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[Social][Pasado] El límite de la tranquilidad - Akira Raito - 24-11-2025 Día 61 de Otoño, Año 16
Akira estaba de pasada, bebiendo un té con toda la calma del mundo y pensando en aquella misión que tan divertida había sido. Aquel grupo de delincuentes que se hacían llamar revolucionarios, luchando por una causa absurda a ojos del joven rubio, le habían conseguido dar algo de emoción a sus días dentro de la Marina.
Ya había conocido a un par de integrantes con los que sin duda había logrado congeniar de manera increíble. Y era con ellos mismos con los que estaba esperando reunirse mientras se terminaba el té. Un té sencillo, de aroma clásico, manzanilla para regular el cuerpo. No había sufrido lesiones en aquel enfrentamiento contra los falsos pescadores, pero habían pasado un par de días y todavía sentía la necesidad de relajarse. A fin de cuentas, era un tipo demasiado activo y con mucha energía, y cualquier cosa que le provocara un subidón de adrenalina le dejaba con la cabeza en otra parte. Y la manzanilla le estaba viniendo bien para tranquilizarse. Estaba sentado en una roca, sin uniforme dado que estaban en su día libre. Camiseta sencilla de color beige y unos pantalones vaqueros largos. Nada del otro mundo. No iba arreglado ya que únicamente iba a reunirse con sus amigos a comentar la jugada del otro día y para decidir en que momento ir a aquel bar del que se hablaba en la nota que aquel maleante llevaba en el bolsillo. La cual llevaba consigo por si las moscas algo se le olvidaba. Miró por un segundo al cielo. Estaba tranquilo. Sabía que las cosas iban a ir bien a partir de ahora. Sabía que Baterilla iba a gozar de una paz increíble dadas sus últimas hazañas. Una vez terminaran con aquella célula terrorista, porque no tenía otro nombre, tal vez hasta podrían subirse a un barco y zarpar rumbo a otra isla para conseguir llevar la paz allí también. Le volvió a dar un sorbo al té, ya con el vaso prácticamente vacío, y miró hacia el camino por el que había llegado buscando a que aparecieran sus dos compañeros, Juan y Develio. Uno de ellos era bastante grande así que su llegada sería anunciada en el horizonte mucho antes que la llegada de su amigo el cangrejo. Todo estaba en calma, o al menos eso pensaba por el momento… —Que bien se está cuando se está bien... Anda, ya no me queda nada... —se susurró a sí mismo mientras veía que el vaso de cartón estaba vacío al intentar darle de nuevo un sorbo, y se levantó en dirección a la papelera más próxima al camino para tirarlo ahí dentro. RE: [Social][Pasado] El límite de la tranquilidad - Juan Sebastian - 24-11-2025 Juan por primera vez se levantó temprano, los dos últimos días habían sido una locura, primero la lucha contra aquellos malhechores y al día siguiente se comió accidentalmente la fruta Kame Kame. Lo segundo era algo que no le había dicho a sus amigos, estaba deseando enseñarles sus transformaciones, seguramente con una broma de por medio. Tenían el día libre, aún así eligió salir vestido con su uniforme de marine, era cómodo y realmente le gustaba ser visto y reconocido como tal, era algo que le llenaba de orgullo. Mientras iba de camino al lugar donde había quedado con Akira y Develio, pensaba en la que parecía que iba a ser su nueva compañera —Ahora tenemos un cocinero, un doctor, un navegante y un manitas, con esto deberían dejarnos formar la división— Mientras Juan pensaba en ello, iba cambiando forzosamente de forma, quería acostumbrarse a su nueva realidad lo antes posible. Era una sensación extraña, si no pensaba en ello seguía sintiendo como si no cambiase, pero al mirar a su espalda podía ver un caparazón enorme y en sus brazos su piel de cangrejo era sustituida por piel de reptil, aunque a pesar de ello seguía manteniendo su pinza, lo que era reconfortante. A medida que se acercaba a la roca, se percató de la ausencia de Develio, aunque estuviese tumbado debería ser visible desde su posición —¿Dev llegando tarde? eso si que es nuevo— Antes de ser visible por Akira, se transformó completamente en tortuga, y se acercó lentamente a su posición. En su forma de tortuga Juan conservaba su gorra de marine, ¿El resto de su ropa? es un misterio que no tenía sentido preguntarse, pero la gorra seguía ahí. Una vez al lado de Akira se quedó mirándolo, fijamente, una mirada de tortuga que se sentía penetrante, dejando claro que era algo más, después de dejar tiempo para que su compañero se pudiese plantear la situación, le dijo, como si el hecho de que una tortuga hablase fuese lo más normal del mundo —¡Buenas Akira! ¿Dev aún no ha llegado? Es raro— Y seguido de ello, eliminó su transformación volviendo a su forma de crustáceo original. —¿Has visto esto Akira? Ya no soy solo un cangrejo, soy un torturejo... ¿Una Cangretuga? ¡Lo que sea! Es increíble, me siento más fuerte que nunca muajajaja— Juan no podía ocultar su emoción y era natural para él querer compartir esa alegría con sus queridos compañeros, estaba deseando que llegase Develio para enseñárselo también.
Off
Kame Kame no mi: Modelo TortugaZoan
1
Permite al usuario convertirse en una tortuga y en la forma híbrida de esta.
Especificaciones
Control de Akuma: 20 CA: Híbrida | 50 CA: Completa | 80 CA: Transformación inmediata Ventajas: Te otorga 2 habilidades raciales y un bono mientras estés en forma híbrida de +40 a la resistencia. Debilidades: Las habituales en las akuma no mi.
Código: tortuga
—Hablo— —Pienso— RE: [Social][Pasado] El límite de la tranquilidad - Akira Raito - 27-11-2025 Akira estaba ya prácticamente frente a la papelera, dispuesto a tirar aquel vaso de cartón ahora vacío, cuando un extraño escalofrío le recorría el cuerpo. Era como si alguien le estuviera observando desde la distancia, pero no sabía ubicarlo, hasta que, por fin, pudo diferenciar una curiosa figura que avanzaba lentamente hacia él. Y cuando se dice lentamente, es lentamente, aquella figura era un animal famoso por no ser rápido: una tortuga.
Se quedó mirándola, curioso por aquel gorro de marine que llegaba y sorprendido de que hubiera parado justo a su lado. Le observaba con detenimiento y al fijarle la mirada en sus ojos de reptil, supo que se trataba de alguien familiar. Era como si ya hubiera conocido a esa tortuga, como si se conocieran de toda la vida. Un nuevo escalofrío le recorrió el cuerpo. Era demasiado extraño que le resultara tan familiar, hasta que, sin darle tiempo a decir nada y dejándolo con la boca abierta, la tortuga habló. Un brinco hacia atrás como si fuera un resorte fue la reacción que provocó en el joven marine. Sabía perfectamente la innumerable cantidad de criaturas extrañas que habitaban el planeta, pero conocía a las tortugas y estas no podían hablar, al menos con gente de otra especie que no fuera la suya. Con los ojos abiertos como platos, más todavía por la frase sobre la tardanza de Dev y el conocimiento de su nombre, supo de inmediato de quién se trataba. —¡¿Pero qué?! ¡¿Cuándo?! ¡Juan! ¡Que ahora eres una tortuga! ¡¿No me digas que te has comido una fruta de esas?! ¡¿Será verdad?! —le gritó sorprendido. Lo último que se esperaba, mucho antes de que un gyojin se comiera una fruta del diablo y que sacrificara su habilidad de nadar, era de que Juan, ¡su Juan!, se comiera una. Era un cangrejo orgulloso de ser cangrejo, ¿ahora estaría orgulloso de ser tortuga? ¿Torturejo? ¿Cangretuga? Akira seguía sorprendido y con los ojos que soltaban chispas. —¡Madre mía! ¡Si ya aguantabas todo con tu cáscara ahora con ese caparazón no me quiero ni imaginar tu resistencia! —se acercó a él agarrándolo por los brazos, intentando encontrar esa piel de reptil que había hecho desaparecer tan rápidamente—. ¡Conviértete de nuevo! ¡¿Es fácil?! ¡¿Qué sientes al transformarte?! ¡¿Puedes hacer que te salga solo el caparazón?! ¡¿O las garritas?! ¡Qué barbaridad! ¡Que mi amigo es una tortuga! ¡Mi amigo el cangrejo es una tortuga! —no podía evitar mostrar la emoción que sentía de que un amigo suyo hubiera obtenido el poder de una de aquellas frutas que te volvían tan poderoso. La emoción de Juan, por otro lado, contagiaba a Akira y juntos parecían retroalimentarse. —¡¿Pero cuándo te has comido la fruta?! ¡Hace dos días no podías hacer esto! —le brillaban tanto los ojos por querer saber más acerca de su rápida aventura. Hacía un par de días que habían estado juntos. Lo rápido que le pued cambiar la vida a uno en una fracción de segundo. Estaba deseando que le respondiese a todas sus preguntas y que le mostrara aquello de lo que era capaz con esa nueva habilidad suya. Tenía tantas posibilidades… RE: [Social][Pasado] El límite de la tranquilidad - Juan Sebastian - 28-11-2025 La sorpresa fue un éxito como se esperaba, la reacción de su amigo fue inmejorable y su interés en el asunto se combinaba con la euforia de Juan. —Fue un accidente, ayer estaba en una misión de escolta, y cuando para cuando terminamos de comer, ya era una tortuga. Hay que tener cuidado con lo que uno se mete e la boca supongo— La realidad era que Juan nunca tuvo en mente comerse una fruta, no porque le desagradase la idea, simplemente nunca se le había pasado por la cabeza. Ahora que tenía acceso a una, estaba determinado a sacarle todo el provecho posible, además ¿A quien no le gustan las tortugas? Son adorables. En respuesta por el interés de su compañero por sus habilidades dijo —Si eso te impresiona mira esto— Se transformó en su forma híbrida para mostrársela a Akira, sin dudas esta forma era bastante más intimidante, Juan ahora aumentaba su ya considerable tamaño en un cincuenta porciento y duplicaba su peso que no era poco previo a la transformación. Su caparazón era abultado y tosco, tenía una pequeña cola, su cabeza era la de una tortuga y piel de reptil cubría casi la totalidad de su cuerpo. Su cambio podría describirse como "grotesco" pero a Juan eso no le importaba, el de por si no era una cara bonita, así que estaba centrado en la funcionalidad —Transformarse es bastante sencillo, y si no pienso en ello realmente no siento nada distinto, no puedo hacer partes individuales de tortuga, solo cambiar entre estas tres formas, igual con entrenamiento... Ahora soy indestructible jajajaja ¿Será cierto eso de que los usuarios no pueden nadar?— En cuanto Akira pudo ver todo lo que quería de él Juan volvió a su forma crustácea —Es bastante cansado mantener las formas, aunque al menos sigo siendo guapo jajaja— Dijo mientras estiraba apoyado en sus rodillas, era obvio que a Juan aún le faltaba entrenamiento con su nueva habilidad. —Tengo ganas de que hagamos los tres otro entrenamiento jejeje, quiero probar esto en combate— Mientras decía eso se acordó de lo que preguntó antes, ¿Dónde estaba Develio? El gigante siempre era el más puntual, y su llegada ni siquiera se veía por el horizonte, lo que era lo normal gracias a su tamaño —¿Sabes lo que le ha ocurrido a Dev? Es raro que él llegue tarde. No estaba en el cuartel cuando yo salí, no creo que le haya pasado nada pero igual deberíamos ir a buscarlo o algo— Con esto dicho ambos partieron en búsqueda de su enorme amigo. No era alguien difícil de encontrar, si preguntaban por el pueblo seguramente obtendrían información al respecto, después de todo no había muchos sitios donde pudiera esconderse, lo que faltaba preguntarse eral ¿Por qué? Develio no era el típico al que le gustaran ese tipo de bromas así que no debería ser el caso, y era una persona lo suficientemente atenta como para informar si no iba a poder quedar con ellos ese día. Todo era muy extraño RE: [Social][Pasado] El límite de la tranquilidad - Akira Raito - 03-12-2025 Las explicaciones de su amigo eran las menos esperadas para cualquiera que se hubiera comido una fruta del diablo, pero las mas esperadas viniendo de quién venían—. O sea… Que no te diste ni cuenta… ¡¿Cómo es posible?! ¡Si dicen que saben asquerosas, tchakikikikiyah! —se echó las manos al estómago para reírse con ganas. El tener un amigo tortuga podía facilitarle muchas cosas, sobre todo a luchar. ¿Se convertiría Juan en una auténtica tortuga ninja? Con esa pinza y el caparazón no habría quien le parase. A Akira le brillaban los ojos de nuevo.
Acto seguido y casi sin apenas avisar, la forma híbrida del gyojin le asustó de manera muy positiva. Había aumentado considerablemente su tamaño y era el doble de los tres metros que ya medía su amigo cangrejo. La cabeza de Akira, ahora con el cuello más inclinado hacia arriba y la boca abierta, recorrió todo el cuerpo de Juan con la mirada. Aquello era una auténtica aberración, pero intimidaba tanto y se veía tan poderosa, que el chico solo podía observarlo embelesado. Un caparazón abultado y tosco, una pequeña cola de tortuga, ¡una cabeza de tortuga!, y piel de reptil. Su amigo había prácticamente perdido casi toda su identidad, aquello era más como una tortuga humanoide que un híbrido de gyojin. —¡Menudo animal! ¡Con esta apariencia nadie va a querer hacerte frente! —le dijo mientras le tocaba con curiosidad la piel de la pierna. Sin duda era piel de reptil, era como una corteza blanda, algo muy curioso teniendo en cuenta el exoesqueleto de su amigo en su estado normal. Pero sin duda, la cabeza de tortuga era lo más impactante. —Pero… ¿Entonces pierdes tu pinza si te medio transformas en tortuga? Con este caparazón eres un escudo andante, ¿verdad? —seguía impresionado, esta vez habiéndole rodeado para colocarse en su espalda y ver de lejos aquel enorme y redondo caparazón. Se veía tosco y resistente, quizá perfecto ya no solo para defenderse sino también para atacar—. ¡Eres una caja de sorpresas! ¡Yo también quiero poner a prueba tu nueva habilidad de tortuga! —de un saltó se enganchó al caparazón. Su amigo en esta forma medía unos seis metros, podía cargar a Akira de sobra en esa forma híbrida, pero apenas le dio tiempo y regresó a su estado normal, recordándole que Develio seguía sin aparecer. —No tengo ni idea… Siempre es tan puntual que me resulta extraño… Y siendo la hora que es no creo que aparezca ya en este punto, ¿qué tal si subimos a lo alto del volcán, o al faro, y lo buscamos desde las alturas? El grandullón mide once metros, si lo identificamos moviéndose por la isla sabremos de sobra que es él —sugirió, y con esto iniciaron su búsqueda por la isla. Si preguntaban en el pueblo seguramente alguien sabría decirles sobre él, al fin y al cabo, ese tamaño no pasaba desapercibido. Tan metódico y tan analítico… Que ambos no podían pensar otra cosa que lo sospechoso que estaba siendo todo. ¿Le habría pasado algo? Dudoso era que hubiera desaparecido sin decirles nada. Miró a Juan, ahora cangrejo, y esperó a que él eligiera la mejor ruta para buscar a Dev. RE: [Social][Pasado] El límite de la tranquilidad - Juan Sebastian - 04-12-2025 El entusiasmo de Akira no bajaba su intensidad, no era para menos, mi reacción habría sido la misma si hubiese sido su caso. Respondí uno a uno a todos los comentarios de mi animado compañero a medida que los iba formulando —Bueno sigo siendo bastante más pequeño que Dev— Y eso que Dev ni siquiera era un gigante puro, allá afuera debían existir monstruos fuera de su comprensión —No pierdo la forma híbrida no, pero se vuelve escamosa, es...¿Raro? El caparazón es la hostia, esos piratas se van a romper los puños intentando hacerme daño muajajaja— Akira tampoco sabía nada de Develio, seguramente sería una tontería, algo como que de camino aquí vio a alguien herido y fue a socorrerle o algo así, típico de Dev. —Seguro que no es nada serio, muy bien vayamos al faro para tener una vista aérea— El plan era sencillo, lógico y eficaz, seguro que podríamos ver a ese gigantón dando vueltas por algún sitio desde lo alto de aquel faro. De camino fui hablando de asuntos comunes con Akira —No sabes como estaba la fruta de asquerosa colega, casi vomito al tragarla. Era como si estuviese podrida, lo peor que he comido en mi vida, solo me comí un bocado y lo tragué por reflejo. — Un pensamiento intrusivo me cruzó la mente —¿Y si Akira ha comido una Akuma y no lo sabe?— Las posibilidades no eran cero, ciertamente era un chico mono en su interior, igual su comportamiento era influenciado por el poder de una Akuma No Mi. —El momento de darme cuenta del cambio fue extraño, de primera ni siquiera sabía que me había transformado... ¡Quizás has consumido una fruta y no lo sabes! Solo hay una forma de estar seguros, después de encontrar a Dev te tiramos al agua jejeje— Una vez llegamos al faro de Baterilla me percaté de un pequeño problema, la puerta era pequeña, demasiado pequeña como para que pudiese entrar con mi gran cuerpo, problema que puede solucionar al convertirme en tortuga. Una vez transformado y apenas midiendo 40cm de altura pude entrar, a mi ritmo, que no era muy rápido a decir verdad. —Muy sencillo— Dije tras volver a mi forma crutácea, mientras miraba a mi compañero con una mirada de superación, como quien ha logrado una gran hazaña. Una vez en lo alto del faro pudimos disfrutar brevemente de las bonitas vistas, sin dudas era una isla preciosa y la brisa que soplaba era agradable allí arriba. Mientras ambos intentábamos ojear por todos lados, Akira avistó un grupo de gente agrupada en el muelle, parecía que algo había pasado por allí. No podíamos saber si estaba relacionado con Develio, era poco probable porque no se diferenciaba su enorme figura entre las gentes y si estuviese allí seguramente sería el primero en intervenir. A pesar de que seguramente era un problema distinto, nos pusimos en marcha hacia el muelle, aunque eso conllevase aparcar de momento la búsqueda de nuestro compañero, proteger a los civiles siempre es la prioridad de un marine. —Hablo— —Pienso— RE: [Social][Pasado] El límite de la tranquilidad - Akira Raito - 04-12-2025 Las explicaciones de Juan sobre su fruta del diablo modelo tortuga eran más que asombrosas. Toda su cáscara se volvía una piel escamosa propia de los reptiles si entraba en su forma híbrida, lo que le llevaba a Akira a hacerse aún más preguntas—. Pero… ¿Entonces en tu forma híbrida solo conservas el que caminas a dos patas? Quiero decir, la pinza ya era parte de ti… ¡Oye, es genial! Encima el caparazón, y la cabeza esa que se te pone, seguro que de un mordisco eres capaz de arrancarles la cabeza a los piratas, ¡es fantástico!
Seguía impresionado. Si ya de base consideraba a Juan alguien extremadamente fuerte y con una resistencia envidiable, ahora sentía que tenía un amigo poderoso, capaz de hacer frente a cualquier mal. En cierto sentido, eso hacía sentirse a Akira aún más pequeño de lo que ya era si se comparaba a su lado, pero no podía rendirse. Los poderes de esas frutas eran tan impredecibles que en cualquier momento cualquiera podía ganar habilidades extraordinarias si se comía una… Aunque perdiendo la capacidad de nadar. Si lo veía de aquel modo, podía llegar a entender que Juan sintiera desesperación en algún momento, al fin y al cabo, se la había comido por accidente y era un gyojin. No iba a hacerle más preguntas sobre ese tema por si abría una herida, aunque el cangrejo parecía bastante contento con los poderes de la fruta. —¿Vomitar? Juan, sé que eres especial para la comida, pero ¿tan mala estaba? ¿Podrías describir a lo que sabía? Algo así como, ¿a mierda? ¡Tchakikikikiyah! ¡Cómo te lo tragas si te sabe a podrido! ¡Hubieras caído enfermo! —las palabras de su amigo no hacían más que hacerle gracia. Entre la sorpresa de la fruta y sus comentarios, Akira estaba que no cabía en sí, sin duda estaba viviendo un bien momento. —Noooo, no creo… A mí no me quitan la habilidad de nadar, además, alguien tendrá que sacar tu culo del agua, ¿no? —se cruzó de brazos y puso una cara confiada—. A parte de tener que llevarte en barco, ahora también me toca encargarme de que no te hundas si te caes, menudo gyojin estás hecho —soltó un suspiro, pero todo con gestos y caras alegres y en confianza. Se le escapó sin querer el comentario que mencionaba su biología como gyojin, pero al estar dándole vueltas en su cabeza fue incapaz de controlar aquella honestidad que, en cierto modo, le caracterizaba. Dirigieron la marcha al faro a elección de su compañero, al que vio convertirse de nuevo en tortuga en un abrir y cerrar de ojos—. Es gracioso verte hacer eso, es tan rápida la transformación… Esto que acabas de hacer ha sido pensar rápido, ¡que útil! —era tan pequeño en su forma completa. Nunca había visto a Juan medir menos que él, estaba hasta dispuesto a cargarlo en su hombro como si fuera un Pokémon—. Pareces un Pokémon, eres como Squirtle, tortuga tipo agua, ¡es genial! —era genial, encima medía prácticamente lo mismo. Juan que había leído tantos cómics seguro que sabía de quién estaba hablando. Subieron a lo alto del faro y tras disfrutar aquellas bonitas vistas, entre las cuales se encontraba el acantilado, el volcán, la selva de palmeras y el pueblo, también el horizonte de agua que les esperaba en sus próximas aventuras como buenos marines. —Anda, ¿qué pasa allí? —le dijo a Juan señalando al pueblo, siendo más precisos a la zona del puerto. No parecía encontrarse Develio por la zona, con su tamaño se le diferenciaría igual que al resto de edificios, pero aquel montón de gente no podía significar nada bueno. El grandullón seguramente se hubiera entretenido curando a alguien y por eso no había acabado con ellos, ya la hora que era, en la cena les contaría con más detalle que era lo que le entretuvo. Ahora la principal preocupación de los dos jóvenes marines era la conglomeración del puerto. —¿No habrán sido de nuevo aquellos terroristas, no? —lanzó la pregunta al aire, casi sin esperar respuesta. La zona del muelle había estado en calma desde que derrotaron a aquellos revolucionarios, así que de eso no se podía tratar. Una vez en el muelle y haciéndose paso entre la multitud, pudieron ver varias cintas de la Marina que separaban a la gente de una zona concreta del muelle, impidiendo que pasara la gente más allá—. ¡Marina, abran paso! —Akira sacó su placa de marine dado que no llevaba puesto el uniforme y junto a Juan, cruzaron las cintas. Para sorpresa de ambos, el anciano que estaba dando declaraciones a uno de sus compañeros era aquel pescador con el que hablaron unos días atrás, el portavoz de los pescadores y el primero en dar la cara ante aquellos criminales. Akira le saludó estrechándole la mano. RE: [Social][Pasado] El límite de la tranquilidad - Juan Sebastian - 06-12-2025 Ciertamente Akira era ahora quien tendría que sacarme del agua en caso de apuro pero ¿Sería eso posible? —¿Serías capaz de cargarme en el agua? Mira que peso media tonelada jajaja— Por mi parte me tocaría estar alerta para no darle problemas a mis compañeros, un gyojin salvado de hundirse sería algo vergonzoso... De camino al puerto y mientras pensaba en lo que habíamos hablado antes, encontré la respuesta correcta —Pescado podrido, la fruta sabía a pescado podrido si— Dije mientras un escalofrío recorría mi espalda. Llegando ya al puerto, nos acercamos al grupo de personas, si había algún problema nosotros dos nos haríamos cargo, sean terroristas, piratas o una simple disputa vecinal. Una vez pasamos entre la multitud nos encontramos con unas cintas de seguridad que pudimos atravesar enseñando nuestras identificaciones, pero el ambiente no era el de un problema que ya tuviese solución, por como estaba asegurada la zona estaba claro que habían habido bajas, pero curiosamente no parecía haber signos de violencia en la zona. En la zona interna de seguridad se encontraba el venerable anciano del otro día, hablando con uno de nuestros compañeros y tras el saludo de Akira le saludé con una cordial reverencia —Buenos días señor ¿Está usted al corriente de lo que ha pasado aquí?— Antes de decir nada nos miró a ambos a los ojos, su mirada, que de costumbre reflejaba seriedad, hoy era muy distinta, tampoco era de tristeza, lo correcto sería decir que nos miraba con lástima, como si supiese que estaba a punto de apuñalar nuestros corazones, y así fue —Vuestro compañero el gigante... Fue a intentar ayudar a unos pescadores cuando su barco se estaba hundiendo y murió ahogado... Era un buen tipo, lo siento mucho— Por un instante me quedé helado, incrédulo ante las palabras del señor ¿Develio había muerto? Eso era imposible, si ayer estábamos cenando hablando sobre como mejorar nuestros entrenos, si él iba a ser quien encontrase la cura de todas las enfermedades que aún no la tenían... Hice un esfuerzo titánico por no derrumbarme en el sitio a llorar, no ahí, un marine debe ser una imagen fuerte y heroica de cara al pueblo, las lágrimas tendrían que esperar a llegar al cuartel —Gracias por la información señor, disculpe las molestias— Mis palabras reflejaban firmeza pero mis ojos no, el señor lo vio claramente y luego de asentir con la mirada y darle unas palmas a Akira en el hombro, se retiró. Después de esto nuestro compañero se dirigió a nosotros —Juan... Akira... Lo siento mucho, sé que erais muy cercanos a Develio, el equipo médico esta terminando la recuperación del cuerpo. El funeral será mañana a las 12:00—Tras esto ambos nos retiramos de la escena y nos acercamos a la playa, donde empezamos a deambular sin más, sin darnos cuenta el clima se había nublado, y una brisa, que no era muy fría empezaba a soplar cada vez con más fuerza —No puedo creerlo, tiene que tratarse de un error— Le dije a Akira, intentando negar lo sucedido —Creo que deberíamos regresar al cuartel— En este punto y ya fuera de la vista del pueblo, me puse a llorar de forma desconsolada. Develio no era un amigo de toda la vida, pero su marcha me hirió profundamente. RE: [Social][Pasado] El límite de la tranquilidad - Akira Raito - 07-12-2025 La mano arrugada de aquel anciano no le dio un apretón fuerte, no como recordaba la energía de aquel buen hombre. Y no nos referimos a fuerza física, dado que por edad era obvio que ya no tenía la masa muscular que pudo haber tenido de joven, sino a la manera de transmitir un mensaje con aquel saludo. El recuerdo que tenía del anciano era el de una persona decidida, de ideas firmes. Pero este saludo lo que le hacía sentir era todo lo contrario, era compasión, tristeza, empatía si le miraba a los ojos al joven marine. Pronto Juan tomó la iniciativa en el asunto.
Después de la pregunta de su amigo sobre qué era lo que acababa de pasar, el anciano recorrió las caras de ambos con la mirada, manteniendo los ojos fijos, con esa seriedad que lo caracterizada, pero a su vez transmitiendo lástima. Y así fue. “Vuestro compañero el gigante… murió ahogado”. Akira se quedó paralizado, todos los músculos de su cuerpo se tensaron al mismo tiempo, y en su cara, sus ojos se abrieron como platos y perdieron la vista en el horizonte. La boca se le había medio arqueado, permitiendo que se vieran sus dientes de la fila inferior, y sus puños se habían cerrado tan fuerte que ni con una palanca se podían separar sus dedos. De repente, el barullo de la gente dejó de escucharse para el rubio marine. El sonido le resonaba como un eco lejano, como si de verdad se encontrara debajo del mar, como si estuviera recreando aquello que pudo haber vivido Develio en sus últimos minutos de vida. El haber pasado tanto tiempo en el agua no sabía si le estaba siendo contraproducente en estos momentos. Notaba como se quedaba sin aire, como al intentar respirar sus pulmones se llenaban de agua, haciéndole sentir una presión y un picor insoportables, haciéndole sentir como se hundía lentamente hasta dejar de percibir la luz y que todo se volviera oscuridad. Akira desconocía tener ese nivel de empatía, nunca se le había muerto un amigo, y aunque le conociera de apenas unos días, tanto él como Juan habían congeniado tanto que tantas horas juntas hablando en el cuartel se habían convertido en su rutina diaria. Seguía inmóvil y con cara de estupefacción. No fue hasta que Juan volvió a hablar, esta vez para darle las gracias al anciano, que Akira pudo salir de aquel foso marino en el que le habían metido sus pensamientos. Giró levemente la cabeza, notando como su compañero, a pesar de ser firme, tenía los ojos más brillantes de lo normal. El anciano le dio a Akira un par de palmadas en el hombro a modo de despedida, pero la promesa de navegante ni siquiera pudo reaccionar para decirle nada. Simplemente se limitaba a ver lo que sucedía y a escuchar lo que tenían que decirles. Pronto el compañero que estaba allí cuando llegaron les informó sobre la hora y el día que se llevaría acabo el funeral. Akira no podía creer que todo aquello estaba pasando de verdad, pero siendo Develio, era inconfundible y fácilmente reconocible, así que no debía haber ningún tipo de error en esa información que estaba intentando procesar. Siguió a Juan en dirección a la playa, ya liberado de aquella tensión muscular, pero todavía atónito y sin decir palabra. Y cuando su amigo rompió a llorar, sintió que podía hacerlo él también—. Lo siento… —le respondió también con lágrimas en los ojos, regalándole un abrazo en el que prácticamente dejó caer todo su peso sobre Juan. Ambos estaban rotos, pero tenían que seguir adelante—. ¿Crees que Develio se habrá comido una fruta sin saberlo? —le dijo a su compañero mientras se limpiaba como podía las lágrimas y el moqueo que le caía de la nariz—. Vayamos al cuartel… —cogió la muñeca del brazo de la pinza de su amigo y se encaminó con decisión al cuartel. Si era el equipo médico el que se estaba encargando de la recuperación del cuerpo, ellos sabrían decirles el resultado de la autopsia y podrían saber realmente que había pasado con su amigo. Una vez en el cuartel, se encaminó directamente a la morgue, a la sala de autopsias. “TOC, TOC”, y abrió la puerta sin esperar respuesta del otro lado. El tamaño de Develio era tal que era imposible no verlo, pero por suerte o por desgracia de aquel par, ya no estaba allí—. ¿Qué le pasó a Dev? —preguntó a los médicos presentes, ya sin vergüenza de que se le llenaran nuevamente los ojos de lágrimas. —Hola chicos, veréis… —les explicaron con detalle las debilidades que podían tener las frutas del diablo en función de su condición, con una que era inevitable para cualquier usuario, el agua del mar. Tras la explicación, Akira miró fijamente a Juan, con miedo. Ahora, además de la tristeza que estaba sintiendo por la pérdida de su amigo, su corazón se llenó de nuevas emociones. Ahora no solo estaba experimentando el miedo de poder perder a otro amigo si se caía al mar, sino también una sensación que le hacía sentir que, como navegante, su responsabilidad era todavía aún mayor—. No basta con saber leer las mareas… Necesitamos un barco capaz de resistirlas —pensó. |