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[EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 3 [TORRE] - Voz Seductora - 23-11-2025 Recordad que debéis postear con el código ["personaje=2283"] (quitad las comillas). Es OBLIGATORIO que pongáis bien el código (sólo tenéis que copiar y pegar y quitar las comillas y ponerlo al principio de vuestro post. El que no lo haga está descalificado. Este código es para copiar vuestras estadísticas, inventario y demás. Una carrera y la celeridad más endiablada dio comienzo entre los que entendieron que, aquella torre, extraña y perfecta en medio de la nada con aquella carpa voluptuosa era la clave de todo esto. La luz de la luna bañaba los restos de los muros hundiéndose lentamente en el agua así como las siluetas de los que habían decidido no tenerle miedo al miedo y se habían lanzado a cruzar por encima de ello para ir hasta aquel extraño lugar. Quince personas - aunque tres estaban siendo llevadas por otras - se dirigieron hacia ese lugar con la mayor presteza posible, pero para cuando el primero de ellos puso un pie allí, el galeón del Gobierno Mundial se alejaba adentrándose entre una niebla marina para no dar marcha atrás. Los Tenryuubito había escapado de ellos, sin duda. Los primeros en poner pies en aquella tierra, serían el dúo de cazadores Fyodor y Krysser, aunque el primero de ellos llegó con tiempo suficiente de ser el único que vio partir el barco en la lejanía. El dúo podría darse cuenta de las cajas de alimentos que aun quedaban, las sillas de lujo, la carpa, y aquel extraño cofre. Un cofre de metro y medio de largo, por medio metro de ancho y un metro de alto. Adornado con refuerzos y embellecedores de oro que bien podrían valer por si mismo medio millón de berries para ojo de buen comerciante. Se encontraba cerrado, y sin llave, pero no parecía especialmente resistente. Si lo intentaban mover, descubrirían que pesaba muchísimo, aproximadamente un par de centenares de kilos, y que producía un sonido metálico y tintineante al hacerlo. Seguido de ellos apareció Maki, quien con su velocidad había adelantado a sus compañeros e iba acompañada en la retaguardia por Lu Yan, quien portaba consigo a la diminuta y liviana Alana. Owen cargando con Gwen y seguidos por Mercedes fueron los siguientes en aparecer. El dúo romántico y la intrépida mujer del Cabaret formaban un equipo de tres que parecía suficientemente sólido. Después de estos y prácticamente al unísono llegaba Eros, el hombre-topo, cargando a Kiyoshi, y Stroud, el comprometido y recto Marine, quien se había lanzado hacia delante superando a sus compañeros - Moja - que llegó después de él. Finalmente llegaron, en este orden, Einarr el revolucionario confeso, Kibai, el joven recluta marine, y Odeth la enorme belleza de los Dead Man Hand. Cuando todos estuvieron allí, el qué hacer y el cómo era cosa suya, sin duda, así como las consecuencias de sus actos para consigo mismo o para con sus compañeros y rivales en la plataforma. Ese cofre rebosaba fortuna y problemas al mismo tiempo, pero no era el único tesoro sobre esas rocas... algo que tendrían unos minutos para debatir. El sonido de una enorme burbuja explotando, como una pompa de jabón gigante, resonó en el aire de aquel lugar y con un salpicón fuerte del agua salada del mar bañó parte de la ladera de la torre de piedra - sin mojar a nuestros quince intrépidos aventureros - revelando que un galeón enorme, cubierto de algas, musgo, crustáceos y vegetación variada había aparecido de la nada justo encima del agua, tras la torre. Estaba cubierto por aquella formación de rocas evitando que los ojos de los que estaban en los barcos atrapados más atrás pudieran verlo, aunque aquellos con un avezado sentido del oído podrían haber ubicado el origen del sonido de la burbuja explotando, pues oírlo lo habían oído todos. El barco tenía aspecto de haber estado en un lugar muy húmedo y muy poco cuidado. Se veía funcional, pero como si la vegetación y el tiempo se lo estuvieran queriendo comer a partes iguales. A bordo, había varios jóvenes hombres y mujeres de la raza de los Birkanianos, así como un gran Gyojin anciano, acompañado de un extraño Mink también anciano, que discutían en cubierta dándole golpes en el hombro al otro como quien increpa al hablar. ¿Quiénes eran esos tipos y cómo había aparecido su barco ahí de la nada?
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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 3 [TORRE] - Pawurs Ushoku - 23-11-2025 Quien me manda a mí moverme de mi asiento, en el que estoy tan ricamente, ahí, sin hacer nada, viviendo del cuento y de la buena vida. Me caguen todo lo cagable, tuvo que venir el idiota de mi primo Urususu a verme. Ya ves tú, ¿para qué narices quería verme? Que le apetecía pasar un rato con su primo favorito, pero no se da cuenta de que yo solo quiero estar tranquilo, sin que nadie me toque las pelotas, solamente de vez en cuando algún trabajito de los míos para sentirme realizado y ya. Ojalá hubiera seguido el camino que hace tantos años deje por esto, en el que vivía en un pueblito en un valle, apartado de todo lo imaginable, rentando una tienda de ultramarinos al lado de un lago donde podía pescar sin que nadie me molestase. Me equivoqué, claramente, como siempre. Pero, bueno, de perdidos al río. Urususu me sugirió sacar unos dinerillos extra utilizando mis poderes y su capacidad de relaciones sociales para el resto de seres vivos. No me pareció tan mala idea como lo planteaba, así que decidí aceptar, pero más pronto que tarde ya me estaba arrepintiendo, el mero hecho de levantarme de la silla me daba pereza. Gracias a nuestras fuentes de información, parece ser que se estaba liando un embrollo en Los Cabos Gemelos, y era el lugar idóneo donde la gente estaría dispuesto a pagar por mis servicios si realmente lo necesitaban — ¡A ver, necesitamos un galeón bien grande, traerlo al patio que ya me encargaré yo de moverlo después, y quiero que con nosotros vengan todos los chavalicos esos que trabajan gratis! ¡Van a saber todos ellos lo que es coger la pala en condiciones y formarse como es debido! ¡Así que venga, en movimiento! — Ordené mientras me dirigía al patio con calma acompañado de mi primo. Me sorprendía que a pesar de la edad se mantenía bien joven y con energías el cabrón, qué asco me daba — ¿Es que no puedes estarte quieto cinco minutos? Vamos, no me jodas — Gruñí como el viejo cascarrabias que era — ¡MARIANOOOOO! — Grité para que mi cuervico me acompañase en este negocio y me diera suerte, el cual acudió a mi llamada fielmente, apoyándose en mi hombro derecho. Cuando llegamos al patio, lo que nos trajeron era... una putísima mierda — ¡Como narices vamos a ir en esta cosa! ¡Tiene que ser elegante, caballeroso, que desprenda... ¿Aura? ¿No es así como lo dicen los jóvenes de hoy en día? ¡Este barco huele a mierda! — Dije mientras un joven cadete vino a dirigirme la palabra — Señor Paw... — Le corté — ¡CALLA, DÉJAME HABLAR! ¡Señorito, chaval, que no te enteras! — El joven tragó saliva y continuó — ... Señorito Pawurs, este galeón es uno de los tantos barcos que vienen de la parte de abajo cuando suben a la isla... O bueno, lo que queda de él... — dijo un poco asustado el chaval. Me llevé la mano a la perilla y comencé a peinármela con mis dedos — Hmmm... bueno mira, mejor, así luego podemos tirarlo a tomar por culo, pero le damos uso antes al menos... ¿Habéis cargado con lo necesario dentro de él? — Pregunté — ¡S....Sí, está todo! — Contestó el chaval rápidamente — Coooooojonudo, pues venga, a palear todos ¡Andando! — grité dando la última orden a todos los chavales, mientras mi primo y yo subíamos a bordo. Una vez todos preparados, hice mi show. Fui a tocar aquel barco podrido con mi mano derecha, no sin antes mirar a mi primo — ¿Cabos gemelos, verdad? — Y con su respuesta, toqué el galeón, el cual comenzó a cubrirse rapidamente en una burbuja y así viajar a una velocidad increíble, trepidante, emocionante, y en menos que canta un Ñordiki, llegamos a la ubicación, dejando caer el galeón sobre el agua del mar Azul, creando una gran ola y sonido brusco en toda la zona. Desde la cubierta y apoyado en mi bastón, comencé a mirar para todos lados, más concretamente en lo alto de aquella torre, donde había una especie de circo montado, pudiendo divisar a un grupo de gente. Así que comencé a dar órdenes, yo solo quería terminar cuanto antes e irme de allí — ¡Chavalicos, ir para allá arriba y comenzar a dar soporte a la gente que quiera y largarnos cuantos antes, que en palacio me están haciendo unas gachas de puta madre, que hace mucho que no las como y me apetece... recuérdame comprar pan a la vuelta, que no se me olvide — Le dije a mi primo, el cual sabía muy bien que no le hacía mucha gracia ese plato, pero me gustaba meterle cizaña — ¡Mientras estés en palacio comerás lo que haya y lo que me dé la gana a mí, que para eso eres mi invitado, y si no, pues te comes una puta mierda! — Le dije a la vez que, sin previo aviso alguno, le tocaba con mi mano derecha su hombro izquierdo y así movernos a lo alto de aquel sitio, donde estaba aquella gente "reunida". — ¡Que pasa, como están los maquinas, espero que bien! — Saludé a cada uno de ellos — ¡Estáis de suerte, hoy me siento generoso! ¡Soy el magnífico, el mejor, el poderoso y benevolente Pawurs Ushoku! ¡El chamán de la Isla del Cielo! ¡He venido a ofreceros mis servicios, en caso de que queráis, por supuesto! — Comenté mientras me desplazaba a la izquierda lentamente, rodeando así al grupo de chavalitos y chavalitas — Soy capaz de extraer de vuestro interior a los diablos que habitan tras haber consumido una de sus terribles y malignas frutas... para siempre — Me llevé la mano a mi frondosa barba — Obviamente, esto tiene dos precios a pagar. Uno, una bonita cicatriz en vuestro abdomen para el resto de vuestra vida. Y el segundo... pues lo que cuesta, la mano de obra de toda la vida — Me paré en seco y les miré fijamente. — ¿Algún interesado? —
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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 3 [TORRE] - Urususu Ushoku - 23-11-2025 La vida en Zou era todo lo soñado. Monitas, fama, dinero, cocodrilos Lamborguini, aves Bugati... Yo estaba de puta madre aquí, a pesar de mi edad me mantengo aún en forma en ser el alma de cualquier sitio, soy el peak de la gente molona en este sitio y todos lo saben. Pero de vez en cuando, me apetece ir a ver a mi primo, a mi compadre, al asqueroso de Pawurs a sus tierras y darme una vuelta por allí y que puedan contemplarme totalmente. Se me había ocurrido un negocio cojonudo con su ayuda y así poder llevarnos una buena cantidad de dinero. Dinero que luego se podría gastar en cosas esenciales y útiles, como una fiesta por todo lo alto, es un básico, ya lo dice la Constitución de Urususu, y así hay que cumplirla. El viajecito había sido movido, tuve una resaca dentro de otra resaca, sin saber como era posible, pero no hay resaca que pueda parar al príncipe del mete-saca. O eso decían los rumores de mi. Los rumores y los vítores. Y los gemidos. Sobre todo los gemidos. Las señoritas no podían estarse quietas cuando el señor de la fiesta aparecía, el paladín del jolgorio se dejaba ver, el maestro de la ceremonia hacía acto de presencia, el dueño de la cogorza estaba ahí. Y no las culpaba: ellos quieren matarme y ellas montarme. Skypiea era estirado y aburrido, y sólo iría ahí para ver a mi primo Pawurs si el negocio era bueno. Primo carnal, sangre de mi sangre... mamá tuvo una vida social muy movidita. Claro, de tal palo tal astilla. ¿Cómo podía juzgarme? Era imposible. Soy injuzgable hasta por mi mismo. Por suerte para la familia yo era el cerebro pensante en las operaciones especiales y en las penetraciones esenciales, y aquel periódico hablando del cachondeo que iba a haber en los Blues se traducía en una cosa: pasta gansa, parné, money money, brilli brilli, la tela, la panoja, los napos, la guita, la plata, los cuartos, la mosca, la fariña, el fajo, los lereles, las pelas, los verdes, el caldo, la lumbre, el suelto... Vamos, el dinero contante y sonante. Estando en la isla del cielo, sólo tenía que seguir a Pawurs para que las muchachitas aladas me rodeasen — ¡TODA LA MUHERE QUE TENGAN UN MORENO, VALORENLO, QUE ESO TA ECASO EN EL MERCAO! — grité mientras se me avalanchaban las zorras putas — ¡Wacala wacala wacala! — reí abrazando con mis manos dos cinturitas prietas de esas muchachitas — Tu lo que quierre e plobal al Rey Macaco, tu sabe-sex — dije mirando a una de ellas bajando la cabeza para que las gafas se deslizasen levemente por el tabique de mi nariz, mientras mi primo daba sus órdenes y hacía sus jaleos raros y con un grito enorme llamando a su pajarraco espantó a mis pajaritas, quienes parecían temer la ira de aquel anciano. Las vi bajar del navío con pesar y pena y me acerqué a mi primo — Al conjunto de mi amada eposa, la pastora Clotilde Gimiene, mujel que amo y apresio, mujel que quiero, mujel que etoy enamorado de ella, mujel que etoy ofisiado de ella, mujel que depué del dinero repiro por ella, mujel que de que que me tiene loco prendio-sex — y nos paramos delante de un barco que no tenía nada de glamour ni estilo — Pero que e lo que e eso mi lidel, ute me quiere dejar a mi en mal lugá con las sssseñorita — dije bajándome un poco las gafas con los dedos, y recolocándomelas cuando mi primo terminaba de hablar con los demás de sus cosas y nos montábamos en la embarcación, que poco después desapareció desplazándose a una velocidad increíble hacia el destino que habíamos prefijado. — ¡WAAAAO! — Cuando llegamos, con el sonido de una pompa explotando, no pude si no exclamar de asombro. Ese poder de mi primo era la mera verga y me traía por el camino del demonio — Tu no sabe la diablura que yo podría haser con eso mi lidel ¡no esíte pajaríta que se me resita a mi con ese podel del diablo! — pero su respuesta fue ponerse a hablar de asquerosas gachas y diversas tonterías, gritándome y recordándome que tuviera que comprar pan — ¡EL HUESASO! — le grité dispuesto a recriminarle golpeándole con mis dedos en su hombro, pero nos volvió a desplazar algunos metros más allá, a donde había una serie de personas. Ahí, mi primo comenzó a presentarse dando un discurso muy de su estilo, y yo me dediqué a mostrar mi desdentada dentadura y a mover las cejas mirando a las muchachitas que había ahí para mi. Entonces mi primo mencionó al diablo — ¡EL DIABLO! — dije de fondo de su discurso, pero continuó hablando. Para cuando terminó y mientras me dirigía a una de las cajas de fruta que había en el lugar, exclamé con los brazos extendidos y las manos abiertas — ¡Fama! ¡Dinero! ¡Mujere! ¡Lamborgini! ¡Mersede Bens! ¡Maserati! ¡Bugati! ¡Todo lo que uhté quiera! ¡Ese pana mío que etá ahí y yo podemo hasel realida la cosa má difisil del mundo-sex! — dije mientras la abría y me apoyaba en ella — Utede se sacan el podel del diablo que se queda acá en la frutica, y si alguno de utede quiere alguno de lo podere que se queden acá yo se lo dejo rebajao y fasilito para que lo tengan right now ya mihmo — dije, mirando a la chiquita de las alas que me recordaba a las que antes me habían sido arrebatadas — ...sex — maticé, relamiéndome los labios — Claro que eto también silve para lo que no quieran quitarse suh podere pero que tú si quiera los suyo. Sólo trae a ese pana tuyo aquí para que mi primo mi lidel le saque el diablo y yo lo gualde en eta frutica y yo se la puea vendel a uté para que tenga el podel que siemple quiso ¿uté me entiende? Claro que si mi lidel si la gente nueva buena sabe bien de qué va el asunto-sex — finalicé, hurgando entre mis dientes con la uña de mi dedo meñique mientras los miraba atentamente.
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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 3 [TORRE] - Maki D. Zen'in - 23-11-2025 [personajeinvalido=2318] Maki decidió esperar a ver aquello que la impulsaba, la figura victoriosa de su amado Uker, pero no, no la vio, solo vio un pajarraco volar sobre ella y a un Mink correr como endiablado hasta su posición… ahí los vio, antes de cantar su canción, un himno de violencia y descarara da fuerza contra la torre oscura que cernía sus garras sobre todos. Guardo con cariño el botiquín que le dio su amigo Bubblegum… no quiso cruzar palabras con el tigre ni con el pajarraco… vio como después llegaron sus aliados, el cuervo y la pequeña Alana… no espero más, Maki no era de esas… convertida en la criatura más feroz que recordara, con escamas, dientes, garras y cornamenta afilada y dientes de carnívora… se lanzó… la puerta como si fuera papel se reventó en mil astillas, pedazos de acero doblado ante su patada… podría haber una trampa en su mecanismo de apertura pero ella no se iba con juegos a estas alturas… esta furiosa. Solo tenia una idea en mente… cualquier figura que viera que no fuera sus aliados… cargaría en su contra con toda la fuerza que tuviera, todos en esta isla eran objetivos, intuyo que los dos de antes estaban en la misma situación que ella, no se había dado cuenta de cuantos barcos partieron pero estaba claro que la torre era el centro de todo… una vez dentro, se apresuro a subirla con la mayor velocidad posible y saltando rebotando entre pardes, suelo y escaleras avanzo rápidamente hasta que vio una gran puerta… —PUERTAS HIJAS DE PUTA!!! SUFRAN EL CASTIGO DE LAS ESCAMAS FURIOSAS DE LA GRAN MAKI Y LOS OLVIDADOS!!!— Grito a todo pulmón, si esto era una misión de infiltración, obviamente ya estaría muerta. No servía mas que para atraer a los enemigos hacia sí, golpear, patear y morder. Era un alboroto, una avalancha con patas y cola... Nada…. no encontró nada en el siguiente patio… nada vivo. Al menos a su vista… golpeo le suelo con ambas manos y rugió al aire como una bestia salvaje… y de un revés del puño hizo pedazos una silla que se azoto contra el muro haciéndose pedazos explotando literalmente… en un rompecabezas que ni el mejor carpintero del mundo podría armar. Maki entonces se calmó, vio a los otros dos, aparentemente eran civiles?.. levaban armas…. Peligrosas… las del Tigre supo eran de oro puro… no literal, sintió codicia por ellas… se encamino al cofre… si había algo quería que fuera suyo. Alzo la espada…. para hacer añicos el candado… la espada cayo y salto en mil pedazos… todo eso sería suyo… hundió sus manos en el interior del cofre para agarrar todo para ella, era una codiciosa de mierda… la carpa oscilaba y latigueaba entre el viento cruel y azotaba la calma como su esclava. Vio aparecer a los demás… se alegró primero, no vio a Uker… puso atención… un segundo… entonces vio los colores de la muerte… —Cuervo!!!… el tesoro!!!… será nuestra compensación por todos estos males… puede haber algo de valor… Owen… aléjate de esos… imbéciles… ayuda al cuervo… es un aliado… Gwen cuidado… Kiyoshi… Odeth… retrocedan… llévense lo que quieran del cofre!!! Y el cofre mismo… SAQUEAD TODO NO DEJÉIS NADA COMAÑEROS!!!— Maki apenas los vio… desenfundo sus armas, caminando decidida a destriparlos… guardo lo que pudo robar en el morral que llevaba su preciosa guitarra y de manera amenazante mirando con furia a los marines que tenía al frente… —Ustedes Hijos de puta son los causantes de esto!!! Alcen sus armas bastardos… los despellejare!!! Y que nos e diga que no tengo honor por no esperarles a que se preparen…— Les escupió palabras de odio al principio y desafiantes después, pensando que eran parte de lo orquestado, quien sino tendría estos recursos… Una gran explosión resonó, algo que detuvo su ataque… una gran burbuja de aire… la explosión su oído… le aviso, se cubrió y la explosión no le trajo mayores problemas… Maki miro a los marines y se encamino hacia lo que parecía ser el verdadero enemigo… se volvió al trio de Marines y escupió el suelo… Ya se encontrarían nuevamente. Un Viejo de mierda apareció de la nada… deseaba darnos algo… cambiar… su fruta… sacar de su interior su akuma… Maki se miró las manos… enguantadas en escamas verdes… NO… Maki ni le presto atención… era su fruta… SUYA de nadie más… ella era la fruta y la fruta era ella. Maki… miro a los Marines, quizas… no era el momento de luchar… y volvió al cofre… no se ocuparía jamás de tonterías de comerciantes… principalmente por que no era su fuerte. Uker... donde estas mi amor...
Karmas
Energias
RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 3 [TORRE] - Eros Focalor - 23-11-2025 [personajeinvalido=2283] Pues una de las ventajas de ser ciego, es que no te sorprendes tanto con todo lo que está pasando. El corazón de Eros latía como una bala en su pecho, no obstante cuando comenzó a sentir olores familiares se limitó a soltar al médico regresando a su forma humana. Inspiró profundamente para entonces exhalar, estaba cansado y de golpe encandilado por de pronto ver. Llevó su mirada hacia Kiyoshi para corroborar que el médico estuviese bien. — Lamento si fue brusco, actué por instinto... Al menos estamos sanos y salvos ¿No? —Añadió el funebrero sentado en el suelo a la vez que se levantaba del mismo para notar como ya algunas personas habían llegado. Vio rostros conocidos: Owen, Gwen. Suspiró con alivio al notarlo, entonces llevó su mirada hasta la mujer que gritaba como desaforada. Parecía conocer no solo al colorado sino también al médico que había enfrentado la muerte a su lado. — Amiga tuya, asumo... La mujer que está siendo cargada por el muchacho de cabellos rojos es amiga mía y la mujer gigante que los acompaña también —Y a decir verdad le aliviaba que estuviesen bien, todos ellos. No vio a Rosse, Giyuu o Varo. Temió lo peor pero como alguien que había hecho las pases con "lo peor" simplemente se decantó por esperar. Apenas se había dispuesto a reunirse con ellos, vio la escena que frente a él. Llamativo, todo lo que estaba pasando. Estos individuos parecían predicadores, buenos vendedores sin duda, ofreciendo ofertas interesantes. Vender y comprar, comerciar con los demonios en sus interiores como si no fuesen más que mercancías. Eros dejó escapar una risita. — Teehehehe —Pues le parecía llamativo que alguien tratase un asunto tan trascendental para la existencia como si fuese moneda de cambio. Mencionaron una isla en el cielo, y ahí fue cuando la atención de él fue verdaderamente captada pero... No se acercó pese a su insaciable curiosidad. Si bien entendía que ser un pequeño topo entre todo el abanico de habilidades que le podrían tocar era quizás decepcionante, lo cierto era que gracias a esa habilidad es que ahora mismo estaba vivo. Además, el tímido muchacho no confiaba en éstas personas recien llegadas para someterse a un procedimiento que, de buenas a primeras, no podía pagar. En cambio decidió aprovechar la conmoción para separarse lo suficiente del grupo, en pos de examinar el perímetro por si mismo curioso por lo que la torre deparaba.
OFF ROL
RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 3 [TORRE] - Kiyoshi Maeda - 23-11-2025 [personajeinvalido=2283] El viaje es frenético, peligroso, de todo un poco. A duras penas Kiyoshi logra sostener su arma para apuntar a lo que sea que haya a su alrededor, pues su cabeza da tantas vueltas que le es casi imposible distinguir imágenes concretas. Realmente cuando termina el recorrido, desea vomitar, pero se esfuerza lo suficiente para calmar su estómago y así no ser el protagonista de una escena lamentable. Se acaricia la sien con ambas manos para concentrarse y aclarar un poco todo, volviendo a ver. — Sí, no te preocupes. Si venía por mi cuenta, tendría los pulmones destrozados. — Lo que sí, saca de entre sus ropajes su típico pañito higiénico y un frasquito con un líquido limpiador. Asea bien sus manos para dejarlas impecables en lo que afirma el rifle en el suelo, apoyado en su vientre. Al finalizar, moja otro paño que lleva consigo y se lo tiende a su nuevo compañero. — Ten, hay mucho polvo y las manos sucias son incómodas. Viendo a su alrededor, no fueron ni por asomo los primeros en llegar. Quien más destaca es la autora de los gritos que de inmediato lo tachan a él como un conocido. La lagarta ya está aquí y haciendo de las suyas. Para Kiyoshi, quien no disfruta llamar la atención, que lo nombre una mujer que está siendo explícitamente eso, le provoca mucha vergüenza, más aun cuando Eros se da cuenta de que deben ser conocidos. — ¿Amiga? Olvídalo, quizás me conoce de por ahí. No estoy seguro. — También tengamos en cuenta de que sigue molesto porque no haya llegado a protegerlo cuando estuvo en peligro. Lo que más le interesa es lo siguiente mencionado por su amigo el topito. ¿Un hombre de cabellos rojos? Cuando ve en la dirección, realmente ellos dos aparecen juntos ante sus ojos. — Qué pequeño es el mundo, conque eres amigo de Gwendolyn. — Luego de tanto frenesí durante un largo rato, verlos a ellos dos juntos, Gwen y Owen, le transmite cierta tranquilidad. Su compañero debe estar contento y seguramente esto le ayude con tantos problemas mentales que demostró las últimas semanas. Tras hacer un gesto a Eros de que vaya con él si es que quiere y tomar su rifle con ambas manos, se acerca caminando tranquilo hacia el trío que también hace presencia en la torre. — Al fin diste con ella, tonto. No veo a Uker cerca, pero intentaré apuntarle con mi rifle si es que aparece para que no se le acerque. — Un diálogo que puede ser raro para cualquiera que lo escuche a excepción del pelirrojo, quien debe entender de inmediato. ¿Acaso no le dice a todos que deben alejar al cocinero de esa muchacha? Kiyoshi aún no entiende por qué, pero ambos ya dejaron claro que ayudarán al otro en sus propósitos. — Te diría que es peligroso estar aquí, Gwendolyn, pero creo que mejor te pido que cuides a ese tonto. Tiene facilidad para partirse la cabeza. — ¿No debería ser al revés, decirle a él que cuide de ella? Bueno, aquí vemos en la inteligencia de cuál de los dos confía más. La aparición de los dos personajes que se roban el show capta su atención, y quizás la de la mayoría debido a su manera tan particular de ser. — Ya saldaremos cuentas luego, Owen. Me cansé de esperarte para que me salves de ese monstruo. — Y es porque ahora se digna a escuchar tanto a Pawurs como a Urususu. — Tontos, ¿no podrían hablar bien? — Porque debe utilizar un procesamiento mental demasiado elevado para entender la idea que buscan transmitir. Ni le pregunten por detalles, pues no tendrá ni idea. Para empezar, recordemos que todo este asunto de ser pirata empezó por el robo que sufrió y la falta de dinero que le atacó. En términos simples, no tiene casi nada consigo, por lo que tampoco es que pueda pensárselo mucho respecto a las ofertas que dan. De igual modo, no busca desprenderse de su habilidad del diablo. Nunca se le pasó por la cabeza, menos ahora. El que siempre demostró interés en las frutas es el de los cabellos rojos. — Ey, tú siempre me preguntas sobre esas cosas. ¿Por qué no revisas una?
OFF ROL
RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 3 [TORRE] - Gwendolyn - 23-11-2025 [personajeinvalido=2283] —¡Mercedes! —
La llamó al escucharla cerca, se mostró animada, tanto como para moverse ligeramente al hablar — ¡¡¿Estás bien?!! ¿Sabes algo de los demás? — quiso saber, porque no puede verlo, incapaz de observar, no le quedó más que confiar en las palabras de los demás.
Y entregarle su vida a quien ha decidido dársela completa. Seguramente por eso no temió que no lleguen, simplemente se aferró a él, hasta que el ritmo bajó y las pisadas del resto de la gente apareció. No dijo nada, simplemente esperó que Owen pueda recuperar el aliento — ¿Ya se terminó? — esperó que la deje ir, bajando con cuidado al no poder ver en dónde está el piso. Un pie primero, luego el segundo para que el pelirrojo pueda descansar. La aparición de tantas voces la obligó a tomarle la mano al muchacho y apretarla. Incluso si existen algunas voces conocidas, se escondió detrás de él. Es un miedo que jamás ha estado ahí, una desconfianza que con los segundos se deslizó, hasta perderse un suspiro cansado. La aparición de Kiyoshi la sorprendió, es un respingo que la obligó a tomar aire — ¡Doctor! Eres tú — ¿Estará bien o le habrá pasado algo más? No se atrevió a preguntar, simplemente escuchó sus palabras, suponiendo que las palabras son para Owen, unas que la obligaron a reír por lo bajo — Lo cuidaré, lo prometo — el ánimo volvió a su cuerpo, lo suficiente como para tomar más confianza en estar ahí — Aunque, no me ha dicho nada de su cabeza… ¿Hay algo que debería saber? — se volteó a quien ha elegido para casarse, como si buscara respuestas, unas que quizás no lleguen, no ahora al menos. Escuchó lo que dicen los recién llegados, porque hablan de quitarse la fruta, de comprar otras más, como si fuesen un objeto de valor, cuando ella lo ha conseguido por un golpe de suerte o una casualidad. La curiosidad la hizo apretar sus labios, aun así no dudó en voltearse en donde está Owen, como si quisiera decirle algo — ¿Me llevarías a donde están las personas que hablan de las frutas? — es un tono suave, que se asimila a un secreto, pero que termina más en una petición. Esperó que estén cerca. Su mano se paseó por su ropa, secando el ligero sudor que los nervios provocan — ¿Puedo… puedo hacerles una pregunta? Mi nombre es Gwendolyn Yang — sintió como el valor se mezcla con la curiosidad, haciéndola hablar finalmente, en un tono que sube y baja por los nervios — Yo me comí una fruta hace un tiempo. Puedo enfriarme, mucho… es como si se escondiera el frío dentro y… se escapa por los nervios… L-Lastimé a alguien muy preciado así a pesar que no quería — apretó la mano de quien la acompaña, porque Owen fue la primera víctima de lo ocurrido. —L-Lo que quiero decir es ¿Habrá alguien que pueda enseñarme a que no ocurra? — es una confesión nerviosa, porque tal vez está pidiendo mucho — Alguien que me enseñe a usar mi fruta. Para que el frío no se escape y solo salga cuando quiero — No vio como son, tampoco le interesa realmente la imagen de la gente, simplemente esperó tener alguna respuesta por parte de los que han aparecido, mostrando un conocimiento que deseó aprovechar. —Como un mentor. Como un salvador o la respuesta a un problema que seguramente tiene más de una solución. —Algo así…
Off
RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 3 [TORRE] - Owen Yang - 24-11-2025 [personajeinvalido=2283]
![]() -¡MERCEDES, NO TE DETENGAS, SALDREMOS LOS TRES DE AQUÍ VIVOS SÍ O SÍ!-
Aquel camino de rocas separadas permitía que, el muchacho aún tiritando y con sangrados aleatorios que brotaban de su cuerpo (Y con daños críticos) saltase de peldaño en peldaño con la compañía de aquella gigantesca mujer de gran cuerno en la frente y que, luego de la impresionante y cruenta batalla que habían tenido, ciertamente, estaban siendo capaces de poder escapar de aquel monstruoso lugar en una sola pieza. En los brazos del pelirrojo yacía su mujer favorita, aquella chica que siempre parecía tener los ojos cerrados y que, aunque algo sucia y desarreglada, se veía en muy buenas condiciones a diferencia de su futuro compañero de vida, el cual tenía las hormonas explotadas y que aclamaban por detenerse. Él sabía que, si lo hacía, su cerebro le pondría un freno para congelarle o desmayarle. Parecía como si, ambos, siempre estuviesen en desacuerdo con tomar decisiones en general: Owen forzando la máquina hasta la última gota de sangre y, su cerebro, como está loco, detenerle. Aunque ciertamente su cerebro es él mismo, parecían dos elementos peleando por el control de una misma cosa. Algo bastante esquizofrénico, a decir verdad. No había dudado ni un solo segundo en viajar directamente hacia aquella torre central, tan llamativa que no permitía pensar en absolutamente nada más que encontrar la salida de aquel desolado, oscuro y preocupante lugar mientras que, finalmente, fue capaz de poner los pies sobre una tierra mucho más firme que el desfile en procesión de rocas que solo invitaban a un posible desastre si se llegaba a resbalar con una sola. Owen no había detenido su marcha ni un solo segundo, el calambre sería letal si lo hacía -¡Mercedes, subamos a ver si encontramos alguna salida en altura!- exclamó el pelirrojo que, aún con la adrenalina al máximo y los niveles de cortisol quebrados, corrió directamente hacia aquel interior de la torre para empezar a subir a ella y, jadeando a más no poder y deteniendo su marcha en cuanto llegó a la cima, divisó a varias personas, demasiadas para su gusto -...agh...agh...- jadeaba de manera incontrolable mientras que el sangrero era total, con su pecho y espalda inflándose a más no poder. Cuando enfocó sus ojos y sin soltar a su mujer favorita de entre sus brazos, pudo divisarlos: Un hombre tigre que parecía estar herido igual que él, otro con una máscara de animal y con ojos tan sanguíneos y horrendos como los de una blasfemia, pero lo que pudo notar fue, automáticamente, un respingo al escuchar una voz que conocía de forma tan característica como evidente, ¿Estaba distorsionada? ¿Porqué se escuchaba tan quebrada? Owen… aléjate de esos… imbéciles… ayuda al cuervo… es un aliado… Gwen cuidado… Kiyoshi… Odeth… retrocedan… llévense lo que quieran del cofre!!! Y el cofre mismo… SAQUEAD TODO NO DEJÉIS NADA COMAÑEROS!!!—
![]() -¿¡Maki!? ¿¡Eres tú!? ¿¡COMAÑEROS!?-
¿Qué le había pasado? Parecía un concepto muy, muy parecido al que tenía Eros, el hombre-topo: Mitad animal, mitad persona -Gwenchi, puedes...bajar.- dolían los brazos, dolían los músculos, dolían las piernas, pero Owen se agachó ligeramente y ayudó a su mujer favorita a que pudiese ponerse de pie ya que, como mínimo, tenía una aliada en semejante infortunio de situación...aunque andaba un poco enloquecida, claro está -¡¿Tú también te comiste una fruta del coño de esas?!- No podía creerlo, ¿Ella también? -...Tsch.- él había quedado tan maltrecho, tan lastimado, tan arruinado...¿Maki? Estaba intacta, in-tac-ta, solamente manchas de suciedad y tierra. Una expresión repleta de frustración se escapó hacia un lado mientras su rostro, aún manchado con sangre y que el pelirrojo intentaba quitarse con la mano izquierda desaparecía -Yo estoy a punto de desmayarme...y...ésta tipa...Gwen también se ve perfectamente.- desgraciadamente el muchacho no tuvo ningún ápice de contexto de lo ocurrido en el infierno personal de ambas mujeres, pero, ciertamente, le resultó inevitable volver a sentirse débil. Otra vez. Empezó volver a salirle sangre del ojo por los nervios. — Amiga tuya, asumo... La mujer que está siendo cargada por el muchacho de cabellos rojos es amiga mía y la mujer gigante que los acompaña también —
![]() -¿¡!? ¿¡EROS!?-
Conocía aquella voz tristona, apagada y melancólica hasta a un kilómetro de distancia: El famoso hombre topo, fue completamente incapaz de no voltearse a verle en ese preciso instante mientras sintió -¿?- repentinamente, cómo Gwen, la chica que le tenía totalmente capturado emocionalmente, entre-lazaba sus dedos con los de él -Aquí estoy, Gwen.- sonriéndole, incluso, aunque sus ojos, a veces, lanzaban destellos de colores, invitándole a desmayarse -¿Y yo no soy amigo tuyo, cabrón?- incluso en una situación así, el pelirrojo fue incapaz de no alzar una ceja con bastante incomodidad ya que mencionó literalmente a Mercedes y a su mujer favorita, y él fue simplemente "el chico de cabello rojo" -Gracias por enseñarme lo que significa la palabra funesto. Eres un funesto, muy, mucho funesto.- no sabía la conjugación verbal de la palabra, así que el hombre pelivioleta podía tomarse el concepto de la palabra como quisiese. — Al fin diste con ella, tonto. No veo a Uker cerca, pero intentaré apuntarle con mi rifle si es que aparece para que no se le acerque. —
![]() -Kiyoshi...tío...qué alegría me da verte, coño.-
Porque un médico le vendría excesivamente bien en una situación como la que estaba viviendo. Poco a poco, la calma abundaba en el corazón del pelirrojo al ver varias caras conocidas que parecían haber sufrido un destino parecido al de él. Sin soltar y teniendo a su chica favorita atrapada de la mano, sonrió en cuanto Kiyoshi, automáticamente, lanzó una referencia acorde a lo vivido hacía unos pocos días atrás en el Reino de Samba -Y tú tienes mucha facilidad para ponerte en pedo, ¿Eh, borrachín?- porque la picardía en la voz del muchacho y su sonrisa con su ceño fruncido desafiante invitaban a aquella complicidad que, adornada por una cantidad enorme de heridas, probablemente, le generasen cierto espanto en alguien tan hermético e higiénico como el pelinegro. ¡PLISH!
-¿Qué...ha pasado?-
Gracias al agudísimo sentido del oído del pelirrojo, justo detrás de ellos, algo sonó con intensidad, una explosión que tenía muchos detalles acuáticos y con eco, como si se tratase del "Pop" de una burbuja en una escala muy grave. Cuando el pelirrojo quiso dirigirse hacia allí, un enorme barco maltrecho y desvencijado había aparecido, en un enorme tropel de personas donde, dos en específico, empezaron a ir directamente hacia donde se encontraban todos reunidos. Eran fácilmente divisibles en altura, más gracias a tener una vista aérea y periférica de buena parte del lugar en donde se encontraban -¿Quiénes...son esos? Vienen...hacia acá.- había preocupación en el pelirrojo, la suficiente para no saber qué o quiénes se acercarían a todo aquel pequeño grupito. El primero en aparecer fue un tal "Pawurs", uno que tenía un aspecto oscuro, cansado y encorvado, aunque con ciertos rasgos de animal. Era la primera vez que el pelirrojo veía a alguien así y, ciertamente, parecía que toda su vida había estado rodeado de simples humanos cuando, fuera del mundo, existían ciertos animales antropomórficos y seres de tamaños y formas excesivamente variadas. Owen, por muy maltrecho que estuviese, estaba prestando atención en demasía a aquello que el primero mencionó, "La posibilidad de quitarte una fruta por un módico precio, y su correspondiente consecuencia" -¿Los poderes...se pueden quitar?- fue una pregunta genuina, es decir, parece ser un proceso reversible, ¿Cómo? Estaba confundido, muy, mucho, porque peor fue aquel que le provocó un latido intenso en su corazón: El mono carnavalesco de acento extraño que, peor aún, disponía de múltiples frutas de colores expuestas casi como si fuese un mercado callejero. Parecía algo tan habitual, tan normal, que hasta el pelirrojo que había sido un mercader y traficante una enorme parte de su vida, ahora, se sentía un pececito nadando con tiburones -Una...fruta.- se vio tentado, demasiado. No tenía dinero, pero, ¿Y si la robaba? ¿Y si se las quitaba de las manos? -¿Y si consigo el poder que me falta para proteger a quienes quiero? ¿Y si se la robo y salgo corriendo? No lo va notar, se la quito, corro, y listo. Y así puedo proteger a Gwen, a mi madre, a los de Tamanegi, vivir hasta que esta chica cambie este mundo de mierda. Puedo hacerlo, lo haré, ¿Cuál agarro? ¿La banana? ¿El melón? ¿Se comen? ¿Y si la muerdo y corro? ¿Maki tiene una también? ¿Soy el único zafio de todos los de aquí que no tiene poderes mágicos? ¿Y s-
Pero como siempre, Gwen, era capaz de quitarle de sus deseos, de sacarlo de ese estado mental de absorción total y de tomar la mala decisión de arrebatarle una de aquellas y salir corriendo como si cuerpo, instintivamente, le gritaba: "¿Puedes llevarme adonde están personas de las frutas?" -¡!- y aquel vacío total en el que se había ido su mente durante varios segundos y donde una ansiedad total le estaba comiendo la cabeza, ella, siempre siendo capaz de tirar de los cables correctos, le hizo reaccionar -...vamos.- y ahora parecían aproximarse aún más ante ambos que parecían gente de negocios a una escala completamente diferente a las cuestiones terrenales y mundanas que el pelirrojo habría tenido toda su vida. Su mujer favorita no solamente ni dudó en presentarse ante ellos, sino, que, incluso, pidió de qué manera podría ser capaz de poder controlar mejor aquellos poderes que parecía haberse ganado producto del extraño alimento. Sintió cómo la unión entre ambos se apretó con fuerzas, producto de la culpa y los nervios que la chica parecía haber tenido y, el pelirrojo, acariciándole la unión con el pulgar, buscaba calmarla sin siquiera mencionar una sola palabra -Mientras estés conmigo, no me importa.- llegó a pensar, ya que llegaron sus palabras clave: "Necesitaba un mentor" -...- y eso, disparó una idea totalmente explosiva en el pelirrojo, una similar y que no paró de darle vueltas desde su "combate" con Eros. ![]() -¡Hey! ¡Y-yo soy Owen Yang! Tenemos el mismo apellido, sí, larga historia. No somos hermanos, ni primos, ni nada...joder, estoy cansado, y nervioso, y tengo hambre, y me duele todo.-
Buscó actuar justo exactamente después de la chica, mostrando un poco de descontrol en sus palabras -¿Cómo puedo conseguir la fruta más fuerte del mundo? ¿Pueden ayudarme a conseguirla?- sus palabras sonaban genuinas, desesperadas, mientras su cuerpo temblaba por los escalofríos de la adrenalina que, progresivamente, descendía hasta niveles neutros o más normales -Gwen- desvió sus orbes celestes hacia ella, con algo de angustia en su expresión, con sus ojos entre-cerrados -es capaz de hacer algo impresionante, algo...que le daría la fuerza para cambiar este mundo. Yo...- había un gesto que solía repetir en cuanto sentía la debilidad de su ser: Ver su palma abierta que cerraba muy ligeramente, cosa que comenzó a hacer -...no puedo con esta fuerza que tengo. Soy alguien...normal,- desvió su mirada hacia atrás, queriendo ubicar con los ojos, uno a uno, los impresionantes individuos tan particulares que allí yacían. Incluso recordó que la propia Mercedes se hizo pequeña y, desde adentro, implosionó al villano contra el que estaban peleando. Otra incomodidad más para sí, que se había percatado ahora que estaba más calmado -y todas las personas que me topé son...excepcionales, literalmente hablando.- su vista volvió a ambos dos, sabios, llenos de conocimiento y que superaban en años luz a Owen en los posibles secretos de este mundo y su poder -¿Cómo puedo buscar la mejor fruta del planeta? ¿Cuál es su poder? ¿Hay algún bicho en el que me pueda convertir, no sé, en Dios?- no sabía si algo así existiría, ¿Podría ser? -¿En un ente mitológico? ¿Poder lanzar un rayo vaporizador de las manos? No sé, ¿Algo?- sus dudas eran desesperadas, pero, ciertamente, necesitaba conseguir el poder máximo, para así asegurarse de proteger a Gwen hasta que pueda cambiar los corazones de todo este mundo retorcido que él sufrió de primera mano -...ya la tiene alguien?-.
Me compre una cajita feliz
RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 3 [TORRE] - Stroud Nanashi - 24-11-2025 [personajeinvalido=2317] Como una maraña de tela blanca, Stroud saltó desde la última roca, con el empujón que necesitaba para, de un último impulso, subir hasta el borde de la extraña y enorme torre rocosa en mitad del vacío del mar. Se incorporó, recobrando, no sin dificultad, la postura firme y marcial que lo caracterizaba mientras examinaba el lugar que lo rodeaba. Pese al polvo y la abundante sangre que lo cubrían tras la pelea, el argénteo fulgor de la luna se reflejaba sobre su blanco uniforme y sobre el abrigo que, rasgado y hecho jirones, colgaba aún de sus hombros, ondeando bajo la brisa marina como una vieja bandera. Jadeaba ligeramente, aún sintiendo cómo algo de sangre emanaba de las heridas sufridas durante el combate contra aquella esperpéntica criatura, tiñendo su camisa. Sin embargo, su mente ya estaba lejos de aquello, casi se había olvidado: lo único que le preocupaba ahora era averiguar exactamente qué diantres estaba pasando allí, qué era aquella torre y de qué iba todo aquello. Parecía, pese a todo, que no había sido el único, ni el primero, en tener aquella idea. A su alrededor, otras figuras variopintas se le habían adelantado y habían hecho su aparición en la misma torre, bajo lo que debía de ser el firmamento del Grand Line. De hecho, ¿era aquello, siquiera, el Grand Line? Resultaba difícil de decir. Se maldijo internamente por no haber traído consigo alguna de sus cartas de navegación, intentando contemplar las estrellas y las constelaciones visibles desde aquel lugar. Sacudió la cabeza, olvidando la idea, y se dedicó a analizar lo que lo rodeaba en aquella bizarra torre. La construcción era, como lo había sido el cubículo, rara, simplemente rara. Había algo raro en ella, en el ambiente. A unos metros, una carpa con una serie de grandes sillones que nada parecían tener que ver con aquel entorno, como si hubieran aparecido desde otro lugar, coronaban la construcción, rodeadas de cajas de lo que parecía ser alimento en abundancia. Stroud caminó hacia los arcones de comida, examinando sus contenidos con ojos entornados. Olió el ambiente, impregnado del aroma de la comida y de la sal marina. Su mano recorrió el suntuoso tapizado de uno de los sillones, mientras su mente empezaba a atar cabos. Aquello no solo había estado planeado desde el principio, sino que había sido alguna clase de prueba, o alguna clase de... ¿espectáculo? Tocó el sillón, cuya superficie aún podía notarse ligeramente cálida. ¿Correspondían aquellos seis sillones a seis inamovibles jueces, que, de alguna manera, podrían haber estado contemplando los combates como si de una arena gladiatoria se hubiese tratado? Miró a su alrededor, percatándose de que Moja ya había llegado también a la torre, y también... ¡Kibai! Las siluetas de los dos felinos resultaban inconfundibles. "Bertram debe de haber ido a buscar el Royal Quiver," masculló para sí, esbozando una sonrisa. Siempre tan precavido ese muchacho. Hizo una señal a los otros dos Marines para que se acercasen. "¿Todo bien, soldad...-". Repentinamente, una mujer por cuyo lado había pasado hacía escasos segundos, y cuya piel estaba sembrada de cicatrices por todas partes, empezó a increparlos. Stroud alzó una ceja, apoyándose disimuladamente sobre el sillón que había estado examinando, observando a la mujer. "Tranquilícese, señora," espetó el Marine, exasperado por aquel tipo de interacciones. Eran la cruz que estaban obligados a cargar por su condición de sirvientes de la Justicia. No pudo evitar torcer el gesto ante un comportamiento que se le hizo, como poco, chabacano, pero, ¿qué cabía esperar? Pese al cansancio, su voz, tan monótona como le era habitual, llevaba consigo la sosegada autoridad que le era frecuente. A medida que pasaba el tiempo, llegaban más estrafalarios invitados a aquella particular fiesta, además de la tipa de las cicatrices. Una muchacha, que debía de tener algún problema de visión, se presentó como Gwendolyn Yang, llegando junto al muchacho pelirrojo. Su cabeza trabajaba a toda velocidad, intentando calcular cómo de factibles podían ser determinados escenarios. Era más que probable que la mayoría de aquellos tipos fuesen criminales, o piratas, y lo ideal sería sacarlos de allí muertos, o encadenados. Sin embargo, también era consciente de que la situación en aquel lugar tenía aún más potencial para complicarse que abajo, en el cubículo en el que se habían enfrentado a la criatura. Las cosas se podían poner cáusticas muy, muy rápido, y con mucha facilidad. Con rabia contenida, apretó los labios, que formaron una fina línea. "Escuchadme todos," dijo, alzando su monótona voz. El volumen subía en términos de decibelios, pero el tono no cambiaba, era como oír a alguien hablar muy muy alto en un tono conversacional. Resultaba antinatural, extraño de escuchar. "Soy Stroud Redgrave, Contramaestre de la Marina. Estamos aquí para poner orden y ayudar," afirmó pausadamente y con claridad, asegurándose de que los presentes en la torre lo oyesen. Era el protocolo al que los Marines solían recurrir en casos como aquel, y era importante que quedase claro que la Justicia del Gobierno Mundial también tenía ojos y brazos en aquel lugar. Sus analíticos ojos, de un gris oscuro que brillaba con destellos plateados bajo la luna, danzaban entre los presentes, analizándolos, midiéndolos, calculando las distancias entre ellos, buscando movimientos bruscos. Bajo la luz de la luna era más sencillo distinguir rasgos. "Doy por hecho que todos hemos pasado por una experiencia similar ahí abajo," dijo, haciendo un ademán con la cabeza hacia los restos de los cubículos en que todos habían estado encerrados hasta hacía breves instantes, "estamos investigando la situación. Mantened la calma y colaborad, estamos buscando la mejor forma de que todos podamos salir de aquí," afirmó. Súbitamente, y como venido de otro mundo, un enorme barco pareció materializarse de la nada junto a la misma torre en que se encontraban, acompañado del sonido del estallido de una enorme pompa. Todo se volvió repentinamente surrealista, como si estuviesen sobre un escenario y repentinamente cayese un decorado de otra obra. Una lluvia de agua marina golpeó el lado de la torre, mientras el barco, cubierto de algas y fauna marina, caía sobre la superficie y se balanceaba. Apenas un instante después, un gyojin de algún tipo, alto y encorvado, se materializaba de forma similar frente a los presentes. Resultaba increíble, pero allí estaba, bajo la luz de la misma luna que todos ellos. ¿Era real lo que veía? ¿Era algún tipo de habilidad? El tipo los saludó, para estupefacción de Stroud, como el que no quiere la cosa, e insinuó ser capaz de extraer la fruta que uno hubiese consumido. ¿Realmente era posible algo así, o se estaba tirando el pisto? ¿Por qué iba a aparecerse allí solo para tirar faroles? Su acompañante resultaba, si cabía, más estrafalario aún: un mink mono, le dio la impresión a Stroud, que no hacía sino esputar chorradas y... ¿estaba ofreciéndoles comprar frutas del diablo? ¿Allí mismo? "No estoy interesado, gracias," afirmó, quitándole importancia con un gesto. Era evidente que la súbita aparición de aquellos dos personajes, y de su galeón, lo había desarmado, a secas. Atónito, y a paso firme, o todo lo firme que le permitían sus heridas, Stroud se recompuso y caminó hacia Urususu, que se había apoyado sobre la caja de frutas, pasando junto al muchacho pelirrojo. Se limpió el polvo de la camisa rutinariamente, aparentemente sin recordar las enormes manchas rojas que aún condecoraban su uniforme. "Contramaestre Redgrave," se limitó a decir, presentándose ante el babuino. "Doy por hecho que tiene... la licencia que haga falta para comerciar con esas frutas," aseveró con mordacidad, cruzándose de brazos frente al mink, "¿saben algo de lo que ha pasado aquí? ¿Tienen alguna idea de quién ha sido el responsable de esto?" inquirió, señalando con su dedo pulgar hacia la plataforma y los cubículos en ruinas que yacían sobre el mar, mientras el mono se hurgaba los dientes despreocupadamente. Sabía que era en vano. Conocía a aquel tipo de persona; no era el tipo de mink que fuese a colaborar o a poner las cosas fáciles. Él y el tal Pawurs habían venido aquí a hacer su negocio, eso estaba claro, pero, ¿y si sabían algo?
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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 3 [TORRE] - Dongryong Lu Yan - 24-11-2025 [personajeinvalido=2283] El lugar parecía vacío. Por supuesto, había logrado percatarme de 2 personas que habían entrado poco antes de que Maki y yo hubiéramos decidido avanzar, más diferente a lo que espere parecían solo otro par de victimarios, personas comunes, tal vez razonables y qué podía intuir buscaban respuestas, junto a esas personas también era fácil divisar la compacta figura de un pesado cofre en medio de la soledad que no podía sino resultar inquietante, ¿era acaso el cofre un premio o recordatorio provisto por mano de aquellos desconocidos quienes en las sombras dispusieron esfuerzo y palabra con la cual atraparnos en este lugar? no sabía, no realmente y por ello reaccione, intentando digerir la situación tras apenas haberme encontrado con aquellos dos a quienes no juzgue de peligro permitiéndome por fin tras cada golpe o reacción apresurada, en una primera acción, la oportunidad de llamarle. -¡Zhang! maldito burro tuerto, ¿estáis todos bien en el barco? dime, ¿Bai esta bien? ¿Cao ya te dijo para zarpar?- preguntaría sin preocupación o tal vez sí, difícil distinguir mi tono de voz en la apresurada manera de comunicar que pese resultar malhablada no dejaba de parecer dócil, enternecida e incluso podrías que considerases paternal, -Me dirigí a la torre creyendo que tal vez encontraría un barco de salida pero solo pude toparme con un mink de tigre, un pequeño lunarian y lo que se ve como un cofre.- especifique, trazando un mapa simplificado a mi lugar, admitiendo avergonzadamente haber escogido malas opciones hasta ahora y con un nudo en el corazón que solo me hacia temer por la vida de aquellos que había visto siendo arrancados en el cielo antes de conocerse a Sakana. Luego observaría que llegaron otros tantos hasta aquí. Maki parecía revelar su naturaleza pirata junto a ellos, Ensalzando suposiciones que ignore sin escuchar nada, Imaginando el desastre por el cual serian sus desvaríos. -Ignórenla. Ustedes 2, aunque parecen imbéciles, no parecen confabulados con Uogo Sakana sí están aquí solos ¿o realmente es su misión pelearse con todos?- cuestione para Fyodor y Krysser, manteniendo el den den mushi transmitiendo a todo momento, sujetando de este en mi diestra de manera que desvariaba grosero hacia Zhang, aunque no alzando el comunicador sino que iba manteniendo una postura natural, esperando cualquiera fueran sus respuestas y apuntando con mi mentón hacia el cofre mientras Maki continuaba en su delirio de acusaciones, -Les propongo que nos repartamos lo que hay adentro entre nosotros 3 que sí es por fuerza me siento confiado ¿qué les parece mi oferta?: Uogo Sakana decía que esto era un torneo así que digamos que soy el tercer lugar.- Mi propuesta era una sentencia para la avaricia de otros. Pero, Maki le había visto guardando su parte poco antes, Así que no me parecía mal acabar con esa avaricia suya, Y tampoco resultaba lógico para mi pelearse por dinero. Entonces, avance hacia el cofre y trate de partir el candado con Raiko Yaiba únicamente luego de asentir para tanto Krysser y Fyodor esperando cerrar un trato de monopolización del cual no les exigía más que un tercio, ¿quiénes se iban a atrever de ir en contra de mi propuesta? deseaba verlo, por lo que esperaba una confirmación por parte de los dos mientras manteníamos distancia de la mujer problemática a la cual señalaba en mi dialogo, aunque nunca había dicho que fuera peligrosa, a manera que esperaba que pudiéramos retirarnos con gusto en este dialogo lleno de comunicación y confianza mutua mientras nos repartíamos, si es que deseaban lo simple. Me gustaba pensar que sí había una akuma seria mía. Aunque si habría dinero o algo así se lo daría a Alana, ¿No era lo razonable? incluso si era un tercio del oro, Estaba consciente de que luego tendría que retribuirle. Así, de pronto, se escucharía a la distancia el sonido de una burbuja reventar y podríamos divisar detrás de la torre misma la figura de un barco que marco repentinamente un cambio de rumbo para todas nuestras ideas, ¿acaso era tiempo de comenzar el combate? estaba preocupado, esperanzado y sin duda qué la figura del barco representaba una oportunidad en cualquiera de las opciones que imaginaba por lo que rápido cruce mi mirada, buscando en los otros alguna pista sí es que por casualidad alguno de ellos tenia en sus ideas lo que en aquel momento había sucedido, o si era buena idea esperar una respuesta de un barco desconocido que se acercaba. No sabia lo que estaba escuchando o por lo menos no me lo creía. Por supuesto, me interrogue de inmediato ¿acabo de escuchar a ese anciano pedir pan o qué le recuerden que debe comprar pan antes regresar a casa?, estaba plenamente confundido no quepa duda, entonces Pawurs Ushoku hizo su presentación en voz alta y aunque no le conocía de nada la oferta que había dejado en voz alta resonó en mi cabeza con bastante peso, entonces recordé que habia mantenido la línea del den den mushi encendida a todo momento por lo qué alce sobre la altura de mi boca el caracol y carraspee de mi garganta esperando que mi querido burro imaginara. - Zhang ¿puedes enviar a la tripulación a buscarme?: es vergonzoso pero quisiera quitarme la zoan de gato.- admitiría con pesar, entonces me despedí del resto ladeando la cabeza con resignación y fui a tras la oferta dirigiendo mi mirada hacia aquel hombre barbudo del que no sabía nada pero si parecía un poderoso mago, - Pawurs Ushoku, no sé si es un estafador o puede ayudarme a romper las cadenas de mi destino pero creo que seré el primero en desafiar a los cielos. Yo, Dongryong Lu Yan, quisiera ser el primero de gozar de sus grandes palabras.- razone, sin tapujo de puntualizar mi inseguridad ante la gran oferta, naturalmente imaginando que seria estafado por grandes palabras sin sentido, de manera que había un nudo sobre mi corazón que me hacia preguntarme si lo que había hecho era la decisión correcta o si había fallado, sea como sea, busque entre mi dinero para pagar.
resumen
belico
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