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[Pasado] Bourbon & Philip. - Enji - 02-12-2025 Día 3 de Otoño, año 16.
Ryoma, “El martillo”, estaba suelto en la Isla del Karate. La última comunicación vía Den Den Mushi con el cuartel general informó a Enji del problema con Ryoma, este estudiante de artes marciales descarrillado que ahora daba caza y apalizaba a otros peleadores a lo largo y ancho de la isla. Encontrarlo estaba siendo todo un problema. Elegía bien cuándo y cómo atacar, conocía los senderos escondidos, las entradas tapadas por el follaje, y se movía por la hierba alta con extremo sigilo. Una sombra difícil de alumbrar. La investigación oficial estaba parada. La investigación extra oficial corría por cuenta suya. La chispa del mechero encendió su fuego y la llama, brillante en la noche, dio vida al cigarro. Enji inspiró, prendido del filtro como un bebé del seno materno. El humo invadió sus pulmones, los llenó, y por un instante se sintió completo. Un efímero segundo de plenitud. Paz. Después, exhaló. El mundo volvió a saber a mierda. —Entonces, este es el lugar —dijo, parado frente a la puerta de un viejo bar ubicado en el más oscuro y desgastado pueblito de la isla. Una zona gris, demasiado alejada de los dojos principales como para tener presencia regular de sus guerreros—. Como no sea mínimamente útil, voy a matar el viejo idiota que me recomendó venir aquí. La fuente de su información era igual de confiable que los elásticos de su ropa interior; sin embargo, no tenían muchas otras opciones. Era ese bar o salir a peinar los bosques, praderas y la gran montaña hasta dar, por cosa de suerte, con el luchador de los nudillos de hierro. Arrojarse a la pileta o saltar al río. Enji pateó la puerta y la luz de la luna entró junto a él. Un rayo de luz que delineó su figura en el suelo y le hizo sombra a la barra. Estaba en boxers, pero la gorra de la marina permaneció sobre su cabeza. El cuerpo semi desnudo era lienzo de una docena de cicatrices pero una entre todas ellas destacaba, brillando como un sol en su costado derecho, entre la cadera y las costillas. La marca de una puñalada rodeada de quemaduras, que, como los rayos del astro, se expandían desde su epicentro. —Oi —llamó la atención de los presentes, primero con su patada, después con su saludo y, por último, dando fuertes pasos hacia la barra. La madera crujía bajo sus pies. Llegó a la barra, se acomodó en uno de los altos taburetes de madera y giró para encarar el salón. Subió los codos a la mesa detrás suya, reclinándose. —Escuché que aquí hay “alguien” que me puede ayudar a encontrar a otro alguien —dijo—. Lo primero: mis ojos están arriba, hijos de puta. Segundo: sí, es el símbolo que creen que es en la puta gorra. Y tercero: me importa una mierda quienes sean o lo que hagan. Quiero información, no llevarme preso a nadie. ¿Nos entendemos? —Dio un rápido vistazo en derredor—. ¿Dónde está el “Misterioso señor”? No tengo toda la noche. RE: [Pasado] Bourbon & Philip. - Onizuka Jin - 05-12-2025 Año 16.
Día 3, Otoño.
¿Colaborar? Nadie iba a pensar que iba a ser convencido de ello. Su jefe había tenido algo que ver, desde luego y, por supuesto, su mente funcionaba moldeando la situación a su favor, y la del propio clan. El cigarro estaba entre sus labios, el humo siguiéndolo en un hilo en el camino que trazaba hasta el lugar acordado. Acostumbraba a estar en mejores lugares y, sin embargo, para poder pasar desapercibidos, decidieron caer en un tugurio en peor estado al que estaba habituado, viejos recuerdos envolvieron al joven de su propia juventud. Odiaba ese tipo de lugares por obvias razones, obvias para él, por supuesto, su propio jefe era consciente de ello. ![]() —Ese estúpido viejo…
A veces parecía que se divertía mandándole en ese tipo de trabajos, pese a que ya había alcanzado la suficiente confianza para llegar a aspirar a más. Por el momento, solo se iba a enfocar en la situación. Su ropa no parecía cambiar, un traje a medida, en las mejores condiciones, como ya era costumbre. Traje negro, corbata negra, peinado impecable… todo como siempre habituaba a vestir, ya fuera o no para sus negocios. Sus pasos frenaron justo en el lugar indicado. No llegaba tarde, nunca lo hacía. De hecho posiblemente había llegado mucho antes que nadie. Sí, también con sus ropas gritaba a pleno pulmón que lo atacaran o incluso lo robaran y, sin embargo, ninguno tenía las pelotas para hacerlo. Al entrar, solo se acercó a la barra, pidió un whisky y se adentró en la propia oficina, la cual estaba algo más elegante de lo previsto para el tugurio que se veía por fuera. Eso sí, antes de entrar, contempló algunos de los hombres y los miró de reojo. Su mirada fue más que suficiente para estremecer a algunos, los cuales tragaron saliva. ![]() —Avisadme cuando llegue un Marine.
Todos sencillamente asintieron con la cabeza, sin mediar más palabras, para luego ir hasta la oficina, sentarse en el sillón de cuero y, sencillamente, esperar… O eso creyó, porque pronto comenzó a haber ruidos desde el otro lado. En cambio, el hombre con quien el Marine estaba hablando solo estaba viendo los bóxers del hombre, confundido, luego alzando la mirada hacia el claro símbolo que era su gorra de Marine. —E-el jefe… está dentro… — señaló el hombre hacia la oficina, pero para entonces, el hombre de la cicatriz estaba saliendo, con el cigarro entre sus labios, observando una situación que lo hizo arquear una ceja. Desde luego no era las vistas que esperaba, ni mucho menos viniendo de un Marine. De todos modos, mantuvo la misma calma calculadora, acercándose al joven. Había analizado, mientras caminaba hacia él, la lluvia de cicatrices que invadían el cuerpo ajeno, los gestos con los que hablaba con el hombre. Su mirada se mantuvo tan serena como siempre, esbozando una media sonrisa entre sus labios al hablar. ![]() —Usted debe ser el joven Enji.
Su voz, lenta, profunda pero segura se mantenía en el mismo tono. Se acercó a la barra, apartando el cigarrillo de entre sus labios, apagándolo en un cenicero que el propio camarero le ofreció sin que siquiera el hombre le preguntara. —Supongo que tendrá usted muchas preguntas, pero me gustaría evitar hostilidades, ¿comprende? — sus ojos lo contemplaron, su seguridad estaba incluso en la posición en la que su codo se apoyaba sobre la barra. —Creo que será mejor mantener la conversación de lo que busca en privado, ¿no es así como lo quiere? ¿O prefiere que todos escuchen del mismo modo que lo han visto amenazar a uno de mis hombres? — allí estaba, el hombre que se preparaba hasta el más mínimo detalle, forzándolo silenciosamente a su propio terreno. RE: [Pasado] Bourbon & Philip. - Enji - 06-12-2025 El humo del cigarro ascendía, como un listón blanco que se desmorona, ingrávido, contra las maltratadas maderas del techo. Enji volteó hacia la oficina y vio a un hombre; el único, además de él, que habitaba ese pozo decadente. Notó seguridad en la postura del sujeto, confianza en su voz, y fuerza en su mirada. Una fuerza fría, medida, calculada. El tipo de fuerza que lo irritaba. Apuró el cigarrillo en una calada. —¡Felicidades! Sabes mi nombre, hombre de negocios. El humo, espeso y blanco, corrió entonces por la comisura de sus labios, como el caudal de un río que sube en vez de bajar. Las volutas fueron absorbidas por el pesado y neblinoso aire de la taberna, y Enji sonrió. —¿Hostilidades? —replicó, el cigarrillo ahora en su mano, e inclinó la cabeza a un costado en una mueca de confusión exagerada—. ¿Por qué tendría que haber hostilidades? Vine a hablar, ¿no es así? Conseguir la información que me prometieron y luego salir por esa puerta. ¡Así de fácil! ¿No te parece sencillo? Dio una vuelta completa en su taburete y perfiló el cuerpo hacia la barra. Subió el codo derecho a la mesa, homónima mano que sostenía su cigarro encendido, mientras la izquierda se posaba en su propia rodilla. La sonrisa en su rostro mostraba dos perfectas hileras de dientes blancos. —¡Barman! Sírvame un vaso de ron. Y que sea bueno, eh, que tengo la lengua tan quemada por esta mierda —Observó el cigarrillo, todavía encendido y ardiendo entre sus dedos—, que sólo puedo catar alcoholes puros. ¡Doce años! Ni uno menos o me daré cuenta. Un pequeño golpe al filtro y la ceniza cayó sobre la mesa. Enji, sin pensárselo mucho, la limpió con el antebrazo, lo que desparramó más la mancha negra de hollín. —¡Ya lo escucharon, chicos! —Elevó el tono. Su voz, grave y áspera, atravesó el bar de punta a punta. Todas las miradas, si no estaban ya puestas en él, viraron en su dirección—. El muchachón quiere privacidad. ¿Qué tal si se van a dar una vuelta y vuelven más tarde? —Se giró hacia el jefe—. A efectos prácticos es lo mismo. Además, yo ya estoy cómodo aquí y mi amigo Roberto —señaló al encargado de la barra—, me está preparando un buen trago. Se repasó los dientes superiores con la lengua en un gesto demasiado lento como para que no fuera adrede. —¿Qué bebes, amigo? ¿Ron? ¿Cerveza? —Apagó los remanentes del cigarro sobre la mesa y apuntó a la cara de su acompañante con el índice de su otra mano—. No… hijo de puta, tú tienes cara de que te gusta el bourbon, con ese traje y esa cicatriz en la frente. RE: [Pasado] Bourbon & Philip. - Onizuka Jin - 09-12-2025 Primera buena señal; pese a la forma de presentarse, aparecer de ese modo, sabía bien a lo que había venido. Ni siquiera parecía vacilar, algo que al propio yakuza le captó la atención. Inicialmente prefería hablar en privado, en el mismo lugar donde había estado perdiendo el tiempo, revisando ciertos… documentos. Su cigarro, igual que el ajeno, parecía ir consumiéndose, lentamente iba perdiendo el tamaño inicial a medida que se acomodaba en el asiento. ![]() —Bien, parece que entiende parte por lo que está aquí.
Dio dos toques sobre la barra con su dedo índice izquierdo. El camarero, de forma automática, como si fuera una señal silenciosa, acercó un cenicero vacío, colocándolo entre los dos hombres, el marine y el yakuza. Las cenizas descendieron hasta el objeto a la vez que sus pulmones expulsaban el humo, elevándose por encima de su rostro hasta que se perdía en el aire. —Sin embargo, la información nunca es gratis, y estoy seguro de que será consciente de ello, ¿no es así? — Sus ojos ahora se volvían directamente hacia el Marine, su rostro, de forma directa. La mirada afilada, cargada de seguridad, junto a la interna sonrisa que dibujaba por saber que estaba teniendo el control parecía estar a flor de piel, incluso cuando físicamente su rostro no revelaba más que la misma expresión inicial. ![]() —Por lo que no, no será tan sencillo para usted, joven Enji.
La petición del Ron desorientó al camarero, quien igualmente entró en la bodega en el mismo instante que todos los presentes comenzaban a apurar sus bebidas, y otros a salir. Por otro lado, otros pocos, quizás cuatro como mucho, se mantenían allí, a una espera silenciosa que era una simple orden. Jin aprovechó que el camarero regresaba para elevar su mano derecha, sacudiéndola de atrás hacia adelante, invitando a quienes observaban la barra a que abandonaran la estancia. Pocos segundos después, así se hizo, abandonado sorprendentemente todos el local en el que se encontraban, quedando solo el camarero, quien claramente comenzaba a sentirse incómodo por la situación y los dos individuos que se encontraban invadiendo semejante espacio y, por otro, los dos hombres que silenciosamente iniciaban una interacción… O no tan silenciosamente. Los ojos de Jin fueron directamente al hombre, quien se estremeció con su sola mirada, cargada de filo y amenaza. —No se ha alejado demasiado, joven. Suelo beber Whisky, pero no rechazo para nada el burbon. — hizo una pausa, retirando el cigarrillo que estaba terminando de consumirse de entre sus labios, apagándolo sobre el cenicero y dejando escapar el último halo de nicotina de sus pulmones. —Copa de whisky con dos hielos. El camarero pronto hizo la elaboración, justo después de acomodar el Ron frente al Marine. Jin, por su lado, acomodó su codo, cruzando sus piernas para ver de frente al hombre, volteando así parte de su cuerpo para tenerlo cara a cara. —Como iba diciendo, nada es gratis, menos conmigo, así que dígame… — hizo una pausa, momento en que recibía la copa de whisky, elevándola cerca de sus labios para dar el primer trago. ![]() —¿Qué tiene usted que pueda ofrecerme y que valga lo que le puedo dar?
RE: [Pasado] Bourbon & Philip. - Enji - 10-12-2025 —Es curioso que digas eso, hombre de negocios. Enji capturó entre sus dedos el vaso, corto, ancho y de base gruesa, cargado de ron. Lo acercó a su nariz, cerró los ojos y recordó la fragancia de la caña de azúcar, la madera de roble, caramelo… sí, los recordaba bien. Matices de sabor propios del añejamiento que nunca más sería capaz de percibir, pues el humo había quemado su lengua como el fuego su cuerpo. Y el sabor, así como el invierno, había abandonado su vida. Dio un sorbo, movió el líquido por su boca y luego tragó. —Ah… —suspiró, el calor del alcohol bajando por su garganta—. El bourbon es whisky —Posó el vaso en la mesa—. Todo bourbon es whisky. Pero no todo whisky es un bourbon. Se relamió los restos de ron de los labios. Con la mirada al frente, perdida entre las muchas botellas de muestra, se sacó la gorra de marina, la dejó sobre la mesa y, sobre su cabeza, reveló la presencia de una cajetilla de cigarros y un mechero plateado. Se inclinó hacia adelante y los cigarros cayeron sobre la barra, mientras al mechero lo atrapó en el aire. Era sencillo, clásico, sin ningún símbolo más que los rasguños y el desgaste del uso. —¿Entiendes a lo que me refiero? —Abrió la cajetilla, sacó un cigarro y lo sostuvo entre los dientes—. Entre los marines, yo soy el puto bourbon. La roca y el acero hicieron chispa, la resina dio a luz a una llama y esa llama, recién nacida, conoció al tabaco y lo condenó a la hoguera. Enji bebió de sus gritos de dolor y se llenó los pulmones de miseria y ponzoña. Maldita ponzoña, el único sabor que todavía podía percibir como el primer día. Exhaló placeres y fantasías que dentro de su cuerpo habían perdido sentido, así que huían, desterradas, humilladas y ocultas entre las volutas que se desdibujan en lo alto. En una mano, el cigarro, descansando entre dedo medio e índice. En la otra, ron. ¿Quién diría que se podía pasar tan buen rato en una isla tan estirada y aburrida como Karate? Enji sonrió y el primer residuo de ceniza cayó a la mesa. —Y el bourbon vale uno o dos favores. —Sorbió otro trago de ron—. Eres un hombre de negocios, imagino que estás familiarizado con las… inversiones a futuro, y sabrás apreciar lo que un favor de la marina puede significarte. Lo que veía a su alrededor, reptando incluso en el corazón de islas tan correctas como Karate, era miseria, violencia y miedo. Toda esa oscuridad, toda esa mugre, no podía importarle menos a Enji. Su empresa caminaba por encima de la justicia, y la pisoteaba si hacía falta. Lo que necesitaba era poder, pero no sólo ese poder que se consigue levantando rocas, arrojando troncos y rompiendo mareas. No. Necesitaba el poder de los hombres vestidos de traje, fríos y calculadores, que sabrían decir, llegado el momento, lugar, fecha y hora donde su vida terminaría. Y allí estaría para entregarla con todo el gusto del mundo. —Hoy por ti, mañana por mi. Una mano acaricia a la otra y acá todos terminamos en pelotas. ¡Ja! —Empinó el vaso por tercera vez y se bebió todo su contenido. Luego, lo azotó contra la mesa y suspiró mientras la vase del Old Fashioned se resquebrajaba—. Estamos en terreno neutral, amigote. ¿Te apetece declarar la guerra o hacer negocios? RE: [Pasado] Bourbon & Philip. - Onizuka Jin - 14-12-2025 Hombre de negocios… No es que lo llamaran así habitualmente, pero tampoco le había ofrecido un nombre con el que poder dirigirse así oficialmente. No le molestó ya que, cuando preguntaban por su “oficio” siempre mencionaba que hacía “negocios”. Pero eso no fue en lo que se fijó, sino en cada mínimo detalle, el movimiento de su mano, no solo fumando, también la forma de beber. Parecía seguro de sí mismo, preparado para lo que fuera a venirle. Un Marine, sí, pero uno que claramente podría utilizar a su favor en aquella balanza interna que se había delineado en su propia mente. Sabía bien hablar, las cicatrices de su cuerpo también gritaban claramente una sola palabra; “experiencia”. Y no solo en el arte de su trabajo, sino también en ver lo peor de lo peor, que era el mismo caso que vivía el propio adulto de la cicatriz. ![]() —Conque el puto burbon, eh.
Favores… Sí, estaba viendo claramente por dónde iba, a lo que iba. Oh, justo lo que necesitaba. Maldita sea que su suerte a veces sonriera a su favor. Sonreía, ahora de oreja a oreja, una sonrisa que no era de felicidad, sino lo que el propio Jin era; malicia, cálculo, preparación. Todo lo que quería tener bajo su control, del mismo modo que en ese momento tenía el control de la situación en la que se encontraban al poseer la información que él tanto necesitaba. —Veo que sabes muy bien de lo que hablas. — porque no iba a rechazar eso, ni por asomo, pero tampoco iba a dar su brazo a torcer. Gustara o no, seguía teniendo el unifor… bueno, lo que quedara del uniforme, no contemos el aspecto con el que entró. ![]() —Pero le escucho.
No mostrar interés en una situación así sería desaprovechar una oportunidad de oro. Elevó una vez más su copa, con calma, dando un nuevo trago a su whisky. A diferencia del contrario, se lo tomaba con mucha más calma, sin verse alterado incluso cuando el vaso golpeaba la barra. Jin solo observó de reojo al camarero, quien intentaba ocultarse, aunque fuera imposible. —Dale otra ronda, corre de mi cuenta. — su voz era firme, segura y, mientras el otro tomaba la copa de ron, Jin se volvió de nuevo hacia el contrario. Sus ojos cargaban seguridad y falta de emociones. ![]() —Es una oferta, desde luego, tentadora, joven. Sin embargo, quiero garantías.
La copa rellenada fue entregada al Marine a la vez que Jin, sin alterarse lo más mínimo, daba un nuevo sorbo a su bebida. —Pero dependiendo del número de favores, o qué tan eficaces sean, yo estoy más que abierto a cualquier negocio. Un favor por otro, como bien dices. Algo pequeño por otra cosa pequeña. Algo grande a cambio de otro también del mismo calibre. La balanza tiene que estar a favor de los dos, ¿no es así? — Ahora sí, descendió la copa con calma, ahora revelando una media sonrisa, algo más segura y cargada de egoísmo. ![]() —Y créame, me interesaría tener buenos términos con usted, no dudo que conoce más de lo que aparenta.
Acercó el cigarrillo a sus labios, dando una calada, con, una vez más, un nuevo silencio, hasta que sopló el humo de sus pulmones, cerrando sus ojos. —Y me gusta su mirada, igual que su forma de hablar, por lo que le diré mi nombre. — Dejó el cigarrillo sobre el cenicero, mirando fijamente el hombre. —Onizuka Jin. No lo olvide. RE: [Pasado] Bourbon & Philip. - Enji - 17-12-2025 Las grietas en el vidrio crecieron y se desplegaron en un intrincado patrón de líneas rectas, solapadas unas con otras a lo largo y ancho del vaso. Las esquirlas de cristal flotaban sobre las últimas gotas de ron abandonadas en el fondo. A contraluz, destellaban, como pequeñas estrellas sumergidas en un mar dorado y caramelo. Enji vio acercarse al viejo tabernero y deslizó el vaso roto sobre la barra, hasta él, para que lo recogiera. Recibió a cambio un vaso nuevo, sano y lleno. —Que buen servicio, viejito. Ojalá me invitaran más seguido. —Alzó el vaso hacia el camarero, que hacía las veces de barman, y después bebió dos sorbos cortos. Paladeó el ron, paseó el líquido por toda su boca y, finalmente, lo tragó. «Cada vez siento menos su sabor» El humo podía ser un vicio cruel. Dejó el vaso sobre la mesa, besó el cigarro y escupió su saliva, convertida en una espesa neblina, después de llenarse los pulmones con ella. —¿Ah? Te gusta esto, te gusta lo otro… No te vayas a enamorar, Busiman. Me gustan las mujeres. Bastante, además —dijo Enji. Elegía su apodo por encima del nombre que ahora conocería, pero no dejaba de memorizarlo. Onizuka Jin. Un contacto valioso que, sospechaba, le facilitaría algunas cosas en la misma medida que podría complicar otras. Un arma de doble filo; peligrosa, como poco. Jugar a lo seguro, sin embargo, no era su estilo, y eran ese tipo de apuestas las que te daban las mejores ganancias. Go hard or go home. —¡Tenemos un negocio entonces! Muy bien, así me gusta. —Enji se rascó el cuello con insistencia. Tenía esa costumbre, que, más que costumbre, era un tic. Siempre tenía la piel de la zona irritada y enrojecida a causa de ello—. Por lo pronto, quiero información sobre el paradero de este tipo. No me entiendas mal, encontrarlo es un dolor en los huevos más que una cosa difícil, pero no tengo tiempo. En cuanto lo capture, podré irme de esta isla e irme de esta isla, como comprenderá, es importante. Karate está lejos de ser el centro del mundo. Muy lejos de la Grand Line para ser relevante. Toda la influencia del planeta, después de todo, se encontraba concentrada en ese lugar: La Grand Line. El mar más peligroso, donde leyendas se batían a duelo por los territorios que verdaderamente valían la pena. Donde los altos rangos de la Marina, los Yonkos y los Shichibukais tenían asentadas sus bases. Dónde se encontraba la tierra sagrada. —Allí van los peces gordos, amigo Busiman, y allí voy yo. Espero verte allí también. Necesito ojos en el crimen organizado, como tú podrías usar un par de ojos en la justicia. —Le dio una calada a su cigarrillo—. Al final, todo es la misma mierda, ¿no te parece? Todo son rangos y órdenes. Lo único que importa es lo que a ti te salga de las pelotas que importe. —Un segundo trago a su nuevo vaso y el ron había bajado a la mitad—. La garantía es mi identidad. Es particularmente fácil arruinarle la carrera a un marine si eres el mafioso con el que hace trapichuelas. Claro que, si lo haces, yo te mato. Esa es mi garantía. Shihahaha… Observó su vaso, medio vacío, durante unos segundos. Después miró al barman. —Tú también mantendrás la boca cerrada, ¿verdad? RE: [Pasado] Bourbon & Philip. - Onizuka Jin - 21-12-2025 ¿Buisman? Qué curiosa forma de referirse a él. No es que le molestara, en parte así era realmente. Debía admitirlo, era cuanto menos un hombre de lo más divertido. Inesperadas las palabras de enamoramiento, sentimiento que ni él mismo conocía y a saber si siquiera padecía. Solo sonrió de medio lado, cerrando los ojos, divertido. Quién iba a decirle que iba a divertirse con alguien como él. ![]() —No se preocupe, sin embargo yo no tengo preferencias en cuanto a bellezas.
Su mano se elevó, ahora con aire más divertido. La sonrisa se mantenía de oreja a oreja, ahora con cierta seducción. ¿En serio? ¿En ese momento? Sí, para Jin nunca era un mal momento, fuera que hubiera salido ya preparado o no. Eso no era relevante. Además, siempre se conseguían mejores preferencias si se conseguía una conexión más cercana. ![]() —No corra tanto, no me gusta revelar mis cartas en un momento tan temprano.
Sus manos volvieron, ahora con más seriedad, haciendo desaparecer su rostro cargado de seducción para volver, sorpresivamente rápido, al alcohol que lo había acompañado hasta entonces. Hizo una pausa, dejando que el silencio inundara por un momento el ambiente, omitiendo, por supuesto, la baja música que había a su alrededor. Dio el último sorbo en su caso, donde los hielos chocaron contra el cristal de la copa de whisky, vaciando el contenido y lo estiró sobre la barra. Le hizo una señal al camarero con el dedo índice, el contrario comprendiendo que buscaba una segunda ronda que, a apenas minutos, fue ofrecida. Su voz salió, entonces. Un tono de voz firme, profundo, una velocidad lenta en sus palabras, pero excesivamente segura, casi como una amenaza silenciosa. Por otro lado, el camarero, al escuchar al Marine tembló, solo asintiendo enérgicamente ante la clara amenaza del mismo. Por otro lado, Jin al fin abrió sus labios. —¿No te habrás dejado un barril en el almacén? — El camarero tragó saliva, el terror ahora dibujándose en su rostro. Posiblemente sus piernas incluso estaban temblando, pero solo se dio media vuelta, corriendo escaleras abajo, en un sótano oscuro y perdido en lo más bajo del local. Ahora sí, los dos hombres completa y absolutamente solos, como el yakuza había buscado. —Es decir, que busca algo más a largo plazo. — Sus ojos volvieron entonces al contrario. Su cicatriz, pese a la baja iluminación, se mantenía perfectamente visible, incluso bajo esos ojos azul pálido. ![]() —No me disgusta la idea de tener unos ojos en la justicia.
Elevó su mano, calmado, tranquilo, hasta el abrigo de su traje y retiró del interior de uno de los bolsillos dos cosas; una de ellas un pequeño papel, doblado en cuatro, que lentamente comenzó a desdoblar y dejó sobre la barra. Justo acompañándolo, una pluma, retirando la tapa del mismo con los labios, escribiendo algo en el papel con ella. —Por otro lado, no me disgustará un segundo encuentro donde podamos apliar nuestros negocios bajo un contrato, claro, siempre de forma equitativa y segura. — sus ojos se centraban en la hoja al escribir mientras hablaba. ![]() —Pero quien está buscando parece ser bastante escurridizo. Sabe moverse.
Sus dedos finalmente frenaron, extendiendo el pequeño papel hacia donde estaba el Marine. Una dirección, no muy lejos de allí de hecho. —La última ubicación conocida de la persona que buscas. Hace dos días que se pasó por allí. Es un Motel, pero debajo hay un almacén con escondites. Le recomiendo no armar demasiado alboroto ya que se esconde allí a propósito. Oculto entre personas influyentes y movimientos de... “negocios” en el polvo, si usted me comprende. — Sí, droga, señoras y señores. RE: [Pasado] Bourbon & Philip. - Enji - 24-12-2025 Enji vio el reflejo de su mirada en el ron, que, como las tranquilas aguas de un lago de caramelo, devolvía la imagen, pero pasada por un filtro dorado y café. Una reimaginación de la realidad o un portal a una realidad diferente. Una donde tenía el cabello castaño y los ojos color miel. Una donde encontraba otros caminos, otras salidas, otras puertas y otros muros. Una falsedad, en última instancia, que Enji rompió al recoger el vaso y empinar contra sus labios el filo romo del cristal. El licor de caña de azúcar fluyó como una cascada bajo su lengua y se perdió en el hueco de su estómago. Esta vez no lo saboreó ni paladeó el calor del alcohol, tampoco prestó atención al cosquilleo ni al tenue ardor en la garganta. Lo bebió como si fuese agua. —Y muy bien por usted, Busiman. —Bajó el vaso a la mesa. Estaba vacío—. Ya sabes lo que dicen: en tiempos de guerra, cualquier agujero es una trinchera… ¡Menos mi agujero! Empujó el vaso con la yema de los dedos hasta dejarlo sobre el borde opuesto de la mesa. Una cuarta parte de la base se asomaba peligrosamente al vacío. —Pero tú, con el tuyo, haz lo que quieras. En esas cosas no me meto. —Dejó el vaso y se encogió de hombros mientras subía los codos a la barra—. Shihaha… ¿Oíste? Dije “En esas cosas no me meto” justo cuando hablábamos de agujeros. Si es que soy tremendo… El alcohol estaba empezando a hacer efecto. Enji había sido un bebedor acostumbrado durante años, pero, durante el último tiempo en especial, se había “rehabilitado”. Bebía muchísimo menos, follaba muchísimo menos —gajes de tener que ahorrar dinero— y fumaba muchísimo más, pues descubrió, lamentablemente para él, que, de todos sus vicios, el cigarrillo era el que menos le perjudicaba de cara a la opinión de sus superiores en la marina. Podían hacer la vista gorda a un fumador, mas no a un borracho o un picaflor, así que se abocó completamente al humo. Perdió resistencia a los alcoholes y su desempeño en la cama debía estar por los suelos, mientras sus pulmones seguían poniéndose cada vez más negros. Ese fue su sacrificio a la hora de enlistarse y tomar el uniforme blanco que nunca usaba. Ese día era el primer día que bebía tanto desde su —obligado—, nuevo estilo de vida, y lo notó. Los movimientos de su cuerpo se sentían extraños, desmedidos. Tenía los sentidos ligeramente embotados y se percibía ligeramente más alegre de lo normal. —Uf, hijo de puta, ¡ese sí que era un buen ron! —dijo al último lacayo, el barman, a modo de despedida mientras lo veía bajar por las escaleras hacia el oscuro sótano—. Parece que sabe lo que le conviene. Deberías darle alguna especie de aumento, Busiman. Ya sabes. No sé cómo se manejan ustedes, los criminales, pero deben tener sus formas de recompensar un trabajo bien hecho, ¿no? Se hizo con el papel y, extendido como estaba, lo acercó a sus ojos y trató de leer lo que decía. Sabía leer. El problema era que estaba ligeramente borracho y enfocar cosas de cerca estaba resultando toda una odisea. Agudizó cuanto pudo la mirada, apretó los párpados hasta convertir sus ojos en dos finas líneas y giró el papel de distintas formas hasta que logró deducir lo que había allí escrito. —Es todo un gusano escurridizo, eh —señaló mientras volvía a sorber humo de su cigarro—. Enviaré un chivatazo anónimo para que manden a alguien a investigar. Y ese alguien soy yo, claro. Dobló de nuevo el papel y se lo guardó en los boxers, por el lado de adelante. Su voz, aun alcoholizado, sonaba grave y peligrosa, como el gruñido bajo de un depredador. —Un placer hacer negocios con usted, Busiman. Anótala a mi cuenta… y, ¿quién sabe? Quizá alguna banda rival sufra una redada de la marina uno de estos días. El Den Den Mushi de la ley está siempre a tu disposición, ilustre ciudadano. ¡Shihahahaha! |