eso es que con paciencia simplemente salió, incluso si tiene que escuchar cosas que no debería, noticias que la hicieron apretar los labios, susurros de un pasado que no recuerda y que aparece antes de irse.

Lo escuchó en la entrada, una voz que jamás ha oído, pero que dijo su nombre. Podría volver a escuchar el cuento que nunca se escribió, aun así, no hizo nada más que apretar la ropa de Owen y seguir, enterrando una vez un pasado que ha venido por ella, que no le gusta, pero que podría ser peor.

Se recostó sobre la arena, junto a él, sintiendo como el cansancio aparece. Unos minutos de descanso, que se vuelven más tiempo del necesario, hasta que finalmente la llamó, obligándola a que su cuerpo realice un resalto del susto. —Owen — fue lo primero que respondió y entonces lo sintió, es ese gesto cariñoso que no supo si merece o si es verdadero. Pero incluso si no lo es, simplemente lo aceptó con gusto al verlo mejor.

Se dejó llevar por sus gestos cariñosos, aun así no calmó una extraña sensación que todo ha creado. Es un ardor que no disminuye, sino que incrementa — ¿Seguro? — se mostró tambaleante, porque lo que ha escuchado la hizo dudar. No de sí misma, sino de él ¡¿Cómo no hacerlo luego de oír todo aquello?! — Porque yo sentí que... aun tenías dudas — se separó ligeramente de él a pesar de estar sobre el muchacho, tomando aquella mano que le ha ofrecido un cariño necesario luego de lo vivido — Yo… creo que también las tengo.

¿Pero de qué? ¿De lo que siente él, de lo que siente su propio corazón? La incomodidad apareció en su rostro, porque la respuesta es más difícil que elegir a un culpable.

—Lo oí todo, sí — bajó el torso y quedó frente a él, notando como el cabello también desciende. Lo atrapó ésta vez, porque todo acto tiene consecuencias — De que te arruiné. — es una palabra que suena mal, que deja un sabor amargo y que solo lo empeora, porque es la segunda vez que tiene que decirlo — Y que lo volvería a hacer. — suena a una confesión, porque lo es, no se supone que deba hacerle eso a alguien. Una vida de devoción a ayudar y al señor, todo arruinada por alguien más ¡No un cualquiera! Es especial, tanto como para provocar esta sensación, una frustración que no comprendió.

—Quizás los recuerdo — quizás, tal vez, puede ser. Lo evitó, no porque no quiera decírselo, sino porque hay algo que le parece más importante — ¿Por qué hiciste esto? — sus manos se posaron en la ropa del torso se Owen y la apretó — ¡¿Por qué te tienes que lastimar así?! No lo entiendo, no lo entiendo Owen ¡No vale la pena!

Es la primera vez que está enojada con él, la parsimonia pareció abandonarlos. Porque el disgusto aparece a veces, pero ésta vez es rabia de verdad. No una pataleta de una niña.

—¡Ni mi vida o yo valgo tanto la pena! — lo golpeó, no es fuerte, pero la frustración creó ese gesto — ¿Qué se supone que haga yo con esto? — su respiración se agitó y el color llegó a su rostro — Debería enojarme, no hablarte más luego de todo esto. Debería decirte que… que se acabó — son muchas cosas que debería hacer, pero se ha quedado junto a él, no se movió ni un centímetro — Pero no puedo hacerlo.

Lloró, no con suavidad, es un quejido fuerte. No se ha roto nada, está impecable, aun así el llanto salió como si algo hubiese ocurrido ¡Algo terrible!

—Porque incluso si no me quisieras, yo si me quedaría contigo — usó la manga del vestido para limpiarse las lágrimas, en una situación que le pareció extraña. Porque ¿No debería querer más? ¿Por qué aceptaría por tan poco? Se escondió en el cuello ajeno, en esa zona que la hizo sentir como si fuesen piezas que encajan.

El llanto finalmente se apaciguó, hasta que pudo permanecer en silencio.

—Owen, alguna vez… ¿Alguna vez llegaste a lastimar tanto a alguien que... ya sabes, ya no está? — porque le han dado pistas de que ha hecho actos que podrían no conseguir el perdón — ¿Lo harías? ¿Crees que podrías hacerlo?

Apretó los labios, como si la respuesta que busca fuese importante.

—Si me respondes…

Un suspiro salió de sus labios, uno cansado.

—Te responderé cualquier cosa y te diré quien… quién es la persona que estás buscando. — su mano terminó sobre el rostro de él y lo acarició con suavidad — Porque lo oí, encontré la respuesta que tú estás buscando.

Pero que no debería decir.



RE: [Pasado] El eco de un devenir tortuoso. [Social - Gwen] - Owen Yang - 11-11-2025

Owen, desde que conoció a Gwen en profundidad, vio como ella estaba profundamente afectada por todo lo que había ocurrido en algo que había parecido un sueño muchísimo más que vívido. Él estaba profundamente feliz de que aquello haya terminado, de que todo lo que tuviese delante de sus orbes celestes sean aquellos violáceos de la muchachita o, aunque sea, esos párpados cerrados, ¿Qué más daba? Gwen, Gwen, Gwen, Gwen, su nombre rebotaba en su cabeza como si en su cráneo solo existiese una pelota de goma con aquel nombre grabado...aunque, su corazón, por un segundo, se apretó, con una fuerza atroz.

— Porque yo sentí que... aun tenías dudas —

-...yo...yo no...-

— Yo… creo que también las tengo.

[Imagen: f38303d70f1e4e7d8a60e384e2fca45f.jpg]
-...tienes...dudas?-

Se asustó, mucho. Ni todo lo que había vivido en aquella proyección, ni todas las voces que le habían atacado, ni todos los recuerdos que mantenían sus arterias atrofiadas y le evitaban poder sentir un verdadero afecto le preocuparon tanto como sus palabras. Se quedó estático, congelado, mirándole de arriba a abajo mientras pequeños destellos marrón clarito de la arena le decoraban producto del pequeño revolcón que el pelirrojo le había dado. Ella se veía...incómoda, molesta, jamás la había visto así, en todos los meses que se conocían. Owen estaba...tenso, nervioso, quería comerse la cutícula de los dedos pero no llegaba al estar petrificado por la situación. Sintió cómo las cálidas y hermosas manos de su mujer favorita atraparon la ropa de su torso, demandándole el porqué había hecho todo esto. Cuál era la razón de hacerles pasar un mal trago sin razón, "Porqué debía lastimarse así".

[Imagen: 6f7ff4e5f5ad74abe37f5b653228e394.jpg]
-...yo solo querí-

—¡Ni mi vida o yo valgo tanto la pena! —

No le quitaba la vista de encima, pero ella estaba furiosa. Estaba asustado, podía notarse en su expresividad, en su tono de voz, pero ella le interrumpió, porque no sabía si esto había hecho el suficiente daño en su corazón como para que su despedida fuese definitiva y...que no vuelvan a buscarse nunca más -...Yo solo quería- su mirada vagó en todas direcciones, sintiendo un pequeño golpecito que le movilizó el cuerpo, haciendo que esa cara de perro mojado, cada vez más, se acentuara, volviéndolo a interrumpir. Jamás la había visto así de molesta, sonrojada, enrabiada, agitada. Por primera vez...Owen recordó, mientras la escuchaba, algo...muy importante, de esas cosas que se guardan como pequeñas piezas de puzzle de un gran dibujo general:

Recuerdo:


Ella decía que debería decirle que se acabó. Que es suficiente, que después de esto no aguantaría el enojo y el haberle arrastrado a una sensación tan deleznable como la sufrida en su pasado. Él...lentamente empezó a acercarse a ella mientras ambas manos, como si fuesen dos trozos de seda que se deslizaban por esos brazos tan suaves, hermosos y únicos que ella tenía, la atraparon de la espalda para pegarla a él. Esta vez sería diferente, se lo prometió a sí mismo y a ella. Esta. Vez. Sería. Diferente. Ya no es Owen, el terrorista de Tamanegi, el bastardo del poderoso, el pobre que destruye por envidia. Porque...incluso la propia Gwen, parecía que tampoco iba a perder el nexo que ambos les unía de forma tan visible como invisible.

La pegó a sí, con fuerzas, apretándola con aquel sol tenue que, gracias a la brisa, hacía que se sintiese todo con una calidez bellísima, como el amanecer que solamente la primavera o una fresca mañana de otoño podría dar. Ella, rota a llorar, buscaba limpiarse el llanto con su manga mientras que el pelirrojo, en cambio, no la soltó de la unión que él forzó. Con su mano derecha la aproximó al rostro perfecto y absolutamente despampanante que solo Gwen podía tener y, limpiándole cada lagrimita que caía con el índice, quedó justo delante de ella, casi nariz con nariz.

-No me voy a ir a ningún lugar, Gwen.-

Porque se lo dijo aquella noche, sentenciándolo con el primer beso entre ambos, y volvería a decirlo mil doscientas veces. No iba a besarla, quería que solamente le escuchase. Mientras sentía la calidez de cada gotita que caía desde sus párpados, le acariciaba incansablemente, con el corazón tan lleno de amor y cariño que le provocó una sonrisa gigantesca mientras entre-cerraba sus ojos -Si pude encontrar tanta luz después de tantísima oscuridad, fue gracias a esta belleza que tengo delante mío.- haciendo un poquitito de fuerza, besó la punta de su nariz, una levemente empapada por las lágrimas previamente derramadas -Has disipado todo Gwen, todo. Solo quedas tú, y lo que siento por ti.- y mientras aquellas palabras eran dichas, juntó ambas frentes.

Porque si existían dudas, hoy, se eliminaron para el resto de su vida en su corazón. Gwen cosió las pocas heridas que quedaban.

Aquel día parecía ser revelador, mucho, porque al igual que el propio pelirrojo, su futura esposa, ciertamente, también parecía tener...ciertas dudas con respecto a quién era realmente Owen Yang o...quien había sido: 

"¿Has lastimado a alguien hasta que...ya no esté?".

[Imagen: b768e23c01fd5f004824d63dde626734.jpg]
-...Gwen?-

La mirada de Owen se descolocó con bastante horror, sabiendo que tendría que sincerarse con ella y mostrar quien fue esa bestia endemoniada y pelirroja que tanto daño hizo a inocentes y culpables por igual en su isla de origen. Parecía un intercambio, uno de esos que tanto les caracterizaba a ambos. Una equivalencia de intercambio donde el ser genuinos era lo único que importaría y primaría. Una donde ya la mentira no tenía cabida hace demasiado tiempo -...Yo...- seguía próximo a ella, pero sus palabras le descolocaron en demasía. Su corazón le apretaba el pecho, su garganta se ató como un nudo, no le sacaba los ojos de encima ni un solo segundo, más, al verla con una expresión que mezclaba incomodidad y la espera de lo peor, como un perro acostumbrado a los golpes que aprieta los ojos ante lo inminente de un futuro palazo. 

-...una vez...casi lo hago.-

Su tono de voz sonó extremadamente culpable, ni siquiera le hacía falta gesticular para que ella, con su incapacidad visual, sintiese la tristeza, pena y vergüenza en la voz de un Owen que apretaba los labios para aguantarse la frustración y ganas de llorar. Sus ojos fueron hasta la pelvis de su mujer favorita, perdidos, absortos en el recuerdo -...una vez, tuvimos una pelea de bandas, una...verdaderamente feroz, encarnizada. Peleábamos por parte del territorio de la isla y la cosa escaló, mucho.- el pelirrojo, con sus ojos entrecerrados, desviaba la mirada con una angustia indescriptible -En esa isla...todos me conocen, Gwen. Haber sido el hijo de un tipo tan famoso resonó en todos lados y eso no paró de traerme problemas. Todos sabían mi historia. Un día...un tipo quiso pasarse de listo, metiéndose conmigo y...con que soy un bastardo,- levantó su mirada, una que parecía estar oculta por una oscuridad totalmente irreconocible para cualquiera que viera esos ojos brillantes, locos y perspicaces del joven Owen Yang...a unos vacíos, oscuros, agrios, envueltos en una ira cegada por el rencor -y metiéndose con mi madre.- un suspiró escapó de su pecho, uno que le hizo apretar la mano que anteriormente masajeó muy suavemente el rostro de su amada (Aunque todavía no se lo haya dicho explícitamente) compañera, para apretarla en un puño -Luego de derribarlo...comencé a golpearlo con tanta fuerza, me...me cegué, me cegué, Gwen.- desesperado, empezó a mirar en todas direcciones -Me cegué...y...el tipo estaba tirado en el suelo...ensangrentado, convulsionando...yo...me separaron,- su voz temblaba, muchísimo, ¿Por lo que había hecho? En lo absoluto: Por lo que pudiese pensar la chica de la que estaba tan enamorado y hasta fuertemente obsesionado -quería seguirle golpeando. Quería callarle la boca para siempre. Quería que nadie más se metiese conmigo. Salí corriendo y estuve llorando toda la noche en un callejón, ya que ni siquiera podía ir a mi casa sin que mi madre me lanzase una botella de alcohol por la cabeza.- en su mirada Gwen era su juez, y él, el convicto por el que se decidiría qué pasaría después...de su confesión.

-Recuerdo que había un espejo abandonado y cuando me vi...parte de mi cara estaba cubierta con sangre. Me asustó tanto verme...que lo golpee...lastimándome el puño,- y, tomándole una de esas manitos tan suaves y que tanto le seducen al muchacho, le enseñó a su mujer favorita unas pequeñas irregularidades justo a la altura de los nudillos de su dedo anular y medio, como si hubiese tenido que tener sutura en ellos -porque no quería ser él. No soy malo, nunca quise serlo, ¡Por eso...!- ese entusiasmo, energía y mezcla de desesperación, afloró en el corazón del muchachito otra vez -Por eso...eres tan importante Gwen. Por eso, ¿Porqué, me preguntas?- sin siquiera soltar el contacto que ambos tenían con sus manos, ahora, ambas, se posaban justo en esa mejillita de la que él se apoderaba una y otra vez -¿Porqué me metí en esa cueva? ¿Porqué quise ver lo que era ser tú? ¿Porqué te mostré lo peor de mi? Porque tu eres mi futuro, Gwendolyn...Yang.- el apellido le sonrojó y coloreó, casi sin poder creer que alguien pudiese elegirle de semejante manera -Y mi pasado me importa un carajo, un putísimo carajo, si mi presente y futuro es contigo. Owen Yang es feliz, y es feliz gracias a ti. No puedo, no debo, no quiero perderte. Estoy seguro que el día que muera, en mi próxima vida,- rápido, fugaz, como un destello, le besó, solo con el contacto de ambos labios, separándose rápidamente -volveré a barrer el mundo para buscar otra vez. Y otra vez. Las que hagan falta.- pero ahora...le tocaba a ella revelar lo que acaballaba su corazón.

-¿Recordaste...quién es Griselda, entonces? ¿Quién...lastimó tu cuerpo? ¿Me quieres? No seré más...el monstruo que tuve que ser.-



RE: [Pasado] El eco de un devenir tortuoso. [Social - Gwen] - Gwendolyn - 13-11-2025

No se va a ir. Es una mentira, pero a medias. Es una promesa implícita que podría romperla, solo basta un tirón para que el mar se lo lleve y siga un deber que clama por él ¿Qué hacer? Apretó los labios y se apegó a él, reconfortándose en ese gesto cariñoso que le dedica. Incluso lo sintió cerca, tanto como para escuchar su respiración y el cosquilleo que la exhalación provoca.

Le habría gustado que todo terminara ahí, pero ya ha lanzado la piedra y no tuvo intención de esconder la mano. Se encontró ahí, escuchando como el vidrio se rompe, como las grietas aparecen en la voz de Owen. Es un recuerdo que es amargo, incluso si ella no lo ha vivido, puede sentirlo, ese rechazo del cuerpo, el dolor de la garganta y el revoltijo del estómago. Todas esas cosas aparecieron en ese instante, aun así permaneció, deseó escuchar la historia de principio a fin.

Tocó la piel de Owen con cuidado, como si se fuese a romper, aunque en realidad ¿Quién parece más que se derrumbará? Suspiró con suavidad — No lo eres, no eres malo — conmigo, esa palabra no salió, no necesita salir. Fue egoísta y la escondió, porque incluso si ahora lo es, no importa ¡Y si lo será! Tampoco le interesa. Es proteger a alguien, incluso si no es lo correcto. Se sintió tejiendo una mentira, pero no le importó, porque si su determinación es suficiente, sintió que la misma podría cambiar a una verdad eventualmente — Solo… solo fue muy difícil — se mano subió al rostro de él, se paseó con suavidad, en ese gesto que aparece cuando se altera. Lo ha hecho más veces de las que se atreve a declarar, pero no las suficientes como para dejar de hacerlo, de declarar que está cansada.

Quizás no exista un límite de veces, como si las oportunidades para él fuesen eternas.

—Te pregunto porque… — separó sus labios como si quisiera decir algo, es una declaración que nunca pensó hacer ¡Que incluso temió declarar! — Porque si… tuviese que hacerlo por ti, yo lo haría — sintió vergüenza, no por una declaración de amor, sino por lo comprometedoras de sus palabras ¿Cómo la elegida de Dios haría algo así? — Para que estemos juntos, no lo dudaría — no debería pensarlo siquiera, pero ahí se encontró con una carta que jamás ha jugado, que debería estar prohibida, pero no le importó hacerlo por alguien más ¡Ni es por ella misma!

Se sintió distinta. Quizás ha partido a la mitad lo bueno que tiene y se lo ha dado a él, sin importarle las consecuencias.

—Sí, te quiero. Mucho ¡Muchísimo! Más que a cualquier otro. Si tuviese que elegir a una persona para querer de todo el mundo ¡Y solo a esa! Te elegiría a ti 

Esa es la más importante, por eso aunque apareció al final, la respondió primero. Incluso podría no seguir con las otras y se sentiría tranquila, aun así, le ha prometido que ofrecerá lo mismo que él le ha dado, en un trato justo.

—Lo oí, cuando estaba ahí dentro. — se alejó de él y tomó aire — No soy yo, estaba segura de eso — sus manos juguetearon entre ellas inicialmente, apretándose lo suficiente como para que la zona pierda color — Tuve una familia. Era obvio ¿No? No llegué por un milagro a pesar que me dijeron mucho eso — se rió con suavidad, escondiendo los nervios de una confesión que no le gusta. Porque le ha dicho que no quiere saber — Y una hermana también tuve. — porque ha oído esa palabra en la cueva, por parte de una mujer que no conoce, pero que le ha hablado con un cariño que no conoció hasta encontrarse con Owen — ¿Por qué crees que me dejaron?

Dejó de lastimarse y buscó otra distracción, una mejor. Seguramente por eso abrazó a su compañero, a aquel que eligió de todo el resto.

—¿Crees que pueda encontrarlos algún día?

A pesar de que ellos puedan no querer toparse con ella, por algo no han vuelto por ella ¡Eso dice su instinto! Aunque su corazón se aferró a una esperanza que no existió antes, que ha aparecido por la insistencia de Owen.

El creer que es importante, porque si lo es para él ¿Por qué para los demás no lo será?

—¿Que me quieran ver a pesar que yo no pueda verlos?

Suenan a dudas nuevas, a un temor que antes no estuvo ahí. Que aparece porque se ha alejado de las respuestas fáciles, del confort de un Dios que parece ponerla constantemente a prueba.

—No lo sé, no sé qué pasaba en la iglesia — es la respuesta más obvia, es aquello que la enloquece. Porque podría haber sido cualquiera, todos eran posibles culpables, pero nadie lo era realmente — Ni siquiera sé si lo que viví era de verdad — se rió con suavidad — Pero me alegro de que ya no tengo que estar ahí, que ya puedo estar despierta.

Porque en los sueños Owen no siempre está, por lo tanto no es donde quiso permanecer.

—Y contigo.